PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

sábado, 26 de diciembre de 2015

864.- PARROQUIA DE SAN RAFAEL ARCANGEL EN CUCUTA



Silvano Pabón Villamizar


Fue el puente de San Rafael sobre el río Pamplonita, en la salida Sur de la plaza de San José de Cúcuta, camino de Pamplona, el punto de referencia que pulsó la denominación y consecuente consagración de este nuevo curato urbano, erigido en 1951 bajo la advocación de San Rafael Arcángel.

Hasta 1940 el puente de San Rafael era aún de tablas sobre una estructura colgante, era de una sola vía y los usuarios debían pagar un pontazgo o peaje para cruzarlo. Este puente había sido destruido por la demoledora avalancha del río Pamplonita del 24 de octubre de 1886 y fue reconstruido en 1888, año en que se le cambió el nombre de “Puente Cúcuta” por el de “Puente San Rafael”.

A mediados del siglo XX el barrio San Rafael contaba con una sola vía principal, la Avenida Primera, que en aquel tiempo era empedrada y se le llamaba avenida Olaya Herrera.

En la parte norte del barrio, frente al Templo Parroquial, se encuentra el parque José Eusebio Caro, mejor conocido como parque San Rafael.

En el Barrio San Rafael se localizaba una de las principales estaciones del ferrocarril, la denominada Estación Sur, cuyo edificio aún se conserva. De esta estación salía la Línea Sur del Ferrocarril de Cúcuta con dirección a la ciudad de Pamplona, llegando hasta la estación de El Diamante.

Este vecindario de San Rafael se había hecho muy próspero, rodeado de otros barrios y con un amplio territorio rural, propusieron a su prelado los erigiera en parroquia formal, solicitud atendida por Monseñor Rafael Afanador y Cadena, Obispo de Nueva Pamplona, quien expidió su título de erección parroquial, mediante el Decreto Episcopal 361 del 6 de enero de 1951, segregando su feligresado de la parroquia de San José, e instituyendo así el nuevo curato.

Se daba institucionalidad religiosa a un amplio vecindario, asentado a la luz del puente de su mismo nombre.

Decreto de Erección de la Parroquia de San Rafael, María Santísima del Rosario de Fátima

Nos, Rafael Afanador y Cadena, por la Gracia de Dios y de la Santa Sede, Obispo de Nueva Pamplona,
CONSIDERANDO:

1º. Que el deber nuestro según los cánones 1427 y 1428 proveer a la conveniente administración de las parroquias de la Diócesis;

2º. Que debido a la densidad de la población de la parroquia de San José de Cúcuta el Venerable cura de San José de Cúcuta nos ha pedido su decisión (sic) para que se erija otra parroquia.

3º. Que a los vecinos de la parroquia del Rosario que moran en las fracciones del Pinar del Río, Los Patios, Pisarreal, Pozoclaro, Los Vados, La Garita, Hobos y Colchones se les facilita más ir a Cúcuta que al Rosario.

4º. Que tanto estos vecinos como los de los barrios de Puente Barco, La Cabrera, Cuberos Niño, Santo Domingo, Avenida Olaya y San Rafael, y las fracciones de El Pórtico, San Pedro y Aguasucia, pertenecientes a la parroquia de San José, nos han pedido la creación de una nueva parroquia y se han comprometido a contribuir generosamente al culto divino y a la congrua sustentación del párroco, oídos los párrocos interesados y a nuestro Venerable Capítulo Catedral, DECRETAMOS:

Artículo 1º. Sepárese de las parroquias de San José de Cúcuta y El Rosario un territorio alinderado así:

Por el Norte con la parroquia de San José por el medio de la Calle 18 hasta el cruce de la Avenida 9ª, y con la parroquia del Perpetuo Socorro, desde ese punto a la piedra de “El Galembo”, y de ahí, línea recta hasta la línea divisoria de los barrios Alfonso López y Cuberos Niño;

Por el Occidente con la parroquia del Perpetuo Socorro, por los actuales límites de los barrios López y Cuberos Niño, línea recta al sur hasta dar con los límites de la parroquia de Durania por la cordillera;

Por el Sur, desde ese punto volviendo al Oriente por todo el límite de las parroquias de Durania y La Donjuana y por la quebrada “Tecarena” hasta encontrar la cuchilla de Palogordo; por el Oriente con las parroquias de El Rosario y San Luis, por toda la cuchilla que limita con Palogordo, y;

Por el Oriente, territorio que comprende las veredas de La Garita, Hobos y Colchones, Pozoclaro, Vados, Pisarreal, Los Patios, Pinar del Río a dar con el alto del Cují y de allí al Puente de San Rafael sobre el río Pamplonita, y éste abajo hasta el punto de intersección con la Calle 18, punto de partida.

