PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

viernes, 6 de enero de 2012

115.- ASI RODO LA PELICULA EN CUCUTA

Pilar Duarte

En el Teatro Santander se inauguró el cine hablado


Teatro de Cúcuta fue el primero que abrió las puertas


El Teatro Guzmán Berti se construyó un año después del terremoto de Cúcuta


La proyección de imágenes continuas y organizadas con una idea clara, generaron una historia contada en secuencia. Había expectativa por los retratos en movimiento que robaban las miradas de cientos de espectadores que hacían filas de horas enteras para entrar a una sala oscura. En otrora daba la posibilidad de recrear en cortos instantes una historia contada inicialmente sin palabras, a dos colores: blanco y negro, donde los elementos de la expresión corporal, escenografía y música eran los componentes necesarios para quitarle el aliento a más de un asistente al teatro.

En Cúcuta se construyó, con dineros de Domingo Guzmán, el que se convertiría en el primer teatro, hecho en madera, casi en su totalidad. Se levantó en el sitio actual de la Avenida Sexta entre calles octava y novena. En un principio se llamó Teatro de Cúcuta. Posteriormente se le puso el nombre de Teatro Guzmán.

Allí, en 1898 tuvo lugar la primera proyección de imágenes en movimiento de la que se tiene registro en la historia de la ciudad. Se realizó con un Kinetoscopio, aparato que cinco años después de su invención (1893) fue traido por el general italiano J.A. Berti y por el ciudadano de origen alemán Don Enrique Hoffman. La exhibición eran cortas escenas de la vida diaria, similar a la que hicieran los hermanos Lumiére, en París, en 1895.

El Kinetoscopio causó gran sensación al igual que la Linterna Fría, otro aparato de animación de imágenes en el que unas bailarinas avanzaban sobre enormes bolas de madera.

Pocos años después, a principios del Siglo XX, el Teatro Guzmán fue demolido para dar paso a la construcción del que sería el más emblemático de los escenarios de Cúcuta: el Teatro Guzmán Berti.

La proliferación y gusto por la industria del cine, hizo que más de un teatro surgiera y dedicara espacio en sus programaciones a películas extranjeras, de géneros como la comedia, el drama, ficción y musicales.

Después de la iniciativa del Guzmán Berti se le unieron el Teatro Santander, Municipal, Astral, Aire Libre, Miraflores, Buenos Aires, Cine Séptima y el Parroquial de Sevilla.

Existían múltiples opciones de salas, pero las películas no eran abundantes, por ello cintas famosas de distintos lugares duraban en cartelera hasta 3 meses. “Uno no sabía si era porque no llegaban películas nuevas o porque gustaban mucho”, así lo cuenta Virmel Colmenares, asistente al teatro en esos momentos.

Una vez abierta la carta de alternativas de cintas, se abría la taquilla para recibir al público en las tres presentaciones habituales: Matinal (Desde las 10:00 de Mañana hasta la 1:00 de la tarde), Matinee (A partir de las 3:00 hasta las 6:00 de la tarde) y Vespertina (De 7:00 a 11:00 de la noche).

Cada cinema se convertía en el lugar de encuentro de chicos y padres en horario matinee, corrillos de jóvenes en el matinal, y en vespertina: empleados que salían de sus trabajos dispuestos a entretenerse un rato y, parejas enamoradas que  aprovechaban la lobreguez de la sala para estar abrazados y demostrarse su amor sin ser observados por sus padres.

Ubicados todos en los asientos, incluso, el portero se ponía cómodo esperando el momento en el que la oscuridad embargara el lugar, giraban los carreteles con sus rollos continuos de película de 17 metros, proyectando el relato de 46 imágenes por segundo, que paralizaba la lengua y ponía en juego los demás sentidos para entender la trama de lo que veían los ojos.

Entre las carteleras de cine se podían apreciar películas de Fortino Mario A. Moreno Reyes “Cantinflas”, “El Látigo Negro del Zorro”, Laurel & Hardy, “El Gordo y el Flaco”, Rodolfo Guzmán Huerta como “Santo, el Enmascarado de Plata”; Moe Howard,  Larry Fine y  Curly Howard como “Los Tres Chiflados”. Películas italianas y francesas, encontrando en estas últimas los romances de enamorados. Filmes exitosos en los que participaban actores como Elenita Vargas, Luis Aguilar y Antonio Aguilar, Pedro Infante, Jorge Negrete, Libertad Lamarque y David Silva.

Todas estas cintas cinematográficas llegaban a la ciudad por medio del ferrocarril, medio internacional de transporte en aquellos tiempos. Rubén Cárdenas, empresario de la época, traía filmes para comercializarlos en la frontera, testigo de esto es el señor Horacio Niño, el cual presenciaba cuando probaban las películas en el solar de su casa  antes de venderlas, pues su padre Antonio Niño Figueroa R. era quien las recibía y transportaba al ser el conductor del ferrocarril.

