José Elías Mauricio Soto Uribe, nació en el Valle de Tonchalá en la hacienda cacaotera del mismo nombre, el 22 de Septiembre de 1858, propiedad esta que pertenecía a su familia desde varias generaciones atrás. Sus padres fueron Carlos Soto y Benedicta Uribe, prematuramente desaparecidos, y con sus hermanos María y Marcos Antonio fueron ayudados por Juan Antonio Ángel, sacristán e intérprete del piano y por consiguiente del órgano, en la iglesia de San Antonio, y con quien el pequeño Elías inició tempranamente sus estudios de música, motivado por la admiración que sentía por su padrino y ayudador. Estudia sus primeras letras en la escuela de Juan de Dios Bustamante y Julio Rueda, maestro de maestros, bogotano radicado en el valle de San José de Cúcuta, y quienes lo encaminaron por los caminos del solfeo y el piano.
Son referencias a sucesos, personajes, sitios, historias, etc. traen recuerdos o dan enseñanzas del terruño. Transportan al pasado en forma agradable y entretenida. Se trata de actualizar el escrito original y/o adicionar párrafos o fotografías de otros autores o personales para complementar la narración. La intención es entretenernos con el pasado. RECORDAR ES VIVIR!... Nota- En artículos las fotos son ilustraciones colgadas por RECOPILADOR.
PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…
PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…
TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-
Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.
Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.
Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.
La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.
Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.
Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.
Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.
Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.
Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.
CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.
CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.
CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.
Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.
Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.
Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.
Nos bastaba con vivir en Cúcuta…
martes, 13 de noviembre de 2012
284.- EL MAESTRO ELIAS M. SOTO
José Elías Mauricio Soto Uribe, nació en el Valle de Tonchalá en la hacienda cacaotera del mismo nombre, el 22 de Septiembre de 1858, propiedad esta que pertenecía a su familia desde varias generaciones atrás. Sus padres fueron Carlos Soto y Benedicta Uribe, prematuramente desaparecidos, y con sus hermanos María y Marcos Antonio fueron ayudados por Juan Antonio Ángel, sacristán e intérprete del piano y por consiguiente del órgano, en la iglesia de San Antonio, y con quien el pequeño Elías inició tempranamente sus estudios de música, motivado por la admiración que sentía por su padrino y ayudador. Estudia sus primeras letras en la escuela de Juan de Dios Bustamante y Julio Rueda, maestro de maestros, bogotano radicado en el valle de San José de Cúcuta, y quienes lo encaminaron por los caminos del solfeo y el piano.
domingo, 11 de noviembre de 2012
283.- EL ¨MATRIMONIO DEL AÑO¨ DE 1959
En el último trimestre del 59 no se produjo el “matrimonio del año” sino dos matrimonios del año, pues a fin de cuentas no podemos asegurar cual fue el más ostentoso, el más publicitado o el más engalanado pues ambos compartieron, en resumidas cuentas el honorífico titulo que encabeza esta crónica.
Antes de entrar en detalles de los matrimonios objeto de nuestro relato, haremos un breve recuento de los acontecimientos previos a tan espléndidos eventos.
Corría el mes de octubre y la apacible ciudad ya presagiaba una bonanza originada por la avalancha de nuestros vecinos compradores, todo ello debido a la normalización de su situación política que al igual que en nuestro país retornaba a la normalidad democrática pero con un argumento adicional que consistía en el buen momento que pasaba la economía venezolana por el auge de la industria petrolera que había atraído nuevas inversiones, especialmente de las grandes compañías americanas que ahora veían un futuro promisorio en los yacimientos del Lago de Maracaibo.
Mientras tanto, la apacible Cúcuta estaba más preocupada por la suerte que había corrido el Cúcuta Deportivo el sábado 10 de octubre, cuando se había enfrentado y perdido con el Atlético Nacional en Medellín. Pero aún más preocupado, asustado diría yo, estaba José Luis Villamizar Melo, pues al día siguiente se desposaría con quien había sido su enamorada de toda la vida, la virtuosa y espiritual señorita Luzmila Maldonado Ruiz. Recuerdo especialmente el acontecimiento, pues por alguna razón casual, días antes del evento, el novio me pidió que lo acompañara a entregarle un presente a su novia quien vivía en Villa del Rosario.
