PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

lunes, 21 de noviembre de 2016

1032.- LA VERJA DEL PARQUE SANTANDER



Gerardo Raynaud


El parque Santander, como plaza pública, es el escenario alrededor del cual gira la vida social de la ciudad. A pesar de que la ciudad no fue fundada, siguiendo las estrictas normas establecidas por la Corona Española cuyas indicaciones de diseño establecía el trazado geométrico cuadriculado o damero, a cordel, en el que se empleaba como unidad de medida un cordel de longitud equivalente a una vara de Castilla, es decir de 0,8359 metros y que debía ubicarse, la Plaza Mayor en el centro y que a su alrededor se debían construir los edificios que simbolizaban el poder, el cabildo, la casa de gobierno, el palacio de justicia y la iglesia, de acuerdo con la “categoría” del poblado.

Solamente después de casi sesenta años, en 1792 y cumplidos la mayoría de los requisitos y a solicitud de los vecinos, ya en ese momento todos muy pudientes y prósperos, como resultado de sus esfuerzos, obtuvieron del rey español de la época, Carlos IV, por Cédula Real del 13 de marzo del año en mención, el título que ha distinguido la ciudad desde entonces: “Muy noble, leal y valerosa Villa de San José de Guasimal” y a partir de entonces, pudiendo contar oficialmente con Alcalde Ordinario, un Alguacil, un escribano de Concejo y Público y un mayordomo, todos ellos acompañados del respectivo cura párroco como protector de sus almas y evangelizador de indios.

La parroquia, sin embargo, había sido erigida desde el mes de noviembre de 1734, un año después de la cesión que hiciera doña Juana Rangel de Cuéllar y fue precisamente frente a ese rústico templo que se fue desarrollando la ciudad.

En ese entonces, el espacio ocupado por el que hoy es el Parque en cuestión, servía como mercado público los domingos y como estacionamiento de las mulas y bestias que trasportaban las cargas, además de utilizarse como escenario para los eventos sociales, culturales y religiosos, incluyendo de vez en cuando, una que otra corrida de toros.

Ahora bien, el parque tal como lo identificamos hoy, fue así definido durante la reconstrucción de la ciudad después del terremoto de 1875.

Al año siguiente comenzaron las remodelaciones que tanto atractivo tienen para quienes ocupan el principal sillón municipal. En esa ocasión, construyeron las dos fuentes de agua, que aún permanecen, sólo que su costo fue de dos mil pesos, eran en bronce y fueron traídas de Alemania. Adicionalmente, instalaron unos faroles o mecheros de kerosén que duraban prendidos toda la noche y eran alimentados con la recordada “Luz América” producto de la refinería del general Virgilio Barco.

En 1890 se realizó la primera gran trasformación. Por orden del Concejo se ordenó el cerramiento del parque, pero antes hubo necesidad que “subir” unos setenta centímetros el piso, pues las inundaciones del Pamplonita, alcanzaban el lugar en tiempos de crecidas del río.

Para la ejecución del encierro del parque, los más insignes personajes, aquellos como se decía “pertenecían a una pléyade de hombres prodigio, de aquella raza de envergadura irresistible que supieron imprimirle a la ciudad una trayectoria inmortalizante”, promovieron una suscripción pública, toda vez que las arcas del municipio permanecían casi siempre vacías.

Fue gracias a la contribución de personas como Hermes García Guzmán, Francisco Troconis, Manuel Cabrera, Luis Morales Berti, los hermanos Carlos y Juan Ferrero, Gabriel Gálvis, Julio Pérez Ferrero, José Agustín Berti y muchos otros, quienes recaudaron los dineros necesarios para importar, también desde Alemania, los cuatrocientos metros lineales de rejas decorativas.

El encierro del lugar tenía la intención de resguardarlo contra la invasión de elementos indeseables, especialmente las bestias de monta y sus respectivos jinetes, que en años anteriores solían allí aparcarse, pues dentro de los planes se había pensado erigir en el centro de la plaza, una estatua en honor del máximo prócer local, el general Santander, lo cual se cumplió posteriormente, el día de la conmemoración de la Batalla de Boyacá del año 1893. Ya para entonces, la verja del parque, pintada de color rojo ocre, tenía ocho puertas de acceso, una en cada esquina y en el centro de cada una de las calles que lo circundaban.

