PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

martes, 17 de junio de 2014

586.- EL PUENTE DE GUADUA ARNULFO BRICEÑO



Jhon Jairo Jácome


Según la prestigiosa revista dedicada a la arquitectura ‘Fabric Architecture Magazine’, “la cuidadosa atención a la carpintería y la geometría trae una obra de arte (y un puente peatonal funcional) a una concurrida intersección en Colombia”. ¿Cuál es la historia de este puente que vemos a diario adornando el paisaje de la avenida Los Libertadores?

Una noche cualquiera mientras un grupo de cucuteños discutía sobre el futuro de la ciudad y analizaba el reciente crecimiento vial impulsado por el entonces alcalde Ramiro Suárez Corzo, pensó que podían cambiar la historia de la construcción en la ciudad haciendo algo de lo cual no se tenía registro alguno.

En efecto, con la solución vial de las avenidas Los Libertadores y Gran Colombia prácticamente concluida, quedaban por solucionar las barandas metálicas, la protección de los taludes y un paso peatonal hacia el barrio San Luis que permitiera la apertura de la obra en forma integral.

Se pensó entonces en la posibilidad de crear un sitio que, además de funcional, fuera agradable visualmente, idea que tuvo eco en la administración municipal que reemplazó a la de Ramiro Suárez Corzo.

El sueño de un sitio amable, que inspirara tranquilidad, naturaleza y vida, convocó a un grupo de personas que a través de la guadua han tratado de innovar en la construcción.

Y fue gracias al ingenio y decisión de un grupo de alemanes con el corazón inundado de Colombia, que se materializó el sueño; Jörg Stamm hizo realidad la estructura del puente; Helmunt Eladth, se encargó de elevar las estructuras y German Lehmann participó con el diseño estructural del puente.

Ahora bien, una obra de arte no estaría completa sin un paisaje.  Por tal razón, el arquitecto australiano Mark Emeryck hizo que la música de Arnulfo Briceño tomara la forma de una composición maestral gracias a su diseño paisajístico.

Gerardo Castro se encargó de la cubierta de lona, siendo  la primera vez que se utilizaba la combinación  con la guadua en una estructura de gran tamaño.

Rafael Murcia dispuso el acrílico con que se dio solución al piso del puente.

Sergio León, ingeniero de Heliconias Ltda., adornó con sus flores el paisaje que rodea al puente.

William Montaguth fue el ingeniero residente y Gustavo Carvajal hizo el control del sistema de gestión.

También hicieron parte del proyecto un sinnúmero de ingenieros y personas cuyo principal interés  era cambiarle la cara a la  ciudad y apoyar con su crecimiento.

El puente de guadua según ‘Fabric Architecture Magazine’


El puente es “como un rompecabezas de madera hecho a mano que se apoya en cada pedazo de bambú para contribuir a la integridad de la estructura”, según la revista, especializada en arquitectura. En una de sus  ediciones lo calificó como una ‘inusual estructura de bambú’ que llama la atención por su exquisito diseño.

En palabras especializadas, el puente está constituido por “dos grandes arcos, uno a cada lado de la cubierta de los peatones y cada uno compuesto por un trío de bambú de gran diámetro, que llevan el peso del puente y el resto de construcciones establecidas en los terraplenes”.

Para  Jörg Stamm, quien es citado por la revista, “el trabajo con el bambú es un placer”.

Este alemán, radicado en Colombia desde hace años, señala que a diferencia del metal, con el bambú no se necesita de pintura anticorrosiva para su protección, por lo tanto, tiene una huella de carbono relativamente baja.

Otra de las razones por las cuales la revista llama la atención sobre el puente de guadua (la guadua es una especie de bambú) es porque con él, que se sepa, es la primera vez que un techo de lona tensada de este tamaño se ha combinado con una estructura de bambú.

Quizás por esto es que no sólo es un puente peatonal, sino una estructura ícono en la ciudad que se convierte en una imagen digna de recordación para los que por allí transitan.

