jueves, 12 de mayo de 2016

934.- MAESTRO VICTOR MANUEL GUERRERO AGÜEDO



José Pablo Tarazona Montañez


Don Venancio Guerrero quién nació en Salazar alrededor de 1868, aprendió las artes musicales en la banda militar a la cual perteneció bastante tiempo desempeñándose como buen saxofonista y director; a su regreso a Salazar desde Venezuela, fundó y dirigió la banda por muchos años, así como se encargó de la liturgia en la iglesia, la cual realizó hasta sus últimos días.

De la unión de don Venancio Guerrero y doña Isidora Agüedo, adviene en Salazar de las Palmas el 4 de marzo de 1888, quien más tarde sería conocido como el maestro Víctor Manuel Guerrero Agüedo, demostrando desde muy niño su notable inclinación por la música, creciendo en medio del ambiente musical generado por los ensayos y actividad musical de la banda que dirigía su padre, acompañado de sus hermanos Juan (padre del también músico Alfonso), Eufemia, casada más tarde con Efraín Acevedo, desafortunado cuñado del artista y Flor desposada con Carlos Arciniega.

A muy temprana edad inicia con su padre los estudios de violín, guitarra, tiple y algunos otros instrumentos de la banda, los cuales aprendió con gran facilidad, y en corto tiempo los manejaba a la perfección, lo que motivó que a comienzos del siglo XX se traslade a Cúcuta en donde perfecciona sus estudios con los maestros Elías M. Soto y Celestino Villamizar, y bajo la conducción del primero se incorpora a la banda de Cúcuta, en la cual además de la orquesta de baile a la que perteneció, dio muestras de su talento al dar a conocer sus primeras composiciones, lo que le deparó buen prestigio y muchas satisfacciones.

Contaría alrededor de 19 años, cuando retorna a Salazar alarmado por la enfermedad de su padre, lo que le impedía dirigir la banda, y es a partir de ese momento que Víctor Manuel se encarga de reemplazar a su progenitor; acordémonos que pese a su corta edad el maestro interpretaba todos los instrumentos de viento y era quien sustituía al padre cuando este no podía concurrir a dirigir los ensayos de la banda; además contaba con esta agrupación para interpretar sus composiciones y arreglos.

En este tiempo contrae matrimonio con Belén Soto, dama distinguida de la población, y quien se desempeñaba como profesora en el corregimiento de San José del Avila, cerca a Salazar.

Para el año de 1909, la banda de Salazar estaba conformada por el maestro y su hermano Juan, Vicente Ortiz, Vicente Peñaranda, Rosario Lindarte, Francisco Rey, Gabino Maldonado, Julián Blanco, Carlos Cárdenas, Servilio Rey, José del Carmen Peñaranda y Eliseo Vargas Peñaranda.

Esta banda tenía gran renombre y prestigio, tal que en el año de 1913, con motivo del centenario del martirio de la heroína Mercedes Abrego de Reyes, ganó en forma por demás brillante el concurso departamental de bandas y su fama había traspasado la frontera, por lo que además de animar las fiestas en muchos pueblos norte santandereanos (fue erigido departamento en 1910) era contratada para presentarse en Rubio, San Cristóbal, Táriba y Colón, localidades venezolanas fronterizas y conocedoras de la excelencia musical de la banda.

Y puede asegurarse sin temor a equivocación que esta alcanzó su máximo prestigio cuando estuvo a cargo del maestro Guerrero, cuyas composiciones constituían la mayoría de su repertorio, así como los arreglos que hacía de la música de variados autores colombianos y venezolanos.

El día de Víctor Guerrero empezaba a las 5 de la mañana cuando salía para la iglesia a cantar la misa; a si regreso después del desayuno se sentaba en su piano toda la mañana a escribir y a instrumentar sus obras y a elaborar arreglos que eran vendidos a las bandas de Arboledas, Gramalote, Cucutilla, Pamplona y Cúcuta, además de poblaciones venezolanas vecinas, que demandaban trabajo.

A pesar de que el maestro devengaba como director de la banda, sus mayores ingresos se debían a la venta de su música y arreglos; hay que considerar que para la época las copias se hacían a mano, lo cual representaban un ingente esfuerzo, en la Biblioteca Nacional se hallan múltiples copias de estos arreglos firmados por el maestro.