Los avances fueron llegando y el 13 de septiembre de 1932, con la exhibición del filme “Resurrección” basada en la obra inmortal del conde León Tolstoy, se inaugura el cine-hablado en el Teatro Santander. La producción en cinemascope y tecnicolor, vino 22 años después, el 17 de septiembre de 1954, con intervención de Víctor Mature y Jean Simmons, quienes proyectaron “El Manto Sagrado”, inaugurando así el Teatro Zulima.

Años dorados del cine nortesantanderano, marco que reunía a habitantes y visitantes de cualquier lado del mundo, de las zonas cercanas a la región y extranjeros que venían a conocer la plaza para traer su producto fílmico. Pero el brillo resplandeciente se volvió opaco y perdió fuerza cuando el pueblo cucuteño disminuyó su asistencia, decayendo notoriamente la rentabilidad para quienes estaban a la cabeza y dirección de espacios cinematográficos.

“Quienes seguían asistiendo a ver cine eran personas de malas costumbres, los viciosos que iban a hacer de las suyas”, comenta Bárbara Gutiérrez, amante del cine de época. Afirmación que comparte Horacio Niño, “La gente le tomó mala fama a los teatros, las personas decentes no iban porque quienes entraban era a fumar y aprovecharse de la soledad u oscuridad del cine”.

El cine fue perdiendo vigencia por distintos factores, entre ellos la escasez económica,  sin existencia de dinero para traer buenas películas, la programación se volvió aburrida y monótona. Aunque el principal detonante que mató la vitalidad del cine fue la violencia, porque desde  1948 en adelante, la era de violencia se intensificó; al salir de la función eran sorprendidos por hombres armados que pedían papeles de identidad para ver si eran partidarios del grupo. La cédula de la gente mayor era una hoja de papel, y para distinguir quienes habían votado recibían un sello en la hoja, al no tener dicho distintivo la cédula, mataban a la persona por no ser partidaria de la tropa que lideraba la batalla violenta.

Pedro Roberto Maldonado, testigo de los hechos asegura que “después de las ocho de la noche nadie salía a la calle porque era un peligro que lo fueran a maltratar”.

Varias razones relegaron al cine, dejando atrás el papel cultural e histórico que jugó en nuestra ciudad, ya que nos brindó la posibilidad de culturizarnos a través de su “pantalla grande”, ver estilos de vida de otros lugares del mundo, ampliar las opciones de entretenimiento y distracción para los residentes y en el departamento.

Ayer y hoy

Los teatros fueron los directos damnificados. No había cómo costear el mantenimiento y sostenimiento de estas joyas arquitectónicas, por eso fueron vendidos, demolidos y en su lugar se levantaron nuevas edificaciones comerciales:

- Teatro Guzmán Berti, hoy es el Centro Comercial Alejandría.

- Teatro Miraflores, hoy es un taller de mecánica.

- Teatro Buenos Aires, hoy es un supermercado

- Teatro Astral, hoy un estacionamiento privado.

- Teatro Santander, aún conserva intacto el segundo piso. No lo demolieron. En su primer piso se transformó en un parqueadero.

Experiencias del ayer

Aunque se sigue viendo cine, y las cadenas multinacionales de cine en general se han instalado en la ciudad, con salas acordes para gozar de funciones en distintos horarios y con nuevas tecnologías (tercera dimensión), nunca podrá compararse el fervor y entusiasmo del ingreso a los teatros de aquellos tiempos. “Es inigualable”, así lo expresan en común quienes pisaron más de un teatro apreciando ciclos de cine, recorriendo diferentes salas para vivir experiencias distintas y conocer su público asistente, ver cintas al aire libre, en recintos cerrados y apartados, en salas tan ambiguas como las del Cine Séptima que tenia cantina, billar y la platea para ver filmes, en jornada nocturna, con bancas similares a las de una iglesia.

Bárbara Gutiérrez

“Mucha emoción, me entusiasmaba, pasar y ver a todas las personas haciendo cola daba ganas de entrar, es que hasta el sacerdote hacia fila para entrar. Había tantas cosas que salían de la pantalla, partes en las que uno aplaudía o brincaba de la alegría de ver cine”.

Virmel Colmenares
   
“Para uno de muchacho era emocionante estar en primera fila, por eso si llegaba tarde le invitaba la entrada a la persona que estuviese adelante para que me dejara meter y poder ocupar un buen lugar adentro. La entrada al teatro de cine valía $50 centavos, en ocasiones se veía la película al lado, en una bodega donde vendían cerveza y demás, ahí habían unos palos y si uno se sentaba en ellos podía apreciar toda la función, así que uno pagaba $20 centavos y se ahorraba el resto.”

Pedro Roberto Maldonado

“Al teatro asistía los domingos por la mañana y la tarde, películas como las de Pedro Infante y las de comedia mexicana, fueron las que me hicieron seguidor del cine.

Quizás ahora asistan mucho, pero no hay comparación con el tiempo de antes y el comportamiento, en otro tiempo el cine si se escuchaba en pleno silencio”.

María Josefa de Urbina

“A las 6:00 de la tarde, al salir del trabajo se iba de prisa al teatro. Lo que más me gustaba es que cuando habían fiestas uno veía a los personajes proyectados en la pantalla, actuando y bailando, todo eso era maravilloso”.

