PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

PORTAL CRONICAS DE CUCUTA: Estandarte cultural de historias, recuerdos y añoranzas cucuteñas…

TERREMOTERO -Reconocimiento, enero 2018-

Apasionantes laberintos con inspiraciones intentan hallar rutas y permiten ubicarnos en medio de inagotables cascadas, son fuentes formadas por sudores de ancestros. Seguimos las huellas, buscamos encontrar cimientos para enarbolar desprevenidos reconocimientos en los tiempos. Siempre el ayer aparece incrustado en profundos sentimientos.

Corría finales del año 2008, Gastón Bermúdez sin advertir y sin proponerlo, inicia por designios del destino la creación del portal CRONICAS DE CUCUTA. Parecen haberse alineado inspiraciones surgidas por nostalgias. Gran cúmulo de vivencias, anécdotas, costumbres y añoranzas, fueron plasmadas en lecturas distintas.

Ya jubilado de la industria petrolera venezolana, recibió mensaje que expresaba una reunión de amigos en Cúcuta. Tenía más de cuatro décadas ya establecido de forma permanente, primero en la ciudad del puente sobre el Lago y después en la cuna del Libertador. Viajó ilusionado, acudió puntual a la cita desde Caracas. Encontró un grupo contemporáneo, conformado por amigos ex-jugadores de baloncesto y ex-alumnos del Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

La tierra cucuteña levantada desde primeras raíces plantadas, siempre acompañó todos los hijos ausentes. Cuando encontramos distantes los afectos, creemos separarnos de recuerdos. Nos llevamos al hombro baúles de abuelos, cargamos con amigos del ayer, empacamos en maleta la infancia y juventud. Muchas veces una fotografía antigua, atrapa y confirma que nunca pudimos alzar vuelo.

Entonces por aquellos días apareció publicado ´La ciudad de antaño´, parido desde generosa pluma con sentido de identidad comprometida, fue el mártir periodista Eustorgio Colmenares Baptista dejando plasmados recuerdos de finales de los 50 y años 60. Sin querer, esas letras fueron presentación inaugural de CRONICAS DE CUCUTA. Los Inolvidables sentires viajaron al modesto grupo de amigos y abrieron compuertas para afianzar arraigos de infancia. Don Eustorgio culmina la crónica con frases retumbando las memorias: “Había muchos menos avances tecnológicos a disposición de la comunidad, pero vivíamos como si nada nos faltara. Nos bastaba con vivir en Cúcuta”.

Sentires intactos, ahora plasman recuerdos en calles transitadas por niños que fuimos. Nuevamente los arraigos hacen despejar las avenidas a los rieles del antiguo ferrocarril. Nos bastaba con vivir en Cúcuta. Asoman madrugadas entre indetenibles remembranzas y añoranzas.

Sin planificar nada, Gastón compartía vía internet las crónicas del Diario La Opinión aparecidas cada ocho días en lecturas dominicales. Sin saber, creció el portal CRONICAS DE CUCUTA. Cada acontecimiento recopilado se convertía en homenaje In Memoriam para hombres y mujeres que dejaron muy alto el Valle de Guasimales. Igualmente, exalta la dignidad con reconocimiento a grandes glorias del ámbito artístico, cívico, periodístico, religioso, deportivo, cultural, social y político.

Oficialmente se convierte en PORTAL WEB el 7 de octubre 2010. En forma admirable acumula ya 1.329 recopilaciones tipo crónicas, casi todas extractadas de periódicos y publicaciones locales, libros populares, escritos nacidos de historiadores, periodistas, inéditos autores y muchos escritores del Norte de Santander. El portal permite hallar el original ADN ancestral y ubica el sentido innato de pertenencia cucuteña. Llegó un día a la vida de todos los internautas, igual como aparecen las buenas nuevas, sin avisar, sigilosamente introduciéndose en las cortezas que somos y las venas que siempre fuimos. Su creador, nunca imaginó un buscador que tocara el alma y menos tallar imborrables despertares en ávidos ojos de lectura.

