PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

miércoles, 8 de enero de 2014

505.- PADRE JUAN IGNACIO LATORRE CHACÓN



somoslarevista.com / Juan Pabón Hernández


El 30 de diciembre de 2012, la recién pintada capilla de “La Milagrosa”,  estaba especialmente decorada con jarrones dorados y anturios rojos. La Eucaristía, oficiada por el sacerdote  Juan Ignacio Latorre Chacón, con 52 años de ejercicio pastoral, fue muy alegre hasta que con nostalgia contó el impacto recibido después de 10 años de estar oficiando en la capillita, y se enteró a través de los medios de comunicación, que por “viejo”, sería enviado como confesor de la Catedral.

La noticia no gustó ni a fieles ni al sacerdote. Los primeros aducen que se sienten a gusto en la misa oficiada por el Padre Latorre, a quien han seguido en distintos lugares a donde lo han enviado porque se ha convertido en el amigo y consejero de todos. El segundo porque cuando llegó por primera vez a “La Milagrosa” hace 10 años, no iban sino como 10 personas a misa y poco a poco fue ganando a sus feligreses quienes diariamente copan la capacidad del pequeño templo.

Conversamos con los protagonistas de la noticia y  la decisión tomada por la curia diocesana de Cúcuta, cayó como un “balde de agua fría” entre los fieles que día a día asisten a la Eucaristía en la hermosa capilla. “El padre nos manifestó que es decisión del obispo de la Diócesis de Cúcuta, Julio Cesar Vidal, trasladarlo a la catedral San José para que se desempeñe como confesor. Sin embargo, él no se quiere ir y la comunidad que asiste diariamente a sus celebraciones eucarísticas teme que se pierda el trabajo ejecutado”, es el decir de quienes asisten. De igual manera, el sacerdote dice que acatará a decisión de su Obispo pero que le gustaría quedarse hasta que sus fuerzas fallen, acompañando y guiando a su grey. Aseguró que no se siente ni enfermo ni viejo y que el cambio a la Catedral como confesor si puede afectar su salud por su reciente neumonía.

Por su parte, Monseñor Julio César Vidal sostiene que la decisión está tomada y que “es normal que la comunidad se resista y que el sacerdote se encuentre amañado y no se quiera ir, pero en la Catedral estará bien atendido y lo necesitamos allí”, adujo el Obispo.

Ante la noticia que al parecer no tiene regreso, comenzaron a recoger firmas para solicitar la revocatoria de la decisión. Muchas personas mostraron su inconformidad y dijeron, no volverán a la capilla de “La Milagrosa” en protesta por la forma como el sacerdote recibió la noticia a través de los medios la cual les pareció ofensiva, aduciendo, lo sacaran con el argumento de que es “viejo”.

Lo cierto es que el Padre Latorre ya no permanecerá como sacerdote de “La Milagrosa”, a no ser que a Monseñor Vidal se le ablande el corazón y decida dejarlo una temporada más como es el querer de los fieles quienes diariamente a asisten a la Eucaristía. En su reemplazo fue asignado el padre Onofre Peñaranda, quien según el Obispo es un honorable escritor, más joven y quien seguramente podrá atender mejor a los fieles que asisten a la capilla.

Juán Pabón Hernández haciéndose eco de los feligreses solicita una reconsideración a la decisión:

Aún recuerdo la vieja capilla de Las Vicentinas, con su almacén vecino del voluntariado de damas, tan juiciosas; entonces, así se concentraba la labor pastoral: en la actividad misionera de las monjas y el trabajo dedicado de sus benefactoras.

Capilla La Milagrosa, Esquina Av. 1ª calle 15, barrio La Playa

Lo que no recuerdo es cómo se produjo el cambio y se dedicó a la Virgen de la Medalla Milagrosa: quizá porque comencé a asistir a misa allí cuando trasladaron al padre Juan Ignacio Latorre. Lo había conocido antes, en otras parroquias, como en Guaimaral, por ejemplo, con su clásica manera de conducir a la feligresía y un comportamiento amable y generoso en su atención a la gente.

Debo comentar que su forma de vestir, clásica también y muy de acuerdo con su condición de pastor, además de su conducta sosegada y siempre servicial, atrajeron a muchos. Porque a los fieles nos agradan los sacerdotes que conservan esa dignidad, tanto en la forma como en el fondo.
Entonces comenzó a crecer la capilla y se fue proyectando como un sagrado recinto para la devoción a la santísima Medalla Milagrosa, y la gente fue ayudando y todos estábamos contentos, porque la sensación de visitar el santuario nos dejaba constantes aportes de espiritualidad, sencillos, sin tantos aspavientos, así como es el padre.

