PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

jueves, 19 de febrero de 2026

2751.- MIGRACION EN FRONTERA ENTRE CUCUTA Y VZLA.

Efecto Cocuyo (La Opinión)


Para mayo 2025 la migración venezolana no se ha detenido. El movimiento, constante como la vida misma, se observa a cuentagotas, pero todavía está ahí. Ya no se ven las imágenes de miles de personas atascadas en el puente fronterizo Simón Bolívar del lado venezolano, esperando su ingreso a Colombia. Tampoco se ve a cientos de caminantes, como ocurrió hace varios años. Pero los que todavía cruzan por esta zona se encuentran en una indefensión casi absoluta. De los 20 refugios que podían ayudar a los migrantes venezolanos entre Cúcuta y Bucaramanga, solo quedan tres. Los lugares que daban guía y abrigo a cientos de migrantes y en los que las personas podían reposar, recobrar energía y seguir su camino ya no existen.

Los voluntarios que siguen trabajando en la zona aseguran que hay una “emergencia silenciosa”. Esta situación se hace cada vez más evidente, en especial durante los primeros meses de 2025 cuando se ha registrado un aumento de 41 % del flujo migratorio en la frontera colombo-venezolana. Mientras tanto, el presidente de Colombia, Gustavo Petro alertó en abril que podría esperarse la llegada masiva de migrantes venezolanos, aunque en ese caso se trataría de quienes huyen de las políticas migratorias de Donald Trump.

El temor tampoco para. La previsión de los trabajadores humanitarios es que, si se llega a dar una situación de migración masiva, nadie está preparado para contenerla porque no hay dinero, recursos ni atención nacional o internacional. Un estudio publicado el 27 de mayo proyecta que cerca de 5 % de la población venezolana ya tomó la decisión de migrar en los próximos seis meses. Es decir, alrededor de un millón de venezolanos ya están cercanos a hacer las maletas, preparar las mochilas y buscar una mejor vida en otro lugar.


En la ruta que iba desde Cúcuta hasta Bucaramanga ya casi no hay cooperantes humanitarios. De 17 agencias internacionales que operaban en la zona solo quedan tres y la ayuda es insuficiente para las cientos de personas que siguen saliendo por el Puente Internacional Simón Bolívar. A esto se le suma el flujo de retorno, de quienes están regresando a Venezuela.

“De un momento a otro comenzaron a irse. Creo que sería como en 2022, cuando estalló la guerra en Ucrania. Los cooperantes nos avisaban que había cosas más importantes que atender y se fueron”, recordó Ronald Vergara, migrante venezolano que vive en la carretera Cúcuta-Pamplonita y dirige el espacio Hermanos Caminantes, dedicado a dar atención primaria a los criollos que transitan esa ruta rumbo al sur de Colombia y del continente. Su refugio, uno de los pocos que queda en pie en la zona, está a 49 kilómetros del Puente Internacional Simón Bolívar, lugar tradicional de salida de los migrantes venezolanos que viajan hacia el sur.

Antes, un migrante venezolano que saliera de la ciudad de Caracas podría ir en autobús hasta San Antonio del Táchira, un viaje de 842 kilómetros que le tomaría entre 12 y 16 horas. Luego, tras cruzar el puente fronterizo, los criollos que carecieran de recursos suficientes para seguir el trayecto en carro tendrían que caminar 12 horas atravesando calles, autopistas y una carretera empinada que se interna en la imponente cordillera oriental colombiana. Pasaría por la reconocida Y de Chinácota, donde la diferencia de la temperatura comenzaría a hacerse evidente. Atrás quedarían los 30 grados cucuteños y el frío se haría presente. Todo este recorrido los dejaría en el refugio Hermanos Caminantes, un lugar que tenía capacidad para atender a 200 personas por día y que hoy puede asistir a 20 migrantes en el mejor de los casos.

Ronald pasó de trabajar con 40 voluntarios en su refugio, casi todos traídos gracias a la cooperación internacional, a estar solo él y su esposa. Entre los dos cocinan arepas para dar a los migrantes que pasan. Las comidas que venían preparadas por algunas organizaciones ya no existen. El propio Ronald reconoce que hay caminantes que deciden no parar en su refugio al ver que el lugar está solo. Piensan que no hay atención y siguen su camino hacia Pamplona, tierra fría que contrasta notablemente con el calor de Cúcuta a pesar de estar a poco más de 70 kilómetros de distancia.

¿Por qué ya nadie está pendiente de lo que ocurre en Cúcuta con los migrantes venezolanos?

Hay varias razones para explicar el hecho de que decenas de cooperantes internacionales se hayan retirado de la ruta migrante del lado colombiano. El recorrido de los venezolanos en suelo colombiano, se inicia en Cúcuta, pero tiene distintos puntos de llegada. Aunque algunos se quedan en esa ciudad, otros van hasta Bucaramanga y algunos siguen hacia Bogotá y Medellín. Incluso muchos terminan sus recorridos en Ecuador, Perú o Chile. Pero Colombia sigue siendo el principal destino de los venezolanos.

Sin embargo, la cifra de migrantes que viajan hacia el sur es baja desde hace al menos dos años. Esto coincide con el auge de la ruta del Darién hacia Estados Unidos.

“Al principio, la gran mayoría de los migrantes que cruzaron iban hacia el sur u otro lugar de Colombia. Pero en 2022 la gente no se quedaba mucho en Cúcuta porque su ambición era pasar por el Darién para tratar de ir a Estados Unidos”, explicó Adam Isacson, miembro de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola, en inglés).


