PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

jueves, 10 de diciembre de 2015

855.- CIERRE DE FRONTERA, que pierde y que gana Cúcuta



La Opinión

Cúcuta se prepara para dar el salto hacia una ciudad emprendedora y sostenible.

Es cierto, todo bloqueo trae molestias, parálisis, iras y hasta odios encontrados, pero igual, de él, se derivan oportunidades como está sucediendo con Cúcuta tras el cierre de la frontera que declaró desde el pasado 19 de agosto el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Más que perder, Cúcuta ganó en todo el sentido de la palabra, expresaron autoridades, expertos, políticos, transportadores y ciudadanos del común.

La imagen de la Perla del Norte se posicionó en el país y en el mundo, porque se empezó a hablar en todos los escenarios de la ciudad, “por fin se conoció la otra cara de la capital de Norte de Santander”.

En términos de mercado bursátil las acciones de Cúcuta se dispararon en la bolsa de valores.

Esto produjo que los cucuteños empezaran también a aflorar el sentido de pertenencia por la ciudad, a que se empezara a hablar en términos independentistas, algo que parecía no darse nunca ante el universo de informalidad en que siempre se había debatido.

De golpe, en lo que primero se sintió el impacto positivo fue en el consumo de lo nacional. “La gente está empezando a creer que lo hecho en Colombia es apenas que suficiente, ahora todos estamos volcados por lo nacional y eso se ve reflejado en todos los mercados”.

Para el director territorial de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, un hecho que demuestra una ganancia positiva para la ciudad es el freno que se puso al contrabando.

Por poner un ejemplo, durante el primer mes de haberse declarado el cierre de los pasos fronterizos se presentó una reducción del 36 por ciento en las aprehensiones.

 “Esto es bueno, porque ha permitido el repunte en la compras locales, entre otras de carne de ganado vacuno y combustibles”.

La erradicación de la informalidad fue otra gran conquista que dejó el cierre de la frontera a Cúcuta, porque ahora hay que empezar a mirar una reconversión laboral para las más de 3.000 familias que se dedicaban en Cúcuta a vender gasolina en pimpinas.

Igual sucederá con los vendedores informales que hoy ocupan el espacio público de la ciudad.

En este orden, en el plano empresarial e industrial, a la ciudad le llegó la hora de replantearse. Hay que buscar nuevos perfiles de desarrollo económico, porque también llegó la hora de poner fin a la dependencia que se tiene con Venezuela.

“De esta crisis algo bueno que nos queda es que debemos abrir los ojos hacia nuevos horizontes distintos a los que nos ha planteado hasta ahora el vecino país”, dijo Jairo Yáñez, líder gremial de Induarcilla.

De hecho, ya se empezó a ver también un movimiento positivo en el plano de inversiones para Cúcuta, con la llegada de empresarios portugueses, ingleses y caleños para construir un nuevo centro comercial.

Cuando se abra la frontera ellos (los venezolanos) tendrán que venir a surtirse de Cúcuta.

Considero que hemos ganado en proyectar la ciudad, en crear un nuevo perfil a partir de qué tanto sabemos y qué tanto podemos dar.

El cierre de la frontera permitió a todos los sectores unirse entorno al desarrollo regional, “aunque hay temas que hay que tratar binacionalmente”.

Algo positivo que le queda a la ciudad de esta crisis es el reto al que se enfrenta para repensarla, para diseñar un nuevo perfil en lo social, en lo económico y en lo cultural.

La costumbre de ir a Venezuela en busca de alimentos,  de gasolina o de repuestos, es algo que se ha heredado de generación en generación y que hoy ha marcado una huella en la ciudad, por ello la cultura de la informalidad en que se debate.

Sin embargo, el reto de cambio al que se enfrenta es de lo más positivo, porque se había pensado en que el cambio había que darse pero no que tocara ya.