Aparece ahora como paso determinante para navegar en referencias de Cúcuta. Asegura a nuevas generaciones herramientas para afianzar valores jamás perdidos. La perspectiva futura para ámbitos históricos, culturales, sociales y deportivos, harán necesario considerar el Portal como insigne buscador de consulta e informativo. Importante archivo tecnológico para infantes en colegios y escuelas. Podrá acceder directamente cualquiera a profundos arraigos allí recopilados. Casi imperativo considerarlo como salvaguarda del sentido de identidad y pertenencia.

CRONICAS DE CUCUTA se convirtió en sugestivo repaso de acontecer histórico, recopilado en 19 capítulos o clasificaciones. Portal libre, siempre abierto a todo aquel deseoso por descubrir datos históricos, biografías, nombres de grandes personajes, fechas emblemáticas, sucesos de vida social, cultural, deportiva, religiosa, artística y política. Formidable vía adentrándose en acontecimientos del siglo XVIII hasta nuestros días. Todo expedicionario oriundo se encontrará representado en cada letra, apellido, dato, foto y fecha. Todos volverán a observar las luces de la gran ciudad en medio de rutas por hallar orígenes.

CRONICAS DE CUCUTA no debe tener como destino el olvido, deberá asegurar a nietos de nuestros nietos, inquebrantables lazos surgidos de nostalgias, recuerdos y añoranzas. CRONICAS DE CUCUTA es herramienta tecnológica para demarcar el hilo conductor entre hoy y ayer. Parece luz encontrada en días oscuros, nos abre el entendimiento. Pulsar la tecla nos lleva a destinos con encuentros pasados. Valiosa información contenida en páginas adornadas con sentimientos profundos.

CRONICAS DE CUCUTA garantiza el resurgir de valores originarios que parecían adormecidos por culpa del avasallante mundo moderno. CRONICAS DE CUCUTA llegó para quedarse, igual que mares inundados por recuerdos. CRONICAS DE CUCUTA confirmó la premisa donde las nostalgias se convierten en vehículos para transportar la historia. Una enciclopedia virtual presentada por nuestras gentes con sencillo lenguaje.

Anclados quedarán por siempre nuestros sentires, intactos los arraigos, despiertas las añoranzas y vivas las costumbres intactas. Ahora aseguramos el reguardo de raíces que retoñan desde cenizas del ayer. Dios jamás declaró desértico el Valle Arcilloso, siempre fue bendecido, tampoco declarado deshabitado para la vida del hombre.

Fueron creciendo raíces en medio de cenizas y milagrosamente reverdecieron los gigantescos árboles frondosos. CRONICAS DE CUCUTA reafirma lo que somos. Seguiremos siendo aquello que siempre fuimos, nada cambió, solo algunos pañetes y varios techos distintos.

Todo estará por volver, todo por crecer y todo por llegar. Nunca estaremos solos. Cada generación hará brotar nostalgias por siempre convertidas en historias llenas de arraigos.

Nos bastaba con vivir en Cúcuta…

sábado, 17 de mayo de 2014

570.- ANGEL MARIA CORZO YAÑEZ (1906-1977)


José Pablo Tarazona Montañez


Al iniciar el siglo XX, la región del Norte del Gran Santander, se debate en la incertidumbre, sobre si continuar anexa o separarse de lo que para ellos constituía la dependencia asfixiante de la capital Bucaramanga, en tanto que la economía estaba moribunda a causa de la guerra fratricida de los mil días, para la metrópoli regional eran importantes los impuestos que por el comercio recibía de la ciudad fronteriza, con una economía netamente comercial, pero vivaz por cuanto era la ruta directa al mar Caribe, y por tanto a los productos manufacturados que venían de la metrópolis industriales, tanto de Europa, como de Norteamérica.

Y precisamente cuando se sienten vientos de separación regional, nace en Cúcuta, el 16 de septiembre de 1906 en el hogar formado por don Ángel María Corzo Sánchez y doña Josefa Yáñez, el hijo único que alegra la soledad de la pareja, que toma de cada uno lo mejor de sus genes, de su padre heredó la vena artística y de su madre la simpatía y don de gentes que siempre lo caracterizó, y que constituyó su mejor carta de presentación.