Artículo 2º. Eríjase una nueva parroquia en el mencionado territorio con el título de San Rafael Arcángel y bajo el patrocinio de la Santísima Virgen del Rosario de Fátima, la cual estará completamente separada y tendrá todos los derechos, preeminencias y privilegios que por derecho común y usos legítimos compete a nuestras parroquias.

Artículo 3º. Inscríbase este decreto en el Libro de Actas de la nueva parroquia y publíquese en las iglesias parroquiales de San José y El Rosario en dos días festivos, a la hora de la Misa Parroquial.

Dado en Pamplona, en la fiesta de la Epifanía del Señor, 6 de enero de 1951. (L.S.) + Rafael, Obispo. Manuel Sorzano, Canónico Secretario.

La parroquia de San Rafael tiene como advocación religiosa al Arcángel San Rafael, como recuerdo de la destrucción del puente ocasionada por la violenta inundación del Río Pamplonita del 24 de Octubre de 1886, fecha en la cual, según el calendario eclesiástico tradicional, se celebraba aquel día la fiesta de San Rafael Arcángel.

Actualmente, en el nuevo Santoral Católico, el día de San Rafael Arcángel es celebrado el 29 de Septiembre; es decir, es el día y fiesta patronal del barrio y su parroquia.

Además de la advocación de San Rafael Arcángel, esta parroquia está bajo el patronato de la Santísima Virgen del Rosario de Fátima. El culto, fiesta y veneración a esta advocación mariana se realiza por separado.

El párroco fundador de la Parroquia de San Rafael fue el presbítero doctor Eduardo Trujillo Gutiérrez, emérito intelectual e historiador, quien trabajó arduamente para lograr la erección parroquial de la comunidad de San Rafael, la adjudicación de los terrenos necesarios para la construcción del Templo Parroquial; acciones y luchas por las que hoy aún se le recuerda con gran afecto, tanto por los habitantes del barrio San Rafael como por sus vecinos de los barrios de Santo Domingo y Cuberos Niño, entre otros.


La Fabricación del Templo Parroquial de San Rafael

Fue una obra que inició con grandes dificultades, empezando por la consecución de los terrenos como por los recursos para construir.

Los primeros oficios litúrgicos y administración de sacramentos se dieron en un aula de la Escuela San Rafael, la cual aún estaba en construcción.

El párroco vivía como cualquier hijo de vecino en una casa ubicada en la “Vuelta del Molino” frente a la Bomba Texaco.

Para la construcción del templo se eligió un lote ubicado al norte de la quinta de Don Manuel Villa Valero. Era un terreno firme a una distancia de 250 metros del río, equidistante entre el puente San Rafael y la Calle 18, límite de la parroquia, frente a los barrios obreros de El Arenal, Puente Barco, Cabrera, Cuberos Niño y Santo Domingo. Era el sitio ideal.

El alcalde de Cúcuta decretó la expropiación de aquellos terrenos, declarándose la propiedad de utilidad pública, no sin antes darle la suma de $15.000,00 a su dueño original.

Luego, en junio 1º de 1951 se firmó un contrato con el Ingeniero Noriega por $12.000,00 pesos para la construcción de la primera capilla, la cual sirvió para la administración de sacramentos y oficios religiosos durante ocho años.

Se localizaba en el mismo sitio donde hoy se halla el actual templo. La construcción de esta capilla duró seis semanas y el 16 de Julio del mismo año se estrenó con la bendición y el traslado del Santísimo de la escuela al nuevo templo.

Esto alegró enormemente a los vecinos de la parroquia, porque por fin veían realizado el proyecto de tener su iglesia, al tiempo que recordaban las palabras del padre Guillermo Blanco, quien alguna vez en cierta procesión les dijera que “esta parroquia se funda en medio de los mayores sacrificios, por eso Dios la bendecirá visiblemente”. Con la inauguración de la capilla los feligreses veían cumplidas dichas palabras.

El mismo Ingeniero Noriega fue el encargado de construir la Casa Cural, la cual se estrenó el 13 de mayo de 1952. Su construcción fue posible gracias a un crédito otorgado por el Instituto de Crédito Territorial, el cual se amortizaba con cuotas de $132,00 pesos mensuales.

