Orlando Carvajal (La Opinión) / La Opinión
Conocidos los resultados del estudio de prefactibilidad contratados por el Gobierno nacional con la firma APCA, integrada por Ardanuy Ingeniería S.A., Durán y Osorio Abogados Asociados S.A.S., Steer Davies & Gleave Limited y Deloitte Asesores y Consultores, la atención se centra ahora en la contratación de los estudios de factibilidad, un proceso que, hasta el momento, no da señales de iniciar.
Así lo advirtió la Sociedad de Amigos de Norte de Santander, organización que insistió ante el Gobierno nacional en la necesidad de avanzar a esta nueva fase, la cual abriría al departamento alternativas estratégicas para el transporte de carga y pasajeros en su conexión con la Costa Norte del país.
“El Tren del Catatumbo pareciera estar embotado, si se observa a diario la agenda del alto gobierno, donde se anuncian nuevos estudios para proyectos ferroviarios en el sur, centro y norte del país, pero no se registran avances concretos para este corredor”, señaló Alberto Monroy, presidente de la Sociedad.
El directivo indicó que continuarán insistiendo ante el Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para obtener información clara sobre la segunda fase del proyecto, correspondiente a los estudios de factibilidad, así como sobre la tercera fase, relacionada con la proyección del proceso licitatorio, que aún están pendientes.
Por su parte, el director de la Corporación para el Desarrollo Integral de Cúcuta y Norte de Santander (Procúcuta), Antonio Ríos, manifestó que, debido a la actual etapa electoral, no hay un panorama optimista frente a la posibilidad de que el Gobierno nacional alcance a abrir los procesos licitatorios para contratar la fase de factibilidad, ya que los tiempos resultan estrechos para la elaboración de los pliegos de condiciones.
No obstante, consideró deseable que desde ahora se avance en las etapas precontractuales, que suelen ser complejas y demandan una preparación técnica y jurídica rigurosa.
Gobernación socializó resultados de la prefactibilidad
El gobernador William Villamizar, en articulación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP), la Fundación Conexión Región y Corpatrimonio, socializó a finales del año anterior los resultados de los estudios de prefactibilidad y de revitalización del corredor férreo, con los que se busca reactivar la histórica red ferroviaria del departamento y conectar la región del Catatumbo con el corredor férreo central del país.
El estudio de prefactibilidad plantea un trazado de 247 kilómetros entre Cúcuta y La Gloria (Cesar), con conexión al corredor férreo central, e incluye la construcción de 46 túneles y 133 puentes.
El proyecto, cuya inversión estimada asciende a $26,5 billones de pesos de recursos del orden nacional, permitiría movilizar más de 7.300 toneladas diarias de carga, beneficiando a municipios PDET y generando, en el mediano y largo plazo, alternativas de transporte para pasajeros.
De manera complementaria, la Fundación Conexión Región y Corpatrimonio presentó la propuesta de revitalización del Corredor Férreo Oriental, que contempla 460 kilómetros distribuidos en rutas estratégicas: Norte (Cúcuta–Puerto Santander), Catatumbo (Cúcuta–Tibú–Convención–La Mata), Sur (Cúcuta–Pamplona), San José (carga y pasajeros), además de corredores metropolitanos y de tranvía para la movilidad futura de Cúcuta y su área metropolitana.
El gobernador William Villamizar destacó que este proceso no solo apunta a la recuperación de un patrimonio histórico, sino que busca impulsar el desarrollo productivo y logístico de la región.
“El Tren del Catatumbo representa una oportunidad histórica para nuestra economía agrícola, minera y turística. Al mismo tiempo, fortalece la conectividad con el país y con Venezuela. Este primer estudio es fundamental para tomar decisiones y avanzar, entre todos, en una alianza público-privada que permita convertir este sueño en realidad”, afirmó el mandatario.
La Gobernación resaltó, además, que la revitalización férrea se articula con el Pacto Catatumbo, un instrumento de transformación regional orientado a apalancar recursos con participación institucional, social y privada, y a consolidar una estrategia que combine competitividad, turismo patrimonial y paz territorial.
Al cierre de 2025, la ANI reestructuró los proyectos férreos priorizados por el Gobierno nacional y anunció la contratación de los corredores Bogotá–Belencito y del Pacífico, con inversiones superiores a los 585 mil millones de pesos.
