PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

martes, 13 de noviembre de 2012

284.- EL MAESTRO ELIAS M. SOTO


José Pablo Tarazona Montañez



Piano que Elías M. Soto le regaló a su hija Carmen, foto
obsequio de su bisnieto Ricardo Ramírez Jiménez


José Elías Mauricio Soto Uribe, nació en el Valle de Tonchalá en la hacienda cacaotera del mismo nombre, el 22 de Septiembre de 1858, propiedad esta que pertenecía a su familia desde varias generaciones atrás. Sus padres fueron Carlos Soto y Benedicta Uribe, prematuramente  desaparecidos, y con sus hermanos María y Marcos Antonio fueron ayudados por Juan Antonio Ángel, sacristán e intérprete del piano y por consiguiente del órgano, en la iglesia de San Antonio, y con quien el pequeño Elías inició tempranamente sus estudios de música, motivado por la admiración que sentía por su padrino y ayudador. Estudia sus primeras letras en la escuela de Juan de Dios Bustamante y Julio Rueda, maestro de maestros, bogotano radicado en el valle de San José de Cúcuta, y quienes lo encaminaron por los caminos del solfeo y el piano.

Sus primeros escarceos con la música, lógicamente de la mano de su mentor, los hizo en la iglesia de San Antonio, sitio en el cual en ocasiones lo reemplazaba en su labor de organista, lo cual años después le sirvió para ser el cantor de la iglesia de San José (actual templo catedralicio arzobispal de la ciudad capital), y en la histórica capilla de El Carmen, contigua al Hospital San Juan de Dio.

DONDE ESTABA EL MAESTRO CUANDO EL TERREMOTO?

Contaba 16 años para el aciago día del terremoto de 1875, y como todos los cucuteños sobrevivientes, que salieron a las calles para presenciar aterrados como lo que era una ciudad pujante quedaba reducida a escombros, tuvo que salir al sitio de “La Vega” donde se hacinaron estos a esperar la ayuda del gobierno del Estado. Pero a su vez esta generación que renació de los escombros ha sido considerada la mejor generación que ha tenido la ciudad, ya que en 20 años reconstruyó la ciudad, construyó el camino al puerto de San Buenaventura (Puerto Villamizar), el ferrocarril de Cúcuta que llegaba a Puerto Santander, el tranvía de la ciudad, inauguró el telégrafo, instaló la empresa de teléfonos que la comunicaba con las poblaciones vecinas incluidas San Antonio, Rubio y San Cristóbal en Venezuela, dio al servicio la primera planta hidroeléctrica, pero también sufrió la endemia de la fiebre amarilla y el sitio de Cúcuta cuando la guerra de 1900.

En la crónica cucuteña se registra que siendo párroco Marcos Hernández, el 12 de Mayo de 1889, al colocarse la primera piedra del templo que reemplazaría al destruido por el terremoto del 18 de Mayo de 1875, dentro de ella junto con las firmas de los patronos iniciadores, fueron depositados unos papeles de música donde estaba escrita, la interpretada y cantada por los hermanos Marcos y Elías Soto, durante la ceremonia de ese día. Sería interesante conocer el paradero de estos documentos.

Como lo relata Luis Jesús Romero Peñaranda, el maestro “… hundía sus raíces genealógicas en la noble dama célibe doña Juana Rangel de Cuéllar y por esta circunstancia nace en la finca de esta ilustre matrona, hacienda “Tonchalá”, a donde volvería en luna de miel con la bella, esbelta y aristocrática dama rosariense doña Elisa Ramírez Matamoros, que le inspiró los bellos bambucos “Te amé”, “Te amo”, y “Te amaré”; de este católico y practicante ejemplar hogar nacieron 7 hijos…….., así como su hija Carmencita Soto Ramírez, que conjugó en su bella y señorial estampa los encantos de su madre y el genio musical de su padre”.

Este aspecto de la vida civil del maestro se realizó el 27 de Enero de 1894, en la parroquia de San José de Cúcuta (Libro de Matrimonios No. 8, Fol. 40, 1894), con doña María Elisa Ramírez Matamoros, y de esta unión, Luis Edo. Suárez asevera en su libro que nacieron 12 hijos, a saber:

Rafael, María Antonia, Ana Dolores, Conchita, Sofía, José María, Carlos, Marcos Antonio, Carmencita, Pedro Elías, Alfonso Lorenzo, y Manuel Francisco.

De los cuales, solo Carmencita heredó el gusto por la música de su padre, destacándose como excelente pianista y profesora de la Escuela de Música de Cúcuta.

