PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

sábado, 23 de noviembre de 2019

1596.- SERAFIN ANGARITA, UNA VIDA POR EL CICLISMO



Jeider Rúa Giraldo (La opinión)

Serafín Angarita Rincón recuerda momentos de su juventud.
Hace más de cinco décadas entregó su vida por completo al ciclismo.

Repartiendo suscripciones del diario La Opinión en su bicicleta, así empezó el amor de Serafín Angarita por el ciclismo, un deporte con el que ha cosechado amores y desamores a lo largo de su carrera como deportista y entrenador.

Hoy, después de 50 años al servicio de este deporte, este cucuteño nacido en el cerro de San Rafael sigue entregándose a los pedales y soñando por unas mejores condiciones para los atletas de la región.

Precisamente fue un 29 de marzo de 1969 cuando Angarita decidió meterse de lleno en el ciclismo competitivo; sin embargo, las grandes oportunidades nunca le llegaron.

“Yo creo que pude haber sido un gran ciclista de Colombia, pero nunca encontré muchas oportunidades”, dijo Angarita, quien además de correr se ha dedicado a entrenar niños en su escuela Ciclotasajero, donde ‘lidia’ con pupilos desde los 5 hasta los 14 años.

Una carrera

Todos los días hacía un recorrido en su bicicleta desde la avenida sexta en el corazón de Cúcuta, hasta San Antonio (Venezuela), donde entregaba el rotativo. Un día de esos vio una caravana en la que iban los deportistas que corrían una etapa de la Vuelta al Táchira, ahí tomó la decisión de empezar con su carrera.

Ya con los años y luego de participar en varias competencias regionales y nacionales Angarita se dedicó a ser entrenador, un rol que ha cumplido hasta el sol de hoy. 

Dejar un legado

Para Angarita, con el correr de los años el apoyo a los ciclistas se ha ido disminuyendo. “Antes había más apoyo, ahora sin la ayuda de los papás los deportistas no pueden participar en las pruebas así se ganen los cupos”, dijo. 

A este entrenador le preocupa que en estas épocas se apoye más el ciclismo recreativo en la ciudad que el competitivo.

Así como considera muy necesario que “Ojalá los dirigentes de turno busquen sacarle frutos al deporte, porque acá patrocinan más los bailes”, aseveró.

Es por eso que,  a pesar de todo lo duro que es, Angarita sueña que ver construido un escenario propicio para que los ciclistas de la región entrenen correctamente.

“Ojalá Dios me diera licencia para ver construida la pista de ciclismo, para que le quede eso a los muchachos. Yo vengo luchando por eso hace 35 años y no lo he logrado. Siempre tenemos que usar escenarios prestados”, agregó.

Pero es la misma situación por la que atraviesan la mayoría de deportes en el departamento, pues tanto los recursos como los espacios para que se desarrollen son escasos.

Para conmemorar esta historia, Angarita tendrá una carrera con su nombre el próximo 28 de abril de 2019 en San Cayetano.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 21 de noviembre de 2019

1595.- JUBILEO DEL PADRE DEMETRIO MENDOZA



Gerardo Raynaud  (La Opinión)

El 22 de septiembre de 1944, el venerable padre Demetrio Mendoza cumplía sus bodas de oro sacerdotales y para este apóstol de Cristo era imperativo venir a celebrarlo a la sombra maternal de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en San Luis, en cuyo regazo nutrió su espíritu religioso y a quien supo crearle un santuario de perenne piedad.

Es así cómo la ciudad de Cúcuta y la vecina población de San Luis, disfrutaron la ocasión de cumplir con el honroso y gratísimo deber de conmemorar los cincuenta años de sacerdocio del doctor Mendoza, que muy merecidamente se le debía por sus virtudes, por sus talentos y por su apostolado.

