PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

lunes, 16 de agosto de 2021

1925.- LA VERDADERA HISTORIA DE ‘LA SORDA’

Sandra Patricia Medina Sánchez (noticucuta.com)



Primero que todo quiero presentarme, mi nombre es Sandra Patricia Medina Sánchez, tengo 49 años y soy de la hermosa ciudad de Cúcuta.

Ya hace algunos meses se ha presentado en las noticias de la ciudad de Cúcuta algunos reportajes en referencia al muy conocido negocio “LA SORDA” y a quien fue su dueña, la señora BLANCA ROSA DURAN, reportajes que en su gran mayoría son falsos y que realmente molestan a sus familiares más directos.

Es por esta razón que le pedí al señor Alirio Álvarez director de Noticucuta, que me permitiera contarles a ustedes quien era esa gran mujer a quien todos conocieron como la sorda y que hoy descansa en paz en el cementerio Jardines de La Esperanza.

Nació el 26 de febrero de 1926 en la municipalidad de Villa Caro, Norte de Santander. Una mujer emprendedora, muy trabajadora y con muchas visiones y ganas de progresar, salió de Villa Caro a muy corta edad de su adolescencia y viajo a la ciudad de Cúcuta, donde se enamoró por primera vez de quien ella siempre llamaba Peñaranda y a sus 18 años tuvo su primera hija en 1944 y de quien también recibió 3 nietos, debido a su carácter fuerte y su personalidad independiente.

Ella decidió alejarse de Peñaranda y emprender su camino sola con su hija. Vivió en el aquel tiempo llamado Pasaje de San Fernando, donde tiempo después conoció a su segundo compañero de vida el Mayor del Ejército Medina, un hombre boyacense muy bueno y noble, con quien pasó algunos años de su vida y con quien tuvo a su hijo varón en 1950 y de quien recibió 6 nietos.

Con Medina como ella lo llamaba, vivió en las casas del ejército, pero al él ser trasladado ella no quiso salir de Cúcuta y esto ocasionó que ella continuara su camino sola con sus dos hijos. Allí emprendió su odisea como empresaria, rentando una pequeña casa en la avenida 8 entre calles 13 y 14 e invitando a vivir con ella algunas jóvenes que había conocido en el Pasaje de San Fernando. Estas amigas se dedicaban a prestar sus servicios de compañía.

Ella vio su oportunidad y comenzó su negocio, esas amigas traían más amigas y la señora Blanca, quien tenía amistades en el ejército y la política, empezó a cotizar su negocio y decidió comprar esa casa y la de al lado. A medida que el negocio crecía ella remodelaba y acondicionaba sus instalaciones, siendo así que, en 1989, ya siendo dueña de las 7 casas, que ocupaban la llamada callejuela que atravesaba desde la avenida 8 hacia la calle 14, solicitó a la alcaldía el permiso de cerrar con portones, para así también limpiar el área de habitantes de la calle, ladrones y personas con problemas de drogadicción.

Ella no solo compró las casas y cerró la callejuela, también compraba lotes en el cementerio Central, para ayudar a aquellas personas de bajos recursos, quienes perdían a sus familiares queridos y no tenían los medios para darles un descanso digno. Fue colaboradora del asilo Andresen y del ancianato. Cada año pintaba lo que en ese tiempo se llamaba la estación 100 y luego la SIJIN.

Fue fundadora de la casa conservadora de Cúcuta, donde reposa una roca con su nombre, tallado en memoria a su gran colaboración.


El negocio fue llamado “CASA VERDE” Y llevó ese nombre por años, pero luego alrededor de 1990 su nombre en la Cámara de Comercio fue cambiado a “LA SORDA”, por varios motivos, entre estos el más importante fue que casa verde se llamaba alguna de las casas de las FARC, y la señora Blanca no quería que su negocio siguiera con ese nombre, y ya que todo el que la conocía la llamaba “La sorda” pues fue fácil encontrar el nombre perfecto.

La señora Blanca perdió parte de su audición alrededor de los 20 años, era algo hereditario, su hermano también era sordo.

Muchos años después de salir de Villa Caro y viéndose sola en Cúcuta, y ya teniendo varias propiedades, ella decidió traer a sus familiares, su hermano con la esposa y sus 15 hijos, a quienes también les puso una tienda para que tuvieran su propio negocio.

“LA SORDA” el negocio, tenia aproximadamente 10 empleados de planta, (meseros, porteros, pieceros y mandaderos) y en los mejores años un aproximado diario de 40 damas de compañía, pero en fin de semana llegaban a ser alrededor de 50 mujeres de diferentes partes del país. Con un horario diurno de apertura al cliente desde las 11am hasta las 8 pm, al negocio iba toda clase de gente, militares de alto rango, soldados, políticos.

Se llevaban a cabo fiestas, reuniones de trabajo y muchas actividades que no sólo eran para el goce masculino.

Blanca Rosa Durán murió el 4 de febrero de 1997 de un paro respiratorio a causa de una cirugía de fractura de cadera, pero a su partida dejó un gran legado, sus dos hijos, personas maravillosas de muy buen corazón, sus 9 nietos, todas personas de bien y profesionales, 24 bisnietos y 3 tataranietos.

Su hijo Jairo Medina queda a cargo de “LA SORDA” al fallecer su madre, y el negocio aún estaba en gran apogeo, la gente extrañaba a la señora Blanca, pero el negocio continuaba. En el 2004 el señor Jairo entrega la administración del negocio al señor Eduardo Durán Ortiz (sobrino) y no pasaron muchos años para que el negocio fuera en picada, muchos hoy dicen que la pandemia del COVID 19 acabó con el negocio “LA SORDA”.

Hoy digo que no, que fue la mala administración, una administración derrochadora, abusiva, y con una gran cantidad de faltas, en contra de lo que allí siempre fue bueno. Las mujeres trabajadoras de “LA SORDA” perdieron la confianza y el respeto, tuvieron que vivir abusos por parte de su administrador, quien poco a poco también dejó de pagar la renta mensual, dejó decaer las estructuras del negocio, y al final tocó poner abogado para obligarlo a entregar la administración.

La pandemia en sí, fue la gota que derramó la copa. Siendo así que el 8 de julio del 2020, el señor Eduardo Durán Ortiz hace entrega del inmueble, con deudas que superaban 300 millones de arriendo, 39 meses de agua y varios millones de recibos de luz, Eduardo Durán Ortiz, fue la verdadera pandemia que terminó con “LA SORDA”.

Yo soy Sandra Medina, nací el 11 de mayo de 1971, en la clínica Barco, crecí junto a mi abuela Blanca Rosa Durán allí mismo en “LA SORDA”, quién más que una abuela fue como mi madre. Allí entre las chicas del negocio, tuve una infancia muy feliz, aprendí de la vida y que toda persona merece respeto. De ellas recibí muchas cosas buenas, admiro a toda aquella mujer que trabajó para nosotros y les doy las gracias de mi parte y de mi abuela.

Mi deseo es que se recuerde como lo que fue, una gran mujer, trabajadora, bondadosa, gran amiga, madre y abuela.

Doy las gracias al señor Alirio Álvarez director de NOTICUCUTA, por darme la oportunidad de contarle a ustedes quién era “LA SORDA” y la verdadera razón por la que el negocio terminó.







Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 14 de agosto de 2021

1924.- LA PANDEMIA LLEVO A ‘LA SORDA’ A CERRAR SUS PUERTAS

La Opinión

Con polvo, tierra y espacios vacíos, así se ve ahora la casa de lenocinio La Sorda.

