PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

lunes, 24 de marzo de 2014

543.- DOS COLUMNAS POR LA INDEPENDENCIA


Miguel Palacios y otras fuentes

COLUMNA DE BOLIVAR

 

En 1873, para conmemorar el centenario del natalicio del Libertador, los concejales Carlos Jácome y Roberto Berti presentaron un Acuerdo para erigir una hermosa columna en piedra, donde se desarrolló la batalla de Cúcuta.

Por ahí pasaba el antiguo camino de herradura que unía a Cúcuta con los pueblos de occidente y con Ocaña.

En esta loma tuvo lugar el histórico encuentro entre las tropas de Simón Bolívar y las fuerzas realistas que dirigía el brigadier Ramón Correa, el 28 de febrero de 1813. El combate duró poco tiempo y el número de bajas fue muy escaso. Algunos historiadores las calculan entre cuatro a seis. 

La llamada batalla de Cúcuta tuvo, sin embargo, importantes repercusiones políticas y militares, pues le permitió a Bolívar tomarse la ciudad y establecer en ella su cuartel de operaciones durante más de dos meses. 

Así mismo se apoderó del valioso material de guerra dejado en su fuga, por el enemigo y también pudo planear con tranquilidad la que ha sido llamada en la historia de la independencia Campaña Admirable, que culminó meses después con la toma de Caracas.

La columna fue elaborada por el maestro Pedro Tobías Vega en concreto, en forma de espiral, empañetada en mezcla de cal y arena, de 6 metros de altura y terminada en la parte superior en una esfera.

El Monumento está ubicado en la calle 6 entre la transversal 17 y la avenida 18, del barrio Loma de Bolívar. 

Inicialmente se llamaba Columna del Centenario , pero desde el 28 de febrero de 1913, se denomina Columna de Bolívar.

Desde 1921, por iniciativa de Arturo Villamizar Berti, Inspector de Educación de la época, cada 28 de febrero de los colegios, ejército, policía y los cucuteños en general, marchan en desfile hasta el monumento.

En 1960, el Concejo de Turbo (Antioquia) obsequió al entonces Ministro de Obras Públicas Virgilio Barco Vargas, un cañón de los usados en la guerra de la Independencia. En 1968, con autorización de la Sociedad de Mejoras Públicas fue ubicado cerca de la base de la columna.

El 28 de febrero de 1990, la columna fue remodelada, colocaron una estatua del Libertador y el Monumento fue reinaugurado, siendo gobernador Eduardo Assaf Elcure.


COLUMNA PADILLA


‘La columna de Padilla’ está erigida en la avenida Circunvalación, sector de las hermanas Clarisas de Cúcuta (algunas personas aseguran que el sector donde está ubicada pertenece a los barrios El Contento y Camilo Torres).

El 24 de julio de 1923 se inauguró para conmemorar los cien años de la batalla naval de Maracaibo, en la que triunfó el almirante colombiano José Prudencio Padilla.

Fue una batalla naval librada el 24 de julio de 1823 en las aguas del Lago de Maracaibo en el actual estado Zulia, Venezuela. La misma sellaría definitivamente la independencia venezolana de España siendo una acción decisiva en las campañas navales de la Independencia.

En la Batalla naval del Lago se enfrentó para aquel entonces la escuadra republicana dirigida por el Almirante José Prudencio Padilla, comandante del tercer departamento de Marina y de las operaciones sobre el Zulia y la realista mandada por el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro, Comandante del apostadero de Puerto Cabello y segundo jefe de la armada española sobre Costa Firme.

En 2 horas de recio combate se decidió la acción, la cual abrió camino a las negociaciones con la capitanía general de Venezuela, quien, al concluirlas el 3 de agosto siguiente, se obligó a entregar el resto de los buques españoles, la plaza de Maracaibo, el Castillo de San Carlos, el de San Felipe en Puerto Cabello, así como todos los demás sitios que ocupaban los españoles y el día 5 evacuó definitivamente el territorio venezolano.

Con el triunfo de Padilla en Maracaibo sí se daba el golpe de gracia al nudo vital del dominio español en el norte de la América meridional.

Se trata de una columna triangular levantada por iniciativa del gobierno departamental, del concejo municipal y la junta de festejos patrios de aquel año.   

Diseñado por el ingeniero Fabio González Tavera uno de los constructores del primer puente Internacional Bolívar y construido por el arquitecto Crisanto Ramírez, autor de la columna que se levanta en el céntrico Parque Colón o Plaza de La Victoria.  

Una placa incrustada en la base que mira hacia el norte tiene esta leyenda: “Homenaje a los vencedores en la gran batalla naval de Maracaibo. 24 de julio de 1823”. “Gobierno del departamento. Concejo municipal. Junta de festejos públicos. 24 de julio de 1923”. Y en la cara oeste: “El almirante padilla enalteció en esta jornada el honor de la marina colombiana”.

“La administración municipal del 2004 restauró el monumento. Se instalaron nuevas lámparas y el lugar quedó muy bonito”.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 22 de marzo de 2014

542.- COTIDIANIDADES DE MITAD DE SIGLO XX...


Gerardo Raynaud D.

  
Recuerdo de la familia Vásquez Morelli,. Corresponde al 10 de junio de 1950, en el matrimonio de Camilo Vásquez y Clara Laura y en ella recordamos, de izquierda a derecha a: Amílcar Vergel Cabrales y Elvira Escalante (Padrinos), Cayetano Morelli (padre), Clara Lázaro de Morelli (madre), los novios; Margarita González de Cabrera (Reina de la Marina en Barranquilla), Alfredo Cabrera, Ana María Lázaro (tía) y Cayetano Morelli Lázaro.

