PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

Terremotero -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

sábado, 30 de mayo de 2015

764.- HISTORIA DE UN PROYECTO DE IRRIGACION



Gerardo Raynaud D. 

Finalizando el año sesenta del siglo pasado, muchos planes eran del interés del gobierno central y por esa razón, se contrató con técnicos extranjeros una serie de proyectos regionales que buscaban paliar algunas de las necesidades más inmediatas de las comarcas.

Por esa época, el consultor más reconocido en el país era el profesor canadiense Lauchlin Currie, que a propósito de este ilustre personaje es bueno recordar algunas de sus propuestas que fueron fundamentales en el desarrollo del país en los últimos decenios del siglo pasado.

Antes de venir a Colombia ya había acumulado una vasta experiencia en el desarrollo de políticas gubernamentales, bien como asesor del presidente Franklin D. Roosevelt y de sus bien  cimentadas cátedras en la Universidad de Harvard, donde se destacó como propulsor de la teoría de Keynes y en donde además, propuso como teoría, que uno de los instrumentos para lograr el pleno empleo y salir de la ‘Gran Depresión’, era el gasto público dirigido a la construcción y en eso consistió su gran éxito en el país, cuando colaboró en el diseño del programa de ‘Las Cuatro Estrategias’ en el año 1971, que fue el plan de desarrollo seguido por el gobierno del presidente Misael Pastrana y cuyo eje fundamental giró en torno a la novedosa y revolucionaria idea de crear un sistema de ahorro que permitiera cumplir con el propósito de generar el progreso que se esperaba entonces, a través del sector de la construcción.

Fue cuando por insinuación suya, se creó el original UPAC, ‘unidad de poder adquisitivo constante’ que cumplió con las expectativas que se generaron en ese momento, pues veinte años después se habían construido un poco menos de un millón de viviendas nuevas y abierto algo más de seis millones de cuentas de ahorro.

Con el tiempo, como sucede con la mayoría de las teorías económicas, estás van desapareciendo a medida que evoluciona la economía y se van presentando nuevas situaciones que hacen necesarias la implementación de otras propuestas que se acomoden a esas nuevas circunstancias.

Pues bien, el departamento estaba urgido de proyectos que le permitieran superar su estado de subdesarrollo, especialmente en el sector de la agricultura y la ganadería así que, por esta y otras razones de índole político, el gobierno nacional contrató por intermedio de la Caja Agraria, los estudios económicos sobre la irrigación de los valles del río Zulia y a su vez ésta, contrató al profesor Currie para realizar esos estudios. 

Ante la perspectiva inminente de la ejecución de dicho proyecto, los conocedores del tema, en cabeza del Secretario de Agricultura y Ganadería del departamento, José Joaquín Faillace, expuso las consideraciones que tenían los interesados para que se tuvieran en cuenta y no se cometieran los errores que en el pasado habían sucedido, por no considerar las observaciones de quienes tenían la experiencia y la sabiduría necesarias para colaborar en la obtención de  resultados que favorecieran, por igual a todos los beneficiarios.

El proyecto comprendía 37 mil hectáreas de tierras planas, aptas para la agricultura y la ganadería intensiva y tenía la ventaja socio económica de estar a tan solo 50 kilómetros de Cúcuta.

Era considerado el proyecto más importante para el desarrollo económico del país, pues aportaba una solución inmediata al subdesarrollo de la agricultura y la ganadería regional, por las circunstancias favorables de fertilidad, situación y extensión.

Las tierras planas eran aptas para la agricultura y para una ganadería intensiva y su desarrollo estaba supeditado a la pronta ejecución de un plan de irrigación, que era el que se estaba proponiendo.

La observación de los datos pluviométricos, aunque no presentaban una precipitación extraordinaria, pues eran irregulares en su comportamiento, presentándose épocas de lluvias y sequía, sí ofrecían factores de éxito para el aprovechamiento de los pastos y de los cultivos en general, razón por la cual era necesario implementar un régimen de irrigación y drenaje que hiciera atractivo y rentable la explotación de esos terrenos.

Al mismo tiempo que se le planteaba al gobierno nacional la utilidad del proyecto, la misma Secretaría de Agricultura y Ganadería, presentaba las bases económicas que serían aplicadas para incentivar la puesta en marcha del plan, de manera que comenzara a producir de manera inmediata y sin mayores dilaciones.

El análisis sucinto era el siguiente; en el primer año, apertura de caminos de penetración, iniciación de desmonte, censo de propietarios, creación de una cooperativa agrícola, de la cual ya existía un comité preparatorio asesorado por el Instituto Piloto de Pamplona.