Dicen las crónicas de la época que se trató del más representativo matrimonio, no sólo por la calidad y la clase de los contrayentes sino por el posterior festejo, pues fue reconocido que “botaron la casa por la ventana”. La ceremonia se realizó en la iglesia parroquial de Villa del Rosario, como correspondía por ser la parroquia de la novia; los padrinos, fueron por parte del novio, además de sus padres, los doctores José Luis Acero Jordán y Luis Carlos Bonells ambos acompañados de sus esposas. Por la novia, lo hicieron, el médico Julio Coronel y su esposa Marina Jordán, Miguel Entrena y su esposa y cerraba el cortejo Hernán Sánchez y Rosa América Maldonado. La ceremonia la ofició el presbítero Mario Laguado Guerrero. Llama la atención que el vestido de la novia, un moderno y estilizado traje en rosamir y brocado francés hubiera sido adquirido en una afamada casa de modas del vecino país; la recepción, una vez terminada la ceremonia se llevó a cabo en el “boarding-house El Gordito” en el que ofrecieron un fabuloso buffet a cargo de su propietario Enrique López. El viaje de bodas los llevó a la costa atlántica y con final feliz regresaron a su ciudad.
No había transcurrido un mes, todavía se comentaban los detalles de último matrimonio cuando resuenan bombos, platillos y voladores anunciando el nuevo “matrimonio del año” y esta vez se trata del no menos conocido arquitecto Álvaro Riascos con la señorita Leonor Mendoza Conde. Esta vez el casorio se escenificó en la iglesia parroquial de San Antonio y fue celebrada por el entonces párroco Alfonso Blanco Ramírez, uno de los sacerdotes emblemáticos de la ciudad.
Los contrayentes, representantes de las más distinguidas familias de la región, hicieron gala de sus dotes de buen gusto, pues la formalidad con que se desarrolló el evento resultó ser de las más sobrias dentro de los cánones que estipula la etiqueta para estos casos. La recepción se cumplió en la casa de los padres de la novia, el médico Jesús Mendoza Contreras y su esposa Luisa Conde, en la avenida quinta entre calles 8 y 9.
Los novios fijaron su residencia en la ciudad después de su viaje de bodas que hicieron a norteamérica.
Hoy las costumbres han cambiado ligeramente, pero se siguen viendo, aunque con menos frecuencia, ceremonias nupciales de amplio despliegue, aún así, a todos se les desea suerte y ventura y felicidad eterna en esa nueva etapa de su vida.
282.- LAS PELEAS DEL PADRE DEMETRIO MENDOZA
Lo que no contaba Colón, era que en medio del trayecto se encontraría con un inesperado pedazo de Tierra que desagradecidamente se llamó América y no Colombia como merecía. Pero bueno, este antecedente viene a cuento para ambientar nuestra crónica que hoy se centra en una de las figuras relevantes de nuestra región y que poco se menciona a pesar de su legado espiritual y de la transparencia de sus actos, todos ellos buscando el mayor beneficio de la sufrida población de su pueblo natal. El padre eudista José Demetrio de Jesús Mendoza Rueda era el típico sacerdote que ejercía como párroco de principios del siglo veinte en las ciudades importantes de Colombia –y de la mayoría de los países hispánicos de América- en donde ejercía una autoridad, en muchos casos superior a la civil o a la militar o ambas. Dicen los historiadores, que la curia basaba sus argumentos para ejercer el poder, en la delegación que recibían de Dios directamente y que los facultaba para enviar, sin más, al infierno a quienes violaban los mandamientos o realizaban actos inmorales.
Dicen que era de carácter intransigente, pero dicha actitud la asumía cuando consideraba que tenía la razón o cuando quería imponerse a sabiendas que su propuesta era la más benéfica o la mejor para los intereses de quienes la requerían.
Una serie de anécdotas que ubicamos a mediados del año 22 del siglo pasado, que fueron de las primeras peleas que tuvo el padre Mendoza y que le representó el comienzo de sus indisposiciones, tanto con el clero como con las autoridades civiles y especialmente con la prensa, que por esos días comenzaba a tener influencia notoria en el devenir de los acontecimientos de la nación. Todo comenzó por una decisión tomada por el alcalde Tomás Jordán de desalojar a las trabajadoras sexuales, las prostitutas de entonces y confinarlas en los extramuros de la ciudad, donde al decir del periódico La Mañana estaban en situación lamentable, por cuanto las condiciones que allí tenían eran de lo peor y que tal decisión había sido impartida a petición del padre Mendoza de quien el alcalde era incondicionalmente obediente, al decir del director del periódico.
