lunes, 20 de octubre de 2014

651.- LA CASA DEL MISTERIO



Gerardo Raynaud D. 

Acababa de celebrarse la fiesta de la independencia, los primeros 134 años de plena autonomía política y social, con los desfiles protocolarios de las autoridades y el respectivo Te Deum en la iglesia de San José.

Al día siguiente de la celebración de las fiestas julianas se produjo un hallazgo que llenó de asombro y estupor las mentes calentanas de los habitantes de la ciudad; en una casa de la calle novena identificada con el número 10-14 fueron hallados por unos obreros que le realizaban unos arreglos, ‘a la sombra de un palomar y cubierto por una teja de barro, el pie de un mujer’.

De no ser por las historias que se contaban entonces, el descubrimiento no habría pasado de ser una anécdota más pero debido a los innumerables rumores que se tejían en torno a espantos, brujas y demás supersticiones, el evento pasó a ser la comidilla de la gente en sus reuniones de salones y de cafés.

Debido a los antecedentes que se habían recordado de la casa en mención, por parte de vecinos y allegados al barrio, el hecho tomó ribetes de gran acontecimiento y de allí se derivó toda una serie de fantasías de la más pura extracción popular, tejidas en torno de prejuicios y escrúpulos, comunes por entonces.

Pero, por qué toda esa alharaca ante un encuentro, aparentemente tan trivial? Pues parece que la historia se remontaba muchos años atrás, cuando los dueños originales de la vivienda habían hecho comentarios alarmantes de lo que sucedía por las noches; según decían, las sombras introducían aspectos que no eran propiamente los del movimiento de los árboles y se sentían ruidos que tampoco eran los del viento y como se dice popularmente, lo que allí había era miedo.

Pero la historia de la casa continúa con la versión de sus primeros moradores y de los subsiguientes, donde se fueron tejiendo numerosas y cada vez más siniestras conjeturas.

Parece que la vivienda había sido edificada por doña Betsabé Santos, con la  ayuda de su hermano Manuel, propietario del conocido negocio ’El Canario’ a quien por extensión lo apodaban así.

Ella vivió por años en esa casa y al finalizar sus días, cuando comenzaron los achaques de la ‘vejentud’ se dejó rodear de personas, que con el pretexto de atenderla y cuidarla, empezaron a explotarla.

Ante el avance de sus males, abundaban las ‘curaciones’ y los ‘yerbateros’ estaban a la orden del día, así que cuando se sintió ‘en las últimas’ pidió que la llevaran a la casa de su sobrina y con ella estuvo hasta la hora de su muerte.

Mientras tanto la ‘casa misteriosa’ había quedado en manos de quienes se aprovecharon de su invalidez, pero solo por un período corto, pues al cabo del poco tiempo fueron desalojados por la presión de los vecinos.

Aún en vida, y habiéndose retirado los indeseables, doña Betsabé volvió a visitar su antigua morada, pero al parecer ‘el mal ya estaba hecho’,  pues según sus palabras, al pisar el terreno donde posteriormente fuera encontrado el órgano humano, dice que ‘sintió como si me hubieran chupado’ y a partir de ese momento, las cosas no fueron las mismas en el inmueble de su propiedad.

Tiempo después del hecho en mención, el señor Luis Montes tomó en arriendo las casa con toda su familia, pues era lo suficientemente amplia para albergar a los miembros de su numerosa prole, pero al transcurrir unos pocos días comenzaron los problemas a aparecerse; primero fue la enfermedad de su suegra, que venía incluida en el paquete familiar y luego sucedió lo mismo con sus pequeños hijos, a quienes los médicos recomendaron cambiar de clima, como quien dice, de casa porque ese era el mal que los aquejaba; muy a su pesar, el señor Montes tuvo que rescindir el contrato, empacar sus bártulos e irse a temperar a otro lugar.

Nuevamente la casa solitaria y durante ese tiempo ocurrió el deceso de su propietaria.

Por herencia, la propiedad pasó a manos de su sobrina Trina de Parada, quien la había cuidado en el último período de su vida, pues Betsabé, no se había casado y no tuvo hijos. Además de la propiedad, puede decirse que heredó también los espantos y espíritus que en ella moraban.

