Juan Marcoantonio Rivas Pinilla (La Opinión)
A comienzos del siglo pasado surgió en la comuna 4 de Cúcuta el barrio El Viejo Escobal, un sector ubicado en inmediaciones de la frontera con Venezuela. Su fundación se dio a partir del asentamiento de cuatro grupos familiares que levantaron sus viviendas sobre terrenos baldíos.
De acuerdo con el relato de algunos de sus habitantes más antiguos, los primeros pobladores se dedicaban principalmente a labores del campo y a la pesca en el río Táchira. En sus inicios, el sector funcionó como un corregimiento adscrito a San Luis, condición que cambió en 1964, cuando la Alcaldía de la época le otorgó la personería jurídica.
Mariela Quintero, líder social de la comunidad, señaló que el mayor crecimiento urbanístico y comercial del barrio se presentó en la década de 1970, impulsado por el auge del bolívar venezolano. Durante esos años, recordó, la cohesión comunitaria se fortaleció, lo que permitió la construcción de la iglesia San Judas Tadeo, ubicada en la calle 3.
“Los terrenos fueron donados por un personaje conocido como el doctor Méndez. Posteriormente, los vecinos organizamos rifas y vendimias para lograr levantar el templo”, explicó Quintero.
Posteriormente, en la década de 1980, el desarrollo del sector se vio reforzado con la llegada de urbanizadoras que promovieron nuevos proyectos de vivienda. Uno de los más relevantes fue la creación del barrio El Nuevo Escobal, a cargo de la firma Proyectos Urbanos.
Según registros históricos, la constructora entregó 380 viviendas de interés social, financiadas a través de una corporación de ahorro y vivienda. Al respecto, Carlos Montañez, actual tesorero de la junta de acción comunal, indicó que los primeros habitantes de este sector se desempeñaban como fabricantes de correas y trabajadores de empresas de servicios públicos.
Montañez agregó que, al igual que en El Viejo Escobal, los vecinos se han caracterizado por su sentido de unidad, reflejado, entre otras iniciativas, en la construcción de su propia iglesia hace cerca de 30 años.
Lo bueno
Actualmente, inicio 2026, uno de los aspectos más destacados en El Viejo y El Nuevo Escobal es la tranquilidad. Residentes de ambos barrios coincidieron en que la baja incidencia delictiva se debe a que se trata de sectores pequeños, donde la mayoría de los habitantes se conocen. A ello se suma la presencia de un Comando de Atención Inmediata (CAI) en El Viejo Escobal, factor que también contribuye a la seguridad en la zona.
Otro elemento en común es el trabajo constante de las juntas de acción comunal en beneficio del vecindario. Deicy Guerra, presidenta de la JAC de El Viejo Escobal, relató que durante el año se realizan diversas actividades comunitarias, entre ellas la entrega de regalos a los niños en fechas como Navidad y Halloween, así como eventos recreativos.
Guerra también resaltó la reciente adecuación del salón comunal, un espacio que estuvo abandonado durante 16 años y que fue recuperado 2023 gracias al apoyo de los vecinos, la Alcaldía y algunas organizaciones internacionales.
Por su parte, Carlos Montañez explicó que en El Nuevo Escobal es tradicional que los presidentes de junta realicen actividades como la venta de mute, cuyos recursos han permitido solucionar problemáticas como el arreglo de calles, la instalación de luminarias y la pintura de parques.
Tradiciones deportivas y religiosas
Una de las tradiciones más representativas de El Escobal son las festividades en honor a San Judas Tadeo, que se celebran cada 28 de octubre. Durante esta jornada se realizan procesiones y actos religiosos, además de confirmaciones en la iglesia que lleva el nombre del santo.
El deporte, especialmente el fútbol, también hace parte de la identidad de esta población fronteriza. “En El Viejo Escobal se realiza el campeonato navideño entre noviembre y diciembre, con la participación de más de 100 jóvenes. En El Nuevo Escobal también se organizan torneos, donde llama la atención la participación de niños de la etnia Yukpa”, comentó un habitante del sector.Problemas que enfrentan los barrios
El deterioro de la malla vial es una de las principales dificultades que enfrentan ambos barrios. Habitantes señalaron que el constante tránsito de camiones ha afectado gravemente varias calles. Durante un recorrido realizado por La Opinión se constató que las vías más afectadas son la tercera, cuarta, sexta y novena. Comerciantes también manifestaron inconformidad por el mal estado de los espacios públicos en las calles tercera y sexta.
“Las canchas y parques están oxidados y los juegos infantiles se encuentran dañados. Pedimos a la Alcaldía apoyo, ya que estos espacios llevan mucho tiempo sin mantenimiento”, expresó Mariela Quintero.
Respuestas oficiales
Frente a la problemática vial, la Secretaría de Infraestructura de Cúcuta informó que actualmente se ejecutan obras en los barrios La Playa, Circunvalación y Caobos, en la comuna 10, por lo que la intervención en El Escobal se realizará a lo largo del presente año.
En cuanto a los espacios públicos, el Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte (IMRD) señaló que para 2026 está proyectada la intervención de la cancha cubierta de la calle tercera, con recursos provenientes del crédito.
