jueves, 12 de febrero de 2015

713.- JUSTO LEONIDAS DURAN, DE LA GUERRA Y LA PAZ



Juan Ricardo Gélvez y otros datos


El general Durán y su familia.

Cuando los historiadores se refieren al general Justo Leonidas Durán lo reseñan como un  hombre de la guerra,  pero lo que poco se destaca es que también fue un hombre del agro y la  paz.

Y es que para ese momento histórico de la Patria,  el poder político estaba en la capital, pero la convocatoria a la guerra estaba en la provincia, en especial  en las haciendas desde donde  los  jefes liberales  y conservadores  decretaban o  no la confrontación.

Por ejemplo, Justo Leonidas Durán fue a la guerra  por  primera  vez a los diecisiete años y lo volvería hacer  en 1884 cuando se alzó en armas contra las leyes fiscales del Estado Soberano de Santander en una escaramuza que tan sólo duró tres  semanas.

Al morir su padre toma las  riendas de la familia, pero vuelve y se embarca en otra guerra civil en la que alcanzó las trencillas de Coronel y   reputación  como militar  gracias a su inteligencia  y  estrategia en el campo de batalla.

Inicios

Nació en Oíba en 1859. Fueron sus padres Miguel Durán Franco y Dionicia Gómez; fue el único hijo varón y  cuarto en  la descendencia. Le antecedieron sus hermanas: Dolores, Josefa y Francisca. Y la menor fue Eloísa.

Asistió a la escuela  pública laica para luego marcharse al  Socorro donde se titularía como profesor.

Regresa a la guerra en el 85 y al terminar esta, se dedica a la  compra de ganado en el Magdalena y Bolívar  para  venderlo en la  ciudad de Ocaña  y Cúcuta.

Eduardo Gaitán Durán escribe:

“Bien puede uno imaginarse el temple, el don de  mando  y la  autoridad del joven ganadero  santandereano que  debió haber  adquirido en sus  pocos  años de vida para llevar a cabo con éxito este difícil y complejo negocio que implicaba vivir a la  intemperie  durante muchos meses  llevando rebaños por las  trochas  más  difíciles  y abruptas  para  venderlo  e  invertir sus utilidades  en repetir la hazaña”.

En ese trasegar  se  internó  en la parte  sur  oriental del Gran Santander  lo que posteriormente sería  Norte de  Santander  y sus primeros  acercamientos  fueron en Chinácota  con su  tío abuelo  Juan José  Durán Franco,  quien  tenía propiedades  y relaciones  comerciales con el corregimiento de la  Troja.

Tan cercana fue esa relación que Justo Durán terminaría  desposándose en 1890 con  su prima Bethsabe, de cuya unión nacieron los Durán Durán: Miguel (exgobernador del Departamento), Liduvina, Juan Jose, Alberto (exdirector de Educación Departamental), Delina (madre de Jorge y Eduardo Gaitán Durán) y Francisca. Asumió la responsabilidad de velar por sus sobrinas Julieta y Felisa. Julieta es la madre de Virgilio Barco Vargas. 
  
Su  vida  pública

Fue un  hombre de  lleno, entregado a sus causas,  desde muy joven, de  hecho inició la preparación para  la confrontación que estallaría en 1899  y que conocemos  como la Guerra de los Mil  Días.

Dos años antes  buscando pertrechos  y fondos  en lo posteriormente serían los  ejércitos   liberales con  los  que recorrería los territorios  de Ocaña   y la provincia  del Magdalena.

Fue a Venezuela para entrevistarse con el general Joaquín Crespo, presidente de ese país simpatizante de las ideas liberales en busca  de  asistencia militar  y armamento.

En ese mismo año de  1899, en el mes de agosto, cae  preso por  primera  vez.

En la guerra

Relata en su libro, ¨Durania  y sus protagonistas¨, el historiador  Fernando Velandia  Caicedo:

“El  19 de octubre, estalla la revolución  liberal, Justo L. Durán, se  pronuncia en Cáchira, al mando de uno de los tres  ejércitos  revolucionarios.

Asume  como jefe  civil  y militar del Departamento del Magdalena  y por  igual combate  con  los otros  ejércitos   del general  Benjamín  Herrera  y  el del general Rafael Uribe  Uribe”.

La  historia de la  guerra lo  señala  como  el único  general victorioso  en las  batallas que le tocó asumir en su libro  `La  Revolución Liberal del 99` escribió:

“En donde  quiera  que  empeñé combate  vencí  al enemigo” agrega: “Jamás  me dejé  sorprender y jamás  comprometí  tonta  y locamente  mis  ejércitos, porque  bien sabía yo cuánto   trabajo   me  costó  formarlos  y organizarlos, cuántas  fatigas, diligencias y erogaciones  de  dinero hice para que estallara  la guerra  con el fin de cambiar,  por  una liberal,  la  Constitución   del 86,  causa de  todos  los  males  y las  ruinas de  Colombia”.

Sus  distancias

Terminada la Guerra de los Mil  Días, en  1904, el general Rafael Uribe publica  sus documentos militares  y  políticos, en los cuales según el general Durán, Uribe se dedica a difamar y  calumniar  a  los jefes liberales que  tomaron parte en la revolución.

