miércoles, 29 de junio de 2016

960.- JOSE RAFAEL MOGOLLON. Leyenda de la radiodifusión



Luis Fernando Carrillo


1.- La entrevista se concertó por teléfono. Cuando se colgó, el entrevistador cayó en cuenta de que José Rafael Mogollón hacía honor a uno de sus decires acerca de las invitaciones “allí estaremos”, y es fama de que no iba. La frasecita hace parte ahora de la idiosincrasia cucuteña “allí estaremos, como dijo Mogollón” y no se cumple; buen dicho de combate del cucuteño, incumplido por excelencia. Pero, no, estuvo puntual, con su archivo de experiencias de 50 años en el periodismo.

El hijo de Onorio y Paulina vio la luz en Chinácota, un martes 22 de abril de 1917; allí pasaron sus primeros años, en la experiencia de la escuela pública y el primero de bachillerato en el colegio San Luis Gonzaga, hasta cuando los vientos de la mala situación lo trajeron, en 1932, a esta ciudad en compañía de su señora madre.

Ella había oído de una ciudad caliente, atravesada por un río, poblada de zancudos y cucuteños, cuyas características eran la falta de seriedad, el buen trato al extraño. A ese río una noche de farra alucinada y sentimental, lo inmortalizaron Roberto Irwin y Elías Mauricio Soto.

2.-Trabajó 15 años en la Imprenta Departamental, donde fue desde aprendiz hasta gerente, en1947, reemplazando a Carlos Ramírez París, quien fue nombrado por el gobernador Jorge Lamus, gerente de la telefónica.

Él aceptó con tal de que lo reemplazara José Rafael; allí surgió esa entrañable amistad con ‘Trompoloco’, su mentor en la radiodifusión, cuando en 1953 CRP iniciaba en grande la radio.

Radio Guaimaral y La Voz del Río Zulia fueron antenas de civismo, con ese líder indiscutible y hombres de vocación como Alfonso Sandoval Burgos y Roque Mora quienes, con Ramírez y Mogollón, crearon el grupo de “Los Tres Mosqueteros”, espadachines de la amistad y del cariño por Cúcuta.

Desde el programa “Atalaya Social y Deportiva” se comprometieron en revivir al Cúcuta Deportivo, en descanso obligatorio por la crisis económica. Levantado el equipo emprendieron gira por Centroamérica, donde Cúcuta fue conocida y su equipo elogiado por la capacidad de sus jugadores como Zapiraín, Tulic, Miloc, Toja, ‘Tarzán’ Mendoza, Lauro Rodríguez, Julio Ulises Terra, etc…que hicieron de las suyas con los conjuntos de esas tierras.

CRP, llevando como compinche a José Rafael, se fue furtivamente a México en plan de negocios. Los que han forjado el mito del Carlos mujeriego, afirman que fue a cumplirle una cita secreta a María Félix, quien habiendo terminado con Agustín Lara, se encontraba en plan de nuevo amante, ojalá extranjero. Todo era especulación, porque todos regresaron a Cúcuta, donde fueron vitoreados por los triunfos.


3.- Sus años en Guaimaral marcan su destino y su prestigio. En la “Chica para Grandes Cosas” se hicieron hazañas radiales, teniendo en cuenta las limitaciones de la época. Trasmisiones de corridas
de toros, a cargo de Roque Mora, boxeo y béisbol por Carlos Ramírez París, ciclismo con puestos de trasmisión desde la carretera, en fin, un éxito humano y técnico en el que Mogollón descollaba en el perifoneo y el manejo de equipos.

Una voz rápida como la de él y la dicción precisa de Uribe Z., hoy perdido en los laberintos de su mente. Era, para CRP, el locutor perfecto.

Dejó fama por su velocidad narrando las noticias de los periódicos, tanto que del “viaje” que llevaba, leía también el “pasa a la página tal…”, él lo admite.

Hacía reír a sus oyentes por la forma humana de enfocar las cosas: en una declaración que rindió una señora en un juzgado, al preguntársele la hora del hecho dijo no saber pero “en todo caso eran más de las seis y media porque estaba hablando Mogollón”.

Su nombre está asociado a los grandes hitos del periodismo cucuteño. No por nada tuvo por jefe en la imprenta a Epiménides Sarmiento, un radical liberal, director del Diario de la Mañana. Con Jesús María Sepúlveda y Alfonso Cuberos Porras fundaron la revista Gramilla; hizo el noticiero “Suplemento Informativo”; fue cofundador de la Acord a nivel nacional.