La edificación del templo motivó a los residentes de barrio San Rafael, a todos sus vecinos, para aunar esfuerzos en la consecución de los recursos necesarios para la finalización de esa obra, tan importante para toda la comunidad.

El Padre Eduardo Trujillo escribió el libro de actas y hechos de la parroquia, donde se registró el movimiento de sus rentas y los dineros invertidos. En el año de 1960, relataba la situación financiera en estas palabras:

“las rentas las constituyen la oblación y las limosnas. La oblación dio la suma total de $4.022,00 pesos; los domingos las limosnas oscilan entre $70,00 y $90,00 pesos, de ahí se saca para mil hojas del domingo, y el pago de empleados así: cuatro acólitos $5,00 pesos cada uno, y sacristán $60,00 pesos, un corista $100,00 y para la oblata como es el vino, cera y hostias al mes por un valor de $80,00 pesos”.

Entre las obras de relevancia que se ejecutaron se halla el bautisterio, ubicado bajo una de las torres del templo. Se adecuó y dotó de todos los elementos y decoro para oficiar allí el “Sagrado Sacramento del Bautismo”.

Se ha llevado celoso recuerdo y significación por la historia de la pila bautismal, la cual se dice fue traída del Exterior por el Padre Demetrio Mendoza para el templo de San José, y, por alguna razón se donó y traslado a esta nueva iglesia parroquial. Es una pieza de arte sacramental muy estimada por los cucuteños.

El Maestro Mariño la restauró y reacondicionó para la instalación en su nuevo sitial de servicio sacramental y litúrgico.

El Padre Guillermo Blanco organizaba bazares, con cuyo producido se compró una máquina para proyectar cine. Las funciones cinematográficas se daban de ordinario los domingos, y sus utilidades o recaudo estaban destinados a la fábrica del templo parroquial.

Estos bazares eran muy concurridos y se realizaban en el parque José Eusebio Caro, conocido en esa época como “Plaza Caro”.

Aquel párroco realizó muchas labores sociales, entre ellas el “Aguinaldo del Niño Pobre”, mejoró los servicios de “Cáritas”. Estableció consulta médica barata, donde se entregaban los medicamentos por medio de las Hermanas Juanistas.

En el plano puramente litúrgico y pastoral, trajo el Padre Guillermo Blanco en la Semana Santa de 1962 unos misioneros o predicadores de la congregación de los “Pasionistas”, quienes impulsaron los niveles de reflexión y fervor cristiano entre los feligreses.

La obra o fábrica del templo parroquial de San Rafael, como toda iglesia que pretendió monumentalidad, decencia y grandeza arquitectónica, demandó de ingentes esfuerzos en su construcción.

Numerosas vicisitudes tuvieron que ser superadas, tanto por los feligreses como por sus párrocos, hasta tener hoy terminado el recinto sagrado que en una mezcla de estilos mosárabes y cristianos modernos, engalanan la arquitectura religiosa de la también moderna ciudad de Cúcuta.

Así pues, sus vitrales fueron hechos en Medellín con un costo de $571.450,00 (20 unidades), traídos por el Señor Oscar Pérez. Los pisos se hicieron de mármol y granito fueron costeados con un auxilio de Adveniat de la República Federal de Alemania. Las pinturas en graniplast fueron aportadas por don Gustavo Pérez, propietario de CORPLAST. El granito y la obra de mármol fueron realizados por el señor Fabio Arboledas con un costo de $1.760.000,00 pesos. El altar, el ambón y el altar del Santísimo fueron traídos de Bucaramanga.

Y, finalmente el templo parroquial de San Rafael Arcángel fue consagrado por Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, Obispo de la Diócesis de Cúcuta, el 27 de Septiembre de 1987.

Hechos Notables en la Parroquia y la Construcción del Templo


El proyecto inicial era la construcción de una basílica, lo cual fue abandonado por los altos costos que acarreaba. Sin embargo, para el decoro y solvencia de la obra del templo se trajo de Bogotá al arquitecto, Doctor Jesús A. Molina, especializado en construcción de templos y arquitectura religiosa.

Dicho doctor realizó unos planos donde reduce ostensiblemente el proyecto inicial. El diseño elaborado y presentado en una nueva maqueta gustó a los vecinos del sector. Los costos de estos planos fueron sufragados por el doctor Senén Botello, haciéndose acreedor de la eterna gratitud de la parroquia.