El puente de guadua y la cultura

Así como la ciudad goza de distintos escenarios de toda índole en los cuales las personas pueden ir a disfrutar desde un partido de fútbol hasta una obra de teatro (Estadio General Santander, Teatro Zulima, Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, entre otros) el puente de guadua sobre la redoma Arnulfo Briceño se ha convertido en un importante escenario cultural que congrega e invita por la belleza de su diseño.

La empresa Aguas Kpital S.A. E.S.P., encargada del cuidado de esta obra de arte funcional, ha organizado, desde la navidad del año 2008 cuando George Saget dio inicio con su saxofón  a las veladas nocturnas, una serie de encuentros culturales que desde entonces se vienen desarrollando todos los viernes a partir de las 7:00  de la noche.

¿Cómo se hizo el puente?


Jörg Stamm, quien participó del proyecto, recuerda que cuando estaban construyendo el puente el conductor de una buseta de servicio público que pasaba por el sector les gritó “dejen de ser ordinarios, háganlo más bien en hierro”.

Lo que ‘el gritón’ desconoce es que poco a poco se han desarrollado técnicas y métodos eficientes de trabajar la guadua con criterio de ingeniero. Una de estas técnicas es la inyección de mortero en los nudos, donde las cargas de un tornillo serían demasiado grandes para el tejido de la pared.

El puente de guadua Arnulfo Briceño, en palabras de este carpintero alemán, fue construido de la siguiente manera: se pintó un croquis sobre el piso y toda la cercha se armó preciso sobre esos puntos de referencia.

Después de poner tornillos a todos los tallos, se levantó el conjunto con una grúa y se posicionó sobre los estribos. Esta alzada es la gran ventaja de un material liviano, que ya tiene todos los acabados. Al final, se templó una gran carpa entre las torres, construida con la misma lona blanca que se ve en los centros comerciales y los estadios más modernos.

Finalmente, cuando se aprecia la obra terminada, sólo una pregunta sale a flote: ¿para qué seguir importando acero venezolano, si en nuestro suelo crece un acero vegetal?

El premio


En enero de 2010 la Asociación Internacional de Textiles Industriales (IFAI) con sede en Estados Unidos, otorgó al puente Arnulfo Briceño el Premio Excelencia en la categoría de estructuras de menos de 558 metros cuadrados, en reconocimiento a la membrana tensada que cubre el puente de guadua.

El premio llama la atención sobre la elegancia con que fueron resueltos los detalles de conexión entre la cubierta y la guadua, además de resaltar que es la primera vez que se realiza una obra de estas características en una estructura de tan grandes dimensiones.

Según Gerardo Castro Rojas, ingeniero colombiano que diseñó la membrana tensada, este premio es importante no sólo porque da relevancia a este puente que se convirtió en un ícono de la ciudad, sino porque superó a proyectos de todo el mundo.


Adicionalmente, gracias  a este reconocimiento, la revista más importante a nivel mundial en el campo de la arquitectura textil la ‘Fabric Arquitecture Magazine’, lo eligió como portada y publicó un artículo donde hace mención a la relevancia que tiene el puente en el tema de la  construcción sostenible, un movimiento importante que se está dando en el mundo y que apela a la utilización de métodos y materiales que conserven el planeta.

En el caso del Puente Arnulfo Briceño, el hecho de usar guadua, un material renovable, le imprime un valor único que es complementado con  la estabilización de taludes con material vegetal y la belleza de su diseño paisajístico. Pero además de ello, está todo el sistema vial que garantiza la amortización del ruido y facilita la movilidad.


Costos y atractivos

La construcción del puente peatonal se hizo con un presupuesto adicional de $1.128 millones que cubrió los sardineles, las barandas metálicas, el muro de contención y los prados que se sembrarán alrededor de la obra. El presupuesto inicial de la obra completa fue de $8.888 millones.

Para la construcción se utilizaron 600 guaduas traídas de Valle del Cauca y Popayán. Igualmente se contrató a la empresa Ecobambú para que adelantara los trabajos por ser una obra especializada sin precedentes en la ciudad.

Abandonado, dañado y restaurado (Andrés González)

Puente en deterioro

En el 2013 el puente de guadua, pasó de ser un ícono de la ciudad, por su innovadora construcción arquitectónica, a convertirse en una obra más echada al olvido, por su estado real de deterioro.

