PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

jueves, 5 de febrero de 2026

2744.- 150 AÑOS DEL TERREMOTO DE CUCUTA DE 1875

Silvano Pabón Villamizar

Iglesia Principal de Cúcuta antes del terremoto de 1875

El domingo 18 de mayo de 2025 se cumplen 150 años de uno de los hitos más representativos de la historia regional cucuteña y nortesantandereana: El Terremoto de Cúcuta de 1875.

A continuación, unas líneas para recordar ese extraordinario evento, contado desde la pluma y el estilo de quienes lo vivieron. Para el caso, con especial atención en el relato de Don Julio Pérez Ferrero. Al final una bibliografía útil como oportuna para los interesados en la historia regional decimonónica.

𝟭. 𝗥𝗲𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗷𝗲 𝗱𝗲𝗹 𝗧𝗲𝗿𝗿𝗲𝗺𝗼𝘁𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗡𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮𝗿𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼́𝗿𝗶𝗰𝗮

Aquella mañana del 18 de mayo de 1875 las personas en San José de Cúcuta se dedicaban a sus quehaceres y relaciones cotidianas. Nadie se percató de señal alguna que les indicara la tragedia, pues muchos vieron cómo las aves volaban erráticas como abandonando presurosas el Valle.

Sin embargo, pasados unos minutos de las 11:00 am la tierra rugió, las casas se desplomaron, la gente corre despavorida, quienes lo lograron... y en minutos, una infernal polvareda poco a poco se fue disipando dejó ver la magnitud del desastre.

Se desvela la horrible catástrofe: Al día siguiente del infausto evento, los sobrevivientes retornan a la extinta plaza y urbe para verificar la destrucción y muerte acontecida.

En medio de la desolación ven, como testimonio infalible, el reloj de la Iglesia Mayor entre los escombros marcando la hora del sismo. La ciudad había sido arrasada en su totalidad, no quedó piedra sobre piedra, ni un edificio, ni siquiera una pared quedó en pie… contaron los sobrevivientes.

La Reconstrucción de la próspera ciudad ahora destruida: Es posible que el Terremoto de Cúcuta, más que una tragedia, haya sido utilizado por su gente como una oportunidad para relanzar la ciudad. Los negocios continuaron y la reconstrucción, dirigida bajo planos de Francisco de Paula Andrade, configuró en centro de una urbe moderna, con algunas piezas arquitectónicas de alto valor como la actual Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero o la llamada Quinta Teresa, o la misma Cúpula Chata de la Gobernación de Norte de Santander.

𝟮. 𝗘𝗹 𝗧𝗲𝗿𝗿𝗲𝗺𝗼𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝘂́𝗰𝘂𝘁𝗮 𝟭𝟴𝟳𝟱: 𝗟𝗮 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼́𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗱𝗲 𝗗𝗼𝗻 𝗝𝘂𝗹𝗶𝗼 𝗣𝗲́𝗿𝗲𝘇 𝗙𝗲𝗿𝗿𝗲𝗿𝗼

Don Julio Pérez Ferrero, cuenta que, “Se acercaba el 18 de mayo de 1875 y el cielo seguía mostrándose sereno, vestido de esos encajes inimitables que admiran propios y extraños; el movimiento comercial daba animación a la vida social y hacía mayor cada día el medio circulante; la prosperidad se advertía en las comodidades que se proporcionaban los habitantes en sus diversas clases y hasta en los semblantes risueños de los hijos de la antigua ciudad; en consideración a todo ello, el Concejo Municipal acordó celebrar el día de la patria, el 20 de julio, con regocijos públicos enumerados en un vistoso programa que debía ser ruidosamente distribuido el domingo 23 del referido mes de mayo. La omnipotencia divina dejó que la naturaleza, obrando en virtud de las leyes físicas, sirviese a sus justos e inescrutables designios.

El domingo 16, ante víspera del inolvidable cataclismo, se sintió a las 5 de la tarde un fuerte temblor que agrietó las paredes en algunas de las casas centrales; el lunes volvió a temblar por la mañana y por la tarde, por lo que el temor a algo desconocido empezó a generalizarse; el martes 18 se oían desde las primeras horas de la mañana, con intermitencia más o menos cortas, sordos ruidos subterráneos, cual grandes masas se desgarrasen del seno de la tierra.

Mucho hacía que las nubes negaban las lluvias a toda región, y por causa de ese largo verano habían desaparecido las aguas de varias quebradas y las termales de Ureña en Venezuela. El general don Domingo Días, que había sido víctima del terremoto de Cumaná, pudo observar que las aves no se posaban, y tal observación le hizo colegir que amenazaba un terremoto o fuertes temblores, temor que dio a conocer a varias personas y que le hizo levantar una tolda en el patio interior de su casa para dormir bajo ella la familia toda.

Días atrás, una mujercita, a la que se juzgó loca, predecía un cataclismo, y es sabido con toda evidencia que vino a Pamplona a consultar el caso que le ocurría con el venerable presbítero doctor Antonio María Colmenares, quien por dos veces nos ratificó la exactitud de esa versión.

Hubo otro caso muy raro también: existía en uno de los campos que median entre el Rosario y San Antonio del Táchira, en el camino que une las dos poblaciones, un ciego bien conocido en las dos localidades mencionadas, llamado Dositeo López, quien algunos días antes del terremoto decía a su familia: “me huele a Lobatera; si quieren salvarse duerman en el cocal”. En ese cocal se refugió el ciego, y allí se salvó. Había sido de los testigos del terremoto que destruyó a Lobatera en el año 1849.

Para pintar el horrible suceso sería menester ser genio o tener habilidad descriptiva, o ser pluma delicadísima. La fuerza plutónica de la tierra sacudía la costra terrestre durante todo el día 18 de mayo y en muchos de los que le siguieron a aquel luctuoso acontecimiento, en modo increíble y en un radio de muchas leguas; se vio a las cordilleras que circundan los valles de Cúcuta bambolear, y la tierra, que emulaba a las ondas de las aguas del mar, se abría en grietas espantosas que tenían una misma dirección de oriente a occidente.

A las 11 y cuarto de la mañana del día 18, a la hora en que la generalidad de los habitantes almorzaba, se sintió un ruido subterráneo, ronco y prolongado, cual, si proviniese del desprendimiento de grandes moles del interior de la tierra, y a él sucedió el primer sacudimiento de trepidación y en seguida otro y otros muchos más, de trepidación unos y de oscilación otros, que destruyeron totalmente la ciudad en cortísimo número de minutos.