El padre Guillermo Blanco hizo un contrato con el maestro Pablo E. Rey Ortiz para la construcción de un arco y 324 m2 de bóveda, por $28.860,00 pesos. Aparte se pagó la construcción de los andamios en ladrillo por $4.000,00 pesos. Estos gastos se cubrieron con la venta de un lote en $10.000,00 pesos, un auxilio del municipio de $10.000,00 pesos, y con el dinero de otras donaciones de las cuales hay constancia.

Ante los problemas económicos presentados para continuar las obras del templo, el Obispo de Cúcuta, Monseñor Pablo Correa León y el presbítero Guillermo Blanco, motivados por la visita a Cúcuta de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Torcoroma de Ocaña, propusieron a la colonia ocañera, el proyecto de terminar el templo de San Rafael para dedicarlo a advocación de su pueblo, la cual sería ampliamente venerada en esta parroquia.

El proyecto fue aceptado y se constituyó una Junta de la colonia Ocañera, presidida por don Manuel Jaramillo Cabrales. Se presentaron nuevos planos elaborados por el doctor Francisco Sayago. A finales de 1965 se terminó la primera parte del proyecto. Los gastos de la obra fueron cancelados por los ocañeros y por auxilios departamentales.

El nuevo templo, según aprobación llegada de Roma, se llamaría “Parroquia de San Rafael de Torcoroma”, tendría como titular a Nuestra Señora de las Gracias de Torcoroma.

El cuadro de la Virgen de Nuestra Señora de Torcoroma, el que fuera venerado en un comienzo en el templo de San Rafael, fue cedido por la Iglesia de San Antonio, a petición de la colonia ocañera.

Luego, el 26 de Febrero de 1966 el Obispo de Cúcuta, Monseñor Pablo Correa León, dio posesión de la Parroquia a los religiosos de la Compañía de María, llamados Padres Montfortianos. Y, el 3 de Diciembre de 1967 fue traída la imagen auténtica de la Santísima Virgen de Torcoroma desde Ocaña, acompañada de un gran número de fieles y con la presencia del Obispo de la Diócesis de Ocaña, Monseñor Rafael Sarmiento Peralta.

Así, la Virgen de Torcoroma de Ocaña quedó como patrona del Templo y el Arcángel San Rafael como titular advocación de la Parroquia.

En visita pastoral realizada por Monseñor Pablo Correa León, entre Julio 17 y Agosto13 de 1968, a la parroquia de San Rafael, el Prelado manifiesta su satisfacción por los adelantos logrados en la construcción del templo, por la colaboración de la colonia Ocañera de la ciudad y de los vecinos de la Parroquia.

Señalaba que aún le faltaban elementos en la dotación parroquial, como lo eran: bancas, el Viacrucis, la terminación del Altar Mayor, algunas instalaciones eléctricas, las imágenes de la Virgen de Torcoroma y de San Rafael Arcángel, y la conclusión del bautisterio, además de necesitar mayor seguridad.

En aquella misma ocasión, el obispo rehabilitaba las capillas filiales o auxiliares construidas en barrios y veredas, donde los vecinos de los lugares más lejanos podían tener acceso inmediato a los servicios religiosos.

Estas capillas eran: La capilla de La Garita, la de San Pedro, la de El Pórtico, la de Canoitas y la de Pisarreal.

Aclara que los salones utilizados como capilla, pueden ser utilizados para prestar servicios sociales como de salud o para capacitación.

Finalmente es de notar que de la antigua parroquia de San Rafael se han segregado otras parroquias, como la de San Juan María Vianney, integrada por la población de todo el barrio Cuberos Niño y la mitad de Santo Domingo y La Cabrera; la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, a la cual se dio más de la mitad del Barrio Blanco. Estas segregaciones comenzaron a darse por el año de 1960.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 24 de diciembre de 2015

863.- LA PARROQUIA DE SAN LUIS



Silvano Pabón Villamizar


La institucionalidad territorial y política del valle de Cúcuta tiene sus orígenes más remotos en el Pueblo de Indios de Cúcuta, erigido en 1641 como Doctrina de Naturales.

Pasó al mundo republicano como distrito parroquial y subsistió como el municipio de San Luis hasta 1913, año en que fue eliminado y agregado a San José como corregimiento.

El nombre de San Luis le fue puesto en 1898.

1. Institucionalidad del Pueblo de Indios y Doctrina de Cúcuta

El origen más remoto de esta parroquia se cifra en las primeras capillas de doctrina que debieron hacer construir los encomenderos españoles, a finales del Siglo XVI y principios del XVII, en el Valle de Cúcuta para cumplir el precepto Real de doctrinar a sus indios.