Es bien cierto que la ciudad ha cambiado desde el cierre de la frontera, ahora podemos notar una ciudad menos informal que la que había hasta hace apenas un mes.

Esto tendrá que aprovecharse al máximo para trazar planes urbanísticos acordes a la nueva ciudad que se quiere para las futuras generaciones.

Hay que aprovecharlo también para poner correctivos al tema del transporte, para mejorar la movilidad.

Cúcuta ganó porque el Gobierno Nacional por fin va a mirarnos con la importancia que nos merecemos.

Cúcuta ganó un espejo para poder ver su propio reflejo frente a las demás capitales del país, un reflejo estructuralmente y económicamente  deteriorado.

En qué se pierde

Mucho antes de que Venezuela decidiera cerrar sus fronteras con Colombia, diferentes sectores de la economía cucuteña ya sentían el impacto negativo por la baja en la moneda y la necesidad de la independencia económica.

El año pasado dada la aguda crisis social y económica que tendía a empeorar, decretó una serie de exenciones. Entre ellas dispuso de zonas francas especiales para que los empresarios invirtieran en la región y esto contribuyera en el empleo.

Sin embargo, y como era de esperarse, las medidas que últimamente se han dado no han sido suficientes. Hay sectores como el exportador, que desde finales de agosto tienen saldos en ceros.

Según la Dirección de Aduanas e Impuestos Nacionales (Dian) la operación de comercio exterior está completamente paralizada.

Con el cierre de la frontera, se afecta la logística que se mueve dentro de la cadena productiva de las exportaciones, siendo los sectores más afectados el carbón y las materias primas originarias de Cúcuta, como la arcilla. Textiles, confecciones, entre otros productos que iban al vecino país dejaron de comercializarse.

El cierre de la frontera ha representado para el sector pérdidas diarias que oscilan entre los 350.000 y 400.000 dólares por día.

En el sector turismo, las ventas hacia Venezuela también quedaron congeladas. No obstante, las empresas dedicadas a ofrecer paquetes turísticos guardan la esperanza en mejorar las condiciones apostándole a la región.

El cierre de la frontera no pudo haber sido peor, más cuando se atravesaba por una temporada baja.

“Con el cierre de frontera todos los planes que teníamos para Isla de Margarita se cayeron totalmente. Teníamos planes internacionales que también se han visto muy afectados con el dólar y estamos esperando el puente de octubre, que es cuando se juega el partido Colombia contra Perú.

El cierre fronterizo ha significado para la empresa de turismo el despido de empleados y el recorte de gastos extra, porque las ventas disminuyeron en un 70 por ciento.

El sector pide a las aerolíneas que ofrezcan buenas tarifas para atraer clientes, sin embargo, no es probable que esto se dé.

Según reportó la concesionaria Aeropuertos del Oriente, luego de un mes del cierre fronterizo, el tráfico de pasajeros internacionales en el aeropuerto Camilo Daza cayó en el 45 por ciento.
  
A nivel internacional, la ocupación de sillas en los vuelos se redujo en un 45 %, es decir, se pasó de 3.219 viajeros en 2014 a 1770 en 2015. Así mismo, a nivel nacional se decreció un 8 % (87.431 en 2014 y 80.873 en 2015).

Pero si por el lado de las aerolíneas llueve, en la Terminal de Transportes de Cúcuta no descampa. “Hemos recibido más de 100 cartas pidiendo la exoneración de arriendo este mes porque las personas no han logrado los ingresos básicos para ellos sostenerse, menos para pagar el alquiler”.

En la terminal, unas 20 empresas de transporte que hacían línea hacia Venezuela se retiraron.

Ha bajado un 40 por ciento los ingresos de la terminal por concepto de tasa de uso.

En la entidad, al menos 52 casas de cambio cerraron la operación por la ausencia de clientes. Los cambistas son directamente golpeados por el candado que Maduro le puso a la frontera.


Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 8 de diciembre de 2015

854.- EL GENESIS DEL BARRIO LA LIBERTAD



Silvano Pabón Villamizar



El origen de la mayoría de los barrios de Cúcuta ha sido la informalidad urbana basada en procesos de invasión, por fuera del ordenamiento jurídico y normativo en términos de urbanización y vivienda.

Cuando las tierras legalmente proyectadas dentro de estos términos se han agotado, surgen en las periferias desmontes y ocupaciones ilegales que son desarrolladas a partir del liderazgo de alguien igual de necesitado y sin recursos para pagar arriendo o comprar un predio ya construido.

Hacia mediados del siglo XX, y debido a los movimientos poblacionales que se dieron en toda Colombia, producto de la post violencia, y en el caso de San José de Cúcuta, a la boyante situación económica de Venezuela; muchas familias del interior del país llegaron a esta ciudad, con la intención de ubicarse para comerciar o para pasar a trabajar en las fincas, haciendas, pueblos y ciudades, así como en la naciente industria petrolera venezolana.

Uno de los predios de propiedad privada invadidos ubicado al oriente de la ciudad se le había dado el nombre del Seno del Orégano, por la planta que se reproducía en el lugar y que es muy típica de estas tierras.

El grupo de invasores necesitados de un lugar donde construir su vivienda lo dirigió en señor Marco Tulio López Chacón, corría el año de 1959. Una vez invadido el predio, los ocupantes del nuevo asentamiento lo llamaron “La Libertad”.

Para afianzar su establecimiento y reconocimiento público organizaron una junta cívica, presidida por el señor Elías Zárate, apoyado por los señores Contreras y López Chacón. Sin embargo, como era de esperarse, aparecieron los dueños del predio: un grupo de terratenientes de la ciudad, entre ellos don Rafael Canal y con ellos la amenaza de desalojo.

La policía se movilizó y condujo detenido al señor Zárate, los invasores se manifestaron públicamente exigiendo la libertad del detenido, por medio de una marcha (que para entonces no eran frecuente en Cúcuta). La marcha partió del puente Elías M. Soto y siguió por la diagonal Santander hasta llegar al parque Santander, donde se hizo un mitin para reclamar sus derechos a la vivienda y la libertad del señor Zárate, objetivo logrado, el líder de esta movilización fue el Señor Juan Parada Caicedo, “Representante Jurídico” de los manifestantes.

El problema continuó al punto que tiempo después, cuando ya habían dividido el predio y construido los ranchos, el Ejército intentó desalojar los invasores con maquinaria pesada. Ante la situación, los moradores avisaron con urgencia a Monseñor Luis Pérez Hernández (Primer Obispo de Cúcuta), quien se trasladó inmediatamente a la invasión, atravesando una trocha hasta el sitio donde actualmente funciona la escuela María Goretty. El Obispo se cruzó de brazos diciendo al comandante de la tropa:

“Como soy el pastor de estas ovejas sin techo empiecen conmigo”. 

Pasado el tiempo, Elías Zárate Fernández a la izquierda y su hijo Hermes a la derecha.

Todo se detuvo, no hubo destrucción de viviendas, el ejército se retiró y la comunidad dio las gracias al Señor Obispo. La protección del Prelado permitió la continuidad de la invasión y la consolidación y fundación del barrio aún sin nombre.

La Alcaldía entonces decidió legalizar la invasión y con la colaboración del topógrafo Marco Tulio Contreras, se hizo el diseño y planeación de las calles y avenidas, distribuyó los lotes entre las familias más necesitadas, quienes debían tomar posesión y comprometerse a edificar su vivienda en un lapso no superior a tres meses, transcurridos los cuales, si no lo habían hecho se les quitarían y se adjudicarían a otras familias.

