sábado, 13 de febrero de 2016

889.- EL AGUARDIENTE BARBATUSCA



Gerardo Raynaud

Los licores han sido los compañeros de la humanidad desde los albores de la civilización, así algunos fanáticos no lo quieran reconocer. No hay cultura alguna, en toda la historia y en todo el mundo, que no haya producido bebidas alcohólicas, usando los más diversos procesos y materiales.

Por ésta y otras razones, algunas más higiénicas que otras, es que los estados han apelado a su gravamen para obtener recursos que buscan contrarrestar los efectos que estos mismos productos le generan a la salud de sus súbditos.

En 1964 cuando existía, la Empresa Licorera del Norte de Santander, antes de su liquidación, era uno de los símbolos emblemáticos del departamento.

En sus primeros años, la planta de la Licorera estuvo ubicada en la calle once entre cero y primera, donde hoy opera la escuela anexa a la Normal de María Auxiliadora. Desde mediados de siglo, había producido su conocido Aguardiente Extra, orgullo de los nortesantandereanos, pero de igual manera, en el pasado había fabricado, toda clase de derivados del alcohol, como perfumes, lociones esencias, etc., que tuvieron buena acogida entre el público regional, así como otra clase de licores, algo más internacionales, como rones, ginebras y vodkas, productos que no tuvieran el suficiente atractivo entre los consumidores y que fueron desapareciendo a medida que el tiempo avanzaba.

En el año en mención, bajo la gerencia del Capitán Ej. (r) Argemiro Cardona Restrepo, paisa afincado por estas tierras y con la acertada dirección técnica del ingeniero químico Luis Francisco Peña Moreno “Peñita”, para sus allegados y para sus alumnos del Colegio Sagrado Corazón y de otros, donde dictaba la asignatura de su especialidad y creador del Aguardiente Extra, tuvieron la idea no sólo de acercar la provincia a los productos de la licorera, sino que pretendían dar a conocer un destilado que tradicionalmente se venía produciendo de manera artesanal e ilegal, pero que tenía mucha acogida en esa región y en las poblaciones circunvecinas, al cual se la ha dado siempre el nombre de “Chirrinche”, que no es otra cosa que un destilado rudimentario del guarapo de caña, muy económico pero igualmente de alto riesgo para la salud de los bebedores.

La empresa licorera acababa de culminar el año con grandes resultados. Había obtenido utilidades del orden de los dos millones y medio de pesos y presentaba a la Asamblea Departamental un presupuesto de algo más de diez millones de pesos para la próxima vigencia y un ambicioso plan de nuevos productos, que además del licor en honor de la provincia de Ocaña, incluía la fabricación de un brandy francés, para lo cual ya se habían adelantado negociaciones con el técnico licorero galo, monsieur Boutique, afamado destilador que por esos días asesoraba a las licoreras de Boyacá y Cundinamarca.

Se esperaba la visita de monsieur Boutique a la ciudad para coordinar con los profesionales de la institución la producción del nuevo brandy, producto que luego de los ensayos no obtuvo el visto bueno para su comercialización y fue desechado dándole prioridad, eso sí, al nuevo Aguardiente Barbatusca, nombre que se había escogido por ser un ingrediente distintivo de la renombrada provincia del occidente del departamento y que hace referencia a una flor producida por el árbol de su mismo nombre, de coloración anaranjada que se cosecha entre los meses de febrero y marzo y cuya recolección se aprovecha para integrar al núcleo familiar en una actividad lúdica, mientras se van preparando los distintos platos que la contienen.

Tanto el nombre, como el diseño de la etiqueta, fue el resultado de un concurso propuesto por la Licorera, en el que participaron estudiantes y profesionales de todo el departamento, quienes competían por el jugoso premio de $1.500, que fue entregado en acto especialmente programado para la entronización del Barbatusca, en el Teatro Guzmán Berti.

La feliz ganadora fue la señorita María Cristina Ovalle Quintero a quien además, llevaron a todos los actos de lanzamiento de la bebida que se llevarían a cabo en la hidalga Ocaña.

La fecha de lanzamiento se programó para el viernes 21 de noviembre de 1964, en la población de Ocaña; para tales efectos se dispuso el viaje de una numerosa delegación, representantes de los más diversos estamentos de la sociedad y se propuso una programación que sería recordada por mucho tiempo.