La firma Vergel y Castellanos, cuyo representante legal es Hugo Vergel, propietario de Aguas Kpital Cúcuta, entregó esta obra a la ciudad durante la administración de la exalcaldesa, María Eugenia Riascos Rodríguez.

Con el sueño de darle a la ciudad un sitio amable, que inspirara amor, tranquilidad, naturaleza y vida, un grupo de alemanes ejecutó la estructura y elevación del puente. De igual forma, el arquitecto australiano Mark Emeryck, le dio el diseño paisajístico al lugar.

Después de todos los halagos y de las ilusiones de tener una estructura arquitectónica innovadora e importante para el reconocimiento de la ciudad, el puente de guadua quedó en el olvido, y ahora, se deteriora a paso agigantado.

 Puente renovado



Pero afortunadamente el puente de guadua, símbolo de Cúcuta, se salvó. Fue posible gracias a un convenio entre el municipio y Aguas Kpital, firma que regaló el puente. Luego de pocas semanas de trabajo intenso, la estructura y sus alrededores recobraron su atractivo.


La recuperación del piso del puente, la pintura, el mantenimiento de la guadua y la limpieza de la carpa que cubre la estructura, fueron los principales arreglos que se lograron en desarrollo del convenio. Los trabajos para mantener la estructura del puente son rutinarios en este tipo de construcciones, por lo tanto cada cuatro años se le tiene que hacer mantenimiento.

Además se asignaron recursos para continuar con el mantenimiento constante de la jardinería que rodea a esta obra arquitectónica.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 15 de junio de 2014

585.- EL TEATRO MERCEDES


Gerardo Raynaud D.

Teatro Mercedes

Habíamos comentado en crónicas anteriores, las pocas oportunidades de diversión que tenían los habitantes de la ciudad comenzando la segunda mitad del siglo 20, por lo tanto, era de buen augurio, iniciar negocios en el campo de la entretención y del ocio. 

También les había comentado que después de algunos años de prestación de servicios, se había acrecentado el malestar ciudadano en contra de ciertos medios que las gentes consideraban, para el momento, costosos y deficientes, desazón que se hizo manifiesta, cuando un conato de incendio por poco acaba con el teatro Santander y que muchos, en lugar de solidarizarse, se alegraron por la tragedia, argumentando que era el castigo divino por los malos tratos que la empresa les infligía a sus usuarios.

Conocedor como debía ser, uno de los emprendedores de la época, reconocido tanto por sus virtudes como por su capacidad empresarial, se dio a la tarea de montarle competencia a los teatros del momento, que eran tan solo tres, el Guzmán Berti, el Teatro Municipal y el Santander. 

Esta crónica, pretende no solamente narrarles el desarrollo de las acciones tendientes al establecimiento del teatro, sino extender un reconocimiento a la persona que logró culminar con éxito dicho proyecto. 

Se trata de don Guillermo Arámbula Omaña de quien me permitiré transcribir unas pocas líneas que fueron escritas, en su oportunidad, por don Pedro Julio Vila. Pero ante todo, era uno de los  hijos predilectos de Cúcuta, de singulares atributos, ponderado caballero y hombre de lucha por la conquista de sus ideales, lo cual demostró con esa magnífica obra que legó para la prosperidad.

Decía el redactor que ‘desde los albores de su juventud se le vio luchando solo por abrirse paso y se consagró realizando prósperas y fecundas actividades comerciales hasta conquistar una holgada posición económica y situarse en el escenario de la vida, en palco de primera clase, mirando con ojos benignos y cariñosos a la humanidad que lo circunda. ’Que no era un hombre de odios ni de pasiones insanas, que tenía un temperamento profundamente humano y que nada en él era distinto al fiel cumplimiento de sus deberes como esposo, padre y amigo incomparable.

Habiendo logrado escalar todas esas posiciones, a punta de esfuerzo y tesón, fue llamado por primera a prestar su servicio civil, que paradójicamente, algunos llamaban entonces, ‘obligatorio’ no porque lo fuera como tal sino que constituía un compromiso ineludible para quien era nombrado, prestarle a su ciudad la función para la cual había sido designado.

