domingo, 24 de enero de 2016

879.- EMPRESARIOS EXTRANJEROS EN LA CUCUTA DEL SIGLO XIX



Silvano Pabón Villamizar


La presencia activa y exitosa de comerciantes y empresarios extranjeros en San José de Cúcuta, desde mediados del Siglo XIX, jugó un papel determinante en el desarrollo de la economía y la sociedad en esta parte del país. Sus aportes fueron notables en materia de comercio internacional, posicionando el café en los mercados de Inglaterra, Europa y los Estados Unidos; así como en la importación de nuevas tecnologías y bienes de consumo.

Desde los primeros tiempos de existencia moderna, en el sistema colonial español, los valles de Cúcuta sirvieron de frontera o término jurisdiccional entre las ciudades de Pamplona de Indias y la Villa de San Cristóbal y occidente de la Gobernación de Venezuela, así como de paso intermedio u obligado para tomar la ruta del río Zulia hacia Maracaibo.

Luego, a partir de la implementación del sistema republicano, el modelo liberal pulsó una apertura comercial de alcance internacional que San José de Cúcuta supo capitalizar muy bien, configurando un ambiente y escenario de privilegio para el asentamiento y florecimiento de una élite empresarial muy boyante, en la cual hicieron presencia agentes comerciales y empresarios de diversas nacionalidades que conectaron esta joven nación al mercado mundial e hicieron que fuera reconocida finalmente como país independiente en el concierto de las naciones modernas del mundo después de su ruptura con España.

La Americana, importadora especializada en artículos para hombre. Punto de referencia en sus mejores años de vida comercial y empresarial en la ciudad

Surgen entonces preguntas como ¿Cuál fue el aporte de la empresa extranjera en el desarrollo de la economía del Valle de Cúcuta en el siglo XIX?, ¿Quiénes fueron los empresarios extranjeros que instalaron sus negocios en esta ciudad?, ¿Cuáles fueron sus objetos sociales?, ¿Qué modalidad de negocios tenían y cómo se estructuraban sus empresas?, ¿Cómo se relacionaron con los empresarios locales y con el Estado colombiano? y ¿Cuál fue el impacto económico, social y cultural que produjeron en la región?

La economía de esta ciudad de frontera no siempre ha girado en torno al contrabando, al comercio informal, a la circulación perversa de bienes de un país al otro, gasolina y combustibles de contrabando, entre otras actividades de intercambio ilícitas e informales; sino que, por el contrario hubo tiempos de gran solvencia comercial legal y formal, tanto nacional como internacional, con el debido protagonismo local, que muestran una historia ciertamente distinta a como hoy suele pensarse la ciudad de Cúcuta y su ámbito fronterizo.

La villa de San José de Cúcuta llegó al Siglo XIX como una población más o menos autónoma, pues se había originado en una parroquia erigida en 1734, pero que en virtud de su crecimiento poblacional y el éxito económico logrado a la luz del beneficio y comercialización del cacao a lo largo del Siglo XVIII, logró segregarse de su matriz ancestral, la ciudad de Pamplona, para terminar el periodo colonial español reconocida como “valerosa, noble y muy leal villa”; para pasar al sistema republicano decimonónico como cabecera de cantón, capital de provincia y finalmente capital de departamento.

Lo anterior, logrado en gran medida por la consolidación de una élite económica y política local, basada en su estratégica posición geográfica, ideal para el comercio de larga distancia; primero con el cacao y luego con el café, convirtiéndose en núcleo o centro de acopio del grano, tanto el producido en los valles fértiles de las cuencas de los río Zulia y Pamplonita, como del propio valle del Táchira venezolano.

Botica Alemana, antes del Terremoto de Cúcuta, posiblemente tomada en 1874

Los empresarios que se asentaron en el Valle de Cúcuta en el Siglo XIX fueron principalmente venezolanos, alemanes, italianos, ingleses, franceses y daneses, entre otros, atraídos por el auge del café.

Del mismo modo, se vincularon numerosos comerciantes y empresarios venezolanos, quienes trajeron sus capitales, establecieron sociedades e invirtieron en infraestructura.

La percepción que se tenía de los extranjeros en San José, sus diferencias como su talante eran muy sugestivos:

“Muchos de los capitalistas o inversores provenían de Venezuela, hacían alianzas con súbditos europeos con reconocidas ventajas.

