PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

viernes, 23 de mayo de 2014

573.- AMORES DE NOVELA


Gerardo Raynaud D.

Antaño también era escenario de situaciones que llamaban a recordar las románticas  circunstancias narradas en las más recordadas leyendas y fábulas pasionales, que hacían suspirar a los vigorosos y robustos exponentes del género masculino y escurrir una que otra lágrima a las virginales féminas, dignas representantes del bello sexo. 

Pues bien, a mediados del siglo pasado, en ocasiones que no eran del todo frecuentes, pero sí que atraían el interés hasta del más desprendido, se presentaban actos de corte pasional que repercutían en el ambiente, cual campanillas llamando a congregarse en torno al juglar, presto a contar sus insólitas y a veces, inverosímiles historias.

La crónica tiene por protagonista un personaje oscuro, de esos desconocidos que llenan páginas enteras por sus acciones, muchas veces absurdas, como el caso que vamos a narrar pero que son entendibles a la luz de las razones que los corazones no pueden explicar. 

El asunto sucedió a mediados del año 53 del siglo pasado y encaja bastante bien con el título propuesto ya que por esos detalles incomprensibles de la vida, las decisiones que a veces toman las personas no logran entenderse cuando ellas tratan de poner fin a su existencia, por razones que para otros son triviales.

María Pabón es nuestra protagonista, como se dijo, un personaje anónimo pero no por ello indiferente o insensible, tal vez, todo lo contrario a juzgar por la nota que escribió  y  con la que pretendió justificar su acción. 

Había llegado de provincia, de La Vega de Cáchira, acompañada de un joven agente de la policía de apellido Garza, quien la había dejado hospedada en una casa de familia del barrio El Páramo. Allí convivían, madre e hijo, quien trabajaba de tipógrafo en la Editorial Zulia, que en ese momento era la empresa que imprimía el Diario de la Frontera de propiedad de Luis Parra Bolívar. 

Al parecer, el joven Gabriel Vega hijo de doña Encarnación Mendoza, la dueña de casa, era uno de esos galanes de barrio, bien parecido a quien las chicas del vecindario y de los alrededores más lejanos le piropeaban cada vez que pasaba, así que el muchacho no perdía ocasión para galantear con las más agraciadas mujeres que se le interponían en el camino. 

María o como le decían cariñosamente sus amigas y conocidas, Marujita, se fue ganando el aprecio y la amistad de sus vecinas, particularmente las de la casa de al lado donde Josefa Vera, más conocida en el lugar como doña  Chepa, quien al parecer ofrecía servicios de compañía femenina que no era bien visto por los demás vecinos, quienes se quejaban continuamente de la ‘visitadera’ de personas elegantes que llegaban en carros lujosos, especialmente en horas de la noche y armaban jolgorios que muchas veces les impedía dormir.

Dada la constante quejadera de la población en general, sobre este tipo de actividades, la alcaldía de don Numa Pompilio, había expedido el Decreto 134 que prohibía el funcionamiento de estas casas en las zonas residenciales de la ciudad, trasladando esas ocupaciones a los barrios periféricos, donde presumiblemente no ocasionarían la congestión que se presentaba en los barrios céntricos. 

Pues bien, un día cualquiera de comienzos de año, comenzando la segunda mitad del siglo, la vecindad cansada de los alborotos que comenzaron a proliferar, dada la confianza que se tenían quienes visitaban el lugar, presionaron a las autoridades para que le pusieran coto a la situación y prontamente se apareció la policía, deteniendo a todos los habitantes de la casa de doña Chepa. 

Ya a estas alturas del partido, Marujita se había más que encariñado de Gabriel, estaba enamorada al punto de la máxima atracción, pero éste nada de nada; tal vez, no solo por los atractivos físicos que poco la ayudaban sino  por estar viéndola todos los días, en su casa, desempeñando las tareas que allí hacía, pues posiblemente no le despertaban malas intenciones, ni tampoco buenas, así que la pobre Marujita, cada día estaba más triste y deprimida. 

