sábado, 19 de agosto de 2017

1173.- CARTAS AMOROSAS DEL GRAL. LEANDRO CUBEROS NIÑO



Pablo Emilio Ramírez Calderón

Por bondad de mi amigo, el abogado, escritor e investigador doctor Alberto Donadío Copelo, tengo en mi poder, copia de la extensa correspondencia del general Leandro Cuberos Niño, con su novia y posteriormente su esposa, doña Laurita Giusti de Cuberos Niño, dama venezolana, de Colón y a ella voy a referirme.



Carta de 1922 siendo novios, del General a Laurita

Son centenas de cartas, escritas desde hace una centuria, abril de 1917, de todas partes del país y del exterior, de Bogotá, de Cúcuta, de Caracas, de Maracaibo, Curazao, Boconó, de la Cámara de Representantes, del Senado de la república, etc…, todas ellas muy románticas y llenas de amor, desde antes del  noviazgo, hasta después del matrimonio por poder en San Cristóbal en 1925, por sus enfrentamientos con el clero, hasta su muerte ocurrida en Maracaibo, en 1934, cuando se desempeñaba como cónsul de Colombia en la capital del Estado Zulia, ocasionada por una hemorragia digestiva masiva.

Con las dificultades de la época, ir de un sitio a otro, era una calamidad, no más a San Cristóbal, peor a Bogotá. A Maracaibo por barco o pequeñas canoas, de acuerdo con las circunstancias o la disponibilidad del momento; después del matrimonio, viajar a Bogotá donde el victorioso general de Peralonso y  derrotado y herido en Palonegro, vivía como congresista, viajar su esposa, recién casada a la capital, era una verdadera odisea para una dama no acostumbrada a esos viajes largos, unos trechos en carros y a caballo en otros, pero al fin, logró hacerlo.

Todas sus cartas, llenas de amor, estaban plenas de recomendaciones de todo tipo, de un hombre hondamente enamorado, a una damita, que supo corresponderle y esperarlo, durante largos años, no obstante la diferencia de edades, para terminar casándose, formar un hogar y levantar una familia, honra  y prestigio de  la sociedad y la patria.

En ellas, lucía como médico, recomendándole alimentación especial, cambios de clima, diversión, paseos al aire libre, dietas nutritivas para aumentar de peso,  combatir la anemia, los catarros y las gripas ella y su familia.

Son una colección de cartas, con indicaciones de toda clase y esbozos de la lucha política, de entonces con una sociedad, pacata y retardataria, en contradicción con un clero beligerante, orientado por ministros religiosos, que amaestraban turbas facinerosas, listas a destruir las maquinarias del periódico La Mañana y preparadas para destruir el recién fundado Comentarios, que gracias a la oportuna movilización del pueblo, fue salvado de la destrucción.

Carta de 1928 como esposos, del General a Laurita



Gracias, doctor Donadío, por regalarme, este archivo documental de la época, no encontrado en ningún otro sitio y que es parte de la historia íntima de un guerrero, que luchó en las guerras de la época,  en el parlamento y en la prensa, desde principios del siglo veinte, hasta su muerte en 1934 , enfrentado a los sectarios poderes, de entonces.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

martes, 15 de agosto de 2017

1172.- DON TRINO PARADA, UN HOMBRE BUENO



Guillermo Vargas/Wolfgang Parada Vivas


En la mirada y la sonrisa Trino Parada nos enseñaba que él es un hombre bueno, comprensivo, sincero, laborioso y fraternal, un pamplonés más que se agrega a la lista de ciudadanos ecuánimes, nobles e inteligentes que los Valles de Cúcuta y El Espíritu Santo, saben entregar a las hojas de la historia.

Trino Parada conocía la comunidad en sus puntos más sensibles y en una reciprocidad edificante la comunidad lo conocía a él.

Una mutualidad inevitable en los testimonios, confrontaciones, aciertos y desaciertos que los núcleos humanos ofrecen a los investigadores, a los sicólogos, sociólogo ó simples vecinos de modestas culturas.

Trino Parada ha sido un consejero de familias y un orientador de individuos en trance de cruzar el Rubicón de la vida.

El consejo de Trino Parada ha llegado por igual a los seres con fortuna y a los desafortunados, a los generosos y a los tacaños, a los sinceros y a los mentirosos, a los ilustres letrados y a los iletrados, a los incrédulos y a los creyentes, a los que aman y a los que odian.

Sin ningún apasionamiento sectario Trino Parada ha sabido evaluar los sucesos y acontecimientos del gran país colombiano y se ha mostrado solidario con los que sufren y merecen una vida mejor.

Trino Parada sabe observar, sabe analizar para conceder en los contrincantes la legítima razón. Por eso en ocasiones hace brillar la luz de la justicia en los vecinos confrontados, en los vecinos engañados.