 

Desde 1960 “La Sorda” se había convertido en una de las referencias más grandes de la ciudad, en lo que a entretenimiento nocturno se refiere, tuvo años gloriosos por lo que la administración pasó de generación en generación.

Blanca Rosa Durán, mujer villacarense, llegó a Cúcuta en la década de los 60, arrendando una habitación sin saber que tiempo después se convertiría en la casa de lenocinio más popular y frecuentada en toda Cúcuta. Ubicada en el vecindario Pasaje Ave de Paraíso, en la esquina avenida 8ª  con calle 14.

Las visitas de amigos y clientes cada día eran más usuales y, por sugerencia de los mismos, arrendó una casa amplia, adecuándola con música, bebida y cinco mujeres. La decisión de expandir fue todo un éxito por lo que el negocio empezó a evolucionar.

Al cabo de tres años, Blanca, a quien sus clientes 10 años después llamaron ‘La Cucha’, compra la casa y todas las que están a su alrededor, condicionando en el pasaje de seis casas todo el negocio, entonces comenzó con fuerza ‘La Casa Verde’, apodándose años más tarde ‘La Sorda’.

Ya para ese entonces trabajaban alrededor de 80 a 90 muchachas entre ellas paisas, caleñas, santandereanas y nortesantandereanas, número que se mantuvo hasta la fecha del cierre.

Era la única casa de lenocinio en Cúcuta que trabajaba de día, abría a las ocho de la mañana y cerraba a las siete de la noche, siempre se caracterizó por tener a las mujeres más hermosas, marcaba la diferencia entre todos los bares de la época.

Años después, ‘La Cucha’ como era conocida, empieza a perder audición y he ahí donde los clientes llaman al bar ‘La Sorda’. “Ya los hombres no decían vamos para ‘La Casa Verde’ sino para donde ‘La Sorda’ y debido a la popularidad que tomó, se le cambió el nombre”, comentó Eduard Durán, sobrino de Blanca.

Eduard tomó las riendas de la administración en 1994, debido al alzhéimer que se le desarrolló su tía. Cuenta que en sus 26 años frente al negocio jamás se imaginó que después de 60 años de servicio un virus cerraría las puertas de la casa de lenocinio más antigua y popular de Cúcuta en el año 2020.

Dejando tras su clausura a más de 180 personas sin trabajo, 80 mujeres entre venezolanas y colombianas, 30 trabajadores entre porteros, meseras, cantineros, aseadoras, cocineras entre otros.

“Y sin contar las muchachas que no eran fijas, que venían por varios meses y se iban a otras ciudades” puntualizó Eduard.

Con el cierre total y definitivo del bar, debido a su naturaleza (contacto directo), es muy difícil contemplar una reapertura, “yo creo que hay un 99% de probabilidad de que no se abre más”, dijo Durán con tono desalentador.

Por el otro lado de la moneda, está Marcela, de 28 años, quien trabajó por más de 2 años en “La Sorda” y cuando la casa cierra sus puertas, queda sin trabajo y sin vivienda. “Quedo prácticamente en la calle porque ya no había como pagar servicios, así que no podía vivir ahí”, confesó.

Sin ingreso alguno, y para sobrevivir en confinamiento, pide ayuda a sus clientes más cercanos, sin embargo, no era suficiente y con la extensión de la cuarentena se quedó sin una mano amiga que la auxiliara.

Y no solo Marcela sufre esta situación, sino sus familiares quienes depende de ella y detrás de ella, las incontables mujeres que obtenían sus recursos de este lugar y que quedaron sin trabajo.

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 12 de agosto de 2021

1923.- CONSTITUYENTE DE LA VILLA DEL ROSARIO DE CUCUTA DE 1821

Armando Martínez Garnica (La Opinión)


Este evento estuvo integrado por varios actos públicos, a los cuales asistieron los 57 diputados que ya habían llegado y los funcionarios del Poder Ejecutivo que habían trasladado la sede del Gobierno desde Santo Tomás de Angostura a la Villa del Rosario de Cúcuta.

Una vez recibidos los juramentos de cumplimiento de su misión de parte de todos los diputados, el primer acto fue la asistencia a la iglesia parroquial para asistir a una misa dedicada al Espíritu Santo, como era costumbre, para atraer la iluminación de una de las personas divinas sobre la mente de los congresistas.

El sermón de apertura le fue encargado a un experimentado diputado del Socorro, el presbítero José Manuel Campos. Terminada esta ceremonia religiosa, pasaron a la sacristía que don Ignacio Torres había amoblado y ornamentado por encargo.

Allí tomó asiento, en el solio presidencial dispuesto, el vicepresidente Antonio Nariño. Comenzó el segundo acto, que era la lectura del discurso de instalación del Congreso.

Este discurso, bastante largo y leído desde la mesa presidencial, fue mucho más allá de su cometido. La instalación de un cuerpo soberano no necesitaba que el representante del Poder Ejecutivo le diese recomendaciones sobre las definiciones constitucionales respecto del nombre de la nueva república (Estados Equinocciales de Colombia), de la ventaja de un régimen unicameral, de la necesidad de una división tripartita del poder estatal, de la conveniencia de un régimen electoral indirecto y no censitario, de la necesidad de una fuerza militar profesional, ni recomendaciones sobre el nuevo sistema tributario.

El general Nariño se puso de pie para solemnizar la instalación con la pregunta pertinente: “¿Son de opinión los señores diputados que puede procederse a la instalación del Congreso?”. Pronunciado el voto afirmativo y unánime de todos los diputados, el vicepresidente hizo la declaración solemne: “El Congreso General de Colombia queda legítimamente instalado. En él reside la Soberanía Nacional”.

Con esta declaración solemne, el general Nariño puso fin a la postura que había defendido en los años de las primeras repúblicas provinciales, cuando el Estado de Cundinamarca se había negado a declinar la soberanía reasumida por la junta de gobierno nacida en la madrugada del 21 de julio de 1810, como también habían procedido las demás juntas provinciales de gobierno.

Fue así como, a diferencia de la década anterior, desde el 6 de mayo de 1821 comenzó la experiencia de la soberanía nacional en las provincias que habían obedecido a la Real Audiencia de Santafé.

Entre el 6 de mayo y el 14 de octubre de 1821 estuvieron sesionando, en la sacristía de la iglesia de la Villa del Rosario de Cúcuta de Cúcuta, 71 diputados de las provincias de los departamentos de Cundinamarca y de Venezuela, que en algún momento estuvieron en el Congreso constituyente de Colombia.

Entre los lunes y los sábados sesionaron cada día durante cinco horas, entre las 9 de la mañana y las dos de la tarde, y en algunos días se citó a sesión extraordinaria desde las seis hasta las nueve de la noche. Entre el 8 y el 17 de mayo fueron debatidos y adoptados los 44 artículos del reglamento de proceder.

Fueron así definidas las funciones y la duración del presidente pro tempore en su cargo (15 días), el protocolo del vestuario de los diputados (de casaca, vestidos con sencillez y decencia), las clases de sesiones (públicas y reservadas, ordinarias y extraordinarias), el modo de hablar (de pie y mirando hacia el presidente, con decencia y compostura), las mociones, el libro de actas, las votaciones nominales, etc. Conforme al reglamento de proceder, cada 15 días se renovaban los cargos de presidente y vicepresidente del Congreso por elección hecha en su seno, resultando elegidos los siguientes diputados pro tempore.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 10 de agosto de 2021

1922.- PERICO DE ALTURA

Revista Unicentro (www.unicentrocucuta.com)

El Perico voló alto. Puede afirmar sin pretensiones ni modestia alguna, que fue lo que quiso ser. Y eligió serlo desde muy joven. Fue campeón jugando baloncesto, fue campeón como técnico y lo hizo como dirigente de un deporte, con el que acarició el éxito en todos los frentes.