Sin embargo, solo hasta diciembre de 1641 no se poblaron los cuatro grupos de indios del valle en un pueblo de doctrina, puesto bajo el cuidado de los religiosos capuchinos.

Con la capilla doctrinera como centro urbanístico y eje del asentamiento, los indios del pueblo de Cúcuta desarrollaron una extraordinaria producción cacaotera destinada al mercado imperial, sacando el cacao por el río Zulia y lago de Maracaibo, tal como lo hacían los terratenientes blancos y mestizos asentados a la margen derecha del río Pamplona.

Así fue como, entrado el Siglo XVIII, en virtud de su inmejorable solvencia económica, los indios decidieron construir un magnífico templo de doctrina, organizados en una cofradía indiana, bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá.

El pueblo de indios de Cúcuta fue el primer establecimiento eclesiástico de doctrina, curato y beneficiado sacerdotal en todo el valle de Cúcuta.

La primera atención religiosa estuvo a cargo de los doctrineros de la ciudad de Pamplona y de la villa de San Cristóbal.

Fue esta doctrina y pueblo de indios uno de los más duraderos, fuertes y estables hasta bien entrado el sistema republicano en el Siglo XIX. Fue un pueblo y resguardo indígena que merced a sus luchas y conservación de su identidad, se mantuvo entre y ante los embates de las pujantes comunidades y asentamientos de blandos tan cercanos como fueron las parroquias y después villas de San Joseph y El Rosario.

En tiempos de la erección parroquial de San Joseph del Guasimal, en 1734, el pueblo de indios de Cúcuta estaba en sus mejores momentos. En los días del proceso de erección parroquial de San Joseph del Guasimal oficiaba como doctrinero el padre Pedro Gómez Zapata, quien trató de impedir la creación de la nueva parroquia.

Sin embargo, este clérigo fue candidateado para el usufructo del beneficio que se erigía, siendo relegado a una segunda opción, mientras era elegido y se le daba colación y canónica institución al bachiller Don Diego Ramírez de Rojas, según lo dispuso el doctor Don Antonio Claudio Álvarez de Quiñónez, arzobispo de Santafé.

En 1750, según cuenta el padre Basilio Vicente de Ovidio, el pueblo Cúcuta tenía “muy buena Iglesia y muy buena alhajada y casa del cura muy buena, de teja que fabricó el maestro Zapata quien fue cura de allí por muchos años. 

Produce el pueblo de Cúcuta gran abundancia de cacao porque de todas partes acuden allí para comprarlo y muchos lo embarcan por el río Zulia para Maracaibo.

Tendrá dicho pueblo más indios ricos porque hay muchos cacaguales, y aunque  no tenga el curato vecinos blancos, le basta con los indios para ser competente, porque tiene ricas cofradías. 

Su temperamento sano y buena tierra y de comercio por estar en Camino Real. Toda esta prosperidad decayó notablemente por la mancha o plaga que destruyó totalmente las “cosechas de cacao” en las postrimerías del periodo colonial.

Con el advenimiento de la república, una vez se consolida la independencia, la Ley 22 de 1824 que dio marco jurídico a los distritos parroquiales decimonónicos, eliminó las categorías de doctrinas o pueblos de indios y los igualó ante el Estado.

El pueblo de Cúcuta fue reconocido como una municipalidad y así se mantuvo hasta su eliminación en 1913, salvo por la movilidad de los ordenamientos territoriales o el cambio de nombre que tuvo en 1898 cuando se le pasó a llamar San Luis.

De hecho, la historia institucional y política del pueblo de indios de Cúcuta estuvo afectando la constitución territorial de El Rosario a lo largo del Siglo XIX, pues en tanto el caserío de Cúcuta iba siendo reconocido como “aldea” o “distrito parroquial” los linderos se alteraban.

Por ejemplo, en virtud de la instauración del Estado Soberano de Santander, Cúcuta fue despojado del reconocimiento territorial que traía desde 1821, razón por la cual no aparece en el censo de 1870 y sus habitantes fueron sumados a la población de San José; pero aquel mismo año, en octubre, fue erigido ese caserío del “pueblo de Cúcuta” en “aldea”, siendo eliminada de nuevo por la Asamblea del Estado en 1879, pasando a integrar el territorio de San José, municipalidad que lo asimiló en calidad de corregimiento.

