PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

jueves, 10 de diciembre de 2020

1796.- CUCUTA, EL PORTON VIVO DE LA FRONTERA

Celmira Figueroa (La Opinión)

 

Panorámica de Cúcuta, en donde se resalta su verdor y su extensión acelerada como un pulpo 
extendiendo sus brazos hacia el área metropolitana.

Cúcuta, enclavada en la cordillera oriental, es considerada la frontera más viva de Latinoamérica y es muy apetecida por su ubicación estratégica.

Articula su comunicación terrestre con Venezuela por tres puentes que se extienden como brazos: el ‘Francisco de Paula Santander’, el ‘Simón Bolívar’ y ‘Tienditas’.

En otrora atrajo a muchas personas de otras regiones del país que querían usarla como paso para cruzar al petrolero país vecino en busca de oportunidades o como refugio ante amenazas o persecuciones. Muchos conquistaron sus objetivos y echaron raíces convirtiéndose en colombo-venezolanos. Otros retornaron décadas después decepcionados ante la devaluación del bolívar.

Carente de industrias, pero motivada por un comercio avivado por los venezolanos, Cúcuta se olvidó de crear empresas y vivió hasta hace unos siete años metida en esa ‘burbuja’ de cristal. Los que invirtieron ‘al otro lado’ se fueron a pique y con las manos vacías han arañado día a día, en esta franja fronteriza, para conseguir el pan diario.

Sin embargo, por su calidad de la arcilla se abrieron fábricas exportadoras y las decenas de minas de carbón alivian un poco la carga laboral.

La ciudad por estar asentada en un valle se torna cálida la mayoría del tiempo, pero sus habitantes pueden, en 45 minutos, gozar de un mejor clima en otros municipios.

Por sus calles y el área metropolitana, antes rodaban solo carros con placas venezolanas y se ‘alimentaban’ de gasolina en las bombas fronterizas ubicadas en Ureña y San Antonio del Táchira. Las concesionarias pusieron sus ojos en esta capital llenando ese vacío y ‘ruedan’, ahora sí, placas colombianas.

Es considerada ‘Ciudad Verde’, porque en cada metro de distancia hay plantado un árbol de diversas especies, y se puede constatar desde lo alto, cuando se está a punto de aterrizar en el Camilo Daza.

Cúcuta se levantó, también como el Ave Fénix de entre las cenizas que dejó el devastador terremoto de 1875. Y se sigue sacudiendo de todas las ‘plagas’ que han tratado de borrarla del mapa como la disputa permanente de territorio protagonizada por grupos ilegales.

A pesar de que su río no es abundante como el Magdalena tiene un malecón de unos dos kilómetros que ha servido de atractivo. Allí se concentran, por las noches, los jóvenes que dan rienda suelta a la diversión o simplemente se dan cita en los numerosos restaurantes que abren sus puertas con variedad de comidas.

También es aprovechado para las caminatas por los senderos ecológicos, o para montar bicicletas por las demarcadas ciclovías, o patinar o simplemente trotar o caminar bordeando el Pamplonita, acompañado de familiares y las inseparables mascotas.

Cúcuta, capital de Norte de Santander, es la única ciudad fundada por una mujer: Juana Rangel de Cuéllar, quien desde su casa en El Carmen de Tonchalá firmó las escrituras para dar vida a este Portón de la Frontera, que inspiró a Jorge Villamil.

Y los domingos (antes de la declaratoria de pandemia) volvieron a tener sentido para los hinchas de su equipo rojinegro que regresaron al estadio General Santander a llenar las gradas como en las épocas gloriosas.  A concentrar la mirada en esa cancha por donde pasaron, entre otros, jugadores como Hugo Horacio Lóndero, ‘Burrito’ González, Faustino ‘Tino’ Asprilla, Macnelly Torres, Ricardo Viera, Rolando Serrano, Gilberto ‘El Palomo’ Ramírez, Arnoldo ‘El Guajiro’ Iguarán, Sergio Santín, Miguel Ángel Pupo, Blas Pérez y ‘El Palomo’ Usuariaga.

La Perla del Norte ha visto nacer a grandes atletas como las tenistas Fabiola Zuluaga y María Camila Osorio, al máximo goleador de la Copa Mundo 2014 y actual jugador del Real Madrid, James Rodríguez, a los gimnastas Alexander Rangel Pineda, Jesús Romero y Jossimar Calvo, el colombiano más laureado en los Juegos Panamericanos.

También vio nacer a uno de los considerados mejores presidentes de Colombia: Virgilio Barco Vargas, quien gobernó durante el cuatrenio 1986-1990.

Y al padre Rafael García Herreros, quien fundó el programa televisivo Minuto de Dios, obra que se extendió a la fundación de barrios y colegios.

Cúcuta fue la primera ciudad del país en contar con un ferrocarril a finales del siglo XIX.

Y por su ubicación geográfica ha servido para la organización de dos conciertos internacionales. La primera edición se hizo el 16 de marzo de 2008 en el puente Simón Bolívar. El objetivo: reafirmar el mensaje de que los colombianos, venezolanos y ecuatorianos son hermanos sudamericanos, independientemente de la relación que exista entre la orientación política de los gobiernos de turno. Fue organizado por Juanes y participaron Alejandro Sanz, Juan Fernando Velasco, Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé y Ricardo Montaner.

