miércoles, 2 de noviembre de 2016

1025.- ALVARO RIASCOS FERNANDEZ DE CASTRO: VIDA, CARACTER Y TALENTO



Alvaro Orlando Pedroza Rojas

Con su familia: Izq. a derecha, Diego Vergel Riascos (nieto), Gilda María Riascos (hija), Silvia Leonor  Riascos (hija), Leonor Mendoza de Riascos (esposa), Dr. Alvaro Riascos, Juan Fernando Riascos (hijo) Adriana Contreras (nuera) y Ricardo Riascos (hijo).

PRESENTACION

Dialogar con quien junto a otros quijotes, es uno de los cofundadores del rotarismo en estos lares de la patria para conocer de su propia voz el testimonio sobre su procedencia, su camino y su realización personal, profesional y cívico, a manera de datos básicos que permitan hilvanar esta semblanza, fue un verdadero honor y privilegio que compartí con Carmen Leonor Barajas Forero, en un improvisado ejercicio de entrevista.

SUS RAICES

Con mucha generosidad y visible orgullo de su cuna y camino, Álvaro Riascos Fernández de Castro remonta su memoria a los tiempos de la Colombia emancipadora del siglo XVIII para compartir las raíces de su procedencia.

Oírle y, posteriormente leer el legado escrito que nos deja en sus obras: “Los Generales Riascos” (publicada en 2005) y “De Cúcuta a la Costa Atlántica” (divulgada en 2007), nos permitió conocer, casi con la sensación de estar viviendo el camino protagonizado por los suyos, los generales Riascos (entre quienes figuran su tatarabuelo, bisabuelo, abuelo, tíos), un buen trayecto de la historia de nuestra patria.

Descubrir a través de este ejercicio, que compartimos con un descendiente directo de personas que ayudaron a consolidar el sueño de libertad imaginado por Bolívar, realmente es emocionante, pues de generación en generación, en la genealogía de los Riascos se asoman brillantes exponentes en la disciplina militar y política, unos que batallaron al lado de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño y Antonio José de Sucre.

Y, otros que lidiaron en las luchas internas que se dieron con posteridad al proceso independentista del régimen peninsular y los que participaron en la concepción actual de la República de Colombia, estructurada en la Constitución de Núñez de 1886, como fue el protagonismo del general Joaquín María Riascos García (tío de Álvaro), presidente del Soberano Estado del Magdalena y posteriormente de la República en mayo de 1867 y, más recientemente, de su abuelo paterno, el general Lázaro Riascos Capella, quien fuera designado gobernador del Magdalena, en 1920-1921, cónsul de Colombia en Panamá, en 1924 a 1930 y Parlamentario tanto de la Cámara de Representantes como del Senado de la República de Colombia.

Esta apasionante historia, descubierta como resultado de una investigación que adelantó Álvaro para conocer sus nexos ancestrales y en especial, para saber la procedencia del apellido Riascos, lo llevó a saber que su antepasado más lejano, el español Juan Francisco Domínguez de Riascos se asentó en tierras colombianas en la población de Cali, provincia de Popayán y dio a la patria dos hijos: Gabriel y Joaquín Riascos Valverde, militares participantes en la gesta emancipadora.

El segundo de los nombrados (tatarabuelo) alcanzó el grado de Teniente Coronel; su hijo mayor – General Lázaro María Riascos García (bisabuelo paterno) - nace en Cartagena, pero finalmente junto a su madre y a su hermano Manuel Joaquín Riascos García, termina viviendo en Ciénaga, Magdalena, tierra natal del abuelo paterno – el general Lázaro Riascos Capella – y del propio Álvaro.

La historia detrás de cada uno de los protagonistas mostrada en su libro “Los generales Riascos”, nos lleva, de una parte, a imaginar los escenarios y condiciones de sus tiempos marcados por desarrollos militares en diferentes épocas de la historia de Colombia y, por otra, nos da argumentos para comprender en gran medida el tejido socio político del país y la importancia de Ciénaga, no sólo como tierra natal de preclaros hombres de la patria, sino como punto geográfico estratégico para las operaciones agrícolas, comerciales y militares.