Don Manuel Ancízar en su famosa “Peregrinación de Alpha”, escrita en 1851, decía que la parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá del pueblo de Cúcuta contaba con 860 moradores, pero que la antigua riqueza del “pueblo” no quedaba otra señal que la grande y sólida iglesia, la que posteriormente fue destruida por el terremoto de 1875.

Esta decadencia política del “pueblo” la encontramos expresada en el libro de bautizos de la actual parroquia de San Luis, correspondiente al año 1837 (folio N.10), donde el cura asentó una singular protesta: “Hasta hoy 28 de Octubre (la última partida la había asentado el 11 del mismo mes de 1837) no había habido ni óleo, ni misa, ni casamiento, ni medio real para pagar, que bello curato”.

Seguramente fue reemplazado inmediatamente, pues en el folio siguiente se halla la siguiente explicación: “señor cura” sucesor mío; Usted al venir a servir debería saber que tal curato es (ilegible) pues dará por año 40 bautizados, 40 entierros y unos 8 casamientos.  Los óleos dados, a veces hay que rebajar, hacerlo de gracia, a veces”.

2. Disposiciones del Régimen Político Municipal sobre el Pueblo de Cúcuta.


Para efectos de ordenamiento territorial la administración política el territorio de la República se dividió, en 1857, en ocho estados soberanos. A su vez, el Estado Soberano de Santander se subdividió en ocho departamentos, éstos en provincias y las provincias en distritos parroquiales o municipales.

Por decreto del 4 de Octubre de 1870, la Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Santander fue erigida en “Aldea” el caserío del “Pueblo de Cúcuta”.  Luego, por Ley 71 del 6 de Noviembre de 1879 de la misma Asamblea Legislativa del Estado Soberano de Santander fue eliminada la “Aldea del Pueblo de Cúcuta”.  Y, posteriormente por acuerdo del Concejo de San José de Cúcuta del 23 de Diciembre de 1879 fue creado el corregimiento en el “Caserío de Cúcuta” después de eliminada la aldea.

Con la Ley del 2 de Noviembre de 1881 del Estado Soberano de Santander, fue creado el Departamento de Cúcuta con capital San José.

En 1887 por decreto el Gobernador del Departamento Nacional de Santander del 30 de septiembre agregó al distrito de El Rosario la Aldea del pueblo de Cúcuta y San José de Cúcuta el territorio de la Aldea del Pueblo de Cúcuta allende el Occidente del Pamplonita, es decir, las tierras de La Isla.

El 1 de Octubre de 1887 por decreto el gobernador del Departamento Nacional de Santander dispuso dividir el Departamento en Provincias y éstos en Distritos Municipales. A la Provincia de Cúcuta perteneció el entonces distrito de El Rosario.

En 1887 esta aldea del “Pueblo de Cúcuta” fue agregada al distrito de El Rosario, pero sus tierras de la margen izquierda del río Pamplonita, conocidas como La Isla, fueron anexadas al distrito de San José.

En 1888, el 15 de mayo por decreto el gobernador de Santander erigió nuevamente en Distritos Municipales el territorio la extinguida Aldea de Cúcuta, por los mismos límites que tenía antes del 30 de Septiembre de 1887.

Con la Ordenanza N.30 de 1898 de la Asamblea Departamental, el distrito de Cúcuta, antiguo pueblo del mismo nombre, se le asignó el nombre de San Luis de Cúcuta.


En 1913 la Asamblea del Departamento Norte de Santander por ordenanza Nº. 65 del 25 de abril, suprimió del municipio de San Luis de Cúcuta y lo anexo al municipio de San José de Cúcuta.

El acuerdo Nº. 25 de 1913, declaró parte integrante del municipio de San José de Cúcuta el territorio del extinguido municipio de San Luis de Cúcuta y creó el corregimiento de San Luis y el Concejo del municipio de San José de Cúcuta, por acuerdo N.28 del 30 de agosto de 1943 lo declaró barrio de San Luis; el corregimiento del mismo nombre y dispuso nombrar a la calle “Calle de las Islas” en recuerdo del nombre que en los primeros tiempos de la ciudad llevó el área de los terremotos comprendidos entre el río Pamplonita y el brazo del mismo río.

Fue entonces el municipio de San Luis, antiguo pueblo de indios de Cúcuta, uno de los municipios fundadores del departamento Norte de Santander, creado en 1910. Y como doctrina de naturales, el primer curato erigido en todo el Valle de Cúcuta.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.