Despuntaba la segunda mitad del siglo 20 y Cúcuta era la típica capital provinciana de un departamento de frontera que tenía más afinidad y más lazos con su vecino que con sus propios paisanos. A pesar de esta situación, desde el mismo momento del descubrimiento, ésta ha sido el paso obligado entre las capitales de los países del ‘cono norte’ y por lo tanto, testigo de los más diversos acontecimientos que ha sabido aprovechar en su beneficio.

Como esta crónica mostrará algunos de los más destacados sucesos acontecidos comenzado la última mitad del siglo, pasaré a narrarles los que he considerado merecen alguna mención, sin ninguna razón en particular, solamente para recrear el ambiente que se vivía por entonces en nuestra calurosa ciudad. Empecemos por mencionar a nuestro equipo el doblemente glorioso, que desde su creación ha sido motivo de penas y de alegrías pero que comenzando el fin del siglo, buscaba afanosamente como siempre lo ha hecho, recursos para subsanar sus empobrecidas arcas, sólo que en esta ocasión propuso algo que resultó novedoso, por lo menos, a la  luz de nuestros días, actividad que hoy no se utiliza; se trató del Reinado del Cúcuta S.A. y ojo,… en esa época era una sociedad anónima. A comienzos de año, previo inicio de la temporada futbolera, la junta directiva resolvió organizar, para mediados del año 1952, del 16 al 31 de julio, un reinado como el que se estilaba en esos momentos; se trataba, en realidad, de una actividad que tenía como objetivo recaudar  fondos para alguna obra y en este caso se trataba de sufragar los gastos de la traída de nuevos refuerzos para enfrentar el campeonato que recién iniciaba. La votación era libre, es decir, todo el mundo podía votar por la candidata de su predilección, claro que cada voto tenía un costo de diez centavos y el recaudo lo manejaba la tesorería del  Cúcuta S.A. La candidata que más votos lograra sería coronada en una velada especial que se escenificaría en el Teatro Guzmán Berti, el día cuatro de agosto y como premio particular, la elegida acompañaría al equipo durante los próximos cinco encuentros que tengan que jugar fuera de casa.

Mientras esto sucedía, el famoso Trío Los Panchos se había presentado en el teatro Santander y habían quedado maravillados del recinto, al punto que uno de sus comentarios a la prensa fue que creían estar cantando en el famoso Palacio de Cristal. El conjunto solo estuvo un día, pues a la mañana siguiente se dirigieron al aeropuerto rumbo a la capital de la república a continuar su gira por el país.

Por el lado de las actividades sociales, algunos eventos que llamaron la atención, como los nuevos profesionales que iniciaban sus actividades después de años  de estudios por fuera de la ciudad o los matrimonios que siempre despiertan interés, serán objeto de aquí en adelante del resto de esta crónica.

En el Club Tennis a comienzos de la década del 50, con motivo del baile de coronación de la Princesa elegida del Club. En ella recordamos de izquierda a derecha: Carlos José Ramírez, Hernando Villamizar, Blanca Cárdenas, Dolores Parker, Sofía Ramírez, Gladys Ramírez, Hilda Piñango, Conchita Gandica, Hernando Soto, Leonor Gómez, Martha Corinaldi y Guillermo Lara. En el centro el niño Guillermo Vanegas Ramírez.


Empecemos pues, reseñando el título obtenido por el connotado líder conservador Gustavo Sánchez Chacón, que en este año de 1952, obtenía su título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales y Políticas. Decía la crónica de entonces que ‘había sabido distinguirse por su consagración ejemplar al estudio’ y que ‘en los claustros universitarios aprestigió su nombre por su capacidad de iniciativas, por su camaradería franca y por su clara inteligencia’. En general, la gente de la ciudad se congratulaba, toda vez que se consideraba de urgente requerimiento la actuación de equipos humanos capaces, desprovistos de resentimientos, de egoísmos, de vanidades y de amarguras y registraban con plena complacencia la vinculación de nuevos elementos, especialmente aquellos  que están terminando sus carreras universitarias. Por entonces, eran contados los profesionales egresados de las universidades puesto que, en primer lugar, no existían en la región claustros universitarios cercanos que permitieran a los jóvenes de las clases intermedias cursar sus estudios, a excepción de la Universidad Industrial de Santander que recién cumplía, en el 52, cuatro años de fundada, y segundo, porque estudiar en una universidad, cualquiera que ella fuera, era costoso y no estaba al alcance de todos los bolsillos. Pero sigamos con nuestro siguiente profesional, recién desempacado; esta vez registramos con grata complacencia el título de Médico Cirujano, otorgado por la Universidad Nacional de Colombia, al joven Sergio Lamus Guerrero quien mostró a través de sus estudios la vocación tradicional de los suyos en la ciencia médica, en la que han sabido destacarse de manera tan brillante. Pero esta vez, el joven médico no vendría aún a radicarse en la ciudad, pues aún le faltaba profundizar en el tema que sería posteriormente su especialidad, la que desarrollaría con igual maestría en la universidad de Boston en los Estados Unidos. El doctor Lamus, terminada su especialización en el área de ginecología y obstetricia, se radicó en la ciudad y sería uno de los impulsores de la seccional de  Profamilia en Cúcuta. 

