miércoles, 23 de marzo de 2022

2033.- BUENOS AIRES, ANHELA SEGURIDAD CON ILUMINACION

La Opinión/ Juan Marcoantonio Rivas Pinilla


A finales de la década de los 70, familias humildes invadieron terrenos ásperos e inhabitados, llenos de cujíes, matorrales y grandes piedras. Poco a poco, levantaron allí ranchos de cartón o madera, que con el tiempo reemplazaron por pequeñas casas de bahareque o ladrillo, con techos de eternit y láminas de zinc.

De ese asentamiento surgió lo que hoy se conoce como barrio Buenos Aires. A diferencia de lo que muchas personas piensan, este nombre no fue dado en honor a la capital de Argentina, sino que, al estar cerca al aeropuerto internacional Camilo Daza, los habitantes solían decir que las fuertes ráfagas de viento que se generaban eran ‘buenos aires’.

Los terrenos, en un principio, pertenecían a Sodeva Limitada, pero, con el paso del tiempo, las personas comenzaron a comprar los lotes de forma legal y construyeron sus viviendas adecuadamente.

Alberto Gómez, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), relató que comenzaron a ser considerados como barrio legalizado hasta 1983, cuando obtuvieron la personería jurídica.

La delincuencia ha dañado las máquinas bio-saludables 
y han robado piezas durante las noches.

Servicios públicos, un proceso lento

Debido a que estos terrenos eran completamente baldíos y solo estaban cubiertos por maleza, los servicios públicos no llegaban. Las velas eran las encargadas de iluminar las residencias en las noches, mientras que, para el uso del agua, los habitantes debían comprar carrotanques de agua. Las familias construían tanques de grandes dimensiones en sus casas y los llenaban cada vez que llegaba el vehículo de suministro, incluso así seguía sin ser suficiente.

Las mujeres que se encargaban de las labores del hogar debían desplazarse hasta el barrio San Luis con los bultos de ropa y lavarla a orilla del río Pamplonita. Fue hasta finales de la década de los 80, durante el mandato de Margarita Silva, que pusieron el servicio de agua y alcantarillado, que desde entonces los surte.

Centrales Eléctricas de Norte de Santander (CENS) fue la que se encargó de instalar los primeros postes que iluminaron las calles y las viviendas.

Junto a la malla del aeropuerto internacional Camilo Daza hay otra cancha de fútbol
que no es usada por sus malas condiciones.

Un sueño incompleto

El anhelo más fuerte de este sector de la ciudadela Juan Atalaya es fortalecer el deporte, pero sin el servicio de energía en parques y canchas, están a la merced de la delincuencia. Desde sus inicios, los habitantes de este sector de la ciudadela Juan Atalaya han mantenido firme el anhelo de fortalecer el deporte mediante la construcción de un complejo deportivo con varias canchas multifuncionales.

En 2018, Coldeportes se encargó de cumplir ese sueño, con una inversión que superó los dos mil millones de pesos. La construcción incluyó una gran cancha sintética de fútbol con gradería, cancha multifuncional con cubierta, un parque infantil, un parque de juegos bio-saludables, ciclorruta, senderos peatonales y zonas verdes.

A pesar de que el complejo cumplió con casi todas las expectativas, la iluminación se volvió deficiente, de tal manera que, de acuerdo con el presidente de la JAC, la delincuencia aprovecha la oscuridad para robarse partes de los parques biosaludables y la cancha de ping pong. “Hemos tratado de organizar todo, incluso a los vendedores que usan los chalecos con el nombre de la cancha para que los identifiquen, pero el tema de los robos y drogas se nos ha salido de las manos”, precisó Gómez.

La Parroquia Santo Niño de Atocha fue construida en 2019, en un trabajo conjunto entre comunidad y Diócesis.

La deuda millonaria

En la anterior administración, desde que se remodeló el parque por obra de la empresa Unión Temporal Buenos Aires, los vecinos del sector no han podido hacer uso de él por completo.

La comunidad manifiesta que la obra nunca fue entregada al 100 por ciento, pues la empresa dejó una deuda de 7’830.000 millones de pesos por concepto de alumbrado público y energía, por lo que, a inicios del 2020, Centrales Eléctricas de Norte de Santander (CENS) decidió cortar el servicio.


“Es un parque recreativo, lo utilizan adultos mayores, niños, jóvenes y personas que hacen deporte, pero al empezar la noche es imposible quedarse allí”, expresó Jefferson González, edil de la comuna 7.

Luego de aquel incidente, la inseguridad aumentó considerablemente. La comunidad señala que los jóvenes se reúnen en el parque después de las 6 de la noche, en especial en la zona de las barras laterales, momento en el que la oscuridad es ideal para consumir sustancias psicoactivas, hurtar a la comunidad y, en algunas situaciones, practicar actos sexuales en el lugar.

