viernes, 28 de febrero de 2014

531.- LA CONTROVERTIDA NACIONALIDAD DE SALVADOR MORENO


Gerardo Raynaud D.





El maestro Salvador Moreno fue uno de esos artistas regionales que adquirió fama por su increíble talento; de esos que ocasionalmente nacen y se crían en las provincias y que a fuerza del tiempo se van apagando hasta que sólo quedan vestigios que son necesarios retroalimentar para retornarlos a la memoria, cada vez más olvidada de las gentes, que se preguntan quién era ese personaje del que a veces escuchamos mentar en los espacios artísticos y culturales de las ciudades.


Como ha sido constante en estas crónicas, no voy a narrar la vida del ilustre personaje de marras sino a relatar un acontecimiento sucedido en torno a él, que suscitó un enfrentamiento, cordial por cierto, entre dos grupos de personajes de la vida cotidiana cultural de las poblaciones más importantes de la frontera común.


Promediaba el año 1951, aún vivía el maestro Salvador Moreno, por demás en Cúcuta, cuando surgió, entre los académicos de la historia regional de Cúcuta y San Cristóbal una agria polémica sobre la nacionalidad del artista.


Antes de entrar en la polémica, considero necesario argumentar que las discusiones en torno a las nacionalidades, son recientes. Datan de la primera mitad del siglo 20, pues en fechas anteriores no eran importantes los registros de nacimiento, de familia, de raza o de linaje, por una parte, porque no existían y por otra, porque el origen era intrascendente, pues lo verdaderamente importante era el lugar donde se desarrollaban las actividades del personaje y no propiamente el sitio de su nacimiento.

Las fronteras son límites humanos, arbitrarios que muy probablemente volverán a desaparecer en el futuro, como así lo fueron en el pasado. Peor aún, las dobles nacionalidades eran, en la mayoría de los países, ilegal, por lo tanto, quienes las ostentaban casi que se consideraban delincuentes, al punto que debían renunciar a una ellas, so pena de ser castigados por la justicia del país que le exigía la abdicación correspondiente.


Pues bien, advertencia realizada pasemos a la exposición de los hechos. Es de común ocurrencia cuando se obtienen galardones y reconocimientos, los coterráneos se sienten orgullosos de sus logros y se apersonan de ellos como naturales, mostrando a propios y extraños sus victorias y sacando pecho por ello. En este caso, el maestro Salvador Moreno, luego de sus triunfos en el viejo mundo, particularmente en París, donde fue galardonado por sus pinturas al óleo, en el Salón de Otoño cuando apenas comenzaba su carrera artística, tenía 24 años y recién había llegado a la capital cultural de Europa, poco antes de finalizar el siglo 19.


Fue el historiador venezolano Luis Eduardo Pacheco, presidente del Centro de Historia de San Cristóbal y además vicepresidente de la Academia de Historia del Norte de Santander, quien comenzó a generar la pelotera al afirmar que el Maestro era venezolano de nacimiento y que para comprobarlo, publicaría en el Boletín del Centro de Historia de San Cristóbal del primer trimestre del año 51, el documento que así lo acreditaba. El señor Pacheco tenía fama de ser un historiador distinguido quien sostenía con pruebas los resultados de sus investigaciones. Como era de esperarse, la noticia causó furor en la frontera y los diarios y revistas de los dos países dedicaron buena parte de sus espacios a especular sobre el tema.


Efectivamente, se publicó en el Boletín referido la partida del registro civil en la que se hace constar que fue presentado ‘un niño varón recién nacido’ que nació en este distrito (o sea San Cristóbal) el 19 de septiembre de 1874 a las dos de la mañana, así fue estampado en el folio 192 del Libro de Nacimientos de San Cristóbal de 1874.


Por fortuna la discusión no pasó a mayores, toda vez que por la precaria salud del Maestro hubiera podido consultársele, sin embargo ello no fue posible y la controversia fue decayendo poco a poco hasta llegar al olvido. Sin embargo, compatriotas colombianos como Luis Gabriel Pacheco se dieron a la tarea de escudriñar más allá de las discusiones para fundamentar lo que en realidad había sido la vida del artista y los apoyos que le fueron concedidos, más en razón de su talento que de su nacionalidad.


No se tuvo conocimiento, por ejemplo, que hubiera vivido en la ciudad de San Cristóbal en sus primeros años, ya que no existe registro de su paso por la escuela primaria, aunque alguna biografía de un autor venezolano lo ubica en 1881, es decir, cuando había cumplido los 7 años, en el Colegio Nacional del Táchira, en donde mostraba ya prematuramente sus dotes artísticas. Se dice que se trasladó con su familia a Cúcuta cuando tenía 14 años y aunque en esa época los registros documentales eran escasos, puede decirse que no hay referencias exactas de sus años estudiantiles, salvo los arriba citados.


Finalmente la controversia sobre la nacionalidad del Maestro, puede decirse que se resolvió a favor de la colombiana, por las varias razones que se expondrán a continuación: primero, la Constitución Colombiana del 86, en su artículo octavo hacía mención de los requisitos para ser considerado colombiano por nacimiento y así hubiera nacido en el extranjero, por el hecho de ser de padre colombiano y residenciado en el país se reconocía como nacional por nacimiento. Segundo, los primeros reconocimientos como artista le fueron entregados en la ciudad de Cúcuta, al recibir la primera beca para realizar sus estudios artísticos en la capital del país, por parte del Concejo de la ciudad. Tercero, mediante ley de la república, el Congreso Nacional, a través del Representante Guillermo Valencia le concedió otra beca para viajar al exterior y en la exposición de motivos se lee específicamente que se le otorga dicha distinción por su valor y sus méritos como colombiano ilustre, razón por la cual la acepta. Nunca expresó ‘durante su vida de mente clara, ni su voluntad ni su deseo de ser venezolano’ y siempre viajó con su pasaporte verde colombiano. Por último, jamás Venezuela reclamó para sí la nacionalidad venezolana ni pensó en la tragedia de su vida. Y fueron con dineros colombianos que su padre y su esposa fueron a Londres, en donde se hallaba en condiciones deplorables, enfermo y recluido en un sanatorio para devolverlo a su patria.


La controversia quedó saldada con los argumentos arriba expuestos y los historiadores, tanto venezolanos como colombianos cerraron las discusiones archivando para siempre la polémica banal en que se había convertido el cruce de cartas y artículos publicados en los medios de ambos países.




Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

5 comentarios:

  1. controvertida....
    Gastón: se fue una a en el título...

    ResponderEliminar
  2. como me comunico con ustes es jesus pocaterra jesuspoca@hotmail.com

    ResponderEliminar
  3. hola,buen día como consigo información de blas pocaterra comerciante de los años 1800 en cucuta gracias jesuspoca@hotmail.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jesús, la única información que conseguí donde mencionan a Blas Pocaterra la puedes leer en las crónicas Nº 421, 432 y 675 del blog www.cronicasdecucuta.blogspot.com . Si vives en Cúcuta quizás puedes investigar más detalles en la Cámara de Comercio o en la Biblioteca Julio Pérez Ferrero, pero presiento que vives en Maracaibo.

      Cordial saludo

      Eliminar