lunes, 7 de abril de 2014

550.- EL PERIODICO COMENTARIOS


Gerardo Raynaud D.

De la década del 60 y corresponde a los actos sociales realizados en el Club del Comercio con motivo de la celebración de un aniversario del periódico Comentarios, que había sido fundado en 1922. En esa reunión se le rindió homenaje a la familia Villalobos, que era la propietaria y directivos del diario. El acto como se puede observar, fue transmitido por Radio Guaimaral, “La chica para grandes cosas” de Carlos Ramírez París, como casi todo los actos de importancia de la época. De izquierda a derecha: José Manuel Villalobos, Soledad Barradas de Villalobos, Laura Villalobos Barradas, Coronel José Manuel Villalobos Barradas y Jorge Iván Villalobos Barradas. Detrás del militar se aprecia parcialmente a Manuel Correal Villalobos. Para esa fecha, el periódico inauguró nueva sede en la Calle 4 No. 1E-12 Quinta Bosch.


Desde el primer día que llegamos a la ciudad, por allá a mediados del siglo pasado, mi familia fue acogida como un miembro más por parte de algunos personajes que se identificaban con la cultura y la disciplina que nos hizo afincarnos definitivamente en esta región. 

Uno de estos grupos familiares, que recuerdo con gran cariño, fue el constituido por el doctor José Manuel Villalobos, su esposa y sus hijos, asiduos visitantes de nuestra casa; quienes además de los innumerables consejos que nos daban, no escatimaban esfuerzos para incentivar a mis padres en el desarrollo de sus actividades empresariales y por ello, prestaban las páginas de su importante periódico. 

Conocedor que fui, de los fervores con que esta familia forjó una bien cimentada actividad periodística, me atrevo a presentarles una sucinta historia de la que fuera la más importante publicación liberal de principios del siglo 20 en la ciudad de Cúcuta, el periódico Comentarios.

José Manuel Villalobos había tenido el gusanillo del periodismo desde su temprana juventud, pues Comentarios no había sido su primera ni su única publicación; ya en Pamplona en años anteriores a su aventura editorial de Comentarios en Cúcuta, había incursionado en el periodismo escrito, en la ciudad de Pamplona, cuando fundó El Verbo Rojo y posteriormente Tribuna Liberal, ambos de defensores de la ideología partidista liberal, tan aporreada y perseguida por los regímenes conservadores que por esa época mandaban la parada, tanto en el gobierno como en la sociedad. 

Ya radicado en la capital nortesantandereana y en la compañía de su familia más cercana, esposa e hijos. El 24 de junio de 1922 inicia la que sería la más representativa de las publicaciones diarias durante más de medio siglo, en el momento en que las tareas periodísticas eran realmente dispendiosas, difíciles y costosas; baste pensar solamente en los procesos de elaboración física del periódico con sus chibaletes, prensas (grandes y pequeñas), tintas, mesas, rodillos, marcos, cuñas, bastardillas, hoy todo mandado a recoger con la irrupción del computador y el ‘software’ de composición y de impresión en modernas rotativas que reducen el tiempo de producción y mejoran sustancialmente los resultados, tanto en la presentación como en los contenidos, ahora mucho más analizados y profundos. 

Iniciaron por entonces, además del fundador y su esposa Soledad, Solita para sus más allegados, sus hijos Jorge Iván y Laura, si mal no estoy en una casa en las cercanías del parque de la Victoria, por la calle trece, hoy parque Colón. 

Claro que por entonces, además de las dificultades propias del ejercicio de la profesión se le sumaba la de las persecuciones, por ser representantes de lo que hoy llamaríamos ‘la oposición’ toda vez que Comentarios era el fiel representante editorial del partido contrario al del gobierno y particularmente en una región, típicamente afecta al partido gobernante de entonces. 

El periódico se distinguía, al decir de sus directivos, ‘por luchar con consagración y estoicismo liberal desde las alturas de la prensa, por el predominio de la equidad administrativa, de las ideas liberales democráticas y de la genuina vocería del pueblo dentro de las normas constitucionales y legales’ y la verdad es que no fue tarea fácil, sobre todo en ese mes y año específico, junio del año 24, momento en que por alguna razón no explicada, aparecieron 20 periódicos. 

