PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

sábado, 27 de diciembre de 2025

2724.- EL PADRE GARCIA HERREROS, GRAN CREADOR EN LA TIERRA

Claudio Ochoa Moreno (Revista Semillas)

El padre Rafael García herreros Unda durante la trasmisión del Minuto de Dios, en 1955

El sacerdote eudista, Padre Rafael García He­rreros Unda, un nortesantandereano, cucuteño exactamente, que ha contribuido a la grandeza de Colombia. Distinguido por su fuerte personalidad, serio en sus actuaciones e insobornable, por don­de sea que lo analicemos –lástima por la aridez que desde hace décadas padece el Norte en la materia. Influido por la vida militar de su abuelo, general Ré­gulo García Herreros y su padre, también general, Julio César García Herreros.

A la vida y obra de este gran colombiano ha dedicado su más recien­te tarea investigadora el literato e historiador Antonio Cacua Prada, miembro sobresaliente de las Academias Co­lombianas de Historia y de la Lengua (en ambas instituciones sus pro­pios compañeros acadé­micos lo han enaltecido a la máxima distinción, de “Miembro Hono­rario”). “Crónicas del Siervo de Dios Rafael García Herreros” es su obra, que ha publicado la Corporación Universitaria Minuto de Dios, una de las instituciones de la Organización El Minuto de Dios, dirigida por el sacerdote eudista Diego Jara­millo Cuartas. Este último también discípulo (desde 1952) del Padre García Herreros, su biógrafo y ahi­jado de ordenación sacerdotal.

Interesante tarea plasmada en casi 360 pági­nas, prácticamente todas absorbentes, reveladoras de historias, del Norte, Sur de Santander y Colombia. Que inicia con Doña Juana Rangel de Cuéllar y la fundación de Cúcuta, para luego llevarnos a la estir­pe de los García Herreros, el primero de los cuales, don Manuel, quien vino de España en 1809 y a con­tinuación contrajo nupcias con doña María de Jesús San­tander y Rangel de Cuéllar, prima hermana del General Francisco de Paula Santander.

El Padre nació en “La Perla del Norte” el 17 de enero de 1909, y falleció en Bogotá el 24 de noviembre de 1992.

LOS GARCÍA HERREROS Y CÚCUTA

El niño Rafael en su caballo Bocadillo.

En uno de sus párrafos nos ilustra con este dato logrado por el padre Jaramillo Cuartas: que en el árbol genealógico de la familia García Herreros Unda están, además de Juana Rangel de Cuéllar, María de Jesús San­tander, prima del general Santander; el general Orbego­zo, presidente del Perú; el obispo Juan Vicente Unda, firmante del acta de Independencia de Venezuela, en 1811, y monseñor Luis Pérez Hernández, primer obispo de Cúcuta.

En 1983, durante la conmemoración de los 250 años de la ciudad, el Padre ratificó su “cucutaneidad”, recordando cómo jugaba en la plaza de Mercedes Ábre­go, oyendo a Elías Soto tocando las “Brisas del Pamplo­nita”, memorizando los poemas de Teodoro Gutiérrez Calderón, escuchando los “sermones encendidos” del padre Daniel Jordán (recuerdo su presencia cuando nos organizaba en los desfiles escolares… a mí me provo­caba mucho respeto y hasta temor), leyendo las cartas que el general Santander le escribió a su abuelo don Manuel, contemplando las palmas del parque Santander, bañándose en los pozo del río Pamplonita… Oyó tocar muchas veces al legendario violinista Ángel María Cor­zo, comió los pasteles de la “turra” (entre los cucuteños, pequeña, enana) Petra, recibió alivio de manos del mé­dico Erasmo Meoz, presenció a doña Teresa Andressen estableciendo colegios y asilos para los niños. Cuántos personajes y vivencias que le graduaron como cucuteño de primera, que nuestros historiadores ojalá divulgaran como ejemplo de la grandeza de esta ciudad y de su gen­te, ¡de primera!

Su acción por la verdadera convivencia entre los colombianos, por la verdadera paz fue su construcción diaria. Todo fue tan claro en el eudista… Cita Cacua Pra­da el reconocimiento del Banco Interamericano de De­sarrollo a su obra, que fue la creación de “un modelo de erradicación de la pobreza”.