Y preciso ese día, en que todas las personas de la casa vecina fueron detenidas, Doña Chepa le pidió a la joven Marujita que se quedara en la casa, cuidando que no fueran a aprovecharse de la soledad para sustraer los pocos haberes que se mantenían allí. 

Nuestra protagonista, salió temprano de su residencia y se alojó en la habitación principal, la mejor amoblada y la más acogedora y allí concibió la idea trágica del suicidio. Todo lo concibió dentro de un riguroso itinerario, iba a abandonar este mundo con su cortejo de miserias, pero cómo hacerlo sin que nadie se diera cuenta de sus macabras intenciones, cómo acabar su vida de sufrimientos sentimentales, cómo suicidarse? 

No se sabe, pero María Pabón, adquirió el veneno fatal, el arma silenciosa que la llevaría al más allá, se armó de valor y de una pluma y de un blanco papel y le escribió la carta de despedida a su amado incomprendido Gabriel Vega. 

Terminada la carta, disolvió el polvillo que le habían vendido en la botica y que había comprado como veneno para ratas, lo disolvió en un vaso de agua y lo apuró ‘fondo blanco’ hasta no dejar gota alguna y se recostó en el lecho principesco de su vecina a esperar la parca.

A la mañana siguiente, otra vecina, preocupada más por la suerte de la casa que por la de su cuidandera, llegó a eso de las siete de la mañana y se encontró a la desventurada muchacha retorciéndose, presa de terribles dolores; inmediatamente dio la noticia al Permanente Central; allí acudieron, el director del Permanente y el jefe de detectives municipales, creyendo que se había producido un altercado después de la detención masiva ocurrida poco antes. 

Al ver la pobre muchacha contorsionándose, supusieron que se había envenenado por lo acontecido y la trasladaron al hospital San Juan de Dios, donde los médicos le aplicaron las primeras curaciones para expulsar el veneno y aunque había perdido el sentido, sus signos vitales se habían estabilizado y los galenos auguraban un pronto restablecimiento.

Mientras tanto, los chismes no cesaban y ya se habían filtrado algunos indicios sobre el contenido de la carta de ‘despedida’, que en algunos apartes decía: 

“.. mi noble amigo, mi amado Gabriel. Voy a partir de esta tierra, la voz de Dios me llama, piensa en mí. No olvides nuestras promesas, que uno de los dos tenemos que vivir la muerte del amor eterno… tu no comprendes ni has llegado a comprender en la tristeza que me encuentro por tu desprecio desde el domingo para acá, porque me hiere más tu desprecio que un castigo… porque a usted lo compraron con encantos… tu amor me lleva a la tumba, yo te quería intensamente, lo único que le deseo es que sea feliz con la que tiene y la goce bastante en esta vida porque en la otra no se puede. 

No quiero vivir esta vida, quiero morir más bien que verte en otros brazos. Me despido de ti toda llena de tristeza, pues será que mi destino lo quiere así. Esta carta guárdala como un triste recuerdo de la mujer que fue despreciada por su amor con que me odiabas. No será más mi despedida porque las lágrimas de mis ojos no me lo permiten. 

Recibe mi último beso que será eterno, María Pabón que te ama hasta la muerte.”

Como era de suponer, en esa época, este tipo de sucesos escandalizaba a la opinión y por lo tanto, no faltaba el debate público y los corrillos donde se discutía la situación de la pobre María. 

En las distintas publicaciones de la ciudad se leían los comentarios al respecto, incluso metiéndole política al asunto, pues recordemos que eran días de mucha agitación, que al cabo del poco tiempo se produjo el golpe de estado que subió al general Rojas al poder. 

