viernes, 9 de diciembre de 2011

103.- EL TRANSPORTE EN CUCUTA

Tomado del libro Cita Histórica de Luís A. Medina S., narraciones de Ernesto Duarte Ossa y otras fuentes
Don Carlos Luís Jácome -Charles Jackson- en su libro “Cúcuta de Otros Días”, nos cuenta:

Que el primer vehículo de ruedas de que se tenga noticia en Cúcuta, lo trajo don Domingo Díaz. Era una especie de ómnibus al que llamaban “la ambulancia” y circuló por las calles de Cúcuta Pre-terremoto. Después de la catástrofe trajo el padre de don Julio Angulo una “cabra” en la que paseaba los domingos con su señora.

El primer muerto por accidente de tránsito automovilístico en los alrededores de Cúcuta, fue el estimado caballero don Carlos Arocha. Y lo siguió, pocos meses después, don Francisco Blanco, natural de Pamplona. Dos iniciales víctimas jóvenes de nuestro progreso vial.

Al recordar el pasado histórico cucuteño, necesariamente tenemos que hacer mención de don Enrique Raffo, ese caballero de la Península del Monte Blanco y los Alpes Centrales de Italia.


Primer carro que llego a Cúcuta en 1912. El cual era de propiedad de Don Enrique Raffo

Tal parece que este hijo de la tierra de los Papados y el Almirante Genovés Cristóbal Colón, al vislumbrar en la adolescencia el horizonte que debía recorrer, fijara una meta que luego alcanzó por el camino que una vez trazara el intrépido navegante y conquistador de los mares Cristóbal Colón, la ruta de las aguas, siguiendo la paralela que marcara con matemática precisión al llegar a Cúcuta.

Aquí se estableció y fundó una prestigiosa casa comercial, aquí le dio impulso comercial y automotor a la ciudad. Aquí trajo el primer automóvil el 19 de agosto de 1912, un Ford de su propiedad de aquellos que llamaban “Tres patadas”, es decir, tres pedales: uno para ponerlo en movimiento acelerado con una palanquita o “mecho” junto al volante, otro para frenar, y otro para retroceder, sin batería, sólo con magneto o una bobina grande que hacía de batería. Fue así como le dio progreso en ruedas don Enrique Raffo a Cúcuta.

El vehículo causó sensación y novelería de las gentes, cuando salía de paseo por las empedradas calles de la ciudad, la muchachada corría tras el automóvil hasta que lo guardaba allá en el puente San Rafael de propiedad de otro italiano, don José Almirati, y lo cubrían con una funda de tela.

El automóvil fue traído desarmado en parte por Maracaibo y embarcado en ferrocarril en Puerto Villamizar rumbo a Cúcuta, donde él mismo lo armó y lo puso a funcionar.

Según el historiador Solano Benítez, el primer recorrido “fue entre la calle 11 con avenida 4a. hasta la esquina del Asilo Andressen”.

“Al día siguiente se extendió hasta puente San Rafael. Como dato curioso copiamos el itinerario que publicó la prensa al empezar los viajes en automóvil en servicio público al puente San Rafael desde el 20 de agosto de 1912”.

AUTOMOVIL “SAN RAFAEL”

Horas de servicio:

Estación: Esquina de la Iglesia Parroquial y Puente San Rafael:

REGLAMENTO

1 . Se prohíbe en marcha hablar con el conductor.
 
2. No se admiten paradas intermedias.

3. Las familias tendrán preferencia.

4. El valor del pasaje es de $0.50 oro por persona.
 
5. Los niños pagaran pasaje entero.

6. Después de las 9 p.m. la tarifa es convencional.

7. Una sola persona puede comprometer todos los puestos.

8. El conductor queda en libertad de no admitir pasajeros cuando lo crea oportuno.
 
9. Los billetes son personales.

El conductor era el mismo señor Raffo.

 
Aconteció que los muchachos del barrio del Arenal, barrio que seguía al del Caimán, frente a la llamada Quinta Jara de don Pedro Jara, en el recorrido a puente San Rafael, ayudados por personas menores de 30 años, al pasar de noche el automóvil lo apedrearon rompiéndole uno de los faroles o lámparas delanteras.

“El señor Raffo se quejó a las autoridades, y la prensa toda reprobó tal acto. Intentó el propietario una reclamación diplomática por intermedio de la embajada italiana en Bogotá y le creó cierta animadversión entre los cucuteños.

Afortunadamente el señor Raffo rectificó a tiempo, publicando una hoja volante en que ofrecía el producido del vehículo durante 4 meses en beneficio de las clases pobres, y así la cosa fue olvidada.

El 1o. de septiembre de 1912, un día domingo, fueron establecidos viajes diurnos desde la Estación Cúcuta al Salado, a peso oro el viaje redondo, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Por la noche se viajaba a puente San Rafael. Desde octubre de 1912 el pasaje a puente San Rafael se bajó de $0.50 a $0.30.