Horacio Niño Prato

“Cuando lo vi por primera vez , eso fue una atracción porque uno estaba acostumbrado a ver retratos. La belleza de ver retratos que no hablaban pero se movían y corrían, eso fue fascinante, después cuando ya hablaban, escuchar cantar de manera nítida, no como sonaba en vitrola. En matinal se pagaban $5 centavos para entrar a galerías, pero para conseguirlos era difícil así que hacíamos la picardía de volar nos le al portero y eran muchas las veces que teníamos éxito, pero cuando no, ‘Care gata’, como le llamábamos, nos agarraba a rejo”.
Hablan los expertos

Juan Diego Hernandez Albarracín – Director del espacio de apreciación de cinematográfica de la Universidad de Santander UDES.

“El cine fue una consecuencia histórica. El cine fue un fenómeno y aún hoy lo sigue siendo. Gilles Deleuze, en sus escritos sobre cine y tiempo, sobre tiempo y espacio afirma que el cine fue una revolución total que impregnó todas las maneras de hacer arte. Lo que atrae del cine mudo es la expresión facial donde las actrices como Gloria Swanson con sólo una mirada podía decir muchas cosas, actrices que lograban recrear un sentimiento. El mundo actual se concibió como hoy gracias al cine, porque los grandes avances se dieron dentro de la imagen en movimiento, por ello hay que tomarlo completo desde el ayer como principio al hoy como continuación.”

Javier Bosch Fossi – Director de Cineclub de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS).

“Cúcuta era una ciudad que pretendía ser culta de una manera distinta a lo que es hoy, entonces además del cine mudo, las compañías de zarzuela y teatro influyeron en un proyecto de una ciudad que alcanzó a ser en cierta medida cosmopolita. Norte de Santander tuvo otra vida en lo comercial y lo cultural. No cabe duda que el cine ocupó gran protagonismo. El cine en cuanto a manifestación de público sin distinción de género, ha sido un espectáculo de multitudes, de ahí el tamaño de los teatros, pero el cine con otras pretensiones como cine-arte, con fines formativos, de orientar las perspectivas criticas, no ha sido el gestado en nuestra región.”

Oscar Schoonewolff – Director de uno de los primeros Cineclubes nortesantanderanos.

“En ese entonces para proyectar cine era con carrete para envolver, con la luz apagada y a puro tacto, con una pequeña linterna en la boca guiándome para ver, teniendo en cuenta que eran películas que venían en 5 o 6 rollos grandes, era una sola máquina de proyección ”.

Leonardo Parra – Representante del Consejo de Cine de Norte de Santander.

Ver cine mudo y/o silente, implica crear el acento y el tono de voz de los actores, lo cual resulta interesante porque cuando alguien hace una expresión de grito uno no sabe que tan fuerte esta gritando entonces eso depende de la intensidad que cada quien decida poner a la voz, pues practicameente se es dueño de las voces, siendo de esta manera co-autor del filme. El Cine Mudo no juega con las emociones auditivas del espectador, él es dueño de crear esos mundos sonoros desde su propia concepción.

Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

miércoles, 4 de enero de 2012

114.- SIEMPRE QUISE GANARLE TIEMPO AL TIEMPO : PEDRO RAFAEL SAYAGO ROJAS

Celmira Figueroa

El 3 de febrero de 1974 pisó la Cámara de Comercio y el 30 de septiembre de 2010 salió a gozar del beneficio de la pensión.

Nació en la avenida octava No.7-75 donde funciona la vidriería Roma. Esa casa paterna sigue intacta. En esa época 1949 era la zona de los Caobos de hoy. Su vecino fue el periódico El Frente y compartió con la gente ´dedo parado´ de apellidos Díaz, Ayala, Ospina.

Cúcuta tenía 100 mil habitantes y llegaba hasta el hotel Tonchalá y el que se iba a casar o bautizar tenía que ir hasta la catedral de San Antonio. A Jorge Muñoz y Amelia Ayala le llevó las arras el día del matrimonio. Pedro Rafael Sayago Rojas tenía solo cuatro años.

Allí vivió hasta 1960 con su padre Pedro Sayago Mora, su mamá Beatriz Rojas y sus hermanos ocho hermanos: Flor, Rodrigo, Carlos, José, Rosa, Beatriz, Luz María y Álvaro.

Se mudó para la avenida 3 con calle 6 donde funcionó el consulado de Venezuela en Cúcuta.

La primaria la inició en el Domingo Savio y pasó al Calasanz donde salió bachiller en 1967. Hizo muchos amigos y por medio del baloncesto y ciclismo los cultivó.

Después sus padres se trasladaron al barrio Latino y se topó de vecinos a la familia Cabrera, Pabón Hernández y Gereda.

Se consideraba estudioso, aplicado, más no cuadriculado. Acompañaba a su padre a la finca que quedaba en Boconó. Se sentaba en la tienda de la esquina de la calle sexta a departir con sus amigos y partió a Bogotá a estudiar economía porque en ese entonces la naciente Universidad Francisco de Paula Santander carecía de la carrera. Se matriculó en la Jorge Tadeo Lozano y se graduó de 20 años, pero por no tener cédula de ciudadanía casi que no le entregan el título de economista. Sin embargo, sus amigos le ayudaron a sacar la cédula antes de ser mayor de edad.