En los dos años siguientes, etapa de descomposición de troncos y aprovechamiento de los pastos, mediante la utilización del crédito ganadero y finalmente, al cuarto año, etapa final de destronque y nivelación.

Para el poblamiento de esa vasta zona, se estimaba que dado el retorno de buena parte de la población que había emigrado a Venezuela, en razón de la violencia que asoló la región, ahora estaba retornando y la colonización de la zona no desmontada estaba bastante repartida y se estimaba en unas cien hectáreas por colono por demás, que el bajo precio que tienen las tierras, el cual se estimaba entre $200 y $300 la hectárea, permitía una parcelación equitativa de los predios de mayor extensión.

Desde el punto de vista financiero, los cálculos de la Secretaría, para cada hectárea, eran bien sencillos; la estimación del desmonte era de $100; venía luego la parcelación de potreros y las respectivas quemas, todo lo cual estaba tasado en $400, lo que implicaba una inversión de $500 para el propietario, con lo cual, la tierra quedaría lista para que en un término de cuatro años recibiera la irrigación que se esperaba produjera el proyecto.

La propuesta era en conjunto con la Gobernación y los créditos otorgados por la Caja de Crédito Agrario.

En resumen, los estudios indicaban que para los cultivos y pastos en la región de Puerto Villamizar y Puerto León, no era necesario el riego, pero para los cultivos de arroz, así como para otros que podrían realizarse en la zona, como algodón, ajonjolí, caña de azúcar, cacao, plátano, banano, palma de aceite y algunas variedades de tabaco, se requería de un sistema de suministro de agua de riego.

El proyecto se planificó para ser ejecutado en cinco años, plazo máximo para utilizar las tierras para la agricultura y cuatro años para iniciar los proyectos de ganadería.

Hoy el proyecto es una realidad y constituye uno de los polos de desarrollo de la región.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 27 de mayo de 2015

763.- NORTE DE SANTANDER MECA DEL BALONCESTO EN COLOMBIA



Eduardo Yáñez Canal (Tomado  libro inédito  “El Baloncesto en Colombia”.  1994).

Corresponde a un encuentro de baloncesto entre los colegios Provincial de Pamplona y de La Salle (Sagrado corazón) de 1949, tomada en Pamplona durante un intercambio de los dos colegios lasallistas. Recordamos a sus integrantes, de izquierda a derecha, de pie el equipo La Salle: Entrenador Cardozo, Eloy Romero, Álvaro Gil, “Turilo” Dávila, Peñaloza, José León Labrador, Luis Corzo R., Erasmo Hernández, Jaime Acevedo, Jorge Rivera. El equipo del Provincial, agachados: Arnaldo Sandoval, Alfonso Rugeles, Rafael Mondragón, Mario Meneses, Ricardo Gómez, Darío Ordóñez, Humberto Meneses, Hugo Castellanos, José Gregorio Gilly y Humberto Montañez (entrenador).



“…Es Alberto Galvis Ramírez, en su libro “Laureles” (1988), publicado con motivo de los 20 años de Coldeportes, quien revela que el baloncesto llegó a Colombia gracias a una persecución…relata así esta original historia:

“… El baloncesto vino de carambola, gracias a una persecución político-religiosa de que fueron víctimas los hermanos franceses de la comunidad lasallista por el jefe del gobierno francés, en 1902, Emilio Combes, quien promulgó una ley por medio de la cual prohibía ejercer la educación a las comunidades religiosas porque consideraba que sus tendencias y enseñanzas eran retardatarias y sus métodos excesivamente represivos.

“Ya desde 1890 habían llegado a Colombia los primeros lasallistas y después de 1902 la comunidad aumentó de manera rápida por el obligatorio éxodo.

En Colombia fueron bien recibidos los Hermanos Cristianos, quienes fundaron varios colegios y lograron calar en los hogares de una sociedad recogida, religiosa y conservadora, como la de comienzos de siglo…”.

Más adelante, Galvis Ramírez precisa que fue en 1910, con la llegada al  colegio de La Salle en Bogotá del hermano  Arturo Monier –cuyo nombre de pila era Arturo Gedeón Marié- nuevo prefecto de disciplina, que surgió el baloncesto como fuerte competidor de las revistas gimnásticas que monopolizaban la llamada cultura física de los educandos.

Sin embargo, al principio el hermano Arturo se limitó a enseñar sólo detalles del deporte-cesta y dejó pasar 12 años antes de decidirse a traducir el reglamento del francés y a importar e introducir balones en los recreos de sus alumnos.