Su remoquete legendario se lo debe a este juego. Llegó tarde a un entrenamiento y debió tomar un desayuno de urgencia. Estalló con la punta de un cuchillo tres huevos fritos sobre una porción de arroz que devoró en estampida, y sin tiempo para lavarse, salió a la cancha a entrenar con la boca curtida por el amarillo de la yema, y les dio a sus compañeros el motivo perfecto para un bautizo célebre: empezaron a llamarlo el «Perico».

La biblia del deporte cucuteño, don Alfredo Díaz Calderón, lo convenció de abandonar la pelota de fútbol por la enorme número siete del básquet, y desde entonces tuvo la certeza de que viviría del Baloncesto. Lo que no sabía, era que la vida, sus vueltas y casualidades, hicieron que viviera del baloncesto y para el baloncesto. El dirigente deportivo más grande y destacado de este deporte en Colombia, ha sido ante todo un cucuteño por excelencia.

Lo demostró como jugador en las Justas Deportivas Nacionales del año sesenta en Cartagena, cuando la selección Norte perdía por 15 puntos ante Magdalena y entró para voltear el marcador, ganando rebotes y quitando pelotas que terminó encestando con alma de guerrero motilón. En el mismo torneo, repitió la hazaña una vez más ante Valle, catapultando a su escuadra para llegar a la final.

Fue un buen cucuteño cuando armó, ya como técnico y dirigente, el glorioso equipo que patrocinó la extinta Lotería de Cúcuta. Aquel quinteto de figuras como Sam Sheppard, Erick Evans, Jorge Niño, Hugo Hernández, Carlos Llanes, y José Rodríguez, entre otros, que hizo de la Toto Hernández una cancha invencible con un público que colmaba las gradas para gozar un espectáculo de gran calidad. Cúcuta confirmó un honor que había ganado desde la década del cincuenta y que conservó por años: la capital basquetera de Colombia.

Rodrigo Fuentes Castro, el «Perico», usaba en esa época unos atuendos elegantes de buen vestir, unos gruesos y tupidos bigotes, con unas patillas que remataban en una larga cabellera lacia. Parecía un loco feliz, y lo era. Siempre respetado. Amigo de todos, directo y escueto en su manera de hablar y conversador incansable. Serio en sus ejecutorias, y como técnico y dirigente, dueño de una condición de trabajo incansable.

El «Perico» se hizo a pulso como dirigente deportivo y fue decano en una labor que demandaba en el país, gran entrega. Vendió el deporte como vehículo de publicidad, cuando la palabra mercadeo no existía en el diccionario de quienes buscaban patrocinios. Fue presidente de la Federación Colombiana de Baloncesto, donde logró organizar una liga especial que se financió con el auspicio de la empresa privada gracias a su extraordinaria capacidad de gestión.

Bajo su presidencia el baloncesto femenino colombiano logró dos títulos continentales; los inolvidables suramericanos de Cúcuta del año 84 y el de Rio de Janeiro. Organizó decenas de torneos continentales con lujo de detalles, viajó por el continente como miembro delegado de la Federación Internacional de Baloncesto Américas. Conoció países y culturas, hizo amigos entrañables y cumplió con sus sueños y sus deberes por igual.


Rodrigo el «Perico» Fuentes está convencido de que los buenos dirigentes deportivos están en vía de extinción. Y parece cierto. Afirma que el dirigente deportivo que no haya jugado, que no conozca la esencia de su deporte, sus reglas y métodos de entrenamiento, está condenado por un principio elemental, al dulce oficio de la maternidad de gallinas. Por eso tantos “presidentes” de todos los ámbitos deportivos fracasan irremediablemente.

Alguna vez en un torneo suramericano femenino, se acercó al banco técnico para sugerirle al entrenador de una selección Colombia, incluir una jugadora de más de un metro setenta y ocho de estatura para rematar un juego que iban perdiendo frente al combinado paraguayo. El técnico se quedó pensando en la sugerencia del «Perico» pero no dudó en alinear a la joven. Al final ganó el partido y en la cena le preguntó ¿por qué le había aconsejado ese cambio que resultó efectivo?

– Porque observé que las paraguayas perdieron muchos rebotes en los partidos previos y en la zona pintada eran débiles. Utilizando en esa zona una jugadora de gran estatura, la selección Colombia les ganaría seguro.

Esa era su esencia como dirigente, un hombre con conocimientos, experiencia y ojo de buen cubero. Así ganó siempre en todo. Por viveza, por análisis meticuloso, por observador agudo. Por malicioso. Esa condición que le sobra al buen cucuteño. Por eso admira a los de su raza, porque no se dejan ahogar en un vaso de agua y con una determinación admirable siempre levantan la voz fuerte para decir “acá estoy”. Por demás, su vida ha sido un cúmulo de años bien vividos con batallas que ha librado y seguirá librando como cucuteño valiente.

Sigue disfrutando la música como en aquellos años de antaño, de bailes con la Billo’s y los Melódicos, sigue comiendo pasteles de garbanzo con masato, degustando el sancocho de los sábados y el mute de los domingos.

«Esas vainas que hace un buen cucuteño» – dice. Y el Perico lo es, es leyenda viva, un grande del deporte rojo y negro que lo ganó todo, y que fue lo que quiso ser.

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V. 

domingo, 8 de agosto de 2021

1921.- ASI FUE LA ERA DE CADENA EN EL CUCUTA

La Opinión


Desde 2015, la hinchada empezó a rechazar a Cadena.

 

En la historia del Cúcuta Deportivo, las malas administraciones han sido una constante, pero, en definitiva, la de José Augusto Cadena supera todo llevando el equipo a una crisis nunca antes vivida. 

Si bien es cierto que las deudas que llevaron el equipo a iniciar el proceso de liquidación judicial fueron creadas entre el 2006 y el 2010, Cadena se convirtió en máximo accionista del club siendo consciente de que llegaba a una empresa en reorganización, no cumplió y tras de eso creó nuevas acreencias, entre ellas las laborales a distintos empleados. 

El inicio de la condena

José Augusto compró un paquete accionario mayoritario en noviembre del 2013 con el proceso de reorganización en marcha. A sus espaldas traía el antecedente de mal presidente de Bucaramanga y Patriotas.

Recibió una nómina a la que le debían sueldos y de cara a jugar su segunda promoción consecutiva. 

El inicio no pudo ser peor en la parte deportiva: el pequeño Fortaleza  mandó a la B al rojinegro el 11 de diciembre de 2013.

Primeros errores

Con un Cúcuta en segunda, la misión urgente era el ascenso. Se armó una plantilla de jugadores dirigidos por el paisa Héctor Estrada, uno de los 14 técnicos que tuvo Cadena.

Estrada solo duró cinco meses, ¿la razón? Desde presidencia le querían imponer jugadores. 

A la postre llegó Alberto Suárez como DT pero ese año no se pudo ascender. En ese 2014, se lesionó Edwin Del Castillo y empezaron los problemas con el pago de los meses en los que no podía actuar por su estado de salud. 

Otro hecho fue que el equipo nunca tuvo tienda para que el hincha comprara al menos una camiseta oficial. Cúcuta no tuvo patrocinador de indumentaria. Cadena compró las camisetas a la italiana Macron, según contó una fuente de la institución.