Poco se sabe sobre el acaecer ciudadano de nuestro compositor, pero se cuenta con la descripción de cronistas contemporáneos suyos como Pedro Ma. Fuentes quien lo pintaba como “Distinguido ciudadano cucuteño, que dio lustre y renombre a su tierra natal como inspirado artista musical. Don Elías M. Soto supo trasladar al pentagrama los aires musicales de los valles cucuteños y sus producciones musicales, de un relieve popular y autóctono, vivirán mientras subsista en el alma sensitiva el placer y la alegría de oír la original musicalidad de nuestros aires.” (Efemérides Cucuteñas), el periodista Montegranario Sánchez hacía esta semblanza del músico “Alto, moreno y buen mozo como el personaje de la película, parecía un príncipe moro” Don Luis Hernández Gómez (Luhergo), periodista y cronista de la ciudad en la mitad del siglo pasado, apuntaba que “Don Elías M. Soto, perteneció a una generación de hombres buenos, sustantivos, y hombres que tuvieron por norma una vida decorosa y ejemplarizante de virtud, dejando en cada uno de los cargos desempeñados la huella de su dignidad, de su inteligencia, de su conducta irreprochable y de su fiel compañerismo”, y en otra anotación transcribía, “…No tuve la oportunidad de conocer al maestro Elías. ¡ Cuánto me hubiera gustado! Quienes tuvieron ese privilegio lo describieron como: un hombre alto, erguido, de rostro risueño y bondadoso, de caminar suave y alegre, de finos y artísticos ademanes, pulcro en el vestir, y amable y cordial con todos…”

El pueblo de Cúcuta en un gesto de gratitud al cantor de su río, le confirió la Lira de Oro en Diciembre de 1936; así mismo en gesto de reconocimiento la Federación de Empleados Nortesantandereanos lo condecoró el 22 de Enero de 1937, con una corona de laurel en su pecho se le reconoció su aporte cultural y musical a la región, y poco antes de morir, el Concejo Municipal de Cúcuta le otorgó la medalla al mérito ciudadano el 21 de Abril de 1943, reconociéndole sus virtudes excelsas de cantor al alma de su tierra.

Entregó su alma al Creador el 11 de Octubre de 1944, a la edad de 86 años (Acta de Defunción, Parroquia de San José de Cúcuta, Libro No.17, fol. 186. Marginal 144/1944); su cuerpo fue expuesto en cámara ardiente en el recinto del Concejo Municipal, de donde se llevó al cementerio central. “ Entregó su alma al Creador, su cuerpo a la madre tierra y su obra musical a la inmortalidad”, escribió Luis Edo. Suárez Ramírez, en su obra “Las Brisas del Pamplonita y sus autores”.

AGRUPACIONES MUSICALES EN SU VIDA

Elías M. Soto, como lo conoce la música y la historia, además del piano ejecutaba el violín, corneta, pistón y bajo.

Con su hermano Marcos Antonio y Luis Eduardo Meyer integraron la orquesta de la “Sociedad Filarmónica de Cúcuta”, constituida el 28 de Junio de 1880, y de la cual también hacían parte: Carlos Jácome (director), y José Ma. Ardila (1°s fl autistas), Federico E. Faría, Domingo Díaz Irwin y Enrique Fernández (2°s fl autistas), Julio Angulo Lewis (1er violín), Arístides Osorio y José del Carmen Hernández (2°s violines).

En la banda “Progreso” que dirigía su hermano Marcos, tocaba el 1er cornetín, y compartía con los siguientes intérpretes: Pedro Moros - 2do cornetín, Marcos Girón y Paulino Ramírez – Bombardas, Víctor Merchán - Trombón cantante, Julio Fontiveros - 1er clarinete, Valentín Lindarte - 2do clarinete, Hernán Cortés - Trombón bajo, Saturnino Cortés - 1er flautín, Marcos Romero y Alberto Rojas – Bajos, Pedro Tobías Vega - Clarinete requinto, Simón Parada (El Chato) – Bombo, Jesús Ramírez – Platillos.

Posteriormente figuró en la del batallón “Tiradores”, la del regimiento “Santander”, la Cúcuta, la del Ferrocarril y la del Departamento, la cual dirigió hasta finales del año 1931, cuando fue reemplazado por el músico de Bochalema José Rozo Contreras.