Después del mediodía y de un reparador baño en el pozo de ¨Juana Naranja¨ se pasaba las tardes en un pequeño negocio de su propiedad, con un par de billares y venta de licores y abarrotes; ese sitio o el parque eran los sitios predilectos para encontrarse con sus amigos a conversar o ensayar, luego se encaminaba a la iglesia para preparar la misa y tocar el armonio, instrumento que usaba para componer piezas para las diferentes partes de la misa, música esta que no se ha conservado, pero que eran solaz para su espíritu genial.

Además de la banda tenía un grupo que él denominaba de ´cámara´, el cual era contratado para animar fiestas y reuniones en el club del pueblo o en casas de los notables y amigos, así mismo eran invitados a tocar en los pueblos vecinos, como anota un cronista de esos tiempos.

En las serenatas y presentaciones tocaba mucho de su propio repertorio, ya fueran pasillos, bambucos o pasodobles. La gente que las conocía le demandaba su interpretación, por cuanto al ser popularizada por el autor, las convertía en las favoritas de sus seguidores. 

Aunque la esposa del maestro admiraba a su marido como artista, de igual manera aborrecía la vida bohemia de éste, lo cual obligaba al maestro a tener 2 violines, de tal manera que lo obligaba a salir disimulado de la casa, para recoger el otro violín donde acostumbraba guardarlo que era donde la comadre María.

Eran típicos en el pueblo las fiestas de aguinaldos, los bailes y las verbenas. Al igual que otros pueblos cafeteros del país, las celebraciones de cosechas o fiestas de los grandes hacendados de la región, siempre giraban alrededor de un grupo musical, algunas veces de gran prestigio y otras improvisados. Tales grupos estaban conformados casi siempre por trabajadores recolectores de café o labriegos amantes de la tierra y de la música.

Para esa época Salazar de las Palmas, es un hermoso pueblo. No obstante a estar a poca distancia de Cúcuta, no tiene vías de interconexión con ella y era preciso toda una jornada a lomo de mula, y aún así fueron llevados al pueblo los primeros y únicos pianos. Para 1914 se instaló la compañía eléctrica, había cine, fábrica de azúcar, gaseosas, loza, jabón amarillo y cerveza negra.

Nuestro artista no podía permanecer ajeno al sentir de la población de la necesidad de conectarse por carretera con la capital por lo cual el maestro junto con prestantes conciudadanos reunidos en Junta Popular de la Casa Cural, a mediados de 1933, determinan un fondo particular para reanudar trabajos para empalmar con la vía que construía el Departamento desde la capital a Santiago, lo cual representó el mejor argumento para llamar la atención del gobierno, en cabeza del Ing. Benito Hernández Bustos y después en manos del doctor Francisco Lamus Lamus quien el 7 de agosto de 1934 inaugura el trayecto hasta La Laguna, y en agradecimiento el maestro Guerrero le compone el bambuco Pacho Lamus. Posteriormente es concluida la carretera por el gobernador Luis Hernández Gutiérrez en 1935.

Don Víctor siempre fue una persona muy respetada y admirada por todo el pueblo; su participación en todos los eventos culturales de la región era indispensable; en Salazar fue presidente del directorio liberal, y debido a su posición política, en cierta ocasión en los años 40  tuvo un mal entendido con el cura párroco, quien prescindió de sus servicios y llamó a Bonifacio Bautista quien desempeñaba ese oficio en Pamplona, y cuando éste llegó se sorprendió al toparse con el maestro; para desagrado del cura hicieron buenas migas ya que Bonifacio era admirador de su obra, y aprovechó su estadía para tomar algunas clases con el maestro.

El 17 de diciembre de 1944, se realizó la coronación del maestro por parte de sus paisanos, en el cual le fue impuesta una corona de laurel; ceremonia espléndida en donde se reflejó el cariño y la admiración de los nortesantandereanos, representada allí por dignas comisiones de la mayoría de los municipios del Departamento; fueron algo más de 3 días de fiesta amenizados por las bandas del Departamento y de los municipios. También corrió la oración de reconocimiento el presbítero Pedro José Ortiz y las palabras del doctor Teodoro Gutiérrez Calderón entre las pléyade de oradores civiles. Como recuerdo la gobernación reeditó un álbum musical impreso en el año de 1933, conteniendo 15 de sus composiciones.