El señor Raffo tuvo el cuidado, para evitar competencias, de obtener del gobierno el privilegio de explotar él sólo su automóvil hasta el 31 de diciembre de 1913, de modo que gozó un año y medio de esta exclusividad.

El 1o. de septiembre de 1912, empezó el enlajado del sector destinado al recorrido auto mobiliario, por disposición del Concejo, a fin de hacer más cómodo y rápido el paseo; la enlajada se hizo desde el Asilo Andressen, carrera Venezuela al norte, hasta la calle Caldas, hoy calle 11, y de esta esquina al occidente hasta el Parque Santander.

El 12 de abril de 1913 el señor Raffo entregó en Cúcuta su segundo automóvil, marca “King”. En 1914 empezaron diligencias para traer nuevos carros para otros propietarios, por haber expirado ya el privilegio del señor Raffo.

El 1 de febrero de 1914 don Manuel A. Mendoza inauguró la primera empresa de automóviles en Cúcuta, compuesta de cinco carros marca “Ford”, con choferes extranjeros. Para la formación de choferes criollos, la empresa San Rafael estableció clases de enseñanza de conducción en sólo 15 días por $50 oro.

El 2 de junio de 1914 llegaron a Cúcuta dos automóviles más para don Carlos Luis Arocha y Compañía. Eran el 8º y 9º automóviles, pues el 1º y 2° eran del Sr. Raffo, y del 3º al 7º pertenecían a la empresa Mendoza.

El 7 de agosto de 1914 don Tobías Moro dio al servicio los carros 10º y 11º con itinerario a Los Vados.

En la misma fecha se anunció que estaban por llegar el No. 12 para el Casino y el No. 13 para el “Maxim’s”.

Como ya en 1.914 había aumentado bastante el número de automóviles, la Asamblea dictó la Ordenanza No. 51 de abril 20, reglamentando su servicio en Cúcuta”.

En 1924 funcionó la Empresa de Ómnibus Cúcuta (EDOC), de la que formaron parte Cayetano Morelly, Rodolfo Faccini y Arturo Atrocha.

El ‘tatarabuelo’ de los taxis que ruedan por las calles de la capital de Norte de Santander fue el carro Ford que el domingo 19 de agosto de 1912 recorrió la empedrada vía entre la calle 11 con avenida 4 hasta la esquina del Asilo Andressen.
 
En 1927 nació la empresa internacional de pasajeros, Ferreira. Martín Ferreira Rangel vivía al lado del Carmen de Tonchalá, de donde salió a lomo de burro, como consecuencia de problemas de violencia.
 
Ese año, en Villa del Rosario, echó a andar la compañía con tres buses comprados en Caracas, bautizados como ‘Colombia’, ‘Ricaurte’ y ‘Libertador’. Así cubrió la ruta Cúcuta-Rubio-San Cristóbal-Cúcuta. El viaje valía cinco bolívares. También hacía recorridos hasta la capital de Venezuela y extendió el cubrimiento hasta Bogotá, en dos etapas, por la carretera Central del Norte.

En 1940 – 26 años después de la fundación de la primera empresa de automóviles – cuatro rosarenses forman una sociedad de hecho para prestar el servicio de trasporte de personas con cuatro vehículos de su propiedad.

Los automotores estaban diseñados con carrocerías de madera y se distinguían con los nombres de ‘La Carioca’, ‘Mi Delirio’, ‘Lucitania’, ‘Bienvenido’, ‘Riobamba’, ‘El Triunfo’, ‘Júpiter’, ‘El Príncipe’, ‘El Cóndor’, ‘El Fargo’, ‘Tricamar’, ‘Villa Heróica’, ‘Faenza’, ‘El Dorado, y ‘Gran Colombia’.

La ruta que cubrían era Villa del Rosario, vía Boconó, pasando por El Escobal y San Luis, tramo conocido como la carretera vieja. Cinco años después, la sociedad se constituyó legalmente como Empresa Corta Distancia Ltda., con un capital de $13.000.

Los fundadores de la empresa fueron Lino Galavis Carriedo, Lino Galavis Girón, Luis Francisco Guerrero, Alberto Camilo Olarte, Marco Aurelio Sánchez, Simón Esteban Mora Olarte, Juan de Jesús Ramírez, Alfonso Moros Mendoza, Víctor Ramón Suárez Ramírez y Ángel Ignacio Olarte.

Los buses y busetas que prestan el servicio de transporte urbano en Cúcuta, son los ‘tataranietos’ de un vehículo fabricado en 1921,  en estas tierras fronterizas. Aquel año, en los talleres del ferrocarril, con el chasis de un automóvil se  construyó un ómnibus que era propiedad de los vecinos del barrio Callejón.
 
En 1956, Ferreira reapareció por aquella vía con diez camionetas y sus conductores prestaron el servicio hacia Bucaramanga. Luego introdujo las primeras flotas con sillas reclinables que causaron furor en la época y equivalieron a un primer síntoma de modernidad.
 
