PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

domingo, 6 de marzo de 2016

900.- PILOTO DE HOGAR CUCUTEÑO, AS DE LA I GUERRA MUNDIAL



Alvaro Riasco

El comerciante experto en café Jhohannes Ludwing Meyer llegó a Cúcuta, en donde se enamoró. Hogar en el que nació Carlos Otto Meyer Baldó.

La Primera Guerra Mundial fue ocasión para la trasformación de las tecnologías de los equipos de guerra. Pasar de la caballería a la aviación con toda su tecnología, fue un paso inmenso.

Esta transformación la debieron afrontar los integrantes de los distintos cuerpos de combate, “chapados a la antigua”. Este paso lo debió vencer nuestro héroe.

Corrían los primeros años del siglo pasado y Cúcuta era una ciudad con características seculares y vivía aislada por las dificultades de comunicación que hacían casi imposible el contacto con el centro del país y para sobrevivir debió buscar acercarse a su vecino hacia donde logró abrir actividades comerciales y culturales que no solo generaron fuertes lasos de amistad, sino importante actividad de los negocios.

Usar las más avanzadas vías de Venezuela era la única, la más económica y fácil forma de salir al mar y la oportunidad de impulsar los mutuos negocios.

Tal situación fue sin duda la razón de embarcarse en la titánica empresa de construir el Ferrocarril de Cúcuta y con él, lograr abrir vías para activar exportaciones, participando en el incipiente comercio internacional.

Tal relación de cercanía permitió además que se estrecharan lazos de amistad y fue generador fácil de uniones y fuertes relaciones familiares.

Estas son las circunstancias en las que se gestó la familia del As de la aviación germana Carlos Otto Meyer Baldó, como lo veremos.

Hacia los años 1890, el café de América logró imponer su prestancia en Europa y el originario de Venezuela tuvo gran aceptación.

Vastas regiones de Norte de Santander producían deliciosos granos del afamado producto, que hasta la Reina Victoria de Inglaterra reclamaba con deleite.

La presencia del ferrocarril de Cúcuta, que pronto conectó con el del Táchira, fue el medio moderno para poder trasladar junto con muchos otros productos el aromático café, situándolo en el puerto de Maracaibo para su exportación a Europa.

Tal situación, que generó nuevos negocios y gran actividad, fue el motor que abrió activos horizontes comerciales y que generó fuerte interés a las grandes firmas comerciales europeas a establecerse aquí, y poder atender con eficiencia y cercanía las nuevas y las importantes transacciones.

Pronto se establecieron en Cúcuta casas comerciales como Bulton Jr. & Cia, Steinvorh & Cia, etc.

La presencia de recién llegados hombres de negocios, que con sus atractivas figuras y sus extraños apellidos, pronto entablaron relaciones sociales con familias lugareñas.

Tal el caso del comerciante experto en café, Jhohannes Ludwing Meyer, quien se dejó atrapar por los encantos de la linda cucuteña María Amalia Baldó Jara, con quien casó y de cuyo matrimonio nacieron 8 hijos.

El quinto Carlos Otto, quien vivió por poco tiempo aquí, dada una nueva inesperada circunstancia, ya que hacia 1899 el negocio de exportación de café a Alemania decayó bruscamente, al sumirse ese país en una fuerte crisis económica que vino a poner cortapisas a sus importaciones.

Como consecuencia, las oficinas de Cúcuta fueron reducidas de tamaño y sus negocios concentrados en Maracaibo. Hacia allá debió trasladarse la familia Meyer Baldó, y poco después, por órdenes de la oficina principal debieron mudarse a Hamburgo.

Allí, Carlos Otto debió terminar sus estudios en 1914, en plena Primera Guerra Mundial. Atraído por las milicias, solicitó entrar en la escuela de caballería del Ejército de Wandbeck siendo trasferido al Escuadrón del Regimiento Dragonas No.9 y enviado al frente oriental contra los rusos, donde permaneció hasta 1916, ascendiendo a teniente y condecorado con la Cruz Hanseática por su gran valor en combate.


Sin embargo, la caballería había perdido su importancia para el combate, ante la reciente e imponente presencia de una nueva y al parecer muy prometedora arma, la aviación cuyas primeras actuaciones mostraron gran eficacia y versatilidad, por lo que de inmediato es adoptada como reemplazante de la caballería.

A Meyer le entusiasma la nueva carrera y solicita su traslado, siendo aceptado en la Luftstreitkrafte, a la que se incorpora con entusiasmo. La aviación de combate aún no existía, pero se le vislumbra gran desempeño.

