PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

martes, 25 de septiembre de 2012

245.- SE ACUERDAN DEL MICO ISAZA ?

Cantalero. Información tomada de "La Opinión"

El mico Isaza

No conocí muy a fondo la trayectoria de El Mico, famoso ladrón cucuteño, pero no cucuteño, que por muchos años dio que hablar en todo el territorio nortesantandereano y colombiano, pero si tengo muy presente que su muerte causó tal oleada de solidaridad y pesar entre los habitantes de los estratos bajos de Cúcuta que casi no pudo ser controlado por la policía, ni se diga de su velación y posterior entierro.

Para más hay que recordar que desde sus primeros años de muerto su tumba es de las más visitadas de todo el cementerio y las ofrendas que se le llevan marcan hitos de admiración; muchas gentes le rezan y le piden milagros para solucionar su precaria situación, otros le adjudican una gran cantidad de milagros realizados. Bueno con los mitos populares sucede de todo y para ello les presentamos información de un recorte de prensa de la época, para que rememoremos acerca de El Mico.

A Fabio Isaza Rincón lo llamaban Robin Hood. “El Mico” murió oponiendo resistencia. No trepaba árboles, pero sí tenía la habilidad del mico de saltar muros y escaparse de la cárcel para evadir a las autoridades.

El 26 de agosto de 1964, en horas de la mañana, fue cercado por once agentes que llegaron con el capitán Jaime Ospina Piñeros con el fin de atraparlo. “El Mico” puso de escudo a su amante y apretó su arma disparando y oponiendo resistencia. Los uniformados repelieron, dando de baja al misterioso hombre del cual se han tejido historias y mitos.

A los trece años de nacido, Fabio Isaza Rincón estaba metido en la delincuencia en Girardota, Antioquia, donde nació. A medida que pasaban los años se le fueron adjudicando crímenes, tras crímenes.

Lo detuvieron y enviaron a la región del Carare para su rehabilitación. Se rehusó y cometió otro asesinato. En el prontuario expedido por el F-2 rezaba que en Bogotá se enfrentó a la justicia ordinaria. Se le instruyó sumario y en dos ocasiones rindió indagatoria.

Una de sus habilidades era la fuga y casi alcanza su cometido en La Picota, aprovechando una de las remisiones al juzgado que funcionaba en el viejo barrio La Capuchina.

Al menor descuido saltó por un balcón y corrió por la avenida Caracas. Desconcertado y desconocedor de Bogotá a donde llegaba por primera vez. “El Mico” agarró hacia el norte montado en un taxi, hasta donde le alcanzó el dinero que tenía. Luego siguió a pie, por la carretera hasta llegar a la estación La Caro en las proximidades de Chía. Pocas horas después fue capturado.

En La Picota comandó una banda que se enfrentó a la de Hernando Galicia, asesino del doctor Augusto Ramírez Moreno. Se armaron de chuzo y en medio de la trifulca resultaron muertos diez reclusos.

“El Mico” fue herido y trasladado a la penitenciaría de Ibagué, de donde se fugó al día siguiente.

En 1959 secuestró a una comisión de parlamentarios en Puerto Berrío, Antioquia.

Isaza era el jefe de una pandilla que asoló, azotó y desangró la región.

En 1963 se escondió en el carro de la basura, burlándose así de los guardianes de la cárcel.

El 2 de abril apareció en Cúcuta en compañía de otro afamado hampón, alias “El Chino” Osorio, y se fueron a hacer fechorías en San Cristóbal, Venezuela.

El barrio El Contento

“El Mico” mató a un policía y fue apresado por la Digepol, cuerpo de seguridad político venezolano que lo torturó y sometió a innumerables vejámenes.

Limó los barrotes del terrible cuartel de la Digepol y lanzó una cuerda que la tiró a la calle. Se refugió en el bar “Rojo y Negro” de la calle 10 con avenida 2 de Cúcuta, donde tomó hasta emborracharse.

Después empezó a asaltar a cambistas y almacenes. Instaló retenes en la vía que conduce a Puerto Santander para despojar de las prendas a los pasajeros. En una ocasión dio muerte a un conductor de la empresa Ferreira.

A un industrial de apellido Meza le arrebató una fuerte suma de dinero que repartió entre los pobres de la zona occidental de la ciudad. De ahí lo compararon con Robin Hood.

En La Modelo propició una reyerta y fue indagatoriado en la inspección segunda que quedaba en el segundo piso de la Alcaldía.

El albañil Rito Antonio Rueda Ruiz, 72 años, le alquiló una pieza de su casa en $90, en la calle 12 entre avenidas 14 y 15 y se registró como Roque y a su compañera Bárbara Ortiz Pinzón la llamó Carmen.

En la mañana del 26 de agosto de 1964 fue sorprendido y dado de baja al poner a su amante como escudo y oponer resistencia.