El padre Juan Ignacio Latorre Chacón (foto 1967), hermano de Humberto Latorre Chacón ex-gobernador del Departamento.

Ahora me entero de que ha sido trasladado como confesor a la Catedral de San José; la verdad, no me parece justo, porque se subvalora así una entrega de tantos años al ejercicio de su apostolado y, en especial, la gran obra realizada por el padre Latorre.

Si el voto de obediencia es obligatorio, también lo es el de reconocer su condición de ejemplo sacerdotal, por cuanto tiene aún mucho para dar a sus fieles. Con gran respeto por el obispo y por todos los órdenes de dirección diocesana, me convierto en eco de la pena de todos los asistentes a la Medalla Milagrosa, para solicitar una reconsideración. Es distinto con los otros traslados, con sacerdotes que todavía están en disponibilidad para ir y venir: pero con el padre Latorre hubieran podido darse las opciones y las excepciones para dejarlo continuar su maravillosa labor.

Lamentablemente no fue posible revertir la decisión, y una vez cumplida la fecha establecida el padre Latorre hubo de dejar la capilla de la Santísima Medalla Milagrosa. 



Nota.- El Padre Juan Ignacio Latorre Chacón nació en Pamplona, estudiando su secundaria en el Seminario Menor y ordenándose de sacerdote en Teología y Filosofía en el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino de dicha ciudad el 28 de febrero de 1960. Falleció en Cúcuta el 15 de agosto de 2017.  



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

504.- PELEAS DE COMERCIANTES


Gerardo Raynaud

A mediados de los años 60 la tranquila ciudad se veía convulsionada ocasionalmente por sucesos de sangre que vinculaba familias y personajes de mucha prestancia en el medio, especialmente entre los comerciantes que era el gremio de mayor reconocimiento.

Este último argumento se sustenta en el registro que desde principios del siglo XX se venía llevando en la Cámara de Comercio de Cúcuta y que al revisarlo, se encontraba que tanto las empresas como las personas naturales, inscribían sus actividades como comerciales así éstas fueran manufactureras o industriales, pues era de mejor ‘status’, de más ‘caché’ ser comerciante que cualquier otra actividad, me refiero de las independientes. Así mismo, el carácter fuerte y recio del santandereano hacía que sus discrepancias se arreglaran por la vía de la violencia, cualidad ancestral y diría yo, casi genética de los pobladores de la región, baste con repasar la historia y veremos el cúmulo de actos no propiamente pacíficos que ocurrían por estos contornos, que muchas veces erizaban el pellejo por la crueldad de las acciones.

Puede decirse que esto venía ocurriendo desde principios de la Colonia, ahí tenemos el ejemplo de los Comuneros, pasando luego por las gestas de la Independencia y terminando por la Guerra de Mil Días, esto, sin considerar las guerras civiles que se desarrollaron durante la primera mitad del siglo, desencadenando la violencia partidista bastante arraigada en algunos de los municipios nortesantandereanos.

Recuerdo con particular admiración que durante las elecciones, cuando éstas se hacían con papeletas y no con tarjetones, que en los pueblos dominados por un determinado partido, solamente aparecían votos por candidatos de ese partido. Cuando comenzaron a pacificarse los ánimos y empezaron a aparecer votos por el partido contrario, no solo comenzaban las especulaciones sino también las persecuciones entre quienes se creía habían depositado el sufragio.

Ya en la nueva era, la democrática que apareció con el Frente Nacional, los bríos fueron disminuyendo y la violencia mermó en términos colectivos pero no así de manera individual. Un comandante de la policía local, nos recordaba en una reunión, que el mayor problema que había encontrado entre la población, era que sus problemas eran resueltos ‘a tiros’ y que ese era un rasgo distintivo regional que él pretendía resolver, mediante campañas de prevención y de información.

Con esta introducción les narraré uno de los sucesos relacionados, ocurrido en el año 65 del siglo pasado, cuando dos reconocidos comerciantes ‘arreglaron’ sus diferencias por la vía de los hechos, con las consecuencias previsibles que siempre se presentan en estos casos.