Regresó como profesional y se vinculó a Acopi (Asociación Colombiana de Pequeños Industriales).

Al año Sergio Entrena lo llama para que lo acompañe en la Cámara de Comercio en la oficina de promoción y desarrollo. Se inicia el proceso de consolidación a finales de los 80. Entrena se retira de la dirección de la Cámara de Comercio y la junta directiva lo nombre su reemplazo. La crisis toca la frontera en 1983 a raíz del desplome del bolívar.

A Pedro Sayago Rojas lo encargan de empezar a trabajar con Juan Santaella, José Neira Rey, Pedro Entrena un programa que se bautizó ley de fronteras. Se constituyó la comisión fronteriza y se crean mecanismos mediante la ley 10 de 1983.

Hoy se siente orgulloso de ese logro porque a partir de ahí “nos dieron nombre y apellido, en el sentido que las zonas de frontera somos unidades territoriales, porque somos colindante con un país vecino`.

En 1984 el entonces alcalde Luis Vicente Serrano Silva le propuso gerenciar las Empresas Públicas Municipales que estaba en plena crisis. Logró gestionar un crédito con el Banco Mundial para invertirlo en la traída del agua del río Zulia. Suscribió el crédito siendo testigo el inmolado Álvaro Gómez Hurtado, quien era embajador de Colombia en Estados Unidos.

Lideró la conexión del río Zulia para complementarlo con El Pórtico, actual acueducto. En esa época gerenciaba no solo acueducto sino alcantarillado, matadero, aseo. Es decir, seis empresas en una y se inicia la separación de cada una.

Cuando llega el primer millón de dólares se acuerda dejarlo depositado en el Banco de la República de Cúcuta, por algunos inconvenientes de revaluación del peso, para iniciar con el proceso de licitación y contratación.

La presión fue muy fuerte. Y decide retirarse de las EPM. Había logrado su objetivo: conseguir ese dinero, que después se convirtió en su propia arma enemiga.

Trabajó en Corponor y después en Comfaoriente, como subdirector, donde consolida el proyecto de Villa Silvania.

Siendo gobernador Antonio José Lizarazo Ocampo lo llama para que sea el secretario de planeación. En 1991 acepta el reto. Crea la idea del Área Metropolitana de Cúcuta que posteriormente la consolida el alcalde Manuel Guillermo Mora.

Estando en ese proceso revive la crisis en la frontera y es el mismo Lizarazo quien le sugiere que regrese a la Cámara de Comercio donde  sería más útil. Reemplaza a Alberto Santaella, julio 2004, en la dirección ejecutiva hasta septiembre 30 de 2010.

Reconoce que se cometieron errores, pero también éxitos. El principal error: el `divorcio` entre el sector privado y público porque cada uno va por un lado distinto. Sin embargo, con el gobernador Juan Santaella se armó un plan para crear estímulos para la región. “Si crecía el comercio, también repercutaba en el ganadero, agropecuario,  vivienda, construcción”.

Hace cinco años a raíz del esquema del nuevo planteamiento de desarrollo del país con el plan regional de exportación “nos obligó a pensar más allá de la inmediatez. A proyectarnos a diez años en ese proceso se consolidó el sector de las confecciones con la Gobernación, Alcaldía, Proexport, Cámara de Comercio, Sena y empresarios.

Se está en la tarea de recuperar el mercado nacional porque siempre se ha consentido es al vecino Venezuela.

Pedro Sayago Rojas nunca se dejó tentar por el poder. Ni siquiera político. Entrena López a quien consideraba su amigo, formado en Cámara de Comercio, se distanció y rompió relaciones. “Olvidando que la Cámara de Comercio es un vaso comunicante y un soporte para la gobernación”.

Su aspiración no pasó de servirle a Cúcuta. En lo político lo reconsideró porque en la gerencia de las Empresas Municipales vivió una negra experiencia. “Personas que los consideraba muy amigos desde la Cámara de Comercio, de un momento a otro cambiaron de camiseta y eso me desconcertó muchísimo. Las EPM era muy política.”

Su padre  le advirtió: sigue en el sector privado porque el público es muy desagradecido. Sin embargo, “le sostuve a él que quería correr el riesgo y vivir la experiencia. La viví en menos de un año”. Y decidió alejarse.

La academia

De la universidad regresó en 1974 y Jaime Pérez López, quien era el presidente de la Cámara de Comercio lo invita a dictar cátedra en la naciente Universidad Libre. Siempre había sido monitor en las clases.

También dictó clases en un tiempo en la Universidad Francisco de Paula Santander, pero los horarios le impidieron continuar. Fue durante cinco años profesor de posgrado en la Udes.

La jubilación

Siempre se preparó para ese día. Siempre quiso ganarle tiempo al tiempo y hacer las cosas más rápido posible.

¿Nostalgia? El no lograr consolidar una nueva infraestructura física para la Cámara de Comercio.