Recopilado por : Gastón Bermúdez V.



lunes, 24 de septiembre de 2012

244.- LA ANTIGUA CARCEL MODELO DE CUCUTA

Jennifer Katherine Rincón y otras fuentes


Reseña histórica municipal: El terreno se compró al General José Agustín Berti, a la señora Eulalia Buitrago según escrituras No. 146 del 29 de marzo de 1.910; a la señora Tránsito Montejo según escritura No. 141 del 21 de 1.910, al señor José María Polanco en escritura No. 147 del 29 de marzo de 1.910; a la señora Hersilia Fernández según escritura No. 148 del 29 de marzo de 1.910. Su construcción se comenzó el 1 de octubre de 1.923, bajo la dirección del ingeniero Vega Rangel.

‘Los comuneros’ cucuteños, que hace 73 años se lanzaron a las calles a manifestarse contra el recién nacido impuesto de industria y comercio, se convirtieron en los primeros prisioneros de la vieja cárcel Modelo, que entre sus directores tuvo a Virginia Sanjuán de Duplat, madre de la señorita Colombia, Leonor Duplat Sanjuán.

A un año de cumplir un siglo de vida, Luis Antonio Useche, recuerda entre risas, cómo por ir a llevar una razón hizo parte de las cerca de 250 personas que ‘inauguraron’ el penal en 1938.

El único libro que reseña la fundación de la Penitenciaría Nacional, Efemérides Cucuteñas de Pedro Mª Fuentes, señala como fecha el 24 de julio de 1938. Sin embargo, Useche, quien se dedicó al cambio de bolívares, ratificó que fue el 10 de mayo de 1938, tras la revuelta ciudadana.

Los cucuteños protestaron contra el tributo de industria y comercio aprobado por el Concejo y sancionado por el alcalde Montegranario Sánchez, al cual bautizaron ‘El trabuco’, porque disparaba para todas partes, menos en función de proteger a la comunidad.

“Fue la primera vez que en Cúcuta se hacía una manifestación de esas. Simón Cárdenas, que era el dueño de la panadería Venecia, hizo una rosca gigante que sirvió de símbolo de la protesta. Hubo piedras, gritos y enfrentamientos por todas partes”, contó.

Luis Useche no estuvo presente en la manifestación, pero dos de sus hermanos sí lo hicieron, cayendo presos por los disturbios ocasionados. En ese momento la penitenciaría estaba en la avenida 8ª con calle 13, y avanzaba la construcción de la cárcel en la avenida 7ª con calle 6 y 7, donde funcionó por más de 50 años.

Luis escuchó la noticia de que sus familiares habían caído presos y decidió ir a visitarlos. En la penitenciaría, al preguntar por ellos, lo hicieron seguir y le cerraron las rejas tras de sí.

Está es la única fotografía que registró el hecho en el que cientos 
de personas se unieron en una sola voz de protesta.

Al día siguiente él, y los más de 200 detenidos por la misma causa fueron llevados a las instalaciones de la avenida 7, por cuestiones de hacinamiento, pese a que la obra no estaba terminada.

Los trasladaron entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana. Por las calles de la ciudad todos iban orgullosos cantando el himno nacional rumbo al presidio.

Useche solo pasó tres días en la cárcel y describe este momento como una experiencia aterradora, pues no contaban con los servicios públicos necesarios y no les suministraban alimentos. Entre risas relacionó el caso de un teniente que había participado en la Guerra de los Mil Días, que no pudo contener el llanto al verse tras las rejas.

“Todos lo molestaban, había pasado por la hecatombe de los mil días y lloraba por algo tan insignificante”, apuntó.

Curiosidades en la antigua Cárcel Modelo

En 1940 se jugó un partido de fútbol entre guardias y reclusos como cierre de la semana cultural del centro penitenciario.

No más extraña que el anterior suceso fue la celebración de una boda en las instalaciones de la antigua cárcel. El 24 de septiembre de 1943 en la festividad de Nuestra Señora de las Mercedes (patrona de los reclusos) contrajeron matrimonio el recluso Ricardo Rodríguez Contreras y Josefa Rangel.

En otra ocasión hubo una fuga masiva. 42 presos escaparon por una tubería de aguas negras que pasaba por debajo de la cárcel.

Hernando Moreno* (nombre cambiado), que lleva 22 años como guardia penitenciario, define a la vieja prisión como un lugar que producía terror y pánico no solo por sus instalaciones, sino por los reclusos que purgaban las condenas.
“En ese tiempo caía en la cárcel quién era un matón, alguien realmente peligroso, por eso la gente le tenía miedo. Hoy día se mata por cualquier cosa”, describió.

Moreno calificó de escalofriantes los calabozos de castigo. No tenían más de 30 metros de profundidad y albergaban hasta 10 presos de los 700 que llegaron a estar privados de la libertad. Eran húmedos y oscuros y quien caía por castigo o simplemente porque creía que su vida peligraba en los patios, pasaba hasta seis meses sin ver la luz del sol.