Corrimos instintivamente hacia la calle y nos situamos en el centro de las cuatro esquinas cercanas a nuestra casa, y desde ese punto vimos caer los edificios de una calle, en la que quedaba en pie la botica Alemana, como caen las cartas de naipe superpuestas y en sucesión continua, espantosa, pues unos edificios caían hacia fuera cubriendo las calles, y otros hacia el interior, formando todo montones enormes de escombros; produciéndose ruido horrible con el derrumbe de las paredes junto con el crujir de las maderas y los gritos de clamor y de espanto de millares de víctimas.

𝟯. 𝗖𝗼́𝗺𝗼 𝘀𝗲 𝗱𝗲𝘀𝘃𝗲𝗹𝗼́ 𝘆 𝗱𝗶𝗺𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼𝗻𝗼́ 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗵𝗼𝗿𝗿𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗰𝗮𝘁𝗮́𝘀𝘁𝗿𝗼𝗳𝗲

Una nube espesísima de polvo envolvió a los sobrevivientes, entrándosenos por la boca y narices hasta dificultar la respiración; y habríamos perecido indefectiblemente por asfixia cuantos sobrevivíamos, si un viento impetuoso no hubiera arrastrado aquella nube que pasó por sobre los caseríos que quedaban al occidente de Cúcuta y que por el volumen pregonaba porvenir de un suceso desconocido.

Despejado el horizonte, pudimos darnos cuenta de la magnitud del acontecimiento: ¡Qué horror! ni un solo edificio, ni siquiera una pared en pie se percibía en la extensión abarcada por la vista; a los oídos llegaban en confuso clamor las aves de los heridos, los gritos de cuantos sobrevivían, ¡que impetraban misericordia! Un momento después, perdidas las nociones de distancia y tiempo, vimos salir de entre ruinas a algunos de los que eran nuestros vecinos, sin poder reconocernos recíprocamente, pues el polvo que nos cubría y la expresión de terror nos desfiguraban; ¡nos creíamos mutuamente muertos que surgían de sus tumbas!

La idea de ver llegado al fin del mundo dominaba los espíritus, y a tal idea contribuían el terrible cuadro que ofrecía la perspectiva y la manifestación de la aterradora fuerza de la omnipotencia divina.

Para aumentar lo sombrío de aquel espectáculo pavoroso, apenas destruida la ciudad, algunos seres desalmados se entregaron al pillaje y descerrajando las cajas de hierro en que guardaban el dinero sus poseedores, producían un ruido infernal e incitaban al robo en cuanto veían los caudales de que se adueñaban.

Aquel bochornoso pillaje duró por algunos días, hasta que una nueva fuerza, comandada por los generales Fortunato Bernal y Leonardo Canal, se presentó en el puente San Rafael, donde acampó, después de convencidos aquellos jefes de la necesidad suprema de acabar con el bandidaje para poder restablecer la normalidad y asegurar con ésta la existencia de millares de personas, aprehendieron a siete ladrones, y sometidos los más responsable de los presos, bien conocidos en la localidad uno llamado Piringo, un maracucho residente en Cúcuta, quién no queriendo confesar sus faltas le hicieron un consejo de guerra verbal, y fue condenado a muerte y pasado por las armas en el mismo día, a las cuatro y media de la tarde. Le siguen el boyacense Calasancio Villamizar, quién pretendió huir, pero un proyectil acabó su vida.

Con esa dolorosa medida cesó el bandidaje y se aumentó en más, la cifra aterradora de las víctimas del terremoto...Sobre el desolado campo que había ocupado la antigua y bella ciudad de Cúcuta, quedaban los despojos mortales de más de tres mil víctimas, la cruz de dos ajusticiados y la muestra del reloj público que señalaba imperturbable la hora siniestra.

“Conciudadanos, el telégrafo ha venido anunciando, desde ayer, la consumación de una catástrofe espantosa. Según los últimos telegramas recibidos en Bucaramanga, la bella y populosa ciudad de San José de Cúcuta, ha quedado reducida a escombros por consecuencia del terremoto que tuvo lugar el 18 del corriente".

Así informó al país el Presidente del Estado Soberano de Santander, Aquileo Parra, desde el Socorro, el 20 de mayo de 1875, según el historiador Luis Febres Cordero en su obra "El Terremoto de Cúcuta". El Presidente Parra tomó las medidas pertinentes al hecho, destinando $1.000 para atender los gastos de la fuerza pública que se desplazó hasta el sitio de la catástrofe.

"Parece un sueño Cúcuta, San Antonio, San Cristóbal, San Cayetano y Táriba y muchos otros pueblos ya no existen. Aquí en Pamplona, encuentra usted casas abandonadas, y las familias habitando en los potreros y cerritos inmediatos a la población, los edificios en su mayor parte listos para desplomarse". El 22 de mayo, teniendo noticias de los hechos, el presidente del Estado Soberano de Santander se puso al frente de la tragedia.

Aquileo Parra, según el historiador Febres Cordero narró su experiencia así: "Tan pronto llegué, ordené la custodia de las ruinas, reglamenté su excavación y nombré una comisión de sanidad; hice que arroparan con cal los cadáveres que habían quedado al descubierto; mandé a poner a salvo el archivo de la notaria del circuito, dicté varias providencias de carácter administrativo y verbalmente di muchas otras órdenes sobre objetos de menor entidad".

El 18 de mayo de 1875, el presidente de los Estados Unidos de Colombia, Santiago Pérez, llamó a la solidaridad y los colombianos respondieron.

Según el Dr. Hermes García, insigne colombiano testigo presencial de este desastre, el gran terremoto vino precedido por eventos premonitores, dando fe de ello 30 años después del terremoto, en 1905, decidió relatar su experiencia infantil:

“Íbamos por un largo y amplio corredor, cuando oímos un ruido como de carretas en la calle, como tropel de gentes que huyen de un toro bravío; caminábamos columpiándonos por cierto movimiento particular que en lugar de asustarnos nos divertía……acababa de pasar el primer temblor, el del 16 de mayo en la tarde…en la mañana siguiente, lunes, otro suceso como el de la tarde anterior nos hizo sacar del dormitorio… El martes, después de almorzar, el mismo particular suceso de los días anteriores, el mismo estremecimiento con su ruido de carretas en la calle, con su tropel de gente.