EL SACERDOTE Y ESCRITOR

La comunidad de los padres eudistas, de origen francés, llegó a Colombia en 1883, y 40 años después, el 3 de febrero de 1923, recién cumplidos sus 14 años de edad, el joven Rafael ingresó al Seminario Menor de Pamplona y logró su bachillerato en 1927, en medio de pequeñas dificultades, pues a veces no acataba la autori­dad, al punto de que lo quisieron sacar del Seminario y su papá lo amenazó con meterlo al cuartel…

El sacerdote Diego Jaramillo Cuartas, actual con­ductor de la Organización Minuto de Dios y discípulo del eudista García Herreros también ha escrito una com­pleta biografía del Padre, “Una vida y una obra”, en don­de destaca su decisión de ser sacerdote, con sus palabras: “Uno no escoge, lo escogen. De un momento a otro le llega a uno la vocación de rendirse personalmente a Cris­to. Se apodera de uno una fuerza interior, y lo esclaviza, lo somete, lo subyuga.”

En 1928 García Herreros es admitido en la Co­munidad de los Sagrados Corazones de Jesús y María (los Eudistas) e inicia la nueva etapa en el Seminario Mayor de la Comunidad, en la hoy localidad bogotana de Usa­quén, entones municipio cundinamarqués. Aquí ---cita el biógrafo Cacua Prada-- leyó autores griegos, libros de historia, de ciencias…más tarde los escritos de Santo To­más de Aquino, de San Agustín de Hipona, etc., además de consagrarse en hablar, leer y escribir “el castellano, latín, griego, francés, italiano, hebreo, portugués, inglés y alemán”.

También participó en dos centros literarios, y comenzó a destacarse como cuentista y humanista. Con los años publicó ensayos, reseñas, crónicas y numerosos géneros que han sido recopilados por la Corporación Centro Carismático Minuto de Dios. Incontables escri­tos y libros produjo el padre García Herreros, también relacionados con la dramática.

El 1931 comenzó sus estudios teológicos y la probación eudista. Esta última, dice el Padre Diego Ja­ramillo, son “los cuatro años que debe vivir el aspirante eudista para probar su vocación a la vida comunitaria”.

Se familiarizó con el dogma, la moral, el derecho canóni­co, la liturgia, etc. y en marzo de 1932 recibió las prime­ras órdenes menores, año en el cual se inició el conflicto bélico con Perú, y el seminarista pidió ser enrolado, lo cual afortunadamente no se concretó.

El 19 de agosto de 1934 recibió la orden sacerdotal en el templo de Nuestra Señora de las Angustias de Bogotá, que sigue de pie en San Diego, carrera 13 A # 23-23. Al día siguiente se es­trenó como sacerdote, oficiando su primera misa en las Basílica de Chiquinquirá. Finalizando esa semana cantó misas en Cúcuta, en la iglesia de San Antonio.

Posteriormente tuvo varios encargos, como pro­fesor en el Seminario de Santa Rosa de Osos y en Jericó. En 1939 pasó al Seminario de Mérida, Venezuela, y lue­go al Seminario de Santo Tomás de Aquino, en Pamplo­na, a Cartagena y Barranquilla.

EL EUDISTA Y CACUA PRADA

Una pausa, para exponer la vieja admiración que tiene el biógrafo Antonio Cacua Prada por el sacerdote eudista. Resulta que entre los regalos que el niño Cacua recibió con motivo de su primera comunión, el 19 de julio de 1938, estaba un librito titulado “Cuentos, por Rafael García Herreros, presbítero eudista”, que leyó con entusiasmo. Seis años luego, Cacua Prada llegó al Junio­rato de San José de Miranda, pueblito santandereano en donde el reconocido académico de la Lengua e Historia comenzó a prepararse para la vida.

El Padre, junto con otro valor cucuteño, el presidente
Virgilio Barco Vargas.

Allí conoció a Gar­cía Herreros, quien a sus 35 años de edad ejercía como profesor de historia, además de griego, latín, literatura, apologética…. en este internado.

Han transcurrido 80 años…y el escritor santandereano, venido del pueblito llamado San Andrés, sigue estudiando al próximo beato colombiano. El Padre Rafael, dice, me estimuló en mis aficiones por el canto, la música, la declamación, el arte escénico, la caligrafía y el periodismo.

Cacua Prada ha preparado a miles y miles y miles de periodistas, y durante su amplia carrera profesional (es abogado de la Universidad Javeriana) ha sido diplomático y congresista. Autor de numerosas biografías y de histo­rias sobre el periodismo en Colombia.

LA RADIO, PLATAFORMA PARA EL MINUTO DE DIOS

Estando como catedrático en Cartagena, en 1946, el Padre Rafael conoció a Antonio José Fuentes López-Tagle, propietario de Radio Fuentes, quien lo invitó a hablarle a la comunidad, por lo cual el cura creó el espacio semanal La Hora Católica, que luego difundiría en la radio de Cúcuta, junto a su hermana Ana Elvira García Herreros, y posteriormente esta­bleció otra “Hora Católica”, en Medellín.