Actualmente, la entidad mantiene activos varios proyectos clave para la reactivación ferroviaria del país, entre ellos: el Corredor Férreo Central (incluidos los tramos Buenaventura–Palmira y Villavicencio–Puerto NO, ya que a medida que avancen las otras interconexiones, más improbable es que en el futuro incorporen la interconexión de la parte oriental del país y de Venezuela. Por lo menos debemos exigir la continuidad de la fase de factibilidad. Los proyectos esenciales deben ser ajenos de condiciones electorales y se tiene que avanzar, porque todos sabemos lo importante que son los estudios previos, que, exigen tiempo y dedicación para demostrar técnicamente la necesidad de su ejecución, para el desarrollo de la región.
Es necesario formar un ‘task force’ con representantes del ejecutivo regional (gobernación y alcaldías), parlamentarios locales (senadores y representantes), entidades relacionadas e interesadas con este proyecto como lo han manifestado la Cámara de Comercio, candidatos a entes parlamentarios, Fundaciones, etc… ¡La unión hace la fuerza!
A continuación, un verdadero ejemplo de participación para impulsar un proyecto beneficioso para una región:
En el Huila están con optimismo por sus vías férreas, sin tener todavía el Estudio de Prefactibilidad, en el Norte de Santander hace 14 meses lo tenemos y ahí nos estancamos.
Desde la Sociedad de Amigos del Norte de Santander, seguimos presionando ante la Presidencia de la República, Ministerio de Transporte y la Agencia Nacional de Infraestructura solicitando información sobre las acciones que consoliden y proyecten las dos etapas pendientes: Proyecto de Factibilidad y Licitación para la Construcción del Tren del Catatumbo. Alberto Monroy. Sin embargo, la acción no dio resultado:
TREN DEL CATATUMBO NO AVANZARÁ A FASE DE FACTIBILIDAD, AL MENOS POR AHORA: GOBIERNO NACIONAL
Pese a que los estudios de prefactibilidad del Tren del Catatumbo ya fueron culminados, el proyecto no está contemplado para avanzar hacia la etapa de factibilidad durante el actual Gobierno Nacional, lo que deja a Norte de Santander por fuera del impulso que vive el sector férreo en Colombia en el corto plazo.
Así quedó evidenciado en la respuesta entregada por el Ministerio de Transporte a un derecho de petición radicado en diciembre de 2025 por el presidente de la Sociedad Amigos de Norte de Santander, Alberto Monroy, en la que se detalla el estado de la política de reactivación ferroviaria impulsada por el Gobierno del Cambio.
Según el documento oficial, el Ejecutivo se fijó como meta para el presente cuatrienio la estructuración y adjudicación de cerca de 1.900 kilómetros de la red férrea nacional, con proyectos que actualmente avanzan en fases de operación, preconstrucción o estructuración. Sin embargo, dentro de esa priorización no aparece el corredor férreo del Catatumbo.
De acuerdo con la cartera de Transporte, los esfuerzos del Gobierno están concentrados en corredores estratégicos como Chiriguaná–Santa Marta, que ya se encuentra en operación; La Dorada–Chiriguaná, cuya Asociación Público-Privada fue adjudicada en 2025; el Tren del Pacífico, que avanza hacia la fase de factibilidad en el tramo Buenaventura–Palmira; la conexión férrea de la Región Metropolitana de Bogotá; el proyecto Villavicencio–Puerto Gaitán y la rehabilitación de los tramos Yumbo–Caimalito y Zarzal–Tebaida, entre otros.
En contraste, el Tren del Catatumbo figura únicamente como un proyecto con estudios de prefactibilidad finalizados por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), sin que actualmente se adelanten procesos para su estructuración o factibilidad.
El Ministerio confirmó que los estudios de prefactibilidad integral del proyecto, que contempla el trazado La Gloria – El Carmen – Convención – Teorama – El Tarra – Tibú (Sur) – Puerto Santander – El Zulia – Cúcuta, fueron concluidos satisfactoriamente en diciembre de 2024 y posteriormente entregados a la cartera de Transporte. No obstante, aclaró que estos análisis técnicos no obligan al Gobierno a ejecutar o avanzar de manera inmediata hacia las siguientes fases.
“La información contenida en dichos estudios constituye un insumo para la formulación de política pública y no compromete decisiones del Gobierno Nacional respecto a la ejecución o al avance inmediato hacia las siguientes fases del proyecto”, señala la respuesta oficial.
