viernes, 3 de abril de 2026

2772.- PRIMERAS REACCIONES SOBRE LA ZONA BINACIONAL

René Mora Vicuña (La Opinión),


La firma del memorando de entendimiento para crear una zona de integración fronteriza entre Colombia y Venezuela desató una avalancha de reacciones que no cesa y, lejos de disiparse, promete intensificarse con la contienda electoral que se avecina.

Alfredo Saade, jefe de gabinete del presidente Gustavo Petro, encendió la polémica al declarar que el acuerdo firmado con el país vecino representa un sueño de integración: “Venezuela es un socio comercial que necesitamos”.

Mientras el Gobierno nacional lo calificó como “el inicio de un sueño”, expertos, opositores y exfuncionarios alertaron sobre la falta de sustento técnico, la ausencia de concertación territorial y el riesgo de que el memorando quede en el papel.

Ronal Rodríguez, vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, recordó que estos procesos no son nuevos y que el momento elegido responde más a una intención política que a un plan viable.

Recordó que, en los años 2000, bajo el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), se avanzó en un proyecto de integración fronteriza con equipos técnicos y soporte jurídico sólido.

“Todo ese esfuerzo se vino abajo cuando Venezuela abandonó la CAN. Desde entonces, las relaciones han sido débiles, sin institucionalidad”, explicó Rodríguez a La Opinión.

El académico e investigador explicó que la narrativa actual carece de una estructura técnica real. “Más que un proyecto estructurado, esto parece una construcción ideológica desde Caracas y Bogotá”.

Incluso comparó el momento actual con escenarios anteriores marcados por tensiones políticas. “Durante los gobiernos de Álvaro Uribe y Hugo Chávez se entendía la importancia de la frontera, a pesar de las diferencias ideológicas”.

Rodríguez señaló que hoy no se cuenta con una Venezuela con capacidad de inversión, sino con un país empobrecido, sumido en una crisis humanitaria y un liderazgo colombiano sin preparación para este tipo de negociaciones.

Desde su perspectiva, la zona de integración anunciada no tiene cronograma, ni ruta crítica, ni actores técnicos claramente identificados.

“Está en manos de personas como Armando Benedetti y Alfredo Saade, lo cual le resta seriedad. Esto debería estar liderado por alguien con experiencia, como Germán Umaña”,

A pesar de las críticas, Rodríguez defiende el concepto de integración como herramienta para el desarrollo regional. “La frontera colombo-venezolana es una de las más dinámicas del mundo. Necesita instrumentos binacionales para enfrentar la informalidad y los grupos armados que ocupan los vacíos estatales”.

Sin embargo, advirtió que, sin condiciones mínimas de confianza institucional, este tipo de proyectos son inviables. “Mientras se mantengan estructuras como la boliburguesía y no haya garantías claras, hablar de zona binacional es más un discurso vacío que una política pública seria”.

Genera suspicacias

Desde el Congreso de la República, el senador Ariel Ávila también se pronunció. Aunque reconoció que el memorando genera suspicacias, negó que implique pérdida de soberanía nacional.

“Es un mecanismo de articulación, no una cesión de control. Existen figuras similares entre países como Canadá y Estados Unidos para facilitar comercio, movilidad y seguridad en zonas de frontera”, afirmó en red social.

El politólogo recordó que Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2.219 kilómetros, por donde circulan diariamente personas, bienes y grupos ilegales.

“El comercio bilateral ha llegado a superar los 2.000 millones de dólares. Se necesita coordinación para enfrentar fenómenos como el crimen transnacional”, dijo en su red social.

Ávila admitió que los obstáculos son grandes y que la corrupción en Venezuela es un problema serio, y que Colombia también tiene debilidades. “Sin confianza institucional, compartir información de seguridad es arriesgado”.

El senador rechazó los señalamientos sobre supuesta cogobernabilidad y dejó claro que colaborar no es renunciar a la soberanía y que este tipo de acuerdos ordenan la frontera y protegen a la población civil.

“El desafío es que esto no se quede en el papel. Tiene que traducirse en beneficios reales para la gente que vive en la frontera. Muchos memorandos terminan sin aplicación”, explicó Ávila.

Criticó también la polarización del debate. “Esto no puede reducirse a una pelea ideológica. Lo que se necesita son soluciones prácticas para las comunidades que viven del comercio transfronterizo, que enfrentan violencia y precariedad”.