Trino Parada ha pertenecido a la comunidad y se ha metido a los temperamentos ofuscados o a los comportamientos demasiado serenos.

No es un ciudadano de voces exaltadas, de aquellas que invitan a los enfrentamientos y las peleas por causas mínimas e insignificantes. 

Por eso sus logros están marcados en los tableros de los introvertidos, en tanto que los análisis empujan su comportamiento a un plano donde la introversión se mezcla con las influencias de la extraversión en un equilibrio conceptual y emprendedor.

Don Trino Parada ofrece las características de un hombre bueno, de un padre de familia ejemplar y de un ciudadano meritorio. Tiene a su favor la ayuda y colaboración de su esposa Carmen y su hermana Gertrudis quienes cruzan sus miradas en un horizonte de paz y entendimiento.

Don Trino Parada y doña Carmen Vivas de Parada con sus hijos. 
De pie de izq. a der.: Wolfang y Amilcar.
Sentados: Judith, don Trino, doña Carmen, Jairo y Elsa.

Cualidades refrendadas por uno de sus hijos en su despedida en los casi 99 años de vida, 1º de mayo de 2013:

Buen viaje papá:

Trino Parada o mejor don Trino, el nombre que a diario repetían todos los que de alguna manera lo conocieron, recibieron sus consejos o fueron receptores de sus obras y generosidad.

Mi papá, personaje sin duda inolvidable para su familia, pero también para sus vecinos, amigos, gente sencilla que llegaba al Lago en busca de ayuda, solidaridad y servicio; pasó sus últimos años aquejado de una penosa enfermedad que le fue consumiendo en vida. Suficiente dolor y sufrimiento padeció, y a todos los que le rodeamos, por lo que no deseo hablar de ello ahora.

Su envoltorio terrenal cesó su función y su alma ha partido a descansar en ese Oriente Eterno que tanto repetía, tal vez significando el perpetuo nacimiento del Sol hacia la Luz eterna que debe ser al entregarse con el Creador, en quien fervientemente creía.

Quiero simplemente hacerle un homenaje a su vida. A esa vida que vivió a plenitud, porque estoy convencido que mi papá fue un amante de la vida y de los placeres que proporciona vivir. Amó, rio, sirvió, creó, comió, bebió, viajó, aconsejó bien, y sobre todo dejó una huella imborrable en la vida de muchos.

Gozó de una longevidad heredada, por lo que casi todos los amigos de su generación partieron hace rato antes que él. Sin embargo, los que quedamos sabremos trasmitir su legado a las futuras generaciones.

Perteneció a una estirpe familiar pamplonesa, de la cual heredó el amor por los demás, la voluntad de servicio, el liderazgo nato y una personalidad cautivadora que supo adobar con su verbo admirable para embelesar a quienes le escuchaban hipnotizados por sus historias.

Fue un padre exigente, muchas veces severo, pero obsesionado por sus hijos se formaran en la academia, pues solía decir que era la herencia más preciada que nos podía dejar. Y sin duda así fue, mi papá jamás se apegó a lo material, para él significaba solo el vehículo para hacerle la vida más llevadera a los que nada tienen.

Con su vocación de líder comunal, impulsó obras perecederas en su entorno como la Clínica de Leones en puente Barco que aún sigue prestando sus servicios, sólo por nombrar alguna.

Su temprana formación e inquietud intelectual por disciplinas ancestrales del pensamiento humano, le dieron acceso a un grupo de hombres preclaros de nuestra sociedad para extender sobre otros a través de sus obras su incansable vocación de servir.

Junto a él, en este discurrir por la vida, siempre al lado suyo, como su bastón, su compañera y su amiga por setenta años, Carmen Sofía, mi mamá. Para ella también este homenaje pues nunca desfalleció ni en las más duras circunstancias, movida por ese amor inmenso que ha profesado siempre por todos nosotros. Gracias mami.

Queda tu huella en toda tu familia, tu herencia se va extendiendo poco a poco, y ya va en tus bisnietos, que también llevan tu sangre. Buena parte de lo que somos refleja tus enseñanzas, principios y ejemplo, y todo ello se reproduce como una planta que fue sembrada en suelo fértil y abonada con devoción y amor.

Somos una familia entrañablemente unida, honesta, generosa, buena, servicial que seguirá por esta senda haciendo énfasis en el servicio, el amor por los demás y replicando ese legado.

Muchos de los aquí presentes en algún momento tuvieron tu afecto, tu amistad y tu consejo, mientras exista en el mundo alguien que te recuerde vivirás para siempre.

Gracias te damos papá por la vida: Judith, Jairo, Amilcar, Elsa, Wolfgang, Anamaría, Juan Manuel, Andrés, Catalina, Andrea, Daniel, Natasia, Alex David, Aurelio, Emilia y Emilio, buen viaje al encuentro con el Gran Arquitecto del Universo, a tu encuentro con todos los que amaste y te precedieron en este último viaje.

