PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

lunes, 23 de diciembre de 2013

498.- COMPETENCIAS AUTOMOVILISTICAS EN LA CUCUTA DE ANTAÑO



Gerardo Raynaud



A mediados del siglo pasado, unos eventos deportivos que hicieron furor en toda la América del Sur, fueron las carreras automovilísticas de carretera, de largo aliento, particularmente la Carrera Buenos Aires – Caracas. Era la época dorada del automovilismo argentino, con la aparición del ídolo Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de la F1. También debemos inferir que la carrera en mención, necesariamente pasaría por Cúcuta, camino a Caracas, última etapa de esa competición. Para  1948, esa competencia era considerada la carrera más importante del mundo, tenía aproximadamente diez mil kilómetros, 9.944 para ser exactos y atravesaba seis países, prácticamente medio mundo, desde el sur hasta el ecuador.

Esa misma carrera pasaría por la Perla del Norte rumbo a la capital venezolana y aquí debían realizar todos los trámites que se requerían, en esos momentos, para  cumplir con la travesía por el territorio de la hermana república. También podemos asegurar que esa misma competición, dio origen a otras, de menor importancia, pero que llenaban de esperanzas a participantes, organizadores, promotores, constructores de automotores y todos sus vinculados, así como constituía, sana diversión para el pueblo que tenía la oportunidad de conocer de cerca y ‘palpar’ la realidad automovilística, los vehículos y los ídolos que los manejaban, por las carreteras de entonces, más parecidas a caminos de herraduras que verdaderas vías que permitían un cómodo y seguro desplazamiento a sus destinos.

Incluso recientemente se realizó, en 2009, la reedición simbólica de esa carrera que fuese tradicional durante el siglo pasado, en versión Rally, ya no con esas largas jornadas sino una más cómoda, dividida en 21  etapas y con clásicos vehículos de la época.

Tengo entendido que esa carrera se cumplió una sola vez, habida cuenta de las dificultades que ofrecía el tránsito por carreteras que, como mencionamos anteriormente, no presentaban las mismas condiciones que tenían las que recorrían Europa, donde este deporte adquirió fama y por ende, se había trasladado a esta parte del mundo, tratando de emular las hazañas de los pilotos del viejo continente. Estaban apenas apareciendo en el firmamento deportivo de los motores, las asociaciones y clubes del sector y éstos, para darse a conocer y adquirir la importancia que merecían, programaban eventos que fueron atractivos, tanto para la población como para los demás involucrados en estas actividades. De allí nacieron las carreras locales y regionales, tanto en Colombia como en Venezuela, más en este último, pues la influencia europea de mediados del siglo veinte era tan sobresaliente, que según el censo realizado, se contabilizaba una proporción cercana al cincuenta por ciento de la población inmigrante, especialmente de españoles, portugueses e italianos.

En la década de los años cincuenta y sesenta, se programaron varias carreras locales como la carrera de La Cordialidad en la costa atlántica colombiana y las carreras que llamaron Grancolombianas, que no eran otras que las conocidas Quito Caracas, esas sí escenificadas durante varios años, no muchos, y que tuvimos oportunidad de ver en Cúcuta.

Recuerdo que durante las festividades programadas con ocasión del  Festival de la Frontera, el primero creo, a comienzos de la década de los sesenta, se corrió una carrera de automóviles que hacía un recorrido por las carreteras que circundan la ciudad. Se habían hecho presentes varios corredores colombianos y venezolanos, entre ellos Lino Fayen, un experimentado competidor francés nacionalizado luego venezolano, quien competía con un vehículo de fórmula, el cual tuve oportunidad de ver de cerca, ya que por razones de paisanaje, estuvo de visita en la casa de mis padres. Lino había llegado a Venezuela en 1955 y de inmediato se incorporó a la actividad automovilística y su primera representación del país que lo acogió, fue en la carrera de los 1000 kilómetros de Buenos Aires, que aunque no ganó, si tuvo una destacada actuación, lo que le permitió que fuera a correr las 24 horas de Le Mans en Francia, donde obtuvo la honrosa sexta posición,  en 1959, en asocio con el piloto italiano Gino Munarón, al comando de un Ferrari 250 GT Berlinetta. Fue, hasta este año 2012, el corredor venezolano de mejor clasificación en esa carrera, pues hoy, el corredor venezolano de origen italiano Enzo Potolicchio, resultó, por primera vez vencedor de la competencia.

