Nicolás Mojica/ Juan Marcoantonio Rivas Pinilla (La Opinión)
En 1955, unos inhóspitos terrenos ubicados entre los barrios San Luis y La Libertad sirvieron para que campesinos de los municipios cercanos a Cúcuta llegarán para iniciar una nueva vida lejos del conflicto armado que azotaba al departamento, producto del bipartidismo de conservadores y liberales.
Lo que ellos no sabían, es que ese lote lleno de maleza y lodo se convertiría en uno de los barrios más influyentes para el crecimiento de la Comuna 4 en el área metropolitana de Cúcuta, bautizado con el nombre de Santa Teresita.
Con la necesidad de salir adelante, los primeros invasores, entre ellos, Marcelino Casadiego, Salvador Rojas, Celestino Flórez, Heriberto Sánchez Hurtado, Margarita Leal, rápidamente iniciaron las gestiones en la Alcaldía para obtener la legalización.
Cada vez más eran las personas que se asentaban en Santa Teresita, y al cabo de unos años llegaron los servicios públicos a estos altos terrenos de la ciudadela de La Libertad, como la energía eléctrica, alcantarillado, acueducto y gas.
De acuerdo con Sergio Flórez Jaimes, actual (2026) presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), los primeros pobladores se dedicaban principalmente a labores agrícolas y a la construcción. El dirigente explicó que el mayor crecimiento urbanístico se registró a partir de 1972, año en el que el sector fue legalizado. “Todo empezó a cambiar desde ese momento. Antes no contábamos con servicio de agua y teníamos que desplazarnos hasta el río Pamplonita para conseguirla”, recordó el líder comunal.
De la mano con la administración municipal se pudo acceder a la pavimentación vial, no sin antes otorgarle a Santa Teresita la personería jurídica y el estatus de barrio el 15 de marzo de 1972, diecisiete años después de que hubiesen construido las primeras viviendas.
Según la opinión de Sergio Flórez Jaimes, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), una de las cosas positivas que tiene Santa Teresita, es que la mayoría de hijos de los fundadores continúan viviendo en el barrio.
“La mayoría de vecinos que residen en Santa Teresita son descendientes directos de los primeros fundadores, y como tal la cultura de la unión comunitaria aquí está muy marcada”, señaló el líder comunal.
En vista de esa situación, se convirtió en toda una tradición hablarles a las nuevas generaciones sobre el sentido de pertenencia hacia el barrio, para que sean los jóvenes que se encarguen de velar por Santa Teresita en los próximos años.
Durante la década de 1970, el Ejército Nacional construyó, en articulación con la comunidad, la escuela María Goretti. Vecinos relataron que esta institución educativa funcionó en una estructura de madera hasta el año 2000, cuando fue remodelada por la Alcaldía de la época.
Escuela de Santa Teresita fue construida por la comunidad y el Ejército Nacional.
Entre los hechos que hacen parte de la memoria colectiva del barrio, residentes señalaron que el exalcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez, vivió su infancia y adolescencia en la calle 17. Asimismo, recordaron que hasta hace 12 años (2014) Santa Teresita fue hogar de la mujer con mayor sobrepeso en Norte de Santander. “Vivía en la calle 21 y llegó a pesar cerca de 300 kilos. Aunque falleció a causa de su condición, la recordamos como una mujer amable y dedicada a su hogar”, comentó un habitante del sector.
Foco del comercio
Limitar con el barrio San Luis tiene varios beneficios, como lo ha podido comprobar la comunidad de Santa Teresita, pues sobre las inclinadas vías del sector se encuentran gran cantidad de negocios, incentivando el comercio en esa zona.
Es preciso informar que la gran mayoría de los dueños de estos negocios son habitantes de Santa Teresita, por ende, también fomenta el comercio local, ya que la economía de estas personas gira en torno a las ganancias en sus locales.
“Es muy bueno que las personas nos visiten porque conocen un poco al barrio y de paso ganamos dinero vendiendo nuestros productos”, indicó Miguel Ángel Gutiérrez, comerciante del barrio.
No obstante, son diversos los retos y desafíos que diariamente enfrenta la comunidad de Santa Teresita, los cuales afectan la cotidianidad de sus cerca de 2.500 habitantes que lo conforman.
Sin escenarios
Desde hace años, la comunidad viene trabajando en pro de obtener los recursos necesarios para construir algunos escenarios con los que a la fecha no cuenta el barrio, convirtiéndolo en uno de los mayores desafíos en Santa Teresita.
Es una ironía el hecho de que el barrio, que rinde honor a Teresa del Niño Jesús, no tenga una iglesia donde celebrar las sagradas eucaristías u otras actividades litúrgicas, hecho que afecta más que todo a los residentes católicos.