Y fueron estas dos poblaciones las llamadas a efectuarle con la más viva emoción, a quien constituye el mejor exponente  que se ha desvivido como ninguno por el bienestar de sus pobladores y a quienes les consagró los dorados años de su   sacerdocio, cultivando y defendiendo por espacio de más de veinte años, en dos jornadas, brevemente interrumpidas por una corta ausencia motivada por razones eclesiásticas.

Para la celebración del medio siglo sacerdotal del padre Mendoza, los organizadores, encabezados por el padre Daniel Jordán, que en ese momento ostentaba el cargo de Vicario Foráneo, no ahorraron elogios cuando escribieron en las invitaciones “…que se había consumido en las llamas del más ardiente celo por la gloria de Dios, el bien de las almas y el progreso de la patria; además que por su pureza y eficacia era el blasón de la Diócesis de Pamplona y gloria de la Iglesia Católica”.

En el ofrecimiento, que incluía la programación completa, se leía, “…para este glorioso y edificante jubileo, nos permitimos invitar encarecidamente al clero de la diócesis, especialmente a los sacerdotes que como cooperadores giran en corona luminosa alrededor del cincuentenario apostólico, y a todos los fieles de Cúcuta y San Luis”.

La celebración se extendió por seis días, desde el martes 19 hasta el domingo 24 de septiembre de ese año del Señor.

Después de los actos preparatorios del día martes, oficialmente llegó a la ciudad el homenajeado en compañía del señor obispo. A eso de las cinco de la tarde del jueves 21, representaciones y familias salieron en sus automóviles a encontrarlos a la entrada de la ciudad, para tributarles una cálida y religiosa recepción. Desde el Asilo Andressen hasta la casa cural de San José, formaron calle de honor las comunidades religiosas, las hermandades, las escuelas y los colegios.

Ese mismo jueves, comenzó un homenaje al apóstol de la Cruzada Eucarística y de los pobres con una misa celebrada en el templo de San José por el padre Mendoza, con asistencia de todos los coros, colegios y escuelas de la ciudad.

A las nueve de la mañana se inauguró la casa de San Vicente de Paul, con la bendición del obispo y el establecimiento de la Hijas de la Caridad o Hermanas Vicentinas, quienes serán las  encargadas de las obras de acción católica y de apostolado social entre los pobres, cuyas bases fueron establecidas por el padre Mendoza; la alocución estuvo a cargo del sacerdote Luis Alberto Castillo.

Por la tarde, se inauguró la nave del evangelio en la iglesia de San José, completamente transformada con lámparas de hermosa originalidad y con la exhibición de tres cuadros monumentales del viacrucis. El maestro Santiago Martínez Delgado, -quien posteriormente pintaría el mural del Banco Comercial Antioqueño, frente al templo- fue invitado a dictar una conferencia sobre el proceso científico y artístico de su magistral obra.

Terminando el día, la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá fue llevada en carroza desde el santuario de San Luis hasta el templo de San José y allí recibida por el prelado, el clero, el ejército, los establecimientos de educación y el pueblo íntegro de Cúcuta; a las siete de la noche, el solemne ejercicio mariano culminó con el sermón del padre redentorista Félix Elejalde.

El viernes 22, fue consagrado como día eucarístico, homenaje al apóstol del Santísimo Sacramento con exposición, misa y comunión general de las Adoraciones Nocturnas y de los hombres. A las nueve de la mañana, la conmemoración de los cincuenta años de sacerdocio con misa celebrada por el padre Mendoza, semipontificada por el obispo Afanador y Cadena con la asistencia  de las comunidades religiosas, las Hermandades, los establecimientos de educación y las distintas representaciones. Se hizo entrega de la Medalla de Oro de la Dolorosa en nombre de la ciudad.

La Oración Gratulatoria fue pronunciada por el Vicario Daniel Jordán, terminando la mañana con un solemne Te Deum.

Por la tarde, después del almuerzo en la casa de las Vicentinas, rogativa solemne ante el Santísimo, luego Trisagio del Sagrado Corazón y oficio de la Adoración Perpetua.