Las primeras transmisiones eran radiales y a partir de mediados de los cincuenta, cuando hace su aparición la televisión, tanto en Venezuela en 1953 como en Colombia en 1957, se comienza a desplazar la narración a las estaciones televisivas, que debían entonces grabar las competencias para poderlas retransmitir posteriormente. Esto empezó a gestarse comenzando la década de los sesenta cuando ya se habían puesto de moda los televisores, en blanco y negro  y estaba en pleno auge su comercialización. Recordemos a los representantes de la holandesa Phillips en la ciudad, de quienes hicimos  mención en una crónica anterior.

En Cúcuta, teníamos la gran ventaja de conocer con detalles, los aspectos de las competencias automovilísticas ya que se podían observar en televisión, a través de los canales venezolanos de Radio Caracas y Venevisión, en parte, patrocinadores de dichos eventos.

En 1962, es decir hace 50 años, una de esas carreras, fue la que denominaron la Competencia Pancho Pepe Croquer y que cubrió la ruta Quito Caracas. Pancho Pepe Croquer, Francisco José era en realidad su nombre, fue un personaje  recordado en la región, pues había sido un locutor radial muy escuchado, quien se había especializado en la narración deportiva del beisbol y el boxeo y que posteriormente le dio la locura de incursionar en el automovilismo, a raíz de la transmisión radiofónica que hizo de las grandes carreras en Argentina. El mismo Juan Manuel Fangio le recomendó no hacerlo, dada su débil condición física pues, al decir de Fangio, se requería de un estado físico bien entrenado para soportar las difíciles circunstancias que rodeaba entonces la conducción de un automóvil de carreras. Y así fue. No le duró mucho la diversión a Pancho Pepe, pues el 18 de diciembre de 1955, en desarrollo de la carrera de La Cordialidad en Barranquilla, sufrió un aparatoso accidente y murió.

Fue en su honor que bautizaron la competencia automovilística  Grancolombiana Quito Caracas de hace 50 años y que tuvo repercusiones en la ciudad a raíz de un incidente que produjo desolación, luto y tristeza en varios hogares de la ciudad. El domingo 22 de Julio del 62, cuando los bólidos pasaban por las cercanías del barrio San Luis, irresponsablemente un joven intentó cruzar la calzada, cuando en ese instante pasaba a toda velocidad en auto número 77 conducido por el volante venezolano Marcelo Hernández, quien en una maniobra que intentó evadir la presencia del muchacho, hizo que se saliera de la carretera y fuera a estrellarse contra la multitud que en ese  momento observaba el desarrollo de la carrera. El resultado fue de tres muertos, cuyos cuerpos resultaron impresionantemente mutilados por efecto de la velocidad del vehículo, además de quince personas gravemente heridas, incluido el conductor. Así pueden contarse brevemente las vivencias ocurridas en la ciudad, que luego de este lamentable suceso no volvió a presenciar este tipo de espectáculos, que hoy están reducidos a realizarse en autódromos especialmente construidos para tal fin. La única carrera ‘callejera’ que aún se conserva, es el Gran Prix de Mónaco vigente desde 1929.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 22 de diciembre de 2013

497.- EL TURCO CHUCHO LAMK NOS DEJO HACE YA 30 AÑOS



Gastón Bermúdez Vargas






Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien. (Anónimo)

Se cumplió el 30 aniversario de la partida de entre nosotros de nuestro compañero y amigo Jesús Ricardo Lamk Alvarez, sin haber cumplido todavía sus 35 años de vida.

Jesús Ricardo nació en Cúcuta, el 12 de Junio 1948  hombre muy orgulloso de haber nacido en esta tierra nortesantandereana, de familia paterna de inmigrantes de ahí el remoquete de turco  que se le dio por su padre don Said Lamk, y su madre una gran mujer cucuteña doña Margarita Alvarez.

Vivió su niñez y adolescencia en el barrio La Playa, estudió todo el bachillerato en el colegio lasallista Sagrado Corazón de Jesús de Cúcuta y la carrera de Derecho en la Universidad Libre de Bogotá allá por el año 1.972. Mientras efectuaba sus estudios universitarios se desempeñó como Comisario de Inspección en la policía de Teusaquillo en la ciudad de Bogotá, con lo cual le daba práctica a sus estudios y se ayudaba económicamente.

En el sentido positivo de las palabras, era por naturaleza muy presumido y con mucho espíritu de superación, características que lo hacían destacar. Le gustaba liderar, cosa que lo ayudó a surgir rápidamente. Fiel y solidario con sus amigo, muy orgulloso y bromista con los demás, pero le disgustaba que le efectuaran bromas a él.  