Acorde a Flórez Jaimes “el no contar con un centro religioso, los habitantes, sobre todo adultos mayores, deben recorrer grandes distancias y trasladarse hacia los barrios aledaños como San Luis”.
A la par de la falta de un centro religioso, se le suma la de un polideportivo y un salón comunal, en aras de promover el deporte, la recreación y sobre todo mantener viva la tradición de integrar a la comunidad, hecho que impulsaría la construcción de estos espacios.
Según se conoció, los habitantes de Santa Teresita han hecho esfuerzos para entablar mesas de diálogo con las diferentes Alcaldías, pero hasta el momento el barrio sigue sin estos lugares de esparcimiento.
Sin embargo, la mayor problemática que afronta Santa Teresita es la inseguridad, como en la mayoría de barrios del área metropolitana de Cúcuta, “no estamos exentos de las personas que les gusta lo ajeno”, puntualizó el líder comunal.
Un factor que promueve la inseguridad y otras problemáticas como el consumo activo de drogas es la presencia de habitantes de calle, quienes en las noches se apoderan de las empinadas calles de Santa Teresita para infundir miedo.
Pese a que la comunidad está a la orden del día con lo que pasa en el barrio, ha solicitado aún más apoyo de parte de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), en aras de disminuir los robos nocturnos y el microtráfico presentado en dicha zona.
A la fecha, el barrio cuenta con cuatro alarmas comunitarias esparcidas en diferentes sectores estratégicos, pero según el líder comunal, “faltan instalar dos más para tener un buen frente de seguridad”.
También se ha solicitado la instalación de elementos de mayor tecnología como cámaras de alta definición, para disminuir los índices de inseguridad, un problema que sin duda ha azotado a Santa Teresita desde hace bastante tiempo atrás.
Lo bueno
Para principio del 2026, uno de los aspectos más destacados de Santa Teresita es la seguridad. Flórez Jaimes indicó que esto ha sido posible gracias a la conformación de frentes de seguridad, la instalación de 15 cámaras de vigilancia y la activación de ocho alarmas comunitarias.
Además, el barrio cuenta con grupos de WhatsApp en los que participan las autoridades, lo que ha permitido una comunicación constante y el apoyo mediante patrullajes periódicos.
Otra fortaleza es la forma en que la comunidad celebra sus festividades. Cada primero de octubre, los residentes conmemoran el día de Santa Teresa con una eucaristía especial, actos culturales y una ciclovía que recorre todo el barrio.
En diciembre, es tradición embellecer las calles con pintura, instalar banderines y construir un pesebre en cada cuadra. “Uno de los días de la novena también realizamos un pesebre viviente. Antes hacíamos el toro candela, pero se suspendió por el riesgo que implicaba”, relató una vecina.
La junta comunal también destacó que, a lo largo del año, se organizan actividades para la recolección de fondos destinados a apoyar a personas necesitadas y causas sociales. El año pasado, por ejemplo, se llevó a cabo una venta de sancocho con el fin de financiar la poda de árboles en algunos tramos del sector.
De manera independiente, funciona una asociación de adultos mayores que se reúne todos los miércoles para realizar actividad física y participar en programas de la administración municipal.
Lo malo
La principal inconformidad de la comunidad es la falta de espacios deportivos. El presidente de la JAC señaló que el barrio solo cuenta con un parque y una cancha, construidos por los mismos habitantes hace varios años. Según explicó, estos espacios se encuentran deteriorados y resultan insuficientes para atender a los más de 800 jóvenes que residen en el sector.
A esta problemática se suma la ausencia de una iglesia, lo que obliga a los feligreses a desplazarse hasta el barrio San Luis para participar en actividades religiosas.
En menor medida, los vecinos también expresaron su preocupación por el mal estado de las avenidas 17 y 18, así como por la presencia ocasional de habitantes de la calle.
Respuestas oficiales
Frente a la situación de los espacios públicos, el Instituto Municipal para la Recreación y el Deporte (Imrd) informó que el predio donde se encuentran el parque y la cancha no está a nombre del municipio ni de la Junta de Acción Comunal, lo que dificulta la inversión por parte de la Alcaldía. No obstante, la entidad indicó que su equipo jurídico analiza la posibilidad de realizar, al menos, labores de mantenimiento en el lugar.
En cuanto al deterioro de las vías, la Secretaría de Infraestructura de Cúcuta señaló que actualmente se ejecutan obras en los barrios San Rafael, San Luis y Claret, por lo que la recuperación vial en Santa Teresita está proyectada para el transcurso de 2026.
Sobre la atención a los habitantes de la calle, la Secretaría de Bienestar Social precisó que a partir del primero de febrero se reactivarán todos los programas de la Alcaldía, incluido el de atención integral a esta población.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.