Desde entonces, el sacerdote eudista dedicó sus energías a crear y crear. En 1946 llevó a cabo una campaña cívica, erigiendo en la bahía de Carta­gena un monumento a la Virgen del Mar, de 8 me­tros de altura, y su niño Jesús de 2 metros, sobre un podio de 10 metros.

En 1950, en la ya citada Radio Fuentes inició su programa “El Minuto de Dios”, de cuya justificación tomamos este renglón: “…De­bía existir un minuto, en la Tierra, de la Divinidad, para que hubiera paz, silencio, fe y alegría en este mundo. Es solo un momento, pero es el tiempo de la Verdad; en otras palabras, “El Minuto de Dios” expresa un instante de Dios en la Tierra”. Ocho meses duró el programa, pues el padre Rafael fue trasladado a Europa, a estudiar Filosofía en la Uni­versidad Gregoriana de Roma.

En 1952 inició su cátedra de Filosofía en el Seminario Conciliar de Cali, a la vez que revivió el programa “El Minuto de Dios”, con 3 minutos de duración, por Radio Pacífico y La Voz de Cali, que comenzó a reproducirse por varias emisoras del país, comenzando su campaña “Una casita propia para cada familia pobre”, en un barrio caleño de 100 viviendas, que llamaría “El ojo de la aguja”, con la contribución de los más ricos, de $ 1.500 por vi­vienda.

Algún sacerdote pensó que el cura García Herreros se estaba volviendo comunista e intrigó para hacerlo trasladar a Medellín, truncando su pro­yecto.

En esta ciudad estaba el joven seminarista Diego Jaramillo Cuartas e iniciaron la amistad que los llevaría a trabajar muy unidos, formalmente des­de 1967, siendo hoy Jaramillo la autoridad máxima de la Organización El Minuto de Dios. En la capi­tal paisa volvió a iniciar el programa “El Minuto de Dios” en La Voz de Antioquia y en Radio Libertad, de Medellín, por muy poco tiempo, pues de nuevo lo trasladaron a Bogotá y consiguió inmediatamente un espacio para su programa en la Radio Nacional.

Estando en esto se encontró con el rector de la Uni­versidad Incca, Jaime Quijano Caballero, quien lo invitó a participar en sus programas a través de la Televisora Nacional…era diciembre de 1954.

NACIÓ EL BARRIO MINUTO DE DIOS

El 10 de enero de 1955 ya produjo la primera emisión de “El Minuto de Dios” en la televisión colombiana, e inició en forma su proyecto de conseguir vivienda para las familias de menores medios. Su ima­gen comenzó a verse en los hogares y ya recibía donaciones de los más pudientes.

Estableció “El centavo de Dios”, centavos que aportaba la gente con base en el núme­ro de años de vida completados, y en los centros comerciales y en varios comercios colocó alcancías con el símbolo de su pro­grama. Desde ese momento y hasta hoy, el Minuto ha contado con el patrocinio de Azúcar Manuelita. Inició los aportes a la construcción de viviendas, con un barrio en Palmira. Ayudar a los más pobres para que tengan una casa digna es la base para la dignificación de la persona, siempre basaba así sus actuaciones.

En 1956, ya en Bogotá, con el apo­yo de unos universitarios construyó ocho viviendas elementales en la invasión Pardo Rubio, hasta que los sacaron de allí. Hicieron otras construcciones en el barrio Altamira.

En 1956 Antonio Restrepo Barco y Esta­nislao Olarte, donaron al padre dos hectáreas de terreno entre las calles 80 y 90 y carreras 72 a la 75, dando inicio al Barrio Minuto de Dios, en Bogotá. Al año siguiente entregó allí las 3 primeras casas, a la vez que ahí comenzó a funcionar su primera de 17 “Escuelas Populares”.

Fue instituida la Asocia­ción Comunitaria de los Habitantes de El Minu­to de Dios, y con presencia del Padre, los sábados realizaban asambleas por cada conjunto delimita­do. El Padre inició la publicación del periódico co­munitario El Mensajero. Comenzaron a “llover” donantes, como la institutora Cecilia de Duque, la colonia judía sefardita, el presidente Alberto Lleras Camargo, entusiasta promotor de otra nueva obra del Padre Rafael, el célebre “Banquete del Millón”, que anualmente desde 1961, congrega a donantes pudientes, quienes a cambio de gruesas sumas de dinero recibían una taza de caldo y un pan.

Estados Unidos y Canadá han sido sedes para el Banquete. Luego, en 1972, cambió el consomé por una copa de vino. Coincidencialmente, cuando se llevaba a cabo el Banquete número 32, el 24 de noviembre de 1992, falleció el Padre en la Casa Cural de El Minuto de Dios.