Carlos logra la trasferencia y concluye su nueva carrera con éxito. Pronto alcanzó alto prestigio y se hizo a un historial de valor al servicio de la nueva fuerza.

Para entonces, con solo aparatos de madera los que no superaban los 100 kilómetros por hora y a los que  inicialmente solo se les instalaron ametralladoras como arma de guerra, dieron resonantes éxitos.

Allí, por sus excelentes servicios en la fuerza, se le concedió la Cruz de Hierro.

Para 1917, el capitán Richthofen (el conocido Barón Rojo), busca candidatos para integrar su grupo de pilotos avezados y jóvenes, a su flotilla conocida como el  Escuadrón Jasta No.11, el que al mando del capitán Reinhardt rápidamente obtiene contundentes triunfos y quien al terminar la guerra, había acumulado 350 triunfos en el derribo de aeronaves enemigas.

Al año siguiente, Meyer calificado por sus actuaciones como piloto es trasferido al escuadrón conocido como ‘El Circo Volante de Richthofen’, en el que entró a codearse con los pilotos alemanes más famosos del mundo, como lo eran los hermanos Richthofen, Ernst Udet y Herman Goering.

El señalado honor de hacer parte de este cuerpo élite se ganaba por el número de aeronaves enemigas derribadas. Meyer logra su primer derribo a sus 22 años en la batalla aérea sobre el cielo de Flandern, Bélgica, al mando de un Albatros D.V. y en dura batalla enfrentando al biplano inglés RE.8, pilotado por el teniente Longton.

Así inicia su ascenso al título de As de la aviación para el cual tiene que lograr al menos, 5 derribos demostrados.

Casi simultáneamente a su hazaña, cae derribado su jefe, Von Richthofen, quien con solo 25 años y una carrera brillantísima fue tristemente abatido dejando una dolorosa huella en Meyer y en sus compañeros.

Debió reponerse pronto y buscar vengarlo, lo que casi de inmediato se le dio en el enfrentamiento con el biplano SPAD S.X111 francés, el que ganó prontamente.

Al final de la guerra, Meyer Baldó había logrado siete derribos de naves enemigas, lo que lo catapultó a su título de ‘AS de la Guerra Mundial’ al mando de los distintos aviones que tuvo asignados en las fuerzas germanas.

Como su impronta personal siempre utilizó la figura de un hambriento perro babeante, en desafiante actitud frente a sus enemigos.

En noviembre de 1918, se firma el armisticio de Rethondes y se acuerda la victoria de los aliados en el conflicto que duró cuatro años, y que obliga a Alemania a la disolución de sus fuerzas militares.

Meyer se encuentra desempleado y sin un futuro inmediato, lo que lo impulsa a regresar Venezuela su país de origen.

Había tratado de desempeñar algunas actividades comerciales y empresariales en Europa sin éxito, ante la crisis económica que se generó al terminar la guerra.

Ante esta circunstancia y la opción de su ciudadanía venezolana, regresó al país y gracias a su prestigio como aviador buscó ser admitido en la Aviación Militar Venezolana y así, a mas de tener necesarios ingresos, calmar sus ansias de seguir volando.

El gobierno lo aceptó pero lo asignó a volar solamente aviones no militares con el rango de teniente y además, buscó destacarlo como ejemplo y estímulo a las nuevas promociones de aviadores.

El 27 de noviembre de 1933, volando un biplano Stearman C-3B, lo hizo practicando maniobras de acrobacia altamente riesgosas, al punto de quebrar  un ala, precipitándose a tierra y falleciendo en el accidente. Meyer contaba en ese momento con 38 años.

La noticia de su muerte llegó a Alemania, ya gobernada por Hitler, y fungiendo en la comandancia de la aviación su antiguo compañero y último comandante del “Circo Volante”, Hermann Goering, quien enterado de la lamentable pérdida, ordenó enviar una comisión presidida por el Barón Wilhem von Birtner a sus exequias. 

Hoy los restos de Meyer Baldó reposan en el Cementerio General del Sur, en Caracas y, en homenaje a su memoria, una calle de esa ciudad lleva su nombre y en la Base Aérea de Maracay, el Museo Aeronáutico fue bautizado igualmente con su nombre.

Esta es la historia gallarda de este valiente coterráneo quien dejó huella de valentía y arrojo.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

viernes, 4 de marzo de 2016

899.- EL HOMBRE DETRAS DE CENTRALES ELECTRICAS



La Opinión (Entrevista)

Después de 41 años de servicio, 27 de ellos como gerente, se retira

El 8 de noviembre ha sido una fecha clave para Alberto Rangel Becerra. Ese día, en 1988 fue encargado como gerente de Centrales Eléctricas y exactamente el mismo día, 27 años después, se despide de la empresa a la que le dedicó casi medio siglo de vida laboral.

