martes, 8 de diciembre de 2015

854.- EL GENESIS DEL BARRIO LA LIBERTAD



Silvano Pabón Villamizar



El origen de la mayoría de los barrios de Cúcuta ha sido la informalidad urbana basada en procesos de invasión, por fuera del ordenamiento jurídico y normativo en términos de urbanización y vivienda.

Cuando las tierras legalmente proyectadas dentro de estos términos se han agotado, surgen en las periferias desmontes y ocupaciones ilegales que son desarrolladas a partir del liderazgo de alguien igual de necesitado y sin recursos para pagar arriendo o comprar un predio ya construido.

Hacia mediados del siglo XX, y debido a los movimientos poblacionales que se dieron en toda Colombia, producto de la post violencia, y en el caso de San José de Cúcuta, a la boyante situación económica de Venezuela; muchas familias del interior del país llegaron a esta ciudad, con la intención de ubicarse para comerciar o para pasar a trabajar en las fincas, haciendas, pueblos y ciudades, así como en la naciente industria petrolera venezolana.

Uno de los predios de propiedad privada invadidos ubicado al oriente de la ciudad se le había dado el nombre del Seno del Orégano, por la planta que se reproducía en el lugar y que es muy típica de estas tierras.

El grupo de invasores necesitados de un lugar donde construir su vivienda lo dirigió en señor Marco Tulio López Chacón, corría el año de 1959. Una vez invadido el predio, los ocupantes del nuevo asentamiento lo llamaron “La Libertad”.

Para afianzar su establecimiento y reconocimiento público organizaron una junta cívica, presidida por el señor Elías Zárate, apoyado por los señores Contreras y López Chacón. Sin embargo, como era de esperarse, aparecieron los dueños del predio: un grupo de terratenientes de la ciudad, entre ellos don Rafael Canal y con ellos la amenaza de desalojo.

La policía se movilizó y condujo detenido al señor Zárate, los invasores se manifestaron públicamente exigiendo la libertad del detenido, por medio de una marcha (que para entonces no eran frecuente en Cúcuta). La marcha partió del puente Elías M. Soto y siguió por la diagonal Santander hasta llegar al parque Santander, donde se hizo un mitin para reclamar sus derechos a la vivienda y la libertad del señor Zárate, objetivo logrado, el líder de esta movilización fue el Señor Juan Parada Caicedo, “Representante Jurídico” de los manifestantes.

El problema continuó al punto que tiempo después, cuando ya habían dividido el predio y construido los ranchos, el Ejército intentó desalojar los invasores con maquinaria pesada. Ante la situación, los moradores avisaron con urgencia a Monseñor Luis Pérez Hernández (Primer Obispo de Cúcuta), quien se trasladó inmediatamente a la invasión, atravesando una trocha hasta el sitio donde actualmente funciona la escuela María Goretty. El Obispo se cruzó de brazos diciendo al comandante de la tropa:

“Como soy el pastor de estas ovejas sin techo empiecen conmigo”. 

Pasado el tiempo, Elías Zárate Fernández a la izquierda y su hijo Hermes a la derecha.

Todo se detuvo, no hubo destrucción de viviendas, el ejército se retiró y la comunidad dio las gracias al Señor Obispo. La protección del Prelado permitió la continuidad de la invasión y la consolidación y fundación del barrio aún sin nombre.

La Alcaldía entonces decidió legalizar la invasión y con la colaboración del topógrafo Marco Tulio Contreras, se hizo el diseño y planeación de las calles y avenidas, distribuyó los lotes entre las familias más necesitadas, quienes debían tomar posesión y comprometerse a edificar su vivienda en un lapso no superior a tres meses, transcurridos los cuales, si no lo habían hecho se les quitarían y se adjudicarían a otras familias.