Cuando se conoce la historia de los Riascos, se comprende mejor la frase de Sor Teresa de Ávila: “lo que tiene el árbol de florido, vive de lo que tiene sepultado”.

Así las cosas, procedente de una familia con vocación militar y estadista, Álvaro Riascos Fernández de Castro es el mayor de los dos hijos nacidos del hogar formado por Francisco Antonio Riascos (el segundo de los cinco hijos del General Lázaro Riascos Capella) e Isabel Fernández de Castro.

A finales de la década del 50, aparecen de izq. a der. en una amena reunión social de la época Leonor Mendoza, José Barajas S., María Cristina Gómez, Marta Sandoval, Yito Soto, Gladys Suárez, Marta Castro (cumpleañera),  Alfredo Mendoza, Mercedes Suárez, Carlos Bustamante, María Eugenia Bustos y Alvaro Riascos.
 
SUS ESTUDIOS

Como curiosidad y marco contextual, Álvaro, descendientes de militares, nace en Ciénaga, Magdalena, Colombia el 2 de marzo del año en que se protagonizan en el mundo vientos de guerra: el conflicto bélico, por suerte de corta duración y superado entre Colombia y Perú, la ocupación que las tropas japonesas hacen de una ciudad de la república China, el movimiento nacionalista que lleva a Adolfo Hitler a ser canciller alemán y a recuperar el poder militar y económico para Alemania; pero,… Álvaro, al igual que su padre no sigue la carrera militar.

Realiza sus estudios primarios en su tierra natal, adelanta los secundarios en el Colegio San Pedro Claver de la ciudad de Bucaramanga, regentado por sacerdotes jesuitas, desde donde egresó como bachiller en 1950 y luego cursa su formación profesional en la entonces recién fundada Universidad de Los Andes, en Bogotá, graduándose como Arquitecto en 1956.

A partir de entonces, la huella de este arquitecto ex andino, egresado de esa prestigiosa institución de educación superior en la incipiente época de su fundación, cuando era regentada por eminentes figuras colombianas como los doctores Alberto Lleras Camargo y Mario Laserna Pinzón, quien a su vez dirigía la Decanatura de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, ha sido diversa, copiosa y de vital relevancia en el desarrollo urbano de la ciudad de Cúcuta y de otras latitudes colombianas.

No podría ser de otra manera, el legado profesional en el campo del desarrollo urbano dejado por un exalumno del mundialmente reconocido arquitecto francés radicado en Colombia, Rogelio Salmona.

Con posteridad a su grado formal de arquitecto, Álvaro aplicó a cursos de educación continuada en temas específicos de su profesión, ofrecidos por Incolda.

EN LAS TIERRAS MOTILONAS

En razón de su profesión, la invitación de su padre Francisco Antonio, un emprendedor hombre de negocios, radicado en Bucaramanga, de abanderar y hacerse al frente de un macro proyecto de viviendas pactado con Ecopetrol en la población de Tibú, llevó a Álvaro a las cálidas tierras motilonas para continuar allí su ejercicio de arquitecto constructor, que había iniciado meses antes en la ciudad de Bogotá, cuando en unión de algunos de sus compañeros logró estructurar un primer grupo de trabajo, que hoy podríamos llamar Unión temporal.

Ya en tierras de nuestros aborígenes motilones, conoció nuevas amistades, destacándose entre ellas, la de Alfredo Mendoza, más tarde convertido en su cuñado, con quien departió las periódicas salidas a la capital nortesantandereana, comunes cada quince días, para quienes laboraban por aquella época en Ecopetrol; viajes éstos que lo llevaron a encontrar el sueño complemento de su dimensión humana y a contraer en 1959, nupcias con la distinguida dama cucuteña Leonor Mendoza Conde, de cuya unión nacen sus cuatro razones de vida, sus cuatro hijos: Gilda María, Ricardo, Silvia Leonor y Juan Fernando.