En una tarde de un mes cualquiera, pues no vale la pena ubicarnos en el tiempo, los propietarios de los almacenes El Paisano y de la Agencia El Progreso, ambos ubicados en los bajos del Edificio San José, esto es en pleno centro de la ciudad, a eso de pasadas las seis de la tarde, cuando se disponían al cierre de sus negocios, ambos en la misma actitud, comenzaron a lanzarse ‘pullas’, pues al parecer, entre ellos se había presentado en días anteriores, una desavenencia en torno a la desaparición de la hija de uno de ellos, que según cuentan los chismes de la época, había sido raptada por el otro. Ante esta situación, se había interpuesto una caución que en esos precisos momentos, agentes adscritos al Permanente Central de Policía se disponían a cumplir y esto caldeó aún más los ánimos y en lo álgido de discusión se produjo un corte de energía eléctrica aprovechado, no se sabe por quién, para comenzar el tiroteo que trajo como consecuencia heridas a tres de los participantes de la reyerta, los comerciantes Rincón, Fornez y Cuéllar.

Los dos primeros fueron trasladados al hospital San Juan de Dios y el tercero a la Clínica San Antonio. Mientras tanto, Víctor Cuellar quien había estado presente en la escena, por razones inexplicables emprendió la fuga en su automóvil Mercedes Benz de placas venezolanas lo que hizo despertar las sospechas de los agentes del orden y se comunicaron con sus similares de San Antonio para que en caso, de que apareciera, lo detuvieran, como efectivamente así sucedió horas más tarde. El peor librado de la balacera fue Luis Iván Rincón, un bumangués que se había afincado en la ciudad unos años atrás con buen éxito, lo que en opinión de algunos despertó envidias y resentimientos. Murió afectado por el disparo y su deceso fue muy lamentado por el gremio y su familia, quienes año tras año, lo recordaban con mensajes en los periódicos y las misas rigurosas para pedir por el eterno descanso de su espíritu.

Las diligencias preliminares de investigación se le asignaron al Comisario de turno, el abogado Jorge Enrique Rivera Gélvis quien, en compañía de su secretario, realizaron el levantamiento y dieron inicio a las pesquisas. El fugitivo a quien la PTJ había aprendido, fue entregado a sus similares colombianos y lo primero que hicieron fue aplicarle la prueba del ‘guantelete de parafina’ para determinar si había disparado su arma. Posteriormente, el investigador del caso, el juez Sexto Penal Municipal Francisco Arb Bautista, llamó a los detectives que estaban presentes cuando se produjo la debacle, recordemos que estaban notificando de la caución a uno de los involucrados, para conocer su versión de los hechos, eran los detectives 1190 y 2446, agentes secretos como verán, quienes respondieron que ‘ni mi compañero ni yo podemos determinar con precisión quién disparó primero ya que en aquel momento se fue la luz’, dijeron que no pudieron intervenir y que tuvieron que buscar refugio ante la lluvia de balas que se produjo en ese momento.

Aunque fueron vinculados varios individuos a la investigación, entre familiares y amistades de los dos comerciantes, finalmente el crimen perpetrado no fue esclarecido, pues nunca se logró saber quién había iniciado los disparos  y quienes habían sido los victimarios, sin embargo, ambos negocios continuaron con sus quehaceres tradicionales y quienes se ocuparon de los servicios a la clientela muy pronto se olvidaron de lo sucedido hasta su postrer desaparición.

sábado, 4 de enero de 2014

503.- EUSTORGIO COLMENARES BAPTISTA: UNA HISTORIA DE EMPRENDIMIENTO Y LIDERAZGO



Imágenes/La Opinión


De su vida quedan ejemplares nociones de trabajo, dignidad y amor por su región, asumidas con hidalguía por sus hijos, José Eustorgio y Raúl, con Martha y Yolanda, y una descendencia plenamente convencida de su misión de continuar la brega incesante de mantener, en la esperanza, la versión de un porvenir que se alarga entre sus manos, se deposita en sus sueños y crece en el anhelo de estar presentes en el destino vibrante que les plantea una exigente responsabilidad, la cual cumplen a cabalidad.