El próximos lunes, Alberto Rangel cambiará, por primera vez, la rutina que ha seguido en los últimos 41 años. En esas más de cuatro décadas, madrugó sin falta para estar antes de las 7 de la mañana en Centrales Eléctricas, la empresa a la que llegó como un economista sin experiencia y de la cual terminó siendo gerente general los últimos 27 años.

Su llegada a la compañía en 1974 se dio por un evento desafortunado: el avión en el que regresaban de la electrificadora de Santander el economista y el contador, se estrelló en un cerro cerca al río Zulia. Ambos fallecieron.

En ese momento, ese muchacho inexperto, oriundo de la Don Juana, recién egresado de la Universidad Nacional y sin ninguna ‘palanca’, presentó su hoja de vida al entonces gerente general, Alberto Estrada, quien por afinidad regional –pues  había vivido varios años en Bochalema–, convenció a la junta directiva para que lo aceptara.

Su ‘estreno’ en el primer trabajo de su vida no fue fácil, pues con su antecesor ya fallecido no tuvo quien le hiciera empalme.  Pero eso, más que una dificultad, él lo convirtió en una fortaleza: se puso a estudiar y a aprender todos los procedimientos; se metió en cuanto comité pudo y a todo el que se le acercaba le aprendía el método para hacer las cosas bien.

Así fue ganando espacio y se fue volviendo indispensable, hasta convertirse en la persona de confianza de Estrada. Antes de llegar a ser gerente general, pasó por la jefatura de Planeación y ocupó el cargo de subgerente administrativo y financiero.

Catorce años después de su llegada, exactamente el 8 de noviembre de 1988, llegó a ocupar el cargo más importante de la compañía. Y justamente, el 8 de noviembre de 2015, se despide para siempre de esa empresa que logró convertir en la más importante del departamento.

‘Pasión’ ha sido su palabra clave, según cuentan sus colaboradores más cercanos. “Siempre nos ha dicho: hágalo con pasión y verá que le sale bien”, cuenta Óscar Gutiérrez, su conductor de confianza desde hace 14 años.

La sencillez es la cualidad que mejor lo define. “Nunca me he sentido como un subalterno. A los empleados siempre nos ha dicho que más que un jefe, es un amigo”, confiesa Gutiérrez. Y así lo sienten quienes lo han acompañado en este casi medio siglo de labores.

Su despedida ha generado todo tipo de manifestaciones de aprecio, gratitud y admiración.

Ahora, desde la jubilación, se dedicará a compensar la gran deuda que tiene con su familia y su hogar, del cual estuvo ausente por cuenta de su consagración al trabajo.

¿Cómo logró llegar a gerente,  por encima de personas que tenían cargos de mayor responsabilidad y más antigüedad en la empresa?

Cuando Alberto Estrada se iba a jubilar, ya había otros candidatos recomendados. Pero el gerente no quería permitir que la entidad se politizara, por eso me recomendó.

Él me mandó a donde Eustorgio Colmenares Baptista, muy cercano al entonces presidente Virgilio Barco Vargas, para que me entrevistara. Ese día conocí a Eustorgio, quien era partidario de que la empresa se siguiera manejando técnicamente.

Después de la entrevista cogió el teléfono delante mío y llamó al presidente Barco para sugerirle mi nombre. Así empezó mi historia en esta empresa.

A los dos años de estar en el cargo, Félix Salcedo Baldión me iba a sacar, pero el gremio del comercio protestó y los trabajadores se opusieron.

En ese entonces el alcalde era Jairo Slebi y Amilkar Acosta era el viceministro de Minas y Energía. Yo era muy cercano a su esposa. Ella lo alertó de la maniobra que estaban haciendo para sacarme y él también se interpuso.

La segunda, vino por cuenta de ‘La Chava’ (Isabel) Celis, congresista nortesantandereana, quien estaba pidiendo mi cargo a cambio de aprobarle una ley al gobierno. Ya cuando estaban en la junta para tomar la decisión, el ministro se interpuso y me mantuvo.

Y la última fue en el Gobierno de Uribe; a él lo llamaron a decirle que yo me estaba oponiendo a la venta de la empresa y que había participado en una manifestación a la cual nunca asistí. Entonces les dije que si me comprobaban que yo estaba allí tenían mi renuncia. Como nunca pudieron probarlo, aquí me quedé.