Olvidaba comentar que la tribuna de los párrocos era el púlpito y en particular el sermón dominical era de obligada asistencia para todos los feligreses. Ser mencionado en el sermón, era para bien o para mal un estigma del cual difícilmente podía escaparse. Por esas calendas, las diferencias entre liberales y conservadores generaban sermones incendiarios, particularmente contra los primeros, sin embargo, quienes defendían las actuaciones del sacerdote aseguraban que lo que pretendía, era mantener una campaña de moralidad pública y no eran insultos a la sociedad cucuteña como lo hacía ver el periodista. Lo que pasaba era que a los liberales los mencionaba con nombre propio mientras que a los conservadores solo aludía de ellos genéricamente, pero lo que más le dolía a los periodistas no eran las campañas moralizadoras sino los ataques contra el mal uso de idioma y su desconocimiento, como el caso de la expresión que se utilizaba con más frecuencia de la debida por parte del director del periódico La Mañana, que acostumbraba a decir “diaria y nochemente”.
Otro de los escándalos que fue combatido con vehemencia por el padre Mendoza en su sermón dominical, fue contra las sobrinas del entonces gobernador Francisco Sorzano, las hijas del general Josué Canal y doña Felisa Sorzano. Todo debido a la construcción que mandaron hacer de unos baños mixtos en su hacienda Villa Felisa, en tiempos donde el pudor imperaba y la convivencia de géneros no era propiamente bien vista. Sin embargo, la esposa del gobernador, doña Matilde Jiménez, se apersonó del asunto y organizó una velada artística en el Centro Católico de Cúcuta, donde logró conciliar los posibles recelos que pudieron presentarse, tanto con los periodistas de La Mañana como con las sobrinas del gobernador, convenciendo al vicario, que eran católicos ejemplares y defensores de las doctrinas del actual Papa León XIII.
Iniciado el segundo semestre del año 1922 hicieron su aparición en la ciudad los primeros pastores protestantes anglicanos quienes traían como misión divulgar el credo calvinista, por lo cual planearon construir un templo y una escuela que les facilitara la tarea de penetración de sus creencias. Se ubicaron en una casa del barrio El Llano, no lejos de la iglesia de San Antonio y el domingo 18 de agosto celebraron el primer culto. A pocos minutos de iniciado el oficio religioso, comenzó a congregarse un tumulto alrededor de la casa-templo y en actitud amenazante empezaron a hostigar a los asistentes al punto que tuvo que presentarse el gobernador en persona a prestarle apoyo y asistencia legal al pastor anglicano. Al día siguiente, La Mañana editorializó violentamente contra el padre Demetrio Mendoza, culpándolo de incitar al pueblo contra la iglesia Anglicana y en particular contra el pastor Jesús María Madrid y eso que la Constitución de la época consagraba la tolerancia de cultos y que al parecer poca importancia le prestaba el clero católico de entonces.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
281.- DIAS DE FERROCARRIL
En ese momento había que salirse del partido. Irse a la casa. Recibir de madre los ochenta centavos que valía la sarta de cincuenta rampuches, por lo menos. Salir “espitado”, corriendo, hacia la estación en busca del alimento que ya, en ese momento, se distribuía entre los compradores. Ávidos de este manjar que venía de tan lejos. Después el regresar a casa para que entraran en preparación para el último ‘toque’ del día. Después volver al estadio para si continuaba el partido lograr que lo “metieran”. La mayoría de las veces era imposible. “Estamos completos”, alegaban. Pero en ese corre -corre, entre la casa, la cancha, y el ferrocarril, transcurrieron muchos días de la vida ingenua de la Cúcuta familiar de aquellos tiempos.
2. Momentos que permanecen y que sirven, también, para recordar el ferrocarril de Cúcuta, y aquella hermosa casona que lo albergaba. Una construcción sencilla, la sencillez es presupuesto de la belleza. Con un frente que daba sobre la avenida séptima, con pilares y amplios andenes, y por acceso tres portones, por los que se iba y se venía hacia la intimidad de los talleres, atención al público, estacionamiento de las máquinas, y demás servicios.
Daba gusto observarlo. Alegría que permanece en el tiempo. Cuando se miran sus fotos y se piensa en aquella línea Norte, que desde 1888 permaneció hasta 1960. Cuando los ‘científicos’ al mando de Cúcuta, resolvieron que era desueto y no rentable. Se levantaron sus rieles.
