PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

viernes, 8 de marzo de 2013

344.- HACE 43 AÑOS EN EL COLEGIO CALASANZ DE CUCUTA


Oscar Peña Granados


El colegio comenzó en esta edificación en la calle13 entre avenidas 5ª y 6ª

La rockola de ese bar de la esquina me aficionó a las canciones de Daniel Santos que sonaban a toda hora

Ponía punto final  a esa etapa que se había iniciado un día de febrero del año 1959 en el que llegué a la sede inicial del Calasanz que quedaba sobre la calle 13  entre Avenidas  5 y 6 , en la que había sido la sede de la Cervecería Santander . Aún quedaban  como indicios de lo que había sido la actividad inicial de  la edificación  trozos pequeños de carbón coque, que usábamos para hacer la “risa del burro” en las patillas o en la nuca de la victima de turno.

Fue mi primer profesor el padre Tomás Sáinz y nosotros, los de 2º primaria fuimos sus primeros alumnos luego de su ordenación; esto y su forma de ser, creó un afecto especial para ambas partes. Tienen especial recuerdo las corridas de toro que organizaba con todos los juguetes  cuando se aburría de dictar clases, habían  banderillas, picador, matador. Fuimos los primeros en prohibir las corridas después de que un entusiasta banderillero cuyo nombre recuerdo pero no digo  clavó el par de banderillas  en el lomo del noble animal, causando lágrimas y algunas heridas superficiales a  quien generosamente se había prestado para esa función.

 La entrada al Colegio,  tan temida y tantas veces recorrida


Patio central del colegio

Hay muchos recuerdos, muchos nombres en esa época de la primaria: Calixto el listo, Don Roque grande en cuerpo y corazón, fue mi primer Director Técnico de fútbol cuando se apiadó de los que éramos los más malos a la hora de jugar y organizó un equipo al que llamó los Invencibles pero que mas bien ha debido llamarse el Bosque por la mano de troncos. Ha sido la única ocasión en la  que vi a Augusto Montagú jugando fútbol.

 Augusto Montagú

Después pasamos a la sede del Barrio Blanco, pegadito al Río Pamplonita que en algunos inviernos llegaba cerquita a la cancha de fútbol y donde pasamos de la niñez a la adolescencia con todos sus traumas pero también con todas sus cosas buenas.

 Oscar Peña Granados recibe su diploma de bachiller. 1968

Alvaro García fue el primer profesor de educación sexual de nuestro grupo cuando se aprendió de memoria el manual de instrucciones para  la relación sexual que se compró en un museo de  cera que visitó nuestra ciudad y que recitaba muy orgulloso a la hora del recreo.

 Alvaro García es el que no tiene gorra

Claro que lo complementamos con las educativas películas de Max Pecas (La Bahía del Deseo, etc)  que veíamos  en el teatro Mercedes, a donde llegaba media clase (una vez pasamos lista en el teatro), encaramados en el platón de la camioneta del papá de Jaime Pérez y  gracias al portero que nos dejaba entrar.

Fueron varias las locuras  de las que fui testigo pero tal vez de la que más me río es nuestra imitación del programa de Venevisión, Diluvio de Estrellas, y la sensacional actuación de las caderas de fuego: La Tongolele (Ricardo Faillacce).
 
 LA TONGOLELE

Claro, además  estaba la Banda de Guatavita, los abortos del Gogo y su obra magistral MI PAPÁ ME REGALÓ UN BOMBÓN, que William Faillacce cantaba con su muy educada voz (había tomado canciones de canto por correo). A propósito de William fue también boxeador, hoy exitoso ex funcionario de Petróleos de Venezuela y chavista a morir.

Ya mis hijos saben de memoria el cuento del saludo de Me Voici (mé o así) para Monsieur Guillot (a cuantos hicieron sacar de clase Rodolfo y Carlo R.) y otras historias. Aprendieron también algunas canciones que me enseñó el  padre Tomás y mi nieto las cantará igualmente. Ya que de recuerdos se trata debo confesarles que Radio Tumbis si fue un tumbe, nada que envidiarle a los Nule.

Pero como todo tiene su punto de saturación, para esa época, Noviembre 28 del 68, ya estaba harto  de las filas para entrar a clases, de la disciplina propia de los colegios y con ganas de verme sólo y supuestamente libre todo el día.
 
 
 Teatro Zulima de Cúcuta

De la ceremonia del teatro Zulima  tengo dos grandes recuerdos: Primero la gripota que tenía Sergio Mutis y que me contagió, por lo cual casi no puedo viajar a Bogotá dos días después  a presentar el examen de admisión en la Universidad donde años más tarde recibiría el segundo diploma  de grado;  Y segundo las lágrimas de mi mamá cuando le entregué mi diploma de bachiller.

Tuve durante la ceremonia un momento de pánico, no fue por el discurso de Sergio Yáñez sino cuando en un  momento de madurez pensé: ¨ Bueno y después qué, la cosa es en serio ahora sí ¨.

 Augusto Montagú, Nieto, Sergio Mutis, Juan Pabón, Oscar Peña, Jaime Pérez, Pizarro, la oreja de Carlos Rodríguez

Tantos años juntos con la mayoría de compañeros crea una especie de hermandad que hace chévere nuestros reencuentros, me gusta encontrarme y charlar con Chachi, Churchill, Carlos Alfonso, Rodolfo; me agrada chatear con Álvaro Urquijo y sus correos, unos educativos y otros XXX (pero buenos), con Sergio Forero y César Fortuna, y sigo esperando la visita de Augusto Montagú.

Para todos mis ex compañeros, con los que compartí mucho, poquito o nada, un abrazo en este aniversario. Extensivo también para Jaime Rodrigo Pérez Sanclemente, quien ya dio el último y definitivo paso.

Jaime Rodrigo Pérez Sanclemente, descansa en paz, compañero y amigo

Fotos: Algunas de mi archivo personal, otras enviadas por Álvaro Urquijo o tomadas del Facebook Calasanz 1968 y el de Carlos Rodríguez Duarte.
 
Un condiscípulo comenta: ¨Qué buena idea que cada uno de nosotros escriba un ensayo como el de Oscar, esto nos daría un recuento de mas detalles ahora olvidados por el paso del tiempo, por ejemplo los pedacitos de carbón coque que se encontraban en la arena de las canchas de fútbol de la sede de la calle 13.
 
