viernes, 16 de enero de 2015

700.- A CUCUTA SE LE EXTRAVIO LA ¨0¨



Jean Javier García M.



Como por arte de magia desapareció de Cúcuta una escultura de 7 metros de alto, 2.60 metros de ancho y forjada en hierro.

Se trata de ‘Estructura en Forma de O’, del maestro Jaime Calderón Rojas, retirada de la avenida Cero, el 25 de agosto de 2009.

Su peso es de 3,5 toneladas y hace unas semanas se hablaba de que su valor comercial puede superar los 500 millones de pesos.

La obra, cuya técnica en hierro atamborado mereció reconocimientos del Ministerio de Cultura, fue donada al municipio en el año 2000 por el artista cucuteño.

Es incierto dónde está o qué final tuvo esta escultura, cuyo objeto fue el de embellecer la avenida Cero, donde hay instaladas otras formas en hierro similares.

Se supo que la escultura conocida como la O fue retirada por Corpocero atendiendo una solicitud de Aguas Kpital considerando que las obras eran un inconveniente para las redes del acueducto.

La buscan desde el año pasado

La secretaria de Cultura, María Eugenia Navarro, dijo que la escultura estaba a cargo de Corpocero, y que desde su posesión, hace más de un año, empezó a buscarla.

“Era un premio que había recibido el maestro, y quiso regalárselo a la ciudad”, dijo Navarro.

“Empezamos a hacer un inventario de obras, y la escultura no estaba”.

Navarro dijo que envió un requerimiento a Corpocero, para establecer el paradero de la obra, pero que la entidad le respondió que no sabía.

El 7 de mayo, en un oficio, el director ejecutivo de la entidad, Mauricio Quintero Corzo, dijo que la obra permaneció en diferentes depósitos por 5 años, pero que el 30 de enero de 2012 la llevaron a un lote de Ifinorte en el barrio Sevilla, donde desapareció porque vendieron el predio.

“Esa entidad nos prestó su colaboración para guardarla allí”, dijo Quintero.

“El 18 de noviembre de 2013 solicitamos información de la escultura a Ifinorte, porque nos enteramos de que el lote había sido vendido. Hasta la fecha, Ifinorte no se ha pronunciado sobre el paradero de la escultura”.

César Rojas Ayala, director de Ifinorte, dijo que nunca autorizó el ingreso de la escultura, y que Ifinorte no responde por la obra.

Quintero, por su parte, se negó a hablar sobre el caso, pero luego prometió una respuesta oficial.

Por ahora, la Procuraduría, la Contraloría, la Alcaldía y el escultor quieren saber qué pasó con la obra, cuyo costo es de 500 millones de pesos.




Informe de Corpocero






El arquitecto Mauricio Quintero, representante de Corpocero, días después entregó un minucioso informe con las últimas fotos conocidas de la O.


Dijo que el 18 de noviembre de 2013 pidió a Ifinorte información sobre la obra, porque “nos enteramos de que el lote se había vendido”.



Por su dimensión, la escultura permaneció en diferentes sitios, y luego se decidió guardarla en Ifinorte porque no tenían recursos para seguir pagando por su almacenamiento.


Corpocero alegó que el director de Ifinorte, César Rojas Ayala, dio su consentimiento para guardar la obra.

Sin embargo, en respuesta, Rojas dijo que no autorizó guardar la obra en el lote de Sevilla, y que fue un abuso llevarla a ese lugar.

Rojas aseguró que no responderá por la pérdida de la escultura avaluada en 500 millones de pesos.

Algunos gestores culturales dijeron que le perdieron el rastro hace más de 5 años.

Sin embargo, Quintero aseguró que desde Corpocero se hicieron esfuerzos en 2010 por reubicar la escultura.

Dijo que se hizo el levantamiento arquitectónico de sitios, cronograma y presupuesto para la reubicación, pero el creador de la O, Jaime Calderón, manifestó su desacuerdo.

Asegura que el Municipio nunca definió lugar dónde ubicarla porque no hubo un acuerdo entre las partes.

Eileen Gabriela Calderón Jaimes,  hija del escultor y abogada, también ha asumido la búsqueda de la obra de su padre. Está dispuesta a llevar el caso a las instancias que tengan competencia para tratarlo y hacerlo visible ante la opinión nacional.

“Esta obra forma parte de la historia del arte contemporáneo de la  ciudad y no se puede destruir así, por la negligencia, la omisión y la falta de compromiso, de respeto, de cuidado y gestión de aquellos que dirigen y administran nuestros bienes”, dice.

Por su parte, Jaime Calderón  da cuenta de lo que es su escultura: “La escultura es una obra de expresionismo abstracto donde se expresan sensaciones, ideas y emociones. Así mismo,  su interpretación es la que cada espectador quiera darle de acuerdo con su apreciación”.




Se inicia proceso jurídico






La pérdida del monumento en forma de O, del escultor Jaime Calderón es un hecho. Y como no hay manera de devolver la figura original, la alcaldía iniciará un proceso jurídico para resarcir los daños e instalar una nueva.



Las obras pueden tener diferentes valores: esta tenía reconocimiento nacional y fue dada a la ciudad para que se usara en la avenida Cero, donde hay otras, para embellecer y favorecer el turismo.


Hay que verificar cómo fue el proceso de entrega de esta obra (por parte del artista) para poder tener la viabilidad técnica y jurídica, y determinar qué acciones entablará  el municipio para recuperar el bien.