Los primeros pobladores fueron, entre otros: Luis Fuentes, Francisco Gutiérrez, Francisco Rodríguez, Serafín García, Arturo Bautista, Arturo Vargas Navas, Hernán Pérez Ortiz, José Pulido, Ramona Flores, Antonio Anteliz , Antonio Silva, Héctor Sánchez, José Albarracín, María Bermúdez de Chinomé, Juan Chinomé, Luis Lizarazo, Isaías Acuña, Familia Landínez, Jesús Belisario Jaimes, Rodolfo Torres, Gerardo Nieto, Florencio García (Paisanito), Segundo Gallo, Flavio Enrique Rivera, Gabriel Chinchilla y hermanos, Jesús Díaz, Jesús Osorio, Policarpo Parada, Indio Gusimán, Eliodoro Duarte, Jesús Duarte, Miguel Barbosa, Pedro Chona, Roque Salamanca, Luis Antonio Mejía, Pedro Medina, Inés Gallardo, Josefina Gallardo, Hernando Vera, Pastor Gallardo, José Chacón, Pedro Silva Rangel, Benjamín Quintero, Luis Barajas, Carlos Barajas, Marco Tulio Mantilla, Anselmo Rodríguez, Pedro Alcántara, Hermencia Oliveros, Marcelino Rojas, Luis Rincón, Alirio Ramírez, Genaro Isidro, Aristóbulo Medina, Familia Cano, Jorge Velandia, Luis Ángel Restrepo, José Dolores Rodríguez, Concho Moncada, Federico Rangel, Guillermo Girón, Diana González, Leónidas Barrios, Benito Buitrago, Francisco Mejía, María Peñaloza, Teodolinda Vera, Ángel Moreno, Urbano Niño, Pedro Ballesteros, Trino Ríos, Pedro Guerrero, Prospero Leal, Crescenciano Vera, Serafín Vera, Rafael García, Joaquín Bautista, José Domingo Acuña, Pedro Barajas, Ambrosio Mantilla, Familia Girón, Luis Calderón Gabriela de González, Alfonso Idárraga, Jesús Patiño, Carlos Caicedo, Simón González, Mery Buitrago, Carlos Esteres Maracucho, Julia Arias, Carlos Caicedo, Hugo López, Pablo López, Lola de López (partera), Paulino Pabón Villamizar, Matilde Mantilla, Jesús Duran, Ángela Sierra, José del Carmen Rojas, Gustavo Ruiz, Nicolás Ortiz, Familia Becerra Flores.

Y como es procedente en estos casos la distancia hace milagros. Estos primeros habitantes tenían que concurrir a la parroquia de San Luis para oír la Santa Misa, recibir los sacramentos y celebrar los demás actos litúrgicos religiosos, esta zona pertenecía a la parroquia de San Luis, pero dado el crecimiento de la población y la distancia que los separaba de esta parroquia, buscaron organizar una propia y para ello le pidiendo al señor Obispo permiso para iniciar la construcción de una nueva Capilla e independizares de la parroquia de San Luis.

Los padres salesianos Matías Bermejo y Eladio Agudelo les dieron su apoyo orientaron a la comunidad sobre la consecución del permiso y actividades de recolección de fondos.

El origen legal de este barrio tuvo un signo eclesial, por lo tanto la comunidad estaba dispuesta a apoyar el Movimiento Pastoral en La Libertad. Fueron los padres salesianos quienes se entregaron de lleno a la evangelización y educación en aquellos sectores, iniciaron con sus propios recursos la construcción de una escuela.

Comenzaron con un salón y un corredor; casi a la intemperie se reunía la comunidad los domingos para celebrar la eucaristía y el bautismo después de que los niños habían recibido el catecismo. La escuela está ubicada en la calle 19 con avenidas 13 y14 y lleva el nombre de Escuela Salesiana. Su capacidad era de 40 estudiantes.