Los primeros pobladores fueron, entre otros: Luis Fuentes, Francisco Gutiérrez, Francisco Rodríguez, Serafín García, Arturo Bautista, Arturo Vargas Navas, Hernán Pérez Ortiz, José Pulido, Ramona Flores, Antonio Anteliz , Antonio Silva, Héctor Sánchez, José Albarracín, María Bermúdez de Chinomé, Juan Chinomé, Luis Lizarazo, Isaías Acuña, Familia Landínez, Jesús Belisario Jaimes, Rodolfo Torres, Gerardo Nieto, Florencio García (Paisanito), Segundo Gallo, Flavio Enrique Rivera, Gabriel Chinchilla y hermanos, Jesús Díaz, Jesús Osorio, Policarpo Parada, Indio Gusimán, Eliodoro Duarte, Jesús Duarte, Miguel Barbosa, Pedro Chona, Roque Salamanca, Luis Antonio Mejía, Pedro Medina, Inés Gallardo, Josefina Gallardo, Hernando Vera, Pastor Gallardo, José Chacón, Pedro Silva Rangel, Benjamín Quintero, Luis Barajas, Carlos Barajas, Marco Tulio Mantilla, Anselmo Rodríguez, Pedro Alcántara, Hermencia Oliveros, Marcelino Rojas, Luis Rincón, Alirio Ramírez, Genaro Isidro, Aristóbulo Medina, Familia Cano, Jorge Velandia, Luis Ángel Restrepo, José Dolores Rodríguez, Concho Moncada, Federico Rangel, Guillermo Girón, Diana González, Leónidas Barrios, Benito Buitrago, Francisco Mejía, María Peñaloza, Teodolinda Vera, Ángel Moreno, Urbano Niño, Pedro Ballesteros, Trino Ríos, Pedro Guerrero, Prospero Leal, Crescenciano Vera, Serafín Vera, Rafael García, Joaquín Bautista, José Domingo Acuña, Pedro Barajas, Ambrosio Mantilla, Familia Girón, Luis Calderón Gabriela de González, Alfonso Idárraga, Jesús Patiño, Carlos Caicedo, Simón González, Mery Buitrago, Carlos Esteres Maracucho, Julia Arias, Carlos Caicedo, Hugo López, Pablo López, Lola de López (partera), Paulino Pabón Villamizar, Matilde Mantilla, Jesús Duran, Ángela Sierra, José del Carmen Rojas, Gustavo Ruiz, Nicolás Ortiz, Familia Becerra Flores.

Y como es procedente en estos casos la distancia hace milagros. Estos primeros habitantes tenían que concurrir a la parroquia de San Luis para oír la Santa Misa, recibir los sacramentos y celebrar los demás actos litúrgicos religiosos, esta zona pertenecía a la parroquia de San Luis, pero dado el crecimiento de la población y la distancia que los separaba de esta parroquia, buscaron organizar una propia y para ello le pidiendo al señor Obispo permiso para iniciar la construcción de una nueva Capilla e independizares de la parroquia de San Luis.

Los padres salesianos Matías Bermejo y Eladio Agudelo les dieron su apoyo orientaron a la comunidad sobre la consecución del permiso y actividades de recolección de fondos.

El origen legal de este barrio tuvo un signo eclesial, por lo tanto la comunidad estaba dispuesta a apoyar el Movimiento Pastoral en La Libertad. Fueron los padres salesianos quienes se entregaron de lleno a la evangelización y educación en aquellos sectores, iniciaron con sus propios recursos la construcción de una escuela.

Comenzaron con un salón y un corredor; casi a la intemperie se reunía la comunidad los domingos para celebrar la eucaristía y el bautismo después de que los niños habían recibido el catecismo. La escuela está ubicada en la calle 19 con avenidas 13 y14 y lleva el nombre de Escuela Salesiana. Su capacidad era de 40 estudiantes.

En 1961 comenzó la construcción de la capilla (20 de marzo), en un lote en el centro del barrio (calle 22 entre avenida 12 y13).  Esta capilla se denominó Santa Eduviges,  protectora de las familias que no tienen casa.  Se terminó el 4 de febrero de 1962 con el oficio de la primera misa a cargo del Señor Obispo Monseñor Luis Pérez Hernández, (padrino del barrio) acompañado por los sacerdotes Matías Bermejo, Rafael Antonio Rangel, Reinaldo Acevedo y un coro dirigido por el Maestro Corso Ramírez.