Alvaro Riascos conversa con el cardenal Pedro Rubiano Sáenz

HOMBRE MULTIFACETICO

Padre de familia, arquitecto, constructor, creador de empresas, hombre cívico, ex alcalde de la ciudad de Cúcuta, rotario, amante de la historia de Colombia y miembro de la Academia de Historia del Norte de Santander, autor de dos libros, aficionado al aeromodelismo, enamorado de la vida, un amante de la música clásica, la romántica y la bailable, viajero que ha tenido la ocasión de recorrer cardinalmente los distintos rincones de Colombia y de visitar remotos lugares en diferentes partes del mundo, uno de los primeros profesores de la otrora Escuela de Delineantes de Arquitectura de la Universidad Francisco de Paula Santander, son, entre otras facetas, diferentes perspectivas desde las cuales se dimensiona la persona de Álvaro Riascos Fernández de Castro.

HOMBRE DE EMPRESA

Son innumerables las empresas creadas y/o gerenciadas que dan fe del altísimo nivel de competitividad en el ejercicio profesional y en la visión de empresario demostrados por el compañero Álvaro Riascos Fernández de Castro; así por ejemplo, se encuentra su huella en las empresas: Riascos Morelli y Cía. Ltda, una firma en la que laboró como socio y gerente, en el período 1959 a 1963; Constructora Arcos y Cía. Ltda, que funda y gerencia desde 1964 hasta el año 2000; Servicio al Constructor Ltda, socio y gerente en el período 1978-1982; Promotora de Centros Comerciales Promocsa S.A, de la cual es socio y gerente en el lapso 1993 a 2002, misión que igualmente desempeña en las empresas Compañía Inmobiliaria Los Acacios Ltda, de 1889 al 2006, Parqueaderos Gran Bulevar S.A, en el período 1993 a 2006, Fianza Crédito Inmobiliario S.A, Intercentro Cúcuta S.A e Inmobiliaria Arcos S.A.S, en las que adicionalmente participa como fundador.

En el sector de la hotelería y turismo se destaca creando las compañías Hotel Sierra en la ciudad de Santa Marta, Hotel Arizona en la ciudad de Cúcuta y el Hotel Portones de la 70 en la ciudad de Bogotá.

Se hace presente en la búsqueda de vocacionalidad industrial de la capital nortesantandereana participando en la creación de Preconcretos S.A y A.M.E. S.A.

Así mismo, interviene como cofundador de entidades relacionadas con el sector funerario, tales como la Organización La Esperanza S.A., con los parques cementerios en las ciudades de Cúcuta y Ocaña y el Mausoleo La Esperanza en Bucaramanga.

HOMBRE PUBLICO

Su carisma de hombre cívico y gremial ha quedado plasmado en su paso por las distintas entidades a las que ha estado vinculado, así: Presidente de la Junta Directiva de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cúcuta, y de la Corporación Pro Desarrollo de Avenida Cero – Corpocero, de la cual funge como miembro fundador; de la Cámara de Comercio de Cúcuta, en su papel de miembro de la Junta Directiva por espacio de 17 años y de la Sociedad Colombiana de Arquitectos de Cúcuta, en su papel de promotor, fundador y primer presidente de dicha entidad; como miembro de las Juntas Directivas de Corponor, de las Seccionales de Fenalco, Lonja Inmobiliaria y Camacol y, finalmente, como integrante de la directiva del Banco Comercial Antioqueño, de Presidente de la Corporación de Hoteleros de Colombia, y como integrante de las respectivas Juntas de la Corporación Nacional de Turismo, del Comité Pro reconstrucción de Armero y del Comité Nacional de Recreación Popular de la Presidencia de la Republica, durante el gobierno de Belisario Betancur Cuartas.