El segundo, ‘Venezuela Aid Live’, organizado por Richard Branson y celebrado el 22 de febrero de 2019 en el puente Tienditas. Cantaron Reymar Perdomo, Miguel Bosé, Ricardo Montaner, José Luis Rodríguez “El Puma”, Reinaldo Armas, Santiago Cruz, Cusy, Cholo Valderrama, Jorge Glem, Reik, Chino, Lele Pons y Paulina Rubio, entre otros.

A pesar del cierre fronterizo, este Portón, considerado el más vivo de América Latina, se abrirá con la esperanza de que todo vuelva a ser como antes. 

 

 

 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V. 

martes, 8 de diciembre de 2020

1795.- GUILLERMO QUINTERO CALDERON, UN PRESIDENTE NORTESANTANDEREANO


Luis Eduardo Lobo Carvajalino  (Imágenes)


Guillermo Quintero Calderón, abogado y político conservador, militar y hacendado, de origen ocañero, fue Presidente de la República. Nació un 3 de febrero de 1832, hace 188 años, en una modesta población a orillas del rio Magdalena, llamada Puerto Nacional, un caserío, en aquel entonces, de 25 a 30 chozas, inhóspito e insalubre que, “es un lugar feo, el puerto más caliente del Magdalena, lugar por donde los pueblos de Ocaña exportan sus productos de café, tabaco, palo de tinte y algunos otros productos de consumo y los huevos se ampollan en siete días y los niños no se crían por causa del temperamento”.

Fueron sus padres Ildefonso Quintero Rizo, natural de Ocaña, eminente ciudadano que fuera gobernador de la Provincia de Ocaña en 1856, presidente del Cabildo de Ocaña y Ana Dolores Calderón, mujer de relevantes prendas morales, de gran espíritu piadoso y de austeras costumbres, quienes a raíz de ciertas contingencias parroquiales toman la decisión de huir de Ocaña para dirigirse a Bogotá, tomando el abrupto camino más expedito y único de la época, cual era llegar a Puerto Nacional donde, por accidente, nace Guillermo Quintero Calderón debido al estado de gravidez de su señora madre, para tomar una de las embarcaciones que subiendo por el rio Magdalena, los lleve a la capital.

Sus primeros estudios los realizó en el Colegio Pinillos de Mompox, no obstante, sus padres no gozar de una buena situación económica y, posteriormente en el año 1854 se traslada a Bogotá y se matricula como alumno del Colegio Mayor del Rosario, donde opta el título de Abogado. Al terminar sus estudios regresa a Ocaña donde realizó la mayoría de sus acciones y ejerció los cargos de alcalde y juez en los municipios de Convención y Cáchira y Jefe Departamental de Ocaña.

Pero desilusionado de la falta de rectitud de los jueces y considerando que sus opiniones políticas perjudicaban a sus clientes, decidió abandonar el ejercicio de la abogacía y adquirir una hacienda con una casa en medio del bosque, en la cima del monte para mirar desde allí con desdén y desprecio a jueces en los que la maldad puede confundirse con la de los delincuentes que ellos mismos sancionan y consideró funcionarios venales y sin Dios, dominados por el odio y la envidia.

 Cataluña se llamó la hacienda localizada en el municipio de Convención, tierra con abundantes bosques y propios para los cultivos de café, caña de azúcar y árboles frutales y se entrega a lo que consideró la época más feliz de su vida, la agricultura.

Luego de su permanencia en Ocaña, lo requiere el partido de gobierno para intervenir en una de las guerras civiles de mayor trascendencia histórica, la del 17 de junio de 1885, la Batalla de La Humareda, una batalla fluvial decisiva en la guerra civil de 1885, librada en El Banco, Magdalena, con valerosos soldados de Ocaña, Gramalote, Convención, Cáchira y Abrego. Fue la lucha del liberalismo radical contra las fuerzas de los liberales independientes y de los conservadores que apoyaban la Regeneración que acaudillada Rafael Núñez, quien ante el triunfo de las armas del gobierno, en discurso desde el palacio de gobierno, expresó:

La Constitución de Rionegro ha dejado de existir, sus páginas manchadas han sido quemadas entre las llamas de La Humareda. La Batalla de La Humareda fue base fundamental de la Constitución de 1886 y a Quintero Calderón lo consagró como una de las figuras más destacadas de Colombia y le valió el título de Héroe de La Humareda que le mereció reconocimientos como la Medalla al Héroe que la aceptó como la aprobación de los servicios a la causa de sus convicciones, y se le entregara en acto solemne el 6 de junio de 1886, donde también se leen poesías en su honor.

El Parte de la Humareda, de Miguel Antonio Caro:

Y ante el destrozo y el funeral espanto,
con ilusión clara y corazón sereno
Quintero escribe: la victoria es mía.

El Diez y Siete de Junio de Rafael Núñez:

Que en esta nueva guerra
de independencia has visto, patria amada,
que a superar alcance no hay ninguno
al del bravo Quintero.