Lo que más recuerdo cuando la recibí la empresa, es que todas las noches nos tocaba racionar la provincia de Ocaña y el sur del Cesar, porque la línea que había entre Tibú, Convención y Ocaña estaba saturada.

Fuera de eso, cada dos meses la guerrilla volaba la línea y los dejaba sin energía.

Lo primero que hice cuando llegué fue construirle una nueva línea a Ocaña de 230 mil voltios. Así logré acabar con los racionamientos. Ese es uno de los logros más importantes que he tenido, porque esa obra permitió, años después, toda la electrificación rural que hemos hecho en El Catatumbo.

El momento más difícil de todos estos años, fue la época de Fenómeno de El Niño, que generó el racionamiento de energía, en la presidencia de Gaviria.

Nosotros teníamos excelentes relaciones con Venezuela y ellos me suministraban energía, pero esa energía no se podía enviar para el interior del país porque no se podían sincronizar los dos sistemas.

Toda esa energía se quedaba aquí y por eso Cúcuta solo tenía media hora de racionamiento, mientras que en el resto del país eran 6 horas. Ese fue un momento crítico y difícil.

Cuando yo llegué a la gerencia, construí la línea de interconexión entre Cúcuta y San Cristóbal. Eso fue lo que me sirvió para traer energía y suplir el déficit en el racionamiento.

Llevo el deporte en la sangre y me gusta apoyarlo. En la empresa hice parte  de las ligas de fútbol, de ciclismo, de patinaje y de básquet. Fui uno de los promotores de los juegos eléctricos en el país.

Siempre he apoyado al Cúcuta Deportivo y acabo de entregar uniformes para los deportistas que van a participar en los Juegos Nacionales, porque no tenían plata para adquirirlos.

Ahora me voy a dedicar a perfeccionar el golf, pues me dicen que tengo el mejor swing del club (risas)…

Soy muy sano, me encanta comer bien. De hecho, en estos 41 años solo me he incapacitado dos veces: hace un año jugando fútbol con los directivos tuve una ruptura del tendón de Aquiles y en otro partido en Durania tuve una lesión de menisco.

Cuando voy por las oficinas, a los que están subidos de peso les digo que se tienen que adelgazar. A los empleados les tengo gimnasio, bailoterapia, para mí la salud ocupacional es muy importante y les doy facilidades para que se cuiden, porque el estrés que manejan es muy alto.

A mis empleados les inculqué que sean puntuales en mis reuniones o citas, o no se hacen... Esa disciplina la adquirí en Francia, a donde me fui a especializar.

Con eso soy muy exigente. Siempre estoy acá antes de las 7 a.m., soy el primero que llego y el último que sale. Los acostumbré a todos a respetar el tiempo de los demás. Es una cultura que le dejo a la empresa.

Tengo una gran deuda con mi familia porque por tanto trabajo he estado muy ausente. El tiempo ahora se lo voy a dedicar a los nietos, a mis hijos y a mi esposa. Voy a hacer ejercicio todas las mañanas.

Dejo una empresa moderna, en la que logramos consolidar el sistema eléctrico con la construcción de nuevas subestaciones en Atalaya, La Ínsula, Boconó. Todas quedan totalmente automatizadas, antes funcionaban con operadores las 24 horas del día.

Dejo una empresa con tecnología de punta, con sofisticados sistemas de seguridad y con redes totalmente nuevas.

Y con proyectos sociales andando, que me llenan el corazón, como el de electrificación rural, que nos ha permitido llevarle energía a campesinos que antes tenían que recorrer hasta 10 kilómetros para poder cargar un celular.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

miércoles, 2 de marzo de 2016

898.- EL ANGEL DE LOS DEPORTADOS



Jean Estupiñán

Rita Gómez González es muy conocida en Villa del Rosario por su carisma y buen corazón.

Con sus mejillas coloradas por los fuertes rayos del sol, su piel tensa por las horas que pasa trabajando en las calles y con un corazón enorme y lleno de paciencia, bondad y labor social, Rita Gómez González se convirtió en el personaje más importante para algunos de los colombianos deportados y retornados de Venezuela durante la crisis humanitaria. La mujer los alimentó durante 15 días.

Su buena obra hizo que el padre Alberto Linero, a través de la corporación Minuto de Dios, le entregara una vivienda en un barrio de Cúcuta.

La historia

Eran las 11 de la noche del jueves 21 de agosto de 2015. En el barrio La Playita, en Villa del Rosario, no es común ver personas rondando las calles a esa hora, debido a la inseguridad que hay en el sector.

