PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

miércoles, 21 de julio de 2021

1912.- LA HISTORIA DEL PUJANTE FERROCARRIL

 La Opinión

 


Ferrocarril en Cúcuta.

Con la construcción del ferrocarril de Cúcuta la frontera con Venezuela y el oriente colombiano vivieron la época dorada del comercio con la exportación de café, como primer producto que surtía los mercados de Europa y de los Estados Unidos.

Desde que las locomotoras empezaron a tirar los pesados vagones cargados con bultos de café, cuero, tabaco, costales de fique y granos a partir de 1860 hasta las primeras décadas del Siglo XX, la actividad comercial fluía con el intercambio de productos. 

Las mercancías procedentes de Venezuela se cargaban en los vagones en Cúcuta y después las volvían a ingresar a ese país por el sector de Puerto Villamizar rumbo al Zulia-Lago de Maracaibo. Desde la estación de Puerto Villamizar y Puerto Santander se llevaban y traían mercancías, procedentes del viejo continente y Norteamérica.

El tren se devolvía con toda clase de herramientas, hierro, rieles, cables, combustible, papelería, alambre de púas, medicamentos y muebles para el hogar. No faltaban los paños finos, telas, prendas de vestir, agro-insumos, libros, vidrio, pintura, calderas y otros elementos que surtían almacenes y depósitos en la región y del vecino país.

Así está planteado en la investigación efectuada por el magíster en historia y economista pamplonés Yesyd Fernando Pabón Serrano, en su libro El Ferrocarril de Cúcuta: La grandeza de una élite comercial, donde destaca la importancia de este medio de transporte en Cúcuta, Colombia y el continente americano.

De acuerdo con el escritor, el ferrocarril tuvo características que lo hicieron único en su tiempo y espacio en virtud al potencial comercial al declarar la capital de Norte de Santander, es su tiempo, como puerto terrestre por la exportación e importación de mercancías.

“Esto motivó al florecimiento de casas comerciales alemanas, italianas y árabes, entre otras, que giraban en torno al café y a la importación de mercancías enviadas desde Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Italia y Alemania”, aseguró.

 

 

El cultivo del café se empezó a expandir por la región fronteriza y gradualmente vitalizó la economía y las relaciones comerciales del departamento, como ningún otro producto logró hacerlo en esa época.

El auge comercial de la frontera, derivado de la consolidación del comercio del grano y la importación de todo tipo de mercancías por la ruta del Lago de Maracaibo, creó la necesidad de establecer una vía que facilitara el transporte de grandes cargamentos por el puerto de Encontrados (Zulia), desde donde finalmente se embarcaban las cargas hacia los mercados internacionales. 

Fue así como surgió la Compañía del Ferrocarril de Cúcuta que fue el primer gran proyecto de este tipo en Colombia y baluarte histórico y referente cultural del departamento.

Locomotoras de progreso

Sobre la construcción de la línea férrea, Pabón Serrano narró que el contrato inicial firmado en septiembre de 1876 preveía tender sobre la carretera rieles de una sola vía servido por máquinas de vapor desde Cúcuta a Puerto Villamizar.

La locomotora debería tener una capacidad inicial para mover 44 toneladas de peso bruto a razón de veinte kilómetros por hora en su pendiente máxima. De igual forma la Compañía debía construir por lo menos dos estaciones principales y secundarias en los extremos del recorrido de la línea del ferrocarril.

“Dieciocho meses después de haberse empezado las obras la Compañía estaría en el deber de entregar el primer trayecto de 18 kilómetros y dos años después debería hacerlo con otros dos tramos de igual longitud cada uno, para completar el trayecto total de 54 kilómetros que separaban a Cúcuta de Puerto Villamizar por el trazado del camino carretero”, dice el investigador.

Entre el 8 de mayo de 1880 a 1887 se puso andar el progreso de Norte de Santander y la frontera con Venezuela a través de la vía férrea que terminaba en la estación de Altoviento, kilómetro 19, contándose con dos locomotoras y el material rodante que hasta ese momento se había importado de Estados Unidos. El segundo tramo de vía férrea se abrió al servicio público el 1 de enero de 1884 hasta la estación de Aguablanca en el kilómetro 36.

Así se extendió hasta Puerto Villamizar y Puerto Santander, en donde se hacía el trasbordo con la línea procedente de la Estación Táchira que llegaba a Encontrados, orillas del río Zulia. También la línea férrea alcanzó a llegar a la vereda Tescua, sector de El Diamante, municipio de Bochalema. El propósito era una estación grande en Pamplona, que nunca se dio.

En decadencia

Sobre el porqué entró en decadencia el ferrocarril, el docente investigador considera que el sector exportador que se había convertido en el motor del crecimiento de la economía regional se vio afectado por las políticas proteccionistas que el gobierno venezolano empezó a implementar a partir de la década de 1940.

“Para los venezolanos no era rentable el hecho de tener que ingresar por tierras colombianas los cargamentos que luego iban a ser enviados por el propio Puerto de Maracaibo hacia el extranjero por lo que construyeron nuevas líneas de ferrocarriles al interior del país vecino”, precisó.

De otro lado, en el oriente colombiano se iniciaron construcciones de carreteras que facilitarían la comunicación de las regiones con el interior del país, entre ellas Cúcuta-Pamplona que en 1928 dieron al servicio los primeros 75 kilómetros.

En 1929 se tenían 102 kilómetros de la carretera al sur o Central del Norte.

La fuerte competencia que los automotores le empezaron a hacer a los ferrocarriles, en cuanto a precio de los fletes de carga y las facilidades del transporte a regiones apartadas, lo convirtieron en el medio ideal para transitar por la tosca topografía santandereana.