Guillermo Quintero Calderón fue militar por la influencia de su padre, un ardoroso militarista, y sin haberse dedicado a los estudios militares logró una posición de mando en las tropas que comandó Tomás Cipriano de Mosquera contra la dictadura de José María Melo donde alcanzó la investidura de Teniente Efectivo hasta llegar a ser General de la República.

Como escritor redactó un amplio estudio sobre “Historia, Sociología y Economía de la Antiquísima Provincia de Ocaña”. Fue político y profesor de ciencia jurídica y un hombre de bien, hecho a fuerza de valor, extraído de la modestia de un hogar acuñado en la vieja usanza de las familias ocañeras y, según sus historiadores, no le acompañaron ni la soberbia ni la petulancia. Sus propósitos fueron patrióticos y nobles.

Quintero Calderón fue un grande de Colombia. Ocupó destacadas posiciones como juez, gobernador, representante, senador, consejero de Estado. El 26 de junio de 1886, es nombrado gobernador del Estado de Santander. Al terminar su administración es designado jefe del Estado Mayor del Ejército y el 31 de julio de 1900, el presidente encargado José Manuel Marroquín, lo nombra ministro de Gobierno.

Fue tachado de anticlerical, pero tuvo buenos amigos dentro del clero, como el ilustrado y virtuoso sacerdote ocañero, Ramón Amaya y Rubio.

Siendo Designado llegó a la Presidencia en reemplazo de Miguel Antonio Caro y tomó posesión en un acto sobrio que se lleva a efecto a la una de la tarde del día 12 de marzo de 1896, en el Salón de Audiencias de la Corte Suprema de Justicia, y al considerar que los partidarios de la Regeneración debían unirse para trazar una política de concordia sincera y efectiva, de respeto profundo a las leyes, a la justicia y al derecho y de benevolencia para con todos los partidos, designa un gabinete cuya misión sería ejecutar estas políticas.

Pero, Miguel Antonio Caro, quien reemplazaba en el poder a Rafael Núñez y al partido de gobierno, se declaran en contra de la orientación unificadora de Quintero Calderón. Ante esta declaratoria, el 17 de marzo del mismo año, cinco días después de haberse posesionado, se retira del cargo de Presidente, lo que le valió el título de El Presidente de los Cinco Días.

Guillermo Quintero Calderón, Francisco de Paula Santander, Ramón González Valencia y Virgilio Barco Vargas, como presidentes de la República, representaron con dignidad y decoro la provincia nortesantandereana en el gobierno central.

Retirado de la Presidencia fija en forma definitiva su residencia en Bogotá. Habita una modesta casa y cuando avanza en edad, sus amigos le dan la espalda porque ya no les útil y ni siquiera lo visitan. Allí vive alejado de todo y de todos y en la soledad y el olvido, aquél hombre de buenos propósitos para la patria y su partido, está próximo a morir y así se cumple, el día 14 de febrero de 1919 a las cuatro de la tarde, muere el General Guillermo Quintero Calderón a los 86 años de edad. Así, con la generosidad estoica de los antiguos griegos, termina su existencia este varón insigne, gloria de la República.


(*) Miembro de las Academias de Historia de Norte de Santander, Santander y Ocaña.

(**) Bibliografia:

- Biblioteca Autores Ocañeros. Tomo 16. ANTOLOGIA HISTORICA. Raúl Pacheco Ceballos.

- Biblioteca de Autores Ocañeros. Tomo 18. QUINTERO CALDERON. Presidente y Guerrero. Euclides Jaime G.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 6 de diciembre de 2020

1794.- ERASMO MEOZ, EL MEDICO DE CUCUTA


Carlos Luis Jácome


En los años anteriores inmediatamente a la guerra grande de 1899, los discípulos de Hipócrates que ejercían su noble profesión en la ciudad, no pasaban, pero ni siquiera llegaban a la media docena: Erasmo Meoz, Félix María Hernández, Sebastián Mantilla, Ildefonso Belloso y Carlos Rangel Garbiras, eran los cinco galenos que atendían de día y de noche  a los numerosos pacientes que la fiebre amarilla, como azote permanente, y periódicas epidemias de viruela, tos ferina, sarampión y disentería, multiplicaban por varias cifras, con regularidad desesperante.

De todos ellos, aunque por igual se esmeraban en enaltecer y hacer grato y útil el ejercicio de su bendito apostolado, el primero disfrutaba de la mayor confianza y de toda la simpatía del pueblo y de la sociedad y por ende, andaba siempre literalmente acosado de clamorosas solicitudes, que no respetaban y como que preferían, las horas nocturnas y de reposo del pacienzudísimo médico, para hacerle acudir cerca a sus enfermos.

Erasmo Meoz, era hombre de aspecto robusto, de cara redonda y ojos claros, algo saltones. La naturaleza lo había marcado con un curioso desperfecto físico, consistente en que los dedos de ambas manos eran menuditos, delgados y sin articulaciones, lo que no suponía obstáculo, para que sirviera de ellos con mayor eficacia que muchos de conformación normal.

