PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

martes, 14 de marzo de 2023

2212.- EN CHAPINERO NO SABEN QUE ES RENDIRSE

Kevin Javier Beltrán León (La Opinión)


1955 fue el año en que inició la historia de Chapinero, como una invasión. Diariamente cientos de personas caminan por las calles del barrio Chapinero sin saber que ese sector de la ciudadela de Juan Atalaya tiene una historia de esfuerzo, valentía y cero temores, donde sus habitantes han demostrado que no saben rendirse.

Todo inició en 1955, cuando unas familias de escasos recursos invadieron unos terrenos sin dueño, construyeron sus casas con tablas y latas de zinc, además de ingeniárselas para cocinar, bañarse, tener electricidad y hasta desplazarse por ese terreno sin pavimentar.

Muchas personas de esa zona de la Comuna 7 hablan de la mítica familia Medina, que fue precursora de ese proceso de toma de terrenos. La Opinión recorrió las calles de Chapinero para conocer su historia, la afición futbolera de sus habitantes y lo importante que ha sido la vía hacía El Zulia para el comercio.

Una carretera milagrosa

La vía que comunica a Cúcuta con El Zulia y los otros municipios de norte y occidente de Norte de Santander, hace años pasaba por el sector conocido como la X Roja, que atraviesa Chapinero.


En ese entonces, para llegar a esa carretera había que pasar por un lodazal, pero no era impedimento para los habitantes de Chapinero, les vendían sus productos a los viajeros y camioneros que transitaban por allí.

“Había que pasar con botas. Cuando eso no habían entregado la carretera que hoy se conoce, que atraviesa toda Atalaya desde los alrededores de la Terminal de Transportes y hasta El Zulia, aprovechábamos para comercializar productos”, contó Fernando Moncada, uno de los más antiguos residentes de esa zona.

Luego pavimentaron la vía y diez años después (1965) la Alcaldía de Cúcuta le concedió a Chapinero el estatus de barrio, por lo que la ‘locomotora del progreso’ llegó hasta esa apartada zona.

Poco a poco fueron llegando los servicios básicos para las personas que residían en este lugar: alumbrado público, alcantarillado, acueducto, además de los beneficios sociales y culturales que debían garantizarle a la comunidad.

Un lugar de respeto para la comunidad es la parroquia Santos Apóstoles, ubicada en la calle 5 con avenida 4, en la que cada domingo se reúnen la mayoría de habitantes para darle gracias a Dios por los favores concebidos y porque, tras varias décadas de inaugurado el barrio, no los ha desamparado.

“Acá somos supremamente devotos, porque en pandemia no pasamos necesidades, en los momentos malos hemos tenido calma y en los buenos las risas no han faltado. La iglesia es parte de la comunidad y es un espacio en el que todos sienten tranquilidad”, señaló Manuela Pérez, habitante de ese barrio.

Los emprendimientos

Chapinero es la ‘cuna’ de negocios prósperos, como un supermercado con varias sedes en Cúcuta, además de una prestigiosa ferretería. Los cucuteños cuentan por ese mismo lugar con intercambiador vial, para una mejor movilización.

Otros negocios como asaderos de pollo, droguerías, ventas de comidas rápidas, entre otros, han prosperado en esa zona que colinda con los barrios comuneros y Sevilla, que son visitados por docenas de cucuteños.

La meta de varios emprendedores es que las personas de diferentes barrios que vayan de compras se sientan tranquilos, pues en esa zona pueden deleitar su paladar con la diferente oferta gastronómica que también tienen.

Juan Carlos Pallares Fuentes, edil de la Comuna 7 y habitante de Chapinero, indicó que a raíz de las pérdidas económicas por la pandemia de la COVID-19, varios negocios han tenido que cerrar.

El mensaje del líder comunal es para que los cucuteños apoyen la economía local, para que las personas mantengan sus negocios, con los que sustentan a sus hogares.

La cancha sintética

El sueño de varios pequeños deportistas de Chapinero de tener una cancha sintética en la que los futuros futbolistas de la ciudad puedan prepararse, se hizo realidad con el escenario deportivos que renovaron en la calle 7 con avenida 3.


Años atrás la cancha no tenía gramilla, sino tierra y piedras, era una de las más grandes de la ciudad, pero a la que varios futbolistas les daba miedo jugar, porque al caerse podía lesionarse o rasparse.

En 2017 la Gobernación de Norte de Santander le dio una nueva cara a ese escenario, con una cancha de fútbol, una de baloncesto y dos de microfútbol.

William Villamizar, gobernador de Norte de Santander en ese entonces, dejó claro que la gente de Chapinero tenía prioridad en el uso de las canchas. “Se ha logrado generar una reglamentación para la utilización gratuita de estas instalaciones, en donde las escuelas de fútbol, los colegios, las juntas comunales y la comunidad, pueden utilizar la cancha de fútbol y las sintéticas pequeñas…”, indicó el mandatario en su momento.

El mantenimiento de ese escenario ha obligado a que se cobre una pequeña cuota por el uso de las sintéticas, “la gramilla y los detalles de arreglar constantemente, los estamos cubriendo, por lo que se les pide un pago por el uso, pero la comunidad de Chapinero tiene prioridad y puede ingresar sin problemas”, dijo Pallares.

Drogadicción y malla vial

Pese a las cosas positivas que tiene Chapinero, también hay unos ‘puntos negros’ que preocupan a la comunidad.

Varias calles de este barrio están destrozadas, nadie ha hecho algo por recuperarlas, pese a que los ediles han expuesto la situación a las diferentes administraciones municipales.


Otro flagelo para la comunidad es el consumo de drogas que se da cerca de la cancha María Lozano, calle 1 con avenida 2, en la que se volvió normal ver habitantes de calle haciendo de las suyas debajo de las graderías o en los alrededores.

También el puesto de salud de Chapinero quedó en el olvido desde 2018, cuando lo abandonaron. La comunidad manifiesta que se han robado las rejas y otros elementos de valor.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 12 de marzo de 2023

2211.- ROQUE ‘FIERA’ PEÑALOZA RUGE EN EL INFINITO

Eduardo Díaz Fuentes 

Roque Peñaloza condecorado con la Juana Rangel de Cuellar

Jamás morimos por recuerdos, todo lo contrario, crecemos, vivimos y gozamos cuando traemos sentires del pasado. Hoy puedo viajar en sueños con desdoblamientos del alma. Soy cucuteño, estirpe distinta a otros pueblos. Parecemos otra raza. Nuestros senderos diferentes, aunque siempre caminemos los mismos destinos.

Hoy día, existen grandes metrópolis con bellos lugares en otros lares donde observan nevar. Otros idiomas y otros puentes aparecen con nuevos firmamentos ante los ojos. Pero donde quiera se encuentre un cucuteño, siempre arropa el árbol viejo de sombras infinitas.