Es necesario anotar que aprovechando la importación de las rejas del parque, que fue realizada por la casa alemana Andresen, Moller & Cía. suministró otras del mismo diseño, que fueron utilizadas en las casas de habitación de los ejecutivos de ese establecimiento comercial, conocidas más adelante, como la Quinta Teresa y la Quinta Steinworth, adquirida después por la familia Cogollo de quienes tomó finalmente su nombre. Aún hoy pueden apreciarse dichas rejas en sus respectivos lugares.

Pero al contrario de las anteriores, la verja del Parque Santander desapareció, no por arte de magia, sino por decisión de algún oscuro funcionario municipal, sin que hasta el día de hoy, se sepa quién fue.

En 1931 se impartió la orden de desmontarla, pues no se quería restringir el acceso a sus instalaciones, especialmente para que pudiera admirarse la imponente estatua del general Santander de quien ahora llevaba honrosamente su nombre.

En un principio habían establecido, las autoridades municipales, que serían destinadas para adornar otro pulmón de la ciudad, pero no. Luego se pensó que se utilizaría para enrejar el jardín del Cementerio Católico (donde hoy se levanta la cancha de fútbol del barrio Carora), pero tampoco.

Durante algún tiempo estuvo adornando el parque Amelia, pero solamente una parte de las rejas, pues las dimensiones de ese parque (situado hoy frente al centro comercial Ventura) era de menos de la mitad.

Otra parte, se utilizó para cercar el frente del Reformatorio de menores antes de ser trasladado frente al parque Amelia. Finalmente, terminó convertido, como dijeron en esa época, “en hierro pesado para darla a la venta por toneladas”, hoy decimos que para venderla por chatarra.

Algunos años más tarde, la curiosidad periodística, trató de averiguar su destino y la conclusión puede leerse en el siguiente escrito:

“No podemos hacerle el cargo a la persona que según la opinión pública es la responsable, porque en la representación y defensa de los intereses administrativos del municipio, existen varios elementos obligados a responder esta pregunta; el alcalde, el personero y la Junta de Mejoras Públicas y Embellecimiento… cuál de estos sería?”



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 14 de noviembre de 2016

1031.- FORTUNATO FERNANDEZ EN CUCUTA, EL 9 DE ABRIL DE 1948



Armando Gómez Latorre/Augusto Fernández Contreras

Por la época aciaga, represiva y violenta de la dictadura civil conservadora, vivía y trabajaba honestamente en Pamplona el ciudadano Fortunato Fernández Gómez. Había llegado como exiliado político de García Rovira, concretamente de Málaga, su terruño nativo.

Poseía en la calle Real de la ciudad mitrada, como apellidan a la tradicional y colonial urbe nortesantandereana, un negocito de alquiler y reparación de bicicletas, de venta y compra de libros viejos, con visos de modesto montepío.

Fortunato era, además, generoso, servicial y acomedido. Versado en muchas cosas y cuasi-cosas, aparecía como un consejero indispensable del inquieto estudiantado pamplonés.

Por ello, lo respetaban y apreciaban. No obstante, sobre Fortunato recaían recelos, sospechas, temores y desconfianza, debido a su ideología comunista.

Aunque carecía de escolaridad era un autodidacta, poseía sin embargo una simplista erudición sobre marxismo y literatura revolucionaria. Además del trabajo cotidiano, tenía por la lectura una devoción permanente.

Aquel funesto viernes de abril le llegó, inesperada y sorpresivamente, su cita con la revolución y con la muerte.

Al oír por la radio la noticia del oprobioso magnicidio de Gaitán, de inmediato montó en una bicicleta y, a la estampida, con la tragedia pintada en su rostro aindiado, partió rumbo a Cúcuta. Sudoroso, jadeante y pedaleando afanoso lo vieron pasar raudo por El Diamante, La Donjuana, La Garita, Los Vados y Los Patios, ya sobre las goteras cucuteñas.

Fue una verdadera hazaña deportiva porque, en menos de tres horas, Fortunato cubrió los 75 kilómetros que separan las dos ciudades.