En cuanto a los europeos, se decía que los italianos tenían fama de buenos negociantes, hábiles y muy diligentes, así como astutos y aventureros, se insertaban con suma facilidad en las sociedades locales. Los alemanes solían ser vistos como muy organizados, psicorígidos, meticulosos, estrictos y emprendedores, al tiempo que modernos y muy ilustrados; aunque con bajo nivel de adaptabilidad. A los franceses se les reconocía como muy laboriosos, y además de empeñarse en el comercio y los negocios, venían ingeniosos civiles e industriales dirigidos a la producción de bienes y servicios como la generación de energía eléctrica como los Duplat, llegados a finales del Siglo XIX”.

La constitución de compañías mercantiles y productivas fue el común denominador en la dinámica empresarial de los extranjeros en Cúcuta.

Para la década de 1840 a 1949 la presencia de compañías y sociedades productivas ya se hizo notar, unas ocho compañías, entre las que se destacaban la del Señor Teodoro Schon en 1840, bajo el título de “Schon Willink y Cía., dedicada al importe y distribución de mercancías. En 1842 “Gruner y Cía.”, regentada por Hernan Wilhem Precht, realizaba importantes negocios en Curazao y Puerto Rico.

Magnífica edificación construida por Werner Steinvorth, súbdito alemán, quien se asentó en esta ciudad en 1887 como agente de la Sociedad Comercial Andressen Möller y Compañía, al tiempo que atendía los negocios de otras compañías y casas de comercio extranjeras en Cúcuta. Construyó esta mansión donde se instaló Steinvorth y Cía a partir de 1901, sede desde la cual se realizaron importantes transacciones con la Compañía del Ferrocarril de Cúcuta y sus pares europeas dedicadas al comercio exterior por la ruta Cúcuta-Maracaibo. Su objeto de trabajo fue principalmente el comercio de café, mercancías importadas y el crédito hipotecario. Está situada sobre la Calle 11 con Avenida 2ª esquina. San José de Cúcuta, agosto de 2007.

Entre 1850 y 1859 “Pacheco Fortoul y Cía.”, gerenciada por Abdón Gutiérrez realizaba jugosos negocios con Don José Olivieri, súbdito italiano. “Rafael Parra y Cía.” comerciaba con los italianos Giovannetti y Miguel Agustini.

En la modalidad de representaciones o factorías se destacan en ésta década el Agente de “Saint Thomas”, John Marcial, y los representantes de “Bayer Ramírez”, quienes negociaban con el interior del país, especialmente con las ciudades de Bucaramanga, El Socorro y San Gil.

Compañías de La Guaira, Venezuela, negociaban en Cúcuta con “Foster y Manson”, “Deleitar Mancrea Pearce y Cía.”, y “Hermanos Blohn y Cía.”, quienes enviaban mercancías a “Ramírez Niño y Cía.”, del comercio de esta Villa.

La Casa de Comercio “Fossi Berti y Cía.” realizaba negocios con Don José María Antomarchi, “Niño y Hernández y Cía.”, fundada por Guillermo Niño y Anacleto Hernández. “Spannocchia Ferrero y Cía.” de Don Juan Antonio Spannocchia y Don Aurelio Ferrero. “Antonio Muñoz Pérez y Cía.” de Antonio Muñoz y Domingo Pérez. Los hermanos Aranguren, Manuel, Antonio y Juan negociando con casas neoyorquinas como “Blohm Mecklemburg”, con quien transaban sumas cercanas a los cien mil pesos.

En Cúcuta se constituyeron como “Aranguren García y Blohm Mecklemburg” en 1859. La “Compañía Reyes Niño” fue reconocida como exitosa exportadora de café y otros productos, con negocios por sumas superiores a los US3.538 dólares.

Fuente: Archivo Histórico Notarial de Cúcuta (AHNC-NS).

Uno de los personajes más reconocidos en esta Plaza fue Don Andrés Berti Tancredi, gerente o director de “Berti Hermanos”. Había llegado a San José alrededor de 1840 proveniente de San Cristóbal, y el 1842 negociaba diversas mercancías con muy buen desempeño.

El 12 de septiembre de aquel año, recibió de Don Manuel Mutis Amaya un embarque de 1.450 sombreros finos de alta calidad fabricados en Girón, a razón de dos pesos unidad, comprados por adelantado con un embarque de mercancías europeas enviadas desde San José de Cúcuta hacia Bucaramanga por el camino de Pamplona.