Primero le apuntó al proyecto Bavaria, que desafortunadamente se le cambió la orientación. Se le había propuesto al gobierno municipal que tomara las dos torres de la Cámara para que reuniera todas las secretarías que están regadas en la ciudad. Y la Cámara consolidara en el nuevo edificio un museo para Cúcuta.

Después surgió la otra alternativa: la de comprar el edificio Rosetal. Le llamaba la atención la ubicación y por considerarlo icono arquitectónico. Tenía soñado abrir un auditorio con capacidad para 700 personas y pasillo para exposiciones de pintura y escultura.

Sin embargo, no se siente del todo frustrado. Logró que la Cámara de Comercio fuera  entidad líder, que tuviera una fortaleza institucional, que coincida la visión y la misión de la institución con lo que piensa el sector privado. 


En estos momentos la Cámara de Comercio es líder, después de la de Bogotá, en registros virtuales.

Investigar y estudiar es una inclinación natural. Por eso se ha vuelto en el consultor obligado de propios y extraños. Al comportamiento del bolívar no le pierde el rastro.

Siendo estudiante de primer semestre hizo la remodelación de la planta a pastas alimenticias Fama y se ganó $5 mil. Hizo, también el ejercicio del montaje del matadero de Cúcuta en compañía de dos pastusas y un antioqueño.

Su obsesión es la ciudad, la región y todo lo estudiado y aprendido lo aplica en pro de esta zona.

Dejó a un lado la práctica del deporte porque tomaba los fines de semanas para investigar, estudiar y escribir. En la Cámara de Comercio no le quedaba tiempo porque tenía que escuchar a todo el que llegaba. Dice que es “la rockola del oyente, siempre complaciendo peticiones” para referirse a las quejas que llevaban los usuarios.

Escribió un libro donde hace una retrospectiva del desarrollo de la región. Será una especie de incunable.

Sigue en la cátedra, viajando y de consultor.

El  Reconocimiento

En acto especial que se llevó a cabo en la Casa Natal del General Santander, en Villa del Rosario, la Cámara de Comercio de Cúcuta entregó en la celebración del 95 aniversario las distinciones al Mérito Empresarial y a toda una vida Cámara de Comercio de Cúcuta 2010.
La junta directiva de la Cámara de Comercio de Cúcuta le otorgó la distinción ‘A toda una vida’ como reconocimiento especial a Pedro Sayago Rojas.



Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

sábado, 31 de diciembre de 2011

113.- ANOTACIONES PARA LA HISTORIA DE CUCUTA II

PARTE II/II

Carlos Orduz

Aparece luego el Diario de Cúcuta, que solamente duró 5 meses a partir de agosto de 1913.

Pero aquí si que nos toca hacer un paréntesis para retornar al año de 1900, en el cual nacen los males que hoy se padecen y que se analizarán en el dedicado al Presente. La administración de los negocios públicos tenía su asiento principal en Bucaramanga y no existían la administración de Hacienda, ni la administración de rentas departamentales.

La música no podía quedarse atrás y es así como en junio de 1894, un domingo, durante la tradicional retreta, don Elías M. Soto, estrenó sus celebres Brisas del Pamplonita, que nos han hecho conocer en el mundo.

La agricultura hizo que floreciera de las entrañas de la tierra el cacao, cuyo sabor traspasó las fronteras para que fuera degustado por la alta clase europea como relatan de la Reina Victoria de Inglaterra, en el siglo XIX, que solicitaba se le remitiera cacao de la Villa del Rosario de Cúcuta.

¿Qué decir sobre el petróleo? Que osadía al instalar la primera refinería de Sur América en el año de 1906, previendo antes que todo, la importancia que para el desarrollo del mundo tendría la industria del petróleo.

Se ha hecho un recuento de Cúcuta en El Pasado, que nos muestra la brillantez de la inteligencia, el empuje dinamismo y don de gentes laboriosas que se manifiestan una vez más altivas, cuando el 18 de mayo de 1875, queda destruida y acabada pero emergen con mayores bríos para reconstruirla y dejarnos como legado, la que es hoy hermosa capital del Departamento.

b) El Presente. Si miramos desde cualquiera de los puntos cardinales, vemos como en los últimos años el crecimiento material ha sido extraordinario, que sobrepasa los cálculos en todos los aspectos: construcción, cultural, deportivo, económico, crecimiento de población, etc.

Pero hay que preguntar: ¿Hemos sido fieles seguidores del ejemplo que nos dejaron quienes forjaron una ciudad partiendo de la nada? Cada uno de nosotros debe ser sincero y responder individualmente y si es el caso, buscar una enmienda que permita levantar la cara y decir presente.

Decía al analizar El Pasado, que el mal que nos aqueja provenía, desde 1900 cuando ya existía una dependencia de Bucaramanga en la parte administrativa, y hoy no solamente de allí, sino de los poderes centrales que menosprecian a las partes alejadas de la patria; pero aquí si somos todos culpables porque hemos sido conscientes y aceptado esta manera de dominarnos en todas las escalas y esferas. ¡Será acaso que la clase dirigente es inferior a los destinos que tiene la patria chica?