A las siete, rosario, sermón del presbítero Guillermo Santamaría, procesión claustral y bendición con el Santísimo dada por el padre Mendoza. Seguidamente, un programa radial por la Voz de Cúcuta llamado “La Hora Católica”.

El sábado, homenaje al apóstol de la Iglesia, se inicia con misa rezada y comunión ante la imagen de la Virgen de Chiquinquirá y se termina con la conducción del Santísimo  a su nuevo sagrario en el templo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, con ocasión de la inauguración de la nueva parroquia que fue bendecida por el obispo de Pamplona.

Por la tarde, bendición del Centro de Apostolado San Miguel, establecimiento de la comunidad de los padres Dominicos quienes se encargarán de los servicios de la escuela Popular, de las asociaciones obreras, del teatro católico y de la imprenta católica y además, recibirán la misión evangelizadora en la línea del ferrocarril y en el Catatumbo. Fue oferente de este acto, el sacerdote Eudista Rafael García-Herreros.

En las horas de la noche, el regreso de la Virgen de Chiquinquirá a su santuario de San Luis y su respectivo ejercicio mariano.

El domingo 24, día de Nuestra Señora de las Mercedes, una primera misa celebrada por el señor obispo, a continuación, la misa solemne del padre Mendoza semipontificada con el obispo de Pamplona y con asistencia masiva de los fieles de la ciudad.

Como remate, en el salón parroquial de San Luis, se enalteció la figura del sacerdote en una corta velada amenizada por la Banda Departamental, gentilmente retransmitida por las ondas radiales de la Voz de Cúcuta.

El “Granito de Arena” órgano del catolicismo de la ciudad, fundado treinta años atrás por el padre Mendoza, lanzó una edición conmemorativa en honor del ilustre clérigo.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 19 de noviembre de 2019

1594.- FRANCISCO DE PAULA SANTANDER



Banco de la República Cultural  (Imágenes) 

Francisco José de Paula Santander y Omaña era hijo de Juan Agustín Santander Colmenares y de su tercera esposa, Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez. Don Juan Agustín había sido gobernador de la provincia de San Faustino de los Ríos y cultivador de cacao en sus posesiones rurales, producto éste que por entonces constituía el segundo renglón de exportación de Nueva Granada, después del oro.

La infancia de Francisco de Paula transcurrió cómoda en medio de las grandes propiedades de su padre, sembradas de café, cacao y caña, al cuidado de numerosos dependientes y esclavos. Perteneció pues a una clase social y económica de grandes prerrogativas y bastante influyente en los asuntos de su región.

Auténtico criollo o español americano, en él confluyeron una rica mezcla de razas. Por las venas del general Santander corría aún con fuerza la herencia de dos razas, que empezara en la unión del conquistador español Diego de Colmenares con la hija del cacique de Suba, Ana Sáenz.

Esta herencia indígena marcó su presencia no sólo en la complexión, color y rasgos físicos, sino también en su temperamento, en su apatía social, en su mutismo, y en la soledad que siempre lo caracterizó. Descendiente por línea directa paterna del capitán español Francisco Santander, a quien Flórez de Ocariz identifica como Martínez de Ribamontan Santander, su cuarto abuelo, llegado al Nuevo Reino de Granada alrededor de 1619 como gobernador de la provincia de Santa Marta.

Por línea directa materna su primer antepasado en América lo constituyó el capitán español Antonio de Omaña Rivadeneyra, también su cuarto abuelo, llegado a la ciudad de Ocaña en el siglo XVII, donde ocupó los puestos de alcalde ordinario y de juez de residencia.

La educación de Francisco de Paula se inició en una pequeña escuela privada de la Villa del Rosario de Cúcuta; luego, en la biblioteca paterna, tuvo la oportunidad de ampliar los conocimientos adquiridos a través de las múltiples lecturas realizadas.