Procuraduría asume investigación por la pérdida del monumento. Los representantes de las secretarias de Cultura departamental y municipal, Corpocero e Ifinorte, se llaman nuevamente a rendir cuentas por la desaparición del Monumento a la O. 



Quedó en sus manos la responsabilidad de hallar y sancionar a los responsables de la pérdida del Monumento.

Corpocero aseguró que quien debe hacerse responsable por la pérdida de la obra es Ifinorte, porque fue en sus predios donde fue guardada la obra. Con una carta, demostró que pidió permiso a Ifinorte, para que permitiera guardar el monumento en sus predios. 

Pasa el tiempo y en junio 2015 Mauricio Quintero, secretario Jurídico de la Alcaldía informa que unos 5.500 expedientes y la falta de abogados en la oficina jurídica municipal tienen empolvado el proceso de recuperación del Monumento. Pese a esa congestión, su despacho ha tratado de identificar si el monumento, hace parte de los bienes del municipio.


 

Algo sobre Jaime Calderón y su obra (Oswaldo Carvajalino Duque)



…no es que Jaime, el escultor, el pintor, el poeta, el fotógrafo, el artista en resumen, tenga una crítica adversa, muy por el contrario, alrededor de su obra germina la fecundidad inspiradora, resultado de una formación consolidada en la práctica constante y en el compromiso sin tregua; se trata de poder demostrarle al mundo estéril circundante, el sacrílego insulto que significa su indiferencia frente al hombre y al artista, enfrentado a la diarias vicisitudes como si ello fuera asunto que corresponda solo a él, a su esposa y a su hija.



En el año 86, apenas en sus treinta años, Jaime sufrió un derrame cerebral; se descubrió entonces una malformación congénita que demandaba una intervención quirúrgica, en la parte izquierda del cerebro, la operación duró 22 horas y por supuesto le generó secuelas de por vida.


Una especie de lobotomía que sin embargo no tocó el lado derecho del cerebro y que por oposición sirvió para estimular su creatividad. Sufre Jaime de periódicas recaídas.

Discapacitado como esta, su condición no hace eco en quienes por oficiosos y pedantes, se pavonean por los pasillos de la gobernación y los ministerios con sus buches de buitres insaciados, a pesar de hartarse con lo que no les pertenece; los burócratas de la cultura no vengan después con su retórica de mentira, a proclamar virtudes ajenas y a pescar incautos en las horas luctuosas.

Los artistas con mayor razón, antes que la propia tarea, conforman el patrimonio vivo de su pueblo y ello hay que respetarlo, quienes dicen representar al bien común, jamás deberían olvidar tal mandato.

La vida de Jaime ha sido de una lucidez extrema y de una dolorosa incertidumbre, pero llena de vibrantes experiencias, de enriquecedora bohemia, de fulgurante intencionalidad; nada en el puede medirse con la rajatablas de los mediocres, por el contrario lo define su vocación a la desmesura, reflejada en sus esculturas hechas para los espacios libres, con las ansias del vuelo del cóndor y la perennidad de las cumbres nevadas, allí no pueden llegar los que asumen el lastre de la avaricia como el atavío para el viaje.


Me pregunto siendo que hace un buen tiempo no camino por los amplios andenes de “la cero”, por donde es habitual hacerlo sin mucha prisa, viendo las vitrinas y a la gente, en fin, sentarse a tomar algo en algún lugar, me pregunto por la “Estructura en forma de O”, su escultura de la avenida cero con calle doce, como punto de encuentro de la perpendicular imaginaria trazada por la calle sobre la avenida; no sé si todavía permanece allí, y si con solo hacer una llamada saldría de la duda, preferiría no indagar para no estar al tanto con certeza, dando por hecho que allí todavía está, y la veo como es, un canto a la armonía; vibra acorde con el suelo que la sostiene y el cielo que la cubre; en una fórmula oval, abre espacios en el centro de la figura geométrica con la línea curva encerrada en el vientre de la nada para darle cabida a la luz y al viento.

Lograr el prodigio de colocar la escultura donde se eterniza, exigió enormes esfuerzos, en las estructuras que le sirven de base y la sostienen erecta, con cimientos de profundidad calculados por expertos ingenieros, trasportada en grúa por las calles bajo los árboles, con estudio de vientos y el diseño del entorno para realzar la obra, súmase la infinita tramitología de las cuentas a fin de obtener los recursos necesarios; pudo Jaime Calderón culminar su cometido dada la tenacidad de su constancia, encontrando por fortuna eco en Corpocero y la Alcaldía de la época.

Existe una verdadera integración con el espacio público, entre la “Estructura en forma de O” inspiración hecha materia de Jaime y el sector de la Avenida cero; solíamos tiempo atrás sentarnos en las mesitas al aire libre de las cafeterías en esas inigualables tardes cucuteñas, al frente de la escultura a tomar cerveza y conversar sin prisa; parecía el escultor un guardia feliz, contemplando su expresión artística, como si quisiera evitar que se elevara por las nubes como Remedios la bella sobre sábanas blancas; llevaba además su portafolio de proyectos, con su catálogo de maquetas para esculturas monumentales, tan preciosas en las formas y colorido; terminaba yo insistiéndole las realizara en pequeña escala, pudiéndose colocar en interiores y de esa manera al reducir costos hacerlas más comerciales; pero Jaime en su visión cósmica sólo las concibe gigantescas, en espacios abiertos. 
 
 

Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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