En cierta ocasión, hallándose almorzando, llegó una mujer de algún barrio, en pos de sus servicios profesionales. Aunque oculto dentro del amplio comedor, dejaba al descubierto las manos, que se le veían bien, por entre los baluastres de una ventana; y como al preguntar por él, alguien le contestara: ’’el doctor no está aquí’’, la resuelta fémina contestó al punto: -Ah sí; ¡pa qué me lo niegan! ¿No lo toy atisbando y lo conozco por la ´jisonomía de los dedos´?

El doctor Meoz no hacía sus visitas a pie; no habría podido. ¡Eran tantas y en tan distintos y distanciados lugares de la población…! Montaba diariamente una sandunguera y filosófica yegüita rosilla, mansa y tranquila como el jinete y de un ‘dos y dos’ repiqueteado, del cual no salían ni en derrota. Cuando el pesado médico llegaba a casa de su cliente amarraba la cachazuda ‘bucéfala’ a un clemón de la calle o a una ventana, y haciendo sonar las diminutas espuelas al caminar, saludaba desde el zaguán, con las mismas palabras en el ranchejo del pobre, que en la morada del afortunado:

-A ver qué hay por aquí?...

Hombre de una extraña y poderosa estructura espiritual, amable, desinteresado y profundamente enamorado de las prácticas de la caridad y del bien. Erasmo Meoz era el genuino heraldo del consuelo y enviado autóctono de paz, de tranquilidad, de salud y nuevos ánimos. Donde entraba florecía enseguida el arbusto frondoso de la esperanza y se abría, inmarcesible la gratitud.

Poseía un recio e inflexible carácter, hijo auténtico de su rectitud y de la fe en sí mismo.

Se peleaba en diciembre en 1899, la estupenda y misteriosa (misteriosa por su ilógico resultado al decir de los técnicos en la ´industria guerrera´) batalla de Peralonso, a pocos kilómetros de esta ciudad, cuando, por ahí al segundo o tercer día de lucha, fue llamado el doctor Meoz, con suma urgencia,  para que examinara y recetara al general conservador Isaías Luján, quien se hallaba muy arropado y a oscuras, en una de las piezas de un hotel situado hacia el costado norte del parque Santander, poco más, poco menos, donde existe hoy una agencia de automóviles de alquiler. El general dizque linajuda víctima de una maligna fiebre, que le hacía titiritar y ponía en grave peligro su preciosa y necesarísima vida.

Acudió naturalmente, con extraordinario interés, el doctor Meoz, tanto porque su deber lo mandaba imperativamente, como porque se trataba de un compartirio (¿dijimos ya que el doctor era un bravo conservador?), cuya presencia en el campo de batalla podría ser decisiva en favor de las armas azules y legítimas.

Acercose con pasos quedos hasta el lecho del ilustre paciente; hizo luz; apartó sábanas y frazadas, que se amontonaban sobre el afiebrado militar; lo miró larga e inquisitivamente y luego de explorar con gran cuidado párpados, lengua, corazón, pulso, estómago, etc., volvió a cubrirlo con evidente celo y le dijo, en presencia del general Berti, quien lo acompañaba en la emergencia:

General, usted está bien malo, su enfermedad es grave y difícil de curar. ¡Lo que usted tiene es miedo… y muy pocas ganas de regresar a Peralonso!

Y volviéndose la espalda, salió sin decir nada más; ni siquiera ‘’hasta luego’’.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 5 de diciembre de 2020

1793.- DE CORRECCIONAL A REFORMATORIO


Gerardo Raynaud (La Opinión)

Habíamos escrito en una crónica anterior que el conocido Reformatorio de Menores que durante muchos años había estado ubicado en frente del Jardín Amelia, donde hoy está construido un centro comercial, terreno y edificación donado por el filántropo cucuteño Rudesindo Soto y su esposa Amelia Meoz, donación que dicho sea de paso, estipulaba unas condiciones que han venido quebrantándose, por cuanto su uso fue establecido con fines muy específicos y que deberían estar cumpliéndose según las últimas voluntades de sus donantes.

Pero bueno, esta crónica tiene por objeto mostrar la evolución que siguió la institución a partir del momento en que se trasladó de su ubicación inicial, en el corregimiento de San Luis, cuando empezó sus actividades en el año 1939 y posteriormente bajo el auspicio de su principal benefactor se trasladó a las instalaciones de la calle diez, a comienzos de la década de los años cuarenta.

Eran tantos los menores infractores de la época de mediados del siglo pasado, que el establecimiento original quedó corto de espacio y por esa razón, el gobierno seccional tuvo a bien continuar la obra con vastas perspectivas de beneficio público.

Lo primero que se pensó para mantener la disciplina y el espíritu de trabajo, sin socavar la dignidad de quienes allí vivirían habitarían transitoriamente fue un cambio en su denominación pues, consideraban los ilustres funcionarios que el grave título de “reformatorio” contribuía muy poco en resocializar a sus moradores y por ello se pensó en un nombre más suave, llegándose a la conclusión que lo más adecuado era rebautizarlo como “Centro Educacional y de Trabajo”, toda vez que la institución se reflejaba como una obra social, donde todos sus funcionarios se desempeñaban con espíritu patriótico procurando mediante una cabal formación enderezar aquella juventud desviada por la necesidad o por la malevolencia.