A la edad de 13 años fue enviado a Santafé de Bogotá, a cursar estudios en el Colegio Real Mayor y Seminario de San Bartolomé, donde aprendió las bases de la teoría e ideas políticas, conociendo a fondo las doctrinas jurídicas y la legislación romana y española.

Si la adolescencia de Santander discurrió por entre los claustros académicos y por las calles de la Santafé colonial, su juventud tuvo como escenario campos más aviesos y rudos, consagrado a un ideal político y a una lucha en circunstancias suigeneris que templaron su carácter de colegial hasta transformarlo en joven adusto y circunspecto.

Los sucesos de 1810 lo sorprendieron en el preciso momento en que daba fin a sus estudios, pues el 11 de julio de ese mismo año había presentado su examen público sobre práctica forense. Sólo le restaba ejercer en calidad de pasante al lado de un jurisperito, para recibirse como abogado de la Real Audiencia.

La revolución de independencia de las colonias españolas lo sorprendió de colegial, cambiándole en un instante su vida apacible y rutinaria.

CAUSA INDEPENDENTISTA

Siguiendo el ejemplo de sus eminentes profesores, Santander abrazó entusiasmado la nueva causa que se vislumbraba en el horizonte político y cambió su toga de colegial por la capa de guerrero.

El 20 de julio de 1810 dijo adiós a los claustros de su colegio, ingresando el 26 de octubre de dicho año como voluntario al servicio militar activo con el grado de subteniente-abanderado del batallón de infantería de Guardias Nacionales, a la edad de 18 años.

Desde aquel día lo encontramos inmerso en la maraña bélico-política de las conmocionadas colonias, tomando partido en la confrontación civil entre federalistas y centralistas de la Primera República, y combatiendo el dominio español a las órdenes de Manuel Castillo y Rada y Antonio Baraya  Ricaurte.

La vida del joven Santander empezó una fulgurante carrera militar que lo llevó al generalato de división a los 27 años. En nueve años escaló todas las posiciones castrenses: en mayo 25 de 1812 era teniente; el 1 de junio, capitán, al lado de los federalistas; cuando éstos trataron de tomarse la capital del antiguo virreinato, fortín de los centralistas, fue prisionero por éstos después de recibir dos heridas en la acción.

En enero de 1813, en un canje de prisioneros, resultó favorecido y al llegar a Tunja, el 10 de febrero de aquel año, asumió el grado de sargento mayor, con el cual empezó a luchar por la independencia de Venezuela, destacándose por su bizarría y buen comportamiento. En tal calidad sirvió bajo las órdenes de Manuel Castillo, Simón Bolívar, Gregor Mac Gregor y de Custodio García Rovira.

El 4 de junio de 1814 le llegó el despacho en que era ascendido a coronel, efectivo desde el 13 de mayo del mismo año. A partir de 1816 su jefe inmediato fue Manuel de Serviez, con quien pasó de la invadida Nueva Granada a Venezuela, retirándose a los Llanos de Casanare, donde mantenían viva la chispa de la independencia el coronel Miguel Valdés, comandante general del Ejército de Oriente, el coronel Nepomuceno Moreno, gobernador de Casanare y el general Rafael Urdaneta.

Estos jefes, en vista de las altas calidades no sólo militares sino intelectuales del joven Santander, a la sazón de 24 años de edad, el 16 de julio de 1816 lo eligieron comandante en jefe de tal ejército.

Santander asumió sus funciones, pero un hombre de sus condiciones, letrado y refinado, no satisfizo a los burdos llaneros que pronto impusieron a uno de los suyos, al por entonces teniente coronel José Antonio Páez.

Santander aceptó aquel golpe y presentó su renuncia. Continuó en Venezuela participando en todas las campañas militares. Fue nombrado subjefe de Estado Mayor General en la reorganización del ejército.