El propio Ronald Vergara recordó que los cooperantes internacionales le pedían que tratara de persuadir a los migrantes para que no se movilizaran hacia el norte del continente. “Nos pedían que recordáramos lo peligroso de la ruta y que no había necesidad de tomar tanto riesgo para ir hasta Estados Unidos. Que tomaran otras vías y fueran más pacientes”.

Entre 2022 y 2024 cerca de 700.000 migrantes venezolanos caminaron por la selva del Darién con la esperanza de llegar a Estados Unidos; esto hizo que las rutas de paso cambiaran. Ya no era una prioridad andar por la carretera que conecta a Cúcuta con Pamplona a pie. Ya había accesos hacia la costa colombiana, especialmente a los pueblos de Capurganá, Turbo y Necoclí, las tres puertas principales para entrar al Darién. Ahora, las que alguna vez fueron salidas son puertas de retorno para las personas que están volviendo al sur del continente.

Aunque los cooperantes se mantuvieron en los alrededores de Cúcuta hasta 2024, notaron que la ayuda era más necesaria en los accesos al Darién. Ronald Vergara recuerda que el primer gran recorte de ayuda internacional en la zona ocurrió el 31 de agosto de ese año cuando se dio la retirada de World Vision, una de las organizaciones que más apoyaba a los migrantes y a los voluntarios.

“Llegó un momento en el que todos se fueron y esto quedó pelado. Después del 31 de agosto de 2024 todo empezó a tambalear. Ya no se ofrecían tantos servicios, pudimos seguir dando alimentación gracias a dos cooperantes, uno de ellos Hope, que ha sido el más fiel de todos”, relató Vergara.


Esa partida no se dio únicamente en los puntos más cercanos a Cúcuta, también se replicó en otras zonas, como contó Vergara. Antes de ese 31 de agosto hasta había autobuses y camiones dispuestos a movilizar a migrantes hacia varias ciudades colombianas. Este beneficio fue uno de los que terminó casi de inmediato al empezar el mes de septiembre. Sin embargo, todavía existían recursos para otro tipo de asistencia, al menos por varios meses. Pero esta resistencia terminó en enero de 2025, con la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos.

Llegó Donald Trump y mandó a parar

El 20 de enero de este año, Donald Trump volvió al poder en Estados Unidos. Aunque ya había advertido que expulsaría a millones de migrantes de ese país, también se concentró en cortar los fondos que salían desde Usaid hacia el resto del mundo. La presencia de Usaid se traducía en 42 % de la ayuda humanitaria en el mundo. Colombia era el país de América Latina que más dinero recibía de la agencia norteamericana con unos 400 millones de dólares por año. Estos fondos eran principalmente destinados a la asistencia humanitaria y la migración.

Sin embargo, el nuevo gobierno de Estados Unidos decidió revisar a fondo los gastos de Usaid, una agencia que, aunque independiente, obtenía recursos aprobados por el Congreso. La disolución de Usaid representa la pérdida de más de 42 mil millones de dólares anuales en asistencia humanitaria. Pero la agencia norteamericana también significaba una ayuda importante en temas sanitarios y agrícolas. El resultado de la investigación ordenada por el gobierno de Trump derivó en la disolución de la agencia y en el nombramiento de Marco Rubio, actual secretario de Estado, como director interino de la organización. En sus primeras declaraciones, Rubio aseguró que cortará 83 % de los programas de Usaid.

Pero, ¿cómo afecta esto a la migración venezolana? Ronald Vergara lo explicó a La Hora de Venezuela en pocas palabras: “La decisión del Gobierno de Estados Unidos tumbó todo. Todo se paralizó de inmediato. Todos los servicios. Luego, los cooperantes me mandaron correos en donde explicaban que dependían del presupuesto de EE. UU. para mantenerse trabajando”.

Para inicios de 2025, la organización neerlandesa SOA era la que mayor presencia tenía en la ruta migrante desde Cúcuta hasta Bucaramanga. Ellos asistían a los trabajadores humanitarios con alimentos, ayuda técnica y atención sanitaria. Sin embargo, con su partida, la soledad tomó por asalto ese recorrido que todavía es atravesado por cientos de personas cada mes.


¿Por qué se cocina una emergencia silenciosa en Cúcuta?

César García es venezolano. Dirige la fundación Aid for Aids, asociada a la Fundación de Venezolano en Cúcuta (Funvecuc). Su ubicación es particularmente estratégica pues está a escasos metros de la entrada a Colombia por el Puente Internacional Simón Bolívar. Es decir, César y su fundación son los primeros en atender a los migrantes que salen de Venezuela buscando rumbo hacia una mejor vida. Sin embargo, su capacidad de ayuda también ha disminuido. De poder ofrecer comida, un lugar donde dormir y hasta pasajes de buses, ahora solo puede dar agua potable, espacios para el aseo personal y exámenes de sangre para detectar enfermedades de transmisión sexual.

“Nosotros vemos que la emergencia se mantiene. Es constante. Aunque ahora se ve de una manera diferente, la emergencia está en continuidad. No ha parado”, estableció César García desde su espacio de trabajo en Cúcuta.

“Claro, si tú tienes una cifra de 500 al mes, pareciera nada en comparación con cuando veías esa misma cantidad por día atascada en el puente o hasta mil personas”, dijo al tiempo que expresó que los datos que manejan las organizaciones que hacen monitoreo no logran llamar la atención del Estado.