Llegó justo a tiempo, cuando el ardoroso y vibrante liberalismo cucuteño se lanzaba a una desordenada y anárquica revuelta.

Cuando la manifestación marchó sobre la alcaldía, un hombrecillo aindiado, menudo y pequeño, con estampa de cacharrero de pueblo, la encabezó con brío y entusiasmo, agitando una bandera roja: era Fortunato!

El asesinato del médico José A. Valbuena exasperó los ánimos. Un disparo salió de la turba enardecida y el comandante de la tropa, teniente Miguel Silva, cayó mortalmente herido. Las ráfagas de la metralla y las descargas de los fusileros convirtieron el Parque Santander en un campo de muerte, terror y desolación.

Fueron 50, 100, 200 muertos?  Nunca se supo, ni se sabrá…

Pero sí lo saben las fosas comunes abiertas en los suburbios citadinos a donde los camiones y volquetas oficiales llevaron y arrojaron las montoneras de cadáveres.

De Fortunato se supo que lo vieron caer heroico, agitando energúmeno la bandera roja. De él solo se halló la boina sucia y desteñida, que siempre llevaba puesta.

Y de su patrimonio en Pamplona se encargó su mujer, la señora Vitalia. Consistía en las bicicletas, la herramienta de trabajo y los libros viejos.

Era hermano de mi padre Luís María Fernández Gómez quien al ver que no llegaba a la casa como habían convenido, salió a buscarlo por todas partes con su pistola tipo escuadra de calibre 45 mm afrontando los peligros de la represión que se desató.

Alguien le sugirió que lo buscara en el cementerio Central ya que lo habían visto caer en la primera ráfaga que hubo en el parque Santander. Así lo hizo y ya dentro del campo santo se acercó a un foso lleno de cadáveres mal enterrados donde sobresalía un zapato color blanco con café que ese día vestía mi tío Fortunato y que mi papá lo conocía perfectamente.

Este detalle fue el que permitió poder darle una cristiana sepultura días después a mi tío en el mismo cementerio Central.

Esto me lo narró muchas veces mi papá, debo agregar además de que mi mamá se encontraba en estado de gestación con 5 meses de quien les narra este episodio.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 12 de noviembre de 2016

1030.- CLINICA DEL ICSS DE CUCUTA



Sergio Urbina G.

Aspecto frontal del edificio ISS.

La clínica del antiguo ICSS, obra grande para la época, 1976, fue impulsada por el Dr. Alfonso López Michelsen (1974-78), y su ministra de Trabajo, Sra. María Helena de Crovo, de grata recordación en las clases trabajadoras del país, y los correligionarios del MRL, que vivió en esta ciudad junto con su esposo en la década de los años 40/50, de origen paisa. Fue debido a su tesón, a su alto cargo y a la influencia de su amiga cucuteña, doña Tulia de Urbina, que ambas lograron su construcción y dotación.

En el Día del Trabajo de 1976, bajo la dirección del Gerente General y su equipo de trabajo en Bogotá, en el que figuraba otro cucuteño como jefe Administrativo, Dr. Enrique Duplat, se dispuso lo pertinente para el funcionamiento de la moderna edificación de tres plantas, climatizada con aire acondicionado, con más de cien camas hospitalarias en habitaciones cómodas para dos pacientes, para la atención básica de especialidades, tanto de hombres, de mujeres y de pacientes pediátricos.

Además de modernas salas de cirugía, partos y de recién nacidos, nuevos y modernos equipos de ayudas diagnósticas en radiología como de laboratorio clínico, de terapia física y rehabilitación, patología y morgue, de una amplia área de urgencias, con acceso de ambulancias.

Otra zona para consulta externa con veinte consultorios, atendidos por especialistas y médicos generales, de una Farmacia para la distribución de los medicamentos, una área de Trabajo Social como sección de apoyo al paciente y su familia, áreas de ayuda para el mantenimiento de equipos, de calderas, aires acondicionados, lavandería hilos y tejidos, ambulancias, para el menaje de cocina y reparto de alimentos, una cafetería, y en la parte posterior los consultorios para odontología.

Contaba además, con otra edificación adyacente de tres plantas, para la sección administrativa, Gerencia, directores de oficinas de personal, jurídica, contaduría, afiliación y registro, caja y archivística.