Respecto al parque de la calle sexta, el instituto indicó que será recuperado mediante cuadrillas de construcción, e incluirá la adecuación de la cancha, así como de las zonas infantil y biosaludable.
La historia de los yukpas
En el barrio El Nuevo Escobal de Cúcuta reside una comunidad indígena yukpa, asentada en un predio contiguo a la calle 10. Esta etnia es originaria de la Serranía del Perijá, en territorio venezolano, de donde migró como consecuencia de la crisis social y humanitaria del vecino país.
Según explicó Gorgina Romero, una de las caciques de la comunidad, su llegada a este sector de la ciudad estuvo motivada por las dificultades que enfrentaban en Venezuela, especialmente para acceder a servicios de salud. Indicó que estas condiciones los llevaron a iniciar su proceso migratorio en 2011.
Romero relató que las primeras familias que se establecieron en el lugar construyeron sus viviendas con madera y láminas de zinc. Desde entonces, señaló, los integrantes de la comunidad se han dedicado principalmente a la venta de leña y artesanías, así como al reciclaje, como medio de sustento.
Actualmente, el asentamiento está conformado por más de 200 indígenas, de los cuales cerca de 100 son menores de edad. En diálogo con La Opinión, los habitantes compartieron las tradiciones que aún conservan y los desafíos que continúan enfrentando en su vida cotidiana. Aunque los primeros años estuvieron marcados por diferencias culturales con los vecinos barriales, hoy la relación entre ambas comunidades es cordial.
Para el pueblo Yukpa, la identidad cultural es un pilar fundamental. En ese sentido, señalaron que entre ellos se comunican en su lengua propia, mientras que utilizan el español para relacionarse con personas externas a la comunidad.
Sus tradiciones culinarias, explicaron, se basan en la preparación de alimentos a leña y en el consumo de productos como arroz y plátano. “Los niños también tienen la costumbre de aprender a cocinar desde temprana edad y de comer juntos”, agregó Gorgina Romero.
Por su parte, Adriana Romero, otra de las caciques, indicó que a lo largo del año celebran diversas festividades. Entre ellas mencionó el Día de la Raza Indígena, el 12 de octubre, y la celebración del primer bocado de los niños, que se realiza el 24 de diciembre. En ambas fechas, detalló, la comunidad se reúne para realizar juegos, bailes y compartir alimentos tradicionales.
En materia religiosa, los Yukpa manifestaron su creencia en Dios y señalaron que hace algunos años construyeron una capilla para la celebración de misas. “Actualmente (principios 2026) hay un sacerdote que nos acompaña todos los miércoles a las 7:00 de la noche. Él también nos ha colaborado con la donación de agua y materiales para las viviendas”, precisó una de las mujeres de la comunidad.
Cocinan a leña y consumen alimentos como arroz y plátano.
Dentro de sus prácticas espirituales, una de las tradiciones que los distingue es la forma en que afrontan el fallecimiento de un ser querido. De acuerdo con las lideresas, las familias guardan luto durante varios días y trasladan el cuerpo hasta la serranía de donde son originarios.
Uno de los principales problemas que enfrenta la comunidad Yukpa es la discriminación por parte de algunos ciudadanos, situación que, según indicaron, ha derivado en desempleo y en condiciones económicas precarias.
Asimismo, señalaron que en el asentamiento persiste la falta de redes de acueducto y alcantarillado. “Debemos ir a otros lugares para conseguir agua o depender de donaciones”, expresó una de las caciques.
Creen en Dios. Construyeron su capilla.
Los integrantes de la comunidad también manifestaron que, si bien tienen acceso a los servicios de salud y educación, consideran necesario que en las instituciones educativas se enseñe y promueva el respeto por su cultura.
En cuanto a las ayudas del Gobierno nacional, aclararon que estas son esporádicas. No obstante, destacaron el respaldo recibido por parte de algunas organizaciones y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
Construyeron sus viviendas con madera y láminas de zinc.
Respuestas oficiales:
La Alcaldía de Cúcuta informó que, con el propósito de atender las necesidades de esta población, se les presta acompañamiento a lo largo del año mediante diferentes servicios institucionales.
Desde la Secretaría de Salud, la administración municipal señaló que se dispuso una enfermera que visita periódicamente el asentamiento. Indicaron que la profesional ha aprendido a comunicarse en su dialecto, lo que ha facilitado la atención y el diálogo con la comunidad. Además, aseguraron que de manera recurrente se realizan jornadas de vacunación y valoraciones nutricionales. También indicaron que, en alianza con Imsalud, se les brinda atención médica y entrega de medicamentos a través de una unidad móvil.
Sobre el problema del agua, Hugo Vergel, gerente de Aguas Kpital Cúcuta, explicó que actualmente la comunidad Yukpa se abastece mediante conexiones irregulares detectadas por la empresa. Señaló que se han adelantado acercamientos para ofrecer el servicio a través de la figura de pila pública, pero que los líderes de la comunidad no han aceptado esta alternativa. “Manifiestan que el municipio debe garantizarles el recurso. Se han enviado oficios a la Alcaldía Municipal con el fin de encontrar una solución que les permita contar con un acceso al servicio de agua de manera legalizada”, concluyó el gerente.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.