En 1961 comenzó la construcción de la capilla (20 de marzo), en un lote en el centro del barrio (calle 22 entre avenida 12 y13).  Esta capilla se denominó Santa Eduviges,  protectora de las familias que no tienen casa.  Se terminó el 4 de febrero de 1962 con el oficio de la primera misa a cargo del Señor Obispo Monseñor Luis Pérez Hernández, (padrino del barrio) acompañado por los sacerdotes Matías Bermejo, Rafael Antonio Rangel, Reinaldo Acevedo y un coro dirigido por el Maestro Corso Ramírez.

El párroco de San Luis, Elí Granados, administró el Sacramento del Bautismo a la primera niña nacida en esta comunidad, en la capilla de Santa Eduviges, con el nombre de María Libertad. Sus padres, el Señor Arnulfo Pabón Vera y Cándida Rosa Villamizar residían en la calle 18 No 8-53.  En homenaje al nacimiento de esta niña, los fundadores del barrio de común acuerdo resolvieron que el barrio se llamaría La Libertad.

El 13 de febrero de 1962 al celebrar la primera misa en la capilla de Santa Eduviges se dio la noticia de la pertenencia a la vicaría de San Luis hasta nueva orden. Con esta condición o preeminencia permaneció hasta el 25 de marzo de 1965.

Fueron presbíteros de la Sociedad Salesiana quienes inicialmente sirvieron este feligresado, hasta que el clero diocesano se hizo cargo del curato, aunque no hubo un párroco fijo hasta cuando se expidió el decreto de erección parroquial en el Obispado. Título proveído bajo el número 2 de febrero de 1974, en el cual Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, Obispo de la Diócesis de San José de Cúcuta, erigió la parroquia intitulada como la Sagrada Familia.

En 1975 cuando llegó el padre Luis Fernando Hoyos Ossa, después de superar algunas dificultades con la comunidad, convocó al consejo parroquial para dialogar y coordinar actividades tendientes a mejorar la presentación del templo por dentro y por fuera, así comenzó por quitar un kiosco de un lateral del templo, procedió a pintarlo y a los tres meses se hizo una campaña “pro-baldosín”. En 1976 se consiguieron las bancas nuevas para el templo.

En 1977 construyeron la torre del templo y se compraron algunas lámparas. En aquel año se hizo la petición a Adveniat con el fin de construir un salón parroquial.  

Monseñor Pedro Rubiano donó una estructura metálica y así se hizo la obra. Desde tiempo atrás (1974) se estaba trabajando, especialmente en la preparación presacramental, Bautismo, Confesión, Primera Comunión y Confirmación. Un grupo de jóvenes autorizados por el Señor Obispo, en una casa tomada en arriendo distante del templo por no tener sede propia. Surgió la inquietud de acercar este grupo al templo parroquial, y fue así que se construyó una casa en unos terrenos aledaños a éste para facilitar los servicios prestados a la comunidad en forma eficiente.

A finales de 1977, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz y el Padre Hoyos celebraron en el centro una actividad de catequesis y una misa para inaugurar esta obra en la parroquia.

En 1978 se organizó un banquete con el propósito de reunir fondos y comprar los instrumentos de una banda, muy necesarios en los eventos religiosos y cívicos como las procesiones de Semana Santa y otras fiestas parroquiales.

También en terrenos de la Parroquia a petición de la comunidad se construyó un “restero” para el servicio de ésta a precios muy bajos. Para la animación de actos litúrgicos especiales se adquirió una organeta y amplificadores.

Con ayuda del municipio y otras actividades de los feligreses se logró construir el cielo raso y embellecer las columnas del templo. Luego, con ayuda del embajador de Francia y el cónsul de esa nación en Cúcuta, se consiguió una maquinaria para ayudar a los constructores existentes en la Parroquia.

La Parroquia ha crecido continuamente, en la medida en que las invasiones a su rededor continuaron, igual, se legalizaron y actualmente son barrios formales y legales y para su mejor administración eclesial está dividida en los siguientes sectores: Aeropuerto, Aguas Calientes, Bellavista, Centro, Santa Teresa y Valle Ester.