Nos quedamos arropados por tu presencia, y estamos felices y regocijados porque fuiste un ser fundamentalmente bueno. Celebremos tu vida, y el nacimiento a una nueva dimensión, con un gran aplauso.

Sus hermanos masones ya habían hecho en su momento un reconocimiento a su vida ejemplar:




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 13 de agosto de 2017

1171.- PASADO Y PRESENTE EN CUCUTA



Carlos Eduardo Orduz

Cúcuta

¨Recordar es vivir¨ dicen muchos, ya que nos permite solazarnos con los aspectos agradables que influyeron en nuestra niñez y juventud, nos apegamos a ellos y luego los cambios nos mortifican cuando no aportan nada memorable a la tradición de nuestro pueblo.

Los domingos se comía un delicioso mute, ahora se nos ofrece un mondongo. Se disfrutaba pasear por los parques, ahora nos asoleamos en plazoletas.

Fiábamos en la tienda de la esquina, ahora compramos en los supermarkets.

La ciudad tenía famosos almacenes, ahora muchas boutiques. Invitábamos a ir al teatro, ahora se asiste a los cinemas.

En la cocina se utilizaba el molinillo, pasó de moda para dar paso a la licuadora.

La mayoría sabía cumplir sus deberes, actualmente todo el mundo exige solo derechos.

Cuando se enfermaba, se acudía a la botica para que el farmaceuta nos indicara algún remedio, ahora se va al especialista y en las ´drugs store´ se compran las medicinas.

Se gozaba en los bailaderos, fueron reemplazados por las ruidosas discotecas a media luz.

Los vestidos los guardábamos en el escaparate, hoy utilizamos los ´closets´. Los restaurantes tenían sus cocineros, ahora se requiere un ´chef´.

A la Garita se iba a comer cucas con queso, ahora toca solicitar paledonias para no ser mal interpretados.

Qué sabrosos los roscones nuestros, ahora los jóvenes piden ´donuts´.

Los escolares se deleitaban con los deliciosos poscicles, actualmente piden ´sundaes´.

En las iglesias daba gusto oír las melodías que salían de los armonios o de los órganos, actualmente nos colocan bulliciosas minitecas que hieren los oídos.

Las citas amorosas se concretaban por teléfono, ahora por celular o chateando.

Para la sarna o el carranchín nos untaban pomada Rayo, ahora es alergia y se medican antihistamínicos.

Vivir en casona o mansión era lo elegante, ahora se reside en ´dúplex´ o en ´penthouse´.

Antes las familias eran de 8 hijos o más, en el presente es mejor tener una mascota para sacarla a pasear para que haga sus necesidades en el parque.

En la óptica Caraciola Vega nos adaptaban las gafas, en la actualidad nos ponen lentes de contacto de colores diferentes..

¡Cómo cambian las costumbres y las cosas! ¿Verdad?



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 11 de agosto de 2017

1170.- PRIMERA MISS NORTESANTANDEREANA



Gerardo Raynaud


El mundo estaba, apenas en reconstrucción, tras la cruenta guerra y Colombia comenzaba a recomponer sus actividades, sin olvidarse de sus costumbres tradicionales suspendidas a raíz del conflicto mundial.

Por esta razón, en Cartagena de Indias, se recuperaba aquel reinado nacional comenzado en 1934 y que fue suspendido por diversos eventos que habían impedido su continuidad pero que ahora, cuando la calma había retornado, nuevos vientos soplaban y era necesario retomar esas agradables acciones que distraían las preocupaciones del pasado y hacían olvidar las dificultades que se avecinaban.

En aquel año, 12 candidatas habían disputado el cetro y la corona que finalmente ganó la representante de Bolívar, Yolanda Emiliani Román, constituyéndose en la primera reina de belleza del país. Para el departamento, era la primera vez que se participaba en este episodio, que en el futuro será la mayor demostración de colombianidad y orgullo de su nacionalidad.

En 1947 había causado un extraordinario entusiasmo en los círculos sociales el torneo para elegir la señorita Norte de Santander, que ese año iría a competir, por primera vez, con las demás representantes a la corona de señorita Colombia. Serían 14 aspirantes de los departamentos de la nación.

Con este fin, se conformó un comité integrado por los presidentes de los clubes sociales de la ciudad, el alcalde y secretario de educación del departamento quien actuaba en nombre y representación del Gobernador y el presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, quienes se encargarían de organizar la campaña, además, se definió que le escogencia se haría por votación el sábado 25 de octubre en los salones del Club Tennis y que la coronación sería el día 30 del mes, en un suntuoso baile de gala que se realizará en los elegantes salones del Club del Comercio.