Pero para terminar el cuento de nuestra protagonista María Pabón, los investigadores, bien acuciosos, encontraron que en la botica donde había ido a comprar el supuesto veneno, no le dieron lo que quería, pues parece que conocían de sus intenciones, por lo cual le vendieron un polvo compuesto por ruibarbo y azafetida, componentes que constituían un poderoso laxante, de tan grave acción, que la soltura de estómago le duró varios días, aún después del lavado estomacal que le practicaron.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 21 de mayo de 2014

572.- A QUE SABE CUCUTA



Wikipedia/Zinnia (Portal gastroguia.blogspot.com)/diariolavoz.com/somoslarevista.com/La Opinion


La gastonomía de Cúcuta

La gastronomía de Cúcuta es una subclase de la gastronomía de los Santanderes. Son tradicionales platillos como el pastel de garbanzo, el de arroz con pollo, el de arroz con carne, el de arroz y arveja y el de yuca con arroz y carne. El mute, sopa preparada con carne de cerdo, maíz, papa y garbanzos, servida con arroz y pasteles de garbanzo.

El cabrito, que se come asado o cocido, al igual que la pepitoria de cabrito, que se prepara con asadura de corazón, riñón, hígado, fritas con cebolla y tomate, además de otros ingredientes.

Por ser zona fronteriza con Venezuela, en Cúcuta también son tradicionales las hallacas.

La turmada, una especie de torta que se prepara con huevos cocidos, papa sabanera, queso, cebolla, tomate, pimentón, perejil, apio porro, salchichón cervecero (opcional), hogao, leche, natas, salsa negra y pimienta, es el plato por excelencia de la ciudad.

En cuanto a bebidas tradicionales, se destaca el agua de panela, y en cuanto a dulces, los cortados de leche de cabra, los arrastrados, el dulce combinado y las solteritas.



Una buena experiencia

Para esta serie de reportes desde Cúcuta (Colombia) cuento con un corresponsal muy especial. Gerardo Zavarce, mi esposo, curador e investigador de arte, está allá de visita para una actividad con los artistas de la frontera Venezuela-Colombia y nos escribe sobre sus excursiones gastronómicas.

Aquí va la primera:

Ayer (5 de septiembre de 2011), comenzó en la ciudad de Cúcuta la VII Fiesta del Libro cuyo lema señala "abre las puertas al mundo (...) lee un libro! Como parte de las actividades programadas para la feria habrá una sección dedicada a la gastronomía.

El día jueves 08 Luis Armando Albarracín ofrecerá una conferencia sobre la cocina del Norte de Santander, en el pabellón No 2, a las 3:00 pm.

Posteriormente, la periodista Katherine Moreno (Premio Nacional de Gastronomía del Ministerio de Cultura) nos hablará sobre las relaciones entre alimentación y el patrimonio cultural inmaterial, la cita será a las 4:00 pm.

Aprovechando la oportunidad de estar en los espacios de la Feria, ubicada en la sede de la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, quisimos entrar en el restaurant Sazón de Pinzón, ubicado en la Av. 1era, No 12-51, exactamente al frente de la Biblioteca Julio Pérez Ferrero.

Acudimos a la hora fuerte del almuerzo; el lugar es acogedor y modesto y está atendido por sus propios dueños el Sr. Manuel y la Sra. Irene Pinzón, quienes tienen once años dedicados a reconfortar los paladares y reponer las energías de los estudiantes (llama la atención la cantidad de estudiantes almorzando en Sazón Pinzón) y trabajadores de la ciudad de Cúcuta.

Manuel Pinzón define su menú como "comida popular". Cada plato está acompañado por una "sopa criolla" que cambia cada día -hoy tuvimos la oportunidad de probar un caldo de arroz maravilloso- y nuestra opción de plato fuerte fue la "Cachama Frita" un deleite para el paladar, los pescados de ríos (Cachama, Mojarra, Bagre, entre otras especies) son una especialidad de la región fronteriza del Norte de Santander.

Todos los platos en Sazón de Pinzón son acompañados por arroz, granos (hoy arvejas, pero la oferta cambia cada día), además de una ensalada. El menú, que aspira competir en cantidad con la Bandeja Paisa (propio de la región de Antioquia), viene acompañada por una jarra de guarapo de caña, no se colocan vasos, cada comensal dispone de una jarra y su respectivo pitillo. Una estupenda y económica opción para conocer la comida popular de Cúcuta, Sazón Pinzón.