El documento también advierte que, en la actualidad, el sector transporte no tiene en ejecución la etapa de factibilidad del Tren del Catatumbo, aunque reconoce que existe una evaluación sobre la posibilidad de avanzar en dicha fase durante el presente cuatrienio, condicionada a la planeación técnica, la disponibilidad presupuestal y la priorización de inversiones.
Para líderes regionales, esta decisión representa un rezago frente al dinamismo que está tomando el sistema ferroviario en otras zonas del país, que ya cuentan con contratos adjudicados o en proceso de estructuración, mientras Norte de Santander deberá esperar para materializar un proyecto que ha sido considerado clave para la competitividad y la integración logística de la región.
Pese a ello, el Ministerio de Transporte reiteró que el corredor férreo del Catatumbo es estratégico para la conectividad regional, nacional e internacional y que hace parte de la visión de la Red Férrea Nacional proyectada al año 2050, lo que deja abierta la posibilidad de que el proyecto sea retomado en administraciones futuras.
Asimismo, la entidad recordó que las regiones pueden promover iniciativas férreas mediante financiación territorial o alianzas público-privadas, conforme a lo establecido en la Ley 1508 de 2012, mecanismo que permitiría mantener vigente la aspiración de conectar a Norte de Santander con el sistema ferroviario nacional.
¡ALERTA! Y LOS LÍDERES NUESTROS CALLADITOS..., SÓLO SIRVEN PARA BUSCAR VOTOS, ¿PARA QUÉ?
A continuación, uno de los motivos que justificaría la conveniencia de construir un tren desde Cúcuta hacia la región del Catatumbo.
El relámpago del Catatumbo señala la ruta del lago
Por: Rubén Zamora
Durante décadas, el Catatumbo ha sido narrado principalmente desde sus carencias: pobreza, conflicto armado, economías ilícitas, débil presencia institucional y aislamiento. Aunque estos problemas son reales, esa mirada resulta insuficiente para comprender el potencial estratégico de una región ubicada en el nororiente colombiano, conectada histórica y geográficamente con Venezuela y con el sistema del lago de Maracaibo.
El desafío consiste en cambiar la pregunta. Más que preguntarnos qué le falta al Catatumbo, deberíamos preguntarnos qué puede construirse a partir de sus capacidades productivas, ambientales, culturales y geográficas.
El territorio tiene condiciones para articular agricultura, agroindustria, logística, turismo de naturaleza, investigación científica y economía social. Pero convertir esas posibilidades en desarrollo exige superar una visión fragmentada de las políticas públicas. Infraestructura, educación, seguridad, protección ambiental e integración fronteriza deben hacer parte de una estrategia regional de largo plazo.
En ese contexto, proyectos como la Universidad del Catatumbo y las inversiones para mejorar la conectividad vial adquieren una dimensión que trasciende la obra física. Su verdadero valor dependerá de su capacidad para generar conocimiento, empleo, innovación y oportunidades para las comunidades. Una carretera puede conectar dos puntos; una política de desarrollo puede conectar personas con mercados, educación y bienestar.
Una región que no termina en la frontera
La relación del Catatumbo con el lago de Maracaibo no es solamente una posibilidad económica. Es una conexión geográfica e histórica determinada por los ríos, los intercambios comerciales y las dinámicas sociales que precedieron a las fronteras políticas actuales.
El río Catatumbo desemboca en el lago de Maracaibo y configura una conexión natural entre Colombia y la cuenca venezolana. Esta condición plantea una discusión estratégica sobre cómo aprovechar la integración fronteriza sin desconocer las restricciones ambientales, la seguridad y la soberanía de ambos Estados.
Una eventual conexión logística hacia el lago de Maracaibo, acompañada de un paso fronterizo por Tibú, no debería reducirse a la construcción de una carretera. Requeriría estudios de factibilidad, evaluación ambiental, acuerdos binacionales, planificación territorial y participación efectiva de las comunidades. Su propósito debería ser integrar producción, transformación, comercio, servicios y conocimiento a escala regional.
Tibú podría desempeñar, bajo esta perspectiva, un papel estratégico como nodo de articulación fronteriza. Pero esa posibilidad solo será viable si la infraestructura se acompaña de institucionalidad, seguridad, inversión productiva y oportunidades para la población local.
Producir sin destruir
El futuro económico del Catatumbo tampoco puede construirse a costa de sus ecosistemas. La región enfrenta presiones por la deforestación, las economías ilícitas y un ordenamiento territorial insuficiente. Por ello, cualquier estrategia productiva debe incorporar restauración ecológica, protección de fuentes hídricas y modelos agropecuarios sostenibles.