El hecho es que, durante los primeros años en sus nuevas instalaciones, la administración estuvo a cargo de personal civil, nombrado por las autoridades departamentales, quienes estuvieron hasta finales de los cuarenta, pues a comienzos de los años cincuenta, la administración seccional, tal vez por recomendación de la curia, encargó la gestión del establecimiento a venerables sacerdotes de reconocidas aptitudes y experiencia en la dirección de esta clase de instituciones.

Con relación al nombre de la institución, no pudimos confirmar que se hubiera aceptado el cambio propuesto ya que, en el frontis de la nueva construcción, inaugurada en presencia del propio benefactor, se leía claramente la inscripción: “Reformatorio de Menores”, así que, en honor al título de la presente crónica, lo cierto que podemos argumentar es que el traslado también motivó el nuevo nombre, tal como se conoció hasta su desaparición a comienzos del siglo XXI.

Desafortunadamente debido a los escasos recursos que se apropiaba en los presupuestos oficiales y a las escasas contribuciones que lograban obtenerse de los particulares generosos, la infraestructura fue deteriorándose y los enseres, así como los demás elementos para el mantenimiento y la manutención de los inquilinos hizo que la institución fuera cayendo en un estado de miseria y abandono que por fortuna, pudo recuperarse con la acertada actividad del sacerdote Álvaro Arenas Trillos, primer director religioso nombrado  finales del año 1950.

El padre Arenas desarrolló una invaluable labor en beneficio de los pequeños recluidos. Con un bajo perfil que siempre mantuvo y tropezando con toda clase de obstáculos se propuso recuperar las instalaciones, animado por un sentimiento de justicia, logró en compañía del subdirector del establecimiento, don Héctor Bautista, casi un milagro al ver las realizaciones que puede lograr un espíritu animado del amor de Dios y del prójimo.

Para entonces y con los auxilios que el Departamento había logrado obtener de los recursos nacionales, se habían terminado las ampliaciones de los edificios donde estaban los dormitorios y los servicios personales que se habían quedado cortos y su capacidad comenzaba a colapsar.

El levita director logró amoblar los nuevos dormitorios con donaciones de las empresas comerciales y evitar así que la mayoría de los muchachos siguieran durmiendo en el suelo. La disciplina era observada rigurosamente por los internos, quienes mantenían arregladas y limpias sus camas y sus pertenencias.

Así mismo, el comedor con sus largas mesas, mostraba un aspecto ordenado e higiénico. Las viejas vajillas y los oxidados cubiertos habían desaparecido y ahora se veían platos, tazas, cucharas y en general cubierto de calidad ordinaria, pero nuevos y relucientes.

Los talleres, en especial el de carpintería que no funcionaba desde hacía varios años por el daño que presentaban las máquinas y herramientas, ahora era el lugar más alegre del edificio donde los muchachos, con gran entusiasmo, labraban la madera y fabricaban muebles que luego vendían al público.

La capilla y el oratorio que fue abandonado meses después de su inauguración en 1943,  era ahora un amplio salón con bancos de madera bien presentados y cerca del altar, un armonio. Una imagen de la Santísima Virgen sonriendo maternalmente preside los actos religiosos.

El servicio de acueducto fue instalado recientemente y se había logrado la consecución de una planta eléctrica para el alumbrado nocturno. Pero lo más sorprendente era el huerto. Su crecimiento era notable, pues desde que se instaló en el lugar, plantaron frutales y adecuaron el terreno que ahora daba los frutos esperados.

 También se había logrado obtener, como donación, un molino que permitía la extracción del agua necesaria para el riego e igualmente se pudo terminar el cerramiento sur del lote con un macizo muro en ladrillo que a la vez, evitaba las esporádicas fugas que se presentaban.

Algo que se perdió con el transcurso de los años fue la orquesta juvenil que con tanto esmero había logrado conformar el maestro Benjamín Herrera, que a pesar de los pocos instrumentos que tenía, lograba impactar con la calidad de su coro.

Finalmente, un reconocimiento para las personas que fueron colaboradores permanentes: Carmelo Díaz, Antonio Copello, Fernando Andrade, Alfonso Rivera y Emilio García Carvajalino, entre los muchos que por falta de espacio lamentamos nombrarlos, pero los agradecimientos son los mismos.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

1792.- CARLOS VERA CRISTO, RECONOCIDO OFTALMOLOGO

Gastón Bermúdez Vargas

 

Recientemente la Sociedad Colombiana de Oftalmología publicó un libro titulado Historia de la Oftalmología en Colombia, cuyos autores son los doctores Zoilo Cuéllar Sáenz, Carlos Augusto Medina Siervo y Ramiro Prada Reyes, donde destacan la vida y carrera profesional y académica del doctor Carlos L. Vera Cristo, de la manera siguiente:

“Hijo del prestigioso oftalmólogo nortesantandereano, doctor Carlos A. Vera Villamizar, - dice nuestra fuente, de su padre – oftalmólogo nortesantandereano nacido en Pamplona en 1908, médico de la Universidad Nacional, especializado en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá y en el Instituto Castroviejo de Nueva York, fue el primer cirujano que operó en el país cataratas con el erisífaco o ventosa de Barraquer que, en 1937 le regaló en Cúcuta el legendario oftalmólogo venezolano Jesús Rodés. También fue el primer oftalmólogo de Cúcuta y por muchos años el único; hacia 1936 fundó el servicio de órganos de los sentidos del Hospital San Juan de Dios de Cúcuta (hoy Erasmo Meoz), siendo su jefe hasta 1977, cuando se retiró.