ASPECTOS RELEVANTES DE SU MÚSICA

La mayor parte de su producción musical está compuesta para piano. Diversos poetas de la época acudían a él para que le pusiese música a himnos de diverso género; de su extensa obra solo se conoce nacionalmente “Las Brisas del Pamplonita”, y de la cual se han hecho diversas instrumentaciones y arreglos que han sido grabadas por prestigiosas agrupaciones musicales y acreditados intérpretes del país.

Es autor de casi un centenar de composiciones musicales entre bambucos, valses, pasillos, himnos escolares, municipales y religiosos, y marchas de carácter fúnebre y patriótico.

Puso música además, al himno a Mercedes Abrego (heroína cucuteña), al del Regimiento Santander, al “Canto de la Gran Colombia”, con letra de Eustaquio Mantilla Bretón, quien era el rector de la Normal de Varones de Cúcuta, a quien también le compuso el himno, con letra de la poetisa María Teresa Blanco, al himno al maestro, texto poético de Clemente M. Blanco Godoy, el cual se interpretó por vez primera el 1° de Diciembre de 1916; al Himno Mariano, cuya letra corresponde al párroco Jesús Jaimes, entre otros.

Con Roberto Irwin Vale se conocieron desde la época de la Sociedad Filarmónica y los cronistas cuentan el grado de intimidad en sus relaciones personales, que hacen pensar en que nuestro compositor era de ideas liberales, habida cuenta el acendrado sentimiento libertario del músico-poeta, autor de la letra del bambuco “Las Brisas del Pamplonita”.

Varios años después de la desaparición del maestro, su esposa Elisa, inscribió ante el Director del Registro Nacional de Propiedad Intelectual en Bogotá, un total de 59 obras de su autoría, según consta en el certificado No. 52 del 17 de Agosto de 1949, de las cuales se hace la siguiente relación, de acuerdo a su estilo:

BAMBUCO: *Te amé. Te amo. Te amaré. Las Brisas del Pamplonita. *Fiesterito.
VALS: Durazno, Nuevo parque, Juan Pereque, Galanteos, Efluvios, Canicular, La tarde, Piruetas, Deferencia, Amatista, Nupcial, Mis aguinaldos, El Neptuno, Juventud, Festivales, Anhelos, Entre fulgores, Gratitud, En Santa Clara.

PASILLO: San Piter, El loco Ramón, Amigable, Apoteosis, Cúcuta Sport Club, Calandraco, Centenario, Dominical, Tricolor, Ay ay ay, El Diarito, *Aperitivo, Rubí, *Neblinas, Reproches, Carmen, Entusiasmo, Siempre amigo, Santander Foot-ball Club, Club Deportista, Chichonera, Blando rumor, En espera, Victorioso, Tres estrellas, Temores, Besos y mieles, Aromas, Ideales, Patriotismo, San Pedro.

ROMANZA: Rogad por mí.

DANZA: Euterpina.

MARCHA: Circo Real Palacio, Batallón Cúcuta, Primavera.

Los indicados con (*) corresponden a obras que se encontraron en la Biblioteca Nacional, Fondo Oriol Rangel, Centro Colombiano de Documentación, Cultural, Colcultura, algunas de ellas son trascripciones de obras para piano realizadas por Doña Carmen Soto de Ramírez, hija del maestro, en la década de los años 50.

Para el análisis y compilación de las obras del maestro se ha contado con la casi totalidad de las obras arriba mencionadas, conservadas por la Familia Escalante Hernández, y de cuyo archivo se pudo disponer.

HOMENAJES Y RECONOCIMIENTOS AL MAESTRO

1-Mediante el Decreto No. 390 del 11 de Octubre de 1944, el Departamento Norte de Santander honró la memoria del maestro desaparecido, y lo mismo hizo la Alcaldía Municipal con el Decreto No. 306 de similar fecha.

2-El Decreto No. 192 del 31 de Octubre de 1957, expedido por la Alcaldía Municipal, se le colocó el nombre del maestro al puente sobre el río Pamplonita, que comunica la Diagonal Santander con la autopista a la frontera, y además se ordenó colocar el nombre en placa de bronce, con los primeros compases del inmortal bambuco.

3-La Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, Sayco, en acto especial realizado el 29 de Agosto de 1971, colocó una placa en homenaje póstumo en las afueras de la casa ubicada en la Calle 11 No. 3-14, que por muchos años fue su residencia.

4-El 11 de Agosto de 1983, atendiendo lo ordenado por la ley, en el parque contiguo al puente que lleva su nombre, margen izquierda, se colocó un busto en concreto, obra del maestro Carlos Cormane, el cual fue destruido, siendo reemplazado en 1989, por la obra de Luis Villamizar.




Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

domingo, 11 de noviembre de 2012

283.- EL ¨MATRIMONIO DEL AÑO¨ DE 1959


Gerardo Raynaud

Finalizando 1959, la agitación social, especialmente entre los jóvenes, cotizados solteros del momento, iba creciendo como la espuma, pues era de todos conocido que el retorno reciente de los profesionales recién egresados de prestigiosas universidades a su ciudad de origen alborotaba cada día más el avispero de las actividades sociales, bailes, reuniones, cumpleaños y hasta piñatas durante las cuales no se perdían oportunidades para intimar en relaciones que posteriormente se formalizarían como era la costumbre de la época.

En el último trimestre del 59 no se produjo el “matrimonio del año” sino dos matrimonios del año, pues a fin de cuentas no podemos asegurar cual fue el más ostentoso, el más publicitado o el más engalanado pues ambos compartieron, en resumidas cuentas el honorífico titulo que encabeza esta crónica.

Antes de entrar en detalles de los matrimonios objeto de nuestro relato, haremos un breve recuento de los acontecimientos previos a tan espléndidos eventos.

Corría el mes de octubre y la apacible ciudad ya presagiaba una bonanza originada por la avalancha de nuestros vecinos compradores, todo ello debido a la normalización de su situación política que al igual que en nuestro país retornaba a la normalidad democrática pero con un argumento adicional que consistía en el buen momento que pasaba la economía venezolana por el auge de la industria petrolera que había atraído nuevas inversiones, especialmente de las grandes compañías americanas que ahora veían un futuro promisorio en los yacimientos del Lago de Maracaibo.

Justo unos días antes habíamos acogido a un personaje que luego haría historia. Había visitado la ciudad, de paso a Venezuela, montado en su motocicleta y en compañía de su compañero de andanzas, ambos argentinos, médicos recién graduados y quienes querían conocer de primera mano la realidad latinoamericana para luego dedicarse de lleno a sus actividades profesionales, cosa que no concretaron pues en algún momento se desviaron de su noble propósito y fueron absorbidos por el torbellino de las revoluciones izquierdistas que comenzaron a hacer carrera en algunos países de la región y que, en particular, nuestro personaje logró destacarse y llegar exitoso a cumplir su sueño de llegar al poder por la vía de las armas y aunque tuvo su momento de gloria, al final tal vez por su tozudez, quiso continuar el mismo camino en otro país en el cual fracasó y murió. Creo que todos mis lectores lograron identificar el personaje. Se trataba de Ernesto “el Che” Guevara, reconocido revolucionario a quien se recuerda por sus acciones en pro de la Revolución Cubana y quien posiblemente salió de Cúcuta directo a la Sierra Maestra a reunirse con sus compañeros insurgentes a derrotar al dictador Fulgencio Batista, allá en la isla caribeña.

Mientras tanto, la apacible Cúcuta estaba más preocupada por la suerte que había corrido el Cúcuta Deportivo el sábado 10 de octubre, cuando se había enfrentado y perdido con el Atlético Nacional en Medellín. Pero aún más preocupado, asustado diría yo, estaba José Luis Villamizar Melo, pues al día siguiente se desposaría con quien había sido su enamorada de toda la vida, la virtuosa y espiritual señorita Luzmila Maldonado Ruiz. Recuerdo especialmente el acontecimiento, pues por alguna razón casual, días antes del evento, el novio me pidió que lo acompañara a entregarle un presente a su novia quien vivía en Villa del Rosario.

Dicen las crónicas de la época que se trató del más representativo matrimonio, no sólo por la calidad y la clase de los contrayentes sino por el posterior festejo, pues fue reconocido que “botaron la casa por la ventana”. La ceremonia se realizó en la iglesia parroquial de Villa del Rosario, como correspondía por ser la parroquia de la novia; los padrinos, fueron por parte del novio, además de sus padres, los doctores José Luis Acero Jordán y Luis Carlos Bonells ambos acompañados de sus esposas. Por la novia, lo hicieron, el médico Julio Coronel y su esposa Marina Jordán, Miguel Entrena y su esposa y cerraba el cortejo Hernán Sánchez y Rosa América Maldonado. La ceremonia la ofició el presbítero Mario Laguado Guerrero. Llama la atención que el vestido de la novia, un moderno y estilizado traje en rosamir y brocado francés hubiera sido adquirido en una afamada casa de modas del vecino país; la recepción, una vez terminada la ceremonia se llevó a cabo en el “boarding-house El Gordito” en el que ofrecieron un fabuloso buffet a cargo de su propietario Enrique López. El viaje de bodas los llevó a la costa atlántica y con final feliz regresaron a su ciudad.