Nos devuelve al comienzo de la década del 50, cuando en el Club del Comercio se realizó la despedida de soltera de Teresita Lamus. En ella recordamos de izquierda a derecha atrás a: Nora de Garbiras (medio rostro únicamente), Maruja Cárdenas de Villamizar, Carmen Alicia Flórez de Sanjuan, “Nena” Valencia de Febres, Julieta Flórez de Faillace, Margoth Farah de Lemus, Teresa Abrahim, Susana Carvajal de Yáñez, Sofía Ramírez, Carmen Trujillo de Franco y Eugenia Soto de Bustos. En la fila siguiente, sentadas: Blanca Cárdenas de Gandica, Yolanda Corinaldi de Vásquez, Teresa Lamus la homenajeada, Ana Luisa Colmenares de Acero y Cristina Soto Olarte; más abajo Celina Morelli, Consuelo Garbiras y Teresita García Durán. Además como es natural en Cúcuta, los noveleros atrás en la ventana del club.


Repasemos lo acontecido en los círculos sociales femeninos que por esas calendas eran tan agitados como los de hoy pero con orientaciones diferentes. Se destacaban entonces, las cualidades y virtudes, más que las reuniones y celebraciones colectivas de hoy. Recordemos las limitaciones y la escasa cantidad de elementos con que podría contarse para realizar las actividades que se hacen actualmente. Sin embargo, había un, llamemos ‘programa’, a cargo de Gladys Ramírez, que trataba de dar a conocer las jovencitas que se destacaban por su simpatía a más de su belleza y que se llamó la ‘galería femenina de Cúcuta’; veamos a quienes mostraban: voy a comenzar al azar, de manera que no haya disgustos por la secuencia. Veremos comenzando la serie a la hermosa Carmenza Mejía Peñaranda, decía la presentación que era puramente nortesantandereana y que de ella sí puede decirse con toda propiedad que es representativa de las virtudes de nuestra raza. Debo agregar que algunos años más tarde se desposaría con el comerciante y ganadero Pacho Faillace. Continuamos presentando nuestras bellezas, ahora con Cecilia Pérez Escalante de quien se decía que en ella concurrían armoniosamente la simpatía, la belleza, la juventud y la inteligencia. Había estudiado, como todos los de su familia, en colegios de Norteamérica y remataba la crónica diciendo que Cecilia era una de las más preciadas flores del jardín cucuteño. A continuación, veremos a Hilda Pacheco Jaramillo, gentil damita que adorna la galería femenina y que se destacaba por su afable carácter, su distinción y su esmerada educación. Ahora presentaremos a Blanca Cárdenas Delgado, a quien describían como una bella y espiritual señorita, cuya exquisita personalidad y atrayente simpatía hacían de ella un auténtico ornato de nuestro alto mundo femenino. Terminaré esta tanda, esta vez, mostrando un ramillete compuesto por dos hermanas, ambas con cualidades destacadas, primero, la sobresaliente Cecilia Gil Ceballos, quien por esa época estudiaba bacteriología y laboratorio clínico en la Universidad Javeriana de Bogotá y de quien se aseguraba descollaba su belleza, su talento, inteligencia y simpatía; y a Blanca Gil Ceballos, quien tenía una simpatía espontánea, además de gracia y belleza unidas a una elegancia y espiritualidad que la hacían merecedora de un sitio de honor en esta Galería que pretendía mostrar lo más destacado del bello género que por esos años de mitad de siglo, se paseaban por las ardientes calles de la Perla del Norte.

Continuando nuestro paseo por los años de mediados del siglo 20, nos encontramos con una boda. Fue la boda del año, una pareja de las más distinguidas familias de la ciudad decidieron unir sus vidas y el acontecimiento fue la comidilla de esos días. En la Catedral de San José, el médico Rafael Marcucci Castro, quien tenía unos pocos años ejerciendo su noble profesión, toda vez que se había graduado a finales de los años cuarenta, pero que sus atinados diagnósticos lo hacían merecedor de toda clase de elogios, por parte de sus colegas y pacientes, esperaba impaciente a su prometida, la bella Cecilia Vega Hernández con quien se desposaría bien tempranito, a las cinco de la mañana. Un pequeño recordatorio para quienes no conocían las familias de los nuevos esposos, Cecilia era la hija consentida de don Caracciolo Vega, reconocido optómetra empírico, de los primeros radicados en la ciudad y de doña Mercedes Hernández. El médico, cuyo padre había fallecido previamente fue acompañado de su señora madre Irma Castro y como en todo matrimonio, llevaron las arras las pequeñas Merceditas García Vega y Cecilia Reyes Vega, sobrinas de la novia.

Como dato anecdótico quiero resaltar que el día del matrimonio Marcucci – Vega, se había realizado uno más temprano aún, quién lo creyera, a las cuatro de la madrugada, de otros importantes personajes don Amílcar Vergel  y Margarita Pacheco. No podemos asegurar que fuera el padre Jordán quien programara esos oficios tan temprano o si se debía a la urgencia de los contrayentes o por cualquier otra razón para que la ceremonia se cumpliera en ese horario, hoy tan poco usual. 