Alternando la práctica de la oftalmología con la política, el doctor Vera Villamizar fue gobernador del departamento de Norte de Santander en dos ocasiones: 1948-1949, en la presidencia del doctor Mariano Ospina Pérez, y 1958-1960, con el doctor Alberto Lleras Camargo. También fue senador de la república (1949-1951) y embajador de Colombia en Holanda entre julio de 1951 y diciembre de 1952, por designación del presidente Roberto Urdaneta Arbeláez. Es padre también de los oftalmólogos Leopoldo Jorge y Bolivia Vera Cristo.”

Completan el núcleo familiar de Carlos sus hermanos:  Magibe (La Nena) y Mariam Zulima (La Muñeca). Su señora madre fue la distinguida matrona Magibe Cristo Abrahim de descendencia libanesa. Carlos nació en Cúcuta el 17 de julio de 1939, en su casa de la avenida 6ª # 14-70, barrio El Páramo, recibido por el doctor Moncada. Comenzó sus estudios elementales en el kínder de las Villasmil y colegio Santa Teresa de las hermanas dominicas de La Presentación. En 1948 hace 3ro. Primaria en el Liceo Niño Jesús de Praga de Pamplona, de la señorita Luisa Cortés con ayuda de su hermano Pedrito, recibiendo además de las asignaturas del curso, una profunda enseñanza de disciplina, aseo, urbanidad y buenas costumbres; Resalta en su memoria, el hecho de haber efectuado en ese año, su sacramento de Confirmación junto con dos de sus hermanas, en ceremonia privada en el palacio episcopal, con monseñor Domingo Rafael Afanador y Cadena, conocido como el gran evangelizador de los dos Santanderes y Arauca, insigne apóstol y educador. Concluye su primaria y cursa su bachillerato en el colegio Lasallista Sagrado Corazón de Jesús de Cúcuta, obteniendo el título de bachiller en 1956, con destacado desempeño, siendo el mejor bachiller de esa promoción; estudió un año durante su bachillerato en Inglaterra, en el Prior Park College de la ciudad de Bath. En 1963 se graduó como médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, para posteriormente formarse como especialista en oftalmología en la misma universidad y obtener su título de oftalmólogo en 1966.

Dice la referencia: “… En 1967 tuvo la fortuna de realizar estudios de córnea y catarata con el profesor Ramón Castroviejo, en el Castroviejo Institute de Nueva York. En 1972 realizó una pasantía en cornea y óculo-plástica en el Queen Victoria Hospital y en el East Grinstead to Moorfields Eye Hospital en Londres. En 1976 estudio cornea y catarata con el profesor Pouliquen en el Hotel-Dieu de Paris, y en 1978 oftalmología integral con Mayer –Schiwickerath en el DAD Institute Munich en Colonia, Alemania.

 

El doctor Vera Cristo en su consultorio actual de Medellín, con parte de sus distinciones.

Inicio su actividad académica en la Universidad de Antioquia como profesor auxiliar, entre 1968 y 1975, y fue jefe del servicio, este último año. En 1970 fundó el Curso Andino de Ciencias Oftalmológicas para América Latina, el cual ha sido realizado por más de 600 oftalmólogos.

Comprometido con el avance científico en las áreas de su interés, en 1972 fue cofundador del Grupo Colombiano del Glaucoma, y en 1973 iniciador del Grupo de Córnea.

Ocupó la presidencia de la Sociedad Colombiana de Oftalmología desde 1983 hasta 1985, y creó los cursos internacionales colombo – venezolano y colombo –ecuatoriano, los cuales se llevaron a cabo en ciudades limítrofes cada dos años, el primero por ocho y el segundo por seis años. También fue el presidente de la Sociedad Antioqueña de Oftalmología en dos ocasiones (1975 y 1980).

Además de ser miembro de número de la Sociedad Colombiana de Oftalmología desde 1968, miembro de la Sociedad Panamericana de Oftalmología desde 1970, de la Academia Americana de Oftalmología desde 1974, de la Sociedad Española de Oftalmología desde 1997, de la Sociedad Árabe Saudí de Oftalmología  desde 1999, miembro correspondiente de la Sociedad Inglesa de Oftalmología , de la Sociedad Belga de Oftalmología y de la Sociedad Francesa de Oftalmología; miembro honorario de la Sociedad Antioqueña de Oftalmología, la Sociedad Regional de Oftalmología del Atlántico, la Sociedad Boliviana de Oftalmología, la Sociedad Ecuatoriana de Oftalmología, la Sociedad Nicaragüense de Oftalmología, la Sociedad Peruana de Oftalmología y la Sociedad Venezolana de Oftalmología.

Además, tuvo el honor de ser consultor y director de Educación Médica del Eye Center de Riad, en Arabia Saudita, entre 2000 y 2002.

