A comienzos de la década de 1960, el barrio José Antonio Galán, ubicado en la comuna 10 de Cúcuta, estaba conformado por terrenos baldíos que pertenecían al barranquillero Joaquín Demoya Barragán. Las primeras viviendas surgieron luego de que el propietario donara estos predios a familias de escasos recursos.
De acuerdo con registros históricos, Demoya gestionó ante la Alcaldía de la época las necesidades de los primeros habitantes. Gracias a estas gestiones, poco tiempo después de la fundación del sector, la administración municipal intervino para trazar las primeras vías e instalar las redes de acueducto y alcantarillado.
De igual manera, se construyó un centro asistencial y una cancha de microfútbol, lo que impulsó la práctica deportiva en la zona. En esos años también se levantó el teatro Carparis que, hasta 1990 proyectó principalmente películas mexicanas.
La legalización del barrio se concretó el 19 de octubre de 1967, fecha en la que obtuvo su personería jurídica. Este hecho permitió el crecimiento sostenido del sector, que hoy alberga a más de 1.000 habitantes.
Desde hace mucho tiempo, la Comuna 10 de Cúcuta se siente golpeada por el abandono de las administraciones municipales. Uno de los barrios más afectados es José Antonio Galán, o Galán, como es conocido popularmente por sus habitantes, al punto que se sienten inseguros en sus propias casas.
Sus más de 50 años de historia no han sido suficientes para que los mandatarios de turno, tanto de la Alcaldía como de la Gobernación, además de la Policía Nacional, se apersonen del preocupante desborde de prostitución, micro tráfico, inseguridad, contaminación ambiental y proliferación de habitantes de calle.
Esto ha llevado, incluso, a los líderes comunales a enviar comunicados a la opinión pública en los que advierten que, de no darle una pronta solución a este abanico de problemas, se verán obligados a tomarse la justicia por sus propias manos, como ha sucedido en los barrios Belisario y La Libertad.
“Hubo un tiempo en que esto era controlado por pandillas y se sabía de las conocidas fronteras invisibles; estamos hablando de los 90. Luego llegaron las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y tomaron el control, hasta su desmovilización”, relató Jhon Corredor, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC).
Aunque la inseguridad ha sido un problema de toda la vida, ahora, según el líder comunal, lo más alarmante son los focos de drogadicción en los que los jóvenes y niños están siendo obligados a crecer. La presencia de ‘ollas’ permite que se consigan los estupefacientes en diferentes lugares y a cualquier hora.
A esto se le suma el hurto, un enemigo público que, como comenta Corredor, ya tiene horarios.
"En la mañana y en la tarde son los robos en moto, ahí les quitan a las personas celulares, bolsos o lo que lleven a la mano. Por la noche son los hurtos a las casas, contadores, las tapas de los medidores, los sistemas de cableado".
El presidente de la JAC dijo que, a pesar de que la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) les ha prometido mayor control en zonas críticas, eso no ha pasado de palabras.
“El anterior comandante (José Luis Palomino) nos dijo como tres veces que nos iba a mandar un CAI móvil y aquí lo estamos esperando todavía”, contó.
La raíz de todos los males
En límites entre los barrios Galán y Santander se encuentra el Hospital Mental Rudesindo Soto, un asilo psiquiátrico inaugurado en 1942, que, aunque ha sufrido varias remodelaciones, aún mantiene su estructura.
Según Jhon Corredor, en esta institución se ha adelantado un programa de entrega de metadona para la población consumidora de heroína.
La comunidad denuncia que, mientras quienes llegan a reclamar el medicamento hacen las filas, algunos aprovechan para armar grupos afuera del hospital y consumir otro tipo de drogas. Esta situación aumenta la incertidumbre y el temor entre los habitantes de la zona.
Desde la dirección del Hospital Mental expresaron que son conocedores de la situación y que están articulando con la Policía Metropolitana de Cúcuta para establecer un mayor pie de fuerza en el sector. De igual forma, gestionaron con Alumbrado Público el cambio de unas luminarias, con el propósito de darle mayor iluminación a la entidad médica.
Escenarios deportivos
De acuerdo con la comunidad de Galán, a pesar de que cuentan con varios escenarios para el deporte y fomentar la cultura, no han sentido el apoyo suficiente para explotar su riqueza, por lo que algunos quedaron sumidos en el abandono y hasta pasaron a ser focos de drogadicción.
Uno de los lugares más críticos es el polideportivo, inaugurado en 2018, y cuya inversión fue de más de $200 millones por parte de la administración de César Rojas. El escenario cuenta con una cancha de fútbol, tablero de básquetbol y una pequeña tribuna. Sin embargo, la queja de las personas que viven cerca es que no han tenido el apoyo del Instituto Municipal de Recreación y Deportes (IMRD), para la implementación de escuelas deportivas.
“El deporte y la danza pueden hacer parte de las actividades que ayuden a distraer a los jóvenes y alejarlos del mundo de las drogas y delincuencia en la que están inmersos, pero siempre que anuncian algo desde la Alcaldía, el programa dura tres meses y los muchachos quedan sin hacer nada”, manifestó un habitante del barrio.
Tras consultar con Óscar Montes, director del IMRD, el funcionario confirmó que esa situación ha ocurrido en años anteriores y que por eso trabajan en mejorar la respuesta a la comunidad.
