jueves, 14 de enero de 2016

873.- ORIGEN DEL BARRIO SEVILLA Y LA PARROQUIA LA CANDELARIA



Silvano Pabón Villamizar


La historia de la parroquia va indefectiblemente unida a la del barrio Sevilla y las comunidades que lo integra. Para comprender la importancia de esta parroquia es necesario recordar el origen del Barrio.

Como se ha mencionado en otros escritos de esta serie sobre las parroquias y los barrios de la ciudad, la mayoría de los asentamientos humanos que configuran el mosaico urbano de Cúcuta contemporánea se ubican en espacios que hasta hace poco más de 30 años eran la periferia de la ciudad, y se generaron como producto de invasiones a terrenos privados o de la ocupación de los últimos ejidos de la ciudad primigenia.

Los orígenes del asentamiento que dio inicio al barrio Sevilla datan de las dos últimas décadas del Siglo XIX, cuando se construyó el tramo del ferrocarril que desde Puerto Villamizar llegaba a la Estación principal o Estación Cúcuta (actualmente Central de Trasportes).  

Algunos de los habitantes más antiguos cuentan que en aquel entonces los operarios del ferrocarril, para estar más cerca de los sitios de trabajo, iniciaron el proceso de invasión del sector aledaño a la estación principal o Estación Cúcuta.

En los documentos oficiales se señala cómo fecha de fundación o institucionalidad del barrio los años de 1929 y 1930.

El poblamiento ilegal de estas tierras comenzó en la parte de los cerros y luego continúo en la parte plana, los invasores se apropiaron  de amplios lotes donde construyeron las viviendas y los solares donde algunos de ellos criaban cerdos, cabras, burros, mulas y vacas.

Con el tiempo estos lotes fueron fraccionados y organizadas las cuadras, pero no como las cuadrículas del resto de la ciudad planeada, sino con mucha dificultad por la infinidad de callejones procedentes del cerro.

El anecdotario popular cuenta que en la época del tren, alrededor de las 4 de la tarde las gentes acudían hasta la estación a comprar pescado fresco de muy buena calidad a dos centavos la sarta.
También se cuenta que el sitio denominado la X Roja lleva este nombre a razón de que el dueño del establecimiento ubicado allí, observando que su establecimiento quedaba en un sitio donde se distribuían cuatro carreteables, sugirió que se le colocara el nombre de la letra que se cruza o palitos atravesados (X), y roja porque en esos días subió a la presidencia Enrique Olaya Herrera (Liberal).

Las primeras construcciones fueron hechas con material de reciclaje como cartón, paja, madera y generalmente de bahareque. Estas habitaciones eran puestas al servicio sin estar concluidas en su totalidad.

Luego se generalizó el material de adobe (barro prensado sin quemar) y el techo de teja. La mayoría de sus casas son de construcción antigua, aunque buena parte del barrio ha sido modernizado con construcciones de ladrillo y cemento.

El denominado “Patio del Gol” es el sitio donde en la actualidad está construido el templo y la casa cural, en esa época era un centro recreativo donde los vecinos se reunían en los ratos libre y organizaban concursos de trompo, runcho, coca, la turra, fútbol y otras actividades recreativas tradicionales.

Para calmar los ánimos y limar las asperezas de la violencia bipartidista, en el sector se organizó una junta cívica con paridad política, mitad conservadora y mitad liberales; por lo que muy jocosamente comentó don Abdón González, el llamado Frente Nacional nació en Sevilla.

Sus habitantes han tenido desde mediados del siglo XX como principal fuente de trabajo el matadero municipal, el Tejar de Pescadero y algunas fábricas de calzado que desafortunadamente están en extinción.

Actualmente hay comercios de todo tipo en la avenida 7ª pues es el corredor entre el centro de la ciudad y el aeropuerto Camilo Daza y, por su cercanía a la Terminal de Trasportes, tienen su asiento algunas empresas de transporte, ventas de materiales de construcción y talleres de reparación de automotores.

Como todo conglomerado humano latinoamericano, por herencia católico, requiere dentro de su organización social recibir “pasto espiritual” y esto se traduce en la presencia de la Iglesia que para los pobladores aporta paz y apoyo espiritual.

Esta necesidad se suplió con la erección en 1952 de la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria en el barrio Sevilla. Su primer sacerdote fue el padre Ángel Ramón Clavijo Suárez, impulsor y organizador de la parroquia y la construcción del templo.

En la memoria del Padre Clavijo están los sucesos ocurridos durante la construcción del templo.

Recuerda que “El barrio Sevilla pertenecía a la parroquia de San Antonio, que era muy extensa y no podía atender los barrios distantes. Sevilla era un barrio apartado y con una densa población. Sus habitantes deseaban un templo parroquial.

Una comisión de vecinos presidida por el líder cívico Anastasio Ramírez, viajó a la ciudad de Pamplona a mediados de 1951, con el fin de solicitar al Obispo de la ciudad Monseñor Rafael Afanador y Cadena la erección de la nueva parroquia. La petición fue aceptada.

La parroquia fue erigida por decreto número 367 de enero 30 de 1952, y fui nombrado párroco fundador en la misma fecha”
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Con el presbítero Daniel Jordán Pabón, vicario foráneo y párroco de San José,  solicitaron al municipio de Cúcuta la donación del terreno indispensable para la construcción del templo, casa cural y local para labores pastorales y sociales.

El alcalde en ejercicio Doctor Manuel Jordán Pabón decretó la donación del lote solicitado.

El día 20 de julio de 1952 Monseñor Norberto Forero y García, Administrador Apostólico de la Diócesis de Pamplona, bendijo la primera piedra del nuevo templo. Estuvo acompañado por el doctor Oscar Vergel Pacheco, gobernador de Norte de Santander, el Señor Alcalde de Cúcuta, varios sacerdotes y la comunidad del barrio Sevilla.

Es necesario señalar que para los gastos de la construcción del templo no se recibió ningún auxilio oficial. Los fondos se recogieron con mucho esfuerzo y sacrificio, porque la comunidad era muy pobre, se organizaron bazares, rifas, colectas personales, programas taurinos, proyección de películas y se recibieron donaciones particulares y se instaló un kiosco de comidas y bebidas que funcionaba todos los domingos.

A pesar de todas las limitaciones, el templo se construyó en un tiempo record de dos años.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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