El resto de las opciones son:

Carnes: Pollo a la plancha; Pollo guisado; Carne Guisada; Hígado; Puerco. Precio: 6.000,00 Pesos Colombianos  Pescado: Mojarra y Cachama. Precio: 8.000,00 Pesos Colombianos

Aquí va la segunda:



Gabriel Castillo, Amparo Cárdenas y Rolando Cerón son tres artistas de la frontera que llevan adelante diversas propuestas de carácter creativo en la ciudad de Cúcuta.

Castillo realiza intervenciones urbanas, convirtiendo en balones de futbol, las piedras emplazadas en las poblaciones de Cúcuta y El Rosario. Amparo Cárdenas replica  las formas de la tierra, se sumerge en los pliegues  que toman los nidos de los insectos transformándolos en una nuevas posibilidades para el mundo sensible. Rolando Cerón es artista a tiempo completo: teatro, performance, cine, televisión; editor de revistas culturales.

Cerón forma parte de los mitos fundadores de la movida underground de la ciudad: el primer largometraje de Cúcuta, la primera acción que implicaba cuerpos sin ropa, la primera revista punk; este trío de creadores convierten a Cúcuta en una ciudad contemporánea, no tienen un museo de arte contemporáneo, pero con la movida que promueven -por ahora- no les hace falta.

Estuve con ellos en el Cenadero La Pesa, Av. Aeropuerto,  frente a la Plaza Ferial  Antiguo matadero municipal, abre todos los días de 3:00 pm a 5:00 am, un excelente restaurant a orillas de la calle dedicado a servir comidas para la movida nocturna, aunque suene tautológico en el Cenadero La Pesa se va a cenar de verdad-verdad. Dividen su menú entre caldos (su especialidad) y bandejas. Nosotros optamos por los caldos.

Ereuterio Méndez, su actual propietario, lleva veinte años al frente del Cenadero La Pesa, local que lleva cincuenta años sirviendo platos en Cúcuta.

Con gran pasión describe los ingredientes de sus caldos: "La Vena se prepara con el tuétano que se obtiene de la columna del ganado; El Bigorozo (así con B de Bola) se prepara con las huevas del toro, la cepa, aquello que sostiene el viril (pene del toro), el viril y algo de venas; El Pichón se prepara con sangre de toro disuelta en un caldo suave de leche; todos los caldos están aderezados con un magistral equilibrio con hierbas y especies. La noche requiere grandes esfuerzos, sostiene, nosotros proporcionamos la energía.


En las ciudades todos los lugares albergan sus testimonios históricos. El cenadero  se ubicaba hace cincuenta años al lado del matadero de la ciudad, la ganadera fue mudada, pero el cenadero quedó allí y conservó la tradición de sus platos asociada al sacrificio de la carne de reses.

Luego se convirtió en el suplidor de sabores y energías de la "zona rosa" cucuteña, su mesa era el lugar de convergencia de los usuarios de la noche, el comedor industrial de los lupanares de asfalto.

Yo probé el pichón, sencillamente estupendo, sostienen que posee propiedades curativas. Entonces asumí que un curador al visitar Cúcuta no puede dejar de probarlo. Precios solidarios. 

La turmada


La Turmada Cucuteña, como su nombre lo indica, es típica de Cúcuta. Esta receta es ideal para aprovechar el pan duro. Es una receta muy tradicional en la Ciudad de Cúcuta.

De la turmada, creada en Pamplona (Norte de Santander), se cuenta que surgió de la changua que preparaban las abuelas, a la cual le adicionaban bastante pan campesino al horno. Como la veían tan seca, le adicionaron queso, jamón y el resto de ingredientes para luego llevarla al horno. 

El estudiante de gastronomía David Pacheco cuenta que sus abuelos le preparaban la Turmada, que comía mientras le contaban la historia detrás del plato.