Dicen las leyendas, su apelativo era ´Fiera´. Hecho estaba de nuestras cortezas. Era aquel jovencito normal del colegio de los hermanos de La Salle, Sagrado Corazón. Vecino noble y cariñoso que muchos recuerdan desde aquellos tiempos. Pareció haber pasado del hombre al animal cuando pisó una cancha por primera vez. Quienes no vieron sus andanzas de niño jugando a las escondidas, no percibían su metamorfosis. Eran tiempos donde la tierra oriunda de los ‘Terremoteros’ expresaba por habilidades de baloncesto.

Su marca la ´Fiera´ Peñaloza, su único estigma ser el mejor. Transformación a felino de la nada por inspiración deportiva. ¿Quién es aquel? preguntaban en las canchas colombianas y extranjeras. Otros exclamaron con asombro: ¡No puede ser tanta garra junta! Era el mismo catire blanco de ojos claros que corrió calles polvorientas. Fue el mismo ahora convertido en guerrero corajudo, letal y demoledor con balón en las manos. El rugir se escuchó desde el instante mismo cuando inició el primer calentamiento para saltar a la cancha. Disciplina, tesón y responsabilidad afloraban sin desmayar.

Grande en la historia del deporte que parió el ADN especial de los cucuteños. La ‘Fiera’ pertenece al sitial sagrado de la raza indómita, aquella que aparece al saltar delante del aro. Fueron los baloncestistas cucuteños de los tiempos infinitos, llevan el ADN innato de tierra con mágicas raíces.

Parecen cuentos que advierten, un día vieron crecer gigantescos árboles frondosos en medio de zanjas recubiertas por cenizas. Nuestro cielo formó el coliseo cubierto con techos de tapete verde. Igual el baloncesto llegaría para despertar más milagros inimaginables.

Hubo testigos que vieron florecer generaciones dotadas con cualidades especiales para danzar en el rectángulo. Antes hubo polvaredas en medio de desolación y presagiaron destinos tristes al bello pueblo. Pero un día despertamos acompañados de amor para siempre. Esta tierra no será jamás ingrata porque nunca olvida un hijo aquí parido. Allí surgió nuestra garra deportiva.

La ´Fiera´ era corajudo, atrevido y determinante para definir un juego. Veloz como el viento y destellante como las ráfagas. Excelente visión periférica del campo de juego. Astuto, intrépido y mañoso. Letal en descolgada, elegante movimiento con lanzamiento de pulso exquisito. Inconmensurable noción de pase. Corazón noble fuera de la cancha, pero sin compasión para anotar canastas. Sintió debatirse la vida por la pasión de cada jugada. Mágico instinto para descifrar el talón de Aquiles del rival.

En el 1er Campeonato Nacional Juvenil Masculino de Basquetbol en Cúcuta en diciembre de 1954, Roque ´Fiera´ Peñaloza de Norte y Rafico Rojas Nº 3 de Boyacá, pelean ardorosamente un rebote ante la mirada de sus compañeros Juan de Dios Joves y Hernán ´Pipo´ Gómez de Norte y Héctor Rojas de Boyacá. Norte se tituló Campeón Nacional

Estandarte de legítima sangre de guerreros ancestrales, todos paridos por abuelas y madres indoblegables. Privilegio sagrado nacer en suelos protegidos por impermeables rutas al abandono. Aquí no hay permiso para morir en los olvidos. Por siempre donde quiera miren nuestros ojos, no hubo nada más bello que Cúcuta. Por siempre donde quiera cayó una gota de sudor dentro canchas cucuteñas, no hubo nada más bello que el baloncesto.

La ´Fiera´ dejó sus garras marcadas. No existió lugar en Colombia donde por su culpa y su gran culpa, miles de aficionados un día exclamaron: ¡Esos toches cucuteños llevan la flecha muy afilada y las garras bien lijadas! Seguro volverán a salir nuevas generaciones de guerreros con sangre ancestral, se dejan sentir en rugidos y anhelos los advertimientos de todo cuanto fuimos. Difícilmente fallan las corazonadas surgidas de remembranzas.

Se escucha otra vez el rugir de la ´Fiera´ traído por letras. Volveremos por lo nuestro, aquello que somos y siempre seremos. No importa estatura, contextura física, táctica y otras estrategias más. Volveremos con lo único que somos: “Coraje y Garra”.

Inspiraciones resurgen en calles sin andar del ayer. Así somos los cucuteños, pertenecemos al pasado. Nuestro camino futuro marcado por lo que fuimos siempre. Nada se olvidó, todo está por recuperar, habrá más amaneceres y nuevamente recordaremos muchos gladiadores. Nunca será pasado ni tiempo de olvidos, somos lugar donde nada muere, tenemos identidad propia.

La ‘Fiera’ ruge en el firmamento

Roque Abel Peñaloza Adder y su esposa ‘Toña’ Quintero

El Cerro Tasajero encomendó poner un nuevo lucero sobre sus horizontes. Hoy brilla nuestra historia y se observa un destello en la estatua de Cristo Rey. Dios llevó a las alturas un hijo entrañable de nuestra tierra. Roque Peñaloza exaltará las páginas doradas del terruño con muchos grandes del último siglo.

Ahora podemos viajar rememorando anhelos y días de gloria que nunca jamás se fueron. Roque Peñaloza es cucuteño y será por siempre un estandarte imborrable. Nuestra estirpe es distinta a otros pueblos.

Nuestros senderos se aprecian tan diferentes, aunque siempre caminamos los mismos destinos. Aquí nada muere cuando resurgen los recuerdos de la gente buena.

Nuestro cobijo y nuestra razón de existir es única. Roque Peñaloza nos transportará al pasado de las emociones en medio del deporte del aro y la cesta. Un jugador grande entre los grandes con tan solo 1.75 metros de estatura.

Roque, tu ciudad te recuerda, Colombia también, tus amigos te extrañan y la historia cucuteña, no te abandona mientras existan letras. Grande entre los cinco más grandes del quinteto titular del ensueño.

Nada se fue, nada murió, la memoria histórica nuestra seguirá viva e intacta. Letras esperan para hacer sentir todo cuanto fuimos, igual a cuanto somos y también seremos. Ahora veo venir el nuevo amanecer, cuando sueño y recuerdo.

Gracias ‘Fiera’ Peñaloza, te expresa hoy tu amada ciudad, ese pueblito del ayer que te llevaste a las rutas de la Eternidad. Esa ciudad tan bella entre las bellas: CÚCUTA.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 10 de marzo de 2023

2210.- BIBLIOTECA PUBLICA, 100 AÑOS TRANSFORMANDOSE

Karina Judex / Eduardo Rozo (La Opinión)

Julio García - Herreros Prada
Director Corporación Cultural Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero

Los Quijotes de una historia que empezó a escribir Julio Pérez Ferrero y que continúa Julio García - Herreros Prada, el carismático director que recorre los pasillos del antiguo edificio con guayabera blanca y una enorme sonrisa que contagia la pertenencia por Cúcuta.

