Fotografías de Edgar Bayter Lamus
Para los aborígenes el cerro (975 metros de altura) representaba una deidad a la cual le hacían ofrendas de flores, frutas, animales, artesanías y danzas, y lo llamaban Tasa-Jero, cerro sagrado.
El calendario estaba conformado por 50 lunas llenas y tenía tres fiestas importantes: la primera era el inicio del calendario, la segunda el día de la tierra y la tercera, el día del sol que luego unificaron con el día del Cerro Sagrado.
Una leyenda cuenta que los nativos fueron atacados por extranjeros y este enfureció y provocó una erupción volcánica dejando desolada toda la zona.
En varias ocasiones el cerro hacía erupción y los nativos describían el fuego lanzado como granos de maíz. En su cima, se decía que criaban una especie gigante de gallina que se alimentaba de tal maíz y colocaba huevos con pepitas de oro.
En uno de los ascensos, un nativo ora por la protección, el cerro responde y aparece una fumarola donde empieza a salir oro, los invasores recogen el oro y se alejan, pocos minutos después, el oro se convierte en piedras al rojo vivo que les produce grandes quemaduras, los nativos les comunican que, si les quitan las tierras, el cerro Tasajero fungirá como protector y castigador.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.



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