Con sus padres

Se recuperó la partida de bautismo del maestro, del acto realizado en la parroquia San José de Cúcuta (Catedral), la cual reza: “Libro 27, Folio 358, Marginal 21. Angel María Corzo Yáñez. En la Santa Iglesia Parroquial de San José de Cúcuta, el quince de Noviembre de mil novecientos seis, el Coadjutor Juan Nepomuceno Duque, por delegación mía, bautizó solemnemente a un niño nacido en esta Parroquia el dieciseis de septiembre del corriente año, a quien llamó Ángel María, hijo legítimo de Ángel María Corzo y Josefa Yáñez. Abuelos Paternos: Fernando Corzo y Ramona Sánchez. Maternos: Francisca Yáñez, y fueron padrinos: Andrés B. Fernández y Victoria Corzo, a quienes advirtió lo necesario. Doy fe, Demetrio Mendoza, Pbro. Contrajo matrimonio en esta parroquia con Concepción Capacho (sic) el 15 de Enero de 1943. Daniel Jordán” (el apellido de doña Conchita, era Labrador)

La Primera Comunión por ahí 1913 o 1914

Musicalmente fue un niño genio, a los diez años ya tocaba el violín en compañía de su señor padre, uno de los antiguos músicos comarcanos, y a quien se nombra como uno de los cucuteños que retorna vivo de la campaña del Atlántico, como parte de la fratricida guerra de los mil días, el 18 de Febrero de 1903, el cual había sido fundador de la añeja Banda del Tiradores y de la Municipal de Cúcuta, bajo la batuta del maestro Elías M. Soto, y quien le dio las primeras lecciones del arte de la divina Euterpe, abriendo los ojos y el oído del infante, maravillados ante la magia de los sonidos y las notas musicales, y es así como en la segunda década del pasado siglo aparece integrando con Anselmo Alvarado y Víctor Ramírez, la banda infantil que dirigía el profesor León García Herreros; como anécdota, la familia Ruán, muy allegada a su familia paterna, le ofreció una beca para estudiar en Europa, pero no lo hizo, pues su madre no lo dejó viajar , pues el maestro era único hijo.

Estudió en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, de allí nació su gran estimación hacia la comunidad de los hermanos cristianos, donde educó a todos sus hijos. Adelantó estudios musicales con los maestros Fausto Pérez y Víctor Manuel Guerrero; en Bogotá realizó estudios musicales con el maestro Frank Preuss (Alemán) y con el maestro Luis Viabba, directores de la orquesta Sinfónica de Colombia y donde tuvo la oportunidad de intercambiar conocimientos musicales del violín.

Nos preguntamos, en este punto, en qué sitio de la ciudad vivió sus primeros años, y los cronistas dan por sentado que el tradicional barrio El Llano, lo acunó en su infancia y adolescencia, y al examinar su Libreta Militar, encontramos que fue en la Avenida 10ª entre calles 9 y 10, donde habitaba para el año de 1934, y como hijo único, y para esa época con su señora madre, y posiblemente, desde esta casa vio partir a su padre en el mes de Julio de 1927, enfermo y cansado, quien entrega su alma al creador en Contratación (Santander) a finales de ese año.

Cuando se intenta reconstruir la historia de un personaje local, se corre el riesgo de convertir el relato en algo parroquial, y es cuando debe echarse mano a los recursos que la imaginería popular ha conservado a través del tiempo, y que pueden hacer valedera la estructura vital del personaje, y como decimos más adelante nuestro maestro era aficionado al fútbol y durante la segunda década del siglo pasado, concretamente en el año de 1915, se organizaron en Cúcuta diferentes asociaciones de futbolistas aficionados, iniciando el 3 de Junio del mencionado año cuando aparece el Córdova Sport Club, presidido por Don Pedro María Fuentes, hombre sabio y patriarca de una familia de cucuteños ilustres, llamado “el cronista de la ciudad” y de recia estirpe masona; continuando el 14 de Agosto con el Santander Fútbol Club, dirigido por Don Luis Alberto Ramírez Pico y finalmente el 12 de Septiembre nace el Colombia Sport Club, bajo la orientación de don Jesús Folíaco M., también miembro de la sociedad de artesanos y compañero de logia de don Pedro María, y quien introdujo algo novedoso en lo social, pues aparte del deporte, desarrolló una interesante labor cultural, y es así como cuenta la historia que de su seno surgieron músicos como los violinistas Angel María Corzo y Víctor Silvestre Ramírez, de quienes hablamos al referirnos a la orquesta infantil del profesor García Herreros, y quienes aparecen en fotos de la época; también se dieron a conocer los compositores José María Rivera y Francisco Marciales, y otro que también buscó su sitial, fue el maestro Fausto Pérez Mogollón, posiblemente antes de partir a Bogotá a estudiar en el Conservatorio Nacional.