Vimos, entre otras confusas cosas, que por los recodos de los corredores cernía la tierra en gran abundancia, como si trabajadores estuviesen dando barrazos en las paredes; una nube de espeso polvo que nos asfixiaba; y, cuando comenzaba a disiparse, la corpulenta figura de un entrañable amigo de la casa que se erguía sobre un hacinamiento de escombros, llamando a grandes gritos y que desaparecía enseguida.

Luego se nos conducía por sobre montones de ruinas, sin darnos cuenta de nada, oyendo gritos y alaridos, preces y llanto. Habíamos salido del área de la villa destruida e íbamos por un camino blanco y parejo. A medida que caminábamos veíamos que la tierra hacía ondas, se abría en grietas y se volvía a cerrar…El aire libre, la vista del campo, habían refrescado nuestro espíritu, y el aterrador espectáculo más bien nos deleitaba. Íbamos como muchachos que lleva el maestro al baño, gozándonos en saltar las grietas que se abrían y se cerraban. Ante una de ellas llamamos la atención a nuestro padre y fue de una expresión tan triste y rara el gesto que hizo, que nos produjo miedo y nos volvió taciturnos… Luego recuerdo un campamento donde la gente se abría de brazos e imploraba misericordia.

La mañana siguiente nos sorprendió a todos apiñados, sintiendo frío y hambre, alrededor de nuestra madre; uno de nosotros pidió pan, nuestro padre nos miró con intensa pesadumbre y hundiendo la cara entre las manos rompió a llorar…”.

Entre los venezolanos afectados por este terremoto vale citar a Don Tulio Febres Cordero, que era un jovencito para aquella época pues solo contaba con quince años, quien relató en sus escritos que muchas familias venezolanas residentes en Cúcuta sufrieron pérdidas irreparables, en particular la familia Troconis que perdió doce de sus dieciocho miembros entre los que se contaron los abuelos maternos de Don Tulio.

Otro destacado venezolano que vivió los efectos de este terremoto fue Juan Vicente Gómez, quien tenía apenas 18 años en ese entonces y se encontraba en Cúcuta atendiendo un comercio de su familia. Dando muestras del carácter que luego marcaría su vida, logra salvar parte de la mercancía sepultada entre los escombros del lugar donde funcionaba el negocio. El joven Juan Vicente se ve obligado a abandonar Colombia, porque recibe noticias provenientes de Venezuela donde le informan que San Antonio del Táchira y su hacienda “La Mulera” están casi en ruinas por causa del terremoto.

La impresión de esta tragedia acompañaría al Benemérito durante el resto de su vida y prueba de ello es que sesenta años después, según dice Manuel Caballero en su libro “Gómez, el tirano liberal”, escribiría una carta personal donde relata sus recuerdos de aquella tragedia y se refiere a este sismo como “El Terremoto de Cúcuta”, ciudad donde vivió cerca de cuatro años.

𝟰. 𝗟𝗮 𝗥𝗲𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻

Destruida Cúcuta por el terremoto de 1875, el Cabildo contrató con el señor Francisco de Paula Andrade, en agosto del mismo año, por la suma de 800 pesos la elaboración del plano el cual fue entregado el 30 de noviembre siguiente. El nuevo trazo definió la fisonomía de la ciudad y obligaba a correr los parámetros para las construcciones que se autorizaban. Así la iglesia de San José, se construyó corriéndola de donde estaba 30 metros hacia el oriente.

Muy difícil debió ser la labor del señor jefe departamental de Cúcuta, Francisco Azuero para conciliar los derechos y aspiraciones de los damnificados, encuadrándolas dentro del nuevo trazado después de que se sentían plenamente satisfechos y compensados, sin derecho alguno para reclamar contra el Estado, por el distrito por razón del último trazado de la población. Entregaban recíprocamente los correspondientes títulos de propiedad y se protocolizaban lo acordado ante notario público, Don Juan Evangelista Villamil” (Pérez Ferrero, 1925).

𝗕𝗜𝗕𝗟𝗜𝗢𝗚𝗥𝗔𝗙𝗜́𝗔 𝗬 𝗙𝗨𝗘𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗦𝗨𝗚𝗘𝗥𝗜𝗗𝗔𝗦

-Archivo Histórico Municipal de San José de Cúcuta. Fondo: Ferrocarril de Cúcuta. San José de Cúcuta. Academia de Historia de Norte de Santander.

-Archivo Histórico Notarial de San José de Cúcuta. Fondo Notarial: San José de Cúcuta. Academia de Historia de Norte de Santander, 1762-1941.

-Cardozo Galué, Germán (1991). Maracaibo y su Región Histórica, El circuito agroexportador 1830-1860. Universidad del Zulia. Colección LUZ. .

-Duque Caicedo, A. del V., & Anaya Cañón, S. K. (2016). Análisis crítico de la sismicidad histórica del área metropolitana de Cúcuta comprendida entre los años 1875 y 2015. Universidad Francisco de Paula Santander. Esta tesis recopila y analiza la actividad sísmica en la región, con énfasis en el evento de 1875.

-Esguerra, Joaquín (1879) Diccionario Geográfico de los Estados Unidos de Colombia. Bogotá. Fotocopia.

-Febres Cordero, Luis (1926). El terremoto de Cúcuta, 1875-1925; escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisonomía de la población antigua y de la ciudad moderna. Bogotá́, Editorial Minerva.

-Febres Cordero, Luis. (1975). Del Antiguo Cúcuta. Bogotá. Banco Popular. .

-García Herreros, Antonio. (1983). Cúcuta 250 años. Cámara de Comercio de Cúcuta. Cúcuta.

-Gómez, A. A., Cifuentes, H., Sarabia, A. M., et al. (2014). Parámetros del terremoto de Cúcuta del 1875 a partir de intensidades macrosísmicas. Earth Sciences Research Journal, 18, 199. Este artículo estima la magnitud y epicentro del sismo utilizando metodologías modernas basadas en intensidades macro sísmicas. revistas.sgc.gov.co

-Jesús Emilio Ramírez (1969). Historia de los terremotos en Colombia. Bogotá. Aunque abarca diversos eventos sísmicos en el país, dedica una sección significativa al terremoto de Cúcuta, proporcionando contexto y análisis detallado.

-Jesús Emilio Ramírez (1975). El terremoto de Cúcuta cien años después. Bogotá: Editorial Desarrollo. Este texto ofrece una revisión del evento a cien años de su ocurrencia, analizando sus consecuencias y lecciones aprendidas.