Al recibir la herencia, doña Trina se encargó de hacerle el respectivo mantenimiento, no para habitarla sino para darla en arrendamiento y para tales efectos contrató con los maestros albañiles Epifanio Carrillo y Félix María Camargo las diligencias de arreglo.

Fueron ellos quienes, en desarrollo de las actividades preliminares, mientras organizaban y limpiaban el patio, hicieron junto al palomar, el macabro descubrimiento. Ese mismo día llamaron al señor Parada, esposo de doña Trina para que asumiera el asunto y denunciara ante la policía el hallazgo.

Sin embargo, conocedor de los precedentes y asustado por lo que podría sucederle a futuro, Parada llamó de testigos a señores Helí Escalante y Víctor Núñez para que conocieran de los hechos, pero no para denunciarlos ante la autoridad policiva sino para que le hicieran los conjuros ordenados por la Iglesia contra los espíritus malignos.

Fue así como salieron a toda prisa a la iglesia de San Antonio, entonces ubicada en la calle diez, para que el capellán padre Coronado, revestido de los ornamentos litúrgicos correspondientes, hiciera los exorcismos que alejaran definitivamente los demonios.

Como era de esperarse, la multitud comenzó a amontonarse en los alrededores de la casa, novelería de vecindario como era dado llamarse en esa época, al tiempo que llegaron los funcionarios de la oficina de Medicina Legal, quienes levantaron el acta respectiva, mientras los demás esperaban que la Permanencia adelantara las investigaciones respectivas.

El epílogo de esta crónica, como bien lo expresaron algunos medios de entonces, relevaba el desgreño que existía en la vigilancia y el control que debían ejercer las autoridades sobre el cementerio (el Central, pues sólo ese existía en la ciudad, el otro quedaba en el Corregimiento de San Luis), pues era muy probable que la extremidad hubiera sido extraída de allí, para su comercio clandestino, pues para los estudios de fisiología, se conseguían en el mercado negro, huesos a cien y a doscientos pesos; argumentando que la figura humana, en vida, carecía de valor pero que en huesos, llevaba un gran valor.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 18 de octubre de 2014

650.- ¿QUIEN FUE EN VERDAD EL GENERAL FRANCISCO DE PAULA SANTANDER?



Pablo Emilio Ramírez Calderón


Quién fue en verdad, el general Francisco de Paula Santander? Nació en la Villa del Rosario de Cúcuta el 2 de abril de 1792, del tercer matrimonio de don Juan Agustín Santander y Colmenares gobernador entonces del pueblo de San Faustino de los Ríos, a pocos kilómetros de su hogar, de ascendencia venezolana, propietario de extensas haciendas en dicha región y del segundo matrimonio de doña Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez y con cercanos parentescos con otros héroes de la patria como el general Pedro Fortul, los Gutiérrez de Caviedes, el coronel José Concha, ascendiente del presidente José Vicente Concha y de su hijo el cardenal Luis Concha Córdoba y su tío y mentor del general, el canónigo don Nicolás Mauricio de Omaña, rector que fuera del colegio de San Bartolomé.

Muy joven fue enviado a Bogotá a estudiar en el colegio de San Bartolomé, donde el rector, su tío, el canónigo, Nicolás Mauricio de Omaña, lo protegió con una beca, para estudiar derecho, carrera, que terminó justamente en julio de 1810, sin que pudiera recibir el grado, por los acontecimientos que ocurrieron con motivo del grito de independencia el 20 de ese mes.

Desde entonces se vinculó en forma activa al movimiento independentista y participó en las luchas entre centralistas de don Antonio Nariño y federalistas, al lado del general Antonio Baraya.

El 26 de octubre de 1810, figura ya como subteniente y participa en 1812 en el ataque a Santafé, donde fue herido, y hecho prisionero.

Al año siguiente, se incorpora a la campaña de Cúcuta, con el grado de mayor, bajo la jefatura del coronel Manuel del Castillo y Rada, después de la batalla en la cual, Bolívar derrotó al general Ramón Correa, en las colinas occidentales de la ciudad.

Entonces tiene la primera desavenencia con el caraqueño, porque respaldó la decisión de su jefe el coronel del Castillo, quien se opuso a que Bolívar se llevara todas las tropas, para la campaña liberadora de Venezuela, por lo que presumían sería un desastre, como realmente ocurrió. Tenía entonces 21 años.