El sector, por medio de una solicitud que se radicó en la Alcaldía de Cúcuta, gestionó un convenio entre la alcaldía y las empresas de servicios públicos para preservar la luz del establecimiento deportivo durante todo el año pasado, hasta diciembre del 2020.

Sin embargo, en febrero del año 2021 cortaron de nuevo el servicio público, recreando la pesadilla de inseguridad que habían creído superar. La comunidad tuvo el apoyo de la fuerza policial durante unas semanas, pero la medida funcionó hasta que ellos dejaron de ir.

El consorcio, por su parte, aseguró que no tiene injerencia en el problema, señalan que sus cuentas se reducen a hacer mantenimiento y acciones operativas, por lo que los arreglos tienen que ser efectuados por CENS y la administración actual. La Alcaldía fijó una fecha para ejecutar una visita técnica y estudiar la gravedad de la situación, pero la incumplió. Los vecinos están a la expectativa de la respuesta que dé la administración municipal. Afirman que pagan sus servicios de electricidad y ahí se discrimina el concepto de alumbrado público, por lo que les parece injusto pagar por un problema en el que no tuvieron nada que ver.

CENS aseguró que la administración municipal asumirá la deuda de la cancha para proceder a reconectar el servicio por parte de la empresa, tomando como punto de partida el compromiso de la alcaldía para gestionar de servicio provisional a definitivo. Planeación Municipal adelantó que el caso está en revisión a través de la Subdirección de Gestión y Supervisión de Servicios Públicos, a la espera de dar respuesta.

Para diciembre del año 2025 esta es la situación del barrio:


Lo bueno

Actualmente, habitantes expresaron que una de sus mayores fortalezas es el comercio. Indicaron que debido a la variedad de establecimientos en la calle 25, varias personas llegan desde otros sectores para trabajar allí. Residentes mencionaron que en ese punto del barrio existen al menos 50 locales. Se conoció que, aparte de fomentar el crecimiento económico, los comerciantes se unen cada Navidad para decorar los espacios públicos. Entre los elementos que instalan los vendedores en el parque de la calle 25, se encuentran guirnaldas, luces y un árbol elaborado con material reciclable. También se pintan los murales de las canchas con figuras alusivas a la fecha y se coloca un pesebre al frente de una de ellas.

Según explicaron los integrantes de la comunidad, el deporte es otro de los aspectos que más resalta en el barrio. Informaron que en el mencionado parque se practica ciclismo, patinaje, baloncesto y aeróbicos. “Es un sitio que reúne a muchas personas, sin embargo, la actividad más importante es el fútbol. Hay unas seis escuelas de este deporte que con frecuencia organizan torneos”, puntualizó un habitante.

Ciudadanos también expresaron que la calle 29 se ha vuelto uno de los puntos más emblemáticos en Buenos Aires. Resaltaron que esto se debe a que los vecinos siempre celebran juntos los momentos importantes del año. Agregaron que, en el día de las madres y otras fechas conmemorativas, los residentes organizan sorteos y comparten de una comida. En Navidad es cuando esta calle destaca todavía más, porque las personas pintan el suelo e instalan banderines en sus cuadras.

“Durante todo el año vendemos hallacas y realizamos rifas para decorar las calles en diciembre. Además, durante este mes nos reunimos para realizar las novenas”, contó un vecino.

Por su parte, miembros de la junta comunal manifestaron la importancia de los tres colegios que existen en el barrio ya que los mismos educan a los cerca de 1.000 niños que viven allá.


Lo malo

Uno de los problemas que más aqueja a la comunidad son los hechos delictivos cometidos por habitantes de la calle. Comerciantes declararon que estos individuos siempre están hurtando objetos que consiguen a las afueras de los negocios o las casas.

Dijeron que, sumado a ello, hay algunos que consumen estupefacientes y rompen bolsas de basura en las avenidas, lo que termina generando malos olores y un deterioro en la imagen del barrio. “Cada vez que los policías llegan a inspeccionar, estas personas huyen a otras calles y así ha sido durante años”, precisó un comerciante.

Otro hecho que afecta a la ciudadanía son las vías en mal estado. Fuentes explicaron que las calles más afectadas son la 26, 27 y 29.

Respuestas oficiales

Con respecto a las vías en mal estado, la Secretaría de Infraestructura de Cúcuta informó que actualmente se encuentran interviniendo la malla vial de la comuna 3 y 4, por lo que la recuperación en este barrio se realizará hasta el próximo año.

Aunque este medio intentó contactarse con la Secretaría de Bienestar Social para conocer sus acciones frente a la presencia de habitantes de calle, no se obtuvo respuesta del despacho al cierre de esta edición.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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