-Johnson, David (1984). Santander siglo XIX – Cambios Socio-económicos. Bogotá. Carlos Valencia.

-Luis Febres Cordero Ferrero (1926). El terremoto de Cúcuta, 1875-1925: escritos referentes a esta catástrofe, con algunos datos sobre la fisonomía de la población antigua y de la ciudad moderna. Bogotá: Editorial Minerva. Este libro recopila testimonios, crónicas y documentos oficiales sobre el sismo y su impacto en la región. Disponible en la Biblioteca Digital de Bogotá.

-Marciales, Miguel (1948). Geografía histórica y económica del Norte de Santander. Bogotá: Contraloría Departamental del Norte de Santander. 1948. p. 138.

-Pabón Villamizar, Silvano (2012) Prolegómenos para la historia empresarial del Nororiente colombiano. Génesis de la historia económica de la ciudad de Cúcuta. Sus orígenes. Issuu.com, Cúcuta.

-Pabón Villamizar, Silvano (2015) Empresarios extranjeros en la Cúcuta del Siglo XIX: su aporte al desarrollo. Cúcuta 7 días.

-Pabón Villamizar, Silvano (2024) La Historia de Cúcuta Ilustrada II. San José de Cúcuta: Arte Gráfico J Ramírez SA. Alcaldía de San José de Cúcuta.

-Paccini, Vicente (1875). Cúcuta antes del terremoto. Fotografía histórica que muestra la ciudad antes del sismo. Disponible en el repositorio de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Repositorio UNAB.

-Paccini, Vicente (1875). Cúcuta después del terremoto. Fotografía que documenta los efectos del terremoto en la ciudad. Disponible en el repositorio de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.

-Palacios, Marco (1983). El café en Colombia. 1850-1970. Ancora. México.

-Rodríguez, L. M., Sarabia, A. M., Pérez, C., Mora-Páez, H., et al. (2015). Inventario de daños y efectos geológicos co y/o post-sísmicos del sismo ocurrido el 18 de mayo de 1875 en la frontera entre Colombia y Venezuela. Este estudio presenta un análisis detallado de los daños y efectos geológicos del terremoto, utilizando fuentes históricas y datos contemporáneos.

-Suarez Plata, María Yolanda (1993) Configuración de la Región Zuliana. En sus aspectos Espacial, Jurisdiccional, Poblacional, Económico y Vial. Siglos XVI a XIX. Tesis. Escuela de Historia. Bucaramanga: Universidad Industrial de Santander.

-Suarez Plata, María Yolanda (1994) Las Haciendas cafeteras y su producción: Valles de Cúcuta y Táchira (1840 – 1900). Fondo de Autores Nortesantandereanos. Gobernación de Norte de Santander. Cúcuta.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 3 de febrero de 2026

2743.- CUCUTA DEPORTIVO SOBRESALIENTE PRIMERA FASE TORNEO I - 2025

Gustavo Contreras Sabogal (La Opinión)


Cúcuta Deportivo culminó la fase del todos contra todos del Torneo I-2025 con 31 puntos que lo dejaron en la cuarta casilla.

El motilón pudo terminar en el segundo lugar con 34 unidades de no ser por la sanción aplicada por Dimayor que le quitó tres puntos debido a una alineación indebida en la victoria 4-2 ante Atlético FC en el estadio General Santander.

Las ilusiones de cara a la fase semifinal están presentes en la nómina rojinegra que demostró, en esta primera instancia, la capacidad de superar a diferentes rivales, tener individualidades en alto nivel y un juego caracterizado por la tenencia y generación ofensiva.

En la cancha -eximiendo la sanción- Cúcuta logró 10 victorias, 4 empates y 2 derrotas y pudo marcar un total de 28 goles y recibir solo 12 dejando un rendimiento del 70%.

Ahora, los motilones esperan sorteo para conocer a sus rivales de grupo teniendo como opciones a Jaguares de Córdoba, Patriotas FC, Internacional de Palmira, Real Cundinamarca, Real Cartagena, Tigres y Atlético Huila.

De menos a más

El equipo dirigido por Bernardo Redín inició el semestre con derrota 2-0 ante Patriotas FC en el estadio La Independencia de Tunja en un compromiso que dejó muchas dudas en la parte defensiva.

En su segunda salida y la primera como local empató 1-1 con Internacional de Palmira y una vez más se notó las pocas sesiones de entrenamiento que acumulaba el grupo.


El fronterizo en la tercera y cuarta fecha salió a Armenia (1-0 ante Quindío) y Neiva (2-0 ante Huila) consiguiendo dos triunfos importantes ante rivales que en el papel están llamados a ascender.

En su regreso a casa, otro empate (1-1 ante Real Cundinamarca) dejó un sinsabor antes de enderezar el camino y enlazar tres victorias al hilo: 2-0 ante Boca en Cali y en Cúcuta 2-0 contra Bogotá y 2-0 versus Tigres.

La segunda y última derrota en los terrenos de juego fue en la novena fecha ante Real Santander (2-1) en Villaconcha con un equipo mixto decidido por las dificultades del campo sintético del escenario de Piedecuesta.

Para asegurar la clasificación, Cúcuta firmó su mejor tramo del año con cinco victorias consecutivas y alta efectividad en el frente de ataque: 4-1 ante Barranquilla en el ‘Coloso de Lleras’, 4-2 ante Atlético (caída en el escritorio), 1-0 contra Leones en Itagüí, 2-1 ante Jaguares en Montería y 2-1 contra Real Santander en casa.

Con la clasificación en el bolsillo culminó con dos empates 1-1 con Cartagena y 2-2 con Orsomarso.

En el campo, Cúcuta fue el segundo equipo más goleador (27) solo superado por Cartagena (30) y el tercero con menos goles encajados (12).

Puntos altos línea por línea

En todas las líneas, el fronterizo tuvo puntos altos a lo largo del campeonato.

En el arco, Juan David Ramírez se consolidó como uno de los más destacados del plantel con atajadas claras en partidos importantes siendo el titular indiscutible en esta posición.

En la defensa los laterales están definidos: por izquierda el capitán Mauricio Duarte y por derecha Armando Balleteros (tres goles y una asistencia). En el centro, el único fijo de Redín es Julián Anaya, quien hizo dupla con Alexander Borja, Diego Calcaterra y Richard Rentería.