Se nombra gerente seccional a un ilustre profesional ocañero, quien nombra jefe del Departamento de Salud del Instituto para el Norte de Santander, a otro ilustre profesional de Durania, que ejercía su especialidad en la capital, y ellos, con el estudio de hojas de vida y certificación de ser especialistas médicos, de ejercer su trabajo médico en la ciudad, nombran y posesionan a los futuros jefes médicos de departamentos, con trabajo de 8 horas/día, para las plazas de Cirugía General, Medicina Interna, Ginecología y Obstetricia y Pediatría, junto con los demás jefes de secciones.

Con este grupo, a mediados de marzo, se da la organización operativa de una de las más funcionales clínicas del país en atención de medicina familiar, es decir un concepto nuevo en la ciudad, donde los trabajadores no oficiales del estado (ya cobijados en el esquema de las Cajas de Previsión), provenientes de la empresa privada, iban a recibir un tratamiento médico integral que cobijaba a su familia.

Fachada ISS.

Luego se llenan los cupos para los demás profesionales de medicina, especialistas o generales, de las ramas paramédicas, Psicología, Odontología, Enfermería, Medicina Física y Rehabilitación, Fisioterapia, Radiología, Patología y Farmacia, tarea que fue un poco difícil, ya que por ocupar cargos en otros lugares de trabajo, Hospital San Juan de Dios, Cajas Nacional y Departamental, no estaban disponibles por razones de tiempo, y otros, porque no les fue atractiva la oferta, pues la consulta privada paga era abundante, existían pocos profesionales de la salud, y trabajar por un salario no muy alto de tiempo completo, no era lo mejor.

Pero seguimos adelante y así se pudo completar la planta preestablecida para enfrentar el reto de la inauguración ya descrita.

En estos 40 años desde la inauguración de la Clínica del ICSS (ISS) Cúcuta, como Jefe médico de Pediatría desde su inicio y por 21 años de trabajo en ella, son muchos los recuerdos que hoy afloran y que comento en esta nota.

Fue sin lugar a dudas la protagonista de una prestación de servicios de salud, modelo para sus afiliados y beneficiarios, algo diferente al convencional del ofrecido por entonces por el Sistema Nacional de Salud del Ministerio con su extensa red pública de hospitales y puestos de salud.

Podemos decir los que integramos este equipo, que durante su existencia de 31 años se prestó un servicio de privilegio bajo la figura de medicina familiar, quizá monopólico al decir de muchos críticos por el poco cubrimiento de afiliados, su alto costo en la prestación, que con el tiempo y debido a corrupción administrativa de varios caciques regionales que hicieron de la entidad un feudo político en su beneficio, terminaron con su debilitamiento, tanto a nivel seccional como nacional, en especial por la creación del nuevo sistema de salud en la figura de la Ley 100 de 1993, que convierte el aseguramiento en manos del Estado, a un modelo gerenciado por la empresa particular, con aumento sustancial y sostenido del cubrimiento de la población del país como meta de equidad, y acatando al ordenamiento constitucional de 1991, que la salud es un bien universal que debe brindar el estado.

Esta modalidad da lugar a las figuras conocidas de las Eps con sus sistemas de salud representados en dos tipos de prestación, un Pos contributivo y otro subsidiado.

Posterior, en el año de 2003 por el decreto 1750 se crea a nivel local la ESE Francisco de Paula Santander, que agrupa a las clínicas de Bucaramanga, Barrancabermeja y Cúcuta, y en el año 2007 se liquida la Clínica ISS Cúcuta, que pasa a la Universidad de Pamplona con el fin de servir como centro hospitalario universitario, para a su vez ser liquidada la citada Ese por decreto 810 de marzo 14 de 2008.

Por último, por decreto 055 de 2007 se da por liquidado el antiguo ISS, que da paso a la creación de la Nueva EPS, sociedad anónima que surge dentro del régimen contributivo a través de la Resolución 371 del 3 de abril del 2008 de la Superintendencia Nacional de Salud, iniciando funciones desde el 1 de agosto de 2008 para cubrir a los más de dos millones de los antiguos usuarios afiliados al sistema, haciendo presencia en más de 1090 municipios del país, y por decreto 2013 del 28 de septiembre del 2012 entra en liquidación en forma definitiva el ISS, continuando mediante ley 1151 de 2007 que creó a Colpensiones, con el compromiso de seguir con los servicios de aseguramiento y pago de pensiones de los afiliados al régimen de prima media con prestación definida.