Nació en Cúcuta el 17 de septiembre de 1924 en el hogar formado por Eustorgio Colmenares y Albertina Baptista, dama venezolana que había emigrado hacia Cúcuta desde Maracaibo, su ciudad natal, en 1901. Su padre, mayordomo de fincas en El Zulia, le inculcó desde temprana edad el amor hacia el campo. En el hogar habían nacido varios hermanos; en su orden, Mercedes, Adriana, Teresa, Sofía, León, Alicia, y posteriormente Ana Luisa.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en colegios de Cúcuta, Pamplona y Bogotá, como el Sagrado Corazón y el Provincial. Gustaba de practicar varios deportes, participando como integrante de varios conjuntos de fútbol y basketball en los cuales siempre ocupó lugar destacado.

Sus estudios universitarios los realizó en Medellín, en la Universidad de Antioquia, apoyado económicamente por sus hermanos mayores, quienes ya trabajaban: Mercedes y León; se graduó en 1949 como Odontólogo. Allí conoció a su esposa, la dama antioqueña Esther Ossa Montoya, quien también cursaba estudios en la misma facultad y con quien contrajo matrimonio, en 1949, antes de radicarse en su ciudad natal, para ejercer su profesión.

Defensor acérrimo de las ideas liberales, comenzó a vincularse en la década del 50 a la política partidista, siguiendo el ejemplo de su hermano mayor, León, quien ya se destacaba como uno de los líderes del liberalismo en la ciudad, sin descuidar sus labores como odontólogo, profesión que ejerció de tiempo completo en el hospital San Juan de Dios y su gabinete particular, aproximadamente hasta 1966.

Como Presidente de la Liga Departamental de Básquet, le correspondió presidir, en 1955, el Comité Organizador del XVI Campeonato Suramericano de Mayores y Primer Juvenil, torneo que fue en esa época el más importante que se había realizado en Colombia y que Cúcuta ejecutó con lujo de detalles en el recién construido coliseo basquetero Rojas Pinilla, hoy Toto Hernández. Fue tan recordado en el ámbito suramericano ese torneo, que 10 años más tarde, en Paraguay, al efectuarse una nueva versión del Suramericano de mayores, este se promocionó bajo el lema de “con el mismo espíritu de Cúcuta”.

Continuó alternando su trabajo profesional con la actividad política, en la cual intervino siendo miembro de los directorios liberal municipal y departamental. En esta actividad y ante la carencia en ese momento de un medio que interpretara el sentimiento de un grupo liberal, decidió en compañía de Virgilio Barco, Eduardo Silva C., León Colmenares B. y Alirio Sánchez M. entre otros, iniciar un semanario que llevó el nombre de La Opinión en 1958. Esta empresa periodística, después de circular de forma irregular durante 2 años, se convirtió en el diario La Opinión, el quince de junio de 1960.


Posesión como Alcalde de Cúcuta. Esther Ossa de Colmenares, Eustorgio Colmenares Baptista, Gustavo Lozano Cárdenas (Gobernador) y Numa P. Guerrero

En 1961 fue designado por el gobernador Miguel García-Herreros Secretario de Gobierno departamental, cargo que ocupó entre los meses de marzo a octubre, cuando fue designado José Luis Acero Jordán para reemplazar al gobernador García-Herreros. Continuó alternando su trabajo entre la profesión de odontólogo, la actividad partidista y ahora la actividad periodística en compañía de Cicerón Flórez, quien había venido a la ciudad para participar como Jefe de Redacción en el semanario La Opinión. Fue durante varios años corresponsal del periódico El Tiempo de la capital, bajo la dirección de don Enrique Santos, con quien cultivó una buena amistad.

En 1966 al iniciarse el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, fue designado por el gobernador Gustavo Lozano Cárdenas como Alcalde de Cúcuta, en reemplazo de Don Numa P. Guerrero. Como Alcalde completó los 4 años del gobierno Lleras, pues fue ratificado en el cargo al relevar en la gobernación Argelino Durán Quintero a Gustavo Lozano en 1968. Fue una de las administraciones más recordadas por varios años, ya que se llevaron a cabo acciones importantes para la ciudad, como la terminación e inauguración de la Central de Transportes, primera estación en su género en Colombia; un plan gigante de pavimentación de calles de la ciudad y apertura de nuevas vías para comunicar a barrios de la periferia; campañas cívicas de embellecimiento y ornato de la ciudad; también durante su administración se construyó el Bosque Popular, donde se realizó la Primera Feria de verdad Internacional Industrial y Comercial, en compañía de Fenalco, dirigida en ese entonces por José Neira Rey y Carlos Rangel. Dejó casi terminada la iluminación de la avenida Gran Colombia; su administración se caracterizó por un apoyo incondicional al deporte, promoviendo la recuperación del Cúcuta Deportivo en una de sus crisis; además, intentó conseguir para la ciudad la sede de los juegos nacionales, empresa en la cual fue derrotado en Ibagué. Facilitó en su administración los terrenos y promovió la construcción del Inem, Universidad Francisco de Paula Santander, la Aduana Nacional, el Instituto del Niño Retardado Mental, el Colegio Nacional de Periodistas y la Plaza de Toros de Cúcuta, para la cual también dejó listos proyecto y planos aprobados, obra que posteriormente fue desechada por el Concejo Municipal por problemas políticos de la época.