En las horas de la mañana viajaron a la ciudad de los Caro, en una avioneta de Aerotaxi, especialmente dispuesta para tal fin, el gobernador Alfonso Lara Hernández, todos los secretarios departamentales, acompañados por la señorita Colombia de ese año Leonor Duplat Sanjuán, la señorita Cúcuta Stella Cañizares Acero, la virreina nacional del Petróleo, Latiffe Safi, el señor contralor del departamento, Francisco De Filippis y el alcalde de Cúcuta Luciano Jaramillo Cabrales.

Otros invitados fueron los comandantes del ejército, coronel Arturo Gallegos y la policía del Norte de Santander, mayor Francisco Naranjo Franco –padre del general Oscar Naranjo ex director de la Policía Nacional y actual negociador del proceso de paz-, quienes viajaron en compañía del gerente de la Licorera y los diputados de la Asamblea, en vuelo aparte.

Por vía terrestre se desplazó el numeroso grupo de la Escuela de Teatro, con su director Paco Barrero, quienes se encargaron de los actos de presentación del licor, que se llevaría a cabo en unos escenarios dispuestos en la plaza principal del municipio.

Para las horas de la tarde, la alcaldía de Ocaña había decretado el día cívico y se habían adecuado, en la plaza principal, las tarimas donde se entregaría al pueblo, las degustaciones luego de la terminación del acto de lanzamiento, el cual culminaría con un baile popular que se prolongó hasta la madrugada del día siguiente.

Con el nuevo producto se albergaba la esperanza que en toda la provincia y en los municipios del sur del Cesar, fueran desplazados los alambiques clandestinos.

El producto se lanzó solamente en presentación de 375 c.c. y para darle mayor atractivo al licor, la estrategia tuvo dos ingredientes fundamentales, en primer lugar, un precio al alcance de todos los bolsillos, competitivos con el licor ilegal y segundo, un programa de festejos programado por el Empresa Licorera en Ocaña y los pueblos de los alrededores, donde lo ofrecerían en promoción.

La verdad es que el producto era bastante agradable al gusto, sin embargo, con el tiempo fue perdiendo atractivo, hasta que desapareció totalmente del mercado algunos años más tarde.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 11 de febrero de 2016

888.- CUCUTA APOYA A COLOMBIA



Jorge Eliécer Joya



Desde la violencia de los años cincuenta del siglo XX, Cúcuta viene apoyando a Colombia recibiendo personas desplazadas de todos los rincones del país que buscan refugio  o desean mejorar sus condiciones con lo que era el sueño venezolano.

Aprovechando las oportunidades que ofrecía nuestro vecino, millones de colombianos  atravesaron la frontera y trabajaron duro para lograr sus propósitos. Venezuela es un país hecho por extranjeros y los colombianos contribuyeron a su construcción y desarrollo.

Muchos, cuando tuvieron ahorros suficientes, retornaron a Colombia. Otros están allá trabajando esperando a ver qué pasa o ya se consideran más venezolanos que colombianos y ven difícil el retorno.

Un grueso de la población que llegó a Cúcuta vio una oportunidad en el comercio estableciendo negocios legales, pero a la gran mayoría le pareció mejor el contrabando.

Es gente que no requiere un capital considerable para ganarse su sustento. Moralmente no ven en esta actividad un delito, al fin y al cabo las fronteras son líneas imaginarias que hacen los hombres para organizar sus territorios.

Esta gran masa de gente que vive del contrabando de gasolina, de traer productos venezolanos subsidiados, no se integra a la economía formal y no contribuyen al desarrollo de la ciudad.

Generan cordones de barrios subnormales, no pagan impuestos y sí exigen una cantidad de recursos del Estado para salud, educación, vías, vivienda, etc…

Es gente que viene de todo el país y que hemos tenido que acoger forzosamente aliviándole el problema de pobreza a los demás municipios.  Es en ese sentido que Cúcuta ha apoyado a Colombia.

Por eso los municipios deben ayudarnos a que sus habitantes retornen a sus lugares de origen y se hagan cargo de su problemática.