Aún así, los primeros 10 hombres pasaron caminando frente a la casa de doña Rita. Todos decían que venían de Venezuela por un aviso que las autoridades de ese país les habían manifestado, mientras llegaban decenas de colombianos que cruzaban el río Táchira.

La Guardia Nacional les dijo que salieran de las casas para evitar ser capturados en un operativo que se realizaría, la mañana del viernes.

Doña Rita escuchó la noticia muy atenta, mientras varios de estos hombres buscaban donde pasar la noche.

En ese momento comenzaba su corazón a decirle que debía ayudar a estas personas y fue ahí donde decidió brindar refugio para que algunos de ellos pasaran la noche.

Sintió la algarabía

A las 6 de la mañana del viernes 22 de agosto, una multitud de hombres se encontraba a orillas del río en La Parada (Colombia), escuchando cómo, en el lado venezolano,  a sus esposas e hijos los dejaban sin hogar.
Las autoridades venezolanas comenzaban a sacar a las familias colombianas y destruir sus viviendas una a una. “No me pude aguantar. Salí de la casa al escuchar los gritos. La orilla del río estaba cerca de la casa donde vivía. Desde ahí los hombres les gritaban a los guardias miles de cosas porque estaban sacando a las familias como si fueran unos delincuentes”, contó doña Rita.
Agregó que en ese momento, al ver los rostros de los hombres y de las mujeres que llegaban desesperadas al lado colombiano, después de cruzar el río, pidió a sus hijas un cucharón y una olla para preparar el sancocho familiar.
  
“Mi situación no era la mejor en ese momento. Debía luz, arriendo, no tenía mercado. Por eso con un poco de sal, una olla y un cucharón, busqué cocinar algo para esas familias que estaban perdiéndolo todo”.

Corazón de servir

En este lugar se reunía doña Rita con los vecinos del barrio para iniciar a cocinar durante el día. Siempre se levantaba muy temprano para poder cumplir su cometido, alimentar a los colombianos.

Ese amor y sentimiento por lo que ocurría fue lo que impulsó a doña Rita a alimentar a más de 200 personas en el lugar, mientras centenares de ‘cambuches’ se levantaban a orilla del río Táchira y una larga fila de personas retornadas se agolpaban para recibir el plato de comida que amablemente les ofrecía, ella pensaba en no hacerlos pasar hambre.

“Comencé con nada. No tenía ni para mi almuerzo, pero era servir a los demás. Sabía que ellos estaban en una situación más difícil que la mía.

Pero no duró mucho. Las personas cercanas se daban cuenta de lo que estaba pasando y comenzaron a llegar donaciones de alimentos.

Desde ahí eran más de 200 personas a las que atendíamos entre mis hijas, los vecinos y yo. Todos por una misma causa. Servir sin esperar nada a cambio”, dijo doña Rita.

Desayuno, almuerzo y comida

Y así fue. Doña Rita le servía a decenas de personas sin importar el no conocerlos. Diariamente, durante 15 días, despertaba a las 6 de la mañana. Se alistaba para iniciar su día de labor social y preparaba desayuno, almuerzo y comida.

“Cuando empezaron a llegar las donaciones preparábamos de todo. Siempre había qué comer. Nunca nos falto el alimento. Gracias a Dios. Además, todo se hizo con el corazón. Sin esperar nada a cambio”, manifestó.

Le regalaron una casa
La casa queda ubicada en el barrio Minutos de Dios, en Cúcuta.

Doña Rita cuenta que luego de que pasaron los 15 días en los que atendió a los colombianos deportados y retornados recibió una llamada de una emisora nacional.

Allí le manifestaban que realizarían una maratón para recoger dinero y pagar sus deudas. Luego, mientras estaba en línea, le pidieron que esperara que “el padre Alberto Linero necesitaba hablar conmigo”.

“Me saludó y me dijo que me iban a regalar una casa. Que gracias a mi labor me la había ganado.

La emoción fue inmensa. Apenas era el anuncio pero me sentía feliz. Eso es por hacer las cosas sin esperar nada a cambio”, repitió con orgullo doña Rita.

El padre Alberto Linero y doña Rita, posan junto a sus dos hijos menores.

La casa fue entregada por el padre Alberto Linero.

La emoción y la dicha invaden a la familia Gómez González, quienes vivían en arriendo en el barrio La Playita, en La Parada y ahora, en Cúcuta, en su casa propia, en el barrio Minuto de Dios.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.