lunes, 5 de diciembre de 2011

101.- EL PARQUE SANTANDER

Luís A. Medina S. y otras fuentes



El parque Santander ha sido escenario predilecto del transcurrir de la ciudad. Inicialmente fue destapado y servía de mercado público los domingos. Luego esta práctica pasó al sábado por disposición del párroco de San José, presbítero José María Camargo (1879). Para esa época también se realizaban algunas corridas de toro, y sirvió como escenario para eventos cívicos, religiosos y de ´parqueadero´  para las mulas que trasportaban la carga a la ´próspera´ ciudad.
En 1876, se instalaron las dos pilas o fuentes hechas en bronce y traídas de Alemania. Tuvieron un costo de $ 2000 y se surtían del agua de la toma pública.
Se ha dicho que recordar el pasado es vivir el presente, y en la historia del parque Santander, vamos a recordar el pasado para vivir el presente, y nos vamos a situar en el año de 1886.

El Parque Santander, punto céntrico de la ciudad, de diez mil metros cuadrados de superficie, cuyo lote de terreno fue comprado por $2.500 oro a Florinda Sierra de Pacheco, según escritura No. 89 del 24 de marzo de 1886.
Fue entonces cuando el Alcalde señor Carlos García Vera, alcalde de 1886 a 1988, pidió autorización al Concejo Municipal, para sembrar árboles y embellecer la Plaza, no sólo por el sombrío que proporcionaba, sino para refrescar el ambiente del calcinante sol, y también para poder desalojar a los mercaderes que se habían instalado allí libremente.
Pero la determinación tomada por el Alcalde García Vera, con autorización del Concejo de sembrar árboles, ocasionó una protesta de los mercaderes porque se les iba a desalojar.

Sembrados los árboles y desalojados los mercaderes, en la madrugada del 2 de diciembre de 1886, ocho meses después de adquirido el terreno, los mercaderes resolvieron arrancar los árboles recientemente sembrados, con el ánimo de volver a instalarse allí con sus mercados públicos.

Ante tales hechos, hubo la protesta del Alcalde y del Concejo que veían así a perder el principio de autoridad. De inmediato se reunió el Concejo y autorizó al señor Alcalde y a un Juez para abrir la investigación y dar con los responsables de haber arrancado los árboles para castigarlos conforme al Artículo 5 del Capítulo 3o. del Reglamento de Policía que regía para ese entonces.

La investigación dio con los autores y responsables que habían arrancado los árboles, y todos ellos fueron a dar a la cárcel y fueron sancionados a reponer los daños ocasionados, es decir a sembrar nuevamente los árboles y puestos en libertad bajo multa de cinco pesos cada uno.

Empero, el Concejo y autoridades habían prospectado y proyectado la construcción de un mercado amplio para alojar a los mercaderes. Con base en el proyecto de 24 años del año 1872, en que el Dr. Foción Soto, había constituido para ese fin una Sociedad de Accionistas con un capital de $50.000 oro, mediante 2.500 en acciones de a $20.oo cada una. Para el mes de noviembre de ese mismo año de 1872, según informe del Dr. Foción Soto, sólo faltaban por venderse 600 acciones, es decir, los cucuteños habían comprado 1.900 acciones. Lo que permite valorar el espíritu de asociación que existía en esa época para formar y crear empresas.

PARQUE SANTANDER EN LA DECADA DE 1890

En la década de 1890, después del terremoto, el parque Santander por disposición del cabildo, el piso se elevó 70 centímetros, rellenándolo para que no lo invadieran las inundaciones del río Pamplonita.

El 21 de abril de 1890, el Concejo de Cúcuta ordenó encerrar el parque con ´modernas´ rejas de hierro, traídas de Alemania. En cada esquina y a mitad de cada cuadra, se instalaron 8 puertas, las cuales se abrían a las 6:00 de la mañana y se cerraban a las 10:00 de la noche. Las rejas permanecieron hasta 1931, cuando fueron trasladas a otros lugares de la ciudad.

El Parque Santander, años más tarde volvió a convertirse en feria y mercados públicos, semanalmente los días sábados, cuando los árboles estaban crecidos y con bastante follaje. El viernes en la tarde empezaban a llegar los “capacheros” de la vecina población venezolana, por la vía del “Alto de Cují” con animales cargados con repollos, cebolla, ocumo, piñas y los llamados bollitos de “guicho”. Los sábados en la tarde una vez terminado el mercado regresaban a su tierra Capacho, la cuna del General Cipriano Castro.