A pesar de todo, la tarea periodística no era sencilla; en sus primeros años no faltaron los ‘carcelazos’ por el mero hecho de ser periodista independiente, acusado de señalar los errores y las equivocaciones de los regímenes provincianos, como fue el caso de la caída del gobernador  Víctor Julio Cote, quien determinó la prisión del director del periódico y tuvo que ser el mismísimo ministro de gobierno de la época quien interviniera para su liberación. 

Claro que también existían prebendas que se derivaban de la misma actividad, como en el caso de las intervenciones en política o en las elecciones mismas, en las que resultaba bastante más factible salir elegido debido al conocimiento y a la recordación de los lectores y en general, del público, quienes tenían acceso a las informaciones de manera directa a través de la publicación directa. 

Por esta vía, nuestro director de Comentarios se postuló al Concejo de la ciudad y a la Asamblea Departamental, resultando elegido, todas las veces que se presentó. También fue nombrado en las más altas dignidades regionales como la Alcaldía de Cúcuta y las Secretarías de Gobierno Departamental y Hacienda Municipal, cuando los nombramientos de personajes de los partidos diferentes al del gobierno no eran usuales. El servicio exterior también se vio honrado con su presencia y tuvo el honor de representar al país, como cónsul, en Venezuela, específicamente en Ciudad Bolívar y en el puerto de Bilbao en España.

El tenso ambiente político que se vivía desde la época de la fundación del periódico se vio interrumpido en el año 30, cuando se presentó un cambio en el gobierno al acceder por la vía de las urnas, un presidente de filiación liberal, después de 16 años de hegemonía conservadora, Enrique Olaya Herrera. 

A partir de ese momento, la orientación periodística se alineó a defender los intereses del país y del gobierno de los ataques que la oposición reaccionaria desplegaba para interferir la labor de la nueva administración.

En lo editorial, el periódico se destacó por mostrar su interés en lo regional, razón por la cual, varias secciones estaban dedicadas a las noticias de los municipios y territorios vecinos como Pamplona, Chinácota y San Cristóbal; en oportunidades se hacía mención de las nuevas de Ocaña. 

Durante el largo conflicto acontecido durante la segunda guerra mundial, la portada y las principales noticias giraron en torno a los desarrollos de esa contienda. Las acciones bélicas eran narradas con lujo de detalles y buena parte de las fotografías mostraban las tropas de ambos bandos, enfrentadas en sangrientas batallas, así como las ruinas de las ciudades devastadas por las bombas que de manera inclemente eran arrojadas por los actores del conflicto.

Cuando la guerra se trasladó al oriente y el escenario de las batallas era el océano Pacifico no dejaron de publicarse las fotos de los aviones y de los barcos que intervenían en la contienda, fotos que eran suministradas por los servicios de las naciones aliadas y en las que se mostraba siempre el lado ganador. 

Cuando ya se acercaba el final de esta guerra, inoficiosa como todas, se fueron hilvanando las acciones que se dieron para recomponer la geografía del viejo continente entre los líderes ganadores y el nacimiento de una nueva guerra, la ‘guerra fría’. 

Con este nuevo esquema, las noticias internacionales dejaron de ser interesantes para los lectores parroquianos de entonces y nuevamente se retornó a las noticias nacionales, máxime  cuando retornó al poder, tras otros 16 años de gobierno liberal, la oposición conservadora, esta vez en cabeza del presidente Ospina Pérez, y nuevamente Comentarios se puso a la defensiva de los intereses del partido. 

Esta posición fue revaluada durante el periodo de transición ejercida por el gobierno militar y el periódico puesto a los intereses, esta vez de la democracia.

Pero como ha sucedido de manera casi reiterada en nuestro medio, la sucesión empresarial tampoco se hizo presente en este caso. El periódico y su publicación, fueron languideciendo paulatinamente, sin que los descendientes de este corajudo periodista, fueran capaces de continuar con su obra. 

Soy testigo de los esfuerzos que se hicieron para mantener a flote un proyecto que durante más de medio siglo estuvo circulando en las turbulentas aguas del periodismo local y que finalmente naufragó por falta de apoyo y yo diría, que por falta de entusiasmo y de compromiso de sus herederos.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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