El cronista don Pedro María Fuentes, relata la conmemoración del primer lustro del último club de los anteriormente nombrados, para lo cual, “…. abrió un concurso musical para discernir tres premios a las mejores composiciones que se presentaran. Los premios fueron adjudicados a los señores José María Rivera, autor del intermezzo “Bone Spe”, que fue ejecutado por la pianista señorita Josefina Rosales y los niños Angel María Corzo Yáñez y Víctor Silvestre Ramírez; a Rivera se le adjudicó el primero de los premios, una Lira de Oro; el segundo premio, un Pentagrama de Plata, lo obtuvo el señor Fausto Pérez, autor de la danza “Soledad”, y el tercer premio, una Bandera de Oro, lo ganó Don J. Francisco Marciales, autor de la danza “Como las Ondas”.


En la Escuela de música con los maestros Fausto Pérez, Benjamín Herrera, Eusebio Velasco y José Gregorio Acevedo

El acto se realizó en el teatro Guzmán Berti la noche del 23 de septiembre de 1920, y fue dedicado por el Club Colombia a los dos grandes artistas colombianos Adolfo León Gómez y Luis A. Calvo, hermanos en dolencias físicas, el primero, literato, periodista y poeta; el segundo, compositor inimitable.” (Al final de este documento se anexa la continuación de la nota del cronista Don Pedro María Fuentes, acerca de las palabras de don Luis Febres Cordero, y la didáctica alocución bien llamada La Falange de la Lira).

Pero retomemos nuestro personaje y lo encontramos en la época del cine mudo, la orquesta que integraba con el maestro Fausto Pérez, en la cual tenían sitial preferente las cuerdas de Corcito y Víctor Ramírez, los amigos inseparables de toda la vida, la flauta de Eusebio Velasco y el tiple de ‘Rafuchas’ (Rafael Martínez), era la encargada de amenizar las veladas del séptimo arte, con la música que debía acompañar las proyecciones, ya fuera en el Teatro Guzmán Berti o el Santander, pero con la llegada del cine parlante, el conjunto musical pasó al olvido, lo mismo que pasó con los teatros, ambos injustamente desaparecidos.

Simultáneamente compartía su actividad musical con la comercial y entre sus muchas actividades, en los años 20 trabajó en Maracaibo, en una cervecería, donde como apunte curioso cabe anotar que su habilidad como mecanógrafo le valió ser nombrado para desempeñar este cargo de manejar las teclas en las máquinas de escribir recién llegadas a Suramérica la América del Sur, se desempeñó como tesorero del ferrocarril de Cúcuta y propietario de la estación de servicio “Mis Amigos” y del Café del Comercio (avenida 5ª con calle 11), también lo encontramos fungiendo de promotor de la urbanización del naciente barrio de La Merced, en los años cincuenta, entre otros oficios, y también fue vendedor de lotes en el Barrio Guaymaral con su socio Humberto Castro Ordóñez, lo mismo que de las bicicletas Monark, de lo cual dan fe los vecinos del Popular como testigos de los Corzo Labrador en velocípedo, por allá en los primeros años de la segunda mitad del pasado siglo.


Intervino en actividades políticas y actuó como concejal de Cúcuta; siguiendo las directrices del doctor
Lucio Pabón Núñez y desde allí gestionó los terrenos para la construcción del Conservatorio de Música y de los elegantes uniformes de esmoquin para los integrantes de la Orquesta Sinfónica del  departamento Norte de Santander.