En una finca cerca de La Laguna, debajo de Pamplona, una familia comenzó su día preparando un caldo que, por un descuido, se secó. Para no perder los productos, que ellos mismos cultivaban, los aprovecharon. Los pusieron en capas: debajo, rebanadas de papa cocida. Luego, una capa de rodajas de huevos cocidos. Después, una capa final de cilantro y cebolla, todo vuelto a cocinar en leche.


Le pusieron Turmada, por razón de que los muiscas llamaban turmas a las papas.

También cuentan que en la época del terremoto de Cúcuta (1875), solo había pan y leche para comer y eso era lo que se le daba a los adultos mayores. De ahí nació la tradicional turmada, de la creatividad e imaginación de nuestras madres ancestrales.

Algunos estudios del escritor e investigador Don Tulio Febres Cordero señala que la palabra turma encuentra su origen en el Timotocuica que quiere decir papa, por ende Turmada es plato de papa.

La rampuchada

La cacica Zulia, una mujer que andaba en la lucha por no dejarse amedrantar por los españoles, dio origen a uno de los platos más representativos del circuito turístico río del sol.

Con sangre de mando y llena de valor para reemplazar a su padre muerto, alimentaba a su ejército de indígenas con pescado que extraían del río al que la mujer le dejó su nombre.

A mediados del siglo 16, esta mujer mandaba a sus cocineras a preparar un enorme caldo, que servían con rampuche, un pez pequeño, feo y bigotudo.

Fue Sofía Ortiz, una boyacense, quien reformuló el plato que hoy conocemos y lo llamó rampuchada.

En 1982, Ortiz reemplazó el caldo por changua (agua, leche, cebolla, grasa y sal) y puso los rampuches a cocer.

La historia es de Édgar Alberto Correa Ortiz, hijo de la boyacense, y el sabor de hoy, que él conserva, es el que ella creó.

Hoy, la rampuchada se acompaña con plátano y yuca.

Cucuteños, bumangueses y turistas de todos los confines, llegan al río Zulia en busca de la rampuchada que consta de sartas de 6 a 24 pescaditos, cocinados en sancocho y acompañados de una serie de elementos que le dan su extraordinario sabor y deliciosa sazón.

El pescadito es pequeñito, feo y bigotudo. Su nombre, rampuche, proviene de la más primitiva lengua motilona y quiere decir “el que come muertos”. Sólo se le encuentra en un río, el Zulia, que corre manso por la frontera entre Colombia y Venezuela. Y la costumbre de comerlo únicamente se registra en un pueblo-balneario con el mismo nombre del río, el Zulia, ubicado a 15 minutos de Cúcuta.

Pero, a pesar de todo, decenas de santandereanos del Norte afirman que nacieron gracias al rampuche; las historias sobre sus características afrodisíacas y de extraordinaria fertilidad recorren la frontera.

“No cualquiera puede preparar el rampuche -dice doña Bernarda Noriega Ruíz, propietaria de Villa Helena a ‘El Espectador’, el restaurante del Zulia donde se prepara la mejor versión del tradicional plato, se necesita mucha experiencia y conocimiento. Por ejemplo, se debe saber en qué momento agregarle la leche, o cómo desmigajar las galletas de soda que deben coronar la sarta de pescados…”.

Un plato individual de sancocho de rampuche se consigue en $3.000 y de ahí en adelante el precio varía de acuerdo con la cantidad de pescados. La sarta de 24, preparada en sancocho, cuesta unos $14.000.

“Es mucho más barato que el viagra y cíen veces más efectivo -afirma don José Donato Prada, quien atribuye al consumo de rampuche el tener más de 20 hijos-, usted se come un plato y queda muy peligroso“.


La tradición cucuteña afirma que las damas embarazadas deben visitar el Zulia y comer rampuche. Esto garantiza el éxito del embarazo y el nacimiento de un niño sano y fuerte.
 .
Pero también, “cuando se han hecho varios intentos y nada –explica don José Donato- es muy conveniente venir por estos lados y comerse una buena rampuchada”.