La transformación agroindustrial puede aumentar el valor de la producción campesina, generar empleo y abrir nuevos mercados. El objetivo, sin embargo, no debería ser simplemente producir más, sino producir mejor, transformar en el territorio y distribuir de manera más equitativa los beneficios.
En esta transformación, el conocimiento es una infraestructura tan importante como las carreteras. Una institución universitaria con vocación regional podría investigar la biodiversidad, los sistemas productivos, el agua, la transición energética y las tecnologías apropiadas para el territorio. Formar profesionales vinculados a las necesidades locales sería una de las formas más concretas de convertir la educación superior en política de desarrollo.
Nada sobre el Catatumbo sin sus comunidades
Ninguna estrategia regional será sostenible si se diseña al margen de quienes habitan el territorio. El pueblo Barí, las comunidades campesinas y las organizaciones sociales deben participar efectivamente en las decisiones sobre infraestructura, recursos naturales, conservación ambiental y desarrollo productivo.
El desarrollo no puede entenderse como una intervención externa, sino como un proceso concertado con quienes conocen y habitan el territorio. Del mismo modo, superar la violencia exige más que respuestas militares o policiales: requiere instituciones legítimas, justicia, educación, empleo, infraestructura y participación democrática.
La consolidación de una economía legal capaz de competir con las economías ilícitas dependerá, en buena medida, de que las familias encuentren alternativas reales para permanecer y progresar en su región.
Construir el propio centro
El Catatumbo necesita obras, pero sobre todo necesita una visión compartida que integre conectividad, educación, producción, protección ambiental, seguridad, integración fronteriza y participación ciudadana. El objetivo no es convertirlo en una simple zona de tránsito hacia otros mercados, sino fortalecer su capacidad para generar valor dentro del propio territorio: que un productor pueda transformar y comercializar su cosecha; que un joven acceda a educación superior sin abandonar su región; que la biodiversidad sea fuente de investigación y empleo; y que la frontera funcione como espacio de intercambio regulado y cooperación.
El relámpago del Catatumbo, visible sobre el lago de Maracaibo, ofrece una poderosa imagen para pensar ese futuro. Más allá de la metáfora, existe una conexión geográfica que invita a replantear la manera en que Colombia observa esta región.
El Catatumbo no tiene por qué seguir definido por su condición periférica. Puede convertirse en un territorio estratégico para la integración binacional, la producción sostenible y el conocimiento, siempre que las decisiones se sustenten en evidencia, planificación y participación ciudadana.
El desafío no consiste solamente en llevar el desarrollo al Catatumbo, sino en permitir que el propio territorio participe en la definición de qué desarrollo necesita y hacia dónde quiere avanzar.
Quizá por eso el relámpago que ilumina cada noche el horizonte del lago pueda adquirir un nuevo significado: no como símbolo de un territorio condenado a esperar, sino como señal de una región capaz de construir, desde sus propias capacidades, una nueva relación con Colombia, con Venezuela y con el mundo.
Nota del recopilador.- Como se ha leído en este artículo la respuesta oficial del Gobierno Nacional, en base al estudio de prefactibilidad, es que, por el momento decidió no continuar con la fase de factibilidad y dejarlo en pausa. Esto no se puede permitir, porque eso equivale a que nos eliminen del proyecto macro. Se debe pedir: 1°.- Que se finalice la factibilidad completamente, con sus productos y diseños preliminares; 2°.- Reservar un presupuesto para 2027 para la factibilidad de la mejor opción; 3° Elaborar un esquema de construcción por tramos.
En otras palabras, a medida que nos adentramos en el proyecto, conseguiremos más beneficios que justificarán la viabilidad de la obra. Debemos ver este super proyecto con una visión amplia y con visión de desarrollo de la región y como una gran oportunidad que se nos presenta, si no nos dejamos sacar del proyecto macro. Por eso es que ese grupo de líderes nortesantandereanos deben luchar porque se continúe con la fase de factibilidad, es imperativo hacer estrategias propias si es necesario, quizás haciendo actividades parciales de montos manejables con terceros,
Ahora, como lo dijo Gustavo La-Rotta director de estrategia de ProCúcuta, es que la propuesta se traduzca en proyecto con financiación, responsable y cronograma, para eso hay que estar encima del mismo y aglutinar los esfuerzos para lograrlo.
Recopilado por: Gastón Bermúdez V.
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