La vena política ancestral, heredada de su abuelo, la puso a prueba al ejercer el primer cargo de la ciudad de Cúcuta, al ser nombrado Alcalde en el período 1982-1983 por designación que le hiciera la entonces gobernadora Margarita Silva de Uribe y, al participar en las Juntas de Administración Pública de las otroras Empresas Públicas Municipales de Cúcuta, Centrales Eléctricas del Norte de Santander y Hospital Erasmo Meoz.

Su ejercicio profesional, cívico y de servicio, le han hecho merecedor de importantes reconocimientos: la Distinción “Ejecutivo del año-1972” entregada por la Cámara Junior Internacional, la “condecoración Mercedes Ábrego” otorgada por el Municipio de Cúcuta, la condecoración “Sol de Oriente - 1983” conferida por la Corporación Educativa del Oriente, la designación como “Consejal Honorario de la ciudad de Tampa, EE.UU.”, la condecoración “Cotelco” en el grado de Caballero en 1987, la Cruz al Mérito Cívico “Juana Rangel de Cuéllar” otorgada por Fenalco en 1990, la condecoración Mercurio Empresarial de la Presidencia Nacional de Fenalco, en 2003 y la condecoración “A toda una vida empresarial” impuesta por la Cámara de Comercio en el 2008.

A la mística de familia y escolar recibida de los jesuitas, Álvaro asocia el ser un católico practicante, creyente de la verdad cristiana, principios éstos que pueden explicar su participación por espacio de 8 años en el Consejo Asesor en asuntos económicos de la Diócesis de Cúcuta y su férrea amistad con uno de los principales jerarcas de la iglesia católica, el Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, a quien convenció de aceptarle, a su vez, ser asesor de la Junta Directiva de las Empresas Municipales de la ciudad, con lo cual pudo conjurar los momentos difíciles o de aguas ocasionalmente turbulentas al interior de ese organismo.

UNA MUESTRA DE SU OBRA ARQUITECTONICA

La obra intitulada “30 proyectos en 30 años de arquitectura” editada por la Cámara de Comercio de Cúcuta, en 1994, recoge en buena parte el aporte al desarrollo arquitectónico de la ciudad, dejado hasta esa época por Álvaro Riascos Fernández de Castro, sin contar algunos símbolos urbanos de la ciudad como los Bancos Central Hipotecario, de Santander y Bogotá, en los que tuvo a su cargo sólo el proceso constructivo.

Cerca de un centenar de obras representativas construidas en Colombia tienen el sello de su diseño arquitectónico o la huella de su participación como constructor, destacándose entre ellas: el Centro comercial Gran Bulevar, Urbanización La Riviera, Urbanización Samanes de los Trapiches, el Colegio Santo Ángel, el Club de Comercio (realizado en compañía de Julio Moré Polanía), Terminación del Club Tenis, la Iglesia del Buen Pastor, el Hotel Arizona, Centro Comercial Arcada Berti, ampliación del Colegio Salesiano, entre otros innumerables proyectos realizados en Cúcuta, así como la Escuela de Bellas Artes de Ocaña y, el Hotel Sierra en el Rodadero - Santa Marta.

Una notable y reconocida carrera rotaria internacional

SU VIDA ROTARIA

Si pródiga ha sido su labor como empresario y hombre cívico, fructífera y llena de realizaciones, ha sido su tarea en el servicio rotario.

Siendo uno de los 24 quijotes que junto con José Luis Acero Jordán y otros sembraron la semilla del rotarismo en el Norte de Santander con la creación del Club Rotario Cúcuta en 1960, ha ocupado en su junta directiva el honor de haber asumido la responsabilidad de Secretario y de Presidente, cargo éste ejercido en dos ocasiones.

Su vocacionalidad en el servicio y su sentido de pertenencia con la filosofía del rotarismo le hicieron merecedor del cargo de Gobernador Rotario en el período 1972-1973, de Director de los Institutos de Información Rotaria distrital y de Representante personal del Presidente Mundial de Rotary Internacional ante los Congresos de la Organización celebrados en Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana, México y Puerto Rico, desde 1975 hasta 1991.