Es bueno aprovechar esta oportunidad para solucionar parte de nuestra problemática generada en el interior del país.

Es indispensable que terminemos por fin las vías a Ocaña y Bucaramanga para conectarnos efectivamente con el país. No es posible nuestro desarrollo sin ellas y es absurdo que en cientos de años no las hayan terminado.

Es el momento de nacionalizar los vehículos venezolanos y que tributen en Cúcuta, no se compadece con nuestra situación las presiones que se ejercen para que tengamos una malla vial en buenas condiciones y  quienes la usan no paguen en algo su servicio.

Lo anterior debe ir unido a que nos envíen la gasolina que necesitamos, sin trabas, porque el gobierno se ha apoyado en los contrabandistas para ahorrar recursos y eso no es serio. Es la oportunidad de erradicar las ventas de gasolina en pimpinas, que creo es única en el mundo.

Son seis mil personas que se deben reintegrar a otras actividades y que ahora presionan por la laxitud del estado en controlarlos y dejarlos ocupar primero tímidamente algunos sitios hasta invadir todos los rincones de la ciudad.

En este tema los ciudadanos deben colaborar, es indispensable que la gente entienda que no debe comprar esa gasolina y desvirtuar los mitos creados por los pimpineros, que cree la mayoría, que la gasolina venezolana rinde más , que es más barata, que es mejor. Falso.

Igualmente se debe erradicar las ventas de productos venezolanos, es una ironía que mientras en Venezuela escasean los artículos en la parada y Cenabastos los negocios rebosen de los mismos. Se puede.

¿Por qué la cerveza venezolana fue  erradicada de las tiendas y negocios? ¿Será por la presión de los dueños de la marca Águila y el impacto directo sobre las rentas departamentales? Es una muestra de que si se puede.

Debemos incentivar el campo creando empresas agroindustriales que hagan rentable el sector.

Aprovechar las ventajas tributarias y el régimen especial para constituir zonas francas, desarrollando negocios que generen empleos y riqueza.

Solo así superaremos la crisis y continuaremos apoyando a Colombia.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 9 de febrero de 2016

887.- ASEO URBANO, UN PARQUE AMBIENTAL INNOVADOR



Luz Marina Perozo

Angel Uriel García.

Considerada por expertos internacionales como una de las empresas más avanzadas en el tratamiento de residuos sanitarios de Latinoamérica y el mundo, el 8 de noviembre de 2015 la empresa Aseo Urbano arribó a sus 15 años de funcionamiento bajo la gerencia de Ángel Uriel García, quien ha liderado el desarrollo y posicionamiento del Parque Tecnológico y Ambiental Guayabal, ubicado en la vereda Patillales, área rural del municipio de Cúcuta, que remplazó al antiguo relleno sanitario ubicado en El Zulia.

Al hacer un balance de  sus ejecutorias durante estos 15 años de servicio, el directivo sostiene satisfecho que lo enorgullece mucho el compromiso ambiental de la empresa.

“El 88 por ciento de las basuras de Norte de Santander están bien confinadas, bien tratadas, no producen vertimientos a aguas subterráneas o superficiales y vamos a tener la oportunidad de limpiar totalmente el aire del gas que produce el relleno (gas metano) porque estamos implementando un proyecto para utilizarlo y convertirlo en energía eléctrica y tenemos varias propuestas de proveedores del sistema eléctrico, incluido EPM, para 2016”.

García explicó que en el Guayabal se hace el aprovechamiento de varios residuos, como el vidrio y las podas (material vegetal), que ya no se entierran.

Laboratorio del parque ambiental Guayabales.

“En febrero de 2016  traeremos el equipo más moderno del mundo para tratar residuos hospitalarios, que es un equipo similar a un microondas.

Vamos a implementar también un proyecto de carbono neutro con el fin de compensar las emisiones de CO2 que quedarían cuando quememos el metano que produce el relleno. La compensación se hará con la siembra de árboles en un terreno de 12 a 13 hectáreas  para producir oxígeno.

La idea es que el Parque Ambiental Guayabal sea carbono neutro, es decir, que en dos años podamos decir que el Parque Tecnológico Guayabal recibe el 88 por ciento  de los residuos de Norte de Santander y produce cero impacto negativo ambiental.