La vida lo ha llenado de inmensas satisfacciones y condecoraciones, como reconocimiento a quien por más de 50 años ha estado al lado del micrófono y las causas cívicas, como aquella de 1957 cuando Carlos Ramírez París, desoyendo los consejos que le anunciaban el cierre de la emisora, promovió el célebre “apagón”, en protesta por la mamaderita de gallo con el servicio de luz.

Se vio el liderazgo de Carlos y el servicio de unos apóstoles que desde Guaimaral marcaban el rumbo a la ciudad. Desafortunadamente, dice, esto se ha perdido y es difícil encontrar hoy a alguien que verdaderamente la quiera.

4.- A sus 75 años se encuentra en asilo permanente en el barrio de su vida, La Cabrera, viviendo en la casa donde en 1937 vio por primera vez a Matilde Leira Masirubi, la que haría su esposa y madre de 8 hijos y abuela de muchos nietos, desgranando sin amarguras su vida desde aquel 1932, recordando anécdotas como cuando siendo trabajador de la imprenta fue apresado por atravesar el Parque Santander llevando una carretilla, lo que marcaba el civismo y respeto de entonces, riéndose de aquel día cuando fueron a Bucaramanga con Tobito Acevedo, Roque Mora y Gustavo Vejar a renovar la licencia de locutor.

Además de los exámenes había que fingir una trasmisión; cada uno había ensayado pero Mogollón ese día se pasó de calidad, se vino en elogios para mi general Rojas Pinilla, presidente de la república: sobra decir que fue felicitado por los examinadores empleados del ministerio de comunicaciones y se adueñó de la situación.

Sus amigos lo felicitaron por el cobazo y ni cortos ni perezosos siguieron su ejemplo. Vejar, que trasmitiría baloncesto, imagina la entrada de Rojas al coliseo en medio del delirio de la multitud, Roque Mora haría frenar al toro y a Antonio Ordoñez cuando mi general llegara a la plaza. Tobito, que no se sentía bien, logró ser exonerado por las influencias de José Rafael, que pasó a examinador.

Hasta ahí todo bien, regresaron con licencia de primera, pero no contaban con que el general estaba a punto de caer por esos días.

Adiós licencia, dijeron, y sobre todo temían que fueran tildados de rojaspinillistas, que era pecado mortal. Sobra decir que todos le mentaban la madre a Mogollón, le quitaron el habla, pero él con su sabiduría chinacotera, con toda razón, les decía, cayó Rojas, pero no cayeron los empleados que nos examinaron. “Tengan fe, recen, hagan los primeros viernes”. Dicho y hecho, en agosto llegaron los carnets. 

Colorín colorado, la historia de la locución de José Rafael Mogollón se ha acabado. Si les ha gustado, vayan a La Cabrera, Avenida 5 No 17-68, donde él les contará lo que en aras de la brevedad el periodista ha salvado.

San José de Cúcuta, octubre de 1992.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

lunes, 27 de junio de 2016

959.- LA PREHISTORIA NORTESANTANDEREANA



Juan Pablo Bayona

Saddy Molina lleva más de  40 años buscando en las entrañas de Los Patios, la prehistoria de Norte de Santander

Muchos nortesantandereanos desconocen su pasado, por eso Saddy Molina, un gramalotero paleontólogo y arqueólogo autodidacta, se ha encargado de escarbar las entrañas de Los Patios, para descubrir las especies que habitaron nuestra región, hace millones de años.

La importancia que ha tenido el trabajo realizado por Molina, fundador del único museo que guarda parte de la prehistoria de Norte de Santander, es primordial en la reconstrucción de nuestra historia, desconocida y abandonada por los habitantes de esta región.

Por ejemplo, pocos saben que desde 1961, el paleontólogo catalán Jaime de Porta, descubrió una especie prehistórica en nuestras tierras, a la que bautizó "Eremotherium Cucutense", familia del Megaterio, un oso perezoso gigante extinto a principios del terciario.

Molina, desde niño sintió la curiosidad de ver qué había debajo del agua y por qué cada roca tenía una figura diferente, desde entonces, empezó a prepararse con todos los métodos posibles, para entender que su misión en esta vida era tener un museo.