El párroco de San Luis, Elí Granados, administró el Sacramento del Bautismo a la primera niña nacida en esta comunidad, en la capilla de Santa Eduviges, con el nombre de María Libertad. Sus padres, el Señor Arnulfo Pabón Vera y Cándida Rosa Villamizar residían en la calle 18 No 8-53.  En homenaje al nacimiento de esta niña, los fundadores del barrio de común acuerdo resolvieron que el barrio se llamaría La Libertad.

El 13 de febrero de 1962 al celebrar la primera misa en la capilla de Santa Eduviges se dio la noticia de la pertenencia a la vicaría de San Luis hasta nueva orden. Con esta condición o preeminencia permaneció hasta el 25 de marzo de 1965.

Fueron presbíteros de la Sociedad Salesiana quienes inicialmente sirvieron este feligresado, hasta que el clero diocesano se hizo cargo del curato, aunque no hubo un párroco fijo hasta cuando se expidió el decreto de erección parroquial en el Obispado. Título proveído bajo el número 2 de febrero de 1974, en el cual Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, Obispo de la Diócesis de San José de Cúcuta, erigió la parroquia intitulada como la Sagrada Familia.

En 1975 cuando llegó el padre Luis Fernando Hoyos Ossa, después de superar algunas dificultades con la comunidad, convocó al consejo parroquial para dialogar y coordinar actividades tendientes a mejorar la presentación del templo por dentro y por fuera, así comenzó por quitar un kiosco de un lateral del templo, procedió a pintarlo y a los tres meses se hizo una campaña “pro-baldosín”. En 1976 se consiguieron las bancas nuevas para el templo.

En 1977 construyeron la torre del templo y se compraron algunas lámparas. En aquel año se hizo la petición a Adveniat con el fin de construir un salón parroquial.  

Monseñor Pedro Rubiano donó una estructura metálica y así se hizo la obra. Desde tiempo atrás (1974) se estaba trabajando, especialmente en la preparación presacramental, Bautismo, Confesión, Primera Comunión y Confirmación. Un grupo de jóvenes autorizados por el Señor Obispo, en una casa tomada en arriendo distante del templo por no tener sede propia. Surgió la inquietud de acercar este grupo al templo parroquial, y fue así que se construyó una casa en unos terrenos aledaños a éste para facilitar los servicios prestados a la comunidad en forma eficiente.

A finales de 1977, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz y el Padre Hoyos celebraron en el centro una actividad de catequesis y una misa para inaugurar esta obra en la parroquia.

En 1978 se organizó un banquete con el propósito de reunir fondos y comprar los instrumentos de una banda, muy necesarios en los eventos religiosos y cívicos como las procesiones de Semana Santa y otras fiestas parroquiales.

También en terrenos de la Parroquia a petición de la comunidad se construyó un “restero” para el servicio de ésta a precios muy bajos. Para la animación de actos litúrgicos especiales se adquirió una organeta y amplificadores.

Con ayuda del municipio y otras actividades de los feligreses se logró construir el cielo raso y embellecer las columnas del templo. Luego, con ayuda del embajador de Francia y el cónsul de esa nación en Cúcuta, se consiguió una maquinaria para ayudar a los constructores existentes en la Parroquia.

La Parroquia ha crecido continuamente, en la medida en que las invasiones a su rededor continuaron, igual, se legalizaron y actualmente son barrios formales y legales y para su mejor administración eclesial está dividida en los siguientes sectores: Aeropuerto, Aguas Calientes, Bellavista, Centro, Santa Teresa y Valle Ester.

Esta última, denominada así en honor a la Señora Ester Prieto de Herrán, quien donó los terrenos a la comunidad y también quiso con ayuda del señor Obispo y del padre Luis Fernando Hoyos, construir la capilla de Valle Ester, más tarde llamada parroquia de San Pedro Claver.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

No hay comentarios:

Publicar un comentario