“Con la llegada de los automotores se crearon las primeras empresas de transporte convirtiéndolas en una fuerte competencia a las actividades del ferrocarril y que finalmente lo llevó a su clausura definitiva”, sostuvo. 

Recorrido internacional 

La investigación del historiador y docente de Pamplona ha sido presentada en Chile, Brasil y próximamente en Portugal en el marco de la VII Conferencia Internacional de Historia Ferroviaria.

De igual forma, fue publicado el trabajo en el libro Los Ferrocarriles de América Latina, Historia y legado Siglos XIX y XX, por la editorial de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). 

Uno de los ejemplares reposa en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 19 de julio de 2021

1911.- OSCAR ALVARADO, EL MAGO DEL PIANO EN LA BILLO´S CARACAS

 Celmira Figueroa (La Opinión)


Osquitar Alvarado, como lo conocen en el medio artístico, se encuentra viviendo en Bogotá desde hace 12 años. Nació en Cúcuta el 18 de agosto de 1979. Es hijo de Manuel Alvarado junior y Catalina Moneta. Es el productor musical, pianista y arreglista de la Orquesta la Billos Caracas Boy’s de la familia Frómeta.

 

Desde los cuatro años escuchaba el sonido del clarinete y las melodías extraídas del piano. Vivía día a día los ensayos en la casa de su abuelo paterno, Manuel Alvarado. “Mi corazón irradiaba ese amor por la música y a los cinco años mi abuelo se convirtió en mi primer maestro”.

Oscar Alvarado recita con emoción esos momentos y regresa el tiempo para exaltar a un sin número de nombres que “tocaría escribir un libro para que nadie se me escape”. Recuerda en especial a Néstor Maravilla porque “se reía de mi cuando yo mandaba a parar la orquesta en los ensayos y corregía a los cantantes porque se equivocaban en las letras. Apenas tenía cinco años”. 

Y sentía felicidad cada vez que llegaba una nueva semana y esperaba el ensayo. “Lloraba también porque fui creciendo y mi abuelo se iba de gira toda la semana. Mis padres y mis tíos, quienes también tienen ese ADN, lo acompañaban”.

Con 10 años de edad le dijo a su papá y a su abuelo que lo llevaran a las próximas presentaciones. “Se reían. Creo que maduré muy rápido. Y en San Cristóbal, Táchira, fue la oportunidad. Fui a ver un mano a mano con la orquesta Los Melódicos, en el círculo militar. Mi tío Oscar estudiaba medicina en Mérida y en el último set se tuvo que ir porque estaba por graduarse. Me le acerqué a mi abuelo y le dije que, si podía tocar el piano, remplazar a mi tío.

La cara de todos era de asombro, pero mi abuelo me concedió el privilegio de hacerlo. Creyó en mí. Y abrimos la tanda con un mosaico del maestro Billo. Había partituras muy extensas y las logré. Los aplausos iban y venían. Fui la sensación de la noche. Era un niño. Esa noche marcó mi vida por completo”.

Osquitar, como se conoce en el mundo artístico, empezó estudios en el colegio Calasanz donde se vinculó a todos los grupos musicales. Después pasó al Salesiano y de la mano del maestro Rafael Suárez conformó una agrupación musical. Pero salió bachiller del colegio San Juan de la Cruz.

A los 13 años empezó hacer arreglos musicales para grupos pequeños y grandes. Su abuelo Manuel Alvarado fue su mentor y Osquitar evoca de inmediato también a su bisabuelo clarinetista Anselmo Alvarado. “Y como no hablar de mi familia materna Moneta de descendencia italiana”.

Viajó muchísimo. No solo con la orquesta de su abuelo sino también con otros grupos que creyeron en su talento como los Dodgers de Colombia y Los Anónimos.

Se matriculó en la Universidad de Pamplona a estudiar música y educación artística con énfasis en música. Dos carreras a la vez. Y guarda gratos recuerdos del decano Tristlán Arbeláez “quien me recibió con los brazos abiertos y de la maestra de piano Beatriz Acevedo, quien me pulió con técnica”.

Viajó a Bogotá donde trabajó con grandes orquestas y agrupaciones, bares, cine, televisión, durante cinco años y después se fue para Nueva York y Miami acompañando a varios artistas. También trabajó en bares, con el gran salsero José Alberto ‘El canario’, quien le dio la oportunidad de acompañarlo en varias ocasiones.

Hace 12 años regresó a Bogotá y se casó con Claudia Arévalo, con quien tiene dos hijas: Manuela y Luciana, de 12 y 2 años.

Pero hace 12 años, precisamente, conoció también al maestro Amable Frómeta, a quien considera su segundo padre. Amable, es el hijo menor de Billo Frómeta, el fundador de la orquesta. El cucuteño es, desde entonces, el arreglista, productor y pianista de la orquesta que dirige junto a Jairo Muñoz.

Osquitar Alvarado ha sacado tiempo en esta época de pandemia para meterse a la cocina, arte que también le fascina.

Dice que extraña a Cúcuta, este valle que lo vio nacer rodeado de músicos, de una dinastía que se ha prolongado de generación en generación.

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 17 de julio de 2021

1910.- COLEGIO SANTO ANGEL DE LA GUARDA DE CUCUTA

 Hermana María Victoria - Congregación del Ángel de la Guarda

 


La Hna. María Victoria (antes Hna. Almudena) cuenta sobre los inicios del colegio Santo Ángel con mucho cariño, pensando en Cúcuta, a la cual le debe mucho y le tiene mucha gratitud. Para ella fue una ciudad hermosa y cree fue la mejor elección para hacer la primera fundación de las hermanas del Ángel de la Guarda en Colombia.