Las personas que llegan a Aid for Aids tienen diferentes destinos. Algunas buscan mantenerse en Colombia y otras quieren ir a Perú o Ecuador. Una de las curiosidades de este flujo migratorio es que la mayoría ya migraron una vez, volvieron a Venezuela y están saliendo de nuevo. Incluso hay casos de gente que fue deportada de Estados Unidos en los meses recientes.

“Hace un mes nos llegaron dos personas que fueron deportadas. Fueron llevadas hasta Venezuela acompañadas por la policía. Quedaron bajo régimen de presentación, no acudieron a la primera audiencia y se vinieron para la frontera casi de inmediato. Iban camino a Perú y decían que allá les iría mejor que en Venezuela”, recordó García.


El flujo inverso, los migrantes que se devuelven a Venezuela

En los recorridos del equipo de La Hora de Venezuela en Cúcuta y sus alrededores se pudo ver a decenas de personas haciendo la ruta del migrante, pero en dirección a Venezuela. A veces a pie, a veces en buses, las personas tenían diferentes razones para volver a su país de origen.

Los trabajadores humanitarios César García y Ronald Vergara han visto el fenómeno y creen que incluso se puede hablar de un flujo doble. Aunque siguen siendo más las personas que salen de Venezuela, García aseguró que en los últimos meses las cifras entre un flujo y otro se han equiparado.

El retorno también presenta un problema que debe ser atendido. “Cuando me llega un grupo familiar de cinco personas con niños que llevan tres días caminando, desgastados, sin comer, sin tomar agua, yo veo lo que tengo acá y no puedo ayudarlos como lo necesitan”, explicó César García.

Según datos de Migración Colombia, se han identificado dos formas principales de este flujo inverso de migrantes. Los que viajan por avión y los que se arriesgan usando rutas marítimas. Esta última vía ya ha registrado varios accidentes, muertos y desaparecidos en lo que va de año. El ente colombiano también asegura que hay un aumento de tránsito en las fronteras colombianas en comparación con el principio del año 2024.

“En términos generales, los datos de registros de entradas y salidas permiten evidenciar que en enero y febrero de 2025 se incrementaron los flujos migratorios de migrantes venezolanas(os) en 41 % frente al mismo periodo de 2024, lo que pone en evidencia esta dinámica migratoria emergente”, dijo Migración Colombia en un informe publicado el pasado 10 de marzo.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 17 de febrero de 2026

2750.- ACTOS DE CREACION DE LA DIOCESIS DE CUCUTA

Gerardo Raynaud (La Opinión)



Sea esta la ocasión para expresar mis agradecimientos al R.P. Juan Botero Restrepo, de cuyo libro Breve Historia de la Diócesis de Cúcuta 1956 – 1981, obtuve, toda la información para escribir la presente narración.

Lo primero que es necesario recordar, es el origen eclesiástico de la ciudad, cuando los habitantes del valle de San José de Guasimal, solicitó la erección de una parroquia que les evitara tener que atravesar la entonces caudalosa corriente del Pamplonita, para asistir a la misa dominical en el Pueblo de Indios, como se denominaba en esos años, el sitio conocido hoy como el barrio San Luis.

El 25 de septiembre de 1835, el Papa Gregorio XVI decidió crear la Diócesis de Nueva Pamplona, la cual administraría la feligresía del territorio que comprendía desde la frontera con Venezuela hasta el río Magdalena y limitando desde el norte con la Diócesis de Santa Marta y el sur con la misma Arquidiócesis de Bogotá. Posteriores decisiones excluyeron poblaciones como El Socorro cuando fue convertida en Diócesis y las Prefecturas Apostólicas del rio Magdalena y de Labateca.

El desmembramiento de territorio continuó en 1951 cuando se creó la Prelatura Nultius de Bertania en el Catatumbo y al año siguiente la Diócesis de Bucaramanga, ambas segregadas de la Diócesis de Pamplona.

Puede argumentarse que el verdadero gestor de la erección de la Diócesis de Cúcuta fue Monseñor Bértoli, quien batalló un contra de los prelados de la Diócesis de Nueva Pamplona, en cabeza del obispo Rafael Afanador y Cadena, quien para la fecha se encontraba viejo y enfermo y en su reemplazo ejercía un Administrador Apostólico, Monseñor Norberto Forero y García, quien se opuso a la secesión de su circunscripción.

Afortunadamente la Santa Sede resolvió acceder a los deseos de la Nunciatura y como indemnización a la Diócesis madre se le concedió el honor de convertirla en Arquidiócesis de la cual será sufragánea la nueva Diócesis de Cúcuta.

Ambos hechos se hicieron realidad el mismo día, 29 de mayo de 1956, cuando fueron designados como primer arzobispo de Nueva Pamplona, Monseñor Bernardo Botero Álvarez, quien era Obispo de Santa Marta y como primer Obispo de Cúcuta a Monseñor Luis Pérez Hernández, quien hasta ese momento era Obispo titular de Arado y Auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá.

En los días anteriores al nombramiento del primer Obispo, como es la tradición local, corrían los rumores y hasta las apuestas de quién sería nombrado en este nuevo cargo.

El más nombrado no podía ser otro que el reverendo Daniel Jordán, párroco de la iglesia de San José, de quien se decía era el “fijo” para ejercer el cargo; sin embargo, parece que su beligerancia no era del gusto de los altos jerarcas de la Iglesia y que preferían un obispo más “dócil y manejable” y que no diera tanto de qué hablar; cuestión de diplomacia que al parecer fue la ganadora.