El inicio del rechazo

El 2015 no empezó mal. La Dimayor se inventó un cuadrangular de ascenso que el Cúcuta ganó de forma cuestionada por un gol con la mano en enero. Se armó una plantilla con nombres de experiencia: Gerardo Bedoya, Edwards Jiménez, Marcos Lazaga, Franco Sosa, entre otros. 

Si la hinchada se siente respetada, llena el estadio y así fue demostrado en las dos primeras fechas de la Liga y la caravana tras la llegada del equipo de Bogotá luego de ganar el ascenso. Algo que el expresidente no apreció, ni aprovechó. A este punto ya se empezaron a presentar incumplimientos salariales y pago de premios. Algunos jugadores se empezaron a marchar.

Suárez, por resultados, dejó la dirección y asumió Pablo Fuentes a quien tampoco le fue bien para dar paso a Flabio Torres, quien no duró mucho. Torres se fue y demandó al equipo por incumplir lo pactado. Como provisional terminó Carlos Quintero a quien le tocó vivir el cuarto descenso del Cúcuta. 

Umbro, que vistió en el primer semestre, tuvo la misma historia de Macron.

Ese año, la Superintendencia de Sociedades lo llamó pero salió bien librado y la hinchada, al ver el pésimo manejo directivo y deportivo, se empezó a manifestar con #FueraCadena y tildarlo de ‘mercenario del fútbol’.

Primeras peleas con los entes

En el 2016 lo único que disfrutaron los cucuteños fue el partido conmemorativo a la primera década del título de primera división (2006-II). En lo deportivo fue horroroso. No se clasificó, si quiera, a las finales. Miguel ‘El Nano’ Prince y Fernando Velasco, fueron los directores técnicos. 

En octubre, tras la eliminación, a Cadena la Alcaldía de Cúcuta y la Gobernación decidieron no prestarle más el estadio. El dirigente terminó llevando a la institución a Zipaquirá, en Cundinamarca. La Supersociedades seguía exigiendo que cumpliera, sin acciones concretas.

El camino se componía 

El 2017, con un Cúcuta en Zipaquirá, pareció ser un año correcto para el club.  No le fue mal en lo deportivo en el primer semestre. El club retornó en agosto a la ciudad y hasta con el patrocinio de los entes que antes lo habían rechazado. Flavio Robatto no logró el ascenso al quedar en semifinales.

2018: un año agridulce 

En lo deportivo, Lucas Pusineri logró sacar al equipo campeón con una campaña magnifica en la segunda división. El General se llenó y el odio hacía Cadena se apaciguó un poco.

En lo administrativo Cadena tuvo problemas con Cristián ‘Jopito’ Álvarez y empezó a incumplirle a la Alcaldía y al IMRD con lo acordado en el proceso de reorganización. 

Crisis evidenciada

El 2019 en lo deportivo, tuvo tres técnicos, se logró salvar la categoría y clasificar a las finales después de nueve años a pesar de que Cadena empezó a atrasarse con meses de salarios. No cumplía con lo laboral llegando a deudas de tres meses, se incumplía con el acuerdo de reorganización, demandas ante la FIFA y empezaron a denunciarse casos, de lleno, la doble contratación en el club. 

En noviembre de 2019, la Superintendencia avisó al Cúcuta que tenía audiencia de incumplimiento en enero del 2020 ante sus acreedores de la reorganización.

La copa se rebosó 

El 2020 ha sido una cadena de sufrimientos. Los atrasos salariales continuaron, en lo deportivo los resultados no acompañaron y el club terminó jugando en Armenia. Cadena, en un audio difundido por La Opinión, se refería de forma despectiva a la ciudad, hecho que incrementó el rechazo hacía el dirigente.

El 30 de julio se anuncia la suspensión del reconocimiento deportivo por el Ministerio del Deporte por incumplir con salarios. En octubre, se ratifica y se anuncian más investigaciones. 

Los acreedores se sintieron burlados en las cuatro audiencias ante la Supersociedades, el equipo no cumplió e inició el proceso de liquidación judicial el 11 de noviembre 2020. Ahora está en vilo su funcionamiento, con un plantel con sueldos atrasados y a la espera de lo que determine en la Asamblea de la Dimayor.

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V. 

viernes, 6 de agosto de 2021

1920.- MARIA CAMILA CAMPEONA COPA COLSANITAS, 2021

La Opinión y otras fuentes


María Camila, 180 en el ranking mundial, llegó al torneo Copa Colsanitas (WTA 250) que se efectuaría del 3 al 11 de abril de 2021 en las canchas de tierra batida al aire libre del Club El Country en Bogotá, por carta de invitación de Colsanitas, uno de sus principales patrocinadores y organizador del evento.

María Camila Osorio superó la primera ronda de la Copa imponiéndose a la estadounidense Sachia Vickery (182 WTA) con parciales de 6-3 y 6-2 en 1 hora y 22 minutos.

Luego la jugadora cucuteña eliminó a la checa Tereza Martincova con parciales 6-3 y 6-3 en una hora y 37 minutos.

Para alcanzar su clasificación a los cuartos de final de la Copa Colsanitas venció a la checa Tereza Martincova con parciales de 6-3 y 6-3. En el primer set que terminó en 53 minutos, Martincova parecía tener ventaja tras ponerse 3-2 luego de quebrar a Osorio, quien pudo igualar 3-3 e imponerse ganando su servicio, quebrando nuevamente y ganando su juego para ponerse 6-3. Para el segundo set, la película se repitió y haciendo respetar la casa, venció 6-3.

En los cuartos sigue la senda victoriosa en la Copa Colsanitas, los 31 años de Stefanie Voegele y de que haya eliminado a la china Saisai Zheng, favorita del campeonato, no intimidaron a María Camila, ahora superando a la suiza Stefanie Voegele con parciales de 6-3 y 7-5.

La cucuteña, dirigida por el español Ricardo Sánchez, inició contundente y clara en el primer set alcanzando una ventaja de 3-0 ganando sus dos primeros servicios y quebrando a su rival. Voegele despertó y pudo ganar dos juegos seguidos quedando a uno con saque a favor, de igualar a la colombiana. Concentrada, Osorio quebró nuevamente a su rival recuperando su ventaja de dos juegos. Cuando parecía que María Camila se iba ir de largo, Stefanie la quebró y puso el juego 4-3, hecho que pareció no generarle mucha presión a la cucuteña, quien pudo quebrar y sellar el primer set ganando 6-3.

Para el segundo set, el juego fue más parejo a tal punto de estar igualado 5-5 con saque para la suiza de 31 años, en un game que estuvo disputado por más 16 minutos, que terminaría ganando Osorio. La casta de la jugadora cucuteña de 19 años y que sueña estar en el cuadro principal de alguno de los Grand Slam, fue sacada a relucir imponiéndose 7-5.

En partido semifinal que parecía ser difícil, la tenista cucuteña María Camila Osorio Serrano (180 WTA) se clasificó por primera vez a la final de la Copa Colsanitas WTA 250 al derrotar a la francesa Harmony Tan (190 WTA), 6-1 y 6-2, compromiso que duró 1 hora 25 minutos.

María Camila de entrada puso las condiciones desde el primer set y en un primer game que estuvo largo 14 minutos, pero logró sacarlo e irse adelante en el marcador. De ahí para arriba se le hizo difícil el juego a la europea que solo en el quinto game le dio un respiro y pudo ganar un punto, pero finalmente la nortesantandereana se llevó el set 6-1.

María Camila Osorio derrotó a Stefanie Voegele en la Copa Colsanitas

Para la segunda manga la francesa salió a buscar su partido, pero se vio incomoda en la cancha y presentó algunos inconvenientes en uno de sus brazos. A pesar del esfuerzo, la europea tuvo que rendirse ante la efectividad de la colombiana por 6-2.