No había transcurrido un mes, todavía se comentaban los detalles de último matrimonio cuando resuenan bombos, platillos y voladores anunciando el nuevo “matrimonio del año” y esta vez se trata del no menos conocido arquitecto Álvaro Riascos con la señorita Leonor Mendoza Conde. Esta vez el casorio se escenificó en la iglesia parroquial de San Antonio y fue celebrada por el entonces párroco Alfonso Blanco Ramírez, uno de los sacerdotes emblemáticos de la ciudad.

Los contrayentes, representantes de las más distinguidas familias de la región, hicieron gala de sus dotes de buen gusto, pues la formalidad con que se desarrolló el evento resultó ser de las más sobrias dentro de los cánones que estipula la etiqueta para estos casos. La recepción se cumplió en la casa de los padres de la novia, el médico Jesús Mendoza Contreras y su esposa Luisa Conde, en la avenida quinta entre calles 8 y 9.

Los novios fijaron su residencia en la ciudad después de su viaje de bodas que hicieron a norteamérica.

Hoy las costumbres han cambiado ligeramente, pero se siguen viendo, aunque con menos frecuencia, ceremonias nupciales de amplio despliegue, aún así, a todos se les desea suerte y ventura y felicidad eterna en esa nueva etapa de su vida.



Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

282.- LAS PELEAS DEL PADRE DEMETRIO MENDOZA


Gerardo Raynaud

Desde Colón, que no propiamente buscaba descubrir un nuevo mundo, como ocurrió en definitiva y que para información de mis lectores tal circunstancia se denomina en lenguaje técnico “serendipity”, además de los hombres necesarios para el exitoso cumplimiento de la misión, se incluía un monje que colaborara con el acompañamiento espiritual de las personas, máxime cuando se creía que en viajes como los que proponía el Almirante, podrían llegar hasta el fin del océano y precipitarse al vacío, por cuanto la creencia era que la Tierra era plana. Afortunadamente, Colón no lo creía así y por lo tanto, su propuesta de ir a las Indias por occidente era posible, toda vez que para él la Tierra era redonda, o más bien esférica, así que ir a la China, que era su destino original, daba lo mismo hacerlo por cualquiera de sus extremos.

Lo que no contaba Colón, era que en medio del trayecto se encontraría con un inesperado pedazo de Tierra que desagradecidamente se llamó América y no Colombia como merecía. Pero bueno, este antecedente viene a cuento para ambientar nuestra crónica que hoy se centra en una de las figuras relevantes de nuestra región y que poco se menciona a pesar de su legado espiritual y de la transparencia de sus actos, todos ellos buscando el mayor beneficio de la sufrida población de su pueblo natal. El padre eudista José Demetrio de Jesús Mendoza Rueda era el típico sacerdote que ejercía como párroco de principios del siglo veinte en las ciudades importantes de Colombia –y de la mayoría de los países hispánicos de América- en donde ejercía una autoridad, en muchos casos superior a la civil o a la militar o ambas. Dicen los historiadores, que la curia basaba sus argumentos para ejercer el poder, en la delegación que recibían de Dios directamente y que los facultaba para enviar, sin más, al infierno a quienes violaban los mandamientos o realizaban actos inmorales.

Dicen que era de carácter intransigente, pero dicha actitud la asumía cuando consideraba que tenía la razón o cuando quería imponerse a sabiendas que su propuesta era la más benéfica o la mejor para los intereses de quienes la requerían.

Una serie de anécdotas que ubicamos a mediados del año 22 del siglo pasado, que fueron de las primeras peleas que tuvo el padre Mendoza y que le representó el comienzo de sus indisposiciones, tanto con el clero como con las autoridades civiles y especialmente con la prensa, que por esos días comenzaba a tener influencia notoria en el devenir de los acontecimientos de la nación. Todo comenzó por una decisión tomada por el alcalde Tomás Jordán de desalojar a las trabajadoras sexuales, las prostitutas de entonces y confinarlas en los extramuros de la ciudad, donde al decir del periódico La Mañana estaban en situación lamentable, por cuanto las condiciones que allí tenían eran de lo peor y que tal decisión había sido impartida a petición del padre Mendoza de quien el alcalde era incondicionalmente obediente, al decir del director del periódico.