Sin concertación

A las críticas se sumó el excanciller Julio Londoño Paredes, quien cuestionó la falta de concertación con las autoridades locales de La Guajira, Cesar y Norte de Santander.

“Así sea un memorando, tuvo que haberse discutido con las regiones fronterizas. El país no puede enterarse de esto por una perorata de Maduro”, dijo a La Opinión.

Según Londoño, el documento firmado abre la puerta a decisiones que aún no están claras. “Puede tener efectos significativos, especialmente en Norte de Santander, donde la situación es compleja y especial”.

También recordó que este tipo de propuestas no son nuevas, pues, “se intentó en tiempos de Carlos Lleras Restrepo, luego con Virgilio Barco y Carlos Andrés Pérez, pero en esos años había claridad institucional y no lugar a equívocos”.

El excanciller cuestionó también el momento político del anuncio y preguntó: ¿Por qué Maduro no lo hizo en doce años? ¿Por qué Petro no lo propuso antes?

A juicio de Londoño, consolidar una zona binacional requiere voluntad institucional, claridad jurídica y participación real de las comunidades fronterizas.

Los expertos consultados indicaron que no basta con firmar acuerdos, sino que también se debe garantizar que respondan a las realidades del territorio y no a discursos improvisados.

El memorando Voluntad ciudadana para el desarrollo se encuentra aún sin implementación concreta. Ni el Gobierno colombiano ni el venezolano han presentado una hoja de ruta detallada, ni mecanismos de seguimiento.

Mientras tanto, la expectativa y el escepticismo crecen a ambos lados de la frontera. La historia reciente muestra que, sin estructura técnica ni institucionalidad, los sueños de integración pueden desvanecerse rápidamente.

Citan al Congreso colombiano para explicar zona binacional 

wradio.com.co


Ministra de Comercio Exterior de Venezuela, Coromoto Godoy; vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez; ministra de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Diana Morales y el jefe del despacho de la Presidencia de Colombia, Alfredo Saade.

Desde la Comisión Segunda del Senado, el congresista conservador Nicolás Echeverry citó a debate de control político a la ministra de Comercio, Diana Morales; a la canciller Rosa Villavicencio y al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, para que expliquen el acuerdo binacional que se firmó con Venezuela.

El senador pide a los ministros que expliquen el contenido del Memorando de Entendimiento firmado con Venezuela, y confirmen si Colombia mantendrá el control absoluto de su territorio en esa zona binacional.

De otro lado, piden a la Cancillería que responda a los señalamientos de que este acuerdo “podría funcionar como santuario para grupos armados ilegales”. Y si habrá mejora en la situación humanitaria de las comunidades fronterizas colombianas.

Ahora, piden también que se explique si el Memorando de Entendimiento será tramitado como tratado internacional ante el Congreso: “En caso negativo, ¿qué figura legal lo sustenta?”, dice el documento por medio del cual se cita a los ministros.

Según el senador Echeverry, no es prudente “firmar un tratado binacional con un gobierno ilegítimamente elegido, que además ha sido un escondite del ELN y de grupos al margen de la ley (...) Nos llama la atención y queremos conocer cuáles son los riesgos que en Colombia se corren, cuál es la situación social, cultural, política y económica del territorio y cuál es el grado de responsabilidad”.

Comentario sobre dicha zona binacional 

Margarita Silva-Radio San José, Hoy es Domingo…

Para la doctora Margarita Silva, sorprendió la noticia del presidente Nicolás Maduro quien anunció la firma de un Memorando de Entendimiento entre Colombia y Venezuela que crea una ZONA DE PAZ, UNION Y DESARROLLO BINACIONAL ESPECIAL en la frontera común, comprendiendo los estados de Zulia y Táchira, así como los Departamentos de Norte de Santander, Guajira y Cesar. En ella solo habrá paz, amistad y convivencia, así como desarrollo cultural de salud y turismo. También se va a fomentar la agricultura, la ganadería y el comercio, incluyendo la creación de medianas y pequeñas industrias. Señaló que será un lugar de unión de los pueblos y de los movimientos políticos, como también coordinación policial y militar para combatir el narcotráfico y la criminalidad.

Frente a las declaraciones de Maduro, sin que se hubiera conocido el documento, surgieron muchas voces de alarma en el país que obligaron a su divulgación conociéndose los alcances del polémico acuerdo de la zona binacional.

Recordemos que, en marzo de este año, desde Tibú el presidente Petro había anunciado su intención de hablar con el presidente Maduro para construir una zona económica especial en el Catatumbo.