Es importante hacer notar aquí, cómo el derroche de simpatía del maestro Corcito, le deparó el reconocimiento y admiración de propios y extraños, y por eso en el álbum del recuerdo familiar campean fotografías en compañía de gobernadores como Gonzalo Rivera Laguado quien le condecoró en los años 50, y Carlos Pérez Escalante, junto a presidentes como Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana Borrero, para entonces ministro de Gobierno del anterior, y claro también de los dirigentes regionales como Lucio Pabón Núñez, Nicolás Colmenares (a quien siempre se refería en su discurso de la amistad), León Colmenares, Juan B. Fernández, quien aparece en los aspectos fundacionales de la Escuela de Música de Cúcuta.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que siempre el divino arte ha ido de la mano de los que toman las decisiones en las altas esferas, lo cual no ha permitido que estos tengan la generosidad y la magnanimidad de los artistas, quienes en estas lides los sobrepasan ampliamente. El padre Rafael García Herreros evocó en una oportunidad la figura del artista cuando dijo “Oí tocar muchas veces al violinista de mi tierra, Ángel María Corzo.”, esto inmerso en sus recuerdos de la ciudad cuando ésta cumplió 250 años.

De la primera unión con Doña Lina Mantilla fue progenitor de Sergio, Ángel Edecio, José María, Manuel Alberto, y Ramoncita Corzo Mantilla, de las nupcias con Doña Conchita Labrador, fue el padre de Ángel María, Josefita, Luis Enrique, Jaime Alfonso y César Jesús, todos profesionales, a los cuales educó con música y simpatía.

Acá es necesario describir como el nacimiento del barrio Popular en la ciudad, tuvo como protagonista al maestro, y es así como a mediados del siglo pasado llega con su segunda familia a compartir con quienes tuvimos el placer de vivir nuestros sueños de la primera edad, junto a los Corzo Labrador, y “…. mencionar este barrio es evocar olores, sabores, primeros amores, amigos y vecinos del alma perdurables, felicidad, juegos de infancia y muchas mariposas en el estómago cuando de recordar primeros amores de juventud se trata.”, como lo recuerda una de mis amigas y del cual haremos un mosaico en otra oportunidad. Esto lo sabemos quienes tuvimos la fortuna de disfrutar del nuevo barrio construido junto al barrio Colsag, en torno a la cinta asfáltica que llegaba a la frontera, por donde pasó el tren hasta pocos años antes, en tierras de expansión urbana ubicadas al este de la ciudad, disputándole al río Pamplonita su preeminencia, terrenos que la familia Copello Faccini urbanizó y generosamente apropiaron extensos terrenos al Colegio Salesiano y a la Escuela de Niñas (hoy Colegio Mercedes Abrego) y en donde tiene cabida en su lindero Occidental el Colegio La Salle, y en el cual los hijos del maestro Corcito formaron parte del paisaje humano, junto a la juventud antes nombrada, en las dos primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, época que me precio de haber compartido y en donde las tardes eran gratas de estudio, acompañados del violín de Corcito, quien religiosamente ensayaba en la hora vespertina. No obstante su carácter de músico vernáculo, de su mano y con Jaime Alfonso su hijo y mi compañero de crianza, tuvimos el glorioso placer de disfrutar de la música de Los Beatles, por allá en el 64.

Con su compañero y amigo Víctor Ramírez

Otro detalle digno de ser contado del vecindario, es que a la casa de los Colmenares Porras, llegaba a escampar los rigores de la política venezolana el novel político Carlos Andrés Pérez, pariente político de Pablo, y a quien una noche de espantos y ladrones, en los matorrales que circundaban las manzanas, allende la hoy Avenida 6E, tuvo que soportar la andanada de perdigones que el odontólogo Eloy Mora soltó para espantar los visitantes indeseables, afortunadamente para la democracia venezolana, sin resultados desapacibles.