Sigue Alberto Galvis Ramírez:

“…Su posterior vinculación al colegio Provincial de Pamplona, Norte de Santander, fue decisivo para que el oriente colombiano se convirtiera en la meca de este deporte, porque el educador se preocupó por difundirlo hasta hacerlo la actividad insignia de la región…”.

Al respecto, el periodista cucuteño Luis Fernando Carrillo, en artículo titulado “Fueron aquellos tiempos…” publicado en la revista “Antología del Baloncesto, 1930- Norte de Santander- 1955” precisa la importancia del religioso en la región:

“…Cuando se piensa en la historia de Cúcuta hay que mirar necesariamente hacia la comunidad de los hermanos cristianos que ubicados desde su llegada en la Quinta Teresa, calles quince y dieciséis de la Avenida Cuarta de la geografía de la ciudad , promovieron toda clase de actividades culturales entre ellas el basketball  que entró por la puerta de esa casa llena de recuerdos llevado de la mano de Arturo Monier, quien un día desembarcó de Francia trayendo entre su bagaje educativo una pelota de basketball y en su cabeza las rudimentarias reglas de un deporte que pronto echaría buena simiente en una ciudad que como Cúcuta lo ha hecho su bandera, su insignia en las competiciones.

“Para ese entonces, en los primeros días de la década del treinta, Cúcuta era un pueblo sano todavía. El deporte hacía sus primeros pinos. El fútbol era el popular como lo recuerdan las fotografías de la época en la plazoleta que hoy es el “parque de la bola” o el Parque Nacional.

“Pero el basket prendió rápidamente. No importaba que tuviera que jugarse sobre cancha de tierra; las de ladrillo, cemento y las modernas de madera vendrían después, en tableros rústicos prendidos algunas veces sobre una mata de coco.

“Las incomodidades eran lo de menos para un pueblo que desde el primer momento, como premonición de su destino, atizaría la fogata de su deporte bandera en el futuro.

“Fue tal el apego del hermano Arturo a Cúcuta, una vez vista la acogida que había tenido el nuevo deporte que, afectado por problemas cardíacos, escogió a esa ciudad para pasar los últimos años de su vida como prefecto de disciplina del Sagrado Corazón. Allí murió, en 1968.

“Sin embargo, su obra ya había germinado y nunca moriría. La actividad del baloncesto empezó a girar alrededor de los colegios lasallistas en todo el país, especialmente en Bogotá, donde se construyó el que fuera el primer escenario deportivo, que contaba con canchas reglamentarias…”.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

domingo, 24 de mayo de 2015

762.- LOS PRIMEROS EXTRANJEROS DE CUCUTA



Gerardo Raynaud D. 


Droguería Alemana antes del terremoto de 1875

Desde los remotos tiempos de su erección, la ciudad se fue consolidando como el ‘cruce de caminos’ por su ubicación geográfica, entre la Capitanía General de Venezuela y el Virreinato de la Nueva Granada, especialmente en lo referente al tránsito de los conquistadores quienes se desembarcaban, unos en el puerto de Maracaibo y otros en Cartagena de Indias, pero todos con el mismo objetivo, adentrarse en las inhóspitas nuevas tierras y tratar de beneficiarse con las novedades que iban encontrando a medida que avanzaban en las profundidades del continente y con la esperanza de hallar las riquezas que les ‘pintaban’ quienes regresaban de esa aventura, que era navegar con rumbo desconocido y retornar para ‘contar el cuento’.

Esos aventureros, bien fuera que ingresaran a territorio americano por el puerto de El Callao en el Perú o por cualquiera de los desembarcaderos existentes sobre las costas del mar Caribe, luego de sus travesías por el norte del continente, regresaban a sus lugares de origen, tenían la opción de hacerlo bien fuera dirigiéndose a Cartagena o a Maracaibo y quienes esto pensaban, por lo general, enrumbaban sus pertrechos hacia el lugar más práctico y cercano y el que les brindara posibilidades más seguras y cortas y este era el camino a Maracaibo, que dicho sea de paso se hacía por vía fluvial, medio más rápido y seguro para llegar a ese destino.

Esta característica se fue consolidando a través del tiempo y como lo mencionan las crónicas, el carácter de la población que se asentaba en los valles conformados por sus dos ríos, hoy conocidos como Pamplonita y Táchira, se fue tornando, cada día, más amigable, acogedor y hospitalario, tal vez, por las condiciones del clima y por las estrechas relaciones que fue estableciéndose entre los vecinos de uno u otro lado de las riberas de sus ríos tutelares.

