lunes, 25 de julio de 2022

2095.- MARIA TERESA, EN FIRME PIE DE LUCHA

Ronaldo Medina/ Juan Marcoantonio Rivas Pinilla (La Opinión)


Más allá de Belén, hacia la parte alta de la Comuna 9, se alza el barrio María Teresa, donde habitan más de 830 familias, entre colombianos y migrantes venezolanos, que día a día luchan por una vida digna con su trabajo comunitario.

Shirley Yaneth Espinosa, presidenta de la Junta de Acción Comunal (JAC), contó en 2022 fue quien invadió las tierras un 29 de septiembre de 2009, junto a su familia. El terreno se caracterizaba por cuestas montañosas y espinas que poco a poco fueron aplanando; para abrir paso de carretera, recibieron ayudas de políticos en campaña.

“Tan pronto nos asentamos llegó un señor a decir que era el dueño, a él le compramos el lote y le cancelamos en cuotas, pero resultó que no era el verdadero dueño, ahora nos toca volver a pagar”, relató.

Desde entonces, el agua fue una de las luchas más fervientes; el servicio llegaba cada 20 minutos en un máximo de 200 litros de agua. Para poder lavar sus ropas debían desplazarse hacia una pequeña fuente de agua salada que corría a solo 200 metros del sitio.

Así han vivido desde siempre, luchando por conseguir lo que hoy tienen y por lo que aún les hace falta. El 17 de enero de 2017 fueron legalizados oficialmente como barrio, un hecho que marcó la historia gracias al exalcalde César Rojas, eso hace aproximadamente 10 años. En ese trayecto, han tenido que enterrar a uno de sus líderes, quien sufrió un cruel asesinato.

“Aquí muy poco nos colaboran. Para que este barrio esté grande y legalizado como lo llevamos, nos hemos mantenido siempre en lucha”, dijo Espinosa.

El barrio María Teresa, durante sus años de historia, se ha caracterizado por su unión vecinal y por algunas dificultades que persisten.

Edilma Correa, una de las habitantes, explicó que el barrio surgió cuando un grupo de familias comenzó a construir sus viviendas sobre terrenos baldíos. Asimismo, afirmó que inicialmente fue nombrado Springfield, pero, tras una reunión comunitaria, las personas decidieron cambiarle el nombre por el de María Teresa.


Sobre los primeros residentes, Rosa Bayona recordó en 2026 que, en su mayoría, se dedicaban a comerciar productos entre Colombia y Venezuela. En años más recientes, aseguró que los habitantes se han dedicado a trabajar en Cenabastos y en labores de construcción.

“En el barrio viven cucuteños, pero también migrantes, desplazados del Catatumbo y alrededor de 20 indígenas motilón-barí. El mayor crecimiento poblacional se presentó después del año 2017”, expuso Bayona.


La odisea para conseguir los servicios

Gracias a la motobomba que dota de agua al barrio Santander, los habitantes de María Teresa consiguieron acceso al servicio con una pila pública propia.

“Les dijimos que, si no nos daban el agua, yo iba a romper por Cerro Pastel e íbamos a meter tubería, entonces ahí sí vinieron ellos y nos colaboraron”, declaró la lideresa.


Aunque el líquido vital llega cada ocho días, la comunidad ha buscado la manera de abastecerse y guardar provisiones hasta la próxima recarga. El recibo, independiente a la cantidad gastada, siempre es por el mismo precio.

Un caso similar ocurrió con la energía. Desde Barrio Nuevo, se les instaló un contador comunitario, pero la energía que recibían no daba para más que una luz tenue de bombillo, mientras que el resto de lugares se mantenía en completa oscuridad.


“Tuvimos que decirles que nos íbamos a robar la luz por Barrio Nuevo, Santander y Cerro Pastel, y así hicimos durante un tiempo, hasta que vino el exalcalde César Rojas, firmaron y nos dieron la autorización. Como siempre, una cuestión de lucha y fortaleza, todo por las malas”, contó la presidenta de la JAC.

La pavimentación es una urgencia

En María Teresa, ninguna calle está pavimentada. El último gramo de asfalto llega hasta la torre eléctrica que los separa de Cerro Pastel; de ahí en adelante, caminos altibajos sirven de vías para la comunidad que reside en el sector.

Por falta de alcantarillado, las iniciativas de comunidad-gobierno no se han logrado. Lo que más los preocupa de ello es que las aguas negras invaden las carreteras y recorren gran parte del barrio, infestándolo con malos olores.

Ante la imposibilidad de conseguir calles dignas, es en los residuos de asfalto donde han encontrado una solución temporal, hasta que puedan gestionar la construcción del alcantarillado, y luego sí proceder con vías.

“Hacemos rifas y, con lo que queda, compramos el asfalto que rompen de los arreglos en las carreteras. La volqueta nos cobra 50 mil pesos por traerlo y con eso es que hemos trabajado poco a poco”, dijo la presidenta de la JAC.

Con cada lluvia, las calles se convierten en ríos de lodo que se entra a las casas, en esas zonas es donde han priorizado los trozos de asfalto.

Una respuesta a sus súplicas ocurrió hace dos semanas, después de años de solicitudes a otros mandatarios, el alcalde Yáñez les prometió 500 metros de pavimentación para la calle principal, que ya está en proceso de diseño con ingenieros.