Así lucían las instalaciones de la antigua Cárcel Modelo.

“El 29 de junio ‘Día del guardián’, los reclusos siempre hacían motín, era su forma de celebrarnos la fecha”, fue otro pasaje que trajo a la mente.

De cárcel a Centro Comercial

Siendo presidente el cucuteño Virgilio Barco Vargas, en marzo de 1990, la Modelo fue trasladada a El Salado, bajo la administración del teniente Abel Najar Sanabria.

En 2001, surgió la idea de construir un complejo de locales, el cual llevaría el nombre tentativo de Centro Comercial La Modelo.

Tuvieron que pasar diez años para que este proyecto empezara a materializarse. Hace dos años Cenabastos S.A lo asumió. Se decidió llamarlo Centro Comercial Las Mercedes.

Está previsto abrirlo al público con más 750 locales.

La fachada de la antigua Modelo se conservará, al igual que las dos garitas que dan sobre la avenida séptima al frente del parque Antonia Santos. Quien creería que el lugar que durante mas de 50 años albergó a cientos de criminales y uno que otro inocente, se convertiría en un centro comercial. Las antiguas celdas y pasillos oscuros darán paso a locales comerciales.


La realidad

La adecuación de la antigua Cárcel Modelo tuvo un costo de $ 4000 millones y se hizo posible tras la unión de tres inversionistas, la Alcaldía, Cenabastos S.A. y Retromáquinas S.A.

En abril de 2012, cuando se inauguró el centro comercial Las Mercedes, lo contemplado por la administración municipal y el gremio de vendedores ambulantes era consolidar este lugar como alternativa renovadora de un sector invadido por la informalidad y el desorden.

En 2015, la realidad dista mucho de la visión formulada con optimismo hace tres años y el centro comercial está enclavado en la frontera entre la desilusión por lo incierto del panorama y la obstinada esperanza que la situación mejorará.

La limitada visibilidad de los locales desde el exterior, los insuficientes accesos (para hacer cualquier tipo de adecuaciones en la infraestructura es necesaria la aprobación del Ministerio de Cultura, por ser patrimonio cultural), la escasa afluencia de compradores, la mala fama del sector, la complicidad de quienes compran a los ‘ambulantes’ y la rentabilidad libre de alquiler, servicios públicos e impuestos que ofrecen los puestos callejeros inclinan la balanza hacia la informalidad.

A partir de enero de 2016, con nueva administración, el segundo piso se adecuará para las oficinas de las secretarías de Infraestructura y Bienestar Social. Desarrollo Municipal tiene el despacho aquí, pero se encuentra bajo la misma cortina de polvo que arropa al centro comercial.




Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

viernes, 21 de septiembre de 2012

243.- ARBORIZACION DE CUCUTA


Bellanith Vargas Garzón y  Luis Fernando Molina Prieto




El ficus, especie plantada pese a que sus raíces generan graves problemas

Estado actual de la arborización

La arborización de la Cúcuta actual, es en gran medida efecto del terremoto que devastó, el 18 de mayo de 1875, no solo a San Jose de Cúcuta, sino a San Antonio del Táchira. El nuevo trazado urbano de Cúcuta, dirigido por el ingeniero Francisco de Paula Andrade Troconis, le aportó a Cúcuta calles y avenidas espaciosas, muchas con amplio separador vial, donde los árboles tienen espacio para crecer en todo su esplendor, brindando a los espacios urbanos la sombra que los hace confortables. El trazado de Troconis, que tiene en cuenta al árbol porque le brinda espacio, por fortuna, se ha ido replicando en muchos sectores de la ciudad en la medida en que esta ha crecido, de manera que en Cúcuta, incluso en los barrios de muy poco tráfico, son comunes las calles con amplio separador vial, plantadas con grandes árboles.

Desde los puntos de vista ornamental y ambiental, Cúcuta posee una arborización urbana excelente; recordemos que la calle de Los Faroles es todo un atractivo turístico, precisamente, porque es tal el esplendor de sus árboles, que crean un inmenso túnel verde. Y esa calle no es una excepción, porque en Cúcuta, como dicen los cucuteños, frente a cada casa, hay un árbol.

Sin embargo, y como se verá a continuación, son muchas las especies introducidas que forman parte de la arborización urbana. De las setenta y una (71) especies de árboles que se incluyeron en este estudio, por contar con poblaciones representativas en el casco urbano, 37 de ellas son introducidas, es decir, el 52%; y hay que destacar, que las poblaciones más abundantes y por lo tanto predominantes en las calles, avenidas y parques de la ciudad, corresponden a especies introducidas.