Él, que tiene 18 años al frente de la corporación cultural, recuerda cómo antiguamente solo eran unas pequeñas salas de lectura donde los libros se ofrecían como en una tienda, entregándose por una ventana.

Ahora, la dinámica es abierta, con amplias, modernas y cómodas salas, en un entorno que incita a viajar por el mundo con un libro, en medio de la fresca brisa del Pamplonita.

El impacto positivo de la Julio Pérez Ferrero en la cultura local le significó en el 2014 ser finalista del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas ‘Daniel Samper Ortega’, y quedarse con el primer lugar en la categoría Grande. El Ministerio de Cultura exaltó su labor en pro del desarrollo fronterizo.

Marlene Navas Fernández
Coordinadora de la Red Departamental de Bibliotecas Públicas

Lola Lucrecia Mora
Sección de libros donados y catalogación digital

Alix Pérez
Referencista, bibliotecaria y cuida el Fondo Antiguo

Cronología de su transformación

1919: El 14 de abril se creó la Biblioteca Pública Puente Boyacá con sede en el primer piso de la Gobernación. El secretario de instrucción pública Julio Pérez Ferrero la inauguró el 5 de agosto.

1927: El gobernador de la época Luis Febres Cordero en reconocimiento póstumo al promotor de la Biblioteca le puso el nombre de Julio Pérez Ferrero.

1930 – 1949: La Biblioteca carecía de espacio propio y tuvo como sedes salones en la Escuela de Artes y Oficios de Cúcuta y en la antigua Cervecería Santander, hoy colegio San José.

1953: El 28 de enero se conmemora un aniversario más de la muerte del poeta ocañero José Eusebio Caro Ibáñez. La gobernación decreta que una sala de la Biblioteca lleve su nombre y albergue obras de autores regionales.

1954 – 1987: En el edificio de la Sociedad de Mejoras Públicas se destine un área para la Biblioteca (sótano y primer piso). En esta sede de la calle 9 se empezó a contar con hemeroteca y espacios de tertulia.

1969 – 1978: El 1 de enero de 1969, la Biblioteca se vincula al Instituto Colombiano de Cultura (Concultura). En 1978 se reorganiza el Instituto de Cultura y la Biblioteca se convierte en entidad adjunta.

1987: El 18 de agosto se ordena el traslado para la calle 4 con Diagonal Santander, edificio del Instituto de Cultura del departamento, hoy Cread de la Unipamplona.

1993: Se adecua la antigua sala de audiencias del Tribunal Superior de Cúcuta en el primer piso del edificio Santander o Palacio Nacional. Allí funcionó la hemeroteca y la Biblioteca de Autores de Norte de Santander.

1999: Liquidado el Instituto de Cultura del departamento la Biblioteca es administrada por Funproculdes. Se decide que tendrá como sede el antiguo hospital San Juan de Dios para la época en reconstrucción.

2000: Recuperada la infraestructura se reinaugura con la presencia del entonces presidente Andrés Pastrana y el gobernador Jorge García - Herreros Cabrera.

2001: Pasa a ser Corporación Cultural Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero y en mayo asume la dirección Julio García – Herreros Prada actual timonel del ente cultural. En junio se abren las puertas en la sede actual (avenida 1 entre calles 12 y 13).

2003: El 3 de abril el Ministerio de Cultura declara el edificio donde funciona la Biblioteca Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional.

2004 – 2019: En los últimos 15 años la Biblioteca se convierte en el epicentro cultural de los cucuteños y en un punto de encuentro para todas las generaciones. Tiene como lema Patrimonio que nos une, oferta diferentes servicios y en 2019, cumple 100 años de creación.

Galería fotográfica





















Recopilado por: Gastón Bermúdez V.


miércoles, 8 de marzo de 2023

2209.- CAPITAN ARMANDO AUGUSTO DUPLAT GOMEZ

Jaime Escobar Corradine (https://volavi.co/)


Armando Augusto Duplat Gómez nació en la ciudad de Cúcuta, capital del departamento de Santander, el 26 de abril de 1946 en el hogar formado por Armando Augusto Duplat Durán e Inés Gómez Zuleta. Tuvo una niñez feliz al lado de los suyos y se educó bajo la estricta disciplina de los padres lasallistas en el Colegio de la Salle de su ciudad, ubicado en la antigua hacienda de Villa Fidelia y se convirtió en uno de los colegios más emblemáticos de la ciudad. Fue allí donde Armando se hizo bachiller en 1964.

Su vocación siempre fue la de hacerse aviador. La madre doña Inés falleció cuando Armando tenía apenas seis meses de nacido. Una vez al año viajaba en avión a Medellín donde sus abuelos maternos a pasar temporadas. En el vuelo de Cúcuta a Medellín, con paradas en Bucaramanga y Barrancabermeja (siempre al cuidado de las auxiliares de vuelo), lo invitaban los pilotos a la cabina de mando y fue allí donde nació la fascinación por volar cuando apenas tenía seis años.

Grumman Gulfstream I

Con mucho esfuerzo (en contra de los deseos de su familia), inclusive su abuelo sentenció que no le pagaría la carrera, pues no quería que “estudiara para muerto”. Aun así, y siguiendo sus sueños, logró conseguir un préstamo en la Caja Agraria para costearse sus estudios y se trasladó a la ciudad de Bogotá donde efectivamente se hizo piloto en el Aeroclub de Colombia ubicado en Guaymaral. El 10 de diciembre de 1966 recibía sus alas de piloto y empezaba una carrera profesional que tanto amó y a la que se dedicó de lleno.


Armando se casó con Nibia Piedad Villamizar, nacida en Bogotá, en 1967, con quien tuvo tres hijos: Andrés, Simona y Pamela y en la actualidad cuenta con cuatro nietos.

Su primer trabajo lo consiguió con la Prefectura del Casanare y cuatro meses más tarde comenzó a volar en la empresa AEROTACA creada por un grupo de ganaderos de los hatos Veladero, San Rafael de Guanapalo, Santa Ana y San Pablo, con base en El Yopal. En AEROTACA se desempeñó como piloto por dos años volando en los Llanos Orientales a infinidad de pistas rudimentarias en esa región apartada del país.

Más adelante pasó a trabajar en AEROTAXI, la subsidiaria de Avianca con pequeños monomotores Beaver y más adelante Beechcraft B-80 Queen Air de la División Antioquia con base en el Aeropuerto Olaya Herrera de la ciudad de Medellín. Allí alcanzó a trabajar unos dos años volando especialmente a comunidades del noroccidente del país: el Urabá y Magdalena Medio.


