jueves, 27 de octubre de 2016

1022.- MANUEL ANTONIO FERNANDEZ DE NOVOA Y EL SAN JUAN DE DIOS



Alvaro Sánchez Vargas

Fachada del antiguo hospital San Juan de Dios, hoy Biblioteca Julio Pérez Ferrero y la histórica Capilla del Carmen

El español Manuel Antonio Fernández de Novoa nació en la Villa de Vigo, obispado de Tuy, (reino de Galicia Esp.) a comienzos del año 1700 y fueron sus padres Pedro Antonio Fernández de Torres y Francisca Teresa de Novoa; falleció en la ciudad de Cúcuta (24 de Octubre de 1788). Fue sargento mayor de la milicia española y al morir ostentaba el grado de capitán; residió primero en Pamplona (Colombia)´donde se desempeñó como alcalde en 1744 y después en Cúcuta donde ejercicio el mismo cargo.

Aunque pocos son los datos que sobre el militar español existen, la escasa bibliografía fue enriquecida con la publicación hecha en el libro Historia del Hospital San Juan de Dios de Cúcuta, escrita por el médico Juan Agustín Ramírez Calderón, y los historiadores coinciden en que no contrajo matrimonio ni tuvo descendencia, de lo contrario sus bienes y dinero hubieran quedado en manos de herederos y no hubiera existido el sentido de desprendimiento y gratitud por estas tierras cuando  el trabajo y la fortuna permiten amasar activos de más.

Meses antes de fallecer, mayo 15 de 1788 dejó dispuesta “ la fundación de un hospital general en esta parroquia…” y la licencia para la tal finalidad fue posible por decreto del virrey, con fecha 1 de febrero de 1790; dos meses más tarde (abril) sería expedido el título de Hospital Real aceptado por el rey Carlos IV en septiembre 9 de 1796.

La historia del hospital San Juan de Dios puede verse en dos etapas, una primera que va desde el año de fundación (1788) hasta el terremoto de Cúcuta en 1875 y la segunda, a partir de la reconstrucción de la ciudad (1875) hasta el nacimiento del hospital Erasmo Meoz (hoy universitario).


Instalaciones del colegio Manuel Fernández de Novoa en Cúcuta.

Al morir Manuel Antonio Fernández de Novoa y tramitarse su última voluntad, como fue la fundación del hospital, surgió al parecer el primer escollo pues su paisano residente en Pamplona (Colombia), don Andrés Boamonde y Cuevas alegó ser heredero universal de sus bienes, sin embargo, la intención de apoderarse de todos los haberes no prosperó aunque causó problemas y gastos en dinero y tiempo para la consolidación del naciente nosocomio.

El testamento escrito en mayo 15 de 1788 apuntala “anulo y revoco a todo cualquiera testamento codicilo o poderes, que haya otorgado y dado para testar, los que quiero que no valgan en manera alguna y sólo el presente que otorgo, cerrado, quiero que guarde, cumpla y ejecute por mi última, mera y postrimera voluntad ”.

La anterior dificultad no sería la primera ni la última en el largo historial del hospital local y valga recordar entre otras, el fatídico terremoto de Cúcuta (1875) la epidemia de fiebre amarilla, el sitio a que fue sometida Cúcuta en la guerra de los mil días, el 9 de abril (1948) y la mal pretendida remodelación del inmueble, de convertirlo en un gran tugurio comercial, al llegar a su final la razón social: Hospital San Juan de Dios.

El terremoto del 18 de mayo de 1875, sucedió a las “Once y cuarto de la mañana: 32 enfermos fallecieron en sus lechos, el médico Aniceto Ramírez y todo el personal de empleados del centro hospitalario; ni una casa quedó en pie y toda la ciudad, y hubo 16 mil muertos”.