Sucedió en 1955, cuando un grupo de hermanas, entre ellas la Hna. San Ignacio y Hna. Rosa, iban en camino hacia la ciudad de Cali, para hacer precisamente una fundación de la comunidad. Tuvieron que hacer parada en Cúcuta. Un grupo de personalidades en Cúcuta se enteraron de la presencia de las hermanas y quisieron tener una entrevista con ellas, interesados en un nuevo colegio de religiosas para niñas en la ciudad.

Lograron tener la entrevista con las religiosas y le plantearon la posibilidad de tener también la congregación en la ciudad de Cúcuta, pero las hermanas se disculparon, teniendo en cuenta que su objetivo era la ciudad de Cali. Sin embargo, el grupo de personajes cucuteños a pesar de no lograr su objetivo, quedaron con muy buena relación con las hermanas y las despidieron al continuar su destino.

Cuando las hermanas llegaron a la ciudad de Cali, no les pareció apropiado el sitio por diferentes motivos, una de ellas era la lejanía con Venezuela, ya que, la ciudad más cercana era Acarigua, que quedaba en los llanos orientales y hasta Cali, era un poco distante y la comunidad quedaba un poco dispersa, por lo tanto, no les pareció bien la fundación allá y se regresaron nuevamente vía Cúcuta hasta Venezuela.

Al pasar por Cúcuta el grupo de profesionales volvió a insistirles sobre la Fundación. Al exponerles las garantías que daban para ello, la verdad es que les llamó la atención a las hermanas y tomaron la determinación que, al llegar a Caracas, estudiarían con mucho entusiasmo la propuesta de esta nueva Fundación en la ciudad.

Por ello, al finalizar 1955, viajaron las hermanas Teresa, Bienvenida y Elisa a Cúcuta y se hospedaron en el ancianato que manejan las Hermanitas de los Pobres, allá estuvieron instaladas estudiando la posibilidad de abrir un colegio para el nuevo año escolar, que se iniciaba en febrero de 1956. Sucedió que las garantías que les daban en Cúcuta eran muy buenas y buscaron una casa lindísima, de las muchas que había entonces en la ciudad, ubicada en la avenida 1ª con calle 9, que hacía esquina, diagonal a lo que era Bavaria. Esa casa para la hermana María Victoria, tuvo un recuerdo especial, porque más que del colegio, era la casa de las alumnas y de sus familias, era hermosa la convivencia allá.


Los personajes que hicieron posible ese proyecto, fueron el doctor José Antonio Rubio, el doctor Alberto Duarte, don Julio García-Herreros, el doctor Luis Cáceres, la señora Cielito de Monroy, el padre Rafael García-Herreros, don Aziz Abrajím y otros, a quienes Dios, seguramente habrá premiado por su interés y generosidad por tan magna obra. Ellos rodearon a las hermanas de cariño y le facilitaron todo lo que estaba en sus manos.

Más tarde, a principios del mes de febrero se integraron a las primeras tres hermanas, la hermana Mónica y la hermana Almudena (posteriormente Hna. María Victoria, nombre de bautismo). Dos meses más tarde llegaron la Hna. Resurrección y la Hna. María Virgen de La Guarda y dos últimas hermanas arribaron un poco más tarde. En total fueron 9 hermanas de la comunidad.

Con las 5 primeras hermanas que llegaron, se formó la primera casa educativa de la congregación en Colombia. Se hizo formalmente el 11 de febrero de 1956, Nuestra Señora de Lourdes, invocación a la cual el fundador tenía especialísima devoción. Se hizo una misa muy bonita, rodeados también de los padres de familia de las niñas y ese mismo día comenzaron las clases.

Promoción 1969

Según la Hna. María Victoria: ‘‘No solamente esta junta de personas queridas, nos dieron la mano, sino toda la ciudad. Nos sentimos como en nuestra casa. Rodeadas de cariño, solamente puedo decir esta experiencia hasta 1968’’. En ese momento la trasladaron a Bogotá. Pero recuerda con especial cariño, algo así como 17 alumnas que, fueron las primeras bachilleras que se proclamaron en 1963. ‘‘Ya el colegio estaba muy crecido y bonito, y ya no cabíamos todos solamente en esa hermosa casa, sino que teníamos muy cercano a ella, otras casas que nos servían, para atender las múltiples solicitudes que hacían para educar sus niñas, varias personas de la ciudad. Ya en estos tiempos, estábamos pensando en ir comprando un lote, en el mejor sitio, para poder educar de una manera cómoda y amplia, a la juventud femenina de Cúcuta.

De 1968 en adelante, estuve en Bogotá hasta 1974, cuando regresé a ocupar la rectoría hasta 1975, año en el cual tuve que viajar a España, por la muerte de mi madre. El colegio ya estaba funcionando en lo que es hoy, en La Rinconada, un bellísimo colegio digno de la ciudad. Pasé un año como siempre feliz y contenta.


Hoy (2016) desde Bogotá quiero mandarles el abrazo más sincero, más cariñoso y una gran gratitud que siento en mi corazón hacia todos los cucuteños, a los que llevo muy adentro de mi ser. Que Dios los siga bendiciendo siempre y ese bello colegio ADELANTE, como reza nuestro himno: ‘Siempre adelante, sin desmayar, el Ángel de la Guarda dirige nuestro afán’.’’