Es por eso, que desde hace más de cuarenta años, Molina dedica gran parte de su día a buscar por los rincones de la vereda Agualinda, en Los Patios, fósiles de diferentes especies que pudieron habitar las tierras nortesantandereanas.

Fue así como logró encontrar los fósiles de arañas marinas, gusanos de mar, peces, y vegetación conservada en rocas con más de 70 millones de años, que hoy exhibe con gran orgullo, recitando la historia de cada pieza como si fuera un libreto que no se cansa de repetir. "Donde hay piedra caliza, hubo mar", asegura don Saddy.

También conserva parte de los restos de un mastodonte americano, un megaterio y hasta herramientas utilizadas por el hombre cazador recolector, quien, según Molina, ingresó al continente americano por el estrecho de Bering y descendió hasta nuestra región. También cuenta con herramientas indígenas que datan del paleolítico inferior, 10 mil años atrás.

Hoy, a sus 82 años, Saddy Molina espera que su museo sea llevado a la Casa de la Cultura de Los Vados, en donde le prometieron cuidarlo, para que él se pueda retirar tranquilo de haber hecho un invaluable aporte a la historia natural de Norte de Santander.


Herramientas utilizadas por el cazador recolector

Herramientas utilizadas

Femur de un megaterio

Restos de un megaterio, un oso perezoso de 6 metros que habitó hace más de 7000 años

La garra de un felino diente de sable

Araña marina de hace 75 millones de años, fue descubierta hace 18 años

Planta marina fosilizada

Restos fosilizados de una serpiente marina

Restos de un megaterio, un oso perezoso de 6 metros que habitó la zona hace más de 7000 años

Trilobite, uno de los fósiles más antiguos de la tierra, data de unos 540 millones de años en el cámbrico

Un meteorito que encontró hace 6 años

Restos fosilizados de un pez

Restos fosilizados de amonitas, encontradas en las canteras de piedras calizas

Restos de un mastodonte americano

El colmillo de una serpiente marina

Parte de un cefalópodo o gusano de mar




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

sábado, 25 de junio de 2016

958.- LA FALLIDA SEMANA DEL COMERCIO



Gerardo Raynaud

Para afrontar una de las tantas crisis que se presentan recurrentemente en esta región fronteriza, a comienzos de 1965, el gremio de los comerciantes agrupados en torno a la Federación Nacional de Comerciantes –Fenalco- decidió promover algo inusual para la época, una semana de promociones y descuentos, acciones desconocidas entonces en una ciudad acostumbrada a vender por inercia y sin mayores esfuerzos.

La dirección de la seccional, dirigida en ese momento por el dinámico periodista José Neira Rey, quien simultáneamente orientaba el radioperiódico “El Tribunal del Pueblo” y por los directivos, Carlos Rangel en su calidad de presidente y los miembros principales Enrique Lara Hernández, Giovanni Martín, Luis Francisco Jaimes, Eduardo Restrepo y Juan B. Cote, dieron su aprobación a la que llamaron “La Semana de Fenalco”   que se realizaría en los días previos a la realización de su Asamblea Anual, del viernes 5 día de la inauguración al viernes 12 de marzo, víspera de la Asamblea General.

El programa escogido contemplaba entregar varias distinciones, entre ellas a quienes se destacaran como el mejor gerente, la mejor secretaria y se había establecido también el concurso a la “mejor vitrina”, todo esto convencidos que este gran esfuerzo redundaría en beneficio colectivo y que la solidaridad y la presencia de ánimo serían esenciales para lograr el éxito y la feliz realización del programa.

También habían coordinado con los miembros  del Skal Club de Cúcuta, quienes desarrollaban una labor similar en favor de la ciudad, para que postergaran su tradicional “operación limpieza”, para el sábado 6 de marzo, día en que los comerciantes harían un alto a sus labores para tomar la escoba y propiciar junto con los miembros de los Bomberos Voluntarios y los representantes de las distintas asociaciones y establecimientos que funcionaban en Cúcuta, una amplia y decidida acción de civismo.

La medida causó sensación en toda la ciudad, sin embargo entre algunos comerciantes, unos afiliados y otros no, al parecer no fue de su agrado y comenzaron por torpedear el programa desde el mismo día de su lanzamiento.