Alguien recuerda los sucesos de Radio Tumbis a los que se refiere Oscar? Cuanta plata se desapareció de ese negocio? Habría que hacer una investigación en la heladería EL PALACIO porque las ventas de hamburguesas y cerveza tuvieron un aumento inusitado en esa época¨.
 
Oscar Peña IN ADDENDA: Porque usted lo ha pedido.
 
Los hechos que voy a narrar a continuación son totalmente ciertos. Los nombres de los protagonistas se han mantenido ocultos para protegerlos.
 
 
Entre esos cinco están los tres
 
Y continúo así: Todos los meses de agosto se celebraba la semana Calazancia durante la cual se realizaban distintas actividades con el fin de recoger fondos para promover las vocaciones sacerdotales y las misiones evangelizadoras a sitios remotos como África. Cada curso se esmeraba en ser el más original y el de mayor recaudo.
 
Con tan noble propósito tres jóvenes muchachos idearon poner una emisora durante el día del Bazar que se hacía el último día de la semana.
 
Solicitaron para pagar los equipos, la contribución de algunos padres dueños de almacenes y a cambio se les ofrecía la emisión de propagandas comerciales por la potente radio de 10 metros de alcance.
 
Con una visión comercial digna de admirar diversificaron su empresa: Uno de ellos tomó su escopeta de balines y montó el tiro al blanco, el único pero era que la mira estaba tan descalibrada que difícilmente le darían al blanco, así fuera éste la bola del Palacio.
 
 
Varios años después: C. Rodríguez, A. García, J. Pabón, S. Yáñez, J. Machicado, R. Granados, M. García, F. González, S. Mutis, J. Celis, O. Peña, F. Pizarro, J. Calderón, G. Villamizar, Guerrero M, H. Villamizar, Padre Tomás, J. Pérez., J. Arango
 
Un segundo joven se ideó el juego de la piragua que consistía en lograr que una moneda quedara sobre un plato que se mecía en las aguas de una tina (se robó la tina de baño de su sobrina).
 
Un tercero se puso al frente de las complacencias musicales de la emisora, con muy poca fortuna pues escogía muy mal las canciones; ese día por su culpa terminaron algunos romances, pues pongo por ejemplo, puso la Vaca Vieja como canción dedicada por un Romeo a su Julieta (por cierto una de las mas bellas niñas de la ciudad).
 
Al término de la jornada idearon un baile pero fuerzas extrañas intervinieron y tuvieron que clausurarlo, además de recibir un buen regaño de nuestros superiores.
 
Parece que quedó un pequeño sobrante de dinero pero ante la posibilidad de que con ésta suma fueran a enviar a nuestro compañero Eduardo Sabogal en misión sacerdotal al África, donde recientemente bandas de caníbales habían vuelto hamburguesa a unas monjitas francesas después de otras torturas no aptas para estas páginas, se decidió más bien contribuir con las finanzas del Sr. Meza, dueño del Palacio, y comerse las hamburguesas, estas sí al parecer de carne de res, acompañadas de una cerveza y un Sundae de fresa.
 
Además para recordar por un buen tiempo tan épica jornada se compraron un esfero verde (sin ninguna intención política) por lo cual sus demás compañeros de curso empezaron a murmurar y denominaron la Emisora Radio Tumbis.
 
No les reconocieron a estos mosqueteros el hecho de haber salvado la vida de nuestro querido Eduardo y que no hubiera terminado como hamburguesa o más bien como jamón ahumado.
 
Eduardo Sabogal Sayago
 
Espero que esta crónica haya resuelto su inquietud. Desde ahora quiero expresar que las fuentes de información son sagradas y que ni aún bajo tortura serán reveladas por este relator. Sumados a estos 3 muchachos estuvieron además Augusto Montagú que no hizo más que coquetear todo el día y no trabajó nada, y Sergio Forero que tuvo igualmente el mismo desempeño.
 
Sentados: Jairo Quintana, pollo Páez, Alvaro Urquijo. De pie: Rodolfo Granado, William Faillace, Gustavo ¨chachi¨ Urquijo, José Vicente Suárez Briceño, Oscar Peña, cuñado de william, Sergio Forero
 
 
 
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 7 de marzo de 2013

343.- EVOCACION AL ORGULLO CORSAJISTA


Jorge Báez Vera
 
La Quinta Teresa donde comenzó el Colegio Sagrado Corazón de Jesús se cae sin que nadie haga algo por rescatar esta joya de la arquitectura
 
A mis compañeros Corsaje de la Promoción Panamericana 1971.

Colegio De La Salle tan querido,
aquí nos tienes hoy vibrantes de emoción,
y el corazón de gratitud de henchido,
y cada labio modulando una canción (bis).

“Ciencia y virtud” es nuestro lema
que ostentamos con honor,
y que defiende el lasallista con ardor.

Virtud, saber, porque la vida es mar
donde el deber faro es que ha de alumbrar,
sin vacilar, nuestro grito será:
 
“La Salle, La Salle doquiera triunfará” (bis)
 
 
Desde mi primero bachillerato, entonaba, con el corazón de gratitud henchido, esta hermosa  y majestuosa marcha, y hoy muchos años después, con mucho de nostalgia y más de gratitud evoco esta música y letra, que tantas veces cante  primero en el Provincial de Pamplona, y luego en el Sagrado, mi querido CORSAJE de Cúcuta, a donde llegué ya avanzado el cuarto de bachillerato y al cual tanto le debo.
 
Cuando el hermano Roque Casallas Lazo me dio el cupo en el Sagrado, para terminar  el empezado cuarto en el Provincial, después de ver mis notas que traía en disciplina me dijo con cierta ironía….su curso  “tiene que  ser el cuarto A…al principio no pensé por qué, pero al llegar allí, comprendí porque lo decía….que joyitas había allí….hoy años después, aun rio, de las ocurrencias de ese genial grupo de compañeros, que  a lo largo de los años siguen estando en mi memoria.
 