Esta última, denominada así en honor a la Señora Ester Prieto de Herrán, quien donó los terrenos a la comunidad y también quiso con ayuda del señor Obispo y del padre Luis Fernando Hoyos, construir la capilla de Valle Ester, más tarde llamada parroquia de San Pedro Claver.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 5 de diciembre de 2015

853.- CRONICA DE UN VIAJE A CUCUTA



Omar Ocariz

Puente Internacional Simón Bolívar

Cuando se llega a la línea divisoria entre Colombia y Venezuela, en el puente internacional “Simón Bolívar”, en San Antonio del Táchira, y se pisa territorio del vecino país, se experimenta cierto halo de seguridad, de alegría, de satisfacción por llegar a un  ambiente diferente del que se proviene.

Con mucha franqueza nos inspira a manifestar: ¡Gracias Colombia, viva la libertad!

La pasada semana tuve que viajar a la ciudad fronteriza de Cúcuta. Dos objetivos me obligaron a emprender tal acción. El primero, compra de un medicamento que después de haber hecho largos recorridos por muchas farmacias en el Táchira no había encontrado. El segundo, aprovechar la oportunidad para buscarle un importante documento a un amigo que una persona de su confianza le había retirado,  hacía días, de la Registraduría Nacional de Colombia.

Innegable es hoy la difícil situación por la que atraviesa Venezuela. Viajar a Cúcuta antes del cierre fronterizo, generalmente para los tachirenses, constituía la esperanza para resolver situaciones relacionadas con la escasez de medicamentos. Igualmente, para conseguir el repuesto necesario para el mantenimiento de nuestro vehículo. Y nada que decir sobre otros productos tan importantes para el día a día, como el papel higiénico, las servilletas, la leche en polvo de buena calidad o, paradójico, la harina de maíz pre-cocida para elaborar las tradicionales arepas venezolanas.

Este viaje,  que en condiciones normales pudo haber sido rutinario, hoy,  después del cierre parcial de la frontera en el pasado mes de agosto de 2014 y de forma absoluta el 19 de agosto último, se convirtió en una verdadera odisea.

La ida

Para permitir, en estas nuevas circunstancias,  la salida desde Venezuela hacia Colombia, o como ahora se le llama “paso humanitario”, es imperativo presentar  un justificativo, fundamentalmente de carácter médico, una especie de  “salvoconducto”.  Pues bien, conseguí, previamente,  que un profesional de la medicina me diera un récipe médico  con el debido informe. 

Me presenté en el sitio de control de salida para Colombia en San Antonio del Táchira, exactamente en la redoma que está frente al cementerio en la avenida Venezuela.  Los funcionarios  responsables del operativo me indicaron  que eso no bastaba,  que había que ir al hospital para que allí lo verificaran y lo certificaran.

Resumiendo, duré tres horas en esa gestión, corriendo con la suerte de que me dieran un número, el 31 específicamente, de 50 que entregan en la mañana y otros 50 que entregan para el turno de la tarde, pero estos últimos sólo los reparten a quienes allí se encuentren después de las 11 am. 

Ahora es más difícil porque las autoridades venezolanas han establecido nuevo procedimiento para la expedición de permisos a los ciudadanos que requieran cruzar la frontera hacia Colombia por razones de salud o para la adquisición de medicamentos escasos o extintos en Venezuela.

En este sentido, Jacqueline Santos, secretaria de la Dirección del Hospital Samuel Darío Maldonado de San Antonio, informó que solo calificarán para el otorgamiento de permisos para tratamientos médicos en Colombia,  enfermos que requieran la aplicación de diálisis, radioterapias, personas con patologías del Corazón y quienes requieran exámenes que no estén disponibles en las ciudades de San Antonio, Ureña o San Cristóbal. 