En la primera línea de volantes, el mixto Juan Diego Ceballos sobresalió con un trabajo silencioso: buen transportador, recuperador y con apoyo en marca. Asimismo, fueron creciendo en su nivel Bladimir Angulo y Luis Hinestroza, más de corte defensivo.


En el mediocampo ofensivo, el nivel de los argentinos Cristian Álvarez y Matías Pisano es de los más altos del grupo. ‘Jopito’, que estuvo fuera por cuatro partidos, vive un semestre excepcional con siete goles (sin restar los tres de la sanción) donde ha marcado de tiro libre, tiro de esquina, cabeza y su diestra. El 10 es el conductor de la creación.

Pisano fue el fichaje que más ha cumplido moviéndose en todo el frente de ataque: cayendo a las bandas, pisando el área y tomando un rol en ocasiones de falso nueve. Cinco goles y cuatro asistencias, además de una eficacia del 100% en los penales.

Arriba, el delantero de mayor peso es el cucuteño Michell Ramos con seis goles. El atacante, al igual que el semestre pasado donde hizo 9 anotaciones, comanda el frente y se perfila como único titular ante la ausencia de Kevin Quejada (lesionado) y la intermitencia del sustituto Andrés Carreño.

Por las bandas, para cuadrangulares Redín gana con el regreso de Tilman Palacios y se espera que Leider Robledo pueda seguir creciendo en rendimiento.

Rivales definidos para los cuadrangulares

Tras sorteo de efectuado por el ente a cargo del fútbol profesional en el país, Cúcuta compartirá con Patriotas, Atlético Huila y Real Cundinamarca, mientras que el otro estará conformado por Jaguares, Real Cartagena, Internacional de Palmira y Tigres.

¿Cómo llegan los rivales del fronterizo?

Patriotas FC: en el enfrentamiento que tuvieron, los boyacenses se impusieron ante los rojinegros 2-0 en el estadio La Independencia de Tunja en la primera fecha con autogol de Armando Ballesteros y tanto de Ramiro Brochero.

El cuadro lancero, que es dirigido por el español Jonathan Risueño, culminó segundo con 33 puntos y se fue el equipo que menos goles recibió (3). Fue regular, se mantuvo en la parte de alta y registro 10 victorias, 3 empates y 3 derrotas.

Los referentes de su plantel son el defensor Luis Payares, el lateral Carlos de las Salas, el mediocampista Mauricio Gómez y el delantero Ramiro Brochero, goleador del equipo con 4 tantos. En la nómina está el cucuteño Kevin Álvarez.

Atlético Huila: al cuadro opita, Cúcuta lo superó 2-0 en el estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva en la cuarta fecha con anotaciones de Michell Ramos y Armando Ballesteros.

Los dirigidos por Diego Corredor, los segundos menos goleados del campeonato (10), avanzaron como sextos con 29 unidades producto de 8 triunfos, 5 empates y 3 caídas.

Los referentes son los volante Sebastián Hernández y John Méndez, el arquero Jeison Méndez y el delantero nortesantandereano Omar Duarte (4 tantos).

Cundinamarca: en su duelo con el rojinegro, el equipo bogotano empató 1-1 en el General Santander con tantos de Matías Pisano y Arney Rocha en la fecha 5.

Al mando de Juan David Niño, quien lidera este proceso desde el año pasado, el joven plantel se clasificó como quinto con 29 puntos (8 victorias, 5 igualdades y 3 derrotas).

Entre los puntos altos de la nómina cundinamarqués están el arquero Kevin Cataño, el defensor Bayron Suaza (exCúcuta) y los atacantes Jayder Asprilla (8 tantos) y Arney Rocha (6 goles).




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

 

domingo, 1 de febrero de 2026

2742.- ANIVERSARIO DEL TERREMOTO DE 1875... ¡ME HUELE A LOBATERA!

San Antonio Villa Heroica-Facebook


El sol de mayo caía a plomo sobre los campos polvorientos que se extendían entre El Rosario y San Antonio del Táchira. El aire vibraba con un calor denso y pegajoso, la culminación de una larga sequía que había reducido el caudal del río Táchira a una triste hilera de agua. Sobre un burro paciente, Dositeo López, el ciego conocido por todos en ambas localidades, avanzaba lentamente. A su lado, pequeña y vivaz, iba su nieta, Elena, guiando al animal por el sendero.

Dositeo, a pesar de la oscuridad que habitaba en sus ojos desde su nacimiento, poseía una conexión misteriosa con el mundo que lo rodeaba. Había sobrevivido al terrible terremoto que había borrado del mapa a Lobatera en 1849, una experiencia que le había marcado profundamente. Ahora, con los años y un hogar establecido en la frontera, en San Antonio, se ganaba la vida vendiendo panela en la vecina ciudad de Cúcuta.

"Abuelo, ¿ya casi llegamos al río?" preguntó Elena, su voz infantil rompiendo el silencio sofocante.

Dositeo detuvo al burro y aspiró profundamente el aire. Un ligero fruncimiento se dibujó en su rostro curtido. "Ya casi, mi niña. Pero... ¿sientes algo raro en el aire?"

Elena olfateó, arrugando la nariz. "Solo el polvo del camino, abuelo. Y el calor que me hace sudar."

El anciano negó con la cabeza lentamente. "No, Elena. Hay algo más... un olor... un olor que me hiela la sangre."

Al llegar a la orilla del Táchira, donde apenas corría un hilo de agua turbia, el olor se intensificó. Era inconfundible, punzante y sulfuroso. El mismo hedor que había precedido la furia de la tierra en Lobatera.

"Azufre," murmuró Dositeo, su voz áspera por la inquietud.

Elena lo miró con sus ojos brillantes, llenos de curiosidad. "¿Azufre, abuelo? ¿Como cuando quemamos fósforos?"

"Peor, mi niña. Mucho peor." Dositeo apretó con fuerza la pequeña mano de su nieta. "Este olor... este olor trae muerte consigo."

Los días siguientes, mientras recorrían el camino polvoriento hacia Cúcuta, la presencia del azufre en el aire se hizo más fuerte, más persistente. Dositeo lo sentía en cada bocanada, un presagio sombrío que lo atormentaba.

"Abuelo, hoy huele más feo," comentó Elena una mañana, mientras el burro avanzaba bajo el sol inclemente.

"Sí, mi niña," respondió Dositeo con voz grave. "Este olor no me deja dormir. Me recuerda... me recuerda a cuando la tierra se tragó Lobatera."