Es hora de despertar y demostrar que el postulado “los nortesantandereanos también podemos”, es una realidad. ¿O tal vez el conformismo ha sentado sus reales y nos domina?

Mucho se dice de las bondades de nuestra tierra, ¿pero dónde está el amor por el terruño que nos vio nacer?

Será que únicamente el sentido mercantilista nos ha invadido, dejando atrás la motivación que dieron nuestros antepasados?

Nos vanagloriamos de ser la cuna de la nacionalidad en el Congreso de 1821, de ser la tierra natal del Hombre de las Leyes, la frontera más comercial del país y que más turistas recibe diariamente, pero da gran pesar ver cómo pasan raudos por los monumentos históricos de Villa del Rosario, sin darse cuenta de que existen, ¿no les interesará la historia?

Creo que sí, pero cambiando la negligencia de las autoridades para colocar anuncios periódicos que les indiquen continuamente que a determinada distancia, se encuentran el Templo Histórico en donde se desarrolló el Congreso que redactó la Constitución de 1821 y la casa donde nació el General Francisco de Paula Santander, los cuales harían que se detuvieran y visitaran dichos monumentos y a la vez sirvieran de promotores cuando regresen a su patria, y muestren fotografías o cuenten sobre los lugares visitados.

Qué se ha hecho el espíritu cívico, tradicional sentido de cordialidad y la fama que según don Carlos Luis Jácome en sus deliciosas crónicas de “Cúcuta de otros días” nos narra, ¿cómo hicieron nuestros antepasados para construir y sostener aquella fama de aseo y pulcritud de que gozaron? Repetimos la pregunta porque en efecto la variedad y extrema cantidad de circunstancias que a ello se oponían hacer muy interesante y deseable una respuesta.

En El Pasado se habló del petróleo pero como dice el refrán “en casa de herrero azadón de palo”, da vergüenza que las calles de nuestra ciudad se encuentren sin asfalto y más teniendo facilidades para poder mostrar con orgullo ante propios y extraños unas vías en condiciones transitables. ¿Hasta cuándo seguiremos con esta apatía que se ha apoderado de las gentes de Cúcuta y sus gobernantes?

La parroquia nació legalmente, con el poblado, el 17 de junio de 1733, al otorgar la señora por escritura pública ante Juan Antonio Villamizar, alcalde de la ciudad de Pamplona como notario, y  siete testigos, en su hacienda en Tonchalá, “media estancia de ganado mayor”, situada en su otra propiedad de Guasimal, Valle de Cúcuta. Tal es la donación, firme y legítima según reza la escritura, buena, mera, pura, perfecta e irrevocable, cierta y segura de toda paz.

Acepte el reto por intermedio de sus hijos y no tengamos que decir “lloremos como mujeres, lo que no supimos defender como hombres”.

c) El Futuro. Cada ciudad es dueña de su destino, ¿qué estamos haciendo para dejarle como herencia a nuestros hijos? Esta es una premisa que debemos afrontar para encontrar las soluciones que demandarán en breve tiempo los múltiples problemas que nos aquejan y que si se dejan para tarde, para tarde se quedan.

Al acercarse la conmemoración del centenario de la reconstrucción de Cúcuta, debemos trazar planes que sean efectivos y cuya realización se ejecute a fin de poder decir al final de nuestra existencia, hemos cumplido para con nuestra ciudad los deberes cívicos que teníamos como hijos fieles y sinceros.

Por último, aquellos que han sido acogidos en su seno aunque de partes lejanas, no pueden sustraerse las obligaciones morales y de correspondencia que como hijos adoptivos les corresponden.

Al final podremos decir sinceramente y con la mano en el pecho, copiando a monseñor Pérez Hernández. “Qué bello es nacer, vivir y morir en Cúcuta”.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

viernes, 30 de diciembre de 2011

112.- ANOTACIONES PARA LA HISTORIA DE CUCUTA I

PARTE I/II

Carlos Orduz

Historia del latín: Historia y éste del griego historia. Se toma en sentido absoluto como la relación de los sucesos de los pueblos pero también se da este nombre a la de sucesos, hechos o manifestaciones de la actividad humana de cualquier otra clase.

En tal virtud podemos hacer un análisis relativo de la ciudad de Cúcuta, mirando el pasado, presente y futuro de ella.

a) El pasado. Este enfoque lo podemos dirigir hacia el año 1733 el día 17 de junio cuando doña Juan Rangel de Cuéllar, fundó la ciudad, haciendo donación de media estancia de ganado mayor o sea 782 hectáreas demostrando gran espíritu de generosidad y una visión histórica de gran valía ya que si nosotros analizamos el desarrollo que ha tenido la urbe, se debe a su desprendimiento.

A continuación, una cronología de Cúcuta:


1733-1793   Aldea


1792-1824    Villa


1824-1850   Cantón


1850-1855   Capital de la provincia de Santander


1855-1857   Cantón


1857-1886   Capital del municipio de Cúcuta


1886-1908   Capital de la provincia de Cúcuta


1908-1910   Capital del departamento de Cúcuta


1910-Hasta nuestros días, capital del departamento Norte de Santander


Aldea: Del árabe, aldaia, lugarejo. Pueblo de corto vecindario y, por lo común sin jurisdicción propia.