Álvaro fue amigo personal del Expresidente mundial de Rotary Internacional, Carlos Canseco (q.e.p.d) a quién tuvo el honor de hospedarle en su casa y de agradecerle el lanzamiento del programa más ambicioso de Rotary en el mundo entero: la extinción del PolioPlus.

Como ejecutoria especial de su vida rotaria puede mencionarse el haber logrado crear 7 clubes rotarios nuevos y el abrir las puertas al programa de intercambio de jóvenes con Estados Unidos, cuando en 1977 se animaron consolidar la primera experiencia con un grupo de 8 jóvenes.

Por otra parte, Álvaro fungió como Presidente del Comité Organizador del 4° Foro Rotario Bolivariano, realizado en Cúcuta, en 1971 y del Comité Organizador de la Conferencia Tri Distrital Rotaria de los Distritos 428-429 y 435, celebrada igualmente en esta ciudad, en 1975, Presidente de la Conferencia Presidencial de Paz de Rotary Internacional Colombia-Venezuela en 1980 y más recientemente, Presidente del Comité Organizador de la Conferencia del Distrito 4270, a cargo del Club Cúcuta Ciudad de Los Árboles., realizado en la ciudad en el año 2006.

Así mismo, Álvaro ha sido distinguido mediante la certificación “Citation for Meritorious Service” entregada por Rotary Internacional, la Condecoración Paul Harris Fellow de la Fundación Rotaria y el Diploma de Huésped junto con las Llaves de la ciudad de Miami de los Estados Unidos.

Al preguntársele a Álvaro sobre su visión del rotarismo regional y del ejercido por el Club y sobre la recomendación que daría a la juventud, destaca: “el rotarismo es una filosofía de vida, una escuela de formación que auto exige a quien milita en ella una ética de comportamiento social, un espacio que da satisfacciones al servir y hacer cosas en bien de los demás”.

Seguidamente, señala como valioso el creciente aumento de socios y el constante dinamismo en aportes al desarrollo regional y en apoyo a las clases más necesitadas que tiene el rotarismo regional y, en especial del Club Rotario Cúcuta. Le preocupa, señala, “la forma como la sociedad actual toma los principios del respeto por la persona, por el espacio y por la naturaleza, de la responsabilidad, del orden, la disciplina” y, complementa haciendo una invitación a la juventud a: “fortalecerse en valores, a respetar más la vida, a rescatar el verdadero concepto de libertad, a tener más disciplina y a valorar los recursos”.


En la posesión como Gobernador Rotario en 1972, con sus hijos Gilda María arreglándose el pelo, Ricardo al fondo y medio ocultos Silvia y Juan Fernando.

EL HOBBY DE SU VIDA

Álvaro descubrió desde chico su vocación por la arquitectura y, pese a que también le agradaba la aviación nunca encontró apoyo familiar hacia esta última disciplina. Sin embargo, su afición por el aeromodelismo, hobby que le apasiona y al que dedica buena parte de sus tiempos libres, en cierta forma, podría tener su origen en esa otra vocación temprana.

A propósito de este entretenimiento, tuve con Carmen Leonor Barajas Forero la oportunidad hace pocos días de asistir a un encuentro de los socios del Club de aeromodelismo, realizado en el Club Tennis; por fortuna, llegamos sin que Álvaro notara nuestra presencia y pudimos retratarle en pleno ejercicio, disfrutando su avión, con la alegría del niño de barriada que en los meses de agosto, sobre las lomas de nuestra ciudad eleva su cometa en contra de los vientos, sólo que en este caso, se trataba de una cometa sin cola y sin pita, un avión direccionado a control remoto: con una ligera diferencia en el costo de los dos juguetes.