Se suponía que el A, era el curso de las caspas, y el B, el de los juiciositos. Estaban en el A el negro Juaco, Alarcón, el “diablo” Zapata, “Migaja”, y su hermano Carlos  Julio…”no canse Carlojulio”, Pio Gerardo, Pacho Ramón, Sergio Pinto, Monsalve, León, Cuellar, el Ovejo,  y   como treinta mas, igual de jodones, y el titular de curso un personaje de grandes magnitudes….el hermano Timoteo…el viejo Timo….o el “señor de la panadería,” como le decía Pacho Ramón, por aquello de sus cejas negrísimas y  su pelo cepillo, blanquísimo, que según Pachito era el  resultado de trabajar haciendo pan. Timo nos quería tanto, y  tanto confiaba en nosotros, que para evaluarnos en Historia, que era su materia, nos  sacaba al patio, y nos ponía en parejas a tomarnos  la lección, y a calificarnos nosotros mismos….¿Se imaginan ustedes? No me explico por qué hoy no tenemos ninguno  de nosotros asiento en la Academia de Historia….con esa mano de CINCOS….cuando alguien quería tirarse a su pareja, lo castigaba con un pésimo CUATRO CON OCHO…ah TIMO, lo poco que sé de historia , no se le  debo a  usted, pero  lo que si le reconozco, es que con usted gozamos mucho, lo mismo que nos gozamos a Claudio , que nos dictaba geografía, y a quien Pio Gerardo, bravo por un dos con que lo calificó, cuando caminaba entre los pupitres le mojó la espalda con un chorro de agua disparado con una mortal jeringa….ese día salimos pasadas las seis de la tarde porque naturalmente reinó la Omerta…la ley del silencio y nadie sapió a Pio, como nadie sapió al que voltió el tarro de la basura que toda una mañana recibió los miaos de todo el curso, ni como nadie sapió al que puso el pedazo de papel higiénico “usado” en el pupitre del profesor Ramírez, ni nadie delató al que hizo la explosión en el laboratorio de química, ni al que rompió el vidrio de sexto, ni al que le prendía candela a los pupitres, ni al que los desfondaba con pesadas piedras, ni al que se vomitó en la catedral cuando nos obligaron a ir a una misa el domingo después de una  noche llena de Extra, ni a los que llegamos prendidos un primer viernes en la tarde luego de una mañana, después de la entrega de notas , cuando acabamos con la Costeñita de El Dorado, ni a los que se bañaron en la fuente luminosa de la Diagonal la madrugada que nos fuimos para Tibú a conocer el campo petrolero, ni a los que se emborracharon en la visita a la Licorera. La “sapiada” era práctica vedada para nosotros y el encubrimiento sagrada regla de conducta.
 
Terminado el cuarto, Roque quiso que los juiciositos del B, en donde  estaban Migajita, Palacio, Abreo, Beto, Ramírez y otros treinta  y pico más de aplomados muchachos, hicieran una buena labor y reformaran a los bolañeros del A para tener así , no un curso ejemplar, sino dos modelos de grupo a mostrar……pobre e ingenuo Camello….pudo más la maleza sobre la hierba sana, y terminó el Corsaje con dos Quintos A…. igual de cansones y jodones reforzados por repitentes de altura…..Hugo…Carlos Contreras, el Pato, y con la Roncha, que llegó de Ocaña a acompañar al Ovejo, que todos los días llegaba tarde porque se despertaba con la campana de las siete, cuyo sonido le llegaba a su casa de la cuarta en frente de La Opinión.
 
 
 
 
Escudo Corsaje
 
 
Quinto, fue  la locura, Chispas nos daba literatura, “Fumanchu”  francés, Don Ramón  Trigonometría, y fue en ese año, cuando en un acto de irresponsabilidad  del gobierno, nos puso a prestar el servicio militar dizque por dos años, experimento que gracias a la jodezón del grupo de reclutas bachilleres, tuvieron que suspender al año  de iniciado.
 
Ya con dos sextos contaminados, y con Filito de profesor de Cálculo, Octavio de Cooperativismo, Ricardo de Química, y don Ramón dando Trigo,  y con Mazato en su tercer año de Prefecto de disciplina, terminamos el ciclo secundario, no sin antes dejar nuestra huella en el Corsaje…..veamos:
 
A punta de bazares, lideramos la construcción de la piscina que pretendimos inaugurar con una majestuosa placa con todos nuestros nunca nombres y que nunca sacamos del taller donde la mandamos a hacer. En  lugar de venta de mute y pasteles en el bazar del 71, hicimos Discoteca en el salón…Lo que el viento se llevó…donde Duarte Serpa con radiola de su casa hizo de disc jokey y con los vidrios recubiertos de cartulina negra, hicimos tremenda pista de baile. Para recoger fondos para nuestro grado organizamos baile en el patio cubierto con Los Blanco de Maracaibo y Los Clave de Medellín, y muchas cosas más, que hoy vendrán a la memoria y despertarán alegría y nostalgia de una época inolvidable.
 
En la celebración de cuarenta años de haber egresado como bachilleres corsajistas, la alegría vuelve a mí, y con inmenso cariño, recuerdo a todos y cada uno de ese excelente grupo, y en la distancia les mando un gran abrazo, y con  gran orgullo lasallista y con el corazón henchido de emoción, les digo, Gracias Corsaje, Gracias Compañeros, con ustedes viví la etapa mas feliz de mi vida, y con ustedes conocí la verdadera amistad, que aun hoy perdura, y hoy evocaremos con cariño a quienes ya se fueron…..Diablito ….Coloreto….estén donde estén…un abrazo de todos…..de Cascarita, Chacuto, la Bucua, La Roncha, Teléfono, Beto, La Vaca, La Burrita, Metralleta, Borracho, El Chivo, Tawitta, Migajita, el Ovejo, El Turco, Patepayaso, El Topo Gigio, el Bobo Eduardo, el Gordo Velasco, de los del Rosario,  Soto, Vera y Villamarín, de los San Luis, Quintana y Silva, de los del Callejón,  Beto y Ramírez, de los de la Cabrera, y mas pa’rriba  Alarcón , Rojas, Pedroza, Valentín, de los de Atalaya, Omar, Oterito, Villamizar  Osma….mejor dicho, de la Promoción Panamericana, la que para ser como siempre original, hizo flamante mosaico redondo que tanta ira le causó  a Camello y Mazato, a quienes tanto le debemos y hoy reconocemos, lo mismo que a Claudio, Antonio, Ramírez, Timo, Fumanchu, Filito, Rodríguez, Chispitas, Prensapelo, Octavio, Roncancio, Ramón Caro y el Padre Blanco, quienes tanta paciencia nos tuvieron. Un abrazo grande para todos, compañeros, amigos y profesores. Hago mía las palabras del poeta y digo: “La amistad, como la sombra vespertina, se ensancha en el ocaso de la vida.” Jean de la Fontaine.
 