Al fin, cansado de luchar con choferes, les vendió los carros a sus trabajadores y, al pagarlos, aquellos desertaron para fundar Berlinas del Fonce, escribió Beto Rodríguez en La Historia Cucuteña al Galope.
 
Por las calles del valle de Doña Juana Rangel, circularon automotores de compañías de servicio de transporte público que dieron origen a varias de las que actualmente, con sus 2.339 buses y busetas, recogen y dejan pasajeros. Estadísticas conocidas señalaron que Trasan con 485, Trans Guasimales con 393 y Trans Tonchalá con 320 vehículos, son las que más unidades tienen en el parque automotor.
 
Ahí se encuentra Transurbano de Cúcuta, Cootransperalta, que tenía paradero donde hoy se encuentra el Hotel Tonchalá,  y la de taxis Saúl Rueda, entre otras.
 
La Cooperativa de Transportadores Peralta se fundó en 1970 y luego se transformó en Transportes Tonchalá. Dentro de las más antiguas aparece Corta Distancia. En 1933, cuatro personas residentes en Villa del Rosario, se unieron y formaron una sociedad de hecho para transitar entre el municipio histórico, vía Boconó pasando por El Escobal y San Luis. El 13 de noviembre de 1945 se constituyó legalmente.

Los datos históricos registran en 1967 el surgimiento de Transguasimales y de Trasan en 1971.
 
En el centro de la ciudad funcionaron durante muchos años las oficinas de despacho y los estacionamientos de las firmas transportadoras intermunicipales e interdepartamentales.
 
Berlinas del Fonce operaba en la calle 13 entre 5 y 6.  Copetrán estaba en la 5 con 13, muy cerca de su competidora. Extra Rápido Motilones y Pamplona tenían sede en la avenida 6 con calle 13. Para ir a San Antonio del Táchira y San Cristóbal, los pasajeros conseguían el carro en ‘terminalito’ de la avenida 7 con calle 12. El primero en frente de la Bodega El Jordán de Don Joaquín Bermúdez por la Calle 12 y el otro en toda la esquina por la Avenida 7.
 
Al advertirse la asfixia y el atasco generados por aquél desorden, arrancó el proyecto de la Central de Transportes, en un área de 20.000 metros cuadrados. En la antigua Estación Cúcuta del Ferrocarril, se levantó el complejo que fue inaugurado 14 de abril de 1967 por el entonces alcalde Eustorgio Colmenares. La obra requirió de la inversión de tres millones de pesos.
 
Al otro día de la ceremonia, el gobierno local ordenó sacar del corazón de la capital nortesantandereana la actividad transportadora de pasajeros y encomiendas en rutas nacionales, internacionales y departamentales. Hoy, después de más de 40 años, la terminal se quedó pequeña para las necesidades de la ciudad. En el orden del día se encuentra el debate  sobre la localización, financiación y construcción de la nueva central de transporte.
 
Los datos oficiales señalan en 6.000 los taxis, que denominados como la ‘mancha amarilla’, van y vienen por las vías de esta ciudad en la frontera con Venezuela.
 
Al devolver el tiempo, surgen hechos curiosos como el de pagar $3,50 por ir en taxi desde el centro a La Playa, La Cabrera y La Merced, esto era en 1967. Hasta San Rafael, Loma de Bolívar o Quinta Oriental, la carrera costaba $4,00.
 
El servicio del centro hasta Villa del Rosario valía $12,00. A San Antonio del Táchira el costo era de $18,00 y $20,00 hasta El Zulia. Los taxis de Marco Tulio Contreras (MTC) tuvieron como lugar de operaciones el Parque Nacional. Los de Saúl Rueda ofrecieron el servicio durante largo tiempo en la esquina de la avenida 4 con 18, al frente de la Clínica de Leones. El Parque Santander era el estacionamiento preferido por los carros de Iris, La 3.000 y Clipper.
 
A mediados de la década de los 80, a la ciudad llegaron ‘volando’ las famosas lechuzas o microbuses, para prestar el servicio nocturno, de 5:00 de la tarde a 5:00 de la mañana. Después se multiplicaron y rodaron día y noche.
 
Hasta antes de 1969, los taxis debían cruzar por el río Táchira para llevar pasajeros hasta Ureña (Venezuela). Para evitar riesgos o una eventual crecida, había guías a quienes los choferes les pagaban. Todo cambió a partir de diciembre de ese año los presidentes Rafael Caldera, de Venezuela, y Carlos Lleras, de Colombia, inauguraron el puente Francisco de Paula Santander.
 
En 1976, en Cúcuta empezaron a marcar rojo, amarillo y verde los semáforos que integraron la primera red de distribuidores de tráfico. En la administración del ex alcalde Enrique Cuadros Corredor (1992-1994) se puso en operación el taxímetro, que según el sentir popular, se convirtió en ‘muñeco de burlas’.
 
En cambio, sigue vigente la costumbre que entró a regir en 1912 de negociar el valor del servicio en taxi entre el pasajero y el conductor.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

1 comentario:

  1. felicitaciones a nombre del centro de historia e investigaciones de villa del rosario.

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