Recuerdo en el colegio al turco Lamk sentado en su pupitre escondiéndose con la espalda del compañero de adelante para que no lo viera el profesor de turno, mirándose en un espejito, peinándose los lados y sacándose el copete, como yo estaba atrás y a un lado le “mamaba gallo”, y cuando no se ponía bravo que era la mayoría de las veces, por el mismo espejo me miraba, levantaba una ceja y se reía, e inmediatamente terminaba su peinada y guardaba su espejito en el pupitre...en ocasiones alguien le tiraba un papelito para “sacarle la piedra” pero sin dejarse ver... ah, y que a nadie se le ocurriera despeinarlo...Era de los que le gustaba lucir como a lo que en nuestros tiempos llamaban “cocacolos”, así que no faltaba en él el uso de medias blancas con los pantalones tubitos y subida la bota un poco más abajo de los tobillos, camisa blanca o clara con mangas cortas con el borde dobladas hacia arriba y con un par de mosquitas sostenedoras de las puntas del cuello. Qué ganas de vivir teníamos en ese momento.

Fuera del colegio cuando yo vivía en el barrio Lleras Restrepo donde mi tía doña Josefa de Hernández (cariñosamente doña Jo, se pueden imaginar por qué…) coincidíamos con Chucho frecuentemente en el hogar de los Maldonado Guerrero en la avenida 3ª frente al estadio, punto de reunión en los últimos años de bachillerato. Asistían normalmente Fernando Morales, Alvaro Carrillo, César Contreras Chaustre, Alberto D’Pablo, Eduardo Forero y vecinos como Esperanza y Nelda Ramírez y su hermanita Nubia, y por ahí “echando jareta” Nelson y John, Merceditas Ramírez uno de los rostros mas bellos de Cúcuta de la época, Belén Pérez ya volantona pendiente de su hermano Carlos Andrés para cambiarle los pañales, Ciro, Alba y Norita Zambrano entre otros, o también nos reuníamos en la casa de Alvaro Carrillo en la calle 1ª del mismo barrio donde doña Isabel (otra alcahueta de nosotros) y don Víctor Carrillo, con sus hijas Gladys, Esperanza, Chela, Marthica y Yadira pupuseándose, quienes junto con Luis Fernando y Gloria Maldonado, formábamos el bonche, recocha o programábamos cualquier otra cosa que se nos ocurriera. A doña Fela de Maldonado, Chucho la llamaba tía y con quien conversaba mucho, porque ella era una persona muy especial con todos nosotros, a quienes en algún momento nos aconsejó en cuestiones de amores juveniles, sobre nuestro comportamiento, oía las confidencias y hasta nos alcahueteó algún asunto que para ese momento pudiera ser no convencional. Era una gran orientadora.

Foto en 1966 de izq. a der. César Contreras Chaustre, Chucho Lamk, Eduardo Forero (atrás), Alvaro Carrillo (haciendo muecas), Fernando Morales, Gloria Maldonado  y Gastón Bermúdez.

El turco Lamk le tenía un amor profundo al baloncesto en el cual participó como jugador, siendo integrante del equipo Campeón Nacional Juvenil de 1965, y posteriormente fue dirigente deportivo en dicho deporte hasta llegar a ser el presidente de la Liga Nortesantandereana.

No era muy técnico en el juego como sus hermanos Juan José y Said, sino mas bien camorrero de ahí que en el partido crucial con San Andrés jugando en la Toto Hernández le puso tanto empeño al cotejo que buscó un choque dándose codazos y empujones contra Arturo Watson, uno de los espigados y excelentes jugadores del equipo isleño, simulando quedar tendido inconsciente a consecuencia de la bronca,  lo que ocasionó que don Said, quien estaba en la tribuna, creyendo que su hijo había sido lastimado trató de saltar a la cancha teniendo que ser contenido por las autoridades policiales, ocasionando a su vez una reacción general del público  y el juego fue suspendido alrededor de 15 minutos hasta que los ánimos se tranquilizaran. La pasión del juego llevaba a estas cosas. Al día siguiente luego del partido contra Antioquia a quienes derrotamos sin contratiempo y nos coronamos campeones, uno de los que más festejó el triunfo fue precisamente Jesús Ricardo quien no dudó durante la caravana del festejo colocarse en la capota del bus con una bandera rojinegra y festejar con la afición el trapo campeonil en medio de una pertinaz lluvia.