Sin embargo, bajo las órdenes de Castillo y con la anuencia de Bolívar, toma parte en la batalla de Angostura de la Grita el 11 de abril de 1813 y en Bailadores. Es ascendido a teniente coronel y participa en acciones de guerra en Venezuela en Loma Pelada y Capacho y en Nueva Granada en San Faustino y Limoncito.

Desafortunadamente el 18 de octubre de 1813, es derrotado por el comandante español Bartolomé Lizón con quien se enfrenta en el Llano de Carrillo al sudeste de Cúcuta, con efectivos muy inferiores alos del realista, con la muerte de 200 patriotas.

Tres días después, el sanguinario español hizo degollar en Cúcuta a la insigne heroína Mercedes Ábrego de Reyes y a varios patriotas más.

Logra huir hacia Pamplona y en 1814 reconquista los valles de Cúcuta, con la compañía de los generales Mac Gregor, Urdaneta y García Rovira, su antiguo profesor en San Bartolomé.

En 1815 se retira de Ocaña y después es derrotado en Cachirí, al lado de su compañero de armas el general Custodio García Rovira, donde este patriota, llamado el estudiante hizo famoso su grito de guerra: firmes Cachirí.

La mayoría del territorio nacional es entonces, ocupado por el pacificador Pablo Morillo, quien desencadenó, la sanguinaria ola de fusilamientos de los más importantes patriotas, entre ellos el mismo general Custodio García Rovira.

Santander logra huir con el general francés Manuel Roergas Serviez y sus escasas tropas, a los llanos de Casanare por la vía de Cáqueza.

En 1816 después de la campaña en estas llanuras, se une a Páez en la campaña de Apure. Combate en el Yagual en octubre al lado del general Urdaneta.

En 1817 se une a las fuerzas de Bolívar en Barcelona y hace la campaña de Guayana.

En 1818 como subjefe del Estado Mayor actúa en Calabozo, el Sombrero, Semen, Ortiz, el Rincón de los Toros, donde logra salvar al Libertador, quien huye con su caballo.

Por ausencia del general Soublette, es nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército: el 16 de julio de 1818 recibe la “estrella de los libertadores de Venezuela”

El 18 de agosto siguiente es ascendido a general de brigada y recibe la comisión de organizar en Casanare la división de vanguardia del ejército, lo cual logra con gran éxito por la disciplina, el orden y su don de mando.

Bajo las órdenes de Bolívar, encabeza el ascenso de la cordillera para liberar la Nueva Granada, que empieza el 17 de junio de 1819 a través de un terreno inundado por las lluvias.

Santander y su Estado Mayor marchan a la cabeza de la vanguardia, con día y medio de ventaja sobre el resto del ejército El 21 de junio llegan a Pore.

El 25 pasan por Nunchía y después llegan a Morcote: el 27 alcanzan a Paya, donde enfrentan un puesto fortificado de 300 hombres al mando del mayor español Juan Figueroa, que es derrotado por la vanguardia patriota.

Al llegar al Llano de Miguel, punto intermedio entre Morcote y Paya, las tropas venezolanas desesperadas por el hambre, el frío, la desnudez, la peligrosidad del terreno, quisieron regresarse, pero Santander le insistió a Bolívar y sus generales y decidieron continuar el ascenso.

Era necesario atravesar el páramo de Pisba a 3900 metros sobre el nivel del mar: alcanzar esa cima fue epopeya casi increíble; muchos soldados murieron en el camino, otros desertaron e innumerables los caballos que rodaron a los precipicios y profundos abismos; la desnudez, el hambre, el intenso frío las nevadas, los ríos, las hondonadas, fueron sus principales enemigos.

Socha, Corrales y Gámeza, fueron las primeras poblaciones liberadas; en la batalla de esta última fue herido levemente Santander, pero pronto se recuperó, y logró continuar una labor guerrera muy importante, en los encuentros con Barreiro, quien hacía fusilar a los patriotas que caían en sus manos.

