sábado, 6 de agosto de 2022

2101.- EN MONTEVIDEO I, RESIDENTES ANHELAN SER DUEÑOS

La Opinión/ Juan Marcoantonio Rivas Pinilla (La Opinión)


En 1985, en un terreno contiguo a la Autopista Internacional, en el municipio de Villa del Rosario, nació el barrio Montevideo I, luego de que varias familias de escasos recursos construyeran sus viviendas sobre terrenos baldíos. A pesar de las limitaciones económicas, los primeros habitantes se organizaron para abrir las calles y reservar espacios destinados a la educación y al esparcimiento.

“Por mucho tiempo fue catalogado como asentamiento humano, pero se logró conformar la primera Junta de Acción Comunal (JAC) y se enviaron varios oficios para que este sector fuera reconocido oficialmente como barrio”, señaló José Ángel Barrera, presidente de la JAC.

Barrera agregó que algunas vías están mal terminadas o no están bien cimentadas, porque la comunidad no hizo ningún estudio previo ni tecnificado y solo las construyeron a su propio parecer.


Sin embargo, han sido los mismos residentes los que han logrado distintos avances en el sector para mejorar sus condiciones de vida, entre ellos, la instalación del sistema de alcantarillado y el acceso a los servicios públicos, además de la construcción de parques, colegio e iglesia.

Según explicó José Ángel Barrera Jaimes, presidente de la Junta de Acción Comunal, el sector fue catalogado inicialmente como un asentamiento humano. Sin embargo, tras múltiples gestiones y oficios enviados por la comunidad, el barrio logró su legalización mediante un acuerdo del Concejo Municipal.

Aunque Montevideo I continuó creciendo con el paso de los años, Barrera señaló que un punto de inflexión se dio entre 2015 y 2017, con la llegada de población migrante proveniente de Venezuela.

“Llegaron más personas a vivir y a construir sus casas aquí. Actualmente hay cerca de 600 familias colombianas y alrededor de 100 venezolanas”, aseguró el líder comunitario.


Quieren ser dueños de las tierras

En una lucha se ha convertido el tema de la titulación de predios en Montevideo I, a diferencia de muchos barrios del área metropolitana de Cúcuta, la pelea no ha sido por el alto valor del terreno, sino porque el dueño falleció.

“En el 90% del barrio no existe una propiedad de terrenos, eso nos limita y no nos permite acceder a algunos beneficios, como el subsidio de arreglo de vivienda que ofrece el Gobierno”, precisó el líder comunal.

Por esa misma razón, la alcaldía de Villa del Rosario no ha podido intervenir el polideportivo y acondicionar el espacio para un mayor disfrute de la comunidad, porque el terreno en el que está ubicado pertenece a particulares.

Según el presidente de la JAC, el problema es aún más grande porque el terreno es muy extenso, cubre casi tres barrios más y es un proceso jurídico largo y complejo para que las propiedades sean cedidas a los herederos del difunto.

Ante la imposibilidad de gestionar mejoras, por el momento, la comunidad intenta mantener con recursos propios este lugar deportivo que es visitado por niños y adultos del barrio.


El colegio se salvó

Antes de que falleciera el propietario de las tierras, los líderes comunales de este barrio de Villa del Rosario lograron que las escrituras de la Institución Educativa Presbítero Álvaro Suárez, sede Montevideo, quedaran a nombre del municipio.

La acción oportuna de los habitantes fue lo que permitió trabajar para que fueran acondicionadas las instalaciones y se dieran clases a los alumnos desde primero a once grado.

“Actualmente, el colegio tiene inscritos cerca de 500 alumnos, nos habían quitado los grados 10 y 11, pero ya los volvieron a poner y casi todos los niños y jóvenes del barrio pueden acceder a la educación”, afirmó Barrera.


Problema con el agua

En Montevideo I se encuentra el tanque de suministro de agua de la empresa de acueducto Aqualia, pero, al igual que en otros sectores del municipio, han venido denunciando que, además de las alzas en los recibos, el servicio llega a sus casas de forma intermitente.

“Se supone que deberíamos tener un buen servicio, que nos llegue el suministro de agua, que es lo mínimo que se pide para que vivamos dignamente como seres humanos, pero nos hemos visto obligados a hacer protestas y pararnos en el tanque para que nos presten atención”, dijo el líder comunal.

Barrera agregó que, luego de la protesta, se pudieron sentar a dialogar con los representantes de Aqualia y se pactaron unos compromisos para que les garanticen un buen servicio.




“Ya nadie quiere venir al barrio”

Así como en áreas cercanas, Montevideo I no ha estado exento de la oleada de inseguridad que afecta a Cúcuta y su área metropolitana.

Residentes del barrio manifestaron que los distribuidores de productos para las tiendas o supermercados han tomado la decisión de no volver, porque los pueden robar o estar envueltos en otras situaciones en medio del camino.

“Ya nadie quiere venir al barrio, algunas tiendas se han quedado sin productos porque los distribuidores ya no se atreven a pasar por acá”, afirmó un vecino del sector.