En Cúcuta, Dositeo era un rostro familiar. Los comerciantes del mercado apreciaban su constancia y la calidad de su panela, sin importar su ceguera. Lo saludaban con afecto, preguntándole por su familia.

Pero el 17 de mayo de 1875, algo se quebró en el alma de Dositeo. La intensidad del olor a azufre se había vuelto insoportable, un grito silencioso que resonaba en su interior. Ya no podía guardar silencio.

Mientras Elena acomodaba los bloques de panela en el puesto del mercado, Dositeo comenzó a gritar. Su voz, habitualmente pausada y tranquila, se elevó quebrándose en la algarabía del mercado.

"¡Me huele a Lobatera! ¡Me huele a la tierra temblando! ¡Duerman en el monte, amigos! ¡Busquen refugio en los cocales! ¡Por sus vidas, háganme caso!"

La gente se detuvo, sorprendida. Los comerciantes, que siempre lo habían visto como un hombre sereno y juicioso, lo miraban con desconcierto, incluso con burla.

"¿Qué le pasa a Don Dositeo? ¿El sol lo ha vuelto loco?" murmuró uno.

"Pobre viejo," dijo otro con lástima. "La ceguera le ha afectado la cabeza."

Dositeo, ignorando las miradas y los comentarios, continuó su desesperado pregón. "¡Recuerden mis palabras! ¡Yo viví el terremoto de Lobatera! ¡Este olor es la antesala de la destrucción! ¡Salven sus vidas!"

Pocos le prestaron atención. Lo tildaron de loco, de viejo senil perturbado por el calor. Sin embargo, Dositeo, fiel a su instinto, reunió a Elena y regresó apresuradamente a San Antonio. Convenció a su familia, con la fuerza de su convicción y el recuerdo imborrable de la tragedia pasada, de abandonar su casa y buscar refugio en un cocal cercano.

Al día siguiente, alrededor del mediodía, la tierra rugió. Un temblor violento sacudió la región fronteriza con una furia inaudita. Cúcuta y San Antonio del Táchira se convirtieron en un amasijo de escombros en cuestión de segundos. Casas, iglesias, edificios, todo se derrumbó bajo la fuerza implacable del terremoto. El polvo y el grito de la gente llenaron el aire, mientras la tierra seguía temblando, negándose a calmar su furia.



La advertencia de Dositeo, el ciego que olía la muerte en el aire, pasó a la historia de este rincón de la frontera. Aquellos pocos que le hicieron caso, movidos por la incredulidad, pero también por el respeto que sentían por el anciano, se salvaron. La mayoría, sin embargo, ignoró sus gritos desesperados, sellando su destino bajo los escombros de una tierra que, una vez más, había demostrado su poder destructivo. El olor a azufre, el presagio sombrío que solo Dositeo pudo percibir, quedó grabado en la memoria colectiva como la advertencia silenciosa de una tragedia anunciada.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 30 de enero de 2026

2741.- ROSENDO, EL DE LOS PESEBRES, LA MEDICINA Y FIEL A LA OPINION

La Opinión

Rosendo Cáceres Durán, médico anestesiólogo cucuteño, partió dejando una huella imborrable entre quienes lo conocieron.

Reconocido por su vocación de servicio, su alegría contagiosa y su entrañable tradición de armar el pesebre en Navidad, fue además un lector fiel de La Opinión, diario al que estuvo vinculado por más de cinco décadas.

“¡Rosendo, alístese que nos vamos para Cúcuta!”, gritaban en su niñez, y él, con la emoción viva, soltaba el balón y corría a ponerse su mejor pinta. Así era Rosendo: espontáneo, alegre y lleno de entusiasmo. Sus raíces están en Chinácota, municipio que lo vio crecer y que moldeó su pensamiento crítico desde temprana edad.

Desde niño caminaba por calles sin pavimentar para llegar a la escuela en su pueblo natal. Más adelante, llegar a vivir a Cúcuta fue para él un acontecimiento memorable. En la capital nortesantandereana se instaló y echó raíces profundas, tanto personales como profesionales.

Rosendo nació en 1931, y fue testigo de una época convulsa para el país, marcada por las persecuciones políticas a los liberales. En ese contexto también creció Jorge Alberto Mansilla Hernández, su entrañable amigo y vecino, con quien compartió no solo los primeros años de vida, sino también su amor por las letras y por La Opinión, periódico del que fueron lectores devotos.

Médico de profesión, egresado de la Universidad Nacional en 1954 como anestesiólogo, Rosendo ejerció con vocación y entrega. Pero además de la medicina, cultivó una pasión por la lectura y la historia regional, siendo un asiduo lector de editoriales, efemérides y especiales publicados por La Opinión.

Tenía una memoria prodigiosa para las fechas y los hechos relevantes. Recordaba, por ejemplo, con dolor, el asesinato de Eustorgio Colmenares Baptista, fundador de este medio, ocurrido el 12 de marzo de 1993.

No solo disfrutaba leer el periódico: también coleccionaba sus enciclopedias, como la de informática, la historia de la Diócesis, las monografías de Norte de Santander y aquella dedicada al Cúcuta Deportivo, equipo al que seguía con fervor. Nunca olvidó el ascenso del club a la primera división en 2006, una noticia que, como él decía, “movió las fibras más profundas de su esencia”.

Además, su espíritu navideño era un sello propio. Durante años se destacó por armar uno de los pesebres más admirados de la ciudad, una tradición que le ganaba el cariño de vecinos, amigos y conocidos, y que reforzaba ese lado entrañable que todos apreciaban en él.

Rosendo Cáceres Durán no solo fue un profesional destacado, sino un ciudadano comprometido con su entorno, con su historia y con su comunidad. Leía el periódico cada mañana acompañado de un tinto, disfrutando de los titulares, editoriales y, por supuesto, de las efemérides que tanto amaba.

En una de sus últimas entrevistas, afirmaba con lucidez y humor: “Anhelaría leer la edición de los 100 años de La Opinión, pero seguro estaremos muy ocupados en otro mundo”.