Un breve recuento de la extensa bula pontificia, “Ecclesiarum Omnium”, traducida del latín, por medio de la cual se crea la Diócesis de Cúcuta dice: “Pío Obispo Siervo de Dios para perpetua memoria: anhelando atender al bien de todas las iglesias que por voluntad de Dios… no hemos dejado de hacer lo que debe hacer para un mejor gobierno y mayor bien de los fieles… Concedimos lo que se nos pedía.

Separamos del territorio de la Diócesis de Nueva Pamplona, la ciudad de Cúcuta, con todo su territorio… fundamos la Diócesis que se llamará Cucutense, por el nombre de su ciudad capital… En la ciudad de Cúcuta, como es obvio, quedará la sede y el domicilio del obispo y allí estará la cátedra de la autoridad episcopal…”

El texto culmina con la siguiente observación: “… si alguien, cualquiera que fuere, despreciare o de alguna manera desobedeciere este decreto nuestro, sepa que incurrirá en las penas establecidas por el Derecho Canónico para quien desobedeciere los mandatos del Romano Pontífice.” Lo firman el canciller, Celso Constantini y el cardenal Adeodato Juan Piazza, secretario de la Sagrada Congregación Consistorial. Fue expedido el 10 de agosto del año XVIII del pontificado de Pío XII.


Habíamos mencionado, el nombramiento del primer obispo de la Diócesis, monseñor Luis Pérez Hernández, a quien la ciudadanía de este nuevo episcopado esperaba con ansias, para prodigarle la más entusiasta bienvenida, no sólo por tratarse del asiento de su nuevo cargo sino de su ciudad natal, de su terruño.

Se lee en las noticias, que la llegada del nuevo obispo, generó toda clase de expectativas, al punto que la comisión delegada para su recibimiento, fijada para el día 28 de agosto de 1956, se trasladó al sitio ‘La Garita’, un pequeño poblado situado a unos quince kilómetros de la ciudad, desde donde lo acompañarían luego de su largo viaje, ya que había decidido trasladarse desde la capital de la república, por carretera hasta la sede de su episcopado.

En el puente Lucio Pabón Núñez (para quienes lo recuerdan, es el puente Elías M. Soto de hoy) lo esperaban las autoridades locales y los establecimientos de educación; el señor alcalde Isidoro Duplat, quien por motivos de salud, delegó el saludo de bienvenida a su secretario de Gobierno César Tulio Forero, quien en sus apartes le dijo que “… Cúcuta está de plácemes por la gracia otorgada por su Santidad Pío XII, al decretar la exaltación de la ciudad , constituyéndola en Diócesis… cuando el escogido como primer Obispo es un preclaro hijo de la ciudad, un privilegiado de la inteligencia, un heredero excelso, un escritor sagrado de inmensa pulcritud idiomática, un corazón gentil y bondadoso, un misionero de alcurnia y un apóstol de las reivindicaciones sociales”.

Para la toma de posesión de la Diócesis, fue delegado por el Nuncio Apostólico, monseñor Bernardo Botero Álvarez, recién posesionado como arzobispo de Nueva Pamplona. La Nunciatura expidió el decreto 7274 mediante el cual se autorizaba la toma de posesión del nuevo Obispo.

Ese día hubo un doble motivo de conmemoración, toda vez que además de celebrarse la posesión del nuevo obispo, también se estrenaba el ascenso de categoría del templo de San José a Catedral, en una fastuosa ceremonia cumplida a las diez de la mañana, en la que se destacaron las ejecuciones de música sacra presentadas por la Banda de la Escuela Departamental de Música, primordialmente por su interpretación de la Misa Stella Matutina del compositor Vitto Carnevalli.

En el acto se hacen presentes todos los prelados y delegados de la jerarquía de la Iglesia católica de la región, incluidos los representantes de la Iglesia del vecino país. Como era de esperarse, las autoridades civiles, militares y consulares también hicieron acto de presencia, así como una delegación de los sindicatos de trabajadores de la ciudad.

El encargado de recibirlos, en el atrio de la catedral fue el vicario foráneo y párroco de San José, R.P. Daniel Jordán; Leídos los documentos pontificios en los que se hacen las menciones sobre la creación de la Diócesis, se nombra el primer obispo y la respectiva acta de posesión, monseñor Bernardo Botero abre la ceremonia con su breve discurso en el que felicita a la ciudad por “…su elevada distinción de ciudad episcopal, para lo cual me siento autorizado por ser arzobispo de Nueva Pamplona, porque Pamplona no solamente ha sido el organismo espiritual del cual se desgarra hoy esta importantísima región, sino, que aun materialmente hablando, Pamplona es genitora de Cúcuta, por la familia Rangel de Cuéllar, donante de estos encantados valles…”

En respuesta, Monseñor Pérez Hernández, lleva la palabra y manifiesta: “…la doctrina católica debe estar siempre por encima de los partidos políticos. La Iglesia apoya a los gobiernos que trabajan por el bienestar común y puedo decir ahora, parodiando a Fra Angélico: ‘qué bello es nacer en San José de Cúcuta, vivir en ella y morir en ella’.”

Expresión esta última que se popularizó en la época en la que el regionalismo se exacerbó y fue tomada como bandera de batalla para que la gente de la ciudad sintiera mayor apego y generara entre las nuevas generaciones el sentido de pertenencia que parecía olvidado.