Especies introducidas

En los espacios urbanos de uso público como andenes, separadores, parques, plazas, orejas de puentes y en el malecón, se encuentran altas poblaciones de especies introducidas; dentro de las que se destacan, por un lado, las que producen sombra, como el almendrón (Terminalia catappa), la acacia amarilla (Cassia siamea); el árbol nim (Melia indica), y el Ficus (Ficus benjamina) (todos ellos originarios de Asia); y por el otro , el oiti (Licania tomentosa), que llegó del sur del Brasil, con estudios que lo acreditaban como árbol reductor de la polución del aire, y que actualmente es la especie con mayor número de individuos a nivel de la ciudad, siendo casi un monocultivo en las calles del centro.

Acacia forrajera

Si bien estas especies producen sombra y reducen el impacto de la contaminación, ninguna de ellas presenta una oferta alimenticia interesante para la fauna nativa, y en consecuencia, aunque  presentan altas poblaciones, no colaboran con el fortalecimiento de la Estructura Ecológica Principal de la ciudad, especialmente, en su componente fauna.

Una especie de la India que abunda en la ciudad, aunque de manera más dispersa que las anteriores, es el Mango (Manguifera indica), una de las pocas que, siendo introducida, ofrece alimento a la avifauna nativa.

Otras especies introducidas que forman parte de la arborización de Cúcuta, pero que presentan poblaciones mucho más reducidas que las ya mencionadas, son, de mayor a menor: mirto (Murraya exótica), lluvia de oro (Cassia fistula), acacia rosada (Cassia grandis), pivijay costeño (Ficus pallida), acacio rojo (Delonix regia), patevaca (Bauhinia variegata) (todas de Asia); y ceibo dominico (Erythrina indica), de las islas del Pacífico Sur. De manera más esporádica se encuentran: tulipán africano (Spathodea campanulata), de Africa; palo santo (Guaiacum sanctum), de Las Antillas; carbonero blanco (Calliandra ahematocephala), de Brasil; y candelabros (Euphorbia láctea), de Grecia.

En cuanto a las palmas, se destaca por su alta población, la palma real (Roystonea regia), especie originaria de Cuba, que se cultiva en todos los trópicos del mundo por su carácter ornamental. Otras palmas introducidas que se encuentran, tanto en antejardines como en calles y avenidas de la ciudad, son; la palma paraíso (Veitchia merrilli), de Filipinas; la palma areca (Crysalidocarpus lutescens) y la palma cola de pescado (Caryota mitis), ambas del Asia; además de la palma abanico (Pritchardia pacífica) y el cocotero (Cocos nucifera), de las islas del Pacifico sur, y finalmente, la palma fénix (Phoenix canariensis), de las Islas Canarias.

En los espacios urbanos de carácter privado, es decir, en los antejardines, se cultivan dos grupos de árboles: los frutales y los ornamentales; siendo la mayor parte de ellos, introducidos. Los frutales más frecuentes son los cítricos, especialmente el limón (Citrus limón), con presencia esporádica de mandarina (Citrus reticulata) y naranja (Citrus sinensis) (todos de Asia).

En cuanto a ornamentales, además de las palmas ya mencionadas, se encuentran individuos aislados de especies originarias de regiones muy frías del planeta, como el pino libro (Chamaecyparis pisifera), del norte de Europa, y la araucaria (Araucaria excelsa), del sur de Chile. Estas especies carecen de oferta alimenticia para la fauna, como la mayor parte de las introducidas, pero además y debido a su forma vertical, no producen un servicio ambiental básico para las calles de Cúcuta, como es la producción de sombra.

Especies nativas

Un buen número de especies nativas forman parte de la arborización de Cúcuta, destacándose por sus altas poblaciones (nunca tan altas como las del oiti): el cují (Prosopis juliflora), símbolo de la ciudad que predomina en grandes extensiones de la Estructura Ecológica Principal; además del matarratón  (Gliricidia sepium), el chiminango (Pithecellobium dulce), el urapo (Tabebuia rosea), y el guayacán flor amarillo (Tabebuia chrysantha).

Cují

Con poblaciones medias y en algunos casos bajas, pero con presencia en diversos sectores de la ciudad, se encuentran: samán (Phitecellobium saman), ceiba (Ceiba pentandra), mamón (Melicoccus bijugatus), totumo (Crecentia cujete), níspero (Achras zapota), acacia forrajera (Leucaena leucocephala), coralito (Cordia sebestana), camajón duro (Sterculia apétala), cedro rosado (Cedrela odorata), corozo (Scheelea butyracea), guayacán carrapo (Bulnesia carrapo), brusca (Tecoma stans), habillo (Hura crepitans), y cambulo (Eritrina fusca).

Las especies nativas mencionadas, a diferencia de las introducidas, producen por lo general alimento para la fauna nativa, especialmente para la avifauna, pequeños mamíferos como los murciélagos y las ardillas, y una amplia variedad de insectos. Por tanto, son las especies nativas las que pueden fortalecer la Estructura Ecológica Principal de la ciudad, especialmente en su componente fauna; además de prestar servicios ambientales básicos para la ciudad como son la producción de sombra y la descontaminación del aire; al tiempo que generan belleza y ornamento en los espacios públicos, cubriendo así los aspectos paisajísticos que deben propiciar los arboles urbanos.