 
 
 
 
 
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 6 de marzo de 2013

342.- NUESTROS DIAS INOLVIDABLES EN CORSAJE


Gastón Bermúdez Vargas


Ceremonia de grado en el auditorio del colegio. 1ª fila de der. a izq.: Víctor Hugo Ballén, Ricardo Beltrán, Luis E, Bermúdez, José Delfín Bohórquez, Jorge Horacio Bohórquez, José Moncada, Fernando Morales. 2ª fila Chucho Lamk (oculto), Jos Leconte, Jaime Marciales, Francisco Serrano, Memo Toscano, Gastón Bermúdez (parado).

Existen en nuestra vida épocas que nos marcan y  solo con el transcurrir de los años aprendemos a apreciar. La etapa del colegio es una de ellas. Recuerdo aquel 18 de noviembre de 1966 en que nos graduamos de bachilleres  del  colegio Lasallistas Sagrado Corazón de Jesús en Cúcuta.  Parece que fue ayer, cuando  salimos 45 muchachos con todo el ímpetu de la juventud, han pasado muchos años y ahora somos un grupo, digamos de adultos mayores, ya realizados y activos, pero con algo en común: los recuerdos que tenemos de nuestro colegio, que nos hace creer en verdad que todo tiempo pasado fue mejor, sentir, que tenemos una deuda con aquel período de nuestra adolescencia, en el que vivíamos confiados, desinformados, inocentes, optimistas y  felices. Que tal vez esos fueron realmente los mejores años de nuestras vidas, pero no lo sabíamos entonces. Debido a esa característica de rebeldía,  propia de la juventud, al salir del colegio sentimos algún rechazo, que hoy deploramos. Se dieron comentarios en ese momento tales como: “no comprendo que clase de utilidad nos reportaron esos 6 años de ¨vaganchillerato¨ que hicimos en ese centro de desorientación”, pero también se dieron otros a favor, como el que  de nuestro grupo habían ingresado 12 alumnos a la Universidad Nacional, hecho que no sucedía en alguna promoción del  Colegio, mínimo  8 años atrás.

Al repasar el listado de bachilleres, mis primeros recuerdos  del colegio se remontan a dos  años antes de comenzar a vivirlos. En el 59 cuando estaba interno en la Apostólica de Bochalema con Alvaro Coronel y en el año 1960 cuando estudiábamos Luis Fernando Maldonado, César Contreras, Carlos Ojeda, Luis Eduardo Bermúdez y Francisco Serrano, quinto elemental  en el Colegio La Salle. Posteriormente, previo a un examen de admisión, ingresamos al Sagrado. El primer día recuerdo la presencia de algunos de los mencionados compañeros, también a mis primos Memo Toscano en mi curso y Manuel Bermúdez, ¨la pulga¨, que ya cursaba 5º bachillerato, los demás para mí eran unos  desconocidos, pero sí recuerdo, en forma muy nítida,  ese día por su condición, al cojo Amílcar Parada con sus  muletas,  con las cuales duró un par de años haciendo muchas patrañas porque él era de los más malos al punto que sus travesuras son inenarrables. Pero la amistad prende rápido en la niñez y al poco andar rompe el hielo  y somos todos iguales y así comenzaba la aventura de aprender juntos.

Los Hermanos de la comunidad Domingo León (Chocolate), Alfredo (Pataepalo), Mauro, Miguel de La Salle, nuestro querido Hno. Gonzalo Daniel (Tachuelita), Arturo Monier, Elías, José Buenaventura (Caraeguayo), Eugenio, Eduardo, José Martín y José Gonzalo (caraecuervo), y los profesores Villasmil, Roncancio, Becerra (Chispas), Doña Gertrudis, Bonifacio Jaimes, Jesús Ramírez, don Ramón Higuera, Jaime Castro y Luis F. Peña (Peñita), son nombres que permanecen  ligados a nuestra memoria colectiva, entendiendo que los apodos son parte del grato recuerdo. Siempre sentíamos su presencia y la tratamos primero con irreverencia, mas tarde con nostalgia y finalmente con reconocimiento y respeto al darnos cuenta del tremendo rol que habían jugado en nuestro desarrollo. Muchos de ellos ya partieron a un merecido descanso, pero dejaron en nosotros su legado que nos obliga a recordarlos y homenajearlos.




En la Casa de Retiros Espirituales de Bucaramanga en 1966. De abajo hacia arriba: Primera fila, Palacios, Quintero, Téllez, Albarracín, López, Bohórquez, Bustamante. Segunda fila, Ortiz, Niño, Uribe, Espinosa, Ayala, Rosas, Salgar, hermano Lasallista y Calixto. Tercera fila, César Contreras, D´Pablo, Coronel, Castro, Parada, Quintero, Ojeda, Prato, Ballén. Cuarta fila,  Ontiveros, Burgos, Contreras, Beltrán. Quinta fila, Padre Rengifo, Hermano Gonzalo, L. Bermúdez, G. Bermúdez, Morales, Lamk, Maldonado, Rangel. Sexta Fila, Villamizar, Rodríguez, Leconte, Toscano, Calderón, Duarte, Moncada, Marciales y Serrano. Ausentes Jorge Bohórquez y Matamoros.

Durante esos maravillosos años vendrían las entradas temprano para la misa diaria y en ocasiones hacer de monaguillo; asistencia a dos jornadas de estudio (mañana y tarde), algunos haciendo recorridos a pie desde la casa al colegio de 20 cuadras o más como el caso de Alberto D´Pablo, Orlando Bustamante, Jaime Palacios y Fernando Matamoros desde los barrios Pescadero y Sevilla; un  profesor distinto para cada materia  y por año; los descansos de 10 minutos y los recreos de media hora; la asistencia a los desfiles y  procesiones portando el uniforme de gala  de saco y corbata a pleno sol, en medio del calor sofocante de Cúcuta, y otras veces con el uniforme de gimnasia de pantalón crema con la franela azul celeste lasallista, que nos diferenciaba del colegio La Salle por nuestro cordón trenzado amarillo, al compás de la Banda de Guerra dirigida por un alumno de último año, entre ellos Jorge Chaustre, Nicolás Rangel Colmenares, Roberto Calderón, Jaime Figueroa, Orlando Superlano y en nuestro caso fue Chucho Lamk , destacando los solos sostenidos de corneta de Alvaro Coronel.