En la batalla del Pantano de Vargas, iniciada el 25 de julio, que fue muy intensa la vanguardia del ejército al mando de Santander, ejecutó una extraordinaria labor para su triunfo, reconocida por el mismo OLeary, quien escribió: 

“la actividad y energía del caudillo republicano, parecían redoblarse en proporción del aumento de las dificultades” 

La participación del coronel venezolano Juan José Rondón fue decisiva en esta cruenta batalla que dejó 500 patriotas muertos contra 600 realistas; el seis de agosto, Bolívar con su caballería ocupó a Tunja: el 7 de agosto se libró en el puente sobre el río Teatinos la famosa batalla definitiva para la liberación de la Nueva Granada; y en ella Santander, Bolívar Anzoátegui y Soublette lucharon de manera denodada y eficaz, para alcanzar la victoria.

Meses más tarde, Bolívar le escribió a Santander desde el Socorro: 

“No fue V.E. el primero que levantó un ejército para oponerse a la invasión de Casanare por nuestros poderosos enemigos? no fue V.E. el primero que restableció el orden y una sabia administración en la provincia libre de la Nueva Granada? no fue V. E. el primero en apresurarse a dar el complemento a su libertad?. A abrirnos el camino por las Termópilas de Paya? no fue V.E. el primero en derramar su sangre en Gámeza y el primero en Vargas y Boyacá en prodigar su vida?

Después de la batalla de Boyacá, Bolívar ascendió a generales de división a los generales de brigada, José Antonio Anzoátegui y Francisco de Paula Santander, a quien el libertador nombró vicepresidente de Cundinamarca, y presidente encargado, quien, en tal condición, les hizo abrir causa criminal a los 37 oficiales presos, encabezados por el general José María Barreiro y sus compañeros de cautiverio, todos consumados asesinos y por su orden fueron fusilados el 11 de octubre de 1819, lo que produjo gran sensación y le dio mayor firmeza a la naciente república.

Algo más de su biografía (Portal biografiasyvidas.com y otras fuentes)

Se encargó del gobierno mientras Bolívar estaba ausente luchando contra los españoles. Su poder fue confirmado al establecerse un régimen político unitario en 1821, pasando Santander a ejercer la vicepresidencia de la Gran Colombia.

Desde entonces entró en conflicto con José Antonio Páez, portavoz de las aspiraciones independentistas de Venezuela, que consiguió restablecer un sistema federal y apartar a Santander de la vicepresidencia en 1828. 

También se enfrentó a Simón Bolívar, donde lo culparon de organizar una conspiración fracasada contra sus inclinaciones autoritarias (1828); fue juzgado y desterrado.

Luego le escribió a Bolívar desde las fortalezas de Bocachica: “… ¡conozco su corazón y sé que su alma es  generosa y compasiva…! Señor, más amigos ha ganado Vuestra Excelencia más por su generosidad e indulgencia que por medidas severas…Santander jamás ha sido enemigo del General Bolívar ni será nunca. Con sentimientos de respeto y consideración me digo de Vuestra Excelencia, humilde, obediente servidor”…

Cuando murió Bolívar y se rompió la Gran Colombia (1830), Santander regresó del exilio y participó en la revolución que dio origen a la República de Colombia separada de Venezuela y Ecuador.

Fue elegido primer presidente constitucional de Colombia (1832-37) y lo culparon de una persecución de los bolivarianos y otros disidentes.

No obstante, siguió una línea política progresista, con especial atención al desarrollo de la educación.

Perdidas las elecciones de 1837, abandonó el poder y siguió ejerciendo como diputado de la oposición hasta su muerte.

Falleció el 6 de mayo de 1840 en Bogotá por una severa enfermedad hepatobiliar que lo acompañó y martirizó intensamente en sus últimos días, llevándolo a la muerte luego de un largo mes de agonía.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 16 de octubre de 2014

649.- CUCUTA Y N. DE S. , EN SU PEOR CRISIS EN TRES DECADAS



Pedro Miguel Vargas Núñez 

El comercio de Cúcuta se ha visto abocado a ofrecer ofertas permanentes para mover sus inventarios

Medidas del gobierno venezolano deterioran la economía de los nortesantandereanos.

Las últimas medidas adoptadas por el gobierno venezolano respecto de suspender de manera temporal las remesas de dinero y la lucha contra el contrabando hacia Colombia, más las tensiones sociales en ese país, están afectando en su vida cotidiana a los habitantes del área metropolitana de Cúcuta.