Terminadas las formalidades propias de los actos, comienzan las actividades de organización. Se confirman a todos los párrocos que están en ejercicio, pero por la escasez de clero se prescinde de nombrar Vicario General de la Diócesis, lo que solamente ocurriría años más tarde urgido por la necesidad en la víspera misma de su muerte.

Algunos nombramientos del personal de curia que hizo a continuación fueron:

Provisor: Pbro. Luis Alejandro Jaimes; Canciller: Pbro. Guillermo Blanco; Notario: el laico, Álvaro González Vargas; Encargado de religiosos y seminaristas: R.P. Eladio Agudelo, salesiano; director de la obra de la Santa Infancia: R.P. Ángel Ramón Clavijo; director de la obra de las Vocaciones Sacerdotales: R.P. Carlos José Moncada.

Entre las primeras decisiones del Obispo, también se creó la Legión de María, una de las asociaciones católicas que mayor impulso recibió por parte de la curia diocesana y de mayor arraigo, especialmente entre la población femenina de la ciudad.

En desarrollo de sus actividades apostólicas, la prensa local escribe: “la sensibilidad social de nuestro obispo no se limita a la palabra. El púlpito ha sido para él lugar especial de su cátedra sagrada, en el que no entra la politiquería ni los personalismos tienen cabida”.

En los primeros días del mes de septiembre, un mes después de su posesión, en una reunión con el alcalde y las autoridades municipales, con el fin de tratar los problemas de los sectores populares, propone la construcción de un Seminario en la zona donde funcionó el aeropuerto de Lansa, en la parte alta del barrio San Luis, como una alternativa para brindarles educación gratuita a la población más pobre.

Para ello solicita la cesión de las acciones que el Municipio tiene de la sociedad dueña del lote del antiguo aeropuerto, al igual que ceda también sus acciones de la misma sociedad por parte de la Sociedad de Mejoras Públicas. Hoy sabemos que la petición surtió efecto, pues allí se levantó años después el Seminario Mayor de Cúcuta.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 15 de febrero de 2026

2749.- BATALLA DE CUCUTA...

Revista Semillas

Mediante gestión de la Dra. Pilar Ramírez de la Academia de Historia de Norte de Santander, Semillas tuvo ocasión de conocer esta importante conmemoración de la FESC.

El pasado 28 de febrero 2025, en el marco de la conmemoración de la Batalla de Cúcuta, la Fundación de Estudios Superiores Comfanorte, FESC, celebró esta fecha con una actividad cultural: concurso de pintura dirigido a los estudiantes.

Esta iniciativa, organizada por la Biblioteca Moisés Sanjuan López de dicha institución, tuvo como objetivo rendir homenaje a los "Héroes que participaron en la Batalla de Cúcuta" y resaltar los eventos que han marcado nuestra historia.

De 65 trabajos de mucha creatividad, se resaltan los más significativos.

Lugar de exposición.

Participación estudiantil.

Organizadoras doctora Deybi Consuelo Lara Grecco Coordinadora Gestión de Medios Educativos y profesora Ligia María Delgado Martínez docente FESC con Gastón Bermúdez Vargas representante de la Revista Semillas.

Las doctoras Ligia María, Deybi Consuelo y Pilar Ramírez con Gastón Bermúdez.

LOS GANADORES

1. Verónica Contreras - JUGADA ESTRATEGA

2. Angie Natario Gáfaro - LÁGRIMAS DE JUSTICIA

3. María de los Ángeles Hernández - LUCHA DESGARRADORA

4. Antony José Rodríguez - AGRADECIMIENTO POR LA BATALLA

Hay que destacar la iniciativa de la doctora Ligia María Delgado Martínez, para lograr motivar a la participación de los estudiantes.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 13 de febrero de 2026

2748.- LA COMUNIDAD MUSULMANA DE CUCUTA

Jhonatan Orjuela Prato (La Opinión)


Son aproximadamente 300 los miembros de la comunidad islámica de Cúcuta. Una organización religiosa y cultural que se ha establecido en el centro de la ciudad como un espacio de integración y reunión para las personas musulmanes que residen en el área metropolitana.

Cuentan con su lugar de congregación propio en el barrio Centro, en la calle 11 con avenida 4, escondido en el segundo piso de un edificio que en su exterior no aparenta todo lo que ocurre en su interior.

Este centro es el refugio por momentos específicos de la semana para sus creyentes que se reúnen para las actividades que llevan a cabo como grupo.

Semanalmente, son dos los encuentros que se hacen en este sitio: el viernes el sermón o jutba, mientras el sábado se dictan clases de árabe, impartidas por un miembro de la misma comunidad.

La entrada es libre e incluso no es requerimiento pertenecer a la religión ni estar interesado en convertirse para poder participar.

La jutba

Según esta creencia, el viernes fue creado Adán, y el juicio final caerá bajo este mismo día de la semana. Y en este día, la oración es especial, porque existe una hora donde todo siervo de Allah, que esté rezando, pide algo y le será concedido.

El viernes es de gracia y Allah lo consagró para que los musulmanes compartan como comunidad una oración especial que deberá llevarse a cabo exclusivamente en la mezquita.

Previamente se lleva a cabo la jutba que es un sermón desarrollado por el imán, durante el cual no se debe conversar. Quien lo pronuncia, usualmente lo hace con el apoyo del libro sagrado, el Corán. El emisor se para frente a los demás miembros de la congregación quienes suelen estar sentados.