Olvidaba comentar que la tribuna de los párrocos era el púlpito y en particular el sermón dominical era de obligada asistencia para todos los feligreses. Ser mencionado en el sermón, era para bien o para mal un estigma del cual difícilmente podía escaparse. Por esas calendas, las diferencias entre liberales y conservadores generaban sermones incendiarios, particularmente contra los primeros, sin embargo, quienes defendían las actuaciones del sacerdote aseguraban que lo que pretendía, era mantener una campaña de moralidad pública y no eran insultos a la sociedad cucuteña como lo hacía ver el periodista. Lo que pasaba era que a los liberales los mencionaba con nombre propio mientras que a los conservadores solo aludía de ellos genéricamente, pero lo que más le dolía a los periodistas no eran las campañas moralizadoras sino los ataques contra el mal uso de idioma y su desconocimiento, como el caso de la expresión que se utilizaba con más frecuencia de la debida por parte del director del periódico La Mañana, que acostumbraba a decir “diaria y nochemente”. 

Otro de los escándalos que fue combatido con vehemencia por el padre Mendoza en su sermón dominical, fue contra las sobrinas del entonces gobernador Francisco Sorzano, las hijas del general Josué Canal y doña Felisa Sorzano. Todo debido a la construcción que mandaron hacer de unos baños mixtos en su hacienda Villa Felisa, en tiempos donde el pudor imperaba y la convivencia de géneros no era propiamente bien vista. Sin embargo, la esposa del gobernador, doña Matilde Jiménez, se apersonó del asunto y organizó una velada artística en el Centro Católico de Cúcuta, donde logró conciliar los posibles recelos que pudieron presentarse, tanto con los periodistas de La Mañana como con las sobrinas del gobernador, convenciendo al vicario, que eran católicos ejemplares y defensores de las doctrinas del actual Papa León XIII.

Iniciado el segundo semestre del año 1922 hicieron su aparición en la ciudad los primeros pastores protestantes anglicanos quienes traían como misión divulgar el credo calvinista, por lo cual planearon construir un templo y una escuela que les facilitara la tarea de penetración de sus creencias. Se ubicaron en una casa del barrio El Llano, no lejos de la iglesia de San Antonio y el domingo 18 de agosto celebraron el primer culto. A pocos minutos de iniciado el oficio religioso, comenzó a congregarse un tumulto alrededor de la casa-templo y en actitud amenazante empezaron a hostigar a los asistentes al punto que tuvo que presentarse el gobernador en persona a prestarle apoyo y asistencia legal al pastor anglicano. Al día siguiente, La Mañana editorializó violentamente contra el padre Demetrio Mendoza, culpándolo de incitar al pueblo contra la iglesia Anglicana y en particular contra el pastor Jesús María Madrid y eso que la Constitución de la época consagraba la tolerancia de cultos y que al parecer poca importancia le prestaba el clero católico de entonces.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.



miércoles, 7 de noviembre de 2012

281.- DIAS DE FERROCARRIL


Luis Fernando Carrillo





1.-Los “desafíos”, como se le decía antes a los partidos de fútbol que se jugaban con la muchachada de los barrios vecinos, empezaban hacia las tres de la tarde. En unos potreros cercanos a lo que hoy son las dependencias del Sena. Siempre había que pedir permiso para trasladarse a ese precario  coliseo. Sin camisa, y muchas veces sin zapatos para no dañar los “veintiúnicos”. Se obtenía después de alegarse el buen comportamiento y haber ayudado a las faenas caseras. ‘Vaya, decía mi madre, pero cuando oiga el pito del tren véngase a comprar la sarta de rampuche para la comida’. Efectivamente despuesito de las cuatro de la tarde se oía el aviso. El tren se  encontraba cerca de El Salado y se dirigía hacia la estación Cúcuta. Punto final por ese día de su fatigoso andar. 

En ese momento había que salirse del partido. Irse a la casa. Recibir de madre los ochenta centavos que valía la sarta de cincuenta rampuches, por lo menos. Salir “espitado”, corriendo, hacia la estación en busca del alimento que ya, en ese momento, se distribuía entre los compradores. Ávidos de este manjar que venía de tan lejos. Después el regresar a casa para que entraran en preparación para el último ‘toque’ del día. Después volver al estadio para si continuaba el partido lograr que lo “metieran”. La mayoría de las veces era imposible. “Estamos completos”, alegaban. Pero en ese corre -corre, entre la casa, la cancha, y el ferrocarril, transcurrieron muchos días de la vida ingenua de la Cúcuta familiar de aquellos tiempos.