Las acciones del presidente venezolano, Nicolás Maduro, no hicieron más que profundizar la crisis que viven la ciudad y la región desde hace cinco años, cuando terminó la última bonanza económica llegada desde el vecino país.

Las cifras no pueden ser más dicientes; en el 2008, la ciudad obtuvo ingresos por unos 800.000 millones de pesos, mientras que en el 2012 esta cifra solo llegó a los 400.000 millones, según la Cámara de Comercio de la ciudad.

De eso da testimonio Carlos Maldonado, taxista con 14 años en el oficio, quien cuenta que en el 2008 se hacía un diario de 80.000 pesos, y ahora solo llega a los 40.000. “Intenté retirarme de taxista hace tres semanas, pero no encontré nada más que hacer”, dice con resignación.

Cúcuta, la ciudad más codiciada por las fábricas colombianas hace tres y cuatro décadas, vive una de sus peores épocas sociales y económicas que recuerden sus habitantes.

Los males para la ciudad se fueron juntando uno tras uno. Primero fue la devaluación de la moneda venezolana (que en tres décadas pasó de pagarse 17 pesos por un bolívar a valer ahora solo tres centavos de peso), el desempleo (16,7%), la informalidad, la falta de industria y el orden público.

Por la carencia de fuentes formales de empleo, la ciudad lidera la categoría de la informalidad en el país con un 72 por ciento, por lo que muchas personas sobrevivían de las remesas, del contrabando y de la compra de productos venezolanos a precios hasta un 90 por ciento más baratos que en Colombia.

Pero ahora, muchas familias quedaron sin sustento diario, sin las remesas enviadas desde Venezuela que, gracias a los tipos de cambio, le permitían a una persona ganarse hasta 450.000 pesos mensuales. Tales remesas llegaron en el 2012 a 130 millones de dólares.

Como si fuera poco, los colombianos no pueden comprar en las poblaciones venezolanas de San Antonio o Ureña por los controles de la guardia venezolana o por un desabastecimiento que ya llega al 70 por ciento debido a las protestas en el vecino estado de Táchira, según Indover Sayago, de la Cámara de Comercio de San Antonio.

Entonces, las ‘hormiguitas’, llamados así por comprar en Venezuela los tres o cuatro productos que les permitían pasar por las aduanas diariamente, ya no pueden ganarse los 15.000 o 20.000 pesos diarios de la reventa de esos productos en Cúcuta, o peor aún, ya no pueden adquirir en San Antonio o Ureña el tubo de crema dental a 500 pesos, el desodorante a 300 pesos, el kilo de arroz o azúcar a 200 pesos y el kilo de carne a 4.000 pesos.

Esto tampoco permite que el resto de habitantes de Cúcuta y Norte de Santander en general compren a un precio un poco más alto esos productos a este lado de la frontera, el tubo de crema dental a 2.000 pesos, el desodorante a 1.500 pesos, el kilo de arroz o azúcar a 400 pesos o el kilo de carne a 6.000 pesos.

También está el precio simbólico de la gasolina, la cual se puede adquirir en Venezuela a 90 pesos por galón o 650 pesos en la bomba internacional, en la cual pueden tanquear los habitantes de Cúcuta, y donde es un beneficio directo para los habitantes de la región, ya que esto obligó al gobierno colombiano a subsidiar el costo del combustible en la ciudad, a un precio de unos 4.500 pesos por galón.

Todos estos precios a los cuales podían acceder los cucuteños llevaron a que en su área metropolitana se presentara la inflación más baja del país por años. En el 2013, por ejemplo, fue de 0,09%, con una inflación negativa en alimentos y vestuario, de –2,67% y –2,51%, respectivamente.

Actualmente, todo está trastocado en esta ciudad de 850.000 habitantes. Guillermo, un mototaxista que transporta gente de un lado a otro de la frontera por el puente internacional Simón Bolívar, ya no se puede hacer el diario de 40.000 pesos de hace dos meses sino que apenas llega a 6.000.

Alberto, el de las empanadas al lado de una casa de cambio en donde la gente iba a recibir el dinero de las remesas, ya no vende 80 sino 40, y Eduardo, el dueño de una peluquería para niños, ya no recibe a los 150 clientes de un sábado, sino 60 o 70.