Especies con poblaciones no representativas

Dentro del casco urbano y en la periferia de la ciudad, se encuentran otras especies arbóreas tanto nativas como introducidas; especies que no se tuvieron en cuenta dentro de este estudio, por tratarse de ejemplares aislados, y en ocasiones, únicos en la ciudad. Muchas de estas especies se presentan en el documento Cúcuta Verde y Exuberante (Carvajal y Chacón, 2000), de los cuales, muchos se encuentran en sectores apartados del casco urbano, o no fueron encontrados durante el trabajo de campo desarrollado en la ciudad. Se trata de especies nativas como el hobo amarillo (Spondias mombin); jaboncillo (Sapindus saponia); vara santa (Triplaris duquel); moral (Chlorophora tinctoria); caracoli (Anacardium excelsum); orejero (Enterolobium cyclocarpum); iguamarillo (Pseudosamanea guachapele); sapotolongo (Pachira aquatica); y aguacate (Persea americana), entre otros.


Samán

En cuanto a especies introducidas podemos mencionar: caucho común (Ficus elástica); caucho lira (Ficus lirata); laurel de la India (Ficus nítida); seso vegetal (Blighia sapida); pesjua extranjera (Syzygium cumini); eucalipto de flor (Callistemon citrinus); tachuelo (Fagara rhoifolia); árbol del pan (Artocarpus communis); y algodón de monte (Thespesia popuinea).

Criterios para la selección de especies

Se seleccionaron especies que fortalecen la Estructura Ecológica Principal en tres de sus componentes: suelo, agua y fauna. Además, se incluyeron especies que dinamizan los ecosistemas, o incrementan la diversidad de la flora y la fauna propias de los mismos, aunque lo hagan de manera indirecta (Componente Ecosistema).

Componente suelo

1.-Control de la erosión y estabilización de taludes: dependiendo de las características de las raíz, algunas especies proporcionan estructura al suelo, reduciendo los riesgos de deslizamiento y minimizando los procesos de erosión hídrica y eólica (Wiesner, 2000).

2.-Fijación de nutrientes al suelo: algunos microorganismos, como las micorrizas, entran en simbiosis con las raíces de ciertas especies de árboles (especialmente las leguminosas), y gracias a este proceso, nutrientes provenientes del aire y requeridos para el desarrollo de las plantas (como el nitrógeno) son fijados al suelo. Esto además contribuye a una más fácil absorción de otros nutrientes inorgánicos que se encuentran en el suelo (como el sodio y el potasio) (Wiesner, 2000; Segovia et al., 2000). Las especies que reducen los procesos erosivos así como las que fijan el nitrógeno al suelo, son muy apropiadas para la restauración ecológica de áreas afectadas por las industrias extractivas (canteras).

Componente agua

La protección de cuencas, microcuencas, rondas hídricas y nacederos dentro y entorno a las ciudades es favorecida por algunas especies que poseen la capacidad natural de acumular agua en sus tallos, como la guadua (Guadua angustifolia); o porque su sistema radicular incrementa la capacidad de retención de agua del suelo. Estas especies regulan los caudales de los cuerpos de agua, acumulándola durante los periodos lluviosos y retribuyéndola a los ecosistemas durante las épocas de sequía.

Componente fauna

Se tuvieron en cuenta especies que ofrecen algún tipo de alimentación a la fauna propia del ecosistema, lo que incluye:

 1.-Especies productoras de néctar y polen, que alimentan aves melíferas, murciélagos e insectos.

2.-Especies productoras de frutos o semillas, que alimentan a una amplia variedad de especies de aves; murciélagos e insectos; y además, a las ardillas.

3.-Se tuvo en cuenta que los árboles que alimentan insectos son fuente indirecta de alimento para las aves que se alimentan de ellos, como el siriri (Tyranus melancholicus).

Componente Ecosistema

Algunas especies ofrecen muy poco alimento directo a la fauna circundante, pero son visitadas por aves melíferas, semilleras, insectívoras, loros y ardillas; además, crecen sobre ellas varios tipos de orquídeas y otras epifitas, o son preferidas por las aves para construir en ellas sus nidos. De manera que las catalogamos como fortalecedoras del ecosistema en su conjunto, porque su presencia incrementa la diversidad biológica del entorno, como el cují (Prosopis juliflora).

Camajón duro

Especies recomendadas para la ciudad de Cúcuta

Siguiendo los parámetros anteriores se generó una matriz para la selección, la cual se nutrió, en lo relativo a los diferentes componentes con estudios y datos publicados por expertos en el área.