Las luchas entre liberales y conservadores trastornan la vida bucólica de estos pueblos rurales y a causa de la contienda fratricida la familia Guerrero se convirtió en perseguida (se puede decir que por liberal), un día aciago buscándolo un enemigo quien era su colega y pariente político para asesinarlo, lo localizó, pero siendo avisado a tiempo, huyó a casa de una vecina, pero dejó su violín preferido Stradiuvarous el cual fue destrozado por su enemigo al no encontrarlo.

A causa de esta situación, la familia Guerrero hacia finales de los 40 llega a Cúcuta, permaneciendo allí por más de 6 meses, viaja por el país y Venezuela, radicándose por 7 meses en Lobatera (Edo. Táchira - Venezuela), y se establece en Durania a comienzos de 1954, donde es nombrado director de la Banda Municipal, cargo que ocupa durante ese año, al tiempo que su espíritu inquieto y las continuas invitaciones, lo llevan a desplazarse por los Santanderes, siendo también designado director de la Escuela de Música de Bucaramanga. Finalmente se radica en Cúcuta, buscando el calor y la cercanía de sus amigos y parientes, refugiados en ella tras huir de su pueblo.

Es en esta ciudad donde transcurre sus últimos y tranquilos años como director honorario de la Banda Departamental y del Conservatorio, por encargo e iniciativa del maestro Pablo Tarazona Prada, su gran amigo y conocedor de su obra.

La última visita que hizo a su amada tierra natal  se llevó a cabo el 22 de noviembre de 1956, día de Santa Cecilia patrona de los músicos, en que por encargo de la familia Rodríguez Rangel, el artista interpreta su Trisagio a la Santísima Virgen en el Santuario de Nuestra señora de Belén, su amada patrona.

Recuerdan sus más allegados amigos que el maestro siempre le pidió a Dios que por cuenta de todas las misas que le había cantado, no lo fuera a dejar morir de una enfermedad larga y angustiosa, y así fue. Sus molestias empezaron con dolores en el pecho y el estómago; en el hospital estuvo al cuidado de su paisano y amigo Alberto López García, quien lo acompañó hasta el momento final. Fueron poco días de agonía y así hacia las 7 de la mañana del 31 de diciembre de 1956, partió con el Señor.

Su muerte fue lamentada en toda la región y especialmente en su amado pueblo, que sintió la pérdida de uno de sus grandes hijos. Su entierro, concurrido como pocos, se hizo en el panteón de los músicos del cementerio Central. Después de un tiempo sus restos fueron conducidos a Bogotá, de donde retornaron para su descanso definitivo en el pedestal de la estatua en su tierra natal.

Su obra artística

Víctor Manuel Guerrero creó y dejó toda una corriente musical en el departamento, que incluso traspasó la frontera. Influyó sobremanera en la mayoría de músicos y compositores del oriente colombiano.

Era un tipo bonachón, muy elegante, de buen genio y ante todo un amante de la bohemia y de la música.

Entre sus principales composiciones se pueden mencionar Don Fernando, dedicado a su amigo Fernando Arenas; Las rumbas A Quien le Toca y Me lo Pego inspiradas en hechos anecdóticos; el pasodoble Josefa Primera a Josefa Hernández una reina salazareña; el pasillo Inmortal a su gran amor Carmen Flórez y letra de Carlos Redondo; el bambuco De Buen Humor a Saúl Jaimes; el bambuco Pacho Lamus al gobernador; su Trisagio a la Santa Virgen de Belén; el pasillo Albores de Junio por las fiestas del pueblo; el pasillo Jorgito dedicado al violinista Jorge Zafra; y el bambuco más famoso A Mis Colegas dedicado a sus amigos músicos.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V. 

2 comentarios:

  1. Realmente,no se ha podido establecer el lugar exacto donde reposan los restos mortales del insigne maestro. De su traslado de Bogota a su tierra natal no hay ningún documento que lo certifique. Bueno sería que alguna administración municipal se preocupara por esclareser este asunto.

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  2. Realmente,no se ha podido establecer el lugar exacto donde reposan los restos mortales del insigne maestro. De su traslado de Bogota a su tierra natal no hay ningún documento que lo certifique. Bueno sería que alguna administración municipal se preocupara por esclareser este asunto.

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