Desalojados nuevamente los mercaderes del Parque Santander, se procedió a embellecerlo con motivo del Centenario del nacimiento del General Santander, el año 1892, y en la parte central se levantó la magnífica y bella estatua del prócer obra de la gratitud del pueblo nortesantandereano, a iniciativa del General Hermes García Guzmán.

Esta estatua fue construida en Alemania por el escultor Carl Borner, por la suma de veinte mil marcos, entonces equivalentes a $10.000 moneda de 0835, más la suma de 4.000 marcos que costaron los materiales del bello pedestal, importados de la misma República Alemana. La escultura representa al ilustre hombre en la edad de 38 a 42 años, en su doble carácter de militar y hombre de Estado.

EL PARQUE A TRAVES DEL TIEMPO

Es de notar, que el Parque Santander, ha sido duramente castigado pudiéramos decir, en su estructura de belleza, y donde no se ha sabido valorar su contenido histórico.

¿Quién no recuerda la bellísima verja también importada de Alemania con sus bellos faroles, con sus ocho puertas, que hacían armonía con la verja para cerrarlo todas las noches a las 10 pm.

La “genialidad”, lo absurdo, la tozudez y el anti sentido de lo bello y de lo histórico para valorarlo y apreciarlo, en una dizque remodelación en la Administración Municipal de quien desempeñaba la Alcaldía en el año 1932 a 1933, mandó a derribar la verja. Parte de ella, fue a parar allá en el Reformatorio de Menores y más tarde vendida como chatarra y hierro inservible. Ese ha sido uno de los desafueros cometidos contra Cúcuta, contra su belleza, contra su estructura ornamental, contra su estructura histórica, solo falta que la estatua del General Santander, la vendan como chatarra.

El 24 de diciembre de 1934, se estrenaron varios ´escaños´ obsequiados por el comercio de la ciudad.
El Parque Santander, ha estado al vaivén de los anti-cívicos. Y quién podría creer lo que vamos a transcribir?


 
LA REDUCCION DEL PARQUE SANTANDER

“En el mes de septiembre de 1954, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cúcuta, dio a conocer el proyecto que tenía de reducir o disminuir las dimensiones del Parque Santander, con el fin de proporcionar más espacio para el estacionamiento de automóviles y mejorar el tráfico tanto de vehículos como peatones”.

“El autor de este proyecto de reducir tanto el largo como el ancho del Parque Santander, fue el ingeniero de la Sociedad Rafael Jaramillo Cabrales, diciendo que no solamente era para proporcionar mayor espacio al estacionamiento, sino porque se veía como una plaza de pueblo debido a sus largas dimensiones”.
 
Tanto la ciudadanía como la prensa, protestaron por este intento, y el doctor Luis Ernesto Durán Torres con fecha 24 de septiembre calificó dicho proyecto de absurdo, siendo así como no se llevó a cabo dicho proyecto.

LA GLORIETA DEL PARQUE SANTANDER

La bella “Glorieta” del Parque Santander, fue un modelo traído de Europa a su regreso a esta tierra, por el Maestro José Rozo Contreras, gloria de la música, no solamente nacional, sino en el ámbito internacional.

La glorieta del parque Santander, era una bellísima “Glorieta” que fue construida cívicamente por los cucuteños, y la cual fue demolida en la administración municipal de 1964.

Después del debut del maestro Rozo Contreras el 8 de marzo de 1933, en el Teatro Santander de Cúcuta, se organizó con motivo del conflicto fronterizo con el Perú, un concierto. El maestro Rozo Contreras vio la necesidad de construir una “glorieta”, o mejor dicho, de una gradería acondicionada para una mejor presentación y comodidad en la ejecución de conciertos dominicales de la Banda, que se efectuaban en el Parque Santander.

Con la colaboración de don José Manuel Villalobos, hombre de espíritu público se inició la forma de conseguir fondos con partidos de fútbol realizados en la Plazuela del libertador, con entradas a diez centavos y amenizados con la Banda Deportiva de don Luís Francisco Prada.  Así se construyó la bella “Glorieta”, artísticamente decorada con motivos musicales de arpas entretejidas como rejas y un pasamanos para descansar.