Desde el Ministerio de Comercio colombiano aseguran que, por el momento el Acuerdo solo contempla Norte de Santander en un plan piloto, pero no se descarta la posibilidad de extenderlo a otras zonas como las mencionadas por Maduro y del lado venezolano están contemplados los estados Táchira y el Zulia que incluyen a Ureña, San Antonio y San Cristóbal.

Aspectos importantes del Acuerdo

Se detalla en este acuerdo que se establecerá un marco de cooperación para formar una zona económica denominada Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional, que comprende las poligonales en los estados Táchira y Zulia, por la parte venezolana; y el Norte de Santander, por la parte colombiana.

Respecto de esta zona habrá una cooperación coordinada para abordar temas como cultura, educación, salud, comercio, turismo y cualquier otro que acuerden designar.

El documento indica que, “Las partes podrán acordar la creación de otras zonas binacionales para ampliar y profundizar la unión y el desarrollo conjunto, al amparo de lo previsto en este memorándum de entendimiento”.

En el segundo artículo, el documento menciona que las partes involucradas realizarán un esfuerzo para promover la cooperación entre las autoridades nacionales, además de facilitar la articulación con instituciones públicas de ambos países.

Es decir que, en materia económica, con el acuerdo buscarán sacarle provecho a las zonas incluidas y sus potenciales. “De especial relevancia será el sector de producción agroalimentaria primaria donde se contempla productos como café, frutas tropicales, musáceas, cacao, caña de azúcar, tubérculos, ganadería, producción láctea y otros que podrían ser identificados de manera conjunta”, precisa.

En el tercer artículo, el acuerdo precisa que se designarán puntos focales nacionales, que serán enlaces directos entre las autoridades competentes de ambos países y velarán por el cumplimiento oportuno de los compromisos asumidos. También se creará un equipo de trabajo bilateral que elabore planes anuales, cronogramas y un flujo de trabajo. También deberá llevar a cabo reuniones ordinarias.

El artículo cuarto menciona los alcances de la norma. Asegura que la zona binacional está por definirse y requerirá trabajo técnico conjunto para identificar, delimitar y acordar los sectores y territorios que integrarán esta zona, de conformidad con las disposiciones legales, administrativas y de planificación territorial vigentes en cada país.

La vigencia será por cinco años y respecto a la finalización del acuerdo, este indica que cualquiera de las partes podrá terminar en cualquier momento el memorándum de entendimiento, notificando por escrito a la otra parte. “La terminación surtirá efecto noventa (90) días después de recibida dicha notificación”.

Sobre la Soberanía, el Acuerdo precisa que no limita ni condiciona las decisiones soberanas que, cada país adopte respecto de sus políticas de ordenamiento territorial, incentivos o instrumentos de desarrollo económico.

El acuerdo fue suscrito por las ministras de Comercio de los dos países, además de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, dada la importancia del instrumento. Sin embargo, aunque no firmó, estuvo presente en la firma el pastor Alfredo Saade, quien aseguró, que, en materia de seguridad, las partes seguirán cuidando su frontera como se ha hecho siempre, y desmintió que se harían patrullajes conjuntos y no existe ningún tipo de acuerdo militar.

Sin embargo, para el excanciller Julio Londoño surgen interrogantes, si con este “memorando” estarán muy satisfechos los grupos armados que encuentran refugio y protección en territorio venezolano y que han generado el desplazamiento de más de ochenta mil personas y asesinado a decenas de civiles, así como a militares y policías, sin olvidar que la frontera en el sector de Norte de Santander y el Táchira es reconocida como una de la más peligrosa del mundo.

Sostiene que Maduro, además, logra una zona de amortiguación paralela a la frontera que, le va a permitir que grupos armados colombianos, que han declarado que defenderán al régimen venezolano, así como los “colectivos” y demás paramilitares venezolanos, eventualmente podrán defenderlo con mayor facilidad.

Señaló que, sobre la manifestación de que el área será un lugar de unión de los pueblos y de los movimientos políticos. No se sabe de qué movimientos políticos se trata.

Se anunció la demanda del Acuerdo, fundamentada en que los ministros de comercio en Colombia carecen de competencia para su firma y formalización.

Con este panorama tan atractivo comercialmente, y a su vez tan complejo por los recientes sucesos de orden público y crisis humanitaria, obligará a hacer un seguimiento a su implementación y desarrollo.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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