Guayacan flor amarillo (Tabebuia chrysantha), Mamón (Melicoccus bijugatus), Mango (Manguifera indica),  Matarratón (Gliricidia sepium), Níspero (Achras zapota), Samán (Phitecellobium saman), Totumo (Crecentia cujete), Urapo (Tabebuia rosea), Acacia forrajera (Leucaena leucocephala), Camajón duro (Sterculia apétala), Cedro rosado (Cedrela odorata), Ceiba (Ceiba pentandra), Coralito (Cordia sebestana), Cují (Prosopis juliflora), Chiminango (Pithecellobium dulce), Guadua (Bambusa guadua).

Conclusión

Los corredores biológicos de una ciudad pueden ser, además de sus rondas hídricas; sus calles, avenidas y parques. Pero si esos espacios urbanos están plantados con especies que no ofrecen alimento a la fauna, no la atraerán, y en consecuencia, no serán verdaderos corredores biológicos. Serán espacios verdes para la circulación de carros y peatones, mas no para la circulación de las aves ni las semillas que ellas transportan. No serán corredores biológicos que conecten los ecosistemas fragmentados por la ciudad, por donde puedan circular los pájaros, los loros o las ardillas; serán simples calles bien arborizadas desde el punto de vista exclusivo de una de las especies que habita en el territorio, es decir, los seres humanos. Las arborizaciones que parten de criterios paisajistas o de servicios ambientales (exclusivos para los ciudadanos) olvidan que las funciones que la fauna nativa desempeña, a nivel de la polinización y dispersión de semillas, son las que aseguran la reproducción de la flora local y la conservación de los ecosistemas.

Es evidente que la arborización de la ciudad de Cúcuta ha respondido, ante todo, a la búsqueda de confort climático en los espacios urbanos, de manera que se han plantado especies que proyectan grandes y frescas sombras. Si bien estas especies predominantes, regulan la temperatura y reducen el impacto de la radiación solar sobre las construcciones y los espacios públicos, en su mayoría no contribuyen al fortalecimiento de la Estructura Ecológica Principal, puesto que se trata de especies introducidas que, en su gran mayoría, no alimentan a la fauna nativa.

Es necesario por tanto, incrementar paulatinamente el número de árboles nativos, especialmente, los que alimentan a la fauna, para que poco a poco los pájaros y los loros, al igual que las ardillas y otros mamíferos, los frecuenten, y con ellos, retornen la naturaleza y la vida silvestre a la ciudad.





Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

jueves, 20 de septiembre de 2012

242.- CANAL BOGOTA


Orlando Carvajal y algún recuerdo



El Canal Bogotá cumple medio siglo, se empezó a construir en 1961 y la culminación del tramo que llegó hasta la Universidad Libre se produjo en 1967. Su autoría fue obra de la Compañía de Ingeniería Sanitaria (CIS), y su diseño hizo parte del Plan Maestro de Alcantarillado de Cúcuta.

El tramo que va de la Universidad Libre hasta Santa Elena, que es hasta donde llega hoy, se terminó en el 2005.

En total, el recorrido abarca unos 15 kilómetros y atraviesa al menos dos docenas de barrios de la parte central del llano de Cúcuta.



En el mes de octubre del año 2021, con el objetivo de construir parte del canal ubicado a escasos metros del anillo vial oriental, arrancaron las obras de prolongación teniendo como función transportar las aguas lluvias de la ciudad. 

Este proyecto está liderado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) a través del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, gracias a una inversión de $35.139 millones para la construcción del Canal Bogotá, a partir del K1+137 hacia la desembocadura al río Pamplonita. Los contratistas de la unión temporal canal Bogotá son los encargados de llevar a cabo los trabajos en el lugar.

La construcción comprende un canal hidráulico de longitud de 750 m, sección típica de 20 metros de ancho x 2,80 de alto y perfilamiento de taludes, según los contratistas, el diseño manejado para el proyecto será similar al que se utilizó para construir el canal que atraviesa la ciudad. Las obras que se llevan a cabo para el control de inundaciones beneficiarán a 170.000 personas en Cúcuta

El canal


Se empezó a construir para mitigar el impacto de las inundaciones por aguas lluvias, pero que ahora, cincuenta años después, se convirtió en el peor ‘cáncer’ que le ha nacido a la ciudad.

El paso por los barrios se transforma en un revoltillo de podredumbre que entremezcla desde residuos de aguas negras hasta niños y niñas corroídos por el veneno de las drogas.

Se concentra el mayor foco de contaminación que existe en todo el recorrido, desde que nace en Barrio Nuevo hasta que muere en Santa Elena. A veces la inconsciencia de los ciudadanos y la falta de mantenimiento y vigilancia por parte de los entes responsables permiten llegar a esos extremos.

Al igual que este sistema que fuera bautizado con el nombre de la capital colombiana, también lo están los otros 14 canales de aguas lluvias que existen en el municipio y que hacen parte del Plan Maestro de Alcantarillado Pluvial.