El objetivo principal es dar orientación y recordatorios sobre aspectos espirituales y éticos de la vida cotidiana, que incluso se llega a relacionar con ejemplificaciones y cuestiones de actualidad.

La jutba dura aproximadamente una hora, y en la congregación cucuteña es comandada por el presidente y representante de la comunidad, Mohammed Jafaar, quien funge como el ‘imán’, el encargado de dirigir las oraciones.


La oración del viernes

A diferencia de otras oraciones, la ‘Dhuhur’, no puede ser hecha en casa o de forma individual sino en la mezquita con los demás miembros de la comunidad; además, mientras el jutba se hace en español, la oración se ofrece en idioma árabe.

Esta oración tiene fundamento en una parte del Corán, en la que Allah dijo: “cuando sea realizado el llamado a la oración del día viernes, acudan al recuerdo de Dios y abandonen el comercio, es lo mejor para ustedes”.

Esta es obligatoria para todos los musulmanes, pero tiene algunas excepciones, los esclavos, las mujeres, los niños, los enfermos, y los hombres que aún no hayan alcanzado la pubertad, quienes pueden asistir, pero no es pecado si no lo hacen.

La mujer musulmana

Uno de los aspectos más llamativos, y controversiales del Islam, es el rol de la mujer, en la cultura general se cree que la mujer musulmana suele vivir oprimida, uno de los ejes de esta creencia es el uso del velo que normalmente portan.

Este velo recibe diferentes nombres según el estilo, entre lo más populares está el ‘hijab’, que cubre solo la cabeza y el cuello; también está el ‘niqab’, que cubre cara y cabello, dejando solo los ojos al descubierto; y el ‘burka’, uno de los más llamativos, pues cubre todo el cuerpo, algunos dejan ver los ojos, mientras otros incluyen una rejilla que los cubre.

Una mujer, perteneciente a la comunidad, al contar su historia manifiesta que conoció la religión desde el colegio, sin embargo, cuando realmente incursionó en ella descubrió el verdadero valor que se le daba a la mujer, opuesto a lo que le hacían creer desde otras percepciones.

El imán de Cúcuta

Mohammed Jafaar se estableció como un líder comunitario luego de estudiar la religión durante varios años. Es un hombre bastante alto, robusto, de barba prominente, quien además se dedica a la comercialización de bolsos. Ha sido musulmán toda su vida.

Para él, su religión es la más bella relación de su persona con su creador, le otorga una paz eterna, además de ser un modo de vivir, que le indica que es lo que está correcto, lo que debe hacer y lo que debe evitar, su forma de tratar a los demás se basa en el Islam. “Sin ella (la religión) soy un barco sin rumbo, siguiendo las olas”, agrega Mohammed.

La verdadera creencia musulmana

Según los testimonios de sus creyentes, el islam consiste en creer en un solo dios, creador de todo, sin asociarlo con hijos, padres ni madres, es ‘Allah’, el único ser supremo que no se puede comparar con nada. Jesús es visto como un mensajero más de la palabra de Dios.

Los musulmanes tienen coincidencias con algunas creencias cristianas, por ejemplo, creen en los ángeles de dios, en el día del juicio final, además del paraíso como recompensa a los que actúan bien, y el infierno, a quienes actúan mal. El destino de cada alma depende de las obras de cada uno, y es Allah quien juzga a donde va cada quien.

Al igual que en la Biblia cristiana, en el libro sagrado de los musulmanes, el Corán, también están incluidos 10 mandamientos que dictan la forma de actuar de sus creyentes para guiar su actuar, sin embargo, estos difieren en su contenido.

El yihadismo

Una de las causas de la discriminación que sufren algunos miembros del islam es por la asociación que se le hace con el yihadismo, esta es una forma de hacer terrorismo en la que algunos grupos armados ilegales utilizan la religión como excusa para cometer actos violentos.

Sin embargo, para los miembros de la comunidad cucuteña, esto se trata de una desviación de la creencia.

“Ellos se enfocan en tergiversar textos coránicos y tomar pequeñas porciones para con eso atacar a otras personas y dañar el islam”, dijo una de las creyentes.

Varios musulmanes expresaron su desagrado ante esta situación, por todas las afectaciones que este tipo de terrorismo ha generado contra la religión y sus practicantes.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 12 de febrero de 2026

2747.- ROSENDO CÁCERES DURÁN - A SU MEMORIA


Gustavo Gómez Ardila


Casi tan delgado como su sombra, al médico Rosendo Cáceres le gustaba caminar. No lo achantaban ni el sol, ni las distancias, ni los años. Sus pasos eran menudos y su voz era un susurro, pero su cabeza iba siempre erguida y miraba de frente como los hombres.

Se crio en el campo entre los cafetales de Chinácota, se hizo bachiller en el legendario colegio Sagrado Corazón de Jesús de Cúcuta en 1948, y se graduó de médico en la Universidad Nacional de Colombia. Hombre de pueblo raso, jamás perdió su sencillez. Y eso le daba el don de gentes que lo distinguió durante toda su vida. Y por eso toda la gente lo quería, lo admiraba, lo hacía suyo. Tan sencillo, que cuando le hacían algún reconocimiento -y le hicieron muchos- el médico Rosendo enrojecía y tartamudeaba como un niño cuando sube a la tarima a declamar algún poema.

Caceritos, como lo llamaban cariñosamente sus amigos cercanos, era bajito de estatura y liviano de carnes, pero con un corazón grandote, que uno no se explica cómo podía llevar semejante corazón en un cuerpo tan diminuto. Grande de corazón, de propósitos, de sueños. Grande como el inmenso pesebre que hacía en los diciembres en su casa.