Su esposa, Esther Ossa de Colmenares participó activamente en dicha administración y por su insinuación se realizó también la Ciudadela del Niño, además de otras obras de beneficencia para la comunidad cucuteña.


Gregorio Coronel, Eustorgio Colmenares Baptista, Fernando Silva Carradine y Francisco Coronel.

En 1971 durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, fue  nombrado Secretario General del Ministerio de Comunicaciones, cuyo titular era Humberto González Narváez, cargo que ejerció por cerca de 18 meses.

Ya retirado del ejercicio profesional de la odontología se dedicó de lleno al periodismo para continuar impulsando a La Opinión en el ámbito regional, hasta lograr consolidarla como el periódico de mayor importancia en la zona, al tiempo que procuraba modernizar su planta de producción, llevándola a sistemas más ágiles de impresión y ya propios, puesto que al comienzo el periódico se imprimía en maquinaria alquilada.

En 1974 y 75 fue junto con Álvaro Villamizar Suárez y otros dirigentes promotor de la ley de Conmemoración del Centenario de la Reconstrucción de Cúcuta, que fue finalmente aprobado en el Congreso y sancionado por el presidente Pastrana Borrero en su época.

En 1978 fue elegido Senador por el departamento en reñida votación frente al conservador Pedro Duarte Contreras y participó activamente en su periodo en el Congreso siendo durante parte de él presidente de la Comisión Quinta del Senado. Fue ponente de varios proyectos de ley, entre otros el que reglamentó y le dio carácter profesional a los topógrafos.

En 1980 participó en la fundación de la Agencia de Noticias Colprensa, proyecto que unió a varios periódicos regionales entre ellos Vanguardia Liberal, El Colombiano, El País, El Universal, El Heraldo, La República, La Tarde y La Opinión. Esta agencia fue fundamental en la consolidación de los periódicos regionales y su principal objetivo era recolectar las noticias de la capital para todos y servir de enlace entre los mismos para obtener una red amplia de información.

En 1982, luego de finalizado su periodo constitucional en el parlamento, decidió separarse de la política activa y dedicarse nuevamente a su empresa periodística, consolidándola en esa década como el diario de mayor circulación en el departamento. En 1984 adquirió para La Opinión una rotativa Harris de 4 unidades con lo cual se dio el salto al sistema offset de impresión, primera en su género en la ciudad.

Desde el periódico continuó proyectando su pensamiento y su amor por la ciudad, sirviendo como orientador y consejero a muchos de quienes figuraron en la actividad gubernamental y política durante el resto de su vida.

Sencillo y humilde, como su origen, muchas veces requerido en sus últimos años para prestar servicios públicos, prefirió no hacerlo por desilusión en la forma de realizar la actividad política y para darle paso a otras generaciones que ya se asomaban a la actividad pública.


Ceremonia de inauguración de Cerámica Italia, con la asistencia del presidente Belisario Betancour.

Vio llegar a la presidencia de la república a su amigo y compañero de lides políticas, Virgilio Barco Vargas en 1986, ante quien ayudó sin figurar a gestionar varias de las realizaciones que el presidente Barco le dejó a la ciudad.

Fundador de empresas además de la editorial que hoy en día son bandera en la ciudad y el departamento como la Constructora e Inmobiliaria Viviendas y Valores y la industria privada más importante de la región, Cerámica Italia.

El 12 de marzo de 1993, fue asesinado por sicarios al servicio del Eln, mientras departía en la puerta de su casa con su esposa. Su muerte, como tantas otras en este país, quedó en la impunidad.