La sede de reciclaje que se encuentra ubicada en la entrada del barrio también ha sido asaltada en dos ocasiones y a los habitantes les preocupa que en cualquier momento puedan entrarse a sus viviendas.

Sumado a esto, no han podido lograr que una ruta de transporte público llegue al sector por la inseguridad que los agobia y por el mal estado de sus calles.

“Las personas tienen que ir hasta la autopista para poder abordar una buseta, no ha sido posible gestionar otra ruta porque muchos factores nos juegan en contra”, dijo el presidente de la JAC.

El golpe de inseguridad ha hecho que el transporte público y las proveedoras de tiendas y mercados ya no entren a este barrio de Villa del Rosario.

Las únicas soluciones planteadas ante este problema creciente es la solicitud de mayor presencia policial, pero, según afirman, un cuadrante cubre muchos barrios y no es suficiente para la difícil situación de inseguridad.

Lo bueno

Uno de los principales valores que destacan en este sector del área metropolitana de Cúcuta es el espíritu trabajador de su comunidad. De acuerdo con los residentes, la mayoría de los habitantes se desempeña en oficios como la carpintería, la construcción y el comercio.

Asimismo, los vecinos resaltan la buena convivencia y el sentido de solidaridad que existe entre ellos, lo que ha contribuido a mantener bajos índices de delincuencia. “Aquí todos nos cuidamos”, afirmaron algunos habitantes. Gracias a esta unión, la comunidad ha logrado adelantar obras importantes, entre ellas la construcción del salón comunal, ubicado en la calle 23.

“Es el salón comunal más grande de Villa del Rosario y lo construimos nosotros mismos hace cuatro años. Los recursos se obtuvieron mediante rifas, vendimias y el apoyo de algunos comerciantes”, relató una residente.

Desde entonces, este espacio se ha convertido en un punto clave de integración entre colombianos y venezolanos. Allí se realizan capacitaciones, brigadas de salud lideradas por organizaciones internacionales y actividades comunitarias.


El presidente de la junta indicó que el salón también es utilizado por una asociación de adultos mayores, que una vez al mes desarrolla jornadas de ejercicio y manualidades.

En materia de infraestructura, Barrera precisó que en 2025 la comunidad se organizó para recuperar la carrera 12A, entre las calles 21 y 22, obra que contó con el apoyo de la Alcaldía mediante la donación de materiales. Otro aspecto destacado es el grupo infantil de villancicos del barrio, que desde hace varios años ha venido ganando reconocimiento.

“Unos diez niños hacen parte de la agrupación. En la pasada Navidad lograron el tercer lugar en un festival de villancicos organizado por la administración municipal”, agregó.

Lo malo

Entre las principales dificultades que enfrentan los habitantes de Montevideo I se encuentra la estigmatización del sector. Líderes comunitarios señalaron que persiste una percepción errónea de inseguridad y microtráfico. “Ese comentario surge por las invasiones que hay en la calle 24, lo que ha llevado a que algunas personas eviten venir al barrio”, explicó un residente. Si bien reconocieron la presencia ocasional de consumidores de estupefacientes, los vecinos aseguraron que la situación no es generalizada ni está fuera de control.

No obstante, sí manifestaron una fuerte preocupación por el deterioro de la malla vial. En un recorrido realizado por La Opinión se constató que los tramos más afectados corresponden a las carreras 11 y 16, así como a la calle 24.


De acuerdo con la comunidad, la falta de mantenimiento ha ocasionado daños en las redes de alcantarillado y acueducto, además de la suspensión del tránsito de algunas rutas de transporte público por determinados sectores. Comerciantes indicaron que el problema se agrava en temporada de lluvias.

A la espera de soluciones

Frente al deterioro de las vías, el presidente de la Junta de Acción Comunal informó que ya fue presentada una propuesta ante la Alcaldía. No obstante, la administración municipal respondió que primero deben resolverse las fallas en las redes de servicios públicos.

Barrera explicó que ya existe un plan para la instalación de 500 metros de alcantarillado por parte del municipio, así como otro proyecto a cargo de Aqualia para la renovación de las redes de acueducto. Según el líder comunal, ambas intervenciones están previstas para ejecutarse entre este mes y finales de febrero, lo que abriría el camino para la posterior pavimentación de las vías del sector.

Aqualia responde

Por su parte, Aqualia agregó que la ejecución del mencionado proyecto permitirá ampliar la cobertura y avanzar en la normalización de cerca de 200 usuarios. Informaron que esta iniciativa fue presentada ante EICVIRO como obra parte del plan de inversión para el 2026, la cual actualmente se encuentra en proceso de evaluación y aprobación.

La empresa también aclaró que la inversión contempla la reposición y ampliación de las redes de acueducto en la calle 24. Mencionaron que, aunque la obra permitirá mejorar la continuidad del servicio, aun así, la solución integral de las necesidades requiere un trabajo articulado con las autoridades locales.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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