El paseo a comer rampuche incluye un delicioso baño en las aguas frías y puras del Zulia. Dice la tradición que el rampuche es carnívoro –de ahí su nombre- y de allí las características afrodisíacas del feo y bigotón pescadíto.

El prestigioso periodista Cicerón Flórez, es uno de los clientes semanales del rampuche. Ángel Romero, otro conocido comunicador, no se le queda atrás en su afición por el delicioso -aunque feo- pescadito bigotón. Otros personajes de la vida cucuteña visitan a doña Bernarda en Villa Helena para deleitarse con el sancocho cocinado en leche de vaca, aunque hay quienes afirman que tiene mejores efectos si se
si se prepara con leche de chiva.


El médico dietista Luis Palacios asegura que “en general, todos los pescados tienen fósforo, elemento que aumenta la fertilidad, pero en el caso del rampuche se ha comprobado que la dosis de fósforo es muy alta, teniendo en cuenta el escaso tamaño del pescadito”.
 
Historia de los pasteles de garbanzo


Los pasteles de garbanzo son típicos de Cúcuta, son unas exquisitas empanadas hechas con harina de trigo, rellenas de un guiso de garbanzo molido con carne o solo.

Los pasteles de garbanzo en Cúcuta, se consiguen en toda la ciudad, aunque hay dos lugares de tradición: La Dacha y donde las Gamboa. Cucuteño que se respete ha ido a estos dos lugares. Claro, ahora venden pasteles en todas la ciudad.

A mediados o casi finales del Siglo XVII, doña Juana Rangel de Cuéllar (fundadora de Cúcuta) y su madre, doña Paula, hicieron de su centro de vivienda la Hacienda del Tonchalá y desde allí, vigilaban y atendían las demás estancias de su propiedad como El Rodeo, Guasimal, Guaduas, Morantes, El Magro, etc. todas ubicadas en lo que hoy conocemos como el municipio de Cúcuta.

Para poder cumplir con sus correrías, visitando sus cabezas de ganado y diferentes cultivos, además o en demasía por ser una religiosa empedernida, con familia dedicada al sacerdocio como lo fue su tío el Padre Alonso Rangel (antiguo dueño de la estancia El Tonchalá), tener que dirigirse hacia el costado oriental del río Pamplonita donde oficiaba la única parroquia e iglesia en el pueblo indio de Cúcuta, (hoy Barrio San Luis), las travesías eran demasiado largas a lomo de caballo, ella debía llevar menaje para palear las largas jornadas de recorrido.

Contaba entonces entre sus esclavos, con Magreb (africano del Noroeste), un moro de su más absoluta confianza y quien hacía las veces de cocinero, quien le preparaba los avíos necesarios de acuerdo a sus correrías, pero, en especial, el favorito de doña Juana, un envuelto que hacía con harina de granos a los que humedecía y asaba en forma de Roti o chapati, (una especie de pan plano), al que rellenaba con un grano traído del Mediterráneo Oriental, Turquía o Grecia llamado garbanzo, junto con especias de La India que le prolongaban su durabilidad.

Se desconoce el nombre que le daban a este “pastel”, merienda favorita de Doña Juana. Se desconoce también, si la receta era del moro por su cultura árabe.

También se desconoce, si la receta viene del acervo cultural de la familia de doña Juana o si fue producto de la improvisación del momento histórico que obligaba a los viajeros a llevar viandas resistentes a las temperaturas y al tiempo de los recorridos.

Lo que sí se sabe es que hoy, más de 350 años después, en Cúcuta, LA CIUDAD DE LOS PASTELES, mueve al año más de 40 millones de dólares en este subvalorado producto y que genera más de 5000 empleos entre directos e indirectos, y que arrastra otros productos accesorios que generan valor como el ají, panela, masato, bebidas gaseosa, etc., el pastel de garbanzo como evolución del envuelto de doña Juana, es el favorito de todos los cucuteños y visitantes.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.