martes, 18 de agosto de 2015

795.- CUCUTA DE AQUELLOS 60



César H. Fortuna M.


“Esas épocas como las golondrinas de Bécquer ya no volverán”
“Los recuerdos viven mientras, la última persona que tenga recuerdos de ellos viva“
“Hay que vivir cada día, como si fuera el último“  (Borges)
                      
                                                                                                          
Esos años maravillosos como se les han llamado pertenecientes a épocas que lentamente se esfumaron de las manos, como el humo de un cigarrillo, como una ilusión de ese mago de la época Killer que hacía sus presentaciones en el Teatro Zulima, que fue todo un acontecimiento para ese tiempo, por sus atributos como hipnotizador y en otras ocasiones se presentaba en el  Teatro  Municipal al lado de la Alcaldía, enfrente de la glorieta, donde se entonaban esos pasillos del músico de Bochalema José Rozo Contreras, de Oriol Rangel, las famosas glorietas los domingos por la noche después de ese sermón del cura Jordán y del cura Atienza regañando a los que usaban la camisa por fuera.

El  Teatro Zulima marcó su época con sus luces, sus sillas reclinables y las películas en tecnicolor del 007 James Bond interpretado por Sean Connery hoy en día con 83 años y la memoria casi en blanco; el protagonista del Dr. No, Desde Rusia con amor, Casino Royal, Los diamantes son eternos, Sólo se vive dos veces, y actrices que lo acompañaban como Úrsula Undress, y él con la licencia del doble (00) para matar.

Las funciones de la época, matinal, vespertina y noche, para ver a Brigitte Bardot esa francesa que vino a Colombia en esos años  y fue invitada al Banquete del Millón por el Padre Rafael García Herreros escandalizando las costumbres de este tiempo, y más cuando en una hamaca desnuda entonó el Cuchipe con ese sonsonete gutural francés.

Películas famosas por su interpretación  “Y Dios creó la mujer” y a Sofía Loren en “Ayer, hoy y mañana” al lado de su actor de compañía en casi todas las películas  Marcelo Mastroniani.

Sidney Pottiers, Charles Bronson, Charles Heston, Paul Newman, el galán de los 60 Tony Curtis, Melina Mercouri actriz griega entonando “Nunca en Domingo”, Bob Hope, Anita Eckberg.

Películas que dejaron huella como ”Los Diez Mandamientos”, ”Ben-Hur”, ”El Gran Escape” con Steeve Mac Queen, Taras Bulba y las de Toshiro Mifune, y las del oeste con Clint Eastwood, John Wayne, Dean Martin.

Mientras que en el Guzmán Berti sus matinales mexicanos y las películas de Arturo de Córdoba “Dios se lo pague”; José Mojica el actor que se volvió monje en “Yo Pecador”, Santos el enmascarado de plata, Viruta y Capulina con sus bromas, actrices como Libertad Lamarque, Consuelo Velásquez, Lorena Velásquez, Lucha Villa y la despampanante argentina Isabel Sarli, la dinastía de los hermanos Soler compuesta por Julián, Andrés y Fernando.

El Teatro Municipal y Teatro  Santander no se quedaban atrás con Cantinflas en “Sube y baja”, “Marcelino, pan y vino”.

Posteriormente el Teatro Avenida con Lawrence de Arabia y el Teatro Rosetal, y hoy en día teatros que nadie recuerda de ellos como el Mercedes, el Astral y el Aire Libre, que también los alquilaban para presentaciones de magos que sacaban palomas y conejos de sus sombreros.

Si hablamos de música y de cantantes nos acordamos del histórico Alci Acosta cuando se presentó en La Bola Roja con Si hoy fuera ayer....Odio gitano, La copa rota, El contragolpe, Tango Negro.

Daniel Santos cantando Linda, Julio Jaramillo con Ódiame, Armando Manzanero (Adoro, Parece que fue ayer, Esta tarde vi llover, Somos Novios), Charles Aznavour, Agustín Lara en Arráncame la vida, Fernando Valadés  Ojitos salvadoreños, el Diccionario, Asómate a mi alma, Lo demás es lo de menos, y que decir de Felipe Pirela en Únicamente tú, Perdámonos, Víctor Hugo Ayala en Camino Verde, Olimpo Cárdenas, Oscar Santana con sus Murallas de rencor, Tú no sabes querer, Roberto Ledesma en Palabras del cielo, José Luis Rodríguez “Nada”.

Los Tolimenses   que venían a las Fiestas de la Frontera en los 70, lo mismo que Los Corraleros de Majagual.

Palito Ortega con “Papeles”, Leo Dan, Sandro, César Costa, Enrique Guzmán acompañados  de Rocío Dúrcal,  Elio Roca con su éxito Yo quiero dibujarte.

También para recordar a la fuente de soda el Cream Helado y su trío recorriendo las mesas con sus boleros entre ellos “Novia mía” también “Sin ella“ que fue muy bien interpretada por el Trío venezolano Los Naipes.

Si evocamos música bailable traemos a la memoria a Wilson Choperena con la Pollera Colorá, al maracucho Cheo García “Toy Contento”, Memo Morales “Ni se compra ni se vende”, orquestas inconfundibles como la de Manuel Alvarado, Orlando y su Combo, Billos, Los Melódicos, Los Blanco.

Pasando al lado gastronómico encontramos al restaurante Capri sinónimo del buen comer, Fuente de soda El Palacio, en frente el Auto-Lunch y en la otra esquina el Cordobés, el restaurante Don M en el Escobal con su célebre lechona.

Hoteles de la época como el Tonchalá, el Roma, el Internacional, el Europa, el Palacé de propiedad de unos franceses que salían al parque con sus perros gigantescos y una comida super deliciosa con una variedad de platos, el Tundaya, el Guasimales, el Internacional, el Europa como también las Droguerías Guasimales, la Ruiz, la San José, la París entre otras.

Salones o negocios como supermercados, como el Salón Blanco de don Miguel Saíkali, el Salón California, el Circo, y tiendas de discos como el Tijuana con música de los Beatles, de Frank Sinatra y de Elvis Presley.

La calle 10 inolvidable que tiene un pasado  remoto con historias que se han extinguido con el paso acelerado de los calendarios que ya nadie las cuenta porque se han olvidado.

Barrios que hicieron historia como el Latino, el Blanco, el Colsag,  la Playa, el Contento etc.

Me viene a la memoria una anécdota de un famoso escritor que le preguntaron por qué no había vuelto a escribir y dijo sencillamente el que me contaba las historias ya murió.

Y hoy sentados en la orilla del mundo bajo la sombra de un camino, vemos figuras que ya no nos acompañan en este país que se llama vida. Y mientras la mente nos traiga esas imágenes seguirán en nuestro mundo.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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