 

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 15 de julio de 2021

1909.- CUCUTA DEPORTIVO, DEDICACION Y TRABAJO

Gustavo Contreras (La Opinión)

 

A pesar de las dificultades, el plantel de jugadores y cuerpo técnico del Cúcuta Deportivo

se mostró unido en el último juego.

En definitiva, el Cúcuta Deportivo no pasa por su mejor momento en el ámbito dirigencial, ni en el deportivo (octubre 2020).

El regreso de la Liga colombiana dejó en evidencia la falta de preparación de los directivos del club para reforzar la plantilla de jugadores, cumplir con los pagos salariales y a esto se le sumó su marcha a Armenia para hacer las veces de local, en razón de que el General Santander no estaba disponible para su uso.

Además, la hinchada se manifestó masivamente por redes sociales exigiendo la salida del presidente José Augusto Cadena, luego de que Gilberto ‘Alcatraz’ García denunciara en rueda de prensa la difícil situación que vive el club.

En la tabla, al cierre de la fecha 14, el equipo se ubica en la posición 18/20 con 11 puntos tras empatar su último juego 1-1 ante Once Caldas, punto que significó sumar luego de tres derrotas en hilo.

Jorge Artigas, entrenador del motilón, habló con La Opinión sobre los pormenores que actualmente vive el club.

Un presente accidentado

Desde el reinicio de la competencia, el Cúcuta Deportivo ha disputado seis juegos con un saldo de tres derrotas, dos empates y una victoria. En cinco de ellos empezó ganando y solo pudo conservar la ventaja en uno (2-0 Boyacá Chicó).

Si bien el equipo en los primeros tiempos se ha mostrado organizado y con un aparente control del juego, las expulsiones -dos ante Tolima (0-3) y una contra Medellín (1-4)- y las lesiones han afectado al fronterizo en las segundas partes donde se muestra descompensado y empieza a recibir goles. 

Somos un equipo que sinceramente le juega de igual a igual a cualquiera. De la misma forma que salimos a jugarle al Chicó que era último, le jugamos al Tolima que era primero y al Once Caldas (1-1) donde pudimos llevarnos los tres puntos, pero tuvimos un error en salida. Nos han matado las expulsiones. Estar con uno menos, jugando partidos tan seguidos y viajando como loco, es mucha diferencia”, aseguró el estratega sobre los últimos duelos.

En referencia a que reflexión hace después de ver que los juegos se pierden, en gran parte, por esos accidentes futbolísticos, Artigas contó que lo primero que hace es buscar la solución, tratar de calmarse y entender el porqué de las cosas.

“El último partido corregimos el tema de expulsión. Hicimos el cambio de Matías Rodríguez quien ya tenía amarilla y no quería que nos pasara más. Es bravo estar ahí adentro con todo lo que se vive y mantener la cabeza fría”, dijo el técnico recordando el duelo en Manizales, en el que por poco el argentino Rodríguez sale expulsado en el segundo tiempo.

“Con los jugadores, siempre analizamos con argumentos y participamos todos. Cuando el plantel está concentrado, prioriza la idea y aplica, somos un equipo. Cuando dejamos de hacer eso, somos otro. Tratamos de mantener ese nivel de concentración de juego y de defender porque el rival también juega”, dijo confesando que estas conversaciones se hacen argumentando las virtudes y defectos por medio de videos de los partidos. 

 


 

Sobre la fecha pasada, contó que el equipo terminó con un sabor agridulce. 

“En los papeles es un punto importante, pero nos deja un sabor agridulce. Defendíamos bien, pero nos comimos ese gol intentado salir. Los nerviosos tenían que haber sido ellos”. 

Protestas de la hinchada

Luego de las quejas de Gilberto ‘Alcatraz’ García, el pasado domingo, sobre la situación que vive el club (no estar con los salarios al día, no tener sede local y contar con una plantilla limitada, la hinchada motilona se manifestó en redes sociales pidiendo la salida de José Augusto Cadena, presidente del club. 

Sobre si estas acciones afectan al plantel, el uruguayo dijo que nunca se habla de temas extra futbolísticos.

“No uso redes sociales. Solo Whatsapp porque pienso que sí alguien me tiene que decir algo o yo a alguien, se debe hacer de forma directa. Sin duda que todos usan, pero en ninguna charla, ni reunión, hablamos de eso. Solo hablamos de fútbol, anécdotas y disfrutamos entre nosotros. Todo lo que se hable y pase, quedan a un lado en los 90 minutos”, dijo el charrúa. 

El sitio de hospedaje en Armenia

Al mismo tiempo que Alcatraz se quejó, la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) denunció que a los jugadores los tienen en un hotel, a las afueras de Armenia, alojados entre tres y cuatro por habitación, dejando a un lado los protocolos de bioseguridad. 

“Cuando llegamos hubo desorden, el tema de la comida no estaba bien, pero de a poco se ha venido corrigiendo.

Se ha intentado ir siempre mejorando la situación pues la idea era no viajar tanto y en esa tarea estamos. Pero si es una realidad de que cuando llegamos, las cosas no estaban bien. Entre todos nos hemos ido acomodando para priorizar lo deportivo”, contó sobre el sitio en el que llevan un poco más de ocho días. 

Unión y profesionalismo

A pesar de estas situaciones, el duelo ante Once dejó una imagen que muestra cómo está el plantel: en el gol del defensor Hanyer Mosquera, la mayoría del grupo corrió y se fundió en un abrazo con un Artigas de fondo celebrando a rabiar. 