El Capitán Jaime Castro lo invitó a volar en la nueva empresa regional antioqueña CESSNYCA que recién había adquirido los versátiles Beechcraft B-18 y heredaba las rutas abandonadas por la empresa Aerotaxi.

Transportes Aéreos Panamericanos TAMPA, de la familia Coulson, voló de 1975 a 1977 donde se desempeñó como Comandante e instructor de los equipos Douglas DC-6 A/B, volando flores de exportación a Estados Unidos.

Posteriormente se vinculó a Líneas Aéreas del Caribe LAC, de la familia Donado, de 1977 a 1979 donde se desempeñó como Comandante e Instructor de los equipos Douglas DC-6 A/B, volando carga a todo el territorio nacional, las islas del Caribe y Miami.


En abril de 1979 se presentó la oportunidad de trasladarse a Venezuela e incursionar como en la empresa de carga AERO B VENEZUELA como Capitán de Aeronave, Jefe de Operaciones e Instructor Chequeador. Para ello, obtuvo la Licencia De Transporte Línea Aérea Venezolana: TLA No. 5406 con habilitación de vuelo instrumental, instructor multi-motores. Queen Air, Beechcraft B-18, Douglas Dc-3 y Douglas DC-6, Capitán de Convair 340 y 440; Grumman Gulfstream I G-159 y monomotores Cessna y Piper; multi-motores Piper, Aerocomander y Beechcraft King Air.

También asumió la nacionalidad venezolana, una vez que su padre era venezolano por haber nacido en Rubio, Estado Táchira.

En agosto de 1980 se vinculó con la empresa LAGOVEN, filial de la empresa Petróleos de Venezuela PDVSA y comenzó un largo período volando en aviones ejecutivos de una de las empresas más importantes del país, como comandante, instructor y chequeador en equipos Gulfstream I y Beechcraft King Air 200.

En 1982 fue ascendido para ocupar la posición de Jefe de Operaciones del Departamento de Aviación, siendo responsable por el mantenimiento, programación y operación de las aeronaves de la empresa consistente en ocho unidades Gulfstream I y un King Air 200 que volaban 6.500 horas por año transportando un promedio de 40.000 pasajeros ejecutivos. Además, se manejaba un presupuesto asociado de USD 5.5 millones de dólares.


Para 1994 se convirtió en el Gerente del Departamento de Servicios Generales de LAGOVEN. En la sede corporativa era responsable de la administración y operación de los Servicios de Mantenimiento del Edificio, áreas verdes y facilidades deportivas. Equipamiento integral de las oficinas, mobiliario, servicios de apoyo secretarial, artes gráficas, tráfico y correspondencia, bibliotecas técnicas, alimentación, logística asociada a viajes y traslados, eventos especiales, mudanzas de materiales y efectos, transporte terrestre, taxis, procesos de operación de transporte aéreo, con vuelos propios y contratados, ala Fija y rotativa.

De 1998 al 2003 se fue a trabajar directamente a la empresa Petróleos de Venezuela como gerente de servicios/gerente funcional de servicios logísticos de exploración y producción. Allí, era responsable tanto en la sede como en las áreas operacionales por la administración, dotación y operación de los servicios de mantenimiento de las instalaciones no industriales. Operación y dotación de la flota terrestre liviana, mantenimiento y dotación de Campamentos Residenciales, administración de Comisariatos; el equipamiento integral de Oficinas, adicionalmente líder responsable por el Proceso Corporativo de Viajes y traslado a nivel nacional de Petróleos de Venezuela y sus filiales.

A partir del 2003 pasó a Petroquímica de Venezuela PEQUIVEN S.A. otra subsidiaria de PDVSA como gerente corporativo de recursos humanos / administración y servicios responsable por la administración, captación, compensación y desarrollo del personal gerencial, profesional, técnico y administrativo de los complejos petroquímicos de Morón, El Tablazo y José; adicionalmente responsable de la administración y operación de la Empresa en Caracas.


En junio del 2003, la Asociación Latinoamericana Aeronáutica ALA de Miami, le confirió al Capitán Duplat un reconocimiento especial; por lograr un impresionante récord de seguridad como reflejo de su profesionalismo y la aplicación de las más altas prácticas y políticas de seguridad en los departamentos de vuelo a su cargo.

Del 2004 al 2008 fue “Demo Pilot” para los representantes de Beech en Venezuela. En 2010 creó la compañía SSA encargada de asesorar a la empresa de transporte aéreo que prestan servicios a la industria petrolera.

Durante este tiempo también se ha desempeñado como auditor del Consejo Colombiano de Seguridad encargado de supervisar a las empresas de aviación vinculadas a la industria del petróleo bajo los estándares y parámetros de la IOGP.

El Capitán Duplat fungió también como gerente de la Sociedad Consultora de Seguridad Aérea, auditor de Operaciones y Mantenimiento de Pacific Rubiales, entre otras.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 6 de marzo de 2023

2208.- ¡NEGRO BLANCO, ES GOMEZ!

Beto Rodríguez (Imágenes)


Es difícil encontrar en el área de frontera y en una treintena de países, un conocedor de las huellas de Juan Francisco Gómez, ascendiente directo del temido presidente, general y político venezolano Juan Vicente Gómez Chacón, el campesino nacido en La Mulera, jurisdicción de San Antonio del Táchira, quien llegó al poder tras un golpe de Estado y se mantuvo en el solio dieciocho años, tras tres periodos intercalados entre 1908 hasta su defunción en 1935.

El ‘Benemérito’ como lo llamaban los aduladores, protegió a los inversionistas extranjeros y criollos, fortaleció la economía, construyó carreteras con los presos, fomentó la explotación petrolera, la misma que en modernos tiempos disfrutan sus connacionales.

El militar Gómez Chacón, sinónimo de miedo, mantuvo en su férreo puño la dirección de su país y bajo la bota a los opositores. De su recio carácter nació la famosa frase: “Mis amigos son la verga, mis enemigos verga con ellos”.

El castrense Gómez Chacón visionario en asuntos de negocios dejó una incontable fortuna en haciendas, diverso ganado, residencias y dinero efectivo de la cual goza su descendencia.

Mientras tanto quedaron olvidados en los laberintos del tiempo los relatos de torturas, exiliados, desaparecidos y los fantasmales gritos de los harapientos hambrientos muertos entre grilletes y cepos en la cárcel La Rotunda de Caracas, demolida por haber sido considerada oprobio de la humanidad. En ese lugar fue construida la Plaza Concordia como rechazo al despotismo dictatorial.

Nadie da razón de Juan Francisco Gómez, el nieto del general Canuto Gómez (tío de Juan Vicente Gómez), hijo de la bella Irene Gómez y un anónimo soldado negro, oriundo de la región de Coro, apenas llamado Francisco Blanco.

