Para mediados de 1977, se forjaron los cimientos de otro barrio de la Comuna 6: Cerro Norte; un sector marcado por factores positivos y negativos, que ha salido adelante gracias a su comunidad. Decenas de familias invadieron aquellos terrenos y construyeron sus viviendas con latas de zinc, tablas entre otros materiales.
Luego de que las viviendas se construyeran, se dio paso a trazar las primeras vías de acceso a esa invasión, en aras de que pudieran pasar los vehículos y mejorar la movilidad en la zona. Pero cuando llovía, el terreno se convertía en un lodazal e imposibilitaba el acceso a Cerro Norte.
Según Alvaro Botello Rodríguez, presidente de Junta de Acción Comunal (JAC) las personas en aquel entonces se dedicaban en su mayoría a trabajar como obreros, o en Cenabastos.
A comienzos de 1990, la administración municipal decidió ‘hacerle el milagrito’ a la comunidad y les cumplieron el deseo de la pavimentación en la capa asfáltica, un hecho que significó todo un hito para los residentes.
Igualmente, aseguró que el mayor crecimiento urbanístico se presentó luego de 1990, cuando la Alcaldía pavimentó las vías y las empresas de servicios públicos instalaron los postes de electricidad, acueducto y alcantarillado. Pese a ese importante hito, la comunidad recuerda que la década de los 90 también estuvo marcada por la inseguridad.
Un pasado violento
Fuentes que prefirieron mantener su identidad en reserva, explicaron que hace 30 años el barrio Cerro Norte fue escenario de múltiples homicidios realizados por grupos al margen de la ley. “Los criminales tenían la costumbre de asesinar a sus víctimas en la cancha de tierra de la calle 10. Eso nos llevó a nombrarla por muchos años como la cancha de El Chulo”, relató una mujer. El mencionado hecho no solo generó una herida en el vecindario, sino que también causó un estigma alrededor del sector.
Los prejuicios del barrio fueron quedando atrás luego del año 2015 cuando la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas realizó durante un año el Festival Cerro Norte por la Paz, el Perdón y la Reconciliación. Dicho espacio sirvió para que víctimas y victimarios se unieran en torno de actividades agrícolas, culturales y deportivas. De igual forma, en el marco del Festival los vecinos recorrieron las calles con faroles y velas para iluminar el oscuro pasado y hacer un pacto colectivo de reconciliación.
Cerro Norte limita con otros barrios de la ciudadela Juan Atalaya como Las Américas, Chapinero y el sector de la ‘X’ Roja, siendo muy positivo para los más de 2 mil habitantes que residen allí.
Pese a las dificultades, la comunidad de Cerro Norte ha sabido mantenerse unida y han trabajado de la mano, con el fin de sacar adelante a este barrio de la Comuna 6.
En cuanto al acceso a los servicios públicos, uno de los primeros habitantes recordó que fue un trabajo mancomunado para instalar las redes del acueducto, “nosotros hicimos los huecos donde instalaron los tubos del acueducto, fue una obra en la que nos ayudamos entre todos”.
De acuerdo con lo expresado hace un tiempo por Álvaro Botello, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), en época de Navidad y Año Nuevo, los vecinos solían festejar esas fechas afuera de sus casas, formando un buen ambiente en las cuadras de Cerro Norte.
Debido a esto, los niños que crecieron en ese lugar, añoraban durante todo el año la temporada navideña, para disfrutar con sus familias y vecinos, una tradición que se ha perdido por la inseguridad que hay por las calles de Cerro Norte.
“Antes se disfrutaba de una forma muy sana, diciembre era la época que todos querían que llegara, porque se celebraba como debía ser, pero todo eso cambió con el pasar del tiempo”, aseguró un habitante.
Para desgracia de la comunidad, hablar de Cerro Norte es sinónimo de violencia, conflicto e inseguridad, una situación que se ha presentado desde los inicios del barrio y que aún continúa.
Consumo de drogas
Lamentablemente, el barrio se sumió en el expendio y consumo de drogas, afectando la tranquilidad de los residentes, quienes la mayoría de ellos viven en zozobra, al saber que, de un momento a otro, cualquier cosa les podría pasar.
“Acá la gente se acostumbró a convivir con los consumidores de droga y habitantes de calle que merodean la zona o van a comprar sus dosis. Ya uno los saluda para ‘llevarlos en la buena’, porque es difícil combatir eso”, señaló un habitante que prefirió no dar su nombre. Según la comunidad, los consumidores se han tomado varios puntos de Cerro Norte para consumir drogas.
A mediados de 2012, en vista de que la escuela de Cerro Norte se catalogó como una zona de alto riesgo, tuvieron que clausurar ese centro educativo, afectando los niños que ahí estudiaba. Desde ese entonces, los niños deben trasladarse a las instituciones educativas de los barrios aledaños. Mientras que el anterior plantel está siendo desmantelados por los ladrones.