Sobre la cumbre altura el niño hace malabares para evitar que se le reviente la pita que ata su sueño al pulso de su mano o su aparato pierda la cola o ésta se enrede entre las cuerdas y finalmente su cometa quede atrapada en las alturas … y al final, después de tanto esfuerzo y maroma pierde el reto y queda con su rostro triste… así vimos a Álvaro, cuando su avión se vino a pique sobre los cujíes al otro lado de la pista… aquí no hubo reventada de pita, ni enredo de cola…un desperfecto mecánico, una infortunada mala maniobra del piloto, las precarias condiciones del tiempo, en fín… los términos un poco más técnicos… pero el resultado igual: el niño que le habita estaba triste.

EL ALVARO DE HOY

A Álvaro Riascos Fernández de Castro se le ve como un atlas de gran fortaleza física y moral, un roble, un buen conversador, un hombre de mirada apacible que continúa fiel a su promesa de esposo, junto a su amada Leonor e incansable en su oficio de arquitecto desde hace cerca de 55 años; una persona que sigue vigente en sus distintas facetas humanas y que hoy comparte con su hijo Juan Fernando la dirección del negocio inmobiliario, el cual atiende desde sus modernas instalaciones del Centro Comercial Gran Bulevar situado en la Avenida Cero con Calle 12 de esta ciudad.

A medida que se ahonda en la entrevista, se va descubriendo en Álvaro su parte humana, aquélla que no adjetiva la academia, ni enmarca el trajinado ejercicio de la profesión; la parte humana que se construye en casa y se acrisola en el tiempo de frente a la vida; le vemos entonces auto definirse como ecléctico en el arte, sin preferencia por tendencia alguna, amante de la buena música en los géneros romántica, clásica y bailable (especialmente el ritmo de salsa); un hombre pragmático con dosis moderada de romanticismo, no consumidor de carnes rojas, que se defiende bien como bailarín, un admirador de la belleza femenina, un católico practicante, un hombre tranquilo y de buen humor, aunque esta última descripción no la compartan en su casa.

Nuestro común amigo Melvin Hurtado, su colega en el ejercicio de la arquitectura y en el pasatiempo del aeromodelismo, al referirse a su padrino rotario, acota: “Álvaro es muy disciplinado y estricto en todo, siempre y cuando no se le cruce la programación con la transmisión televisada de algún partido de futbol, pues en ese caso absolutamente todo pasa a un segundo plano…las decisiones, así sean económicas pueden esperar…el futbol va primero”.

Respecto al concepto de ciudad, a Álvaro le preocupa el crecimiento improvisado de la nuestra, así como la incultura y el poco respeto por lo normado, por cuanto son actitudes que conducen a un caótico desarrollo urbano, se apura en señalar. Pese a haber tenido la oportunidad de verse realizado en las diferentes facetas de la vida y, de enorgullecerse de su hogar y de los sólidos principios de sus hijos, su sueño de seguir viéndoles crecer como personas y de saber que tanto ellos como sus nietos están bien formados y posicionados, sigue vigente.

Acá termina la entrevista realizada a Álvaro Riascos Fernández de Castro, quien se declara un vehemente admirador de su primo hermano, el mundialmente conocido neurofisiólogo Rodolfo Llinás Riascos y concluye así la difícil tarea de resumir en pocas líneas la semblanza de una persona dotada de talentos: éticos, morales, profesionales e intelectuales y especialmente la de un ciudadano de bien y excelente amigo rotario que labró con idoneidad su historia y su camino, como en el ayer reciente, lo hicieron sus ancestros.

AGRADECIMIENTOS

Al Club Rotario Cúcuta por la confianza en encomendarme la misión; al propio Alvaro Riascos por su generosidad en el tiempo dedicado para el trabajo de entrevista; a Carmen Leonor Barajas, compañera del ejercicio periodístico realizado; a Melvin Hurtado y a Julio Moré por participar su visión anecdótica vivencial junto a Álvaro; a Patrocinio Ararat por su revisión y sugerencia en el estilo dado al texto; al Diario La Opinión por la divulgación del trabajo.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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