El 12 de agosto de 1818 fue ascendido a general de brigada de los ejércitos de Venezuela y escogido para reorganizar las fuerzas revolucionarias dispersas y anarquizadas del Casanare. Fue desde este destino que en la mente del joven granadino se fraguó la idea de invadir la Nueva Granada, limpiarla de españoles y luego retornar con el ejército triunfante a Venezuela.

Trabajó infatigable, impuso disciplina y marcialidad en las díscolas tropas, atendió todos los campos de la logística y del aprovisionamiento y diseñó el plan estratégico y la ruta para la invasión al Virreinato de la Nueva Granada; que fue conducida con asombroso éxito, terminando en los conocidos sucesos de Boyacá, que le valieron su ascenso a general de división y el calificativo enorme de “Organizador de la Victoria”.

En la historia colombiana ningún hombre ha dividido tanto las opiniones de los escritores políticos y sociales, ninguno ha originado tantas controversias como Santander.

Militar en épocas de revueltas puede ser cualquiera, como se puede comprobar fehacientemente a lo largo de la historia; pero sólo unos pocos privilegiados acceden a la categoría de legisladores o de estadistas. Es por ello que la verdadera dimensión de Santander no la debemos ver en el caudillo militar, sino en el estadista, en el administrador, en el legislador.


ANEXO PUBLICADO EN EL TIEMPO

El General es mejor recordado por su apego a las normas que por sus éxitos en la vida militar. No en vano, el Libertador Simón Bolívar le dio el título de ‘Hombre de las Leyes’ en una de sus cartas.

“Gustaba poco del movimiento y ejercicio de la vida militar; no sólo esto, sino mayor defecto le atribuían camaradas de campaña, que lo acusaban de falta de brío como soldado”, afirma O’Leary, edecán de Bolívar, en una de las páginas de Las penumbras del general, libro del escritor payanés Víctor Paz Otero, quien encontró en Santander a un personaje cínico e hipócrita: “Es muy triste que sea nuestro fundador”, dice Paz.

PADRE DE LA EDUCACIÓN Y DE LA REPÚBLICA

El también ‘organizador de la victoria’ -calificativo recibido tras el triunfo en la batalla deBoyacá- fue nombrado Vicepresidente de la Provincia Nueva Granada en 1819.

“Es el padre de la República -asegura Cecilia Fernández de Pallini, presidenta de la Sociedad Académica Santanderista y tataranieta del General-. Él creó la democracia en nuestro país”.

El Museo Nacional, la Universidad Central de ese entonces -hoy denominada U. Nacional- y más de 32 instituciones educativas en Colombia, Venezuela y Ecuador le deben su vida al General.

“La gran revolución de Santander se dio a partir de la educación, pues en ese tiempo la población mestiza no podía asistir al colegio”, señala Luis Horacio López, secretario y miembro de la Academia Colombiana de Historia.

BOLÍVAR Y SANTANDER: ¿ENEMIGOS?

El primer encuentro entre el Libertador y el General estuvo marcado por la tensión:

“¡Marche usted inmediatamente. No hay alternativa, marche usted; o usted me fusila o positivamente yo lo fusilo!”, le sentenció Bolívar a Santander para que lo apoyara en la Campaña Admirable, para liberar a Caracas, en 1813.

Aunque el General se negó a acompañarlo, su relación con el Libertador fue, hasta 1826, de “mutuo respeto y admiración”, señala la tataranieta, de acuerdo con las cartas que se escribían los próceres.

Un distanciamiento paulatino se dio entre el Libertador y el General por desacuerdos políticos -relacionados con la Convención de Ocaña-. Luego, en 1828, la relación terminó tras la Conspiración septembrina, episodio en el que se ha involucrado a Santander como ‘traidor’ y autor de un plan para asesinar al Libertador.

¿Por qué los conceptos encontrados sobre el General?

“Santander es una personalidad compleja. Sí es un leguleyo, pero tanto Bolívar como Santander les torcían la cabeza a las leyes. Los colombianos odiamos el pasado. Tenemos un país sin héroes nacionales”, sentencia el historiador López.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.