Pero si en determinado lugar entre Colombia, Venezuela y el resto del Caribe indagan por Negro Blanco, muchos saben en detalle de quien se trata: del fruto de los amores clandestinos de su joven madre con el militar raso caído en desgracia por su osadía pasional, quien recuperó la libertad ante las amenazas de suicidio de la mujer que lo eligió para hacerlo merecedor de sus virtudes afectivas.

Negro Blanco fue concebido en San Antonio del Táchira y parido en Capacho, donde también llegó a la vida el ilustrado mandatario del vecino país, abogado Cipriano Castro.

Desde entonces su vida no ha sido obscura debido al tono de su apodo ganado en el ambiente deportivo, por el contrario, se le ha tornado diáfana gracias a su vasta capacidad de trabajo y el no haber utilizado en algo la anuencia de su apellido, aunque muchos relatan con erudición en su presencia la historia de sus mayores.

Inclinado por el béisbol, disciplina que lo hizo estrella al ser componente de la Selección Táchira y la representación de Venezuela, ingresó a la Guardia Nacional a los doce años, lo sometieron a trato castrense y salía a patrullar con un fusil Máuser en ristre, superior a su estatura.

En el cuerpo armado lo apoyaron en sus intenciones jonroneras, llegó casi adolescente a la honrosa posición de segundo bate de la novena de su país y en el apogeo de su capacidad física no lo aceptaron en la Serie del Caribe por no tener edad reglamentaria. Sin embargo, participó en varios torneos internacionales hasta el 13 de abril de 1952, cuando en un encuentro nacional, entre aplausos y vítores, ante numeroso público, se retiró y dejó con nostalgia a un lado el palo que le dio renombre. Cúcuta tuvo la suerte de ver destellos de su capacidad beisbolera al jugar con el equipo Cumotor.

Hoy día, Juan Francisco Gómez, Negro Blanco, casi centenario todavía exige respeto por su mote, en medio de los recuerdos de su actividad industrial de la diversión, sobre todo en época de festivales artísticos, fundador de cabarets de primera categoría con gallera donde ocupó mucha gente, mediante la contratación de costosas orquestas de gran fama nacional e internacional. Danzarín insigne, ganó dos maratones de baile ante competidores de gran estilo. Como referencia en nuestra región, Negro Blanco compró el Grill Boconó en la vía a San Antonio, pero cambió su razón social a Grill Tropicana, incluyéndole una gallera.

Siempre concurrió a partir de España a lugares donde presentaban corridas de toros, y en su condición de gallero nunca tuvo contratiempo alguno de viajar con sus plumíferos ejemplares al lugar del planeta donde lo retaran. Su pasión taurina lo obligó a importar astados y por eso se convirtió en el primer empresario de Táchira, según una placa donde destaca su gracioso seudónimo de aparentes tintes racistas.

Ha recibido varias condecoraciones, exigente trabajador del campo siempre contrató labriegos a los cuales dio buen trato porque a la legendaria drasticidad de su apellido le pasa lo del tigre, no es como lo pintan, al menos en su caso.

Sin pensarlo, tal casi siempre ocurre llegó hace más de cuarenta años al Carmen de Tonchalá, compró dos fincas, las equipó, presentó tres novilladas y al parecer en ese sitio se entregará a la benefactora paz de la tierra usufructuante de su condición de granjero a perpetuidad.

Negro Blanco regocijado en los recuerdos de los mozos años, aún con firme voz describe su colección de inmuebles, costosos coches y bellas mujeres en el esplendor de la femineidad, de turista en casinos, enfrentamientos de gallos y toros su otra controvertida pasión.

Parte de su vida trascurrió en clubes de primera y aficionados a la pelota entre ellos Roque Mora, los hermanos Mario y Pedro Nel Canal Ramírez, Martín Ferreira y Eustorgio Colmenares a quien calificó de suave, humilde, burlón, conciliador, lo mismo protector ante quienes se le oponían debido a su empuje de industrial extranjero.

A Negro Blanco en su dilatada edad apenas le faltan las notas del clarín de la retirada, mientras entre risas y añoranzas positivas, sabe que la existencia es corta sólo para los obstinados en amargarse con los triunfos del prójimo, mientras los demás disfrutan hasta donde lo merecen.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 4 de marzo de 2023

2207.- PATRIMONIO CULTURAL, UN PACIENTE MORIBUNDO

La Opinión


En el municipio de Cúcuta, la lista de bienes inmuebles declarados patrimonio es amplia. El Parque Mercedes Ábrego, el Parque Antonia Santos, la Basílica Menor San Luis Gonzaga, el Palacio Municipal y el Cementerio Central de Cúcuta son los más destacados.

Sin embargo, en el inventario local, otros 80 edificios, barrios y localidades, de prominente valor histórico y cultural, son amenazados con desaparecer por la falta de acciones por parte de las instancias a cargo de desarrollar sus declaratorias.

Por ejemplo, a la fecha no existe un Área Especial de Protección, es decir, un área de influencia que delimita geográficamente una zona con reconocimiento histórico-arquitectónico, representativo para la ciudad.

Este diagnóstico explica el estatus del patrimonio municipal. Mientras se avanza a paso lento en la elaboración de un inventario de sus bienes, las huellas de la herencia de la ciudad se van borrando por el descuido, tanto de las administraciones como de su gente.

La muerte de la Casa Alemana



En la calle 16 con avenida sexta del barrio El Páramo, demolieron una Casa Alemana construida en el siglo 20 (1901-2000). La venta se hizo en el 2021, cuando comenzó el proceso de reforma, pero no fue hasta abril del 2022, cuando ya no quedaban sino escombros, que se generó la alarma. Demasiado tarde.

El arquitecto Luis Albarracín, miembro de la Junta Directiva de Corpatrimonio, explicó que esa entidad envió una carta a la Gobernación de Norte de Santander y a la Alcaldía de Cúcuta en julio del 2021 que no tuvo éxito, porque la demolición iba en marcha. La demolición progresiva de la casa se produjo en las narices de la misma comunidad que la albergaba y que tal vez no conocía ni su historia.

Hechos como este acontecen en silencio y más seguido de lo que parece, por falta de interés y porque en una ciudad como Cúcuta, alimentada por el comercio, “se ha perdido de arraigo y para algunas personas lo que les interesa es el terreno”, menciona Gerardo Becerra, subsecretario de Cultura y Turismo de Cúcuta.

De la misma manera que ocurrió con este bien, ha pasado con otros bienes que tenían declaratoria, porque hubo dueños que prefirieron forzar su deterioro hasta hacerlos inservibles y poder hacer un uso más rentable de su propiedad.