“Representó unión. Estamos convencidos de lo que queremos más allá de toda la dificultad. Tenemos el prestigio de defender esta camiseta con todo. El gol es un festejo de cómo vivimos llenos de entusiasmo, de amor a la profesión, dejando todo día a día. Esperamos que los resultados nos acompañen. El grupo lo merece porque somos un plantel con trabajo, dedicación y profesionalismo”, expresó el entrenador quien ha dirigido nueve partidos con el Cúcuta.

Chaverra, un superlativo 

El arquero Juan Camilo Chaverra, artífice de las buenas campañas del Cúcuta en el 2018 y 2019, sigue siendo el jugador más destacado del equipo, siendo elegido como el mejor jugador del partido en el último juego y en otros tres en el año. 

Sus atajadas ante el Once ayudaron a que el rojinegro no saliera vencido. 

“Me pone contento. Es un reflejo de lo que es como profesional. Había tenido un error ante Tolima y lo revirtió rápido. Un jugador de nivel no es el que no se equivoca sino el que de su error sale fortalecido. Demuestra que está para grandes cosas”, expresó Artigas. 

A la pregunta de si el guardameta rojinegro tenía un cupo entre los cuatro arqueros que llamó Carlos Queiroz para la reciente fecha de Eliminatorias, el entrenador, que fue volante en su carrera como jugador, respondió que sí.

“Creo que sí es un arquero de Selección. Tiene nivel para estar en el arco del Cúcuta, que no es fácil, que tiene prestigio. Está para dar el salto como profesional ya se ve en la Selección o un equipo grande donde tendrá que demostrar que está capacitados. Creo que tiene todas las condiciones para estar entre los tres mejores arqueros de nuestro fútbol. No le ayuda la posición de la tabla, pero no es una función única de él. Como arquero, domina muchas cualidades”, aseguró. Tras 14 fechas, el Cúcuta ha recibido 25 goles. 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 13 de julio de 2021

1908.- LA CONSTITUCION DE 1821, El Depósito Santo

 Juan Pabón Hernández  (Imágenes)

 


El contexto era confuso para la realización del Congreso de Cúcuta y las jugadas del destino se daban complicadas, al no poder Bolívar instalarlo y cumplir así la orden de la Ley Fundamental de Angostura de congregarse el 1º de enero de 1821.

No habían podido llegar la mayoría de delegados y, hacía poco, el vicepresidente de Colombia, doctor Juan Germán Roscio, fallecía en Villa del Rosario el 13 de marzo, sustituido por Luis Azuola, quien murió a los pocos días, por lo cual el Libertador decidió irse a Achaguas, en Venezuela.

Allí coincidió con Antonio Nariño, quien venía de un periplo largo e incansables jornadas de liderazgo patriota, de las cuales salió ileso y libre de las cadenas españolas por intermediación de algunos de sus allegados que habían sido vinculados a la monarquía.

El presursor Nariño, después de buscar refugio en diferentes lugares, en la propia España, en Gibraltar, Londres y Francia, optó por ir a Achaguas, Venezuela, donde coincidió con Bolívar y fue entonces cuando nombrado Vicepresidente de Colombia, en reemplazo del doctor Juan Germán Roscio.

Fiel a su compromiso de reunir el Congreso, a pesar de no contar con la mayoría necesaria de diputados (sólo 57), en Villa del Rosario de Cúcuta, el 6 de mayo de 1821, Nariño lo inauguró: “No basta, señores, ser independientes para ser felices; a vosotros os está encargada la obra de nuestra regeneración, de nuestra libertad y de nuestra libertad futura…”

Las primeras acciones determinaron no aceptar la renuncia a Bolívar como presidente de Colombia y tampoco a Santander como vicepresidente de Cundinamarca. Además, proveyó los cargos directivos del Congreso, así: presidente, doctor José Félix de Restrepo (Antioquia), Vicepresidente, Doctor Fernando Peñalver (Caracas) y como secretarios los diputados Miguel Santamaría y Francisco Soto.

Comenzaron las labores de la Comisión Legislativa para el bosquejo de la Constitución, en especial de la propuesta de Antonio Nariño, con una idea de centralización actual pero, en un futuro, con una proyección federalista, un proyecto novedoso para la época.

Sin embargo, se presentaron inconvenientes y diferencias con el Congreso, además de la desavenencia por la orden de arresto de Nariño contra el general D’Evereux, que lo condujeron a renunciar a la Vicepresidencia y, en su lugar, fue designado el diputado José María del Castillo y Rada.

Avanzado el mes de julio, el 12 se logró firmar la Ley Fundamental de la Unión, la cual integraba la Nueva Granada con Venezuela como sistema unitario, en una nación llamada República de Colombia cuya capital sería Bogotá, absolutamente libre de España, la cual contaría con poderes legislativo con Senado y Cámara de Representantes, ejecutivo con Presidente (período de cuatro años), vicepresidente y un Consejo de Gobierno y judicial con la Alta Corte de Justicia, tribunales y juzgados.

Las determinaciones administrativas dividieron la república en departamentos gobernados por un Intendente, provincias dirigidas por gobernadores y cantones orientados por jueces políticos.

La bandera de la República de Colombia fue la tricolor que se usó en un comienzo en Venezuela y los símbolos la cornucopia y el sello republicano.

Los departamentos de Venezuela fueron Orinoco, Venezuela y Zulia, con diez provincias, y los de Nueva Granada Boyacá, Cundinamarca, Cauca y Magdalena, con trece provincias.