Villa: Del latín villa, población que tiene algunos privilegios con que se distingue de las aldeas y lugares.

Cantón: Región, territorio, división principal y cabeza de un estado; provincia o distrito.

Poco a poco va demostrándose el empuje de la raza y si ojeamos la importancia económica y situacional y de desarrollo, notamos como desde la madre patria el rey Carlos IV decide conferirle por Cédula Real al título de: “Muy Noble Valerosa y Leal Villa de San José de Cúcuta”.

Las monedas más notables en la historia de Cúcuta fueron el Patacón que se menciona en la escritura de fundación de la ciudad y cuyo valor se puede apreciar por los siguientes precios: un esclavo que era el ser mejor cotizado valía 50 patacones; una yegua con su cría 14; un torete 8; una cabeza de ganado 1,5 patacones.

Hasta 1846 circuló la moneda llamada “macuquino” y en 1872 la unidad monetaria fue el “peso oro”. En 1886 fue de curso forzoso “el papel moneda” y en 1894 se acuñaron las monedas de 0.835 contenido de plata.

Hasta 1930 un dólar valía un peso colombiano. Cinco bolívares (un fuerte) se cotizaban en ochenta centavos colombianos. Entonces solamente existía una casa cambista (La Patria) que funcionaba en la avenida 6ª entre calles 11 y 12.

Cuando “subió el bolívar a una peseta” (veinte centavos) en 1924 la moneda corriente en Cúcuta era: Colombiana: 1 centavo, 2 centavos, medio (cinco centavos), real (diez centavos), peseta (veinte centavos), peseta de a 50 (cincuenta centavos), fuerte (un peso), dólar oro (un peso), libra oro (cinco pesos), media morrocota (diez pesos), morrocota (veinte pesos). Con una morrocota se compraban cuatro vacas lecheras.

Quien más sino nuestros antepasados estuvieron orgullosos ante la faz del mundo por su pujanza, tesón y visión del futuro y así nos explicamos cómo se inauguró el ferrocarril el 25 de junio de 1888, hazaña esta comparable sólo a los intrépidos norteamericanos quienes cruzando grandes extensiones de terreno y venciendo enormes obstáculos lograron para bien de su economía conectar los diversos frentes de producción que se encontraban embotellados por falta de vías de comunicación que los permitieran a las regiones transportar fácil y económicamente los bienes de consumo.

Más tarde nos dan muestras de una integración sin precedentes al hacer el empalme en 1926 con el gran ferrocarril del Táchira, para beneficio de las naciones hermanas de Venezuela y Colombia, poniendo de relieve el espíritu de integraciones del Libertador de América. Además para unir los barrios cristalizaron la idea del tranvía, el cual como medio de transporte masivo de esa época, circundaba la ciudad partiendo de la Estación Rosetal hacia San Rafael, Puente Espuma y a la Aduana Nacional; cuántos de nosotros preguntó a nuestros progenitores, qué eran esos hierros incrustados en algunas calles, y ellos felices y tristes a la vez, como añorando el pasado nos decían, por ahí rodaba el tranvía desde el año 1893, época de su iniciación y quedan como testimonio de su existencia pretérita.

La aviación por ejemplo del país tuvo en Cúcuta al pionero Camilo Daza, quien en su biplano alcanzó a elevarse 150 metros y a una velocidad de 160 kilómetros por hora, el 2 de octubre de 1922.

“El Estímulo” elaborado a mano y luego impreso, “La Prensa” salida en 1854, Diario “El Comercio” en 1871, “El Trabajo” en 1890.

Hacia el año 1913, existía ya en la ciudad, un semanario de variedades y literatura llamado “El Artista”.

Anteriormente en 1911, habíase lanzado “El Diarito” de carácter oposicionista y político”.



Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

martes, 27 de diciembre de 2011

111.- DIOCESIS DE CUCUTA


Tomado de la Revista “Breve Historia de la Diócesis de Cúcuta” y otras fuentes



Extensión: 2.200 Km²
Población: 680.000 



Historia

Hasta 1835 la Iglesia santandereana formaba parte de la Arquidiócesis de Bogotá. El 25 de septiembre de ese año, Su Santidad Gregorio XVI crea la Diócesis de Nueva Pamplona, desmembrada de ella, con territorio comprendido entre los límites con Venezuela por el oriente y el Río Magdalena por el occidente; limitando por el norte con la Diócesis de Santa Marta (de la cual formaba parte entonces el territorio de Ocaña) y por el sur con la misma Arquidiócesis de Bogotá, en lo que más tarde serán las diócesis de Boyacá.

El 20 de marzo de 1895, el Papa León XIII segrega de Pamplona la Diócesis de El Socorro y posteriormente, en 1923 y 1945 respectivamente Pío XI y Pío XII desmembran las Prefecturas Apostólicas del Río Magdalena y de Labateca, circunscripción esta última que habrá de desaparecer en 1956, precisamente en el momento de ser elevada Pamplona a la categoría de Arquidiócesis.