Desde el mismo día del anuncio, comenzaron a barajarse los nombres de las más bellas mujeres de la ciudad y  de las principales poblaciones del departamento, toda vez que la convocatoria incluía localidades como Pamplona, Ocaña, Chinácota y Salazar.

En ese tiempo, la selección y escogencia se formalizaba a través de los clubes sociales y eran sus asociados quienes las escogían. En realidad, las candidatas representaban las ciudades por intermedio de sus clubes sociales que eran las instituciones que agrupaban lo más selecto y representativo de sus pobladores.

En torno a cada postulante se conformaban “comités pro-candidatas” que llevaban su nombre y que eran los encargados de la logística que la llevaría a su elección. Recibidas las invitaciones, los clubes sociales de Cúcuta, Ocaña y Pamplona, se dispusieron a organizarse para enviar sus más hermosas mujeres al magno evento.

En Cúcuta lo hicieron, Olga Marciales, Leonor Gómez, Elvira Escalante, Nena Marciales, Ligia Ramírez Soto, Blanca Victoria Hernández Duplat, Cristina Soto, Ana Luisa Colmenares, Cecilia Vargas y Lucila Lara. Por Ocaña, fueron seleccionadas, Ligia Martínez, Elvira Perdomo, Mary Roca, Ofelia Gómez y Fanny Zurek Mesa; por Pamplona, Marina Villamizar, Elena Valencia y Leonor Canal.

Los clubes de Chinácota y Salazar de las Palmas no enviaron candidatas, pues aseguran que la invitación fue tardía y no alcanzaron a prepararse adecuadamente para un certamen de esa magnitud.

A medida que pasaban los días, candidatas salían e ingresaban a la baraja, por diversas razones, pues aunque los requisitos no eran tan exigentes como los actuales, motivos de índole personal, social o cultural eran manifestados por las aspirantes para retirarse de la contienda. También eran evidentes las inclinaciones o preferencias de algunos “jurados” por algunas participantes, lo que generaba malestar entre las propias concursantes y sus seguidores.

El trabajo de las comitivas era arduo y se enfocaban básicamente, a buscar el apoyo popular mediante las actividades propias que realizan las reinas de belleza, como las visitas a los asilos, con entrega de presentes, verbenas populares en las plazas o bailes en los clubes, todas actividades que también tenían como objetivo recaudar recursos que servirían para sufragar los gastos requeridos para una decorosa participación.

Avanzaban los días y se presenciaban los actos destinados a elegir la representante de la belleza, la distinción, la cultura y la hidalguía del departamento y naturalmente, no era una tarea fácil, especialmente cuando se trata de llegar a un acuerdo y de poder cristalizar deseos de conjunto en torno a una sola dama, que sea el símbolo de la raza rebelde y altiva, apasionada y noble del nortesantandereano.

Por momentos, la situación se ponía más tensa, pues los “comités” que actuaban en defensa de sus candidatas a veces  asumían posiciones que reñían con la decencia y la cultura. Y es que respaldar con criterio unánime a una sola candidata que reúna física, espiritual, social e intelectualmente, cualidades y virtudes que representen a los habitantes de una región, es un quehacer de cuidado, máxime si se quiere alcanzar el éxito.

Llegado el día de la elección y cuando todo parecía consumado, ninguna candidata se presentó, pues horas antes del baile habían enviado su renuncia, causando un inusitado revuelo entre la ciudadanía que esperaba la elección de una figura de indiscutible belleza, de exquisita distinción y cultura que representara la raza regional.

Ahora la queja era por la ausencia del departamento en la fiesta de la belleza nacional y la culpa se endilgaba a nuestra falta absoluta de entusiasmo como consecuencia del medio ambiente que nos absorbe y que por esa misma razón “siempre nos lamentamos que estemos casi desconocidos hasta de nuestros hermanos del resto del país.”

Sin embargo, el clamor ciudadano fue escuchado, debido a la tesonera campaña emprendida por la prensa hablada y escrita para que el departamento no quedara sin representación, de manera que reunido nuevamente el Comité Organizador, esta vez con la presencia adicional del personero municipal Manuel Guillermo Cabrera, se decidió oficiar a la señorita Carmen Meoz Canal, quien vivía entonces en la capital de la república y trabajaba en los laboratorios de su familia, nombrándola como representante de la belleza nortesantandereana, distinción que fue aceptada sin dilación.

Carmencita, según rezaban las informaciones locales era “verdadera honra y prez de su amada tierra cucuteña y cuya belleza, distinción y simpatía se une a la más refinada cultura.”

El mismo comité remitió al alcalde de Cartagena, la nota de participación de nuestra candidata y el alcalde de Cúcuta, giró a la Ciudad Heroica la suma necesaria para la construcción de la carroza en la que desfilaría la Reina de la Belleza del Norte de Santander.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.