Aclaración sobre el artículo “Clínica del ICSS Cúcuta”


Señor Director:

Cordial saludo. Frente al artículo publicado en Imágenes el día domingo 5 de junio pasado con el título “Breve reseña sobre la Seguridad Social en Cúcuta Clínica del ICSS Cúcuta”, (acá un resumen como CLINICA DEL ICSS DE CUCUTA), cuyo autor es el médico Sergio Urbina, al sostener entre otras afirmaciones que la Seguridad Social se inició en el año 1976 me siento en la necesidad de hacer las siguientes aclaraciones y disentimientos:

Lo que el galeno describe como “Seguridad Social”, realmente se trata es del entonces INSTITUTO COLOMBIANO DE SEGUROS SOCIALES “ICSS”; la realidad es que el “ICSS”, como así se llamaba, se remonta en esta región del país al cuatrienio del gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo 1966-1970 y el primer gerente del “ICSS” en Norte de Santander fue el médico ALIRIO SÁNCHEZ MENDOZA.

Así las cosas, las dependencias del “ICSS” comenzaron a funcionar en Cúcuta el día 30 de agosto de 1968, ubicadas inicialmente en la esquina de la avenida 4 con calle 13, inmueble que era de propiedad de la familia Barco Canal.

El ICSS, inició en Cúcuta en 1968 cubriendo solamente los riesgos de invalidez, vejez y muerte; luego en Pamplona, en inmueble de la familia Villamizar-Peñaranda; posteriormente, antes de retirarse el médico Sánchez Mendoza de la dirección del instituto, dejó financiada la clínica, enfrentando maniobras de politiquería que maniobraban para que la clínica fuera construida en Sogamoso y gracias a la oportuna intervención del ministro Argelino Durán Quintero, el proyecto retornó a la ciudad y fue finalmente construida por el consorcio colombo italiano “Concolsa” en el lugar donde hoy día se encuentra.

En conclusión, no le asiste razón alguna al médico pediatra, cuando afirma que “La Clínica del antiguo ICSS, obra grande para la época, 1976, fue impulsada por el Dr. Alfonso López Michelsen (1974-78)……” y se debió a “doña Tulia de Urbina que… lograron su construcción y….” como equivocadamente lo sostiene.

De otra parte, debo traer a colación, algunos apartes del EDITORIAL del diario La Opinión, en su edición del día jueves 13 de mayo de 1971, con el título “ALIRIO SANCHEZ MENDOZA Y EL INSTITUTO DE SEGUROS SOCIALES” que dicen lo siguiente:

“…., se debe a la tenacidad del doctor Alirio Sánchez Mendoza la proyectada y ya en vía de realización – construcción de la clínica del Instituto de los Seguros Sociales en esta ciudad, obra que permitirá a esa entidad completar su cuadro de servicios para los afiliados.

Indudablemente, siempre hay que reconocer en el doctor Alirio Sánchez Mendoza a uno de los hombres más consecuente y más eficaces de la región, lo cual es producto de su conocimiento de los problemas, de su formación intelectual y profesional y de su conciencia de nuestras necesidades, además de las condiciones humanas y la honestidad que hace prevalecer sobre sus actos.”

Además del editorial de La Opinión, en telegrama de la misma fecha, el Ministro de Obras Dr. Argelino Durán Quintero, reconoce en el Doctor Alirio Sánchez Mendoza “…PRESTÓ INVALUABLES SERVICIOS AL DEPARTAMENTO Y ASEGURÓ CONSTRUCCIÓN CLÍNICA…”.

Le agradezco hacer el contraste entre lo publicado por el Doctor Sergio Urbina, que en ningún momento se ajusta a la verdad y lo que acá el suscrito está aclarando, para que la verdad histórica prevalezca, haciendo la publicación que se requiere y con el mismo despliegue.


Alvaro Sánchez Vargas 




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.