María Camila Osorio Serrano, campeona

En la final la tenista nortesantandereana María Camila Osorio Serrano logra su primer título WTA al ganar la Copa Colsanitas. En una histórica presentación, la juvenil tenista raqueta número uno de Colombia se consagró por primera vez de la Copa Colsanitas al vencer a la eslovena Tamara Sidandek (93 WTA) con marcadores de 5-7(6), 6-3 y 6-4, partido que duró 2 horas 48 minutos. La nortesantandereana se convierte en la tercera colombiana en ganar el prestigioso torneo que se disputa en Bogotá desde 1998.

En el primer set, la cucuteña tuvo un buen comienzo con mucha intensidad y una buena respuesta ante cualquier ataque de su rival. Sin embargo, tras varios errores no forzados, cayó en el desespero y perdió ese parcial, 5-7(6), sin no antes luchar hasta la última bola.

En la segunda manga tuvo un nivel muy parejo y, aunque Zidansek estuvo por encima en el marcador en los primeros games, Osorio se recuperó de gran manera. Moviendo a la eslovena de lado a lado, la colombiana logró remontar el set y llevárselo, 6-3, para emparejar las cosas.

María Camila Osorio, campeona de la Copa Colsanitas

En el último capítulo, María Camila Osorio comenzó quebrando el servicio de su rival asegurando el propio para ponerse dos games arriba. Tamara Zidansek igualó las cosas, pero la colombiana demostró su mejor tenis para irse arriba y llevarse el partido, 6-4 y obtuvo el título.

María Camila toma el legado dejado por su paisana Fabiola Zuluaga Amado, campeona en cuatro ocasiones del torneo 1999, 2002, 2003 y 2004. La segunda tenista cafetera en alcanzar ese título fue la bogotana Mariana Duque en 2010.

Asimismo, María Camila es la jugadora más joven en ganar el torneo con 19 años y 3 meses, superando a Fabiola Zuluaga que lo ganó con 20 años y un mes en 1999, mientras que Mariana Duque lo hizo con 20 años y 6 meses en 2010.

El triunfo en Bogotá la impulsó 45 puestos en el escalafón de la WTA y pasó a la casilla 135. Se convirtió al momento en la segunda latinoamericana mejor ubicada en la clasificación mundial de la WTA, solo por detrás de la argentina Nadia Podoroska. Es la quinta colombiana con mejor ranking en toda la historia del tenis femenino.

Las burbujas de María Camila Osorio Sebastián Arenas (El Espectador)

María Camila Osorio, con el trofeo de la Copa Colsánitas

Perfil de la cucuteña que ganó el domingo 11 de abril de 2021 en Bogotá su primer título WTA y busca superar a Fabiola Zuluaga, su paisana y amiga, para convertirse en la mejor tenista colombiana de la historia.

“Cami, es normal, tienes que seguir, ya pasó, es apenas el comienzo”, se dijo a sí misma María Camila Osorio la noche del 8 de septiembre de 2019, horas después de haber conquistado el US Open júnior. Esos momentos nocturnos en Nueva York se le hicieron eternos. “Wow, no lo puedo creer”, se repitió mientras intentaba descansar al menos unos minutos tras una conquista histórica que la posicionó como número uno del mundo en la clasificación juvenil.

Pasó al circuito profesional, un mundo opuesto. “La gente cree que es lo mismo pasar de juvenil a profesional, y no. El cambio es drástico: en el juvenil todo es demasiado lindo, comen todos juntos, se ayudan entre todos. En el profesional cada uno lucha por lo suyo, por su escalafón, porque tus rivales no progresen. Hay que ser envidioso, me alejé mucho de la gente. Vivía en mi propio mundo en vez de ese ambiente de hipocresía que había”, le dijo Osorio a El Espectador.

Después de entrar en la burbuja de la fama, decidió que caminaría por dichos senderos con su familia como consejera y sus entrenadores como formadores. Primero, el caleño Alejandro Falla. Ahora es acompañada por el español Ricardo Sánchez, que ganó la Copa Colsánitas en 2002, 2003 y 2004, gracias a su trabajo y a su entonces dirigida Fabiola Zuluaga. Ese domingo, el tapabocas no le impidió que su voz de aliento llegara a los oídos de otra cucuteña.

María Camila escuchó sus arengas, entendió sus indicaciones y se impuso en el polvo de ladrillo del Country Club de Bogotá frente a la eslovena Tamara Zidansek. En dos horas y cuarenta y ocho minutos triunfó por 5-7, 6-3 y 6-4. La última pelota de su rival fue a la red y la tenista colombiana de 19 años se arrodilló, lloró y recordó sus comienzos. En esos segundos emocionantes en los que la mente rememora momentos eternos, sus pensamientos se trasladaron a su infancia.

A ese instante cuando observó el cartel de la escuela de tenis de Édgar Muñoz, su primer entrenador, en el que posaba Zuluaga, hoy en día su amiga y con quien se divertía devolviéndose pelotas, antes de la pandemia. “Cuando llegué, lo primero que le dije era que tenía que bajar esa foto de Fabiola, porque yo iba a ser la mejor. Desde pequeña siempre quise llegar a ser profesional, siempre lo supe. A veces me acuerdo de esa niña con tantos sueños que hoy se están cumpliendo”.

Por culpa del COVID-19, Osorio solo pudo abrazar a su mamá, Adriana Serrano, luego de convertirse en campeona de la Copa Colsánitas, torneo categoría 250 de la WTA. “Me tocó de lejitos con ellos, porque ando en burbuja y esta noche me toca viajar a otro torneo”, dijo María Camila, quien sumó 280 puntos en el escalafón, pasará a ser el número 135 del planeta y seguirá en busca de convertir en realidad su premonición de años atrás: ser la mejor.

Esa que le llegó después de abandonar el patinaje porque vio el llanto de otra niña a causa de una caída. Esa que comenzó a forjarse con una pesada raqueta gris con la que superó en la Copa Kids de Medellín a rivales que llevaban mucho más tiempo practicando el deporte blanco. Y que también se tejió gracias a la enorme tradición deportiva que posee su familia. Su abuelo, Rolando el Loco Serrano, fue un futbolista que disputó el primer mundial de mayores al que asistió la selección de Colombia: Chile 1962. Su papá, Juan Carlos Osorio, también jugó al balompié, en las divisiones menores del club del que es hincha, Cúcuta Deportivo. Y su hermano, Juan Sebastián, ha militado en Fortaleza FC y Alianza Petrolera.

María Camila Osorio Serrano siempre ha tenido altas reservas de energía para romper las burbujas de la pereza y el conformismo. Por eso tiene futuro de estar entre las cien mejores del mundo. Además, nació con el talento para triunfar en polvo de ladrillo, césped o superficie dura.

Es consciente de que vendrán más burbujas para entrar y otras para romper, porque “lo importante no es llegar, sino mantenerse y seguir creciendo. Hasta Federer, Nadal y Djokovic siempre quieren aprender. Si ellos hacen eso, cómo me voy a conformar. Tengo que mejorar tanto que ni se imaginan”.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 4 de agosto de 2021

1919.- LAS PENURIAS DE NUESTRO CUCUTA DEPORTIVO



Ahora, noviembre 2020, que ordenan la liquidación del Cúcuta Deportivo, traemos a esta sección al equipo de 1964, cuando tuvo en la última fecha la oportunidad de forzar un partido de desempate frente a Millonarios si le hubiera ganado a Once Caldas en Manizales, pero empató y se quedó con el subcampeonato del torneo; ya en esa época jugaban en el conjunto 3 cucuteños. Uno de los equipos base lo conformaron Heriberto Solís, Carlos Zas, Víctor Pignarelli, J. Gómez y Julio Brucessi. Hincados, Gilberto ‘Palomo’ Ramírez, Germán ‘Burrito’ González, Omar Verdún, Elías ‘El Maestrico’ Rincón y Walter ‘Cata’ Roque.