El Dr. Rosendo fue de la generación de médicos que laboró en el antiguo hospital San Juan de Dios (donde hoy queda la biblioteca Julio Pérez Ferrero). Desde el patio de la biblioteca, Caceritos se quedaba a veces contemplando la edificación, seguramente viviendo los trajines y carreras de entonces para salvar alguna vida. Caceritos sonreía con los recuerdos.

Pero como todo hombre, también tuvo sus debilidades. Debilidades buenas. El amor por su familia, a la que se dedicó por entero, constituyendo un hogar ejemplar, cuyos hijos fueron su motivo y su orgullo. El amor por su profesión, la que ejerció con transparencia -lo dicen sus compañeros de quirófano- y sabiduría. Y su amor por el Cúcuta Deportivo, lo que le valió el reconocimiento como el hincha más fiel de la comarca. Su amor por Cúcuta, su amor por la cultura y su amor por los libros.

Cuando dejó de ejercer la medicina, uno se encontraba al doctor Rosendo en todos los actos culturales: en la fiesta del libro, en recitales, en conciertos, en conferencias. Siempre en un lugar alejado, silencioso, casi como queriendo pasar desapercibido. Sólo que Caceritos. jamás pasaba desapercibido.

Se acaba de ir (15 de mayo 2025) el Doctor Rosendo Cáceres Durán. Recto como una palmera que llega al cielo. Ligero de equipaje, pero cargado de virtudes. Con la satisfacción de los que pasan por la vida haciendo el bien. Con la sencillez de los hombres grandes. Con la fe intacta en Dios, que ayer lo recibió -estamos seguros- con los brazos abiertos para sentarlo a su derecha. Se fue a reunirse con doña Ana -su querida esposa Anita- que lo estaba esperando para seguirlo amando y consintiendo como lo hizo en vida.

Lo vamos a extrañar. Lo va a extrañar Cúcuta, su Cúcuta del alma. Lo va a extrañar el Cúcuta Deportivo. Lo va a extrañar la Clínica Norte, de la cual fue uno de sus fundadores. Lo vamos a extrañar sus amigos. Difícil de llenar su vacío, porque Rosendo Cáceres Durán nos ha dejado una huella imborrable de lealtad, amistad y cucutaneidad, como dicen ahora.

¡Buen viento y buena mar, allá en tu cielo, amigo Caceritos!




Sus exequias

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Serenata enfermeras Clínica Norte








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Presencia de Honor Banda Marcial Colegio Lasallista 
Sagrado Corazón de Jesús








Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 9 de febrero de 2026

2746.- PARTE DEL ANTIGUO PUENTE BOLIVAR, en Rubio...

San Antonio Villa Heroica-Facebook


El puente internacional Bolívar, fue desmantelado, arrancado de tajo del seno de San Antonio del Táchira, donde vio luz un 24 de Julio de 1927 y en la década de 1960 desapareció.

Muchos recuerdan con nostalgia el puente de arcos de una sola vía en donde los niños jugaban trepándose sobre ellos, o utilizado para lanzarse para el entonces caudaloso río Táchira.

Muchos añoran al puente inmortalizado en fotografías en blanco y negro, e igualmente se preguntan ¿Dónde está el puente? Ya que ahora solamente de su presencia quedan las bases que una vez le sostuvieron en contra de la furia del rio.

Hace algún tiempo, muchos aseguraban de que una parte del antiguo puente Bolívar se encontraba en Colombia y otra se la había llevado Venezuela. Cuentos rodeaban al paradero del viejo puente.

Fue cuando en una pequeña investigación que llevó a cabo el profesor Eudes Montenegro y con algunas personas conocedoras del tema en la localidad de Rubio, precisamente con el Ing. Cesar Cárdenas, quien nos relata que en el año de 1975 instala un tramo del antiguo puente Bolívar en un sector de Rubio.

Después de haberlo conseguido en el Ministerio de obras públicas en San Cristóbal entre la chatarra y constatar con documentación de que se trataba del viejo puente Bolívar de San Antonio.

Después de realizar los permisos correspondientes logra que le autoricen la instalación de un tramo en el sector la palmita en Rubio en donde está actualmente.

Alegría y a la vez nostalgia, sentimientos encontrados por el hallazgo del puente perdido de San Antonio. Aquellos que lo recuerdan en su niñez pueden regresar a su pasado enrumbándose hacia Rubio en donde aún permanece dando servicio a la comunidad como lo hiciera una vez en nuestro pueblo.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 7 de febrero de 2026

2745.- CUCUTA RENACIO DE ESCOMBROS HACE 150 AÑOS

Keila Vílchez B (La Opinión)


El 18 de mayo de 1875, a las 11:15 de la mañana, los habitantes de Cúcuta (11.846) almorzaban como de costumbre temprano un martes cualquiera. Justo el reloj de la iglesia San José marcaba esa hora cuando desde el interior de la tierra se escuchó un estruendo y enseguida el primer sacudón. En un parpadeo, el segundo remezón con fuerza y un tercero de carga letal.

Todo lo que yacía en pie quedó destruido. “Era un primer temblor, mucho más fuerte y temible que los anteriores… luego otro más. El tercero, el espantoso y definitivo, con toda la ira de la naturaleza… fueron 15 segundos implacables, de vida o muerte”, reseña el libro Monografía Ilustrada de San José de Cúcuta, editado por el Diario La Opinión.