Allí Uribe  dice del general  Durán:

“Le  faltaba  en las batallas  el valor que encontraba  en las  botellas”

Cuando Justo  Leónidas era  casi  abstemio. El general Durán jamás  perdonó  tal ofensa al punto,  que además de dedicarse a  defenderse en los  periódicos liberales de la época como `El Bien Social` y `El Promotor`, años después en 1911 en el Congreso Agrícola Nacional al encontrarse  con Rafael Uribe  Uribe se  niega  estrecharle la mano diciéndole :

“General usted  no puede ser mi amigo  porque tenemos cuentas  que saldar y usted  no me  ha dado explicaciones por  su  conducta  y las  satisfacciones  del caso”.

En la  Paz

Fue el general  Durán un hombre  amante  del agro participó en la creación de la  Sociedad de Agricultores de Norte de Santander,  también, aunque  por en breve  lapso,  se  desempeñó  como Secretario de  Gobierno del Departamento, encargo que le hizo  el gobernador Rafael Valencia, en temas sociales.

Fue creado el departamento Norte de Santander y su municipio de Durania por cuya iniciativa nace en la  primera  Asamblea a  través de la ordenanza 12 del  23  de marzo  de 1911.

Su presencia en la Asamblea le permitió dar origen al municipio Córdoba, que luego tomo en su honor el nombre de Durania.

En 1912 fue Secretario de Gobierno Departamental.   

En 1917 coadyuvó en la conformación de la Cruz  Roja Nacional, de la cual fue su Director en Norte de  Santander.

El 29 de marzo de 1922 asistió a la Convención Nacional Liberal en Ibagué como delegado del Departamento.

Fue  pieza  vital en la  creación del  diario  El Liberal  y  se hace accionista  en la fundación de la Universidad  Libre  luego  del Congreso Liberal de  Ibagué  presidio  por el general Benjamín Herrera.

Su muerte

A principios  de  1924 el general Durán  le envía  una  carta   al doctor Eduardo Santos  en la cual le expresa  que  existe un  permanente hostigamiento y  vigilancia a  sus propiedades  de parte de  los  guardias civiles y le presume de un atentado contra  su  vida.

Pero el doctor Santos  no   recibe  el texto cuando  en  la noche  del  6  de febrero  de  1924  cae asesinado  en su hacienda  de “El Recreo”  cuando  estaba  sentado en  el corredor  de  su casa en compañía   de sus primas  hermanas  Carlota  y Juliana  Durán.

Relata  el historiador sobre  su muerte:

“Cuando  iban a entrar  a la sala, desde el corredor se sintió la descarga de siete proyectiles: uno en la cabeza, uno en el pecho, en el hombro, dos  en el estómago  y otro en la pierna, siendo  los dos  primeros los  que le causaron la muerte”

Al día  siguiente, 7  de febrero a  las  tres de   la  tarde el cadáver fue   sepultado  en el cementerio  de Córdoba, pues la familia se opuso a su traslado a Cúcuta, como lo propusieron algunos dirigentes del Liberalismo , y el pueblo de  Córdoba   pidió que su cadáver  reposase  en  esa  tierra.

En el cementerio hablaron José Manuel Villalobos a nombre  de su periódico: “Comentarios”, el director de la escuela  Urbana  de  Varones  de  Córdoba, Mario Carvajal y Horacio Eslava.

La prensa del país deploró el crimen del general Durán.

Se hicieron conjeturas  sobre los  móviles  del crimen; desde el posible  interés  del gobierno  de Pedro Nel Ospina, Presidente  de  la  época por detener  una  nueva alzamiento en armas del General, hasta  políticos  en el municipio de Córdoba donde Justo Durán tenía una reñida  disputa por la conformación de las listas  al Concejo.

¿Quién  lo asesinó?  

Dicen  que  su hijo el ex gobernador  Miguel Durán Durán,  tuvo en sus manos  las pruebas sobre  los móviles  de su muerte,  que  al parecer nunca  fueron  develadas.

Al final, de las  investigaciones  emprendidas  por el mismo  Gobierno, que  designó  una  comisión especial para el esclarecimiento del crimen y la captura de los responsables.

Sólo queda  el  reporte que entregó el corresponsal del  periódico “Comentarios” en el municipio de Córdova quien escribió:

“Dicen que en la casa del general  Durán hay unos perros  bravos; que el crimen  fue  cometido disparando un revólver  a solo tres metros  de  distancia del corredor de la casa, sin que los perros  se hubiesen  dado cuenta, lo que  indica  que los atacantes eran conocedores de la residencia”.

En otro párrafo de su informe  señala:

“Eran tan conocedores del punto de ataque que no  abrieron la puerta  sino que la saltaron, convencidos de que el General acostumbraba a salir  después de la  comida a  sentarse  en el corredor”.

Este es,  a grandes  rasgos,  parte de la  vida de un hombre  que  se  empoderó de nuestra  región y que la hizo  grande  con  su  trasegar, hecho que se posterga en sus familiares y  descendientes.

Su talante se dibuja a través de palabras con las cuales lo describió el Jefe de los Ejércitos  Liberales en la Guerra  de los  Mil Días, el General Gabriel Vargas Santos:

“El liberalismo, en cuanto sea expresión de justicia siempre tendrá  grata memoria, de quien como   el general Justo Leonidas  Durán, lo interpreta, lo honra con la nobleza de  sus sentimientos y la lealtad de sus procederes”.





Recopilado por: Gaston Bermudez V.

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