Esta obra de arte, fruto del civismo estructurado de los cucuteños y donde el maestro Rozo Contreras vio plasmado con creces su inquietud y amor al arte, fue estrenada el día 8 de octubre de 1933. Como homenaje a Cúcuta presentó un extraordinario concierto con el mismo personal que lo había acompañado en el primer concierto. Inició el concierto con el estreno de su transcripción para Banda, del Himno Nacional y el Himno de Norte de Santander.


Y, quién lo creyera? Esa bella glorieta, fue destruida por un cucuteño, de esos llamados de “tuerca y tornillo”, un hijo del pueblo llevado a esa posición por recomendación expresa del Dr. Manuel José Vargas, como empleado que fue de su oficina judicial, y quien había llegado a la ciudad con el currículum de archivador de las Naciones Unidas.

No nos explicamos qué motivos, qué razones poderosas o qué conspiración hubo contra el ornato y embellecimiento del Parque Santander, de esa bella “Glorieta”, símbolo pudiéramos decir, del pentagrama musical, y símbolo también del civismo estructurado de los cucuteños. Parece más bien, un sarcasmo, una ironía, una conspiración, o una alergia a esas cosas del arte y del civismo de los cucuteños y de los deportistas que contribuyeron a su  construcción.

Fue en aquella administración del año 1964, de un Alcalde a quien llamaron “El Alcalde de las mesas redondas”, señor Carlos Guillén, otros le decían “cara pálida”.


LAS GLORIETAS CUCUTEÑAS

Ya que hablamos de la destrucción de una glorieta de arte, de embellecimiento y decoración de un parque, hablaremos de las glorietas familiares de Cúcuta.

Una de las características principales de la ciudad, de las familias de Cúcuta desde tiempos remotos, ha sido la existencia de las glorietas en el frente de las residencias, adonde por las tardes, de las 5 p.m. en adelante, salía la familia a recibir el fresco de la tarde cuando el sol empezaba a esconderse en el poniente o al declinar en la tarde en el ocaso.

A charlar y ver pasar la gente, recibir visitas, y para disfrutar a cabalidad y con toda la comodidad de los encantos de la hora, sentándose en las incomparables sillas, mecedoras “de Viena” importadas, que jamás han sido fabricadas igual en calidad y comodidad.
 
Las señoras y las chicas extendían sus frescas cabelleras al salir del baño sobre los espaldares de las sillas y mecedoras, erguidas y ataviadas con vestidos de céfiro blanco o de olanes en colores, con muselinas y percales importados.

Así transcurría la tarde deliciosamente entre el balanceo de las mecedoras ocupadas por los contertulios familiares y por los amigos que llegaban de visita, entre charlas animadas, a la sombra de los árboles como los almendros que siempre han sido ornamento de la ciudad, a la que le han llamado ‘La ciudad de Los Almendros”.

Eso ha sido lo más típico, lo más propio, lo más bello que ha podido tener Cúcuta; las glorietas en los frentes de sus casas.

Como consecuencia de las glorietas, estaban las sillas y mecedoras “de Viena”. Porque era inconcebible una cosa sin la otra. Los almacenes como Cristo Vélez y Cía., Luxemburgo de Cayetano Hernández, José Agustín Berti y otros tantos, eran importadores de estos muebles que han pasado a la historia, para ser remplazados por butacas y poltronas dizque estilos modernos, y así darles el adiós a las bellas sillas y mecedoras “de Viena” tejidas con mimbre americano, finísimo, de fabricación sólida y frescas como no ha habido otras. Sólo como reliquias aún se conservan estas sillas y mecedoras en algunas residencias familiares.

OTRA REMODELACION

En la administración Departamental de María Carmenza Arenas Abello, junio 1975 a julio 1976, habiendo nombrado alcalde de la ciudad al Dr. Sami Sus, el Parque Santander sufrió remodelación con pago por el sistema de “valorización”.
 
En dicha remodelación (más bien destrucción), se pretendió derribar muchos árboles, y el ladrillo de mosaico finísimo que aún se conservaba, fue levantado para colocar ladrillo de tableta hueco de barro común y corriente, con el concepto de que resultaba más típico.

Se vio hasta la posibilidad de cambiarle la posición de la estatua del General Santander, dizque mirando hacia la Iglesia Catedral de San José. Antes el parque tenía prados, jardines cuidados con esmero, todo eso desapareció para convertirlo en zona dura. Los escaños que conservaba, fruto del civismo y colaboración de las gentes y del comercio, también desaparecieron del parque primero y principal de Cúcuta.





Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

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