El descadenado Cadena  Editorial La Opinión 14/11/2020

En la historia oscura de la ciudad quedará el nombre de José Augusto Cadena, que llevó al insigne Cúcuta Deportivo a una etapa nunca antes esperada a lo largo de su participación en el fútbol profesional colombiano, como es la relacionada con la liquidación.

La antítesis futbolera desde el punto de vista del manejo administrativo sucedió con este personaje, al que le han puesto la etiqueta de ‘mercenario’ por la manera de comportarse con los equipos a los que ha llegado.

El escándalo siempre lo ha seguido en sus actividades al frente del Atlético Bucaramanga, Patriotas y luego con el club fronterizo al que dejó en maltrechas condiciones.

En el futuro se recordará que, al Cadena arrastrar al abismo al club cucuteño, también se llevó de paso su imagen, puesto que nadie dirá que es un abogado o un empresario y miembro de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), sino un ‘sepulturero’.

Ese título se lo ha ganado con creces, porque profundizó la pérdida de credibilidad y de deterioro de la imagen de la dirigencia futbolera colombiana, puesto que tenemos que ser claros en que, si por el Cúcuta Deportivo hay una tormenta, sobre la Dimayor se abate un huracán.

Llamó mucho la atención que, esa institución saliera a lanzarle una especie de salvavidas al cuestionado dirigente que se encontraba al frente del once motilón, pero que finalmente no se quedó sino en el anuncio, porque a Cadena ‘le cortaron la cabeza’.

Que a controlar equipos de tan larga tradición como el Cúcuta -que entre sus activos muestra a una afición considerada como de las mejores de Colombia- lleguen personas que piensen en el negocio, lógico, pero no en llenarse los bolsillos, aprovecharse de los derechos de televisión, y tener cualquier nómina, no debe permitirse más en el país.

Así como muchos quedan inhabilitados por la justicia para ocupar cargos públicos, Cadena debería ser ‘vetado’ para que no siga ‘descadenando’ al fútbol colombiano y que su único contacto con este deporte sea tal vez, como hincha o jugador aficionado, pero nunca más como accionista.

Imagínese, en este pandémico 2020, Cadena dejó al Cúcuta Deportivo con el reconocimiento deportivo suspendido, con el rompimiento definitivo de las negociaciones con los grandes acreedores y, de ñapa, con el proceso de liquidación judicial en marcha.

Eso en términos futbolísticos sería igual como que, le convirtieran un gol olímpico, después le expulsaran varios jugadores, le convirtieran varios penaltis y terminara goleado y abucheado por la afición.

Y de abucheos sí que ha sido objeto Cadena, que a finales de 2013 llega a Cúcuta con el rótulo de ‘salvador’, pero meses después su personificación se ve trastornada por sus polémicas decisiones y la ciudad entera empezó a verlo como un villano y hoy ya no quiere volver a saber absolutamente nada de él.

Y qué mejor que recordar estas premonitorias afirmaciones de un futbolista como Marco Lazaga, exjugador paraguayo al describir el paso de Cadena por el fútbol profesional colombiano:

“Creo que él tiene que dar un paso al costado, estuvo en Patriotas y casi lo desbarata, también pasó lo mismo en Bucaramanga y ahora quiere hacer algo similar con un equipo tan grande como lo es el Cúcuta”.

Por fortuna se fue, y ojalá bien lejos.

La audencia (Gustavo Contreras/La Opinión)


José Augusto Cadena perdió el manejo administrativo del Cúcuta Deportivo

En una jornada histórica para el Cúcuta Deportivo, el 11 de noviembre de 2020, la Superintendencia de Sociedades ordenó el fin del proceso de reorganización empresarial y dio apertura a la liquidación judicial de la institución deportiva. Este hecho se da por el incumplimiento en el pago de las acreencias vencidas al Instituto Municipal para la Recreación y Deporte (IMRD) y a la Alcaldía de Cúcuta, en el marco de la reorganización empresarial, en la que se encontraba el club desde 2013.

La audiencia, que era la cuarta en el año, a primera vista parecía ser la crónica de una muerte anunciada, puesto que la institución futbolera no le había cumplido a sus acreedores y llegaba nuevamente buscando más prórrogas, que por antecedentes, no iban a ser concedidas.

El primer acreedor en reafirmar un incumplimiento fue Colpensiones, quien señaló que el Cúcuta tenía una deuda real de $1.207.000 y una deuda presunta de $25 millones. Sobre este caso, Juan Carlos Paredes, representante del club motilón, dijo que la deuda real sería pagada durante el día. A Colpensiones le siguió la DIAN, que advirtió que no se había efectuado el pago ni existía el ofrecimiento de una garantía por la deuda en concepto de retenciones de 280 millones y 400 millones de atrasos por cuotas del acuerdo. Con la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, el club acordó, en ese momento, pagar $150 millones el 23 de noviembre y quedaría por cancelar otros 530 millones, el 11 de diciembre.

Al continuar la diligencia, la delegada de la Supersociedades, Ayda Jaimes Rueda, llegó al caso de incumplimiento laboral con los exjugadores rojinegros Braynner García, James Castro, Diego Chica, Henry Obando, Mateo Cardona, Freddy Hinestroza, Jhonny da Silva, Carmelo Valencia y Javier López. Sobre este punto, el club hizo llegar unos soportes de pago de los primeros a los siete futbolistas, el 20 de septiembre. Eduardo Ramírez, apoderado de los jugadores, denunció nuevamente que en el equipo se presenta la doble contratación y que dichos documentos hacían referencia al contrato más bajo. “La sociedad concursada tiene un engranaje para incumplir sus obligaciones laborales. Tiene una costumbre repetitiva, con la firma de la doble contratación. Cancela los saldos insolutos del contrato de trabajo, que por regla general ascienden a un millón de pesos”, expresó Ramírez.

Además, hizo mención de que “el Cúcuta presenta esta modalidad de contratación que defrauda los derechos laborales y que ya hay una demanda ordinaria laboral sobre el tema”. En referencia a los dos jugadores restantes (Carmelo Valencia y Javier López), el jurista afirmó que al primero se le adeudan $53 millones y al segundo un total de $40 millones. Paredes salió en su defensa junto con el departamento contable del club, alegando tener otras cifras y que podría pagar $36 millones a Valencia y $16 millones a López.

El viacrucis siguió con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), quien pidió el pago de $2’070.791 por parafiscales, los cuales acordaron pagar en la jornada. En continuación, el turno llegó para el IMRD, que aseguró por medio del apoderado Misael Zambrano y del director Oscar Montes Ararat, que la deuda vencida estaba por los $1.029 millones al 31 de septiembre de este año. El Instituto Municipal de la Recreación y el Deporte subrayó que el Cúcuta no se había acercado a pagar esos compromisos. Frente a esto, Juan Carlos Paredes salió a decir que estaba en proceso el adelanto de $1.500 millones de la Dimayor, por derechos de televisión, y que con ese dinero se pagaría la deuda. El representante de la escuadra fronteriza dijo en la audiencia que igualmente estaban a la espera de que en el Concejo de Cúcuta se aprobaran los alivios tributarios del Decreto 0149 de 2020, que la Corte Constitucional declaró inexequibles. Vale la pena recordar, que al rojinegro le declararon improcedente una tutela en la que reclamaba el derecho a la igualdad y en la que de fondo se buscaba que se le fuera incluido en los descuentos.

