lunes, 18 de agosto de 2014

618.- HOSPITAL MENTAL RUDESINDO SOTO



Portal  hospitalmentalrudesindosoto.com

Calle 22 Avenida 19B Barrio Santander

A principios del siglo pasado quienes padecían algún tipo de trastorno mental eran relegados y tenían como vivienda la cárcel.

En 1908 los altruistas de la época comenzaron a pensar que este grupo humano debía tener un espacio propio donde sobrellevar su difícil destino y empezaron a presionar a las autoridades para que les proporcionara un lugar especial. 

A este clamor el concejo de Cúcuta da una respuesta positiva y en una de sus sesiones de 1909 a prueba una partida de 5  mil pesos oro para construir un establecimiento solo para enfermos mentales al que inicialmente denominaron “Asilo de Locos”.

Mientras se deciden los pormenores de la construcción, se acondiciona una casa situada en la avenida 2 entre calles 15 y 16, para atender a los afectados.

Para 1939 Rudesindo Soto, hombre de gran espíritu social, se compromete directamente en la conclusión de la obra,  la cual  se levantara en un lote de 10 mil metros cuadrados, ubicado al suroeste de la ciudad.

En 1940 el naciente hospital Mental era ya una realidad, el presidente Eduardo Santos, inaugura el edificio destinado al manicomio el 6 de mayo, donado por Rudesindo Soto y su esposa Amelia Meoz de Soto, pero sólo se da el servicio en 1942.

 Esta nueva demora impidió que Rudesindo Soto lo viera en funcionamiento, ya que la muerte lo sorprendió en 1941.

Su esposa Amelia Meoz de Soto, fiel al deseo de su compañero culmina su labor donando el título de la construcción.

La apertura del hospital se logró en un arranque de Miguel Roberto Galvis, quien el 24 de agosto de 1942 trasladó todos los enfermos que se encontraban en Puente Barco.

Esta impetuosa decisión que originó serios enfrentamientos políticos con  la consecuencia de  la carencia de recursos para su funcionamiento.  

Ni siquiera se contaba con recursos para la comida, la cual se obtenía del hospital general.

Dos años después la asamblea Departamental aprueba una ordenanza que organiza jurídicamente el ente. 

La norma reglamentada por los diputados lo clasifica como Instituto Social Manicomio Departamental Rudesindo Soto (en honor a su benefactor), nombra como primer director al médico Félix Villamizar y destina un aporte de un peso para alimentos y treinta centavos para la compra de drogas.

Dos hermanas de la caridad, Luisa San Diego y Julia del Carmen, acompañadas por la madre Francisca Desales  se unen a la directiva para comenzar una encomiable tarea.

En 1955, Rolando Garnica empieza a utilizar el electroshock entre los pacientes. 

Antes de la llegada de este equipo, a los enfermos agitados se les trataba con choques con base en la insulina o cardiazol.
            
Carlos González (q.e.p.d.) impregnado de los adelantos de la psiquiatría, asume la dirección en 1961.  

Sus conceptos cambiarían sustancialmente las acciones del establecimiento.

Esta foto fue tomada en alguna visita del gobernador al hospital Mental Rudesindo Soto de la ciudad, en el año de 1981. En la foto recordamos entre otros al periodista Álvaro Barreto, Ligia de Cano, Maruja Pacheco, María Eugenia Duplat de García Herreros, el gobernador de entonces, Cayetano Morelli Lázaro, Nelson Pérez, Ruth Bonells de Castro y el médico Hernando Lizarazo. Abajo, sentados, un grupo de pacientes y empleados de la institución.

Para empezar, logró cambiarle el singular nombre que traía, por el de Hospital Mental Rudesindo Soto (que aún conserva).  

Acabar el “Instituto Social Manicomio Departamental”, significó comenzar a mirar de manera más humana a quienes el destino les negó el equilibrio mental, parcial o totalmente.

Con él se abre también la consulta externa.

Muchas personas han pasado por este hospital.  La mayoría de ellas sólo han tenido como meta, devolverle la salud a quienes por diversas razones se han perdido en el laberinto de su propia mente.

El hospital Mental Rudesindo Soto , se convirtió en Empresa Social del Estado, mediante la Ordenanza 060 del 29 de Diciembre de 1995, aprobada por la Honorable Asamblea del Departamento, en la gerencia del Dr. Holmes Jordán.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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