Esta fotografía tomada en 1953 corresponde a un evento social de esa época, donde un grupo de amigos, varios de ellos aún estudiantes universitarios en Bogotá donde fue realizada. En ella recordamos entre otros de izquierda a derecha y de pie: Eduardo Assaf E., German Hernández Duplat, Arturo Mutis Duplat, Alberto Román Peñaranda, Germán Gómez Garnica, Manuel Valdivieso Guerrero, Alfonso Lamus Guerrero, Hernando Ontiveros Castro, Marcos Contreras, Carlos Arturo Díaz Ramírez, Eduardo Flórez Faillace, Jorge Cristo Sahium. Sentados en el mismo orden: Alirio Gómez Picón, Benjamín Jaimes Parada, Aziz Colmenares Abrajim, Juan Gorin, Elías Roitmann, Andrés Augusto Fernández.

Siguiendo con nuestra línea religiosa, los católicos y católicas de la ciudad estaban presionando a las altas jerarquías para que honraran la noble villa con la erección de la diócesis local, pues consideraban que la dependencia de la respectiva de Pamplona era innecesaria, pues la cantidad de parroquias y de feligreses justificaban esta decisión, más cuanto en estos días se ‘barajaban’ los nombres de varios ilustres prelados cucuteños para ocupar el solio de la diócesis de Bucaramanga que según los ‘chismes’ de última hora, la Santa Sede había decidido promover, entre ellos Daniel Jordán, Jesús Jaimes A., Josué Acosta y Pedro José Ortiz. 


Grupo de personajes de la ciudad que fue muy destacado en la primera mitad del siglo XX. No sabemos dónde ni cuándo, pero estimamos debió ser alrededor de la década del 50, ya que está entre ellos Gonzalo Rivera Laguado, gobernador del departamento en los años 50, durante la dictadura de Rojas Pinilla. De izquierda a derecha en primera fila: NN, D. Isaza, Lucio Andrade, Lorenzo Viccini, Jesús Mendoza, Luciano Jaramillo, Luis Enrique Moncada y Pedro Felipe Lara. Atrás en la segunda fila: NN, Simón Cárdenas, Paco Faccini, Gustavo Soto Franco, Gonzalo Rivera, NN, Enrique Flórez y Daniel Bonells.


En definitiva, no prosperaron los recursos interpuestos y solamente unos años después, en 1957, Roma decidiría la erección de la Diócesis de Cúcuta mediante Bula Papal de Pío XII y nombrado como primer obispo monseñor Luis Pérez Hernández. De todas formas, los feligreses y en general los sacerdotes, no cejaban en su empeño de seguir erigiendo parroquias; por estos años de mitad de siglo, la construcción de iglesias era uno de los sectores más dinámicos y cada párroco trataba de mostrar su mejor disposición proponiendo diseños novedosos como lo fue el bello templo del barrio Sevilla erigido en honor de nuestra señora de la Candelaria y para recordar un poco el proceso de consolidación de esta parroquia, es bueno reconocer la labor desinteresada realizada por el señor Anastasio Ramírez, reconocido líder del barrio que sería atendido por esta parroquia, pues en su calidad de presidente del comité pro-parroquia fue quien más contribuyó a su logro, esto sin desconocer los trabajos de los demás miembros de ese comité. Para el día 8 de diciembre se esperaba la apertura formal del templo para el cual fue nombrado el R.P. Clavijo y cuya jurisdicción comprendía los siguientes límites, por el norte estaban las parroquias de San Faustino, Ricaurte y Aguaclara; por el oriente limita con la parroquia de San Luis con la avenida cero como frontera; por el occidente con la parroquia del Zulia y por el sur con la calle tercera. Por la cercanía con las festividades de diciembre, los residentes de los barrios Callejón, Pescadero, Sevilla, Pueblo Nuevo, Las Ferias y demás aledaños esperan celebrar con mucha pompa los aguinaldos de este año. Todavía no se había conformado la hoy llamada ciudadela de Juan Atalaya, de manera que para el futuro inmediato, los feligreses potenciales de esta nueva parroquia serían atendidos pródigamente en sus necesidades espirituales. Finalmente, monseñor Afanador y Cadena, obispo de Nueva Pamplona, decretó la iniciación formal de la parroquia para el día 30 de enero, lo cual no impidió las celebraciones decembrinas programadas con anticipación, pólvora incluida.

De la década del 50 y fue tomada en un concurso de equitación realizado en Cúcuta. Aparecen de izquierda a derecha de pie: Luis Fernando Bautista, Natalia Ramírez Jácome, Sofía Ramírez Ramírez, Margarita Yáñez Maldonado, Hernando Lara Hernández, Betty Cuberos Yusti, Manuel José Cabrera Serrano, Yolanda Corinaldi Lequerica, Ivan Restrepo Márquez, Elvira Escalante Valenzuela, Leonor Mondragón Pérez y el teniente Hernando Bocanegra del Grupo de Caballería Maza. Abajo Tulia Elvira Ruán Guerrero, el mayor Carlos Gómez Arenas, comandante del Grupo Maza, Teresita Morelli Lázaro, Nelly Mondragón Arroyave, Alfonso Ramírez Ramírez y recostado en el piso «Yiyi» Abbo.