Fuera casual o no la división que se hiciera posteriormente y que configurara dos países separados por una línea imaginaria representada por una corriente de agua, no fue suficiente para diferenciar los rasgos característicos de los habitantes de una orilla o la otra, por esta razón, cuando se habla de los primeros extranjeros, debo aclarar que no se hace referencia  a los vecinos de ahora, como tontamente se pretende interpretarlo hoy en día.

En los albores de la ciudad, ‘reinaba la más pura confraternidad y familias y negocios crecían al calor de los vínculos de la tradición y del espíritu’, se leía en uno de los artículos del diario Comentarios al referirse a los primeros pobladores de la región.

La principal migración fue sin duda la venezolana, así no se interpretara como tal, a pesar de que su procedencia, era de Maracaibo y seguida muy de cerca por los italianos.

A propósito de esta situación, cito a don Julio Pérez Ferrero, que antes del terremoto había una colonia de itálicos que por razones desconocidas abandonaron estas tierras ‘tan propicias para el negocio’.

Posteriormente y atraídos por las facilidades para establecerse en esta tierra, fueron llegando otras migraciones, unas que se quedaron y otras, por razones diversas tuvieron que regresar; me refiero a la oleada de viajeros sirio-libaneses y alemanes.

De estos últimos, hicimos mención en una crónica anterior publicada con el nombre de “Por qué se fueron los alemanes”.

De los italianos podemos hacer una larga lista de personajes que contribuyeron al progreso y al desarrollo de la ciudad, desde los primeros que se establecieron antes del terremoto hasta aquellos que ayudaron a la reconstrucción y que fundaron casas de comercio de reconocida reputación, la más distinguida, la Casa Ríboli, que posteriormente se transformó en Tito Abbo Jr. & Hno., luego adquirida por Almacenes Ley y finalmente hoy Almacén Éxito.

Eran tan unidos y solidarios que hasta tuvieron Consulado, no solo con Cónsul sino además con vicecónsul, por si las dudas.

En cuanto a los alemanes, el primero de que se tiene noticia se apellidaba Huber. Fue tal vez, administrador o propietario de la droguería Alemana, el único edificio que quedó en pie tras el terremoto de 1875.

En la fotografía puede verse el edificio donde funcionaba dicho establecimiento, en la actual calle doce.

Los alemanes, urgidos de materias primas, fueron impulsados por su gobernante Otto von Bismarck a desplegarse por el mundo para garantizar el desarrollo de su industria, lo que hizo que se generara una afluencia de germanos por todo el mundo, pero particularmente, por América y África.

Por estos confines, llegaron por la vía de Maracaibo y se desplazaron hasta la región fronteriza, incluidas San Cristóbal, Cúcuta y especialmente Bucaramanga, donde se afincaron y lograron tener gran influencia, tanto en lo económico como en lo político.

En Cúcuta, se adueñaron del comercio mayorista y se ubicaron en las esquinas aledañas del parque principal, hoy Parque Santander; eran grandes compradores de café, quina, añil y cacao que exportaban aprovechando las ventajas del ferrocarril y la cercanía con el puerto de Maracaibo y traían importadas, maquinaria, herramientas y utensilios para el hogar.

Tenían el monopolio de las importaciones y exportaciones a través de sus grandes compañías Breuer Moller & Co., Van Dissel, Rode & Co., Beckman & Co. y la Casa Comercial de W. Steinworth.

Los alemanes explotaron la plaza y explotaron a una generación de cucuteños, que con resignación, lealtad y respeto les entregaron su trabajo, pues los alemanes eran mirados con verdadera superioridad y solemnidad humana.

Lo que no se puede negar fue cómo estimulaban el cumplimiento del deber, la competencia y el sano juicio.

Sus empleados lo eran por 25 años de servicios al cabo de los cuales los ‘jubilaban’ con un cheque de dos o tres mil pesos, circunstancia no conocida por entonces.

‘Pero lo que hubiesen dado fue muy poco, porque la ganancia era mucha’, pues no invirtieron nada en la ciudad ni edificaron nada, con la excepción de don Cristian Andressen Moller quien llevado más por el amor de su esposa cucuteña que por los sentimientos desinteresados de agradecimiento le construyó la preciosa Quinta Teresa, completamente renovada en la actualidad.

Y para terminar con esta crónica, la colonia sirio-libanesa, más estable y afortunada en los negocios, muy discreto y progresistas, se caracterizaron por afianzarse en esta tierra, cooperando con ella, levantando sus hogares y agradeciéndola por la felicidad y riqueza que les ha brindado.