2. Momentos que permanecen y que sirven, también, para recordar el ferrocarril de Cúcuta, y aquella hermosa casona que lo albergaba. Una construcción sencilla, la sencillez es presupuesto de la belleza. Con un frente que daba sobre la avenida séptima, con pilares y amplios andenes, y por acceso tres portones, por los que se iba y se venía hacia la intimidad de los talleres, atención al público, estacionamiento de las máquinas, y demás servicios.


Daba gusto observarlo.  Alegría que permanece en el tiempo. Cuando se miran sus fotos y se piensa en aquella línea Norte, que desde 1888 permaneció hasta 1960. Cuando los ‘científicos’ al mando de Cúcuta, resolvieron que era desueto y no rentable. Se levantaron sus rieles.

Empezaba el reinado de las carreteras que ahora hacen agua y se desmoronan.  Entonces se fue perdiendo el contacto del ferrocarril con aquella región del Catatumbo, con su riqueza inexplorada, con la tribu Barí, nuestro ancestro. Desafortunadamente también fue la máquina el medio de avanzada de la avidez extranjera que para llevarse el petróleo la  volvió campo de batalla de todas las pobrezas. Como se observa ahora cuando el crimen de todos los pelajes se pelean su dominio.

3. Por esto al recordar el ferrocarril, y aquellos juegos en medio del rampuche,  se piensa en el tiempo perdido en la maraña de una civilización frustrada. Deambulando ahora sin destino  en la espera de manos milagrosas que la empujen hacia adelante.  Al oír el pito del tren que viene de El Salado.  Cargado de viandas y progreso.



4.- Dentro de lo que quedará para las generaciones por siempre de los cucuteños se cuenta lo que se llama el Ferrocarril de Cúcuta. Llena de orgullo el esfuerzo de una generación de titanes que proyectó a la ciudad hacia el mundo.

Cuando en 1926 sobre el puente La Unión se unió con el del Táchira para allí salir a Maracaibo y al mundo. Fueron 39 kilómetros que parecieran no ser mucho pero que definitivamente permitieron pasar de la mula a este medio de transporte. Se partía de la estación del ferrocarril, obra arquitectónica inolvidable para pasar por El Salado, Alonsito, Patillales, Guayabal, Agua Blanca, Oripaya, La Arenosa, Edén, La Esperanza, Altoviento, y La Tigre.

Inexplicablemente en 1960 se liquidó seguramente ante las intrigas de los medios de transporte automotor. A esta región el común la llamaba cariñosamente El Puerto, así como a la Colombia Petroleum Company se le decía simplemente la Compañía.

5.- El Puerto como se sabe es una región rica en recursos naturales. Cuando el tren regresaba diariamente y se dirigía hacia la estación la gente del barrio Sevilla que se agolpaba para verlo pasar hacia la estación recibía pescado, yuca, plátano, frutas, que los maquinistas lanzaban a la gente que los recibía agradecidos porque eso ayudaba a su alimentación.

Eran tiempos del pasado que ahora se unen con los recuerdos porque los lunes y los viernes se compraban en la estación el rampuche que servía para el caldo. Madre decía: “hoy hay que comprar pescado”. Si está jugando fútbol apenas oiga el pito del tren en El Salado véngase para que vaya a comprarlo. Eso era a las cuatro de la tarde con precisión de ferrocarril inglés. Así estuviera muy emocionante el “desafío” había que abandonar la cancha y correr a cumplir el mandado. Si no se cumplía la orden y se llegaba tarde a su compra con el consiguiente “se acabó” se recibía la fuetera respectiva y la sanción con tarjeta roja por ocho días de no ir a jugar fútbol.

6.- “Los desafíos” eran partidos que se armaban con los muchachos de los barrios vecinos. Eran de vida o muerte. Anunciados previamente con cierta hostilidad que se manifestaba posteriormente en el campo de Juego.  A los días todo quedaba en paz. Se volvía a la amistad de siempre que se conservó por los que aún continúan su peregrinar en este San José de Cúcuta. Tan olvidado de sus dirigentes y de sus autoridades.

Los días del ferrocarril son la ciudad misma. De sus habitantes nacionales y extranjeros. De los cucuteños, de los alemanes, italianos, que la proyectaron hacia el mundo como los Aurelianos
sacaron a Macondo a la civilización.