Como estamos narrando situaciones que se sucedieron a fines del año, es interesante recordar una de las tradiciones que con el tiempo ha venido desapareciendo, pero que entonces era una de las más esperadas a medida que se acercaba el mes de diciembre; se trataba de ‘la presentación en sociedad’ de las señoritas de las clases privilegiadas de las grandes ciudades, donde Cúcuta no era la excepción; en ocasión el turno le correspondería a tres lindas chicas quienes el 31 de diciembre hicieron su entrada triunfal en los salones del Club del Comercio; comenzaré por la señorita Nena Ramírez Soto a quien presentaban como lo hacen con las candidatas a los reinados de belleza, vestía para la presentación una falda de tul celeste con visos rosados, blusa de lamé con hilos plateados y aderezo antiguo de diamantes. A continuación fue presentada Ana Josefa Guerrero Ramírez igualmente ataviada de tul blanco con rosas del mismo color y collar de diamantes y pulsera de filigrana. Cerraba la presentación Sofía Ramírez Ramírez al parecer la más sobria de las postulantes pues de ella sobran los elogios a su belleza física y espiritual. El ritual de presentación de las niñas en sociedad es bastante corto, de manera que la celebración se centra en el baile del vals que realiza acompañada de sus más allegados comenzando por su padre y al final se continua con la celebración de San Silvestre, que igualmente se celebraba con mucho entusiasmo para recibir el año nuevo con renovadas energías y esperanzas.

Comenzando el año, entre los pocos colegios privados que por entonces ofrecían sus cursos a los estudiantes que querían superarse empezando desde los primeros años de primaria, había uno que ya por entonces comenzaba a destacarse; se trataba de una institución dirigida por dos ilustres licenciadas graduadas en el Instituto Pedagógico Nacional, Helena y Sofía Cortés Gamboa que había bautizado con el nombre de Gimnasio Domingo Savio y estaba localizado en la avenida cuarta número 16-83; quienes querían comunicarse con ellas para separar los cupos de ese año debían marcar el nuevo número telefónico 25-26.

Reunión social probablemente realizada en 1950 en el Club del Comercio en ella aparecen de izquierda a derecha, entre otros, Teresa Morelli, Álvaro Ramírez Lares, Gladis Ramírez Lares, Hernando Soto R., Cristina Ana Ramírez, Carlos José Ramírez, Ana Luisa Colmenares Baptista, Esther Ossa de Colmenares y Eustorgio Colmenares Baptista.


Ya para finalizar esta crónica de mitad de siglo, reseñaremos la celebración de la edición 100 del Diario de la Frontera, un verdadero hito constituía la llegada a esa cifra, que para todas las publicaciones  es un logro que todas esperan poder cumplir. Recibió las felicitaciones protocolarias de todos sus colegas y en especial de sus copartidarios quienes no ahorraron adjetivos para reconocer su invaluable aporte como vocero de las necesidades e intérprete de los problemas de una de las ciudades más florecientes del país, que por su situación geográfica se constituye en una avanzada de la patria en la línea de la frontera norte. Pero además de los elogios, el Diario les proponía a sus lectores nuevos atractivos especialmente en sus secciones de entretenimiento. Para ello, habían contratado con la empresa americana Editor Press, las tiras cómicas de dos de los personajes más famosos del momento y que se mostraba como la publicación más atractiva y divertida que producía el agudo ingenio americano, se trataba de Benitín y Eneas, quienes de ahora en adelante y a partir de la edición 101 harían las delicias de sus lectores y para completar la dicha habían adicionado un producto que también desapareció de la publicaciones escritas y que para algunos formaba parte de su acervo diario, que preferían en lugar del conocido horóscopo, se trataba del ‘Pozo de la Dicha’, un pasatiempo que traía un mensaje diario, que dependía del nombre del lector, de la cantidad de letras de él y que era una especie de rompecabezas numérico. Quienes lo recuerden, espero que tengan de este las mejores remembranzas.



Recopilado por> Gastón Bermúdez V. 

jueves, 20 de marzo de 2014

541.- ESBOZO GENEALOGICO Y BIOGRAFICO DE DOÑA JUANA RANGEL DE CUELLAR


Arturo Villamizar Berti

 



 

Terceros abuelos

 

Entre las primeras familias pobladoras de Pamplona -ciudad fundada por Ursúa y Velasco en 1549- estaba la del Capitán Antón Esteban y su esposa doña Juana Rangel, procedentes de la villa española de Almendralejo, en Extremadura. Antón Esteban sirvió en la conquista y fundación de las ciudades de Muzo y San Cristóbal, y fue muerto por los indios motilones del Zulia.

 

Otra familia era la del Capitán Alonso Carrillo y doña Beatriz de Cuéllar, oriundos aquel de la villa de Azuaga, en el mayorazgo de Santiago, y ella de la villa de Tarascón, España. El capitán Carrillo después de haber  servido en la conquista de Valledupar, entró al Nuevo Reino con Armendáriz y fue uno de los conquistadores de Pamplona, donde recibió la encomienda de Bochalema, por título de 6 de febrero de 1550, la cual disfrutó durante cincuenta años.

 

Segundos abuelos

 

Hijo del primero de los citados matrimonios fue Alonso Esteban Rangel (o simplemente Alonso Rangel, como él se firmaba), quien casó en Pamplona con doña María de Cuéllar, de la prole del segundo. El Capitán Rangel se distinguió por ejecutorias de conquistador: asistió en 1561 con Juan Maldonado a la fundación de San Cristóbal; en 1570, con Francisco Fernández, a la de Ocaña; en 1576, con Francisco de Cáceres, a la de La Grita; luego en 1577 a la de Barinas, y asentó en 1583 la ciudad de Salazar de las Palmas, de la que fue constituido Alcalde por dos vidas. Falleció en Pamplona en 1590.

 

Es de notar que tanto el Capitán Rangel como su esposa usaban solamente el apellido materno. En aquellas épocas tal uso era común en la mujer.