Quieren tumbarlo
Una de las propuestas que la JAC le ha hecho a la Alcaldía, es que la escuela abandonada sea demolida para la construcción de un escenario deportivo moderno, en aras de motivar a la recreación y los hábitos deportivos.
Lo anterior, en vista de que la cancha entregada a la comunidad hace siete años, ha sufrido graves afectaciones en su infraestructura, más concretamente en el piso del escenario, que se ha ido agrietando y han sido los habitantes quienes la han tratado de recuperar.
Lo bueno
Para principios de 2026, el aspecto que más resalta en Cerro Norte es su privilegiada vista hacia toda Cúcuta. Botello mencionó que desde este barrio se puede observar el Aeropuerto Internacional Camilo Daza; la ciudadela Juan Atalaya y el área céntrica de la ciudad.
Rodríguez sostuvo que gracias a su ubicación también cuentan con un buen clima y fuertes ventiscas que favorecen la elevación de cometas.
El líder comunal añadió que otra actividad que une a los vecinos son los torneos de microfútbol y baloncesto que ocasionalmente se realizan en la cancha de la avenida novena.
“Desde hace algunos años también venimos levantando una capilla mediante la venta de mute y la realización de rifas”, resaltó Botello.
Lo malo
El problema que más lamentan los residentes hoy en día es su regreso a un panorama de inseguridad. Ciudadanos afirmaron que en los últimos años el barrio se ha visto asediado por el microtráfico en los espacios públicos. Habitantes señalaron que está situación ha perdurado por el temor que tienen de denunciar y ser víctimas de hechos violentos.
Adicionalmente, residentes comunicaron verse perjudicados por el mal estado de la malla vial. Integrantes de la JAC expresaron que las calles 9, 10 y 11 llevan décadas deterioradas. De acuerdo con diversos testimonios, las vías dañadas han ocasionado la ausencia de rutas de transporte y dificultad para movilizarse cada vez que llueve. Algunos de los afectados también relataron que han presentado afectaciones en sus vehículos a raíz de esta situación.
Otra problemática que aqueja a la población es el abandono de la escuela Jesús Obrero, sede San Bartolomé. Padres de familia denunciaron que ese centro educativo va a cumplir nueve años sin ser utilizado. Los representantes expresaron que su abandono se debió en un principio a presuntas amenazas a los docentes; sin embargo, dijeron que luego de varios años todavía no se ha habilitado este espacio. “Nuestros hijos deben caminar hasta 20 cuadras para poder ir a otros barrios y poder ver sus clases”, manifestó una madre.
En un recorrido realizado por La Opinión también se evidenció el deterioro en el que se encuentra el polideportivo de la avenida novena. Según comentaron vecinos, el mal estado de las instalaciones y el creciente microtráfico han provocado que los jóvenes dejen de frecuentar este sitio.
Respuestas oficiales
Sobre el mal estado de las calles, la Secretaría de Infraestructura de Cúcuta informó que en la comuna 6 van a empezar trabajos en los barrios El Salado y Aeropuerto. Con respecto a Cerro Norte, aclararon que se va a programar una visita en el sector. Sin embargo, enfatizaron que por lineamientos del alcalde Jorge Acevedo todas las comunas serán intervenidas.
En lo que refiere a la escuela abandonada, la Secretaría de Educación Municipal explicó que en 2017 la Secretaría de Riesgo de Desastres realizó un estudio en el recinto donde evidenció la delicada situación que presentaba uno de los muros. De esa manera, el riesgo inminente para la comunidad escolar, sumado a una matrícula estudiantil muy reducida llevó a la clausura del lugar.
Además, la oficina notificó que otra razón que incidió en el cierre fueron las condiciones de vulnerabilidad social y los elevados niveles de inseguridad en la zona.
El despacho de la Alcaldía añadió también que el desmantelamiento de las instalaciones físicas por parte de algunas personas llevó a que esta sede fuera considerada en estado de ruina. “Es preciso advertir que la comunidad educativa del sector no se encuentra desatendida, ya que se le ha dado respuesta a la demanda educativa mediante las sedes educativas ubicadas en el barrio Chapinero”, expuso Cesar Rojas, secretario de Educación.
Con respecto a la inseguridad, la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) aseguró que, en este sector de la ciudad, se realizan intervenciones constantes acompañadas por el GOES y el GRAES, que son unidades tácticas especializadas en operaciones de intervención y en la lucha frontal contra la criminalidad. La institución resaltó que el componente investigativo y la inteligencia policial ha sido fundamental en la identificación de los diferentes actores criminales responsables de dinamizar delitos como el tráfico de estupefacientes, el hurto y el homicidio. Gracias a este trabajo articulado, mencionaron que en el último mes se logró la captura de alias “Murra”, señalado como responsable del homicidio de un habitante de calle.
En cuanto a los daños presentados en el polideportivo del barrio, el Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte indicó que estudiarán la posibilidad de incluirlo en las intervenciones con cuadrillas.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.









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