Su primer cargo oficial, al parecer también, el único, fue la Secretaría de Obras Públicas Municipales en la cual marcó senderos de progreso, al punto que terminada su misión en esa dependencia fue nombrado en la gerencia del Ferrocarril de Cúcuta, la empresa privada más grande de la región y una de las más grandes del país. Desafortunadamente, la empresa estaba en sus postrimerías y prácticamente le tocó liquidarla, a pesar de haber sido nombrado para tratar de salvarla de ese posible naufragio en la que concluiría algunos años más tarde.

Hablemos entonces de su obra más preciada, la que le produjo las mayores satisfacciones, el Teatro Las Mercedes, así como está escrito pues era el teatro de sus preocupaciones, para él simbólico de Mercedes, como un homenaje espiritual a su digna esposa, la cual, en la dura brega de la vida, lo animaba y estimulaba para que no desmayara en la lucha.

Más de un año le tomó a don Guillermo la dura tarea de reunir todos los recursos tendientes a construir el teatro más moderno de ciudad y es que no era solamente el levantamiento de la estructura física del edificio del cruce de la calle diez con avenida décima, esquina conocida como ‘La Cruz Roja’  sino que debía conseguir todo el andamiaje técnico que caracterizaba un moderno teatro, con la tecnología más avanzada que se tuviera en ese momento, cosa que no era fácil para la época pero que no le fue difícil superar esos obstáculos.

Al parecer, fue fundamental la ayuda proporcionada por don Tito Abbo, pues con sus contactos en Italia, particularmente en Turín, logró hacerse a los mejores equipos de proyección, los Micron XX, los cuales fueron exhibidos, uno, en el almacén de Tito Abbo, donde hoy queda el Éxito del centro y el otro en el almacén de don Urbano Gil, en la avenida cuarta entre nueve y diez. 

Esos proyectores eran los mismos suministrados a los mejores teatros del mundo entre ellos, los de Milán en Italia y de Caracas, en el vecino país.

Así mismo, Tito Abbo se encargó de la importación de los demás implementos necesarios para el buen funcionamiento del teatro como fueron, el equipo de aire acondicionado, que fue el primero de la ciudad y la planta eléctrica de emergencia para cuando fallara el suministro de energía por parte de la empresa local, situación que se presentaba con bastante frecuencia.

Estos equipos eran de marca General Electric, la compañía americana que había invadido el mercado latinoamericano de electrodomésticos. La marquesina del frontis parecía un carrusel de luces multicolores que parpadeaban, corrían y daban vueltas, la taquilla aislada y por dentro era un verdadero exponente de belleza y ornato, sonido perfecto y espléndida iluminación, silletería cómoda y bien dispuesta así como dos telones de ‘boca’ que corren lentamente para dejar ver el lienzo sobre el cual se proyectarán las películas y todo se remataba con un espacioso ‘hall’ y un bar bien surtido y presentado.

El día de la inauguración fue programado para el 6 de mayo, era el año 53 del siglo pasado; el teatro se afilió al Circuito CYVA, que, digamos era la competencia de Cine Colombia. 

La función inaugural era la nocturna, es decir, la de las 9:15 p.m., pero en las primeras horas de la noche se reunieron los directivos del teatro con los empresarios del Circuito CYVA, sus familiares, asistentes y empleados para el acto inaugural oficial, durante el cual se pronunciaron los discursos de rigor y se ejecutó un atractivo programa musical con la orquesta del maestro Simón Maldonado, siendo el tema central ‘Las Brisas del Pamplonita’. 

Antes de darle entrada al público, se procedió a la colocación de la estampa de la Virgen de las Mercedes en el lienzo detrás del telón. Todo el programa fue transmitido por Radio Guaimaral y la fiesta continuó en la residencia de don Guillermo, adyacente a su obra recién estrenada.

La película de estreno fue una producción de MGM, en suntuoso Technicolor, llamada ‘Amor Brasileño’ (Latin Lovers en inglés) con los actores Lana Turner y Ricardo Montalbán; el precio de la boleta era de $2. 

La entrada al mercado local del teatro Mercedes, como se conoció entonces, hizo que  los teatros, los cuatro que ahora había, se pusieran de acuerdo en ajustar los horarios para que sus funciones comenzaran todos a la misma hora.