Su muerte fue repudiada por todos los estamentos locales y nacionales y su memoria fue honrada por la Sociedad Interamericana de Prensa quien en forma póstuma le otorgó el gran Premio a la Libertad de Prensa en Bariloche (Argentina) durante su 49 Asamblea General en noviembre de 1993. Igualmente recibió del Círculo de Periodistas de Bogotá la mención póstuma a la libertad de prensa.



En su honor, llevan el nombre de Eustorgio Colmenares Baptista, el salón de juntas de la Gobernación del Departamento, el auditorio de la UFPS, el auditorio de Centrales Eléctricas, el Coliseo Menor de Cúcuta, el parque Infantil de Chinácota y el Colegio Municipal de El Salado.

Fue Eustorgio un hombre sencillo, jovial, amable y su vida se caracterizó por el amor hacia su tierra y sus gentes. Era un cucuteño típico. En su vida privada y pública la rectitud y honestidad fueron sus características. Como empresario también procuró siempre el bienestar de sus empleados y a su muerte dejó algunas empresas consolidadas como aporte al desarrollo de la región.

jueves, 2 de enero de 2014

502.- LA CUCUTA DEL 44



Gerardo Raynaud

A mediados de los años cuarenta, Cúcuta era un pueblo grande, me refiero a sus dimensiones demográficas y económicas. Tenía unas grandes compañías que le servían de sustento a la población que evitaba mostrar el desempleo ocasionado por la guerra que se libraba en Europa y en el oriente, particularmente en el Pacífico Sur. La explotación petrolera que se desarrollaba en el Catatumbo, por parte de las empresas norteamericanas, le daba vitalidad a la economía local al igual que la compañía del Ferrocarril de Cúcuta, en ese entonces una de las grandes empresas del país en cuanto a la generación de empleo y de ingresos. Aquí hago un paréntesis para señalar que esta empresa no fue la primera ni la segunda en el campo ferroviario sino la tercera en el país. Se tiene la creencia errada, casi generalizada de este hecho, por eso me permitiré aclarar, con fechas, el acontecimiento. El ferrocarril de Panamá, cuando Panamá era un departamento de la actual Colombia, empezó a construirse en el año 1850 y se dio al servicio en 1855. Era una línea de doble vía y había costado 8 millones de dólares. Los 77 kilómetros de extensión fueron proclamados como la ‘maravilla de la época’, pues era el medio que unía el Atlántico con el Pacífico antes de la existencia del canal. El ferrocarril de Antioquia, la segunda ferrovía, se contrató en 1874 para que uniera a Puerto Berrío, ubicado a orillas  del Magdalena con Medellín. De ese trayecto se alcanzó a construir 37 kilómetros, hasta la estación Las Pavas en los diez años siguientes. La Compañía del Ferrocarril de Cúcuta, entró en funcionamiento el 30 de junio de 1888, trece años después del terremoto que asoló la ciudad. El año siguiente, 1889, el 20 de julio, se dio al servicio la que sería la cuarta línea férrea que fue el ferrocarril de Cundinamarca, en un primer trayecto de 40 kilómetros, que uniría la capital de la república con Facatativá.

Mientras tanto, varios acontecimientos se sucedían en la tranquila población. El señor alcalde don Agustín Guarín, había establecido contactos con la Colombian Petroleum Company, es decir la empresa colombiana de petróleos, que no era Ecopetrol, sino la compañía gringa que explotaba el petróleo al norte de la ciudad, para lograr a través de la Sociedad de Mejoras Públicas, que se ‘petrolizaran’ las calles céntricas de la población, empezando por la calle diez que era la arteria principal de entrada, para aquellos visitantes provenientes de Venezuela. De la misma manera, se inició una nueva arborización que se haría a todo lo largo de la avenida séptima hasta la Estación Cúcuta donde tenía su base el ferrocarril, en su línea norte. Sin embargo, parece que no se pusieron de acuerdo, el alcalde con el gerente de la Colpet, en ese momento el señor Isackson, pues éste consideraba que debía mejorarse el estado de la vía que correspondía a la entrada sur, especialmente importante y que dicha compañía se comprometía a suministrar el material para ‘petrolizar’ las calles empezando desde Puente Barco hasta el Parque Santander.