Es interesante la revisión de las Actas del Congreso, detalladas y puntuales, de las cuales surgieron iniciativas en todo sentido, desde la soberanía nacional, el sistema de gobierno y las facultades de los poderes, hasta temas como la libertad de imprenta y la Ley de Prensa, los derechos de aduana, los estancos, las tierras baldías, obligaciones recíprocas entre amos y esclavos, libertad de vientres, mejoramiento de las condiciones de los indígenas, la educación pública, el sufragio y la abolición del Tribunal de la Inquisición.

El 7 de septiembre de 1821 se eligió a Simón Bolívar como Presidente de la República y a Francisco de Paula Santander como Vicepresidente, quienes el 3 de octubre tomaron posesión de sus cargos. Bolívar recibió formalmente la Carta Fundamental e inició su ejecución.

El 6 de octubre se sancionó la Constitución.

El 13 de octubre de 1821 clausuró sesiones el memorable Congreso de Cúcuta, con el legado memorable de una Constitución que el presidente del cuerpo constituyente, doctor José Félix de Restrepo denominó, emotivamente, “Depósito Santo” al entre-garla en manos de Simón Bolívar.

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 11 de julio de 2021

1907.- HOMENAJE A LUIS URIBE BUENO

Paul Erasmo Charry Abril (Imágenes)

 

El mundo musical conmemoró el pasado 10 de julio (2020) 20 años del fallecimiento a los 84 años, en Medellín, del maestro Luis Uribe Bueno quien nació en Salazar de las Palmas (Norte de Santander) en marzo 7 de 1916. La familia Uribe Bueno llevó al pequeño Luis, de nueve años, a Guaca donde regentaba de párroco, uno de sus tíos y músico por excelencia; al ver la inquietud del niño por la música decidió instruirlo, le enseñaba notas y el sobrino deducía dos o tres, por lo que avanzó rápido.

Después, ya jovencito, vivió en Pamplona y comenzó la educación formal en la música a los 16 años, radicado en Cúcuta y de la mano del maestro Pablo Tarazona perfeccionó el aprendizaje, recibió su influencia para hacer música popular, junto a otros músicos, Benjamín Herrera, Saturio Rangel, con ellos nació la Orquesta Santander y luego el trío Los Norteños.

Ya en Bogotá popularizó el bambuco El marco de tu ventana, conoció al maestro Lucho Bermúdez que en esa época reclutaba a los mejores músicos de la capital, para conformar su orquesta y Luis Uribe Bueno ejecutaba el contrabajo junto al maestro Alex Tovar (el de Pachito E’ché), la gran Matilde Díaz y, otros. Viajan por Colombia a las grandes gestas musicales del gran Lucho Bermúdez.

La orquesta radicada en Medellín produjo Salsipuedes, el tema musical que catapultó a Lucho Bermúdez. Allí conocieron para hacerse amigos de una familia de músicos y artistas, los Marín Vieco. De la vida del maestro Luis Uribe Bueno en Medellín, Juan Carlos Mazo en su obra Historia contada y cantada de la música andina colombiana, relata lo siguiente:

“En aquellos años estaba en boga el concurso de Fabricato, el maestro Uribe Bueno se residenció en la casa finca de Jorge Marín Vieco en la zona de Robledo y, en el tiempo libre, pensaba y pensaba de qué manera podía hacer algo diferente para participar en dicho concurso (corría el año de 1948). En una extensa entrevista con el maestro Uribe Bueno, en su casa del barrio San Joaquín -del cual fue fundador y uno de sus más queridos habitantes antes de que partiera y dejara de acompañarnos con su sabiduría y enseñanzas, el 10 de julio de 2000, recordaba lo que fue el instante de creación de aquella obra; cómo revolucionó el ambiente musical de Medellín y cómo, a la postre, la obra llegó a ser un punto de referencia en el futuro de la música andina colombiana…

“Al principio en Medellín no podían convenir con que Luis Uribe Bueno, hiciera cosas que los músicos de aquí no hacían.

¿Qué pasó con eso? Que me ofendían a cada rato y me decían: oiga, extranjero, ya está escribiendo más para el concurso [de Fabricato]. (…) A partir de El cucarrón fue como si me hubiera caído una maldición, porque nadie quería convenir que esa obra se hubiera ganado el premio; para algunos no era pasillo, pero para mí, sí. Era un pasillo y que más se iba a hacer. Un pasillo diferente en armonización que metía cinco notas por golpe”…

“Yo subía al ensayo de Lucho Bermúdez, arriba, donde hoy es Bellas Artes (en ese entonces, La Voz de Antioquia) y cuando bajaba, me paraba en la puerta del Teatro Junín donde ensayaba la orquesta del concurso porque yo iba cazando a ver a qué hora escuchaba las notas del número mío.

Me paraba una hora, dos horas, la orquesta ensayaba hasta cuatro horas. Al otro día lo mismo; duré como tres días así y un día me dijo el portero: Señor ¿Por qué no pasa si es que necesita a alguien? Entonces me hice en una esquina, cuando voy oyendo la introducción de El cucarrón”

La historia de su creación la contó así:

“En agosto, Jorge Marín Vieco me llevó a su casa de Salsipuedes, en La Pola, como 15 días para que cantáramos y tocáramos y tuvimos una buena amistad, gracias a un hermano suyo que vivía en Bogotá y me recomendó con Jorge. Cuando empecé a pensar cómo hacía para taparles la boca a los antioqueños, porque así lo pensé de la pura rabiecita que tenía, dije:

‘Me gustaría ganar algo en ese concurso, que todos los días anunciaban’. Por aquí va a ser la cosa y para hacer algo para un concurso debe ser muy bueno o más bien no me meto, pero la intuición me decía que se podía hacer una cosa distinta, nada de dominante y tónica, que me chocaba mucho”.