A partir de entonces, el teatro sirvió de referente para las mejores películas del circuito al cual estuvo afiliado y de escenario para otros eventos culturales, como las revistas musicales y presentación de magos.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 13 de junio de 2014

584.- MANUEL ALVARADO, VIDA ARTISTICA y 60 AÑOS DE LA ORQUESTA


Jorge Maldonado Vargas


Manuel Antonio Alvarado Castañeda, nació en Cúcuta el 21 de enero de 1929, compositor, arreglista y músico, es considerado una institución en la frontera. Desde que nació escuchó sonar un clarinete por los rincones de su casa. Su padre Anselmo Alvarado tocaba sin cesar y se convirtió en su único profesor y mentor.

A los 14 años cumplidos, en 1943, ingreso a la banda departamental  como clarinetista de primera categoría y seis meses después fue ascendido al puesto de clarinete solista. Se quedó con su instrumento preferido, el saxofón.

Integró las Orquesta Santander y La Tennis Club, y en 1968 fue nombrado director de la banda departamental, cargo que ostentó durante 20 años ininterrumpidos.

La goma por tocar fue contagiando a más seguidores, y en 1952 formaliza, lo que Manuel  Alvarado considera una empresa.

En ese entonces Cúcuta era más pequeña, con sus calles empedradas, acostumbraba después de misa de 11:00 de la mañana, hacer presentaciones con su grupo en el café El RIALTO.
En 1953 se radica en Bogotá, pero a su regreso, dos años después, le da otro soplo de vida a la orquesta, que la bautiza con su nombre , por sugerencia de los demás integrantes, y en ese segundo envión amplia la nómina a 18 músicos.

Este hijo del barrio El Llano se cotizó tanto hasta tal punto que los clubes de varios departamentos lo requirieron para amenizar las fiestas.

De Cali guarda un especial recuerdo porque fue en esta ciudad donde inició su período sin fin en el club La Victoria y en la feria en el año de 1965  le otorgaron la “Carreta de Plata”, en la costa brilló con luz propia y  el Club Alemán de Barranquilla lo contrató como orquesta de planta para todos los venideros carnavales y “era obligación presentarse en el festival de Orquestas que se organizaba en el Coliseo Humberto Perea”. 

En 1972 conquistó el Congo de Oro y de ahí en adelante llovieron los reconocimientos y homenajes. También amenizó en el Country Club y Club Barranquilla.
Esta fotografía fue tomada en 1970 en el Club Tennis y en ella recordamos a los integrantes de la Orquesta de Manuel Alvarado, que en ese entonces era el alternante natural de las grandes agrupaciones que se presentaron en Cúcuta durante varias temporadas especialmente en diciembre o en las fiestas de aniversario de los clubes sociales. De izquierda a derecha: Ramón Gamboa, Manuel Alvarado (Jr.), Humberto González, Orlando Novoa, Saúl Gamboa, Luis E. Alvarado C., Justo Zambrano, Manuel Alvarado (Director), Maximino Chacón, Patricio Novoa, Rafael Maldonado, Ignacio Jaimes, Ciro Bonilla, Darío Bustamante y abajo los cantantes Ciro Rodríguez, Armando Barreto y Manuel Huamari. La orquesta del Maestro Alvarado ganó varios premios nacionales e internacionales en esa época.

A fines de los años 60 y comienzos de los 70, en Cúcuta compartió tarima con reconocidas orquestas venezolanas como los Melódicos de Renato Capriles, La Billo’s Caracas Boys de Billo Frómeta y otras varias que en esa época solían venir en la temporada decembrina a la ciudad a amenizar las fiestas navideñas o de aniversario de los Clubes Tennis y Comercio.

A Santa Marta viajaba cada ocho días con su Orquesta que llegó a tener músicos peruanos, panameños y venezolanos. Montería, Sincelejo, Manizales y San Andrés Isla, fueron plazas que se deleitaron con su música en la época considerada de oro.

En esos ires y venires a la Costa Atlántica alternó con otras orquestas como la de Pacho Galán, Lucho Bermúdez y Wilfrido Vargas. 