Orador, como gran virtud de su existencia y ese don de gentes, carisma y simpatía que en las reuniones se caracterizaba por ser el “alma de la fiesta”. Paladín de nobles ideas, inseparable amigo y de temperamento alegre, optimista, veía el lado positivo de la vida, afable, buen compañero y siempre incondicional, por lo cual sus allegados le retribuyeron su amistad y afecto, y que le hizo disfrutar la existencia con plenitud, con equilibrio, por lo que él mismo decía: “Uno tiene que disfrutar la vida y los buenos ratos, porque uno dura mucho tiempo enterrado.”  Se incluye en este trabajo el apunte bien logrado por el maestro Antonio García Herreros, en sus Sabatinas, al final de estos datos históricos.

Hay un recuerdo de finales de los 70, cuando estuvo en la ciudad el maestro Jorge Villamil Cordovez, quien para esos días de su visita compuso Portón de la Frontera en honor a esta ciudad, que quiso como la suya, por su similitud de clima y trato humano con su natal Neiva, y el maestro Corzo le invitó a su hogar para celebrar el bautizo de su nieto Alex, y en el momento de interpretar los aires nuestros,
el maestro Villamil tenía que esperar a que el maestro Corzo le soplara los tonos, pues como instrumentista no era muy ducho, pero estas cosas eran motivo de alegría y orgullo para nuestro violinista, a quien su modestia no le impedía, darle la mano al insigne compositor.

El maestro Corzo, “Corcito”, siempre quiso ser millonario y al final de la última década de su vida lo logró, pues denominó su orquesta “Los Millonarios”, músicos dilectos que combinaban un gran acervo profesional de virtuosismo musical y humano, que formaron una agrupación con muchos millones de horas deleitando a sus múltiples auditorios, en público, conservatorios y serenatas privadas, en clubes sociales, en recintos oficiales, en ceremonias religiosas y oficiales.

Marco Tulio López Chacón hace el siguiente comentario sobre esta agrupación: “Corría el año de 1973, cuando el equipo de fútbol Millonarios, de Bogotá, fue el de los aplausos como indiscutible campeón nacional. ‘Corcito’ era muy aficionado al deporte de la número cinco. Según algunos, a su Orquesta, que sigue muy campante, por esa dedicación suya al balón, sin dejar de ser hincha del Cúcuta Deportivo, le puso ese nombre deportivo de Los Millonarios. Otras versiones afirman que tal ocurrencia bautismal se originó en una charla de amigos, cuando se discutía el tema etimológico del vocablo, tal vez con los “humus” del etílico noruego. Dizque Corcito decía: “Uno tiene que ser millonario en todo: en amistades, en voluntad, en humanidades y por último .… en dinero.”

También precisa el cronista sus integrantes a saber: Director, Ángel María Corzo, quien a su muerte, fue dignamente reemplazado por el gran violinista cucuteño Danilo Velasco, y los maestros, compañeros: Manuel Gómez, actúa al piano y el acordeón de teclas, Víctor Manuel Suárez, director con su sonora trompeta, Gilberto Cristancho, saxofón alto, Miguel Antonio Cristancho, con su saxofón tenor; Ignacio Jaimes, el contrabajo.

Como anécdota preciosa y un grande y emocionado recuerdo del maestro Víctor Manuel Suárez, y demás integrantes de la orquesta, ellos contaban que después de haber fallecido el maestro Corzo, cuando interpretaban las diversas piezas musicales en los conciertos, escuchaban el violín sonoro del maestro Corcito acompañándolos.

Ángel María Corzo Yáñez, se durmió para siempre en la madrugada del día 8 de septiembre del año 1977 en su propio lecho, su hamaca quedó como testigo mudo de su postrer suspiro; el mismo día del nacimiento de la virgen María Auxiliadora, de quien siempre fue un verdadero devoto. Se quedó dormido, dulcemente en su melodioso hogar, su generoso corazón se aquietó en medio del sueño, y su entierro constituyó un acontecimiento de tumultuosa presencia de familiares, amigos y admiradores del cordial amigo Corcito. El cronista describió con lujo de detalles, los rumores musicales que acompañaron al artista a su última morada, rodeado del cariño filial y agradecido de quienes le conocimos.