El subsecretario de Cultura explicó que “no existe una bonificación de estímulos para bienes patrimoniales”. Dicho, en otros términos, el dueño de un bien privado que tiene declaratoria “se hace responsable de su mantenimiento”, aclaró.

Sin importar su estrato social, ni su poder adquisitivo, es el dueño quien debe ocuparse de mantener intacta la construcción, de manera total o parcial, ya que la declaratoria establece el área del bien que protege y los elementos cuyas características son inmodificables.

Becerra dijo que el único beneficio que reciben las personas es “ser dueño de un bien patrimonial”, es decir, el status quo. No existe ningún acuerdo tributario, ni pago como beneficiario.

El funcionario admite que “la conservación de un bien patrimonial cuesta porque por ejemplo mantener unos techos en determinadas condiciones con unos materiales que usaban en una época, eso tiene un costo elevado”, afirmó

La Quinta Steinvorth, en la calle 11 con Av. 2ª.

Edificio Rosetal construido en 1968 en la Av. 0 con Calle 10.

La casa Félice Torre, en la esquina de la Av. 5ª con calle 15.

El Hotel Tonchalá inaugurado en 1956 en Av. 0 con calle 10.

El edificio San José construido en 1950 en la Av. Sexta con calle 11.

Lista Licbic

El Departamento Administrativo de Planeación Municipal posee una Lista Indicativa a Bienes de Interés Cultural (Licbic) que contiene casi 80 barrios, edificios y casas que han sido objeto de una valoración histórica, estética y simbólica para su posible proceso de declaratoria.

Estos espacios y construcciones hacen parte de la historia de la arquitectura republicana y moderna del Siglo XX.

Entre estos se encuentran: la Quinta Steinvorth, la casa Félice Torre, el edificio Rosetal, el Hotel Tonchalá y el edificio San José. Estos tres últimos pertenecen a la firma colombiana de arquitectos e ingenieros Cuéllar Serrano Gómez, los mismos que desarrollaron el Teatro Zulima.

Las declaratorias

Existen tres vías para iniciar un proceso de declaratoria del patrimonio en los municipios. La principal es su inclusión en las actualizaciones del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) por parte del Departamento Administrativo de Planeación Municipal.

La segunda es por medio de un acuerdo municipal y la tercera por decreto del alcalde. Todas deben gozar de aprobación o autorización por parte del Concejo Municipal.

De manera preliminar, los consejos de Patrimonio o los de Cultura, deben hacer un estudio técnico de caracterización y una serie de diligencias encaminadas a describir la naturaleza del bien y sus valores patrimoniales.

Entre los principios generales de intervención de los bienes de interés cultural, departamental y municipal, se describe por ejemplo que deben respetar “la evolución histórica del bien y abstenerse de suprimir agregados sin que medie una valoración crítica de los mismos”, según el Decreto 000313 de 2013.

Área Especial de Protección

El Departamento de Planeación Municipal y la Secretaría de Cultura y Turismo pretenden establecer un Área Especial de Protección en la ciudad para incorporar nuevos patrimonios al POT.

De manera aleatoria han ido incorporando algunos bienes mediante acuerdos de modificación, para protegerlos de forma temprana, especialmente los privados.

El subsecretario de Cultura explicó que este no es un proceso tan sencillo, ni mucho menos expedito. “La norma precisa que debe surgir un trámite, una ficha básica de identificación, una caracterización y unos estudios previos, que es en la fase que estamos ahorita para incluir más bienes”, comentó.

De manera sorpresiva, encontramos que la Casa Alemana demolida estaba en el inventario de caracterización del municipio para su incorporación de nuevos bienes municipales, pero en un proceso con vicios de irregularidad, la Curaduría Urbana otorgó una licencia de construcción de manera inconsulta.

“Ellos debieron haber pedido la autorización de Planeación para intervenir, pero no lo hicieron. Lamentablemente en Cúcuta, nadie pide permiso, es un tema cultural”, comentó.

Becerra aclaró que por mucho que se avance en el proceso de identificación y declaratorias, quienes realmente hubieran podido impedir a tiempo la demolición de este bien eran las comunidades.

“La gran mayoría de los cucuteños no conoce su patrimonio y su historia. Es un tema muy complejo que tiene que ver incluso con temas de los programas académicos”, advierte el arquitecto Luis Albarracín, miembro de la Junta de Corpatrimonio.


Bienes materiales e inmateriales

Históricamente, en América Latina, el patrimonio cultural de las naciones ha sido concebido como depositarios de memoria, asumiendo que solo lo viejo es valioso.

En Colombia, a partir de 1997, con la promulgación de la Ley General de Cultura Patrimonio, se establecieron normas y competencias para proteger el legado de la Nación. Con la creación del Ministerio de Cultura, esos fundamentos se trasladaron a algunas dependencias de índole nacional, departamental y municipal.

En los inmuebles se establece la formulación de un Plan de Manejo y Protección (PEMP) y para los bienes o manifestaciones intangibles, la protección se asegura a través de un Plan Especial de Salvaguarda.

En Cúcuta, con un importante conglomerado de bienes históricos, existen competencias de carácter nacional, departamental y municipal, dependiendo de la declaratoria.

Así tenemos como bienes inmuebles nacionales: la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, fundada en 1919; la Torre del Reloj de Cúcuta, que data de 1962; el Palacio de la Gobernación de Norte de Santander, también conocido como La Cúpula Chata, construido en 1919; la Quinta Teresa, una antigua casa colonial erigida en 1893 y el complejo de estaciones del Ferrocarril inaugurado en 1889.

Planeación Municipal da cuenta en su inventario de bienes inmuebles patrimoniales departamentales a la Catedral de San José de Cúcuta, el Parque Santander, el Palacio Nacional, donde está el conocido Parque de la Bola; la Loma de Bolívar, la Caldera de Producción de Petróleo, en la Fundación Virgilio Barco; el monumento al Ferrocarril de la redoma del terminal y la iglesia de Sevilla.

Códigos QR

Uno de los proyectos que la Secretaría tiene desarrollo para propagar el arraigo cultural en el municipio es la creación de los cursos de “Turismo Cultural con énfasis en Patrimonio” en alianza con la Biblioteca Pública.

En otra de sus estrategias de identidad y promoción cultural de Cúcuta planean la instalación de un sistema de códigos QR en los sitios donde se encuentran los bienes patrimoniales que dirigen a unos audios cargados en la página web de la Secretaría de Cultura, donde ofrecen una breve reseña de su historia. Todo este proceso debe contar con una autorización debido a la misma ley que consagra su protección.