Los temas de moda de la época eran Carmen de Bolívar, La Butifarra de Pacho, Merecumbé y Rosa María entre otros.

De sus composiciones destaca el paso doble “Abanico de Brisas” y “Linda Cucuteña”, inspirado en las mujeres de esta región fronteriza.

En 1995  y 2006  la Gobernación del Norte de Santander  le hizo un reconocimiento por su trayectoria y labor artística.

Manuel Alvarado a sus 84 años recuerda también haber tocado en la Araña de Oro y Café Comercio.

Sobrevivir en medio de esa invasión de música como reggeton, vallenato, pop y rock, ha sido su reto. El secreto, es la disciplina, y adaptarse a los tiempos modernos.

He criado a mis 5 hijos gracias a la orquesta, los educó al lado de su esposa  Teresa a sus hijos Manuel, Maritza, Aide, Edgar y Oscar, todos ellos han ejecutado  algún  instrumento.

Lamenta el cierre  del conservatorio y a pesar de ello asegura que hay semillas que se están formando en las escuelas Batutas de los Municipios.

El paso del LP al CD no fue traumático, se adaptó, se han grabado 6 LP y 2 CD que aún están sonando en el mercado.

El último de ellos salió en diciembre del 2005 con motivo del 50 aniversario de vida artística de la Orquesta y recopiló éxitos como: Nostalgia Campesina, Así así, La Guacherna, Micaela, Mosaico Alvarado, Timba y tambo, El toro balay, Mosaico Colombiano y Cuando estemos Viejos.

Su trayectoria musical ha sido reconocida por varias Alcaldías del Departamento especialmente la de San José de Cúcuta, Clubes Rotarios, Clubes Sociales.

“Por esto decimos que hay Orquesta y Manuel Alvarado, para mucho Rato”

 A Manuel Alvarado lo mantiene vivo la música, y dice: “Soy Feliz Tocando” 

Nota.- El maestro falleció el lunes 23 de marzo de 2015 en Cúcuta, dejando un legado de música y recuerdos. 

Gracias don Manuel  (Juan Pabón)


Los salones de fiesta lucían esplendorosos. Al frente, Don Manuel, vibrando al son de la música, orientaba con sus brazos hacia las partituras para inspirar a la orquesta. Era como una magia sugerida para alentar los sueños de las parejas y unirlas en esa sensación maravillosa del cortejo. (Cúcuta debe la alegría de sus recuerdos a Manuel Alvarado; con él, las generaciones aprendieron a desarrollar un talento, innato cucuteño, en esos bailes bonitos, de antes).

Alvarado empezaba con un pasodoble, una melodía de Luis Alcalá o un jazz,  como anuncio de los hermosos boleros, la música ardiente del Caribe y, todos, los éxitos de las orquestas venezolanas.

Eran costumbres distintas, de una vida sencilla, romántica, y de ellas aprendimos los jóvenes a imaginar el amor, a suspirar con el parpadeo de los ojos divinos y la timidez de las sonrisas de las niñas lindas que, entonces, también eran diferentes, graciosas, con hoyitos en las mejillas, bucles y una tierna ingenuidad que nos enamoraba.

Don Manuel se sentía cerca, en el saludo, en la palabra amable y en esa decencia que lo caracterizaba, además de despertar en nosotros la confianza suficiente como para pedirle una, u otra, canción.

-¡Exquisitos tiempos, Don Manuel! Estuvimos felices, nos alegramos, en tantos instantes sublimes, con el cariño que se desprendió desde su orquesta hacia el corazón de la comunidad cucuteña que lo incorporó como patrimonio afectivo y lo sembró en la historia.

Una sociedad en la cual éramos como cristales, como crisoles, en los cuales se fundía la esperanza, y cultivábamos valores sutiles, parroquiales quizá. Por eso lo añoraremos siempre y mantendremos en nuestras añoranzas un solio para usted.

Nadie nos quita lo bailado (como dicen) con la Orquesta de Manuel Alvarado: de eso damos fe los ahora viejos, con esa remembranza de los tiempos de antes, con esa nostalgia grata de las vivencias marcadas por la otrora ilusión de vivir en armonía con una fascinante ciudad ... aún provinciana.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.