Así como adquirir productos en Venezuela a precios ínfimos ha tenido sus ventajas a corto plazo, hacia el futuro mina la capacidad de reacción de la región al no recaudarse los impuestos necesarios por concepto de rentas para la inversión.

El gobernador de Norte de Santander, Édgar Díaz Contreras, afirma que por concepto de contrabando y de impuesto al consumo de cerveza, licores y cigarrillos, la administración departamental deja de recibir unos 8.000 millones de pesos al año, lo cual afecta los programas para salud y educación.

O el de la sobretasa a la gasolina, por la cual el departamento deja de recibir 1.000 millones de pesos por efecto del contrabando, cuando otros llegan a los 20.000 millones de pesos anuales por este concepto.

El comercio siempre fue el gran dinamizador de la economía cucuteña y departamental, pero al no venir los venezolanos a la ciudad, “cada vez más son los avisos de se arrienda o se vende en el centro de Cúcuta” –afirma Rodolfo Mora, director de la seccional de Fenalco–; el 2013 fue peor que el 2012 para el 90 por ciento del comercio de la ciudad”.

También el gran empleador: en las décadas finales del siglo pasado empleaba hasta a un 70 por ciento de sus habitantes, mientras que la cifra se ubicó en 37 por ciento en el 2012, alta para el país pero baja para los históricos de la ciudad.

Debido a su dependencia comercial con Venezuela, la región nunca se preocupó por desarrollar una industria, y menos por pensar en una diversificación, por lo cual este sector solo representa el 0,39% a nivel nacional y el 7,6% del PIB para Norte de Santander, uno de los más bajos para las ciudades del país, de acuerdo con datos de la Cámara de Comercio de la ciudad.

Para colmo de males, esta poca industria, como la de cerámicas y calzado, que constituía el destino del 90 por ciento de las exportaciones del departamento, recibió desde hace cinco años el coletazo con la crisis de Venezuela, y las cifras bajaron ostensiblemente hasta el 30 por ciento el año pasado.

Los datos de la Cámara de Comercio de la ciudad indican que las ventas a Venezuela descendieron 89 por ciento en prendas de vestir, 82 por ciento en tejidos de punto, 29 por ciento en productos cerámicos y calzado, y 22 por ciento en polainas y botines, entre el período enero-noviembre del 2012 y el 2013.

La situación en Venezuela ha hecho que en las últimas dos semanas, el comercio de Cúcuta haya elevado sus ventas en 50 por ciento ante la escasez de productos básicos en ese país.

Y si las cifras económicas son deficientes, las sociales no son mejores, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). El índice de necesidades básicas insatisfechas fue de 23,2 por ciento en el 2005, uno de los más altos del país, mientras que el de pobreza llegó a 32,4 por ciento en el 2012, el segundo más alto del país para una urbe.

‘Medidas de choque’

La grave situación y el temor a que esta se agudice aún más hizo que la preocupación creciera entre los gremios y autoridades de la ciudad y el departamento.

Para el gobernador de Norte de Santander, Édgar Díaz Contreras, la situación “ya tocó fondo” y son necesarias “medidas de choque” por parte del Gobierno nacional.

En una carta enviada al Presidente de la República el 13 de febrero de 2014, y de la cual todavía espera respuesta, el mandatario regional le solicitaba adoptar medidas, como la exoneración del impuesto al patrimonio, la desgravación de productos manufacturados en el área metropolitana, un subsidio al desempleo de manera transitoria y recursos para un plan de generación de empleo formal temporal como el aplicado en otras zonas del país.

“Son medidas transitorias, no las queremos para siempre, es mientras vamos implementando soluciones estructurales”, agrega Díaz Contreras.

Rodolfo Mora añade que se debe aplicar otra vez la exención del IVA, la cual fue muy beneficiosa en el 2009, para reactivar el consumo, y otorgar créditos blandos para que la empresa privada pueda subsistir y eliminar los impuestos para las materias primas que entran a la ciudad, con lo cual se atraería inversión e industrialización.

De la misma manera, existe la urgente necesidad de adelantar obras de infraestructura para conectar la región, geográficamente aislada del resto del país a lo largo de su historia.

“A veces parece que no nos miraran como colombianos porque estamos en una esquina, y parece que no perteneciéramos a Colombia”, afirmó el gobernador.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.