Las travesuras propias de la niñez y la juventud como la de meter dentro del pupitre papeles prendidos y la víctima apuraba a apagarlo para que por el humo  no se diera cuenta el profesor o el de colocar chinches de oficina en el taburete del compañero o cuando en el año 1962 unos compañeros de 2ºB encontraron una palomita recién muerta y la metieron en un trofeo de ´basketball´ que el curso había ganado, este trofeo estaba en una repisa encima del sitio donde se sentaba el profesor, a los días empezó a oler a mortecino hasta que el empleado del aseo descubrió el origen del mal olor, el hermano Miguel estuvo indagando sobre los autores de esa picardía pero nunca lo supo.

Los Centros Literarios con ¨Chispas¨, que sirvieron para descubrir talentos, sobresalieron como declamadores Amilcar Parada, Luifer Maldonado y Víctor Hugo Ballén, como músicos: el grupo musical conformado por Coronel, los González, Orlando Rivera, Hugo Espinosa y yo en ocasiones. La entrega de notas mensuales en el patio central de la Quinta Teresa, las izadas de banderas al lado de la piscina por los 3 mejores alumnos del mes, del curso que le correspondiera.

Los partidos de  futbol en las Vicentinas donde destacaban Alberto D´Pablo, posteriormente de la selección del Norte, Orlando Contreras, Fernando Matamoros, Hernando Otero y los González (el ¨pollo¨ y ¨lumunba¨); las peleítas para arreglar las diferencias en esa misma cancha de la avenida cero siendo una de las más famosas la de ¨Picho¨ y ¨Zulimo¨, que fue tablas; los partidos de ´basketball´ con compañeros de juego como Jesús Lamk, Luisfer Maldonado, César Contreras, hoy ellos al lado de Dios, que junto con Fernando Morales, José Casanova, Douglas Quintero, Alberto Casanova, Carlos González, Hugo Espinosa, Alvaro Ramírez y yo, liderábamos las contiendas. A la postre algunos pudimos conformar el equipo de ´basketball´ del colegio y darle  grandes alegrías a nuestro querido Corsaje, imponiéndonos a los más poderosos de la época como los colegios Salesianos, La Salle y Provincial, y aportamos jugadores al Norte de Santander para darle glorias en los Campeonatos Nacionales.


Grupo de 3º A en 1963. Se identifican de izquierda a derecha. 1ª fila: Memo Toscano, José Rubio,  Víctor Hugo Ballén (asomado), Chucho Lamk, Gastón Bermúdez (asomado), doña Gertrudis (prof. de inglés), Luis E. Bermúdez (medio asomado), Hernando Otero, Amilcar Parada,  Julio Quintero, Marcos Calderón (asomado), Daniel Pérez, pollo González, Jorge Rodríguez. 2ª fila: Martínez, Alberto Casanova, Armando Albarracín (oculto), Orlando Rivera, Carlos Ojeda, Omar Ayala, Adalberto Jaimes, Jaime Marciales, Luis Hernández. 3ª fila: Gómez, Jorge Uribe, Carlos Edgardo Rodríguez, hermano Buenaventura, Alfonso Moure, Hugo Espinosa, Fernando Matamoros, Jorge Ordóñez, Félix Lara.

El despertar amoroso cuando llegó el momento y de repente  descubrimos que existían las niñas, y comenzaron  las visitas para verlas salir del colegio o a acompañarlas unos al  Santo Angel (cuando quedaba en la calle 9 entre avenidas 1ª y 2ª), otros al Santa Teresa  y así a otros colegios; la intensa espera durante la semana para ir al cine los domingos generalmente al teatro Zulima o Avenida, donde se proyectaban dos películas,  o a bailar en las fiestas cumpleañeras o pagas como la de los Sepúlveda o de las Ortega en El Callejón; los basares y fiestas aniversarios de los colegios. Y así descubrimos muchas otras cosas. Cada año, algunos compañeros  se iban y  otros llegaban, el tiempo comienza a pasar rápidamente, nos íbamos haciendo cada vez mas importantes en el colegio a medida que pasaban los años, nos conocían más personas a medida que avanzábamos en los cursos, hasta que llegamos a la cúspide, donde prácticamente todo el colegio nos conocía y nosotros conocíamos a muy pocos de tercero hacia abajo, tan solo que fuera un hermanito o primo de un compañero.

No faltaron en el trayecto del tiempo los apodos que identificaban a compañeros, ya fuera por su físico, manera de ser, herencia familiar, similitudes u otro aspecto, que algunas veces fueron motivo de pleitos y disgustos prolongados. Por ejemplo a Picho lo llamamos así porque tenía un gran lunar en la piel de su estómago, a Zulimo porque su hermana era Zulima, a La Cabra porque a sus hermanos los llamaban Chivo, a El Perro porque un perro callejero que llamamos Cacho del parque Mercedes Abrego cada vez que lo veía pasar se le pegaba atrás y lo acompañaba al colegio y hasta la misa llegó a entrar, a Cefalópodo porque tenía su prominente cabeza como un pulpo, y así. Otros motes que recuerdo: Hachita, Culo e´pato, Panela, Vaca, Pantaleto, Cabezón, Pelé, Parca, Primo, Cojo, Bruja, Pollo ronco, Cara e´vieja, Muelón, Armonio, Chicharrón, Loco, Masamorro, Güavita, Azuceno, Golpe de ala, Peito, Lumumba, Katanga, Flaco, Candado, Huevo e´pisca, Carly Chesman, Urich, Cara e'crimen, Bethlemito, Monono, Tirso, Marciano, Yuca, El Burro, Benitín. Espero que este recuerdo no sea causa de un nuevo disgusto.

Llega el momento en que se produce la dispersión. Cual semilla que germina y reparte su siembra,  fuimos dispersados a diferentes destinos. Pero la vida da muchas vueltas. Y de pronto en una de esas vueltas en el año 2009 tuvimos  la posibilidad de encontrarnos con aquello que habíamos dejado atrás. Estuvimos reunidos casi una treintena de compañeros y la presencia espiritual como testigos de nuestros compañeros idos y maestros fallecidos o no. Para ese momento ya estaban en el seno del Señor 9 queridos compañeros, Jorge Ontiveros (1972), Luis Eduardo Bermúdez (1974), Jesús Lamk (1983), Carlos López (1983), Reinaldo Contreras (1985), César Contreras (1988), Omar Ayala (1991), Isaías Guillermo Toscano (2000) y Luis Fernando Maldonado (2005). Y en el año 2010 se nos adelantó otro, Carlos Alfonso Ojeda, nuestro ¨cefalópodo¨. Por cierto un porcentaje muy alto de fallecidos, que nos ha causado hondo pesar.