Hoy 15 de mayo 2025, desde ese otro mundo, seguramente seguirá leyendo titulares, comentando editoriales y sonriendo con la misma calidez de siempre.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 28 de enero de 2026

2740.- SESQUICENTENARIO DEL TERREMOTO DE CUCUTA

Olger García (La Opinión)




La primera vez que visité Cúcuta las calles y avenidas aún estaban engalanadas con pasacalles de “Cúcuta 75”, recordando a propios y extraños el centenario de la tragedia de aquel 18 de mayo de 1875, donde todo colapsó. Comúnmente se le denomina Terremoto de Cúcuta, pero es más preciso llamarlo Terremoto de los Andes, porque abarcó el este colombiano - Cúcuta, con destrucción total, Los Patios, San Cayetano, El Zulia, Ocaña, Pamplona, Villa del Rosario y su Templo Histórico que se arruinó; y el oeste venezolano: San Antonio del Táchira, Ureña y Capacho.

Alguna vez le solicité al académico Jaime Buenahora Febres Cordero una conferencia para la sesión solemne que anualmente celebra la Academia de Historia sobre el tema, y desde Johns Hopkins University, donde es docente, con asistencia de numerosos estudiantes de arquitectura de la UFPS, nos conectamos on-line, y al terminar se le hizo la pregunta, ¿por qué terremoto de Cúcuta y no de los Andes? Jaime contestó que el epicentro fue en Cúcuta y la ciudad con devastación total.

La hora del sismo quedó fijada en el reloj de la Iglesia de Cúcuta: 11:15 de la mañana del martes 18 de mayo de 1875. El remezón no se detuvo sino después de 50 segundos.

Existe un mapa topográfico de la ciudad de Cúcuta en 1863, realizado por J.M Crespo, “donde muestra la estructura urbana y características geográficas antes del terremoto de 1875. Incluye detalles de calles, edificaciones importantes y alusiones a los indígenas locales”, dice el pie de foto. El alcalde del momento, don Francisco Azuero M., dejó a la posteridad un sentido relato del día y el Concejo municipal encargó al ingeniero venezolano Francisco de Paula Andrade Troconis el trazado de las nuevas calles y avenidas de Cúcuta, y una de las características de ese trabajo es la amplitud de estas vías. Este ingeniero, que se residenció en Cúcuta, fundó colegios, periódicos, reconstruyó el puente San Rafael. Era hermano del expresidente venezolano General Ignacio Andrade Troconis.

La ley 43 de 1973, “Por la cual la Nación se asocia al primer centenario de la reconstrucción de la ciudad de Cúcuta”, dispuso la creación de una Comisión Especial Coordinadora del Centenario de Cúcuta y, además, la construcción y terminación de obras: la terminación del Hospital Erasmo Meoz, el Distrito de Riego del Zulia, el Ingenio Azucarero de El Zulia, la construcción y dotación de la Zona Franca Industrial y Comercial de Cúcuta, se ordenó la terminación y ampliación del parque de la Gran Colombia en Villa del Rosario, la dotación de la casa natal de Santander y del Museo de la Bagatela, se nacionalizó el Colegio Municipal de Bachillerato y se convirtió el Centro de Historia de Norte de Santander en Academia de Historia.

Eran otros tiempos, se pensaba en la región y en grande. Del pobre sesquicentenario del terremoto de Cúcuta, que se cumple el próximo domingo 18 de mayo, nadie se acordó.

La Academia de Historia realizó una sesión solemne y abierta al público, el viernes 16 de mayo 2025, en su sede del Edificio Nacional, para conmemorar el desastre, la pujanza de quienes impulsaron la reconstrucción la ciudad y los historiadores que dejaron páginas sentidas sobre la tragedia que se recopilará en nuestra Gaceta Histórica.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 26 de enero de 2026

2739.-EL PARQUE DE LA VIDA EN EL BARRIO BELEN

Orlando Carvajal (La Opinión)


Con una inversión superior a los 5.600 millones de pesos, el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado, inauguró oficialmente el Parque Principal de la Ciudadela de Belén, en Cúcuta. La obra, denominada Parque de la Vida, está diseñada como un punto de encuentro para toda la comunidad, no solo de Belén, sino de sectores vecinos que ahora cuentan con un nuevo espacio para la recreación, el deporte y la integración social.

“Es una obra bonita, una obra para Cúcuta y en especial para el barrio Belén, denominado Parque de la Vida”, expresó Villamizar durante el acto de apertura celebrado el fin de semana 9 de mayo 2025. El nuevo parque busca fortalecer los lazos comunitarios, fomentar la convivencia y brindar alternativas de esparcimiento para niños, jóvenes, adultos mayores y familias en general.

Un espacio para la paz, la cultura y el bienestar

La obra fue concebida como un escenario multifuncional que permitirá el desarrollo de actividades recreativas, culturales y deportivas. “En este parque se van a poder desarrollar actividades para adultos mayores, mujeres, niños, para el aprovechamiento del tiempo libre, para la cultura y la integración cultural”, explicó el gobernador.

Villamizar también reconoció que el proyecto fue iniciado durante el mandato del exgobernador Silvano Serrano, y destacó el apoyo de la Asamblea Departamental y el liderazgo del exconcejal Oliverio Castellanos como claves para su culminación.

“Cuenta el barrio Belén con el mejor parque de Cúcuta y del departamento”, afirmó Villamizar, al tiempo que manifestó su satisfacción por entregar un lugar que, según sus palabras, será altamente visitado y valorado por la comunidad, “porque es para la vida y para la integración de toda una comunidad”.


Un parque futurista y lleno de oportunidades

Durante su intervención, el exgobernador Silvano Serrano resaltó el valor simbólico y social de la obra. “Este es un parque futurista, que va a beneficiar a niños, niñas, adultos mayores, a la familia. Estas son obras que generan oportunidades y que van a permitir, en ese propósito constante que tiene el gobernador William Villamizar, generar paz y convivencia en Norte de Santander”.

El entusiasmo fue compartido por los jóvenes del sector, quienes afirmaron que este parque “marca la diferencia en nuestra comunidad y nos llena de una inmensa alegría a todos los que vivimos aquí”.

Diseño moderno y accesible

La obra, construida por la firma Mattices P&B Ltda., y supervisada por la interventoría de Multiservicios Danissan S.A.S., comprende una adecuación total de 6.900 metros cuadrados. El parque incluye zonas duras con un deprimido, área de juegos, una pasarela peatonal, tarima para eventos, monumento conmemorativo, zonas verdes e iluminación LED inteligente.

Este diseño no solo privilegia la estética y la funcionalidad, sino que además se pensó desde la sostenibilidad. La iluminación, por ejemplo, es de bajo consumo y opera en horarios programados para evitar el derroche energético.