Recipiendario en 1983 de la medalla Gradle al mérito educativo en las Américas, de la Asociación Panamericana de Oftalmología, y en 1987 de la Medalla de Honor de la Sociedad Colombiana de Oftalmología.

Ha recibido premios y reconocimientos en congresos nacionales e internacionales por pósteres, participación con trabajos originales y por méritos profesionales.

Ha sido autor de más de 20 artículos sobre docencia, córnea, tumores, óculo-plástica y segmento anterior, publicados en revistas nacionales, peruana, venezolana e inglesas. Autor de cuatro capítulos en libros publicados en Colombia y Estados Unidos. Invitado de honor como conferencista en al menos 50 congresos y cursos nacionales y en al menos 20 internacionales.

Ha hecho contribuciones importantes en el campo de la córnea, el glaucoma y la óculo-plástica en artículos sobre mohos negros. Aspergulus repens, candida tropicalis. Vibrio alginolyticus y Paracoccidiodes brasiliensis como causantes de queratitis. Autor de la clasificación de la queratitis según localización, profundidad e integridad epitelial (1970), la cual se constituye en la base de las clasificaciones utilizadas hoy.

Autor de la técnica doble parecentesis para la extracción de hifemas, vigente hasta 1976. En 1975 publicó su técnica de colgajo facial (mustardé) para la reconstrucción total del párpado inferior, la cual sigue vigente. Fue diseñador de un trépano para transposición de leucomas corneales (1977), usado aún hoy.”

Concluye la fuente: “El Dr. Vera Cristo, gran oftalmólogo, pero principalmente gran educador, ha dejado un legado muy importante para la sociedad, en especial en el ámbito de la oftalmología.”

Para complementar esa exitosa carrera profesional y académica, vale la pena resaltar que, además, es fundador de la Fundación Oftalmológica Colombiana (FOCO) y su presidente desde 1976. La Fundación ha atendido 534.023 pacientes de escasos recursos económicos y ha operado 12.642, entre los años 1977 y 2000.


Su Clínica Oftalmológica Nuestra Señora de la Visión en Medellín.  (nombre sacado de las iniciales de su señora, Norha San Juan de Vera). Antes de residenciarse en España. Lado izquierdo: Sala de cirugía, laboratorios, consultorios y salón de conferencia. Lado derecho: Administración y hospitalización.

Igualmente formó un programa de post grado (sub-especialización) de córnea y óculo-plástica, respaldado por la Asociación Panamericana de Oftalmología que, ha formado 54 sub-especialistas procedentes de toda Latinoamérica. Fue la primera entidad en Colombia en tener este tipo de docencia y hasta el momento una de las que mayor número de sub-especialistas ha formado.

Por decisión del doctor Vera Cristo a raíz de su salida del país, su tamaño se redujo a partir del año 2000 hasta la actualidad, hoy día solamente se ven 1.700 pacientes anuales, en consultorio que le facilita su fundador y efectúa aproximadamente 150 operaciones. Ya no tiene programas docentes.

La Fundación efectuó alianzas con universidades reconocidas, como por ejemplo con la universidad Centro de Estudios de la Salud cuando, crearon en 1983, el posgrado de Oftalmología, ubicado en el centro de Medellín, que contaba con 4 consultorios oftalmológicos, la primera cámara de angiografía, el primer ecógrafo ocular, así como el primer laser ocular, tecnología actualizada y única disponible en el momento.

Desde 1976-2008 fue Profesor Anual Invitado del curso de Ciencias Básicas Oftalmológicas de la Universidad de Puerto Rico, en San Juan (solamente dos colombianos han tenido este honor hasta el presente). También desde el 2005-2015, Cirujano Invitado con licencia oficial del Eye Center de Dubai, Emiratos Árabes y del 2003-2019, Director de la sección de Córnea y Plástica Ocular del Centro Internacional de Oftalmología Avanzada de Madrid y Badajoz, España.

 

La familia Vera San Juan en uno de sus rutinarios viajes.

El doctor Vera Cristo contrajo matrimonio con Norha Elena San Juan Restrepo, hija de cucuteño y antioqueña, nacida en Medellín, licenciada en Enfermería, máster de la Universidad de Antioquia en Microbiología Médica, especializada en Microbiología Ocular en la Universidad de Cambridge, Inglaterra; De esa unión nacieron Carlos Antonio, graduado en Relaciones Públicas y Mercadeo con maestría sobre Métodos No Convencionales de Publicidad en la Universidad de París, actualmente es Director de Análisis de Mercadeo de E-bay en Praga, República Checa y Norha María, graduada en Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, doctora en Epidemiología de Salud Mental del King‘s College de Londres y actualmente docente del mismo.

Ya con ganas de disfrutar de su retiro, el doctor Carlos Vera Cristo, poco a poco ha comenzado a distraer su mente con actividades de escritor y desde hace aproximadamente unos tres años, ha escrito ya cuatro libros: 1.- De parte del siglo XXIII- Primer relato. Destructor del espacio, 2.- De parte del siglo XXIII- Segundo relato. Mundo mirmecológico, 3.- De parte del siglo XXIII- Tercer relato. Mundos y átomos. y 4.- Dos profesores. Los tres primeros se basan en tratar de visualizar el futuro según las teorías científicas actuales y la evolución de las sociedades a través del tiempo. Interesantes planteamientos se desarrollan en las tramas.