A esta oferta de esperar los dineros de la Dimayor, el IMRD exigió una garantía real que diera certeza del cumplimiento, por ejemplo, que la Dimayor desembolsara el pago directamente al IMRD. El presidente José Augusto Cadena afirmó que se iba a dirigir a la Dimayor para que los dineros llegaran directamente al IMRD, como se estaba planteando. Sin embargo, el instituto insistió en que, si no se presentaba una garantía real, se debería continuar con la audiencia.

Por su parte, la Alcaldía de Cúcuta llegó con su pedido del pago de $545 millones de la deuda vencida. En ese momento, la delegada de la administración municipal, Marcela Rodríguez, reveló que la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) le había enviado una carta al alcalde Jairo Yáñez, solicitándole que aplazara la audiencia. A razón de esto, Yáñez pidió como garantía un pagaré firmado por Ramón Jesurún, presidente de la FCF donde se avalara el pago de la deuda antes del lunes. A esta solicitud se unió el IMRD. “Con la firma de la Dimayor no aceptaría, ya que existe el antecedente de incumplimiento”, dijo Yáñez.

Durante la diligencia, Edwin Del Castillo, ex entrenador de las divisiones menores del club, notificó deudas laborales por $27’644.000, reclamando su pago inmediato. “Los trabajadores de divisiones menores no tienen contrato, les adeudan salarios. Me permito solicitarle se impongan sanciones o multas sucesivas, puesto que los incumplimientos son reiterados”, señaló. La delegada de la Superintendencia de Sociedades notificó que compulsaría copias al Ministerio del Trabajo. Los otros acreedores fueron el exjugador Damián Malrechauffe, de quien se demostraron soportes de pago, la Promotora de finca raíz ($7’200.000) y a la misma Supersociedades.

En consecuencia, a la solicitud de los acreedores y lo pactado, la delegada ordenó una suspensión de cuatro horas para que el Cúcuta llegara con “los pagos indicados a Javier López, Carmelo Valencia, el ICBF, Promotora de finca raíz, a la Superintendencia de Sociedades, a Colpensiones y a Edwin Del Castillo y que se suscriban los documentos requeridos por la Alcaldía de Cúcuta y el IMRD”.

Al reanudarse la audiencia, el Cúcuta Deportivo mostró los comprobantes de pago a López, Valencia, ICBF, Promotora de finca raíz y a Edwin Del Castillo. Mientras que con la Supersociedades y Colpensiones quedaron en trámite, sin impedimento de los acreedores. El punto álgido del asunto llegó cuando el IMRD y la Alcaldía de Cúcuta afirmaron que no hubo un acercamiento con el club ni se había normalizado la deuda. En medio del receso, la Dimayor envió una carta a la Supersociedades en donde anunciaba que el adelanto de los derechos de televisión estaba en trámite, porque faltaba la aprobación de dos de los 36 presidentes de los clubes afiliados. La División Mayor del Fútbol Colombiano precisó en el documento que de no lograrse la totalidad de apoyos, se iba a efectuar una asamblea la próxima semana, para someter a votación este salvavidas al Cúcuta. En cuanto al pagaré pedido como garantía por el alcalde Yáñez, no resultó viable en el sentido de que la FCF no es responsable de los dineros a cargo de la Dimayor. Por ello, tanto el IMRD como la Alcaldía pidieron que se procediera conforme a la ley.

La delegada, anunciando que no podía dar más prórrogas debido a que esta era la cuarta audiencia en el año, tomó la decisión de decretar el incumplimiento del acuerdo de reorganización y declarar la terminación del mismo. De la igual manera, decretó la apertura del proceso de liquidación judicial del Cúcuta Deportivo.

Tras el anuncio, Juan Carlos Paredes en representación del conjunto cucuteño, en reposición alegó que la próxima semana podían efectuarse los pagos con el adelanto de la Dimayor. Sin embargo, ambos acreedores (la Alcaldía y el IMRD) alegaron su rechazo en contra del recurso interpuesto y posterior a esto la Supersociedades confirmó y dejó en firme el fallo.

Ahora, la Superintendencia delegará a un liquidador auxiliar de la justicia, quien llegará a administrar la institución rojinegra para empezar a pagar las acreencias, advirtiendo que los administradores, asociados y controlantes, a partir de la expedición del auto, están imposibilitados para efectuar operaciones en desarrollo de su actividad comercial. En el auto leído por la delegada Jaimes, también se decreta el embargo y secuestro de los bienes, haberes y derechos, propiedad de la sociedad susceptible de embargo; y que los deudores del Cúcuta solo podrán hacer los pagos al gerente liquidador, entre otros detalles judiciales.

Misael Zambrano, abogado asesor externo del IMRD (La Opinión)

Incumplir el acuerdo de reorganización empresarial, irrespetar a la hinchada con declaraciones hirientes, no pagarles a sus empleados y en sus siete años de administración tener al equipo dos veces por fuera de la ciudad, hicieron que gran parte de los cucuteños deseara que José Augusto Cadena se fuera de la institución.

En la audiencia, se presentó una postura firme por parte del Instituto Municipal de Recreación y Deportes (IMRD) y de la Alcaldía de Cúcuta, para que Cadena cumpliera con el pago de las deudas vencidas, como eso no fue posible y tampoco se ofrecieron garantías reales, no hubo acuerdo y la Superintendencia de Sociedades decretó el inicio del proceso.

“Nuestra intención no era liquidar. Fue una decisión complicada. En ese momento confluye la situación como cucuteño, como hincha. La ciudadanía debe tener claro que se intentó hasta el último momento y con la benevolencia de la misma Supersociedades, que fue un poco laxa. La audiencia se alargó hasta donde más se pudo para evitar una liquidación de esta sociedad, que no es una sociedad cualquiera, sino que derivan en ella muchos sentimientos de la ciudad”, afirmó el especialista en Derecho Laboral, Derecho Administrativo y master en Derecho Procesal.

La deuda que, si bien la vencida era de 1.029 millones, en total es cercana a los 1.700 millones, según contó el director del IMRD, Oscar Montes Ararat. “La deuda del Cúcuta es una obligación bastante antigua. Corresponde a los impuestos de espectáculos públicos de 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010, y fue graduada y calificada en el acuerdo de reorganización, en el que estaba subsumido el Cúcuta”, aclaró Zambrano.

“Es una circunstancia que no podemos negar, que nos sorprendía que en el Cúcuta no había una intención de buscar un acercamiento, una posible salida de esta obligación que siempre permaneció insoluta. Fue una situación que no se pudo normalizar”, contó el abogado quien años antes le había ganado dos procesos a Cadena, con exempleados del club.

“Confluyen muchos sentimientos encontrados. Lamentablemente, debemos decir que es el mejor paso en aras de recuperar la dignidad del Cúcuta Deportivo, de su hinchada. Lo que se percibía en la ciudadanía era un reclamo y un clamor generalizado. La gente estaba cansada y golpeada por esta administración que regentaba el equipo”, confesó.

Igualmente indicó que el IMRD, estará muy atento a esta nueva etapa y a la llegada del gerente liquidador.

Además ‘Lo que hizo Cadena con los jugadores fue una canallada’ (La Opinión)

El plantel fue abandonado, debía regresarlos a la ciudad.