Recopilado por Gastón Bermúdez V.

jueves, 2 de marzo de 2023

2206.- UN RECORRIDO POR MONUMENTOS EMBLEMATICOS DE CUCUTA

La Opinión

La historia de Cúcuta es contada por sus estatuas, que son emblemáticos altares de la patria

La historia de Cúcuta es contada por sus estatuas, que son el testimonio perenne de sus tradiciones, de sus valores humanos y un saludo a las generaciones futuras.

"Las estatuas son lo que fuimos, somos nosotros, nuestra frente que miraba las olas, nuestra materia a veces interrumpida, a veces continuada en la piedra semejante a nosotros", nos dice Neruda.

La Opinión hizo un recorrido por aquellos altares de la patria donde están las estatuas de nuestros héroes y heroínas, que recuerdan sus victorias militares y los actos que los hicieron grandes en su decidida lucha por el derecho sagrado a la libertad.

Queda a la posteridad el deber de mantenerlos, restaurarlos y conservarlos como un patrimonio común para que puedan "subsistir destinadas al tiempo silencioso".

Estatua de Santander

Los cucuteños y visitantes se adentran a diario en el corazón de la ciudad representado en el parque Santander, homenaje a un hijo ilustre de estas tierras fronterizas y una de las figuras determinantes en la emancipación americana frente al imperio español.

En el centro de esa emblemática plaza se encuentra la estatua del 'Hombre de las Leyes', fundida en bronce en Hamburgo (Alemania) por el escultor Carl Borner y pagada por suscripción popular cucuteña. Fue puesta en su sitio actual el 7 de agosto de 1892, en conmemoración centenaria del nacimiento del prócer Francisco de Paula Santander (Villa del Rosario de Cúcuta 1792- Bogotá 1840).

Los cucuteños pagaron por ella 20.000 marcos de la época y las láminas de mármol tuvieron un costo de $4.000, materiales que también fueron importados de Alemania, según los historiadores.

En la parte frontal del pedestal está el escudo de armas de la República de Colombia y sobre él la inscripción: Santander.

En el lado posterior hay una placa que dice: levantada por suscripción popular en su primer centenario. 1892. Es considerada la mejor estatua hecha del general Santander.

Columna de Bolívar

La Columna de Bolívar es un homenaje de gratitud del pueblo cucuteño al Genio de América, monumento erigido el 28 de febrero de 1882, igual que el anterior por suscripción popular, es decir mediante una colecta.

Nos recuerda que, en esa loma, en el occidente de la ciudad, las tropas del entonces coronel Bolívar derrotaron con más valor y arrojo que poderío militar, a las fuerzas realistas del brigadier español Ramón Correa, el 28 de febrero de 1813.

Es un altar de la patria donde se libró la llamada Batalla de Cúcuta, de enormes repercusiones en el terreno político y militar, que le sirvió de sustento al Libertador para planear e iniciar desde la frontera la Campaña Admirable, que culminó con la toma de Caracas.

La columna fue obra de don Pedro Tobías Vega, quien más tarde construyera la plaza de mercado de Cúcuta y reconstruyera la Catedral San José.

En 1960 y por solicitud del que fuera presidente de Colombia, Virgilio Barco Vargas, el Concejo de Turbo (Antioquia) obsequió a Cúcuta un cañón usado en la guerra de la Independencia, que se encuentra desde ese año instalado al pie de la columna, monumento que cada 28 de febrero los cucuteños visitan.

Busto de Juana Rangel de Cuéllar

La ilustre matrona Juana Rangel de Cuéllar (6 de octubre de 1649, Pamplona - 1736, Pamplona), descendiente de los primeros conquistadores, a la edad de 84 años firmó en Tonchalá, el 17 de junio de 1733, la escritura por la cual donó media estancia de ganado mayor de su hacienda Guasimal para fundar a Cúcuta, motivo suficiente para que los cucuteños le rindamos tributo.

Pero fue, paradójicamente, un hijo adoptivo de la ciudad, quien le hizo el más grande de los tributos, donando un busto para que se recordara su generosidad y ejemplo, por los siglos de los siglos.

El busto en mención se erige en el parque Juana Rangel de Cuéllar, ubicado en la Diagonal Santander con avenida Sexta, frente al barrio La Merced. No siempre estuvo ahí, porque a finales de la década del 50 lo habían instalado en la glorieta de la autopista a San Antonio frente al barrio San Mateo.

La obra que fue tallada en Italia por el escultor Pietro Canónica, autor de bustos de pontífices que están en el Vaticano en Roma, donada a la ciudad por el comerciante italiano Gaetano Severini, quien vivió varios años en Cúcuta. La efigie está elaborada en mármol de las canteras de Carrara en los Alpes Apuanos de ese país europeo.

En el pedestal se puede leer: "La Sociedad de Mejoras Públicas consagra este sitio a la memoria de doña Juana Rangel de Cuéllar, insigne fundadora de Cúcuta, mayo de 1962".

Columna de Padilla

Muchos habitantes de la ciudad desconocen que en un cerro que bordea la ciudad hacia el sur, sobre la vía llamada Circunvalación, en el barrio El Contento, está la Columna de Padilla.

El monumento fue levantado el 24 de julio de 1923 al conmemorarse el centenario de la Batalla Naval de Maracaibo, y como homenaje a su máximo héroe José Prudencio Padilla López (Riohacha 19 de marzo de 1784 – Bogotá 2 de octubre de 1828), quien derrotó a los españoles y los desterró de nuestros mares.

Es una columna triangular levantada por iniciativa del gobierno de Norte de Santander, el Concejo de Cúcuta y la junta de festejos patrios de ese año. En una de sus caras puede leerse: "El almirante Padilla enalteció en esta jornada el honor de la marina colombiana".

Los cucuteños seguramente tampoco saben que José Prudencio Padilla no fue precisamente de estas tierras, sino que nació en Riohacha, la capital de la Guajira. Llegó al grado militar de Almirante tras ser humilde boga, hijo de Andrés Padilla y Lucía López, en un hogar pobre. Su adolescencia la pasó entregado a las rústicas labores del campo, en el poco húmedo suelo guajiro.

El monumento recordatorio de la Batalla Naval de Maracaibo fue diseñado por Fabio González Tavera y construido por el arquitecto Crisanto Ramírez.

Estatua de Bolívar

La imponente estatua de Simón Bolívar que se levanta en el parque del barrio Colsag, contigua a la avenida Gran Colombia, es réplica de una que se erige en un parque de Roma (Italia), obra del célebre escultor Pietro Canónica. Fue obsequiada por el gobierno venezolano y es la única estatua ecuestre que del Libertador existe en Cúcuta.

El trabajo de fundición en bronce se hizo en los talleres La Estancia de Caracas, por el escultor Martín Toledo y su costo ascendió a 700 mil bolívares.

La inauguración fue el 28 de febrero de 1982 con presencia de los presidentes de Venezuela y Colombia, Luis Herrera Campins y Julio César Turbay Ayala.