Luego hemos continuado unidos mediante reuniones esporádicas y a través de los adelantos de las comunicaciones.  Está nuestro Colegio como referencia, con estructura ampliada pero deteriorada en parte, y con distinta dirección, pero el espíritu permanece. Hay que rescatar la Quinta Teresa, nos sugirió Armando Albarracín en ese momento y me  hace recordar que en el año 1963, en el lugar donde se oficiaba la misa hubo problemas con el techo de La Quinta por lo que se hizo necesario trasladar el altar al salón de actos y celebrar allí la Santa Misa, pero el viento soplaba muy fuerte y continuamente tumbaba lo del altar y candelabros, por lo que se hizo necesario suspender por unos días la celebración mientras reparaban el techo, y nosotros contentos.

Entre las anécdotas de tantas que hay, unas de las que han causado mayor gracia a nuestro recuerdo fue cuando  ¨el primo Quintero, en una de sus tantas e ingeniosas zafadas, leyendo de pie en 6º un párrafo del texto de química orgánica, al encontrarse con un CN tradujo cianuro. El doctor Peñita, alma bendita, siempre tan ecuánime, esa vez no se aguantó, se quitó las gafas y las tiró casi con rabia encima del buró y le dijo: Qué cianuro ni qué cianuro. Eso quiere decir Condiciones Normales!¨. Y otra sobre el mismo personaje fue las que nos recordó Jorge Bohórquez: ¨al día siguiente de la reunión de padres de familia después de los retiros espirituales, el Hno. José Gonzalo en plena clase increpa al primo Quintero sobre la explicación que le había dado a su padre sobre una observación colocada  en su Libreta de Calificaciones. Samuel en tono solemne le dice al cura: Hermano, no admito que me ponga en ridículo en frente de mis compañeros. Resulta que la nota escrita al primo decía "Nada correcto" y lo que nuestro amigo de marras le había aclarado a su padre era que en Bucaramanga habíamos tenido la oportunidad de ir a una piscina y que al Titular le había ponderado su estilo de nadar. Que nadaba muy bien¨.

De ese grupo de bachilleres emergieron médicos como Ricardo Beltrán, Douglas Quintero, Carlos Rodríguez, Fabio Calixto, Amílcar Parada, Jorge Uribe, Alfonso Salgar, Omar Ayala; ingenieros como Hugo Espinosa, Alberto D'Pablo, Armando Albarracín, Álvaro Coronel, Jos Leconte, Jorge Bohórquez, Henry Rosas, Guillermo Toscano, Hernando Castro, Fernando Morales, César Contreras, Reinaldo Contreras, Carlos Ojeda y yo; administradores o economistas como Fernando Matamoros (también comentarista deportivo), Chucho Niño, José Moncada, Jorge Téllez, Carlos López, Jaime Marciales; Piloto de Aviación como Luis Eduardo Bermúdez; abogados como Víctor Hugo Ballén, Pachito Serrano, Marco Tulio Calderón, Jesús Ricardo Lamk, Samuel Quintero, Luis Fernando Maldonado; empresarios como Ciro Prato, Eduardo Duarte, Juan Burgos y José Bustamante. Y gente honesta, sencilla y humana como Jaime Palacio y Jorge Ontiveros que anduvieron por el mundo sin conciliar su vida con la de un vagabundo, como escribió Tachuelita en una de sus misivas, sino mas bien luchando con mucha fuerza. No sabemos nada de Celestino Ortiz, Rubén Darío Villamizar, José Delfín Bohórquez Cely  y José Rangel.


En el colegio algunos condiscípulos 43 años después. De abajo hacia arriba: Primera fila: Galavís, Matamoros, Niño, Quintero; Segunda fila: Beltrán, Serrano, Uribe, Carrillo, Espinosa, Duarte, Coronel; Tercera fila: J. Bohórquez, Ayala, Castro, Burgos, G. Bermúdez; Ultima fila: Ojeda, Morales, Rodríguez, Albarracín, Moncada. Observen la pose del primo Quintero en fotos de grupo.

Estuvimos reunidos con el gran desafío de refrendar esa amistad en lo más noble de su significado. Con toda la simpleza y la inocencia de entonces. Tal vez con la inevitable carga del largo camino andado. Con la serenidad que entregan las canas y la oportunidad de ver lo que no vimos y de decir lo que no dijimos entonces.

Me lleno de emoción  el darme cuenta que somos una familia. Que en el fondo no hemos cambiado mucho. Y con ese encuentro apreciamos mejor lo que tuvimos y que ya no volveremos a tener. Pero que nos dejó una herencia perdurable: ! Nuestra Amistad !.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 4 de marzo de 2013

341.- CHUCHIN, EL FUTBOLISTA SOÑADOR


Jesús Mª González Chaparro

Este personaje nace en el barrio más popular de la ciudad de Cúcuta, el cual antes había sido corregimiento, es San Luís. Acá se inició ésta urbe metropolitana. Se le conoce popularmente como el barrio de los pancheros, ya que su población se dedicaba a la pesca de un animal de río llamado panche. Este pequeño ser vivo abundaba en el río Pamplonita y era tomado en forma manual.

El barrio de San Luís se distingue en el concierto nacional por tener una basílica dedicada a la Virgen de Chiquinquirá con un estilo dórico: al frente está la plaza principal y en uno de sus costados vio la luz por primera vez el ser humano que nos ocupa la atención.

Este barrio cucuteño es considerado un pueblo ya que además de las características planteadas tenía teatro propio llamado ”Bolívar”. Igualmente contaba con hermandad de nazarenos, banda musical y cementerio propios. Su industria consistía en cuatro chircales, los cuales extraían la materia prima del mismo terreno y producía ladrillos y tejas para el consumo de la misma población.

Estudió las primeras letras en el liceo de la Virgen de la Peña, dirigido por la profesora María Helena, una veterana institutora de recio carácter y personalidad. Vale la pena resaltar que acá cursó estudios la única reina que ha tenido nuestro departamento Leonor Duplat Sanjuan en el año 1.963 y también su hermano el actor y director de televisión y teatro Carlos Duplat Sanjuan.