… “Entonces, Jorge Marín me cogió la maleta y me dijo: ‘Te vas para mi casa finca que yo allá tengo una casita’, cuando dijo casita, pensé: ‘A lo mejor me está poniendo en la mano todo, para que haga alguna cosa’. Y estaba yo sentado viendo esa gran vista de Medellín, cuando ¡pam!, pasaban los cucarrones y le dije:

‘Jorge, qué se hace con estos cucarrones que nos están pasando por encima, ¿no nos caen en la comida? ‘ y me dijo: ‘No, no puede hacerse nada, hay que estarlos espantando’. Hasta que vi uno como verde amarillento ¡chiiii, pam!, que se chocaba y al momentico otro y yo dije: ‘Aquí de pronto hay algo” …

“Me puse a imitar con los bajos y los chelos la entrada del cucarrón y después seguí con el vuelo. Mi estimado amigo, hay que ver cuando eso sonó en el ensayo y el director de la orquesta en el concurso, el maestro José María Tena dijo: ‘El que hizo este trabajo, lo hizo quemándose las pestañas, porque este hombre sí sabe lo que está haciendo’.

Entonces yo estaba en una esquina y le dije a otro portero que me dejara pasar a la sala, porque tenía una razón urgente para el maestro; me dejaron pasar y del susto que tenía de una vez me subí a la tarima. Entonces le dije:

‘Maestro, traigo una razón muy linda para usted, ¿sabe qué?, el compositor de esa obra soy yo y el que le vengo a traer la razón soy yo’. Y se quedó mirándome y me dijo: ‘Oiga pues, paren ahí, no faltaba más, sino que ahora llegara este señor a decir que es el de El cucarrón’. ‘

¿Me permite que se lo dirija?

‘ Y me dijo: ¿Tu palabra, tu palabra que esta obra es tuya? ‘ Mirá, lo que se formó en la orquesta fue un laberinto hasta raro, porque ellos me insultaban a mí sin saber que yo era el que estaba ahí parado. Ese pasillo no podía ser pasillo para ellos, acostumbrados como estaban a tónica y dominante …”

“Entonces el maestro dijo: ‘Paren, dejemos que el maestro, que dice que es el compositor, hable’. Entonces, yo pasé y vi algunos de los músicos que conocía y uno de ellos se paró y dijo:

‘Él es uno de los músicos del maestro Lucho Bermúdez  y además de tocar el bajo leyendo, sabe música, porque él era traído de Bogotá. Allá en la capital lo respetan y le quieren mucho y saben que él toca mucha música y los arreglos que hace aquí también los hacía allá’.

Entonces, a todos se les bajaron los humos y se sentaron y ninguno dijo más nada y lo bonito fue que en ese momento todos reconocieron que estaban metiendo la pata” … “Tranquilos muchachos, les dije, yo estoy acostumbrado a eso en Bogotá, olvídense de esa pendejada, en Bogotá me dijeron lo mismo, que yo me estaba tirando la música y ahora están diciendo que le estamos dando forma a la música”.

… “Entonces, el maestro me la dejó dirigir una vez, pero me gustó más la dirección de Tena, porque él ya se interesó más, porque había una persona que le estaba vigilando y tenía que aparecer como un gran director, no dejarse coger de mí” … “Después me invitó a su casa, me presentó con su señora y desde ahí, en las cosas que él tenía duda me las preguntaba, sobre todo en la escritura del bambuco, que lo hacía en ¾ y se le cruzaba la orquesta”.

Luis Uribe Bueno a la edad de 32 años, comenzó a constituirse en uno de los pilares de la música andina colombiana y El cucarrón, en una de sus piezas principales. Ésta podría ser descrita como la primera obra impresionista colombiana y también como uno de los primeros pasillos que fue escrito para orquesta sinfónica; pues como él dijo:

“Lo que se hacía en el concurso eran recreaciones de piezas que podrían describirse como simples”… Con El cucarrón, Luis Uribe Bueno mostró efectivamente que la música andina tenía otras posibilidades y que era cuestión de conocimiento y de preparación de los músicos, pues aún era grande el desprecio que los ‘músicos serios’ tenían por esta expresión colombiana que había sido relegada en buena medida a personas de conocimientos primarios.

La pelea llegó a tal punto que, si a un músico de conservatorio lo veían haciendo música popular, era causal de despido. De ahí las primeras y segundas voces lineales y paralelas que, no permitían un mayor lucimiento de los cantantes en duetos y de ahí los acompañamientos simples de un mismo circulo armónico que, acompañaron los aires andinos por largo tiempo.

Cuando la música andina tuvo grandes músicos, fue grande. Con Luis Uribe Bueno no nació nada, él solo utilizó unas herramientas que hasta entonces no se habían usado, quitó la venda de los ojos a los músicos y señaló un camino. Y siguió haciéndolo, porque al año siguiente volvió a ganar el concurso de Fabricato con otra invención que cautivó, al unir en una misma obra el pasillo, el joropo y el bambuco; ese fue su Pajobam y en 1950 ocurrió lo mismo, esta vez con un bello pasillo para saxofón y orquesta, llamado Caimaré; en 1951 se llevó también el máximo reconocimiento con el pasillo El duende, pronto estuvo vinculado a la industria discográfica, como arreglista y director musical”.

Juan Carlos Mazo en la misma obra dice:

“Desde 1938 venía trabajando un dueto que fue el más popular de Colombia, querido y odiado, forjador de un estilo para la interpretación de la música colombiana y uno de los más vendedores con una producción de 50 discos, se trata de ‘los príncipes de la canción colombiana’, Garzón y Collazos”.

