miércoles, 24 de junio de 2026

2814.- CIUDAD

Gustavo Gómez Ardila





No supimos a qué horas

el pueblo se nos creció y se volvió ciudad.



Las calles se alargaron en dirección al río

y el río debió salir huyendo

con sus aguas mermadas

y ausencia de peces y de luna.



Sin darnos cuenta se acabaron los patios y jardines

y ya no hay materas con helechos

ni bacinillas con claveles

ni veraneras de colores.



Se cerraron los zaguanes,

se clausuraron las ventanas

y se acabaron las sonrisas.



Los amigos se fueron.



Las gentes de hoy -gentes extrañas-

caminan a paso rápido

como huyéndole a alguien

y el miedo se tomó por asalto las noches

y las callejuelas.



El viento es turbio

y llega cargado de malas energías.

Los niños ya no elevan cometas

ni recorren el mundo en caballitos de palo.



Te cuento: la placita donde escuchábamos tú y yo

las retretas de los sábados, ya no existe.



En su lugar construyeron un edificio

que no deja ver la luna, y el humedal,

donde jugábamos a pescar luceros en las noches,

lo rellenaron de piedra y de cemento

y más piedra y más cemento.



Por eso te pido que no regreses.

Guarda tus lágrimas para mejores ocasiones.








Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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