 

Abuelos

 

Del anterior enlace nació en Pamplona en 1579  Alonso Rangel de Cuéllar, en quien se funden los dos apellidos que había de llevar la fundadora de Cúcuta. Ejerció el cargo de alcalde de Salazar, heredado de su padre y fue familiar del Santo Oficio y encomendero en su ciudad nativa. Tomó por esposa a doña Jacinta Floriana de Rivas.

 

Padres

 

Pedro Rangel de Cuéllar, hijo de los anteriores, vio la luz en Pamplona en 1623. Con él llegamos al padre de la fundadora. Se trasladó a Mérida y hacia el año de 1645 contrajo matrimonio con doña Paula Altuve Gaviria y Vedoya. En 1647, amenazado el Puerto de Gibraltar por los piratas, salió con gente de guerra a su socorro, y más tarde, de nuevo en Pamplona, ejerció el cargo de alcalde y también en Salazar.  Falleció en la ciudad de su nacimiento en 1672.

 

La Fundadora, sus hermanos y sobrinos.

 

Del matrimonio de don Pedro Rangel de Cuéllar y doña Paula Altuve Gaviria y Vedoya, procedieron seis hijos:

 

1. Alonso Rangel de Cuéllar, Presbítero.

2. Francisco Rangel de Cuéllar, quien tomó igualmente el estado eclesiástico.

3. Jacinta Rangel de Cuéllar, nacida en Pamplona (1648), como sus hermanos menores.

4. Juana Rangel de Cuéllar (1649), la Fundadora, de quien hablaremos adelante.

5. Pedro Rangel de Cuéllar (1651). De su enlace con doña Jacinta  Ramírez de Rojas, nació Francisco Rangel de Cuéllar, tronco de la extensa y distinguida familia que se ramificó  en estos valles, en la cual se hallan las figuras próceras del General Pedro Fortoul y el Coronel José Concha, Joaquín María y Benigno Amado; la flor de espiritualidad intensa que llevó el nombre de José Asunción Silva; el doctor José Vicente Concha, Presidente de la República de 1914 a 1918, y las alondras cucuteñas Hortensia, Dorila y Emilra Antommarchi.

6.Nicolás Rangel de Cuéllar (1653).  Se radicó en Mérida, donde formó hogar con la señora María Gaviria Maldonado Ospina. Hijo suyo fue Clemente Rangel de Cuéllar, en cuya descendencia vemos surgir en la patria de Bolívar varones de tan  recia contextura como el prócer Antonio Rangel, el doctor Antonio María Briceño, el patricio José Manuel Briceño Altuve y muchos otros.

 

DOÑA JUANA RANGEL DE CUÉLLAR, cuyo nombre estampamos con especial reverencia, nació en Pamplona el 6 de octubre de 1649, en la casa que sirve hoy de Palacio Episcopal, propiedad de sus mayores, y fue bautizada el 25 de mayo de 1651, según lo expresa la siguiente partida:

 

Joana - En Pamplona, en veinte y cinco de mayo de mil y seiscientos y cincuenta y un años, yo el Mtro. D. Frdo.  Carrillo y Sotomayor, presbítero, capellán del convento de monjas de Santa Clara, con licencia del párroco, dije bendiciones, puse óleo y crisma a JOANA, hija legítima del Capitán D. Pedro Rangel de Cuéllar, Alcalde ordinario, y de Da. Paula de Altuve; fue padrino el Dr. D. Alfonso Rangel de Cuéllar; a la cual echóse agua a necesidad en seis de octubre del año de seiscientos y cuarenta y nueve; fue padrino el dicho Dr. Y lo firmo de mi nombre. - Mtro. Dn.  Fdro. Carrillo y Sotomayor.

 

A la edad de veintitrés años quedó huérfana de padre (1672) y vino  entonces a residir en Tonchalá en unión de doña Paula, señora que falleció allí en 1694.

 

Fue poseedora de cuantiosos bienes, entre los cuales estaban el sitio de Tonchalá, que hubo por herencia de un tío, el acaudalado sacerdote don Alonso Rangel de Cuéllar; la estancia del Rodeo del Cazadero, habida por bien hereditario paterno; la estancia de Morantes, el cerro del Magro; el sitio de Guaduas  y el célebre sitio del Guasimal. Fue además dueña de numerosos ganados y poseyó la casa solariega de Pamplona, donada por su hermano mayor.
 
 
 
 
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.
 
 

 

martes, 18 de marzo de 2014

540.- LAS BOMBAS DE GASOLINA DE CUCUTA


Miguel Palacios



Primer ´carrotanque´  transportador de combustible


Tradicionalmente los cucuteños dicen cuando se dirigen a las estaciones de servicio: “Vengo de la bomba o Voy pa’la bomba”, expresiones ancestrales que han dejado una marca en la historia de la ciudad. Los invitamos las más importantes de la Cúcuta de antaño.

No se imaginó don Enrique Raffo aquel 19 de agosto de 1912, cuando por primera vez puso a rodar un automóvil, que la comercialización de combustible sería una próspera actividad comercial en la ciudad. Así se evidencio durante las primeras décadas del siglo XX.


La Estación Cúcuta del Ferrocarril (donde está la terminal de transportes) fue el centro de la actividad transportadora de la época, y por supuesto, en ese lugar se estableció una de las primeras bombas de la ciudad.