La prensa entrevistó a mayoristas y minoristas sobre la opinión que tenían sobre esta iniciativa y estos fueron algunos de sus comentarios: don Héctor Ibáñez, en ese momento  gerente del Almacén Tony, uno de los más representativos de la ciudad, ubicado donde hoy queda una oficina de Davivienda en la esquina de la avenida quinta con calle once,  manifestó que:

“como comerciante y directivo de Fenalco estimo que es una iniciativa muy buena, que despertará el espíritu cívico que prácticamente está dormido en la ciudad. Sería satisfactorio que todos colaboráramos y debemos hacerlo, para celebrar con bastante entusiasmo, la Semana de Fenalco.

Es un certamen que traerá una relación mucho más estrecha entre el comercio y su público. Además, es un evento que beneficiará al consumidor, porque la mayoría de los negocios tenemos proyectado dar algunos descuentos especiales por esos días.”

El propietario de otro de los almacenes tradicionales, hoy desaparecido por la fuerza de los acontecimientos, el almacén “Mil Novedades”, don Miguel Ángel Sánchez expresó:

“Le conviene al comercio la “Semana de Fenalco”, indudablemente que sí. Yo he estado un poco desconectado de las últimas campañas, pero es claro que una promoción comercial como la que se planea, redundará en un movimiento económico mucho más acentuado de la ciudad. Atraerá al consumidor y beneficiará a las dos partes. Soy plenamente partidario de la “Semana de Fenalco”.

Para José Urbina Amorocho, entonces propietario del Almacén Olímpico, también hoy desaparecido, más por voluntad de su dueño, quien visualizó otras oportunidades más lucrativas y hoy es el magnate de la industria del gas en Colombia, en esa ocasión manifestó:

“Me parece estupenda la idea de promover el espíritu cívico de la ciudad; nuevas modalidades en lo que respecta a promociones de venta ayudarán a despertar mucho el entusiasmo en el comprador.

Que se le dé una buena organización a la Semana de Fenalco y el comercio contribuirá a hacer de ella algo grande poniéndole color a la cosa.”

Finalmente, el socio administrador de la mayorista más grande del momento, la Distribuidora del Norte, don Helí Bernal le manifestó a la prensa:

“me parece muy interesante la idea de la Semana de Fenalco, porque esas promociones traen beneficios al detallista. Creemos que una promoción bien orientada nos va a traer buenos resultados y ayudará a superar el estacionamiento económico que afrontó durante mucho tiempo Cúcuta. Solamente auguro muchos éxitos a sus organizadores y ofrezco toda mi colaboración.”

Sin embargo y a pesar de los comentarios elogiosos y optimistas, formulados por diversos personajes, la tal ‘semana’ no fue estudiada con detenimiento ni planificada con esmero, sino que fue una idea lanzada al aire con entusiasmo, por algún directivo voluntarioso, que finalmente no recibió el apoyo de la mayoría de los afiliados ni de los otros no asociados, que en ese momento se estaban aprovechando de la nueva bonanza que comenzaba a hacer su aparición, en buena parte debido al exitoso gobierno de Raúl Leoni, que por esos días cumplía su primer año en la presidencia por el tradicional partido Acción Democrática.

Analizando la situación presentada, luego de varios días de discusiones y consultas con diversos representantes del gremio y de otros sectores afines al comercio, detectaron el problema que ha sido siempre el común denominador de la ciudad y la región y concluyeron que había “un individualismo en su más disolvente concepción, incrustado en la mayoría del gremio mercantil” y por ello, después de una larga sesión de su Junta Directiva, la Federación, expidió un comunicado en el cual enunciaba los puntos de vista respecto de su posición con relación a la proyectada “Semana de Fenalco”.
  
De la lectura del texto se puede concluir que solamente unos pocos comerciantes apoyaron el proyecto y que la mayoría hizo caso omiso de la convocatoria a la llamada “semana especial de actividades” que los medios denominaron “La Semana de Fenalco”. Que no obstante el favorecimiento, organización y beneficio general de la propuesta, los comerciantes no atendieron o bien no quisieron participar, siquiera en el estudio y valoración del proyecto;  motivo por el cual resuelven suspender de manera indefinida la realización de la “Semana de Fenalco”, dejando constancia de que tal determinación obedece a la indiferencia, egoísmo y  desidia del gremio mercantil de la ciudad. 

A pesar de ello, la seccional de FENALCO, lamenta esta decisión y seguirá defendiendo los intereses de la ciudad y los principios que le fueron encomendados y que estará dispuesta a perseverar en sus propósitos de lograr mantener al comercio como la primera actividad económica de la ciudad.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.