Momento del juego Norte-Antioquia en el XIII Campeonato Nacional Juvenil

Litigó como abogado  y ejerció sus primeros cargos públicos en la ciudad de Bogotá desempeñándose como Comisario en las comisarías de Las Ferias, San Fernando y de la 43 con carrera 13, donde adquirió experiencia en gerencia pública hasta aproximadamente el año 1976 cuando decide trasladarse a Cúcuta. Apasionado de la política y de ideas liberales, militó en el partido político Renovación Liberal  liderado por Jorge Cristo y va ocupando diferentes cargos públicos comenzando por el de tesorero del Municipio de Cúcuta, de allí pasó a ser Secretario Departamental en la administración de Cayetano Morelli hasta aproximadamente 1981, cuando es nombrado Director Regional del Instituto de los Seguros Sociales cargo que desempeñó hasta su trágica muerte el 13 de enero de 1983. Su muerte ocurre fruto de una mala jugada y de una manera sorpresiva y prematura. Siendo una persona tan joven y con tanto futuro, de manera estrepitosa cae en una discusión, seguramente sin sentido, y  la  intolerancia acaba con su vida,  cosa que nunca debió suceder. Estoy casi seguro que hubiera ocupado posiciones importantes en el liderazgo y dirección del Norte de Santander o del país.


También destacó por sus escritos de opinión  política en el prestigioso diario  La Opinión de Cúcuta, en donde también fue colaborador, encargándose de realizar entrevistas a dirigentes de varias vertientes políticas.

La última vez que lo vi y hablé con él fue en 1980 siendo Tesorero Municipal un poco antes de ser nombrado Secretario Departamental en casa de mi primo Jorge Hernández Bermúdez donde yo había llegado de vacaciones desde Maracaibo y estuvimos charlando largamente de qué había pasado en nuestras vidas y recordando nuestras épocas en el colegio. Buen momento que pasamos esa noche.
  
Tuvo  tres hijos quienes residen en Bogotá. Con Yaneth Basto Alvarez tuvo una hermosa hija Karem Lamk Basto,  abogada. Y de su unión matrimonial  con Mª Eugenia Espinosa Reyes nacieron los dos hijos varones, Navik y Litvak Lamk Espinosa, abogado y administrador de empresas respectivamente.

Mientras escribía, esto y muchas otras cosas vinieron a mi mente de las vivencias que tuvimos con nuestro entrañable Chucho y quise compartir algunas con ustedes porque un gran amigo nunca se olvida.

sábado, 21 de diciembre de 2013

496.- LOS SUCESOS DE CUCUTA DURANTE EL BOGOTAZO




Beto Rodríguez (Capítulo de libro no publicado)

Fotografía tomada en el Concejo de Cúcuta el 22 de diciembre de 1947, poco antes del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, en la cual recordamos de izquierda a derecha a: Luis María Díaz Mateus (secretario) y enseguida los concejales liberales, Luis Antonio Cáceres, Jorge Mora Ruiz, Miguel Durán Durán, Jorge Sánchez, Luis Neira, Virgilio Barco Vargas, Víctor Manuel Pérez, Jorge Eliécer Gaitán, José Manuel Villalobos, Alfonso Lara Hernández y Carlos Rafael Villamizar.


El 9 de abril de 1948 el turco Said Lamk Atala volvió a brillar con luz propia en el firmamento histórico de la región en uno de sus acostumbrados actos de destreza y valentía.

En esa fecha, al parecer un lustrabotas mató a bala al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán y se desató el Bogotazo con incendios, saqueos y una suma indeterminada de muertos.

Los liberales de Cúcuta en cantidad de 20 mil, se congregaron en el parque Santander a las 4 de la tarde a protestar por el abominable crimen en medio de banderas nacionales, pabellones rojos, pancartas y consignas contra la oligarquía colombiana, a la que sindicaban de ser la autora intelectual del asesinato del ex alcalde de Bogotá, ex ministro de educación y jefe del rojo partido.

El ejército se tomó la Alcaldía de Cúcuta, apostó hombres en las 4 esquinas, de repente sonaron varios disparos entre la turbamulta, y el teniente Miguel Silva quien comandaba a los uniformados cayó sin vida, lo mismo los soldados Cipriano Torres y Gustavo Camargo.

Un suboficial dio la orden de fuego, muchos protestantes se fueron a tierra bañados en su propio flujo, el parque se tiñó de colorado y por los desagües corría sangre en forma alarmante.