Estación del parque Santander, avenida 5ª con calle 10

Era tan diferente la Cúcuta de mediados del siglo XX, que en la esquina de la avenida 5 con calle 10, en pleno centro de la ciudad, funcionó una bomba de gasolina y lubricantes.

Bomba de gasolina de Villa del Rosario


Si de curiosidades y anécdotas se trata, imagínense que al lado del Templo Histórico Villa del Rosario), en el espacio por donde pasa la autopista internacional,  funcionó una bomba de gasolina.


En la esquina de la avenida 2 con calle 10, en frente por la calle 10 donde está el edificio Ovni, funcionó desde finales de los años 30, la estación de servicio Cúcuta, la primera en ofrecer servicios "otros“ para el cuidado del vehículo.

Garaje del Río

El garaje Del Río, en la avenida 5 entre calles 7 y 8, con el transcurrir del tiempo ofreció servicio de gasolina, lubricantes y lo mejor, prontitud y seguridad para el vehículo. La planta física aún se conserva.


Bomba La Avenida


El garaje La Avenida, de los hermanos García Herreros, en la esquina de la avenida 5 con calle 16, trajo por primera vez a la ciudad servicio a domicilio. Llamando al teléfono 238 recogían y entregaban el vehículo a la hora indicada.

La Flota se preciaba de ofrecer el mejor servicio de limosinas entre San Cristóbal-Cúcuta-Pamplona. Los vehículos tenían radio. También comercializó combustibles filtrados y lubricantes. La sede estaba en la calle 10, entre avenidas 5 y 6, frente al parque Santander.



A mediados del siglo XX, la salida para los pueblos de occidente se hacía por la ruta Belén-Carmen de Tonchalá-San Cayetano. De ahí que la bomba El Diviso, ubicada entre la intersección del paseo “Jorge Eliécer Gaitán” con canal Bogotá, tuviera para esa época gran movimiento.

Pasos arriba del mercado de Las Angustias, donde inicia el paseo Jorge Eliécer Gaitán estaba la bomba Magdalena. En la Cúcuta de mediados del siglo XX, el mayor porcentaje de población estaba en ese populoso sector.


La estratégica ubicación de la bomba Miraflores la convirtió en una de las afamadas en la Cúcuta de los 60. La intersección de la calle 11 con lo que los cucuteños llamaron “El Camellón del Cementerio”, fue básico para la popularidad.

La estación de servicio Texaco, en el cruce de3 la avenida primera con el pasaje puente Barco, da la bienvenida a los turistas que por el sur llegan a la ciudad. Aún se conserva.


Bomba La Playa

Otras estaciones de servicio famosas en la Cúcuta de ayer fueron la de La Playa (avenida 2 con calle 16, esquina), Bogotá (canal Bogotá pasos abajos de la Diagonal Santander) y Tibú, en la avenida al aeropuerto (pasos abajos de la terminal de transportes).

Al iniciar la primera década del siglo XXI, las estaciones de servicio que hay en la ciudad se esmeran por ofrecer un moderno y eficiente servicio.



No podríamos terminar sin mencionar a don Domingo Pérez Hernández. En la Cúcuta de mediados del siglo XX, que entre sus múltiples actividades mercantiles tuvo la de empresario del transporte y próspero comerciante de combustibles.



Carlos Eduardo Orduz

Siendo presidente de Colombia en 1905 Rafael Reyes, la nación le otorgó el contrato de exploración del Catatumbo al general Virgilio Barco, naciendo así la concesión Barco para la explotación comercial de fuentes de petróleo y en la refinería de Tibú se surtían de gasolina las bombas de Cúcuta.

En la avenida 5ª Nº 0-201 de San Luís, salida para Ureña, estaba la bomba antigua de don Simón Tadeo Gutiérrez, ahora solo queda la base de cemento como recuerdo. San Luís cuna de la hoy, desde remotas épocas ya tenía su calle 0 como se observa en la dirección.

En la calle 10 con avenida 2ª quedó la Bomba Cúcuta en la cual le cambiaban el aceite, engrasaban y lavaban los carros en forma rápida, efectiva y bajo techo.

La estación Cúcuta esquina noroccidental de la avenida 2ª con calle 10.

La Bomba Paralene de la calle 5 con avenida 6ª de propiedad de don Nicolás Colmenares, personaje de la ciudad, empresario público y ciudadano ejemplar. El parque de La Ceiba, Quinta Boch, lleva su nombre como homenaje.

La bomba de la avenida 5ª con calle 16 del señor Emiliano Rodríguez, más moderna, ya petrolizaba los motores y el chasis para evitar la corrosión.

Bomba de López Moros, situada en la vuelta del Molino (vía a San Rafael por puente Barco), tenía su vivienda adjunta en forma circular.

Bomba Miraflores en la calle 11 con avenida 13, Bomba Centenario de la calle 4 con avenida 7ª, Bomba La Flota de los hermanos Ibarra, Bomba Transurbana de la avenida 11 con calles 9 y 10. Allí se surtían los buses de la empresa del mismo nombre, fundada por Rafael Cárdenas en 1940, buses con carrocería de madera con techo de lona, el pasaje tenía un costo de 2 centavos. La primera ruta: San Rafael-Centro- El Salado. La segunda ruta: Magdalena-Centro-San Luís.

Bomba Miraflores

Bomba El Diviso y Bomba Magdalena, estaban en la carretera vieja que conducía al municipio del Zulia, el barrio fue célebre por ser zona de tolerancia.

Bomba Texaco Nº 1 en San Rafael, su actual propietario José de Jesús Infante, periodista deportivo.