Las escenas eran dantescas, apenas unos pocos árboles de los solares quedaron en pie. “La iglesia, el ayuntamiento, las tiendas, las boticas, las casas, todo, absolutamente todo, se vino al suelo (…). La ciudad quedó convertida en un cementerio, porque centenares de personas quedaron totalmente sepultadas”, indica el texto.


Se calcula que fueron unas 2.000 personas muertas. Solo se reconocieron a 461, de las cuales 253 eran mujeres, porque muchas víctimas quedaron debajo de los escombros, según explicó el sacerdote jesuitas y sismólogo Jesús Emilio Ramírez (1904-1981), cuando escribió en 1975 un libro a propósito de los 100 años del terremoto

Hoy 2025 se cumplen 150 años de aquel devastador terremoto, de 6.8 Mw, que transformó para siempre el rostro y el alma de la ciudad. Aunque muchos indican que la magnitud del sismo fue mayor (7.5 y 8.5).

Cúcuta, entonces capital del estado Soberano de Santander, quedó en ruinas. Iglesias, edificios públicos, casas coloniales y hasta el histórico templo donde se sancionó la Constitución de 1821, quedaron reducidos a escombros.

El gran terremoto se sintió también en Villa del Rosario, San Antonio, Ureña y parte del interior venezolano.

Ese mismo día, en horas de la tarde y tras las labores de búsqueda hechas por la gente que sobrevivió, los cucuteños caminaron hacia el sector de La Vega (hoy corregimiento El Pórtico), donde improvisaron algunos toldos para resguardarse frente al miedo de una nueva sacudida. Al día siguiente, regresaron a reconocer los cuerpos de sus seres queridos.

La noticia, dos días después

“¡Conciudadanos! El telégrafo ha venido anunciando desde ayer, la consumación de una catástrofe espantosa. Según los últimos telegramas recibidos de Bucaramanga, la bella y populosa ciudad de San José de Cúcuta, ha quedado reducida a escombros por consecuencia del terremoto que tuvo lugar el 18 del corriente”. Así informó al país el presidente del Estado Soberano de Santander, Aquileo Parra, el 20 de mayo de 1875.


El país estaba viviendo una de las peores tragedias sísmicas en su historia. En ese momento, Parra destinó 1.000 pesos para atender los gastos de la fuerza pública que se desplazaría hasta la ciudad.

El presidente de los Estados Unidos de Colombia, Santiago Pérez, hizo un llamado a los colombianos para que se solidarizaran con el pueblo cucuteño.

Mientras que Parra se trasladó a Cúcuta y describió su experiencia así: “tan pronto llegué, ordené la custodia de las ruinas, reglamenté su excavación y nombré una comisión de sanidad; hice que arroparan con cal los cadáveres que habían quedado al descubierto; mandé a poner a salvo el archivo de la notaría del circuito, dicté varias providencias de carácter administrativo y verbalmente sobre objetos de menor entidad”, cita el libro Monografía Ilustrada de San José de Cúcuta.

La tierra lo anunció

El domingo 16 de mayo de 1875 la tierra en Cúcuta dio un primer aviso. Eran las 5:00 de la tarde aproximadamente cuando se sintió un sacudón intenso, que las paredes de algunas casas centrales se agrietaron. La gente salió a sus patios y jardines a ver qué sucedía, pero también a resguardarse.

Al día siguiente, lunes 17 de mayo, volvió a temblar por la tarde. En esta ocasión, con menos intensidad que la primera, pero el movimiento hizo correr nuevamente a los cucuteños.

La gente ya estaba aterrada por los continuos temblores. Incluso, “el martes 18 se oían desde las primeras horas de la mañana, con intermitencia más o menos cortas, sordos ruidos subterráneos, cual grandes masas se desgarrasen del seno de la tierra”, explica en Crónicas de Cúcuta.

La reconstrucción de la ciudad

Cúcuta antes del terremoto.

La historia de Cúcuta fue marcada por este desastre que forjó un rumbo más extraordinario, donde la resiliencia, la resistencia, la solidaridad, el progreso, y el amor por este suelo hizo que su gente decidiera quedarse y reconstruir la nueva Cúcuta.

De aquel espíritu nació la Cúcuta moderna: pujante, dinámica, luchadora.

Para lograr reconstruir la ciudad, el Cabildo contrató al ingeniero venezolano, Francisco de Paula Andrade Troconis, quien en agosto de ese año por la suma de 800 pesos elaboró el plano de cómo se diseñaría la nueva Cúcuta. El documento del plano fue entregado el 30 de noviembre.

La iglesia de San José se construyó corriéndola de donde estaba 30 metros hacia el oriente.

La iglesia antes del terremoto.

Entre los recursos que se emplearon para levantar las nuevas infraestructuras, tras el terremoto, están las 1.000 libras esterlinas que se emplearon para la reconstrucción del hospital San Juan de Dios, hoy sede de la biblioteca Julio Pérez Ferrero.

La reina contribuyó con las esterlinas porque desde Villa San José provenía el cacao del chocolate que ella tomaba. Por tal razón, al conocer de la tragedia ordenó una colecta.

Según el libro Monografía Ilustrada de San José de Cúcuta, la Iglesia católica levantó una suscripción económica encabezada por el arzobispo de Bogotá, monseñor Vicente Arbeláez, con 400 pesos. Los alumnos del seminario Conciliar dieron un aporte de $300. La colecta total sumó $1.236,20.

Calles antes del terremoto.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.