El pequeño proyecto extenderá la calzada faltante desde la torre eléctrica e incluirá la reparación de un muro caído en la entrada que obstaculiza el paso de material.


Otras obras

En la parte céntrica del barrio, los habitantes trazaron los límites de una cancha de tierra donde decenas de niños y jóvenes han encontrado su único entretenimiento.

Para otras obras, las rifas han sido el fundamento, como en los puentes y la capilla en construcción.

“Hemos tenido que volvernos maestros de construcción. La capilla la llevamos poco a poco. Las paredes ya las levantamos, pero hace falta la viga para poder colocar la cubierta de zinc. A medida que vamos teniendo, vamos colaborando”, manifestó Espinosa.

Escuela no poseen, pero sueñan con algún día tener una propia para sus niños. Es gracias a las instalaciones del Centro Cristiano que un Centro de Desarrollo Infantil (CDI) presta educación a la primera infancia.


Falta alumbrado

De acuerdo con la comunidad, medio barrio posee alumbrado público, pero la otra mitad está a oscuras durante todas las noches, hecho que beneficia a quienes ingresan allí a robar a esta comunidad vulnerable.

“Aquí nos toca tener una corneta todo el tiempo. Si hay un ladrón, la gente me llama y yo aviso por el micrófono, así es como hemos agarrado a muchos de ellos. Los sacamos entre todos hasta que llega la policía”, finalizó la lideresa.

Lo bueno

Hoy en día, julio 2026, una de las mayores fortalezas de María Teresa es la unión que existe entre los vecinos. Jorge Eliecer Agredo, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal, indicó que, a lo largo de los años, la comunidad se ha organizado para sacar adelante diversos proyectos.

“Los mismos habitantes nos hemos encargado de crear la capilla católica, el parque y la cancha mediante rifas, bazares y otras actividades. Con apoyo de organizaciones internacionales también logramos edificar nuestro salón comunal hace dos años”, expresó Agredo.

Igualmente, el vicepresidente sostuvo que en la actualidad están construyendo una placa huella en la entrada del barrio para facilitar la movilidad peatonal y vehicular sobre la carretera de tierra.

Según comentó Agredo, el propósito es pavimentar alrededor de 3 kilómetros, de los cuales llevan unos 200 metros listos y 10 millones de pesos invertidos.

“También somos unidos en el tema de la seguridad; tenemos un grupo de WhatsApp para reportar a cualquier persona sospechosa y, si es necesario, sacarla del barrio”, añadió.

Otra situación que llena de orgullo a los vecinos es haber podido celebrar por primera vez el aniversario del barrio, el 18 de julio.


De acuerdo con líderes sociales, ese día se realizaron partidos de fútbol, un reinado de belleza, actividades recreativas para los niños y vendimias.

Las necesidades

El problema que más aqueja a los habitantes es el mal estado de la malla vial. Fuentes comunitarias afirmaron que las 26 cuadras que conforman María Teresa están en completo deterioro.

Como consecuencia de ello, ciudadanos manifestaron que no cuentan con rutas de transporte público y se ven en la necesidad de tener vehículo propio o dirigirse hacia otros barrios para conseguir busetas.

En este sentido, la comunidad también denunció que cada vez que llueve las vías quedan llenas de barro, lo que dificulta que los niños puedan asistir a sus clases en otros sectores de la ciudad.

Sumado a esto, vecinos señalaron que tampoco cuentan con redes de acueducto ni alcantarillado, por lo que dependen de pilas públicas y pozos sépticos.

Adicionalmente, la falta de alumbrado público en varios puntos preocupa al vecindario. Según se conoció, esta situación ha propiciado accidentes viales, robos y la presencia de consumidores de estupefacientes.

“Las personas temen salir de noche por estas razones, además de que, por la cantidad de maleza, suelen aparecer culebras y muchos insectos. Frente a todas estas problemáticas y a la falta de soluciones, tenemos pensado salir a protestar un día antes de las Ferias de Cúcuta, bloqueando todas las vías del centro”, recalcó el vicepresidente de la junta.

Responde la Alcaldía

Sobre las vías en mal estado, Germán Alexander Chávez, secretario de Infraestructura de Cúcuta, informó que, con el propósito de recuperar las calles internas o secundarias de los barrios, el municipio proyecta implementar un plan denominado Convenios Solidarios, similar al antiguo programa Comunidad-Gobierno.

Así pues, el jefe de la dependencia aseguró que los barrios de Cúcuta que cumplan con las condiciones que se les solicitarán y que cuenten con un ahorro económico podrán ser incluidos dentro de esta estrategia.

El secretario detalló que este proceso de selección se realizará a través de las juntas de acción comunal.


En cuanto al alumbrado público, Mauricio Franco Trujillo, secretario de Planeación Municipal, comunicó que María Teresa fue uno de los primeros barrios en los que se ejecutó la expansión del alumbrado.

El funcionario agregó que a comienzos del presente año (2026) se instalaron 36 luminarias en el sector; sin embargo, destacó que no pueden iluminar la totalidad del barrio porque deben llegar de manera equitativa a todos los sectores de Cúcuta.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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