Muchas modernas edificaciones fueron construidas por entusiastas elementos de la colonia sirio-libanesa, cuyos nombres son innecesarios mencionar pero que la ciudad entera los conoce y les agradece.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

jueves, 21 de mayo de 2015

761.- CUCUTA NO ES UNA CIUDAD VERDE



Jean Javier García

Urbanizadores encontraron en el nim una excelente solución a para sus proyectos, aunque no sea la especie más indicada para conservar los ecosistemas urbanos.

Aunque muchos consideran que Cúcuta es ‘verde’ por el hecho de tener incontables árboles, quizá la ciudad aún esté lejos de obtener ese título y no lo sea, por lo menos, técnicamente.

El gran número de plantas sembradas en vías, parques y algunos separadores hicieron que al municipio se le reconociera como ‘ciudad verde’ y también se le adjudicaran créditos como ‘ciudad pulmón’ o ‘ciudad de los árboles’.

Según datos históricos, en 1988  la ciudad recibió el premio al mérito forestal ‘Roble de Oro’ y fue elegida ‘ciudad verde’ por el Inderena.

Dos años después se le concedió el título de ‘Municipio verde de Colombia’.

Sembrarlos fue una tradición luego del terremoto en 1875 y la gente los necesitó para aliviar los implacables rayos del sol.

Algunos daban mejor sombra que otros, requerían menores cuidados en comparación con otras especies, y de esa manera se introdujeron con el tiempo unas 121 especies en el espacio público.
 
Sin manual de arborización

La magnitud de los reconocimientos generaron que los cucuteños desde entonces se sintieran identificados con la idea de forestar el territorio, incluso, por orden de la alcaldía en 1991, se propuso que todos los ciudadanos adoptaran un árbol.

Quizá el afán por no perder los títulos conseguidos, y la falta de planeación, hicieron que no se proyectara un adecuado estudio sobre ordenamiento forestal.

Cúcuta actualmente es una ciudad con muchos árboles, pero eso no implica que sea verde.

Según expertos una ‘ciudad verde’ debe ser sostenible, lo que implica más árboles nativos que beneficien el resurgimiento de los ecosistemas urbanos y sus pequeñas especies.

La ciudad se caracteriza por tener muchos árboles, pero no por tener grandes o amplias zonas con suficientes áreas vegetales.

“Lo que sucede es que en el mundo cuando se miden las ciudades sostenibles, se suma no sólo por árboles sino por los metros cuadrados de zonas verdes que tienen los habitantes”.

“Por ejemplo Curitiba (Brasil) pasa de 9 o 10 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, incluyendo, parques y separadores de avenidas; nosotros no superamos el metro cuadrado por habitante”.

Ser una ‘ciudad verde’ implica tener un modelo de sostenibilidad urbana que genere cambios en pro de la protección del medio ambiente.

Por ejemplo, Malmö (Suecia), tercera ciudad más grande de ese país, se caracteriza por tener el parque eólico para producir energía más grande del mundo.

En Colombia ya hay ciudades que piensan ‘verde’ y ya tienen establecido manuales de arborización.

“No podríamos ser ‘ciudad verde’ porque no tenemos zonas para parques. Tenemos árboles entre concreto. Creemos que parques son polideportivos, pero no; son zonas grandes donde hay corredores y senderos con árboles y plantas”.

El Eje Cafetero ha hecho grandes esfuerzos por constituir zonas verdes.

Por su parte el decano de la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Francisco de Paula Santander y profesor de botánica, asegura que de la gran variedad de árboles predominan cinco especies en la zona urbana:  chiminango, oití, almendrones, acacias y nim, esta última especie que podría estar frenando ciclos tan importantes como la polinización.

No se sabe exactamente cuántos árboles hay en la ciudad, pero existen unas 121 especies y como 800 mil especímenes (plantas).

Los expertos aseguran que un adjetivo  bien merecido para Cúcuta sería la de ciudad de los árboles, sin embargo, las autoridades deben empezar a indagar en el concepto de la silvicultura urbana, que es un planteamiento moderno del cuidado de estos en las ciudades.

“Es saber cómo manejar esa selva de árboles en el entorno urbano. Planificar y organizar zonas donde se siembre frutales que generen alimentos para las especies, pero también saber dónde sembrar palos que no dañen con sus raíces la infraestructura”.

Hoy la ciudad no tiene un proyecto de silvicultura urbana o un manual de arborización como lo tienen las ciudades más importantes del país.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.