Con la muerte del abogado y político Jorge Eliecer Gaitán, ocurrida en Bogotá el 9 de abril de 1948, en el gobierno de Mariano Ospina Pérez, la violencia partidista enfrentó a los colombianos y en Cúcuta hubo centenares de muertos, los heridos fueron trasladados en “volquetes” o en cualquier otro medio de transporte desde el centro de la ciudad y Parque Santander hasta el hospital; a raíz de este hecho el director del hospital en esa época oyó de boca de un político ufanarse que “no hubo derramamiento de una gota de sangre” más lo que hubo fue litros … Litros de sangre que se convirtieron en arroyos y que tiñeron de rojo los ríos de la geografía nacional, por la violencia político partidista de la mano del fundamentalismo religioso, que sumado al accionar de los bandoleros, no hace mucho guerrilleros y actualmente terroristas nos impide alcanzar la paz que tanto anhelamos los colombianos, pero a la que solo buscamos culpables en la otra orilla cuando en la nuestra arde nuestra casa por la ineptitud de la mayor parte de la clase gobernante.

Al llegar a su fin en su función de hospital San Juan de Dios, el inmueble fue saqueado y dejado en total abandono y deterioro permanente con la pésima ocurrencia de volverlo “ tugurio comercial ” hasta que llegó la genial idea de convertirlo en biblioteca pública y trasladar allí la Departamental Julio Pérez Ferrero que debería complementarse dentro del viejo caserón hospitalario con el Archivo Departamental y con el Museo Médico de Norte de Santander en la calle 13 esquina con la avenida 1a. para conformar el ya conocido Centro Cultural Manuel Antonio Fernández de Novoa en reconocimiento al casi olvidado filántropo y benefactor de la ciudad.
 

La razón para que en el inmueble donde funcionó el centro hospitalario inicie labores el ya fundado Museo Médico del departamento es, entre otros motivos, que la acertada afirmación del médico Juan Agustín Ramírez Calderón en su libro Historia del hospital San Juan de Dios de Cúcuta, enuncia “Ha sido la base del progreso médico de la ciudad y su historia, se confunde con el relato de medicina y la salubridad”.

Sin embargo, no todo ha sido dificultades en torno de la vida del hospital local, hay que destacar a las personas o instituciones que de una u otra forma fueron sus benefactores y “apóstoles de la caridad” como el exiliado médico venezolano Antonio José Urquinaona Bracho (nació en Maracaibo) quien demostró que a pesar del inexorable paso del tiempo, es vivo ejemplo de consagración para las nuevas generaciones y cómo no recordar a Manuel Antonio Fernández de Novoa que, además de darle impulso al hospital estableció rentas propias para su  funcionamiento y cómo no agradecer por la fortuna para esta noble y bella ciudad de “Tener un hospital antes de los 70 años de ser fundada” mientras que en la actualidad (2012) hay poblaciones que carecen del más mínimo servicio asistencial y en Cúcuta “Se levantó una verdadera urbanización, la primera de la cual existe memoria en el país, alrededor del mismo hospital para arrendar inmuebles contiguo al centro de atención médica”.

Qué ejemplo y orgullo para quien vive en Cúcuta, que “según cálculos, en la actualidad por cada mil habitantes, debe haber cuatro camas y un centro de recuperación…” y en el testamento Fernández de Novoa (1788) dispuso “que que hubiera diecisiete camas para las escasas 4.000 personas que había, además de una sala de convalecencia”.

Como recuerdo y en agradecimiento al benefactor y filántropo nació el Colegio Manuel Fernández de Novoa, mediante Acuerdo municipal No 034 de septiembre 30 de 1991 e inició labores al comenzar 1992; Bajo la actual dirección de la Mag. Blanca Hilda Monroy Guevara la institución ha venido demostrando en las pruebas nacionales Icfes altos resultados y en el año 2011 recibió certificación de calidad que solo tres instituciones educativas tiene la ciudad y por este motivo la comunidad educativa fue felicitada en carta enviada por el presidente de la república Juan Manuel Santos.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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