Empezaba el reinado de las carreteras que ahora hacen agua y se desmoronan. Entonces se fue perdiendo el contacto del ferrocarril con aquella región del Catatumbo, con su riqueza inexplorada, con la tribu Barí, nuestro ancestro. Desafortunadamente también fue la máquina el medio de avanzada de la avidez extranjera que para llevarse el petróleo la volvió campo de batalla de todas las pobrezas. Como se observa ahora cuando el crimen de todos los pelajes se pelean su dominio.
3. Por esto al recordar el ferrocarril, y aquellos juegos en medio del rampuche, se piensa en el tiempo perdido en la maraña de una civilización frustrada. Deambulando ahora sin destino en la espera de manos milagrosas que la empujen hacia adelante. Al oír el pito del tren que viene de El Salado. Cargado de viandas y progreso.
martes, 6 de noviembre de 2012
280.- SE ACABO EL CUCUTA DEPORTIVO?
Solo nos queda el recuerdo del paso por aquí de Lauro Rodríguez, Julio Ulises Terra, Alpargata Ramírez, Viviano Zapiraìn, Mañai, el Marciano Miló, Gallito Contreras en la década de los 50.
De Alberto Decevo, Luis Alberto Pìris, el Colegial Perdomo, el Burro Giamprieto , Evar Martín Cativiela y Víctor Pignarelli comenzando los 60.
Del sub campeón del 64: Solís, Ayala, Mario San Clemente, Burrito González, Omar Verdún, Palomo Ramírez, Culebro Rojas, Cleto Castillo y todo ese combo grande. Poco a poco desfilaron grandes figuras por el Cúcuta Deportivo como Mario Tul, Hugo Horacio Lóndero, Carlos el Chiche Diz, Dardo Urechevic, Rolando Monti, José María Ferrero, Fabio Guaracha Mosquera, Héctor Jorge Roganti, Sergio Santín , Ricardo Viera.
Nos haríamos interminables. Ustedes podrán refrescar su memoria recordando los nombres de jugadores que pasaron por el Cúcuta Deportivo que desde que quedó Campeón en 2006 de la mano de Jorge Luis Pinto y de una buena presentación en la Copa Libertadores se vino a menos.
Antes nadie ganaba en el General Santander, ahora nadie pierde (parece un hospital, todos se van con puntos), dejaron acabar el equipo que entró en su peor momento por no saber administrarlo económica y deportivamente, lo politizaron , lo monopolizaron, lo acabaron, solo nos queda vivir del recuerdo añorando el paso de técnicos y jugadores que le dieron gloria al doblemente glorioso como lo bautizó Edgar Barona el día que le ganaron al Deportivo Cali en un cuadrangular en 1.971 un gol por cero.
Añoramos también a directivos como el Padre Calderón, Eustorgio Colmenares Baptista, Carlos Ramírez París, los hermanos Enrique y Hernando Lara Hernández, Giovanni Martin, Shauki Brahim, Alfonso Salas Rincón, los hermanos Pérez Aranguren, Juan Vargas, para hablar solo de la vieja guardia que mantenían el equipo de media tabla hacia arriba.
Después de toda esa historia, el Cúcuta Deportivo entró en desgracia porque sus directivos, dueños y administradores lo dejaron acabar y termina de la manera más mediocre dándole la estocada final con jugadores de tercera y el técnico de la Pava que fue “la pava” definitiva para el equipo, para la afición y para la ciudad. ¿O me equivoco?
Comentario de Alvaro Hernández V.: Bueno, otra historia triste y de fracasos para el Cúcuta deportivo; que pesar que se juegue con la ilusión y el corazón de la hinchada cucuteña. Nuevamente nuestro doblemente glorioso en el limbo. Y eso por qué? Cuáles son las razones y motivos? Qué paso con esta institución tan querida la que ha sido manejada por empresarios exitosos en sus negocios pero con un total fracaso en el manejo de la institución deportiva? Vaya usted a saber, lo que sí sé es que no estuvieron a la altura de las circunstancias, no hubo nobleza, no hubo amor por la región, no hubo responsabilidad y compromiso con los valores de nuestra tierra cucuteña y dejaron que el equipo querido el que ganaba hinchada en las nuevas generaciones cayera al abismo de la mediocridad, de la frustración y el fracaso trayendo una gran decepción, pesar y rabia en los fanáticos de nuestro doblemente glorioso; esperamos verlo surgir en tiempos no muy lejanos como el ave fénix bajo la dirección y el manejo de cucuteños comprometidos, responsables y exitosos integrales, hasta otra oportunidad mi querido Cúcuta deportivo del alma y bien lejos todos aquellos que te han querido explotar y mancillar.