El monumento vino a satisfacer el anhelo de los habitantes de la Perla del Norte de contar con una efigie pública del padre de la patria, a quien se le había designado en 1940 la llamada Plazuela del Libertador, frente al Palacio Nacional o edificio Santander. "Pero en 1982 las autoridades de Venezuela consideraron que ese parque no llenaba las especificaciones de extensión requeridas para una estatua de tan extraordinarias proporciones", según se consigna en el trabajo de Leonardo Molina Lemus 'Patrimonio Cultural de Norte de Santander".

Busto de Antonia Santos

El busto de Antonia Santos, levantado en el parque que lleva su nombre, en la avenida 7 entre calles 5 y 6, frente a la antigua Cárcel Modelo, no es ni sombra de lo que fue, convertido en la actualidad en plaza de mercado y refugio de habitantes de calle, pero que, al ser inaugurado en 1934, los bellos acabados de su arquitectura y diseño le valieron el nombre de “El rincón de los poetas”.

El parque fue dedicado a la heroína María Antonia Santos Plata, fusilada en El Socorro (Santander) el 28 de julio de 1819, a las diez y media de la mañana. Junto a Mercedes Ábrego y Policarpa Salavarrieta representan a las mujeres rebeldes de Colombia, que ofrendaron la vida por amor a la patria.

Antonia Santos se unió a la causa de Simón Bolívar. Creó la guerrilla de Coromoro y Cincelada, la primera que se formó en la provincia de El Socorro para luchar contra la invasión española, grupo que tuvo un papel importante en las batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá.

El busto fue inaugurado el 20 de julio de 1922, escultura elaborada y obsequiada por el artista cucuteño Alberto Jurgesen.

Estatua de Mercedes Ábrego

La estatua en bronce, de tamaño natural, muestra la altivez de esta valiente mujer que entregó su vida por la cusa de la Independencia. Fue erigida el 13 de octubre de 1913 por suscripción popular, una colecta entre los comerciantes y la ciudadanía que sólo cubrió el 60 por ciento y el dinero restante lo pagó el departamento ($2.882,23). El costo fue de seis mil dólares de la época.

El italiano Tito Abbo, quien fuera cónsul de su país en Cúcuta, sirvió de intermediario en Génova (Italia) con el escultor Víctor Bisagne para que elaborara la estatua. La trajeron de Europa por el Lago de Maracaibo.

Se levanta sobre un pedestal de granito y representa a la heroína en el momento de ser sacrificada. Está en ropa de dormir, porque los militares españoles que la capturaron en su hacienda de Urimaco, a 15 kilómetros de Cúcuta, al occidente, no le permitieron tomar ropas de calle al momento de arrestarla, en la madrugada del 21 de octubre de 1813, como tampoco le permitieron calzarse, por eso está descalza y al parecer la trajeron amarrada desde Urimaco a esta Villa para su ajusticiamiento. Fue decapitada desnuda en la esquina de la avenida 5 con calle 11, en un costado del parque Santander.

Monumento a la Victoria

El monumento a la Victoria de Boyacá se levanta en el parque Colón, importante sector del barrio La Playa, calles 12 y 13 con avenidas 2 y 3, inaugurado el 7 de agosto de 1919, en conmemoración de esa confrontación armada que selló la independencia de Colombia con la derrota del ejercito realista un siglo atrás.

Aunque en 1919 la Gobernación del Departamento cambió el nombre de Cristóbal Colón por el parque “La Victoria”, por medio de la ordenanza No. 19 de ese mismo año, los cucuteños no se familiarizaron con el nuevo nombre y lo siguen llamándolo con el original.

Las crónicas de Cúcuta cuentan que, acercándose el 7 de agosto de 1919, primer centenario de la Batalla de Boyacá, el alcalde Ricardo Jordán y el secretario Andrés B. Fernández, dispusieron la erección de un monumento en el centro del parque para conmemorar esa efeméride.

Contrataron con el maestro José Crisanto Ramírez la construcción de un pedestal y una columna de 13 metros de alta, de estilo corintio, coronada con un hermoso capitel, las cuales tuvieron un costo de $1.012, 75.

Después le compraron al artista cucuteño Olinto Marcucci Ramírez la obra escultórica La Victoria. La estatua representa una joven con vestido suelto al viento, con una corona de laurel en la mano izquierda y una espada en la mano derecha como exponente de la victoria, que costó $4.175.

Este monumento, uno de los más importantes de la ciudad, está rodeado por frondosos árboles que fueron plantados en 1899 por soldados del Batallón Bomboná No. 15 acantonado en Cúcuta.

Monumento al Indio Motilón

“Para defender con tanto heroico ahínco el suelo que habitaban, se necesita un concepto algo elevado del amor al solar nativo, y la tribu de los motilones mostrose ufana en exhibirlo en sus peleas y acontecimientos, acaso inspirado por la disciplina de sus ritos o por la agradecida memoria con que miraban las proezas y hazañas de sus antiguos capitanes”.

Así describe el historiador Luis Febres Cordero a la raza motilona, cuya valentía y altivez están representadas en la estatua que se yergue en la bifurcación del camino hacia la imponente selva del Catatumbo y al lago de Maracaibo, los dominios de estos guerreros que no se doblegaron ante el invasor extranjero y prefirieron morir en libertad que vivir esclavos en su propia tierra.

Es el monumento "A la raza motilona", donde el indio está de cuerpo presente, blandiendo su arco y apuntando su flecha, instrumento de lucha y de resistencia, inaugurado el 7 de agosto de 1968 en el costado occidental de la intersección vial de la avenida a Atalaya y la glorieta de la Terminal de Transportes Estación Cúcuta.

Fue gestado por el padre Rafael García Herreros, quien desde mediados de 1962 inició con la idea y la socializó, logrando que el 13 de febrero de 1965 el Concejo de Cúcuta aprobara el Acuerdo No. 6, que dispuso "erigir un monumento escultórico al indio motilón, el cual se colocará en la glorieta de la intersección de la Diagonal Santander, con la autopista al Aeropuerto, que se llamará "Los Motilones" y la autopista a El Zulia".

La obra fue encargada al escultor antioqueño Hugo Martínez, considerado el primer escultor abstracto y geométrico de Colombia, quien en 1963 fue llamado a desempeñar la cátedra de escultura en la Escuela de Bellas Artes de Cúcuta.

En la capital de Norte de Santander el artista inició los planes para la elaboración de la gigantesca estatua destinada a conmemorar las luchas de los indios motilones y para el efecto se trasladó a la ciudad de Sogamoso (Boyacá). Como escultor y diseñador en el Museo de Sogamoso dio fin a la estatua planeada: un indígena de casi cuatro metros de altura, con taparrabo y cuerpo descubierto en actitud de disparar la flecha.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.