El Puerto ya no es el mismo. El puerto que se conoció en la abundancia ahora es región de conflictos como lo es Tibú. Pero el pito del tren que paraba a las cuatro en la estación de El Salado permanecerá por siempre como signo de civilización. Ya no se interrumpe el desafío a la orden de madre, pero los que vienen deben emprender la reconstrucción de la ciudad y la reconstrucción del ferrocarril. Solo así podrán decir que están cumpliendo. 



Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

martes, 6 de noviembre de 2012

280.- SE ACABO EL CUCUTA DEPORTIVO?


Jorge Rolón G.



El interrogante de los hinchas del equipo profesional Cúcuta Deportivo es  si sigue o se acaba el equipo motilón que termina  el torneo 2011 en el  último lugar, posición vergonzosa luego de haber figurado entre los mejores.

Solo nos queda el recuerdo del paso por aquí  de Lauro Rodríguez, Julio Ulises Terra, Alpargata Ramírez, Viviano Zapiraìn, Mañai, el  Marciano Miló, Gallito  Contreras  en la década de los 50.

De Alberto Decevo, Luis Alberto Pìris, el Colegial Perdomo, el Burro Giamprieto , Evar Martín Cativiela y Víctor Pignarelli  comenzando los 60.

Del sub campeón  del 64: Solís, Ayala, Mario San Clemente, Burrito González, Omar Verdún, Palomo  Ramírez, Culebro Rojas, Cleto Castillo y todo ese  combo grande. Poco a poco desfilaron grandes figuras  por el Cúcuta Deportivo  como Mario Tul, Hugo Horacio Lóndero, Carlos el Chiche Diz,  Dardo Urechevic, Rolando Monti, José María Ferrero,  Fabio Guaracha Mosquera, Héctor Jorge Roganti,  Sergio Santín , Ricardo Viera.

Nos haríamos interminables. Ustedes  podrán refrescar su memoria  recordando los nombres de jugadores que pasaron por el Cúcuta Deportivo que desde  que  quedó  Campeón en 2006  de  la mano de Jorge Luis Pinto y de una buena presentación en la Copa Libertadores  se vino a menos.

Antes   nadie ganaba  en el General Santander, ahora nadie pierde (parece un hospital,  todos se van con puntos),  dejaron acabar  el equipo  que entró en su peor  momento por no saber administrarlo económica y  deportivamente, lo  politizaron , lo monopolizaron, lo acabaron,  solo nos queda vivir del recuerdo añorando  el paso  de técnicos y jugadores que le dieron gloria al  doblemente glorioso  como lo bautizó Edgar Barona el día que le ganaron al Deportivo Cali en un cuadrangular en 1.971 un gol por cero.

Añoramos  también a directivos  como el Padre Calderón, Eustorgio Colmenares Baptista, Carlos Ramírez París, los  hermanos Enrique y Hernando Lara Hernández, Giovanni Martin,  Shauki  Brahim,  Alfonso Salas Rincón, los hermanos Pérez Aranguren, Juan Vargas, para hablar  solo de la vieja guardia que mantenían el equipo   de media tabla hacia  arriba.

Después de toda esa  historia, el Cúcuta Deportivo entró en desgracia porque sus directivos, dueños y administradores lo dejaron acabar y termina de la manera más mediocre dándole  la estocada  final con jugadores de tercera y el técnico  de la  Pava que  fue “la pava” definitiva para el equipo, para la afición y para la ciudad. ¿O me equivoco?

Comentario de Alvaro Hernández V.: Bueno, otra historia triste y de fracasos para el Cúcuta deportivo; que pesar que se juegue con la ilusión y el corazón de la hinchada cucuteña. Nuevamente nuestro doblemente glorioso en el limbo. Y eso por qué? Cuáles son las razones y motivos? Qué paso con esta institución tan querida la que ha sido manejada por empresarios exitosos en sus negocios pero con un total fracaso en el manejo de la institución deportiva? Vaya usted a saber, lo que sí sé es que no estuvieron  a la altura de las circunstancias, no hubo nobleza, no hubo amor por la región, no hubo responsabilidad y compromiso con los valores de nuestra tierra cucuteña y dejaron que el equipo querido el que ganaba hinchada en las nuevas generaciones cayera al abismo de la mediocridad, de la frustración y el fracaso trayendo una gran decepción, pesar y rabia en los fanáticos de nuestro doblemente glorioso; esperamos verlo surgir  en tiempos no muy lejanos como el ave fénix bajo la dirección y el manejo de cucuteños comprometidos, responsables y exitosos integrales, hasta otra oportunidad mi querido Cúcuta deportivo del alma y bien lejos todos aquellos que te han querido explotar y mancillar.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.