En 1846, aún reconocido como comerciante de la Plaza de San Cristóbal, se comprometió a entregar en San José a Don Antonio Blasini, súbdito italiano, 200 cargas de café proveniente del Táchira valorada en $2.244 pesos fuertes; café que de inmediato se despachaba por el Camino de San Buenaventura a Maracaibo (AHNC-NS, Caja 015. Tomo 029. ff 287r-288v).

Recorrido histórico de Don Andrés Berti Tancredi, 1840-1875. “Berti Hermanos”. Fuente: Elaboración a partir del Archivo Histórico de Cúcuta, Protocolo Notarial.

En Cúcuta en 1863 presentaba una población de 8.000 personas: 18 tiendas de miscelánea, 23 tiendas de ropa, 24 depósitos, 70 tiendas de comestibles, 2 droguerías, 4 almacenes de sombreros, 5 sastrerías, 7 zapaterías, 12 panaderías, 4 platerías, 3 joyerías, 5 carpinterías, 2 herrerías, 1 armería, 6 trabajadores del cobre, un fabricante de estanterías, 3 fabricantes de sillas de montar, 2 tiendas de cerámicas, 7 ladrilleras, 2 curtiembres, una destiladora de vinagre, y un empastador de libros.

El total incluyendo otros establecimientos no especificados, era de 137 casas comerciales y 72 empresas industriales. Cuando la competencia creció demasiado, muchos tenderos cucuteños sencillamente se dedicaron a la venta de bienes importados. (Johnson, 1984, p. 157)

En 1878, aún con la ciudad en ruinas después del Terremoto de 1875, el Señor Thies, de Van Disel & Thies, quien había quedado con esta tragedia casi al borde de la ruina, estableció negocios con la Casa G. Amsinck & Co de New York, cuya asociación superó los 40 años y alcanzó grandes beneficios.

Las dos compañías se dedicaban al ramo farmacéutico y ambas fueron muy exitosas, tanto en las recetas como en la comercialización de medicamentos (Rode, 1993).

Van Dissel & Thies quedó al borde de la ruina con el Terremoto de Cúcuta (Mayo 18 de 1875), pero uno de sus socios, el Señor August Lincke, reaccionó con energía y solicitó nuevamente todas las mercancías que había perdido, surtiendo de drogas, medicamentos, herramientas, ferretería, entre otros; de los cuales había gran demanda, vendiendo a buenos precios, con lo cual logró recuperar la empresa con gran éxito.

El desarrollo empresarial de San José de Cúcuta en el Siglo XIX descansaba sobre empresas como la Compañía Regular Colectiva de Comercio “Van Dissel Thies y Compañía”, constituida con un capital de $224.000 pesos por Rodolf Alwin Riedel, Enrique Thies, Ernesto Hanckel, Emilio Georg Meletta y Gilberto Van Dissel, todos súbditos alemanes; o la Sociedad Mercantil Colectiva “Andressen Moller y Compañía”, fundada por los señores Crhistian Andressen Moller y Werner Steinvorth con un capital de $80.000 pesos; o la Sociedad Regular Colectiva y de Comercio “García-Herreros Maldonado y Compañía”, constituida en 1894 por Don Julio García-Herreros y Benigno Maldonado con un capital de $70.000 pesos, destinada a la importación y exportación de mercancías desde esta Plaza.

Templo Parroquial de San Luis Gonzaga, asiento del antiguo pueblo de indios de Cúcuta. Población beneficiada y reivindicada con la prosperidad de la Plaza de San José.

El juego de capitales extranjeros y locales, los negocios y objetos de trabajo, las distintas redes mercantiles que se establecían, las relaciones con el Estado, las relaciones entre empresas, sus operaciones crediticias y de giros, amén de sus estructuras administrativas eran el común denominador en la economía regional.

Muestra de este extraordinario discurrir y consumo de mercancías y productos de innovación europea en San José se registra con mucho detalle en los surtidos de la Botica Alemana, importados por la Casa Van Dissel & This, en cuyos inventarios aparecían básicamente los siguientes:

Máquinas de coser, máquinas de talabartería, máquinas para moler maíz, maquinaria para beneficiar el café – zarazas, lino, muselinas, sombreros de fieltro, sombreros terminados para damas, cintas de colores, cintas de seda, casimires, leontinas de lujo, relojes, jarros imperiales de cristal, vajillas de lujo, vajillas corrientes, lámparas de cristal para las salas, lámparas de pie, relojes-lámparas, jaulas para pájaros, juegos de dominó  y de lotería, tintas, papelería, jabonería de lujo, cubiertería, vinos alemanes y franceses – ginebra holandesa, cognac francés, cervezas alemanas, brandy, jamones, salchichones, tocino ahumado, aceite legítimo de oliva, y toda clase de especias – muebles de lujo, muebles corrientes – cuellos y puños de celuloide – cremas para la mujer – papel de tapizar – pesas y medidas – kerosene – y también un extenso surtido de libros. (Rode, 1993, p. 25-26)

Calle céntrica de Cúcuta antes del Terremoto de 1875, conocida como Calle de la Cárcel.