El avanzado estado de deterioro de esta red y la indiferencia con que ha sido mirada por los distintos gobiernos de turno dejó al desnudo la vulnerabilidad de la ciudad a las olas invernales que azotan a Cúcuta. Centenares de viviendas del llano de la ciudad no escapan de las inundaciones.

Modernizar el plan maestro de alcantarillado cuesta alrededor de $40.000 millones, porque hay canales como el de San Gerardo, Atalaya y La Cañada, incluyendo el mismo Bogotá, que aún no se han terminado de construir.

En el canal Bogotá han sucedido situaciones terribles a través del tiempo, de ahí la importancia de tener una perenne vigilancia.

Entre los hechos ocurridos recordemos el de un sábado al mediodía del año 1962, cuando estando almorzando el vecindario tranquilamente en sus casas, se escuchó una detonación muy fuerte en el sector, a nivel de la avenida 8ª, inmediatamente algunos habitantes corrieron hacia el lugar y se encontraron con el dantesco cuadro de dos niños de aproximadamente 12 y 13 años, con sus cuerpos completamente destrozados. Parece ser que estando curioseando por el canal encontraron un objeto que los niños inocentemente manipularon y dicen que hasta se pusieron a jugar al fútbol y este artefacto les explotó con la terrible consecuencia ocurrida. Resultó ser una granada explosiva. Este hecho fue muy comentado y lamentado por todos los cucuteños.

También se presentan hechos violentos, que generalmente están relacionados con enfrentamientos por controlar el tráfico de drogas, y con acciones de grupos de 'limpieza social'.

Recientemente, un artefacto explosivo fue lanzado al canal desde una motocicleta, provocando heridas a seis personas. La Policía atribuyó el ataque, a una disputa por el control de la venta de estupefacientes.

El Barrio Chino, ubicado en la avenida 8ª entre calles 4 y 6 en Cúcuta, es el lugar más inseguro de la capital nortesantandereana. Incluso, muchos cucuteños lo han calificado como el 'expendio de drogas al aire libre' más grande de la ciudad. Los indigentes, drogadictos, traficantes y ladrones aprovechan el ‘Canal Bogotá’, que atraviesa la zona, para vivir y escapar después de cometer sus fechorías.

Se inauguró el tramo nuevo del canal


Solo doscientos noventa metros quedaron faltando por canalizar del Canal Bogotá hasta su desembocadura en el río Pamplonita, lo cual representa ya un avance significativo para poner fin a los riesgos por inundaciones para cientos de familias que residen a lado y lado en su paso por el norte de la ciudad.

La primera semana de agosto del 2023, el director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, Olmedo López, inauguró el último tramo canalizado, que comprende 795 metros de longitud, cuyos trabajos se habían puesto en marcha en el gobierno del presidente Iván Duque a un costo global de 35.000 millones de pesos.

Según el contrato, la obra corresponde a la construcción de una estructura en concreto reforzado en sección trapezoidal de 13 metros de ancho y 2,60 metros de alto, con bermas de 2 metros, en una longitud aproximada de 550 metros. Estos se suman a los 240 metros de canalización construidos después de la intercepción con el Anillo Vial Oriental, donde la sección hidráulica aumenta con un canal de 20 metros de ancho y 2,6 metros de altura, con bermas laterales de 4 metros en material compactado.


La idea, es poder terminar este canal hasta su desembocadura con el río Pamplonita, porque existe un riesgo importante con la sede de la cárcel Modelo, sobre todo en época de lluvias que, se presentan los desbordamientos en el sitio donde aún no existe canal. Apenas son 290 metros los que restan por hacer, y con ello quedaría erradicado el riesgo de inundaciones para viviendas y la penitenciaría de Cúcuta en el Norte de la ciudad.

Los diseños para la etapa final del canal ya los tiene en sus manos la Unidad Nacional de Gestión del riesgo de Desastres.

Hay que trabajar para proteger la vida y, en consecuencia, no se descartó que este mismo año se pueda asegurar recursos para terminar la canalización hasta el río Pamplonita, a fin de que la obra no quede inconclusa.

En el acto de entrega de la obra, el vocero de la Unión Tamporal Canal Bogotá indicó que se había hecho entrega de un manual para el mantenimiento del tramo de canal construido, por eso, cada cien metros de recorrido se construyeron pasos de escaleras para facilitar las labores de limpieza y control del canal.

También se fijó una empradización para la protección de los taludes y además de las obras de arte que se cumplieron en el desarrollo de la obra, también se aportó en el embellecimiento del paisaje al paso del canal.

Como ya se ha dicho, el Canal empezó a construirse desde 1961 para el tránsito de aguas lluvias para la ciudad, y tiene un poco más de 8.800 metros de longitud desde su inicio en el barrio Magdalena hasta inmediaciones de la cárcel Modelo.