Entre los ancianos sobrevivientes a la pequeña guerra hay quienes afirman que el autor de los disparos fue el turco Said Lamk Atala con base a su instrucción bélica por haber sido suboficial de la Policía, del Ejército y se hallaba en uso del buen retiro.

Una considerable partida de agitadores, entre ellos el turco Said Lamk Atala perdieron la libertad, pero en corto tiempo recobraron el derecho a locomoción por falta de pruebas.

En ese momento el país ardía y se desató la larga oleada de violencia que en la actualidad destroza a Colombia.

El Ejército esa noche llevó al hospital San Juan de Dios varios muertos, pero el director Alirio Sánchez Mendoza se negó a recibirlos para evitar una epidemia de gangrena gaseosa.

Según el galeno, los cadáveres sumaban decenas y fueron enterrados por el cuerpo armado en Los Patios con ayuda de maquinaria pesada.

El cantante Julio García (Bicicleto), dijo durante muchos años que los occisos podrían ser 400, porque vio todo. El director de orquesta Edmundo Villamizar afirmó que se le hizo difícil salir del parque a causa de seguidos tropiezos con los cadáveres. Y el joven trabajador José Aristóbulo Rodríguez González (Toto), pudo abandonar el campo de combate gracias a un militar de apellido Marcucci que lo conoció y lo puso a salvo.

Así se recuerda el Bogotazo en Cúcuta.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

495.- EN GUAYMARAL NACIO LA HERMANDAD DE NAZARENOS



Hermandad de Nazarenos del barrio Guaymaral


Jorge Enrique Chaustre fue uno de los fundadores de la Hermandad de Nazarenos en el Barrio Guaymaral en el año de 1963, quien en compañía de Marco Tulio Gutiérrez que venía del barrio El Contento, fueron a buscar unos amigos cristianos católicos entre los que se contaban Francisco Sandoval, Luis H. García, Eugenio Ramírez, José Francisco Peña, Rodrigo Martínez, Rubén Darío León, Hernando Riveros Jaimes, Julio Cesar Márquez, José Rafael Barroso, Alfonso Guillen, Alberto Pérez, Víctor Manuel Fuentes, y dieron el punto de partida a la Hermandad.

En principio como era de esperarse y por aquello del hábito, los muchachos de la época los trataban mal, pero ellos no desfallecieron en su propósito. 

De todo esto surgió la directiva que trazó el rumbo a la floreciente organización apostólica, bajo la presidencia de Julio Cesar Márquez y la vicepresidencia de José Rafael Barroso.

La primera Semana Santa ya con nazarenos se celebró en Guaymaral en el año 1966, y para entonces los Nazarenos se concentraban la semana completa, concentración que implicaba el traslado de cama y útiles personales, como quiera que todo el tiempo era de provechosos retiros espirituales y profundización en la Sagrada Escritura. 

En ese tiempo era párroco el padre Matías Bermejo y obispo de Cúcuta monseñor Pablo Correa León, y una de las obras que nuestra organización nazarena realizó fue precisamente la construcción del hoy templo de Guaymaral, la iglesia San Juan Bautista.

Cuenta el señor Chaustre que la estructura metálica fue donada por don Aziz Abrajím quien por los lados de la estación del ferrocarril, hoy Terminal de Transportes, tenía una de las bóvedas para almacenar café que exportaba vía Venezuela, ellos desarmaron la estructura y la trasladaron al templo de Guaymaral.

Por otra parte la Hermandad de Nazarenos también inició la construcción del panteón en el Cementerio Central, hoy todavía está al servicio de la organización y es visitado (actualmente) en peregrinación por la Hermandad el día Jueves Santo de cada año.

La Hermandad de Nazarenos todavía está en actividades, ya no usan el denominado capirote, pero nuestro compromiso apostólico no se limita solo a la Semana Santa, realizamos otras actividades dentro de la parroquia.

Cabe anotar que la Hermandad de Nazarenos del barrio Guaymaral, también ha adquirido imágenes como la de su patrono Jesús Nazareno, La Piedad, El Huerto y el Santo Sepulcro, de la misma manera construyeron la capilla en la cual durante todo el año permanece la imagen de Jesús Nazareno para que todos sus devotos puedan visitarlo.

Cabe agradecer al padre Oscar Urbina (q.d.e.d), quien desinteresadamente nos brindó su compañía, apoyo y enseñanzas, que nunca podremos olvidar y siempre lo llevaremos en nuestro caminar diario como hermano Nazareno.

padre Oscar Urbina






Recopilado por: Gastón Bermúdez V.