Numerosos programas de vivienda campesi­na alcanzó a operar el Padre. También creó el Insti­tuto de Desarrollo de las Comunidades y junto a lí­deres cristianos dieron vida a Fe-Rural, para el mercadeo de productos campesinos. Un programa de mejoramien­to de vivienda. No todo tuvo feliz avance, la indiferencia y la falta de compromiso presentes en Colombia obs­taculizaron varias obras.

En complemento a lo anterior, en 1976 siendo embajador en Guatemala el historiador Antonio Cacua Prada, ocurrió allí un terremoto. Éste in­vitó a su antiguo profesor, el Padre Rafael, quien hizo presencia en ese país, logrando un acuerdo para cons­truir dos mil viviendas en favor de los afectados por el desastre natural. Ante el terremoto de Popayán, en 1983, llegó el Padre, construyendo muchas casas, erigiendo una planta de casas prefabricadas y montando una planta de prefabricados de concreto. Ante la tragedia de Armero (1985) puso en marcha un hospital para recibir a heridos, y luego organizó 36 Banquetes del Millón, con miras a la reconstrucción en Guayabal y Lérida, en la vecindad armerita.

El Minuto de Dios en su inicio

Cúcuta también se benefició de sus programas de vivienda. La familia Abrahim le donó la hacienda El Ro­deo, con 60 hectáreas de extensión. Erigió entonces un barrio, dotado de colegio, templo y servicios públicos.

EL COLEGIO, LA PENA DE MUERTE, LA UNIVERSIDAD

El Barrio siguió adelante. En 1962 comenzó a operar el primer Colegio de Bachillerato de El Minuto de Dios, seguido del teatro y el Museo de Arte Contempo­ráneo, declarado en 2022 como el segundo mejor museo universitario del mundo.

En 1979 inició un colegio para los alumnos reprobados, el Ateneo San Juan Eudes, bajo el principio de que había que ayudarlos, pues mu­chas veces sus papás los castigaban y echaban de la casa.

Dos nortesantandereanos contribuyeron con el himno de la comunidad: Pedro Gelves con la letra, y Oriol Rangel con la música. En 1964 construyó la Casa Cural y el Templo Parroquial, constituyendo posteriormente la Parroquia San Juan Eudes, barrio Minuto de Dios, con su primer párroco el Padre Rafael.

Fundó una panadería y supermercado, y luego diversos talleres artesana­les, además de casas prefabricadas. Junto al Padre Jaramillo inició en 1971 las Casas Comunitarias del Minuto de Dios, para la formación de sacer­dotes en la modalidad de pequeñas comunidades.

El siempre incansable Padre García Herre­ros tuvo la idea de convertir a los nativos motilo­nes o barí al catolicismo, y en noviembre de 1963 los visitó en la selva del Catatumbo, vestido con “taparrabos”. Posteriormente recibió el apoyo de las Misioneras de Santa Laura Montoya, quienes abrieron allí una casa de misión.

En este tiempo partici­pó en un debate sobre la pena de muerte, declarándose a favor de ella, como medida en contra de la violencia. Años atrás también se había declarado partidario de la pena capital.

Por fin, el 5 de febrero de 1992, nació la obra que venía preparando desde hacía 30 años, la Universidad Minuto de Dios. El Padre tenía claridad sobre la edu­cación que comenzaba a dar en los establecimientos de El Minuto de Dios, entre sus premisas estaba: “En estos colegios y en la Futura Universidad del Minuto de Dios, queremos formar jóvenes sumisos estrictamente a la Ley, seguidores insobornables de la Ley, de la Ley de Dios, de la Ley natural, de la Ley de la conciencia, de la Ley de la patria…”

LA OBRA SIGUE, PLENAMENTE

Ante la limitante de espacio que debemos tener con los lectores, es necesario privarnos de citar muchas otras obras y aportes del Padre García Herreros, que el académico Cacua Prada detalla en su obra “Crónicas del Siervo de Dios Rafael García Herreros”.

Una parte de nuestra historia nacional, con relevo pleno en la brillan­te dirección del Padre Diego Jaramillo Cuartas, a partir del 24 de noviembre de 1992, día del fallecimiento del candidato a beato desde el año 2012, con el apoyo de la Comunidad Eudista.

Un gran creador de bienestar en la Tierra, para orgu­llo de los nortesantandereanos y de Colombia. Avancemos sobre sus propósitos, tal como lo señala Cacua Prada: “Rea­licemos sus anhelos, compadezcámonos por los sufrimien­tos ajenos, ayudemos a los necesitados y pobres…”



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

1 comentario:

  1. Se está demorando la Santa Sede con la causa de beatificación del Padre Garcia Herreros, ya debería ser por lo menos Siervo de Dios

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