Las obras que se entregaron para el control de inundaciones beneficiarán a unas 170.000 personas de la zona norte de Cúcuta. También brindó la generación de 65 empleos locales, según información suministrada por la Ungrd.




Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

martes, 18 de septiembre de 2012

241.- MONUMENTO CRISTO REY


Miguel Palacios y otros recuerdos




El monumento Cristo Rey es una de las construcciones más queridas por los cucuteños


El 8 de noviembre de 1908, los vecinos del barrio El Caimán (hoy La Cabrera), colocaron una cruz de madera, en el cerro que desde entonces se llamó ´Loma de la Santa Cruz´, ubicada en el extremo sur de la carrera Venezuela (avenida 4ª) con calle 18. 

El párroco de la época Manuel Calderón, bendijo el madero una vez colocado en el lugar.

A mediados de la década de los 40 el sacerdote Daniel Jordán ejercía como párroco de la Iglesia San José y era famoso en la Cúcuta de esos tiempos por los sermones que cada ocho días predicaba. 

Fue él quien tuvo la iniciativa de construir este monumento y para ello contó con la mano ingeniosa del artista boyacense Marcos León Mariño, quien residió varios años en la ciudad.

El 26 de mayo de 1942 se constituyó la junta pro-monumento. Isabel de Cabrera, Delina de Gaitán Martín,  María de Pérez, María de García-Herreros, Julieta de Barco, Josefa de Jiménez, Liduvina Durán y Rosa Centeno, trabajaron con tesonero empeño durante varios años para conseguir por subscripción pública, los recursos para la elaboración del monumento y la adecuación del lugar.

El 18 de enero de 1947 inició la construcción del monumento por parte del artista, y también, las numerosas actividades culturales y artísticas para conseguir fondos que el sacerdote Daniel Jordán se ingenió para sacar adelante la idea de construir esta magna obra.

El 27 de octubre de 1947, con motivo de la celebración de las fiestas del Cristo Rey, fue inaugurado el monumento que tiene las siguientes características:

- Una columna o base cuadrada de 15 metros de alto, en la que sobresale por cada lado la Santa Cruz.

- La imagen del Sagrado Corazón de Jesús de 25 metros de alto, tallada en piedra que descansa sobre una esfera que simboliza el planeta tierra.

En la base de la columna cuadrada hay un nicho en donde reposan los restos del altar mayor de la iglesia San José, que fue destruido por el terremoto del 18 de mayo de 1875, que también destruyó la ciudad.

Para acceder a la base del monumento que está ubicada en el extremo sur de la avenida 4ª, hay que escalar 80 peldaños o gradas. 

Una vez en el sitio, se puede observar una de las mejores panorámicas de San José de Cúcuta, también conocida como ´La Perla del Norte´, llamada así por Francisco Azuero quien ejercía como alcalde en mayo de 1875.


Colegio Santa Teresa en procesión en la década del 60


A finales del mes de octubre siempre se realizaba la procesión a Cristo Rey.  

La fiesta de Cristo Rey fue instituida en 1925 por el papa Pío XI, que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos. 

Antiguamente los colegios de Cúcuta asistían en procesión con  los alumnos portando el uniforme de gala, para los varones de saco y corbata. 

Se salía de la sede del colegio hacia el parque de Santander, punto de encuentro de todos los colegios, luego en formación estricta encabezada por las bandas de guerra iniciaban una procesión a Cristo Rey, generalmente subiendo por la avenida cuarta hasta la ubicación de la estatua, esta subida se hacía marchando por lo general en tardes calurosas que hacía que llegaran los muchachos agotados por lo largo del trayecto. 

Ahí se realizada la ceremonia encabezada por las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de la época, donde habían los discursos y luego la misa respectiva. 
 
Algunas veces los profesores encargados de la disciplina de cada colegio permitía romper filas en el sitio al terminar la ceremonia, otras veces había que regresar hasta sus colegios en marcha. 

Cuando la salida la daban en el mismo lugar de la estatua de Cristo Rey, los estudiantes mas grandecitos, hembras y varones aprovechaban para buscarse, tomarse un refresco en un sitio o alguna tienda en el camino y dirigirse acompañados a sus hogares, y los mas niños lo hacían bajando ¨recochando¨ por las avenidas cuarta y quinta hasta llegar  a sus respectivas casas.

El sismo que sacudió la ciudad el 17 de octubre de 1981, le causó desperfectos al monumento, los cuales fueron reparados con prontitud por la ágil acción del sacerdote Eduardo Trujillo Gutiérrez, párroco de San Rafael. 

Actualmente el monumento tiene una llamativa iluminación nocturna y fue declarado patrimonio cultural de la ciudad. 

Así fue como un lugar común en la ciudad, terminó convirtiéndose en una de las principales atracciones turísticas.




Recopilado por : Gastón Bermúdez V.