Posteriormente ingresa a la escuela Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en el barrio Colsag para cursar la educación primaria. Acá en este centro educativo sobresalía en esa época la profesora Zoraida, de quién se rumoraba había visto a la Virgen María. Su religiosidad saltaba a la vista, llena de valores humanos y dotada de una sencillez impresionante. Los descansos entre clases eran amenizados por el maestro de la música Pablo Tarazona Prada, quien con su violín virtuoso hacía agradables las sesiones matinales.

Esta concentración escolar tenía una cancha de fútbol, en cuya parte central se erigía un monumento en memoria del ex-presidente de Colombia Marco Fidel Suárez, de quien se afirmaba era hijo de una humilde lavandera; lo cual dificultaba la realización de encuentros en forma reglamentaria.

Simultáneamente a la labor estudiantil apareció otro personaje muy representativo de la región, como lo fue Manino Escobar un longevo entrenador del deporte número uno del mundo, quien diariamente acudía a esa escuela con varios balones que él mismo arreglaba. Aquí nació la pasión por este deporte. Nuestro personaje convirtió esa pasión en una obsesión. Fue tanta la fiebre por el deporte más popular, que no asistía a clases, sino que participaba en los encuentros programados en las diferentes canchas de la ciudad, a saber: Cocacola, Bavaria, Minobras, San Luis, entre otras. Su habitación era adornada por afiches de los equipos profesionales su elenco preferido era el doblemente glorioso Cúcuta Deportivo.

Luego de terminar la educación elemental se inscribió en el Instituto Técnico Nacional de Comercio, un colegio recién fundado y ubicado en el centro de la ciudad. Su desbordante interés por el fútbol siguió incrementándose hasta tal punto que repitió primero, segundo y tercero de bachillerato. Participó en muchos torneos locales y fue llamado en varias ocasiones a conformar la selección Norte de fútbol.

Tenía su mente puesta en ser un profesional afamado del rentado Colombiano y para ello se preparó en forma disciplinada y era el primero en acudir a los extenuantes entrenamientos. Pero surgió lo inevitable, cuando se alistaba para debutar en el torneo nacional de Colombia, se fracturó la rodilla derecha de forma accidental y violenta.

A partir de este momento crucial para sus aspiraciones se derrumbó el castillo que había cultivado con tanto esmero y dedicación. Fue tanta la crisis que tuvo que ser asesorado por un sicólogo y este trauma le perturbó por varios años.

Luego de haber superado este enorme impase se dedicó por completo a sus estudios universitarios de Derecho, logrando culminar esta brillante carrera y posteriormente se destacó a nivel local como uno de los juristas más renombrados de su época. Nunca más volvió a aparecer en su mente la palabra más grande del fútbol, la que despierta pasiones y la que colma los estadios del mundo, como es el GOL...GOL…GOL...



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 2 de marzo de 2013

340.- AH!... BUENO QUE ERA EL CUCUTA DEPORTIVO DE LOS 70 !

Jorge Báez Vera
 

 1970.- De pie de izquierda a derecha: Edgar Barona (Director Técnico), “Mico” Santander, Dante Lugo, “Chonto” Jaimes, Helí Rubio, Hebert Barona, Joaquín Ramírez, Álvaro Contreras, José Paflik, José Lauro y “Guaracha” Mosquera. Al Centro: Casiano Suárez, Jorge Mora, Sahuki Brahim y Emilio Morales (directivos), Eduardo Julián Retat y José María Ferrero. Hincados: Miguel Ángel Sánchez, Alejandro Sinisterra. Henry Vélez, “Chancho” Ramírez, Juan Díaz, William Centeno, Néstor O. Puerto, Carlos Obando y Wilson Barona.
 
A: RODRIGO ANTONIO DIAZ SUAREZ (Q.E.P.D) entre semana compañero de aulas en el CORSAJE, y  los domingos compinche en el destartalado General Santander de los 70
 
Momentos estelares ha tenido nuestro  doblemente Glorioso Cúcuta Deportivo … A propósito ¿de dónde y cuando surgió este pretencioso pero simpático y cariñoso apelativo? ... La década de los 60 fueron unos de ellos, los mejores, los del segundo semestre del 2006, cuando llegó la primera anhelada estrella,  momentos que me perdí, por ausencia de mi querida ciudad.
 
Pero, si viví de  niño y adolescente los gratos momentos que disfrutamos con nuestro Cúcuta , en los momentos estelares sucedidos entre 1960 y 1970, ya  en esa década,  muchos jugadores del terruño irrumpieron en el profesionalismo, lo que hizo que el respaldo de la fanaticada  fuera creciendo cada vez mas….aparecieron entonces: Germán “Burrito” González,  Gilberto “Palomo”  Ramírez, Álvaro  Contreras, Orlando Puerto, Guillermo “Mico” Santander, Elías Rincón, “Culebro” Rojas, Jaime Illidge, entre muchos otros, y fue gracias a ellos, que el sentido de pertenencia a la rojinegra, creciera en grado sumo.
 
En 1964, el Cúcuta hizo su mejor campaña de la década al llegar al subcampeonato detrás de Millonarios. Venía de una meritoria campaña en el 63, cuando al final ocupo el cuarto puesto del largo campeonato, en el  que Omar Verdún fue el goleador con 36 anotaciones, repitiendo el título del 62 con el mismo número. Era líder de ese equipo el uruguayo Julio Brucessi, calvo y de casi dos metros de estatura, cuya presencia en la defensa infundía respeto, cuando no susto a los rivales. El entrenador, el legendario Francisco “Pancho” Villegas.
 
En el 64 nuestro Cúcuta, subcampeón,  dirigido por don Pancho, alineaba así: Heriberto “el Virrey” Solís, Carlos Sas, Víctor Pignarelli, Omar Ives Ayala, J. Gómez,  Julio Brucessi, Gilberto “el Palomo” Ramírez, Germán “Burrito” González, Omar Verdún, Elías Rincón, y Walter “Cata” Roque.
 
En esa época,  60-70,  fue la principal figura del equipo  el “Burrito” González, vendido al Deportivo Cali, donde también descolló, siendo también estelar en esa época  el legendario arquero Mario Thull, y su paisano uruguayo Walter Sosa, y los colombianos Mario Sanclemente y nuestro primer seleccionado nacional Rolando Serrano, mundialista Chile 1962,  equipo que empató con Rusia 4-4, luego de ir perdiendo 3-0 y luego 4-1,  la que llevaba en su camiseta la sigla en ruso C.C.C.P,  y que el ingenio colombiano volvió: Con Colombia  Casi Perdemos.
 