Bomba Juan Lara, avenida 2ª con calle 16, su propietario es reconocido por la ciudadanía cucuteña por la atención eficiente y esmerada que le prodiga a su clientela selecta de Cúcuta.

Bomba Juan Atalaya, Bomba Texaco Nº 3 en Atalaya, Bomba Rosetal con lavadero de carros anexo, Bomba Bogotá (canal Bogotá).

Michas de las bombas que marcaron historia desaparecieron, fueron reemplazadas por las estaciones de servicios, cosas de la modernidad.


A través del tiempo  (Daniel Julián Parra)


En 1989, los cucuteños notaban cómo las estaciones de gasolina caían en picada, el contrabando las empujaba al abismo.

Parecían muertas, o por lo menos, en cuidados intensivos. Hoy, 25 años después, como si salieran bajo pronóstico reservado, recuperaron el sentido y resurgen. Han aumentado las sucursales y renovaron la tecnología.

En esa transición a la década de los 90, eran pocas las bombas de gasolina. Las que llegaron, inicialmente estaban respaldadas por las organizaciones Texaco y Mobil. Se esparcieron  a lo ancho y largo de la ciudad. Al mismo tiempo, Venezuela tenía la moneda local fuerte.

Los pobladores llenaban los vehículos en las estaciones. Los paseos familiares o pasionales eran habituales en la calurosa región. El sol siempre se ha caracterizado por abrazar y al mismo tiempo abrasar a los citadinos.

En aquellos años, el interés por lo que ocurría en la sociedad, era más común y se sentía el ambiente de solidaridad en el aire. Poco a poco, los inconvenientes y apuros -que aumentaban en la ciudad- hacían que las necesidades se saciaran de una u otra manera.

Así llegó el subempleo del ‘pimpinero’, que no era más que aquél que compraba gasolina económica de contrabando, vendiéndola a un precio más elevado del que la conseguía y  menor  al que la ofrecían en las estaciones de servicio. Con esa manera de operar, se ubicaron en los barrios sin llamar la atención de la seguridad institucional.

El combustible ilegal provenía de Bucaramanga, recordó Josué Castillo, mecánico de profesión, de 60 años. “En Villa del Rosario siempre existieron los ‘pimpineros’, acá nunca pusieron una bomba”.

El pasar de los meses hizo que las bombas perdieran clientela, mientras los ‘pimpineros’ aumentaban en cantidad y en carisma. La  población llenaba de “sentido común” estas prácticas y aportaba para que permanecieran ¿de qué manera? El aporte puede ser algo tan sencillo como aceptar y aprobar estos hechos, o económico como comprarles la gasolina.

Cada estación de servicio recortaba el personal de trabajo. Era así como por cada tres desempleados, uno entraba en la informalidad. Las estaciones ‘Mis Amigos’, en la Diagonal Santander; ‘Multillantas’, en la avenida séptima vía al aeropuerto, y ‘Texaco-1’, en la avenida primera, aceptaron con valentía el reto de competir contra esta clase emergente de trabajadores.

Cada año crecía notablemente el trabajo informal, y a su paso seguía la crisis financiera de las estaciones de servicio. Era limitado el interés de la gente para revivir lo que en un tiempo fue “el auge de las estaciones”.

El ahorro de dinero al comprar combustible ilegal se descompensaba con la llegada de la cuenta alta en lo referente a repuestos y mantenimiento de los vehículos. La manipulación y el trasporte de gasolina es delicado, pero eso no importa para los que contrabandean. La gasolina se llena de tierra y le cae el 60 % de las partículas que contaminan el aire, o la mezclan con agua para hacerla rendir y ganar más dinero.

Vecindarios enteros entendieron el daño y decidieron comprar combustible de la manera más sana: en las estaciones de gasolina. En muchos barrios seguían instalados los ‘pimpineros’ en las esquinas o cerca a las canchas principales de cada localidad. Pasaron los años y los propietarios de vehículos tomaron consciencia sobre la importancia de las bombas.

En el sigo XXI, de los 800.000 habitantes de Cúcuta, aproximadamente 100.000 tienen vehículos que circulan en la ciudad. Esta es una variable para que se incrementen las estaciones de servicio.

Otra, y tal vez la más importante, es la falta de gasolina al terminar cada mes.  “El cupo por estación en el país es de 12 millones de galones, acá el cupo es de 3,5 millones de galones. La cantidad restante, la venden los ‘pimpineros’”,  aseguró Oswaldo Palacios, administrador de la estación ‘El Camionero’, afiliada a Terpel.

En el 2009, el Ministerio de Minas y Energía calculó el ingreso de 3,0 millones de galones por mes a Norte de Santander, provenientes de Venezuela. No solo el ciudadano del común aprovecha el uso de las estaciones de servicio, también lo hacen automotores particulares, públicos y afiliados a empresas.

Son necesarias más estaciones de servicio en la ciudad, o por lo menos, que aumenten el cupo de gasolina por cada estación. La diferencia con el resto del país es abismal. Esta variable del contrabando, unida con la del desempleo son las principales responsables de que el crecimiento económico departamental esté estancado.

La gestión que ejercen los administradores de las bombas locales ante el gobierno local para que aumenten los cupos, ha sido compleja y constante. Por el momento, solo les queda esperar el aumento de los cupos. Mientras tanto, a Cúcuta diariamente ingresan 26.000 barriles de combustible ilegal, procedentes del hermano país.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.