El maestro Darío Garzón se había radicado en Ibagué desde los seis años de edad, allí, un día cualquiera jugando a la orquesta, tocando peinilla, se encontró con Alberto Castilla, el hombre que se echó al hombro la música andina colombiana, el creador del Bunde Tolimense, himno de ese departamento y una de las más bellas canciones, tanto en la parte vocal como la instrumental.

Castilla lo invitó a pertenecer al conservatorio de Ibagué, su creación, que fue el primero de enseñanza musical en Colombia, ese día Garzón vio cumplido su sueño porque allí aprendió a tocar clarinete, fagot, algo de flauta y los instrumentos típicos colombianos.

Juan Carlos Mazo, cita a Hernán Restrepo Duque quien comenta más de su vida:

“Colaboraba con algunas orquestas populares y daba clases a domicilio, además de colaborar con los profesores del conservatorio, en donde era el cantante de un conjunto típico que orientaba Federico Flórez y en donde encontró a Eduardo Collazos, cuando éste entró a tocar tiple”.

Continúa su narración Juan Carlos Mazo:

“Garzón y Collazos, al lado de Aureliano Lucena y Alcides Lerzundy, formaron en el conservatorio “Los Cuatro Alegres Muchachos”, grupo con el que fueron celebres en el club Mary (Ibagué). En 1938 se disolvió el grupo y se formó el dueto y en toda Colombia comenzó a rodar la fama de Garzón y Collazos”.

Luego habla del éxito que tuvo el dueto en Bogotá y de la rivalidad con los duetos antioqueños y del eje cafetero, más adelante comenta de las grandes y exitosas giras nacionales, como la que hicieron acompañados del ya famoso Carlos Julio Ramírez, quien triunfaba en Estados Unidos, en esas memorables presentaciones volvieron a poner de moda canciones como Las campanas del olvido y Grato silencio; ya la fama se volvió internacional y en una disquera extranjera en 1947, grabaron El Pescador, que fue una canción de proporciones mayores y que nació de una antigua guabina tolimense titulada originalmente La Sombrerera.

Siguieron lanzando nuevos discos, títulos como Hurí, Te juré mi amor y Camino eterno, después de grabar nuevas canciones como El contrabandista, también hicieron en su versión, temas internacionales como El limonar, realizaron la primera versión grabada del Bunde Tolimense; radicados en Bogotá incrementan su popularidad, ya que aparte de la radio capitalina, contaban con televisión nacional, allí abrieron el restaurante el Sanjuanero que, fue el sitio que frecuentaban los amantes de la música andina colombiana. Garzón y Collazos consagraron a los dos más célebres personajes de la música colombiana, José Alejandro Morales y Jorge Villamil, sus compositores de cabecera.

Al respecto dice Juan Carlos Mazo:

“José Alejandro Morales fue compositor, tiplista y cantante santandereano, nació en el Socorro (1913). Estando muy joven, se trasladó a Bogotá, donde forjó su carrera musical. Desde siempre mostró esa vena artística y esa facilidad para componer, por lo que hizo buenas migas con otro grande de los aires criollos, el tiplista Pacho Benavides, considerado uno de los mejores ejecutantes de este instrumento.

Fue precisamente el dueto Garzón y Collazos el que primero grabó sus obras. De ellas basta mencionar títulos como Doña Rosario, María Antonia, Campesina santandereana, y la canción más importante de José Alejandro Morales y una de las infaltables en el repertorio andino, Pueblito Viejo.

 La relación del dueto comenzó a deteriorarse y se desintegró en 1959, aunque siguieron cumpliendo algunos compromisos contractuales adquiridos. Pasaron apenas dos años y el dueto nuevamente se unió, gracias a una disquera.

Para esta nueva producción, Garzón tuvo el acierto de contar con un joven compositor huilense que había llegado a Bogotá de tiempo atrás, médico de profesión y especializado en la ortopedia, se trata de Jorge Villamil Cordovez. Este personaje, al lado de José Alejandro Morales, terminó por perfilar el estilo del dueto, con canciones que tenían una nostalgia campesina y sin dejar de lado una tendencia de problemática social, como la que a él le tocó vivir, cuando por la violencia debió dejar la hacienda donde vivió, el Cedral, en Huila, por allá en los años treinta.

De su inspiración salieron temas como el retorno de José Dolores, Sabor de mejorana, Adiós al Huila, Oropel, Los remansos, Al Sur, Amor de hiedra, Si pasas por San Gil, El barcino, La estampida, Tambores de Pacandé y muchas más. Pero fue el tema Espumas, el que definitivamente lo catapultó al éxito de la mano de Garzón y Collazos.

El mismo Restrepo Duque la cataloga como la canción colombiana de los años sesenta”.

Pero no podía faltar la mano de otro grande en los éxitos de la brillante carrera de Garzón y Collazos.

Juan Carlos Mazo remata la información sobre el dueto diciendo:

“Detrás de las producciones y de los éxitos de Garzón y Collazos también estuvo Luis Uribe Bueno, como director musical y arreglista en varios discos; aunque él mismo afirmó que, por lo débiles de sus voces y por su estilo, era muy difícil hacer algo diferente, ir más allá, mostrar otro color de los aires criollos; así que se limitó a hacer ciertos acompañamientos con el requinto, el tiple o la guitarra, a hacer algunas introducciones o a incluir otros instrumentos, como la participación de Jaime Llano González al órgano”.

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.