Pero fue en 1970 para mí, la mejor campaña del Cúcuta, y lo fue porque la disfrute a cual más. Era su presidente el Dr. Sahuky Brahim, quien con sus compañeros de directiva, entre ellos el Dr.  Jorge Mora, trajeron como director técnico a don Edgar Barona, y con él empezaron a armar un equipo con base a jugadores vallecaucanos que vinieron en préstamo del Deportivo Cali, el del legendario Alex Gorayeb, quien incluyó en el contrato una cláusula, según la cual la tripleta prestada, Fabio “guaracha” Mosquera, Hebert y Wilson Barona, no podrían ser alienados contra el Cali, cláusula que se aplicó con todo rigor, en desmedro del Cúcuta en cruciales partidos del cuadrangular final. Don Edgar Barona rescató de un desahucio a Julián Retat, talentoso medio campista quien tras una lesión, ocasionada por el argentino Oswaldo Pérez, se había retirado a su Santa Marta natal, y de allá se lo trajo don Edgar al equipo, que reforzó con el argentino José María Ferrero, quien había llegado el año anterior a Millonarios junto con el “nene” Fernández y Areán quienes terminaron en el Cali en el 70, y en 1971 Areán en el Cúcuta, junto a Jorge Drago, Juan Carlos Dizz y  Londero, goleador ese 71, junto con el paraguayo Paniagua del Pereira; creo recordar que en 1971, estuvo por unos meses en el Cúcuta el mundialista brasilero Ayrton Dos Santos, y mucho se especuló con la contratación del también mundialista Solari, argentino, lo que nunca se dio. Formaban también parte del equipo los argentinos Dante Homérico Lugo,  el particular Paflik, Casiano Suárez, y los nacionales Orlando Puerto, Centeno, Ilidgue, y arqueros suplentes Oviedo y el inolvidable Alejandro Sinisterra, quien por lesión de Sánchez, asumió la titular por una temporada, en la cual, se destacó como el único arquero goleador del futbol colombiano, pues era el encargado de cobrar las penas máximas, lo que hacía magistralmente. No recuerdo como quedó el duelo de arqueros, Medrano cancerbero anti-penal del Quindío y el guardameta-goleador  motilón.
 
Bueno es también recordar a los árbitros de entonces entre los que se destacaban “Mecato” Aristizábal, “Chato” Velásquez y el chileno Mario Canessa.
 
El Cúcuta, los jueves a la cuatro de la tarde hacía su  última práctica semanal  de fútbol, en partido que enfrentaba a la que sería la alineación titular y los suplentes…clásico cada ocho días…el estadio se llenaba en tribuna de sombra…entrada gratuita…y  el salón de clase de quinto del Corsaje a medio llenar, pues a las tres nos volábamos, liderados por Rodrigo, los afiebrados….Juaco…la Burrita….y otros muchos más, entre los que destaco a Totoguía, compañero fanático del Totogol, juego de apuestas con los resultados de los partidos de fútbol profesional, en el que invertía  gran parte de su ración semanal, y para el efecto compraba una revistita de nombre Totoguía, lo que le valió su remoquete….los lunes, era obligatorio comprar la Nueva Estadio…barata… y los martes, la costosa Deporte Gráfico.
 
El Cúcuta 70 dio para mucho….Así como devoramos cuanta información escrita, no nos podíamos perder diariamente la radio-revista,  Antorcha Deportiva….luz y sendero de la afición…que dirigía el “negro” Gilberto Maldonado Moreno, y que trasmitía diariamente la Radio Internacional de Luís Eduardo Mantilla Sanmiguel, a las 12 meridiano, antes de Suspenso, principio y  fin de la noticia, que iba a las 12 y media.
 
El domingo se disputaban la sintonía en el estadio, Gilberto en la Internacional, Roque Mora y el “Mochito” Barreto en la Voz del Norte, y un serio comentarista y ex jugador  argentino en La Voz de Cúcuta: don Evar Cativiela.
 
Al estadio, el destartalado General Santander, como lo llamaban todos los narradores y comentaristas radiales, y de tan solo cuatro (4) tribunas, Sombra, Lateral Norte, Lateral Sur y Sol, que albergaba  a los “gorriones”. Llegábamos a la una de la tarde, tribuna de sol, armados de una pimpina plástica llena de gaseosa, cerveza, y Extra…el estadio se llenaba a las dos y a las tres cuando el  partido se iniciaba, era poco de lo que nosotros y de la pimpina quedaba…pero, gracias a ella, todos los partidos eran buenísimos y los disfrutábamos como si fueran una final.
 
Por fortuna las barras bravas no existían, y el fútbol era en paz. Íbamos al estadio con bermudas y camisa, pues aun tampoco había nacido el negocio de las camisetas, y los combos y patotas para ir al estadio  eran de barrio, familia,  empresas, y el caso nuestro de colegio.
 
Ese 1970, se jugaron dos torneos (apertura y finalización,  ida y vuelta). Este campeonato fue el cuarto que ganó el Deportivo Cali. Se jugaron 376 partidos entre los 14 clubes inscritos y se anotaron 995 goles, siendo el Cúcuta el que más anotó con 95 conquistas y el que más recibió fue el Pereira  con 95 goles en contra. Santa Fe ganó el torneo apertura y Junior fue segundo. El finalización fue ganado por el Deportivo Cali y Cúcuta fue segundo. Y después el cuadrangular que ganó el Deportivo Cali, Junior segundo, Santa Fe  tercero y nuestro Cúcuta cuarto,  de destacar además del cuarto puesto, el hecho de que ese año el Cúcuta propinó la mayor goleada de esos tiempos al Once Caldas…7-2….y en Manizales.
 
Cuando nuestro Cúcuta Deportivo adelanta meritoria campaña, evoco con alegre nostalgia, a ese equipo que tanto disfruté con mi combo de colegio, y el que tanto recordábamos con el viejo Rodri en cada encuentro quinquenal de la promoción de bachilleres Corsaje 1971. Mismos sentimientos y recuerdos que afloraron con una lágrima y una sonrisa, cuando me enteré que el corazón,  ese que tanto sufrió por su Cúcuta,  le había fallado mortalmente a Rodrigo.
 
Ah!, bueno que fue ese Cúcuta del 70, y ah! … lo que gozamos con Rodri en el estadio. Ojalá que estés, donde quiera que  estés, Rodri, aún estés siguiendo, disfrutando  y  sufriendo a tu Cúcuta, por ti  tan bien amado.
 
 
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.