Para los nortesantandereanos, en especial para los cucuteños, es motivo de orgullo y admiración, cómo un hijo de sus entrañas, ha obtenido esos logros tan altamente significativos y que sea reconocido nacional e internacionalmente. Por lo demás, es provechoso para Cúcuta que, el doctor Carlos L. Vera Cristo pertenezca a la Fundación Cultural “El Cinco a las cinco” como un miembro distinguido que, nutre con sus orientaciones desde España. A nuestro territorio le urge que sea un lugar de oportunidades, para que nuestros talentos permanezcan en ella y se desarrolle nuestra región. 

 

Con su mascota Vob IV, un Mastín Español, uno de sus afectos.

1791.- ALFONSO LARA HERNANDEZ


Antonio García-Herreros (Sabatinas No. 12, 1978)

Doctor Alfonso Lara Hernández

Alfonso Lara es uno de los hombres más importantes del departamento. El tiene audiencia donde se halle y siempre ha sobresalido donde se encuentre, desde cuando jugaba como “back” del Juventud y del Cúcuta Deportivo y era figura estelar como Sixto Jaramillo, Pacho Neira, Anacleto Ramírez, Valeriano Jaimes, Jorge Jiménez Gandica, Dimas Apolinar, Daniel Antolínez, que recuerde al instante.

Alfonso Lara nació en 1912, diagonal a la iglesia San Antonio, en la esquina quedaba la tienda de las Caminos. De su padre don Pedro Felipe Lara, heredó una fortuna y su espíritu empresarial. Hoy tiene establecido en Bogotá un frigorífico en el cual se benefician más reses diariamente, que las que se sacrifican en Cúcuta.

Don Pedro era venezolano y fue fundador de la primera fábrica de hilados y tejidos de Colombia, de los mejores teatros de la ciudad, de las mejores haciendas del municipio y principal accionista de las empresas más prósperas de la república.

Es oportuno reconocer la colaboración de los venezolanos en el progreso de Cúcuta. Fue venezolano don José Crespo quien presentó al Cabildo el primer plano topográfico de la ciudad y don Francisco de Paula Andrade quien trazó de nuevo a Cúcuta después del terremoto. Don Juan E. Villamil, el notario que salvó de los escombros, los más importantes documentos y protocolizó la tragedia. El señor Guzmán quien construyó el primer teatro, don José María Polanco quien estableció la primera planta telefónica, don Domingo Díaz quien era el principal accionista del ferrocarril, que evoca un siglo de la vida de la ciudad, etc. … ¿Y cuál familia antigua cucuteña no tiene, ascendientes o familiares muy cercanos venezolanos?

Alfonso Lara se bachilleró en el Instituto La Salle de Bogotá y se graduó en la facultad de derecho de la Universidad Nacional. Recién graduado fue nombrado por el Ministro de Educación, doctor Darío Echandía, secretario de instrucción pública de este departamento, pues en aquel tiempo el ministro nombraba los secretarios departamentales de educación.

Viajó después a Europa y en la facultad de derecho de París se especializó en derecho civil con Ripert, en derecho comercial con René Demogue, economía con Gactan Pirou y pudo oír a los hermanos Mazeau, Capitant, Josserant y demás luminarias del derecho francés.

Regresó a Cúcuta con aquella fiebre gálica, para solaz de los cucuteños que nos regocijábamos pronunciando con exageración fonética el francés. Decían que Alfonso a su bufete, al que los venezolanos le dicen “escritorio”, lo mencionaba “le bivgrró” (bureau), a la Turra Petra “la Tigrrá Petgrrá”, al Negro Cuca “le Negrré Kiuca”, a Puerto Colombia, a donde arribó cuando regresó a su patria, le decía le Port de la Colombí.

En 1942 fue nombrado secretario general del Ministerio de Economía y encargado del ministerio por un tiempo. La Asamblea de este departamento lo eligió senador, como entonces se elegían, cuando solo contaban con 30 años. Fue designado vicepresidente del Senado de la República. Por aquellos tiempos los abogados de 30 años, sus contemporáneos, apenas estaban comenzando sus carreras como secretarios de juzgados.

En 1948 cuando la violencia conservadora (la liberal fue en 1932) viajó a Venezuela hasta 1957, cuando regresó a Colombia a la caída de Rojas Pinillas. Fue electo dos veces representante a la Cámara.

Cuando era senador, Alfonso no pedía permiso para entrar al despacho del ministro y se sentaba sobre el ángulo del escritorio, desde donde ofrecía cigarrillo al ministro y lo trataba de “tú a tú”. En 1965 fue gobernador del departamento de Norte de Santander.

Estructurado para la lucha, como cuando era “back” del Cúcuta Deportivo, es de los hombres que acometen primero, antes que lo ataquen. Como gobernador dio muestras de un gran carácter, como aquel día que destituyó al alcalde de Cúcuta, cinco minutos después de haberse posesionado. Es de los hombres que asumen responsabilidades y cuando es preciso tomar una determinación, no la tramitan.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.