Esperanza que se materializa después de cuatro décadas

El parque, esperado por más de 40 años por la comunidad de Belén, fue recibido con júbilo por líderes sociales y habitantes. “El parque fue concebido como un sitio de encuentro de las familias de Belén y barrios circunvecinos, pero también de toda Cúcuta. Un parque modelo de civilidad, paz y convivencia de Norte de Santander”, expresó el exconcejal Oliverio Castellanos.


Castellanos también insistió en que el espacio está destinado a fomentar valores de integración, recreación y cultura, descartando cualquier posibilidad de actividades que afecten su carácter comunitario. “Nunca será un espacio para promover ventas de licor”, advirtió.

Una nueva etapa para Belén

La inauguración del Parque de la Vida no solo representa la entrega de una obra física, sino el inicio de una nueva etapa para Belén y sus comunidades aledañas. Un espacio construido con visión de futuro, participación ciudadana y sentido social, que ya se perfila como referente de integración urbana en Norte de Santander.

“El parque es para vivirlo, para cuidarlo y para disfrutarlo en comunidad”, concluyó el gobernador Villamizar. Con esta entrega, se consolida un esfuerzo por transformar el tejido social a través de la inversión pública en espacios que dignifican y unen.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 24 de enero de 2026

2738.- CENTRO DE CUCUTA AHUYENTA A COMPRADORES

Leonardo Fabio Oliveros (La Opinión)


Andenes en pésimo estado, bancas deterioradas y un circuito de audio que no funciona desde hace tiempo. Este es el panorama que se evidencia en el centro comercial A Cielo Abierto en abril 2025, en donde ProCúcuta hizo un recorrido para recoger lo que piensan algunos ciudadanos sobre ese lugar.

El presidente de la organización, Antonio Ríos, dijo que hay “lozas rotas, mobiliario urbano en mal estado, los árboles con sus raíces están dañando los andenes, pero lo más preocupante es que esos pequeños problemas se van acumulando” y pueden agravar la situación con el pasar del tiempo.

“Una obra bien concebida para modernizar el centro de la ciudad muere lentamente, sin que las autoridades locales se percaten. La Alcaldía debe hacer un inventario de daños a la infraestructura y proceder a repararlos”, afirmó.

El presidente de ProCúcuta indicó que también se debe conformar una corporación de la sociedad civil, preferencialmente representada por los comerciantes, los bancos, las cajas de compensación y las grandes superficies de la economía, que se encargue del mantenimiento y embellecimiento.

“Dicen que la mejor impresión es la que vale y por eso se cuidan las entradas a las ciudades; y, cuando se trata de visitantes, estos generalmente hacen presencia en el centro comercial A Cielo Abierto, en donde encuentran comercio y sitios de interés histórico. Por eso es importante recuperarlo, porque estamos cerrando la llegada a potenciales visitantes”, añadió Antonio Ríos.

La directora ejecutiva de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) en Norte de Santander, Gladys Navarro, señaló que solicitaron una cita al alcalde Jorge Acevedo, para hablar sobre la seguridad y de cómo se está viendo el centro, porque “necesita una intervención integral”.

“El centro comercial A Cielo Abierto es de las cosas bonitas y diferenciales que tiene esta ciudad y hay que protegerla. Las cosas queridas y únicas se cuidan y deben permanecer en el tiempo, porque si no se mantiene una política clara con respecto al centro comercial A Cielo Abierto, pues, lo que vamos a ver es un deterioro paulatino”, consideró Navarro.

Alcaldía le pone el ojo

El secretario de Desarrollo Social, Leonel Rodríguez, encargado del área económica, precisó que el centro comercial A Cielo Abierto alberga el 80% de la actividad comercial y de servicios.


Sin embargo, aseguró que enfrenta desafíos significativos relacionados con el deterioro de su infraestructura, congestión vehicular y competencia con centros comerciales cerrados como Ventura Plaza y River Plaza. Estos factores han afectado la dinámica comercial y la calidad de vida urbana en la zona.

Rodríguez informó que han venido trabajando en el planteamiento de una propuesta para su recuperación, la cual comprende implementar jornadas regulares de limpieza, reparación de aceras y mobiliario urbano, mantenimiento de áreas verdes, ampliar y mejorar las zonas peatonales y fomentar un ambiente más amigable para los transeúntes.

Además, esa propuesta contempla mejorar la cobertura y frecuencia del transporte público en el centro, tener estacionamientos periféricos, organizar ferias, eventos culturales y actividades recreativas que atraigan a visitantes al centro y lograr alianzas entre comerciantes para ofrecer promociones conjuntas y mejorar la oferta de productos y servicios.

“La revitalización del centro comercial A Cielo Abierto no puede ser responsabilidad de un solo actor. Requiere el compromiso de la institucionalidad, los gremios, los comerciantes y la ciudadanía”, enfatizó.

El centro ahuyenta los clientes

Antonio Ríos manifestó que es hora de volver peatonales algunas calles del centro, con pisos de adoquín, podar los árboles con un toque de arte y ordenar los puestos de comerciantes informales.

“Si Cúcuta quiere convertirse en una ciudad destino debe cuidar el centro, que hoy luce caótico y desordenado, que está ahuyentando a los tradicionales clientes, afectando las ventas de los negocios, porque el ruido, la inseguridad, la invasión del espacio público y las basuras están a la orden del día”, recalcó el presidente de ProCúcuta.


La directora ejecutiva de Fenalco resaltó que se requiere una presencia efectiva de todos los estamentos administrativos y policivos para que poder recuperar el centro de la ciudad.

“hay que ver cómo podemos organizar a los actores que intervienen en el centro, con el fin de gozar no solo de una tranquilidad, sino de una armonía y salud mental. Seguimos insistiendo en la contaminación auditiva, con esos famosos megáfonos que tanto daño le hacen a la comunidad, porque causan estrés”, expresó la líder gremial.

Sostuvo que en esa zona está registrada la mayoría de las empresas establecidas en Cúcuta, según los registros de la Cámara de Comercio.

Vale recordar que este año, el Concejo aprobó la política pública para los vendedores informales, la cual busca organizar el espacio público en la zona céntrica, brindar garantías a los empresarios y facilitar el acceso a beneficios a los comerciantes de la calle.

El dato

De acuerdo con datos de Fenalco, el sector comercio representa el 28% del aparato económico de la ciudad y aporta más del 43% del ingreso al Producto Interno Bruto (PIB) del municipio.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.