La frondosa tormenta extradeportiva que vive el Cúcuta Deportivo sigue estando latente a la espera de la llegada de un gerente liquidador, que será delegado por la Superintendencia de Sociedades para que tome las riendas del club.

Por ahora, el motilón que no podrá jugar hasta la llegada del liquidador, y los jugadores están en vilo sobre si podrán ejercer o no su trabajo en el resto del año.

El plantel, que en estos momentos se encuentra en Armenia, denunció que no estaban pagos el hotel, ni tenían tiquetes de regreso.

A esto, la Dimayor se hizo cargo con los gastos del equipo. También, Oscar Montes Ararat, director del Instituto Municipal para la Recreación y el Deportes (IMRD), se organizó junto a unos empresarios de la ciudad para aportarle a delegación viajera.

“Recogimos recursos con unos empresarios de la ciudad para pagar un tema de transporte allá y el alojamiento acá de dos miembros de la nómina viajera, quienes al llegar a Cúcuta no tienen donde hospedarse”, le afirmó a La Opinión el director.

En referencia a la incertidumbre que vivieron los jugadores, Montes expresó que fue una canallada.

“Lo de Cadena (expresidente del Cúcuta) fue una canallada. ¿Cómo es posible dejarlos sin con qué venirse? ¿Cuándo iban a pagar el hotel? Todos esos gastos corrían por el equipo y tuvieron que dejarlos con anticipación”, reclamó. Asimismo, fue enfático en que por moral y éticamente, existen implicaciones para no dejar a los jugadores en ese estado.

“La dirigencia tenía una desorganización gigante y la Dimayor debe penalizar a Cadena por eso, que no se comprometa la ficha. Si hay un responsable para alguna sanción debe ser Cadena”, subrayó Montes Ararat.

En este momento, el plantel se encuentra en la capital del Quindío a la espera de su regreso, que se debe efectuar. Es necesario recordar que a los jugadores se les quedó debiendo sus salarios de los meses de septiembre y octubre.

El liquidador (La Opinión)

Arturo Acosta Villaveces será el liquidador.

Arturo Acosta Villaveces, abogado de la Universidad del Rosario y especialista en derecho tributario, asumirá las riendas del Cúcuta Deportivo en su proceso de liquidación judicial. En su hoja de vida, Acosta presenta un amplio recorrido en el sector empresarial.

"La consultoría en el sector inmobiliario lo ha llevado a trabajar con empresas tales como el Grupo Conconcreto, Pedro Gómez & Cía., Manufacturas de Cemento S.A., Constructora Colpatria, Constructora Bolivar, Camargo Correa de Brasil, Canales Andrade & Cía SAS, Arias Serna y Saravia, Espacios Urbanos, Casa de Campo, Prodesa S.A., Incol, Gayco Ingenieros Constructores, Juan Gaviria Restrepo y Cía., Luis Soto & Cía., Amarilo, Vicón, Toro Ortíz y Cía., Falabella, Mall Plaza, Ospinas & Cía., Alianza Fiduciaria, Fiduciaria Central, FiduBogotá, Acción Fiduciaria, FiduColombia, etc.Adicionalmente, Arturo Acosta Villaveces ha sido consultor de empresas del sector financiero y del sector real, entre ellas Nortel, General Motors, Eveready, Procter & Gamble, Chubb de Colombia, Mamut de Colombia, Protabaco, Pacific Rubiales, Asocaña y muchas más de nacionalidad Colombiana y extranjera", expone en su portal web.

Acosta Villaveces tendrá la tarea de revisar cómo está el club para empezar el camino de pagar las acreencias de la sociedad. El liquidador fue asignado por la Superintendencia de Sociedades, de una lista de auxiliares de la justicia que tiene establecido para tal labor.

De igual forma, en su porta da a conocer que ha sido miembro de las Juntas Directivas de Protabaco SAS (Presidente), Mamut de Colombia S.A., Vicón S.A., Juan Gaviria Restrepo & Cía. Y Luis Soto y Cía. S.A., Politécnico Grancolombiano Institución Universitaria, y Universidad del Istmo (Panamá). Gun Club de Bogotá (Secretario), Club El Rincón de Cajicá (Presidente), Club Payandé de Villeta (Tesorero), Emcocables S.A., y otras empresas incluida la Compañía Colombiana de Seguros de Vida S.A. (Colseguros) y Aseguradora El Libertador S.A. (Seguros Bolivar S.A.).

El Cúcuta Deportivo somos todos Cristian Buitrago (La Opinión)

Una tarde cualquiera del año 1978, me encontraba en actividades extracurriculares en el Colegio Calasanz, cuando de manera sorpresiva entró a la institución una cantidad de jugadores de gran talla y con uniformes de entrenamiento rojo y negro.

Nunca había visto un verdadero equipo de futbol de cerca y menos poder saludarlos y estrechar sus manos. Recuerdo con admiración a la Bruja Verón, quien hacia parte de esa plantilla histórica. Desde ese mismo instante, aun siendo niño, empecé a ser un seguidor ferviente del Cúcuta Deportivo.

Mientras estuve en el colegio nunca pude ir al estadio a verlo jugar, sin embargo, estando en Bogotá era toda una pasión ir a ver jugar a nuestro Cúcuta en el Estadio el Campín y en especial, salir con la satisfacción de que siempre que el Cúcuta jugaba con el encopetado Millonarios, le ganaba o le empataba en su campo, así estuviera en las últimas posiciones de la tabla.

Cuando el Cúcuta Deportivo descendió a la B, una tristeza embargó a todos sus seguidores, pero eso no fue razón para retirarle el respaldo y muchos menos el afecto que le tenemos y que le seguiremos teniendo a nuestro equipo. Antes que desfallecer, la hinchada roja y negra, con la fe del carbonero, esperamos pacientemente la oportunidad del ascenso y a fe que lo logramos con una actuación histórica para el fútbol nacional al ganar el torneo de acenso y campeonato profesional, lo que le valió el irrevocable remoquete del “doblemente Glorioso Cúcuta Deportivo”.

La participación en Copa Libertadores fue sencillamente delirante, no sólo la hinchada cucuteña sino el país se paralizó ante la increíble campaña de este equipo que goleó en México y remontó al invencible Boca Junior, con toda su trayectoria.

Sin embargo, en la “bombonera” fuimos víctimas de la presión de los argentinos que hicieron reanudar un partido en el que literalmente no se veía y cuyo gol de córner a oscuras producto de la densa neblina, nos lapidó, haciéndonos presa de una jauría liderada por una hinchada que literalmente nos comía a punta de canticos y gritos de euforia.

El Cúcuta Deportivo no merece el entierro de quinta que un indolente empresario quiere hacerle, pensando únicamente en su bolsillo, cercenando la ilusión de un pueblo y el recuerdo de grandes gestas y hazañas que hoy son parte del tesoro histórico cultural de nuestra región y que un insensible presidente no podrá arrebatárnoslas.

No pudimos estar en la Bombonera para impedir que nos robaran la Copa Libertadores, pero hoy si estamos en Cúcuta para impedir que nos roben el equipo, el sueño y sobretodo la pasión.

El Cúcuta Deportivo es el patrimonio inmaterial de todos los nortesantandereanos y no permitiremos que nos lo rapen, pues estamos cansados de tanta pasividad cómplice con las injusticias que nos ocurren.

Es necesario unirnos en una sola causa común y proteger lo que es nuestro. El Cúcuta es un pedazo de nuestro corazón. Hagamos algo y salvémoslo porque el Cúcuta no merece la muerte de quinta que un insensible empresario quiere darle. Es necesario recordar que más que un equipo, el Cúcuta Deportivo somos todos.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.