En el caso de las personas que requieran adquirir medicamentos en territorio colombiano, deben presentar récipe actualizado, acompañado de un informe médico que indique la necesidad del fármaco y el informe debe ser emitido por un especialista en la patología a ser atendida; deben además tramitar una constancia de residencia emitida por las delegaciones de los municipios Ureña o Bolívar.

Quienes requieran hacer esos trámites, pero tengan su residencia fuera de estas jurisdicciones deben hacer realizarlos en los centros de salud correspondientes a sus lugares de origen: así, quienes viven en San Cristóbal deben hacer el trámite en el Ambulatorio de Puente Real, quienes viven en Capacho deben dirigirse al ambulatorio de Capacho; los que viven en Junín y Urdaneta deben acudir al Hospital de Rubio.

Es de tomar en cuenta que para el otorgamiento de estos permisos, el Hospital de San Antonio entrega 50 números en la mañana y 50 números en la tarde; aunque los casos de extrema emergencia son personalmente evaluados por la directora de la institución para decidir si se otorga o no la autorización de pasar la frontera. 

Advirtió la funcionaria que los ciudadanos que solicitan este tipo de permisos no deben utilizarlos para realizar otros trámites que no sean los estrictamente relacionados con temas de salud, pues solo complican aún más la situación de quienes realmente necesitan el servicio. 

Regresé al sitio de control inicial, allí habían muchas personas  en espera, en su mayoría mayores de 50 años. Los funcionarios revisaron y verificaron los documentos, dieron su visto bueno y me pasaron a una cola que se forma inmediatamente después,  para trasladarnos a pie hasta el edificio de la aduana.

A los que llevan maletas los hacen que las revisen en los aparatos de rayos x que para estos fines tiene la Guardia Nacional Bolivariana. Al resto,  nos indicaron que siguiéramos adelante hasta la Redoma de las Banderas,  de los países bolivarianos, que se encuentra antes de llegar al puente internacional “Simón Bolívar”. 

Allí nos volvieron a verificar los  documentos, luego nos hicieron abordar un autobús de los  que el gobernador del estado Táchira, José Gregorio Vielma Mora, importó de China. Estuvimos en ese transporte durante una media hora, luego se llevó a cabo un recorrido,  no mayor de 80 a 100 metros,  hasta la línea fronteriza en el puente.

Finalmente, bajamos del autobús para atravesar la frontera. La línea divisoria la integran varias vallas pequeñas en las cuales hay un texto, especie de despedida y bienvenida,  que dice: “VENEZUELA PROMUEVE LA PAZ”, me vino a la memoria la información expresada por el presidente Nicolás Maduro sobre la compra de los doce aviones Sukhoi a Rusia, pensé: “qué ironía hablar de paz”

El regreso

Concluidas las diligencias en Cúcuta,  me propuse a iniciar el regreso. Tomé la buseta hacia La Parada y llegué a la línea fronteriza, allí quise poner a prueba el valor de mi cédula de identidad, la presenté al funcionario venezolano de guardia y este me inquirió qué si yo no había salido con otro documento adicional, le dije,  con cierto animo de reto,  que yo estaba regresando a mi país, él,  con un comportamiento si se quiere  delicado, nuevamente me preguntó que si no había llevado un récipe médico con su informe.

Para no complicar más las cosas me metí la mano a un  bolsillo de mi guayabera  y saqué el bendito “salvoconducto”, afortunadamente fue suficiente para dejarme seguir adelante y tomar el autobús chino,  ahí en la mitad del puente internacional “Simón Bolívar”.  

Me pregunté, ¿dónde haría el cambio el autobús que se encontraba estacionado en la mitad del puente? Cuál sería mi sorpresa cuando el recorrido de regreso se hizo en retroceso, igualmente, por supuesto, de los 80 a 100 de distancia para llegar a la llamada Redoma de las Banderas,  de los países bolivarianos.

Es decir, retornamos de para atrás en ese “autobús de la esperanza”.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.