Posteriormente, en 1951 es creada la Prelatura Nullius de Bertrania en el Catatumbo (hoy Diócesis de Tibú) y un año más tarde la Diócesis de Bucaramanga, con territorio desmembrado de Pamplona en ambos casos, con lo cual esta Diócesis queda reducida prácticamente a casi todo el Departamento de Norte de Santander (excepción hecha del territorio de Ocaña) sin tener nada en el de Santander.

Para 1956 la ciudad de Cúcuta, capital del Departamento ha adquirido un notable crecimiento y ha progresado extraordinariamente, debido en gran parte a su calidad de ciudad fronteriza de Colombia con Venezuela. Sin embargo, en lo eclesiástico depende de Pamplona, ciudad que aunque también de gran tradición colonial, es muy inferior en su aspecto industrial y comercial.

Desde años atrás Cúcuta ha venido aspirando con justo título a la calidad de capital de Diócesis y es claro que para conseguirlo solamente existen dos soluciones: 1. Creación de la Concátedra de Cúcuta, de modo que el nombre de la parcela sea Pamplona-Cúcuta, como ha sucedido ya en Santander con las ciudades de Socorro y San Gil. 2. Creación de la nueva Diócesis de Cúcuta, desmembrada del territorio de Nueva Pamplona.

Por esta última solución se decide la Santa Sede, después de estudiar concienzudamente el asunto. En 1955 el Nuncio Apostólico Monseñor Paulo Bértoli plantea a la Santa Sede la conveniencia de la creación de la nueva Diócesis de Cúcuta. El Obispo titular de ella, Monseñor Rafael Afanador y Cadena, está ya muy anciano y el gobierno de la Diócesis corre a cargo de un Administrador Apostólico, Mons. Norberto Forero y García.

La Nunciatura Apostólica consulta con ellos el asunto, pero personalmente pensamos que no son muy partidarios de la desmembración. Sin embargo, la Santa Sede resuelve acceder a los deseos de la Nunciatura y para indemnizar en cierto modo a la Diócesis madre, le da la categoría de Arquidiócesis, de la cual será sufragánea la nueva Diócesis de Cúcuta.


Uno y otro hecho lo ordena la Santa Sede el 29 de mayo de 1956, designando al mismo tiempo como primer Arzobispo de Nueva Pamplona a Mons. Bernardo Botero Álvarez, quien era Obispo de Santa Marta y como primer Obispo de la nueva Diócesis de Cúcuta, a Mons. Luis Pérez Hernández, hasta el momento Obispo titular de Arado y Auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá.

Si se tiene en cuenta, como se ha dicho antes, que del territorio pamplonés han sido segregadas en parte la Prefectura del Río Magdalena (posteriormente Diócesis de Barrancabermeja), la Diócesis de Bucaramanga (posteriormente Arquidiócesis) y la Prelatura Nullius de Bertrania (hoy Diócesis de Tibú), se llega a la conclusión de que con la de Cúcuta son cuatro las parcelas desmembradas de la ahora Arquidiócesis de Nueva Pamplona.

A Mons. Pérez Hernández lo sucedió Mons. Pablo Correa León (entre el 22 de julio de 1959 y el 27 de julio de 1970). Después estuvo al frente de la Diócesis Mons. Pedro Rubiano Sáenz, entre el 2 de junio de 1971 y el 26 de marzo de 1983 cuando fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Cali.

La Diócesis fue dirigida luego por Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, entre el 26 de julio de 1983 y el 18 de diciembre de 1990, cuando fue nombrado Arzobispo de Popayán. Lo sucedió Mons. Rubén Salazar Gómez, pastor de esta Jurisdicción entre el 11 de febrero de 1992 y el 18 de marzo de 1999, cuando fue nombrado Arzobispo de Barranquilla.

El nueve de noviembre de 1999 fue nombrado Obispo de Cúcuta Mons. Oscar Urbina Ortega. Este prelado estuvo al frente de la Diócesis hasta que fue nombrado Arzobispo de Villavicencio, el 30 de noviembre de 2007.

A finales de noviembre de 2008 fue nombrado como nuevo Obispo, Mons. Jaime Prieto Amaya, quien asumió el gobierno pastoral de la Jurisdicción en el primer trimestre de 2009. Falleció el 25 de agosto de 2010, en una clínica en Bogotá, en donde lo atendían de una dolencia que al final lo privó de su vida, a la edad de 69 años.

El papa Benedicto XVI nombró a Julio César Vidal Ortiz nuevo obispo de Cúcuta (10 de septiembre de 2011- Actual) en sustitución del fallecido Jaime Prieto. Vidal fue ordenado sacerdote el 7 de abril de 1973 y terminó sus estudios de Teología en Barcelona (noreste de España). Ha sido párroco en varias iglesias, delegado para el clero y miembro de la comisión diocesana para las vocaciones, director espiritual del Seminario Menor de Montería y vicario general de esta diócesis. El 16 de diciembre de 1993 fue nombrado prelado de Alto Sinú (departamento de Córdoba) y cuando ésta fue nombrada diócesis se convirtió en su primer obispo. El 31 de octubre de 2001 fue nombrado obispo de Montería.




Recopilado por : Gastón Bermúdez V.