De otro lado, los propietarios de las casas del recién terminado barrio Popular, presionaban al alcalde para que agilizara las gestiones tendientes a la instalación de los servicios de energía eléctrica y acueducto para poder inaugurar oficialmente el barrio, pero más importante aún era poder habitarlas y tener todas las prestaciones que permitieran un digno vivir, similar a las que tenían las casas de los barrios construidos por las compañías petroleras como el Colsag y el Pescadero.

En el ámbito cultural, buena parte del tiempo transcurrido durante el año fue de agitación intelectual y política. La opinión pública argumentaba que Cúcuta dejará de ser la ‘monótona plaza mercantil para convertirse en tierra propicia a las inquietudes del pensamiento y del espíritu’ y todo porque en breve tiempo se abrirían al público cinco nuevas publicaciones periódicas –léase bien, cinco-  incluido el periódico La Tarde que reaparecerá ahora bajo la batuta del reconocido periodista Lucio Duzán, quien se encargará de preparar la nueva etapa, en forma que no deja nada que desear, según sus propias palabras. La noticia instaba a políticos, profesionales, hombres de ciencia, comerciantes, historiadores, poetas y cronistas, cada uno de los más importantes factores de la sociedad, alistarse a ‘mojar la pluma’ que es “el arma de la  victoria”, según Schopenhauer. Las nuevas empresas periodísticas serán, ‘El Pertinaz’, una publicación de orientación conservadora de encendido regionalismo y que será dirigido por don Samuel Castro; ‘El Norte’ orientado por Tomás Quiñonez Uribe un profesional reconocido por sus ideas patrióticas y partidistas; el órgano editorial de la juventud liberal será el periódico ‘Proa’ y finalmente ‘El Porvenir’, una divulgación de corte conservador, disidente de las ideas del dirigente Laureano Gómez, publicación que también reaparece y que en el pasado había sido dirigida por el veterano Eduardo Vásquez Isaza.

Ya para terminar el año, por entonces era costumbre que la celebración de las festividades de navidad y año nuevo se hiciera en familia y que los festejos que se programaban por parte de las autoridades fueran más de estilo cultural o deportivo que de jolgorio en torno a bailes y otras actividades menos lúdicas. En razón de ello, la administración departamental se había propuesto durante ese año, la construcción de un escenario deportivo que permitiría a la ciudad entrar al selecto grupo de las capitales más organizadas en este aspecto y para el 16 de diciembre se programó la inauguración de la Cancha Toto Hernández. Recordemos que años más tarde y con ocasión de una de las visitas, escasas por cierto del presidente Gustavo Rojas Pinilla, esta cancha se modernizaría para recibir a los participantes del Campeonato Suramericano de Baloncesto en el año 57 y que en agradecimiento se le cambió de nombre por el del presidente benefactor y que algún tiempo después de su renuncia recobró su denominación original.  En comunicado expedido por el Jefe Departamental de Edufísica, el señor  A. Carreño, se le informaba a la ciudadanía que el programa inaugural sería el día 16 de diciembre y que se disputarían dos encuentros del deporte para la cual fue construida la cancha, entre los quintetos Batallón Santander y Reformatorio de Menores (algo así como el juego de ladrones y policías) y los de los clubes Cazadores y Tennis. Esta programación se hacía de manera que coincidiera con la iniciación de las novenas de navidad que se celebraban particularmente en las iglesias, con masiva asistencia de fieles. Con los dos partidos iniciales se dio comienzo al primer Campeonato Industrio-comercial de este deporte en la ciudad. Para las festividades de fin de año, se había convenido la venida del club de futbol Santa Fe de Bogotá para que disputara tres partidos con los conjuntos locales, el primero de ellos el 31 de diciembre con el equipo Guasimales y los otros dos  encuentros el 6 y 7 de enero, con el Unión Petrolea y el equipo Alfa.

La construcción de la cancha Toto Hernández produjo gran entusiasmo entre la población joven y entre los deportistas, quienes veían en ella las oportunidades que no tenían en otros sitios. Sin embargo, buena parte de ese fervor se vio apagado cuando el mismo señor Carreño, Jefe Departamental de Edufísica, comunicó a los usuarios y al público en general, que la cancha solo sería utilizada para encuentros oficiales y que será empleada como campo de entrenamiento ‘pues los gastos de conservación son numerosos y no hay partida destinada para tal fin’ y con este comunicado que fue publicado el 20 de diciembre, terminaron las labores los funcionarios de la administración departamental y comenzaron el goce de sus bien merecidas vacaciones.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.