Parque ambiental Guayabales.

¿Qué cantidad procesa actualmente?

Estamos hablando de 850 toneladas de residuos ordinarios. También tratamos residuos petroleros que se producen en la región y en otras regiones del país,  así como también algunos residuos industriales que se llevan a una celda de seguridad.

Por eso se llama Parque Tecnológico Ambiental, porque no es solamente un relleno sanitario sino un conjunto de procesos para tratar residuos.

¿Cómo se siente con los logros alcanzados a lo largo de estos 15 años?

Me siento muy contento de haber podido estar y hacer cosas ejemplarizantes en la empresa Aseo Urbano, no solo para el Departamento y el país, sino para Latinoamérica y el mundo. Hace tres semanas vino una comisión del Banco Mundial con gente de la India a mirar nuestro modelo. Somos modelo referente en el mundo en el manejo de residuos sólidos.

Tenemos los sistemas de recolección más modernos que hay en el país, con las barredoras más modernas  y eso nos da mucha satisfacción.

Ángel Uriel García destacó a su equipo de trabajo, que ha sido fundamental en la consolidación de la empresa.

“Tengo la gente que más sabe de residuos en el país: son cucuteños y están aquí y en otras ciudades donde los hemos llevado a trabajar y a sacar adelante proyectos similares al de Cúcuta. Somos 600 personas dedicadas al manejo de residuos en todo el oriente y se han formado en Cúcuta.

A nivel personal y profesional me siento realizado, porque tengo un chip innovador y todo lo que había soñado lo he podido hacer realidad con los residuos acá en Cúcuta”.

Talento joven y comprometido


Somoslarevista.com visitó el Parque Ambiental Guayabal en compañía de dos jóvenes ingenieras ambiental y biotecnológica, Ana Karina Arenas y Gladys Cáceres, quienes laboran en las áreas de disposición final y laboratorio, respectivamente.

De las 167 hectáreas que comprende el Parque, sólo se han utilizado 17 hectáreas en estos 15 años.

El lugar está sectorizado para los diferentes tipos de residuos: peligrosos, para podas y escombros, orgánicos, entre otros, y un área para compensación ambiental (44 hectáreas) y para las instalaciones administrativas.

Allí laboran 55 personas por turnos para atender 24 horas al día. Se reciben residuos de 19 municipios que alcanzan las 25.000 toneladas mensuales.

Explicó la ingeniera Ana Karina que con los residuos de las podas se hace compostaje para el cierre y clausura de las celdas de operación.

“El relleno es totalmente hermético y no se permite el acceso a recicladores.

Estamos incursionando en el aprovechamiento de residuos orgánicos (restaurantes) para hacer compostaje en buenas cantidades porque el objetivo es dejar la montaña como la encontramos, con vegetación nativa”.

Precisó que la Corporación Ambiental hace visitas técnicas cada mes para verificar los frentes de trabajo, renovación, hacer seguimiento y mirar las mediciones de agua y gas. “Corponor  certifica que estamos dentro de los límites permisibles”.

A grandes rasgos dijo que los dos grandes residuos ordinarios que se generan al compactar las basuras por el buldócer son agua y gas.


“El agua es conducida a unas aldeas de almacenamiento y son confinadas para que haya cero vertimiento, y así no impacten las cuencas de ríos o quebradas.

Hacemos tratamiento del agua aprovechando la radiación solar y por aspersión se evaporan. Con el gas, nos ayudan mucho los rayos ultravioleta a tenerlos  controlados. Por eso hay cero olor en este Parque ambiental.

Además trabajamos con la arcilla, que es altamente impermeable y minimiza vectores. Nunca hemos tenido emergencia ambiental y tenemos una muy buena operación en una zona geográficamente, el clima nos ayuda. 


Por eso somos considerada una de las mejores empresas del sector en Latinoamérica”.

Por su parte, la ingeniera Gladys nos mostró el laboratorio y las investigaciones que allí se realizan para lograr que residuos peligrosos sean transformados en compostaje y vuelvan a enriquecer los suelos.

Nos impresionó la el sentido de pertenencia por la empresa y el interés de todos por avanzar en los temas tecnológicos.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.