A Manera de Conclusiones

Entre los aportes de la empresa y agentes extranjeros al desarrollo económico y sociocultural de la ciudad de San José de Cúcuta, desde el Siglo XIX hasta bien entrado el Siglo XX, están los siguientes:

·         Consolidación de la economía cafetera en la plaza y región de San José, al convertirla en un mercado y centro de acopio para el producto, al tiempo que merced al alto volumen de exportaciones del grano, se provocó la importación de bienes de consumo modernos y suntuarios traídos desde Europa y los Estados Unidos, dado que el destino del café eran justamente las ciudades de Londres y Liverpool en Inglaterra, New York en EE.UU, Bremen y Berlín en Alemania, además de diversos destinos en Países Bajos, Dinamarca, Francia e Italia.

Puede decirse que gracias al café y la intervención de empresarios y casas de comercio extranjeros durante el Siglo XIX es que Colombia se incorpora al mercado mundial y es reconocida en el concierto de las naciones.

·         Los empresarios, compañías, sociedades y comerciantes extranjeros fueron altamente determinantes en el desarrollo de la ciudad de San José de Cúcuta en muchos aspectos como la universalización de la economía, la organización, tecnificación y optimización de las prácticas comerciales, la potenciación del crédito y las finanzas, la revolución empresarial e inversionista en el campo para el mejoramiento de la producción, en el desarrollo vial y de infraestructura de comunicaciones; así como en la modernización de la misma vida cotidiana con le inclusión de nuevos medicamentos, prácticas médicas y de salubridad, consumo de bienes suntuarios que mejoraron la calidad de vida de las élites locales y de la misma población con la introducción de vajillas, relojes, instrumentos musicales y todo género de textiles y mercaderías modernizantes.

Tranvía y mulas por las calles de Cúcuta a la luz del desarrollo comercial de principios de Siglo XX. Muestra inequívoca de desarrollo económico.

·         Fueron los extranjeros fundamentales en la construcción de vías, puentes, puertos fluviales, bodegas, caminos de herradura, caminos carreteros y el mismísimo Ferrocarril de Cúcuta. Los empresarios extranjeros fueron determinantes en la Compañía del Camino de San Buenaventura como de la Compañía del Ferrocarril de Cúcuta.

·         También fueron cruciales los comerciantes y empresarios extranjeros en la reconstrucción de la ciudad de San José de Cúcuta una vez se produce la tragedia del Terremoto de Cúcuta de 1875.

Invirtieron grandes sumas, confirieron créditos, perdieron dineros como todos, compartieron calamidades, y disfrutaron del éxito con el advenimiento de la recuperación económica y comercial alcanzada.

·         Trajeron nuevos alimentos, licores, prácticas culinarias, herramientas, tecnologías, música, libros, cerveza, ropa, joyas, lencería y cacharrería; amén de muchos otros elementos de consumo doméstico e industrial como la luz eléctrica a finales del siglo XIX.

Enseñaron con el ejemplo, pues eran personas muy laboriosas, responsables y emprendedoras. Enseñaron orden y seriedad en los negocios, procesos contables, finanzas, mercadeo e impulsaron el consumo de bienes y servicios.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

4 comentarios:

  1. Una mas de las excelentes crónicas de Gastón.Definitivamente,recordar es vivir.

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  2. Excelente tucrónica pero no nombras a EDOARDO RÍBOLI. de nacionalidad italiana. Gran comerciante de café y mercancias. Quien tuvo su negocio en la Av. 5 con calle 12 donde más tarde fué el almacén LEY. saludos

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    1. Fanny, tienes razón de Eduardo Rívoli como gran comerciente extranjero en Cúcuta, pero el llegó después de la Guerra de los Mil Días, o sea en el siglo XX. Te invito a leer la Crónica Nº 461 de este blog sobre esa esquina comercial que tú mencionas.

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