“Estamos trabajando en la selección de talentos y las escuelas deportivos. Sabemos que el proceso no puede ser de tres meses y vamos a garantizar que cuando empiece sea un trabajo continuo”, dijo el funcionario.
Lo positivo
Como lo señalan sus habitantes, el histórico barrio Galán también tiene cosas buenas por resaltar. El estar rodeado de tiendas y supermercados les ha dado la ventaja de tener todo a la mano, sin necesidad de desplazarse a otros sectores para conseguir los elementos de primera necesidad.
También cuentan con el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Blanca Nieves, para la formación de niños hasta tres años, la escuela Las Angustias y otros dos colegios dotados y en óptimas condiciones para educar a los más pequeños.
Allí también funcionaron las salas de cine Carlos Ramírez París, hasta los años 90, cuando pasaron a ser un templo cristiano, que ahora está cerrado. La comunidad pide a la administración que recuperen la propiedad para reavivar el deleite del séptimo arte.
Zona de alto riesgo
La parte alta del barrio se encuentra en zona de alto riesgo de deslizamiento. Con la temporada de lluvias de noviembre, los muros de contención se alcanzaron a quebrar al punto que quienes viven en este sector, temieron por sus vidas. Ahora piden a la Secretaría de Gestión del Riesgo que se apersone de la situación.
Para principios del año 2026 la situación del barrio es la siguiente:
Lo bueno
Uno de los aspectos más destacados del barrio Galán es su comunidad trabajadora. Desde sus inicios, el sector se ha caracterizado por la presencia de personas dedicadas a la elaboración de calzado y morcillas, oficios que con el tiempo se convirtieron en actividades emblemáticas.
Wilson Quintero González, presidente de la Junta de Acción Comunal, señaló que actualmente unas 10 familias continúan ejerciendo estas labores. Indicó que la actividad zapatera se concentra principalmente en la calle 23, mientras que la venta de morcillas se extiende desde la calle 24 hasta la 26.
“Estos trabajos han sostenido a muchas familias durante décadas. Aunque se desarrollan dentro del barrio, los productos también se distribuyen a otros sectores de Cúcuta”, afirmó el líder comunal.
Asimismo, Quintero destacó que el fútbol es uno de los deportes insignia del barrio. Precisó que en la cancha ubicada sobre la calle 22 se realizan campeonatos diariamente en distintas categorías, incluyendo torneos femeninos, de adultos mayores y juveniles.
“Al barrio llegan personas de diferentes sectores para participar. Contamos con cuatro escuelas de fútbol que, en conjunto, forman a cerca de 100 jugadores”, puntualizó.
El patinaje también es otro deporte relevante para la comunidad. Vecinos explicaron que el barrio cuenta con una escuela de esta disciplina, la cual ha representado a Cúcuta en torneos realizados en ciudades como Bucaramanga y Santa Marta.
Por otra parte, los residentes señalaron que cada 19 de octubre se celebran los cumpleaños del barrio en la cancha de fútbol. Durante la jornada, la Junta de Acción Comunal, la Policía y la Alcaldía organizan actividades recreativas y culturales. Además, a lo largo del año el salón comunal es prestado para la realización de talleres y cursos ofrecidos por diversas entidades.
Lo malo
La inseguridad es el principal problema que afecta a los habitantes del barrio Galán. Fuentes comunitarias denunciaron frecuentes robos de celulares, carteras y motocicletas estacionadas en la vía pública. Algunos afectados indicaron que los responsables serían habitantes de la calle y personas provenientes de otros barrios.
A esta situación se suma el aumento del consumo y la venta de estupefacientes, atribuida a la cercanía de expendios ilegales ubicados en sectores como Cuberos Niño, Alfonso López y el barrio Santander.
“Estas sustancias se venden en espacios públicos e incluso hay viviendas que se dedican a estas actividades ilegales”, manifestó un residente que solicitó reserva de su identidad.
Otro problema persistente es el mal estado de las vías. Comerciantes señalaron que las calles comprendidas entre la 22 y la 25 presentan un notable deterioro, causado principalmente por el tránsito constante de camiones de carga. Indicaron que, además de afectar los vehículos, durante la temporada de lluvias las calles se inundan y se llenan de barro.
Como consecuencia de esta situación, el barrio carece de rutas de transporte público. El presidente de la junta aseguró que desde hace tres años no circulan busetas por el sector, lo que obliga a los residentes a desplazarse a otros puntos para acceder al servicio.
Respuestas oficiales
Frente a los problemas de inseguridad, el coronel Libardo Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, informó que la institución ya diseñó un plan especial para contrarrestar la delincuencia en el barrio.
“Durante el presente año vamos a afectar las ollas de microtráfico y a los actores que dinamizan el crimen. Invitamos a la comunidad a colaborar con la Policía suministrando información”, afirmó el oficial.
Ojeda también anunció el incremento de los patrullajes y la disposición de uniformados en bicicletas para mejorar la atención a las problemáticas del sector.
En cuanto al deterioro vial, la Secretaría de Infraestructura de Cúcuta indicó que actualmente se adelantan intervenciones en barrios como La Playa, Circunvalación y Caobos, y que la recuperación de las calles del barrio Galán se realizará a lo largo del año.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.









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