Con la Orquesta Sinfónica de Norte de Santander

CARGOS DESEMPEÑADOS

Profesor de música en varios establecimientos educativos. Representante de Sayco (Sociedad de autores y compositores de Colombia). Realizó en varias oportunidades el directorio telefónico de Cúcuta. Fundador junto a Fausto Pérez, Benjamín Herrera, Eusebio Velasco, Flor Moreno, Carmen Soto de Ramírez y tantos otros que se nos escapan, de la Escuela de Música de Cúcuta situada en la Calle 8ª entre Avenidas 6ª y 7ª. Fue director del Conservatorio de Música y primer violín de la orquesta sinfónica, bajo la dirección de su gran amigo, el maestro Pablo Tarazona Prada.

CONDECORACIONES

En 1954 por el gobierno departamental, siendo entonces gobernador del departamento, el doctor Gonzalo Rivera Laguado. En 1972, la promoción de bachilleres del colegio Gremios Unidos lleva su nombre promoción Ángel María Corzo Yánez. En 1976 fue condecorado por Sayco con la orden  “Ramón Ropain” junto al maestro Lucho Bermúdez, en honor a su obra musical. En ese año de 1976, también recibió la condecoración “Alberto Castilla” del conservatorio de Ibagué; la más alta condecoración de esa institución. En dicho acto, recibió este galardón de manos de la señora Amina Melendro de Pulecio. En este evento se estrenó el vals: “Mis Secretos” conjuntamente con la “suite” “Sueño Motilón” en homenaje a la obra de su gran amigo de infancia el padre Rafael García Herreros (en la región del Catatumbo). Se hizo entrega al maestro de placa recordatoria con la siguiente inscripción: EL CONSERVATORIO DE MÚSICA DEL TOLIMA AL COMPOSITOR ANGEL MARÍA CORZO EN RECUERDO DE SU PARTICIPACIÓN CON LA OBRA “MIS SECRETOS” EN EL DÍA DE COLOMBIA MUSICAL AL MAESTRO CASTILLA FUNDADOR DEL PLANTEL. IBAGUÉ 1906 – 1976. El 15 de septiembre de 1992, el sindicato de empleados del Norte de Santander, la orquesta Los Millonarios y Víctor M. Suárez, con la colaboración de la alcaldía de Cúcuta y la Sociedad de Mejoras Públicas, le rindieron un homenaje, develando un medallón de bronce en el parque Los Murales del barrio la Ceiba.

OBRAS MUSICALES

Durante toda su vida fue admirador de Paganini y de Yehudi Menuhim y con base a estos intérpretes incursionó en la música clásica. Fue autor de una cantidad ingente de obras musicales, entre las que se destacan Josefita (pasillo), y el cual tiene un anécdota, en cuanto a la dama que lo inspiró, pues siempre se ha dicho que la musa que alentó su estro fue su progenitora, o su hija, pero el profesor Rafael Ramírez Merchán, pamplonés para más señas, médico y profesor emérito de la U.N., aseguraba tajantemente: “… en Pamplona había dos hechos importantes que no podían soslayarse: las piernas de Josefita Ramírez (esposa del maestro Oriol Rangel), y el violín de Corcito”. Pastorcito (pasillo), en honor al menor hijo de su amigo Pastor Ontiveros, Mis secretos (vals), con el cual se destacó en el reconocimiento que le hizo el Conservatorio del Tolima, poco antes de su desaparición, Conchita (pasillo), Sueño Motilón (pequeña suite), Que Viva Rubén (contradanza), compuesta a su ahijado del mismo nombre, hijo de su gran amigo Rafuchas (Rafael Martínez, excelente tiplista sinfónico), Gente Menuda, un bello pasodoble; Irma (pasillo) a su hermana así nombrada; Lina (pasillo) a una querida y encantadora amiga de sus sueños.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

3 comentarios:

  1. Excelente y muy minuciosa historia de mi abuelo paterno. Ángel Maria Corzo, Músico, político, comerciante y Deportista.

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  2. Sí que bonita historia de mi abuelo tengo muy buenos recuerdos cuando de niña iba a Cúcuta y me buscaba para pasear y comer dulces . Rocio Corzo Ortega

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